“THE VALHALLA MURDERS”, UNA MINISERIE POLICIAL EN LA NIEVE DE ISLANDIA (por Pablo R. Bedrossian)

“Los asesinatos de Valhalla” (en inglés “The Valhalla Murders”) es una miniserie policial de ocho capítulos ambientada en Islandia, una nación asentada sobre una gélida isla en el norte de Europa, de solo 350,000 habitantes.

Titulada en su lengua original simplemente “Brot” (“Violación”) la historia gira alrededor de una serie de asesinatos vinculados a un orfanato cerrado muchos años atrás y a una trágica desaparición. Tal como es común en este tipo de miniserie nada es lo que parece y los presuntos sospechosos van cambiando a lo largo de la investigación. Cuanto más se descubre, más se oculta.

En nuestra opinión, lo mejor de la serie son los paisajes, con altas montañas y llanuras que parecen cubiertas por un sudario blanco de gruesa nieve y la excelente dirección cinematográfica de Thordur Palsson, también creador de la serie. Las actuaciones y el guion, a pesar de algunos pozos, son aceptables y mantienen atento al espectador.

Hay algunos detalles que para los que vivimos en otras culturas son llamativos. Por ejemplo, la policía no va armada. Los investigadores de homicidios llevan un arma en una caja fuerte dentro de su vehículo y deben solicitar una clave telefónica para poder abrirla en caso de emergencia. Otro hecho curioso es que criminales de alta peligrosidad mientras son indagados pueden servirse café de una máquina cuando lo deseen e incluso ofrecerlo a sus interrogadores. En eso el lugar parece otro planeta.

Fue filmada en 2019 y lanzada por Netflix en 2020. Es admirable que un país con tan pocos habitantes haya producido una miniserie de calidad internacional. Si le gusta el género policial y los crímenes seriales seguramente no será esta la mejor miniserie que haya visto en su vida, pero tampoco se aburrirá.

© Pablo R. Bedrossian, 2020. Todos los derechos reservados.

“FRACTURED”, UNA TRAMA CON SUSPENSO HASTA EL FINAL (por Pablo R. Bedrossian)

A veces es necesario poner en duda todo lo que parece cierto. Por eso, si le gustan los thrillers y el cine de suspenso, esta película puede atraparlo. A mitad de camino entre “Breakdown”, la película de carreteras con Kurt Russell, y “Sur”, el cuento de Borges, el film comienza con una familia retornando a su casa tras una agitada celebración del Día de Acción de Gracias. Un incidente menor en una parada en la ruta termina en una tragedia: la niña cae desde una gran altura y pierde el conocimiento; los padres desesperados la trasladan de emergencia a un hospital cercano.

El médico que la atiende diagnostica una fractura en el antebrazo, pero teme una lesión cerebral por lo que indica realizar una tomografía computada. La madre acompaña a la niña al estudio mientras el padre se queda aguardando en la sala de espera, donde se queda dormido. Al despertarse nadie sabe nada ni de la niña ni de la esposa. Desesperado por la situación, comienza la trama que lo tiene por principal protagonista.

Si bien la película cumple con todos los rigores del género, incluso convirtiendo todos los grises en blancos y negros, logra mantener la atención hasta el final. Naturalmente a lo largo de la historia el espectador irá formulando, descartando y retomando hipótesis sobre lo sucedido, pero no será si no hasta el final que podrá comprobar la cruda realidad de lo acontecido.

“Fractured” está dirigida por Brad Anderson, y protagonizada por Sam Worthington, quien cumple una buena actuación. El guion, cuya narrativa parece propia de un cuento o una novela corta, fue escrito por Alan B. McElroy y es el corazón de la película. Véala y después me cuenta.

© Pablo R. Bedrossian, 2019. Todos los derechos reservados.

“SPLIT” Y LAS PERSONALIDADES MÚLTIPLES POR NETFLIX (por Pablo R. Bedrossian)

Vi “Split” (titulada “Múltiple” en España, y “Fragmentado”, en Latinoamérica) por una recomendación. Comienza con la desaparición de tres adolescentes que son secuestradas por un hombre con personalidades múltiples.

Con una brillante actuación de James McAvoy, la película plantea un thriller psicológico con una buena dosis de suspenso, pero se transforma al final en una película de terror sin demasiadas sorpresas.

La historia es contada de un solo lado, el que une al paciente, la psiquiatra que lo atiende y a las rehenes, sin ninguna referencia a la búsqueda de los padres o de la policía. Digamos que recorta un trozo de realidad, como si el resto del mundo no existiera. Por eso, con algunos ajustes al guion, “Split” podría convertirse en una interesante obra de teatro, pero su éxito dependería de la capacidad de mantener el enfoque psicológico y no caer en lo que llamaríamos el terrorismo comercial.

El planteo de la psiquiatra queda abierto: si son Legión porque son muchos (o “La Horda” como dicen en el film), si es un TID (Trastorno de Identidad Disociativa) cuyo origen podría ser consecuencia de un extremo estrés postraumático originado en la niñez o si se trata de otro tipo de psicosis cuya causa no está determinada todavía.

La sorpresiva aparición de Bruce Willis en la última escena anticipa una secuela que vincula “Unbreakable (en español “El Protegido”) con “Split”, una sugestiva acción de marketing cinematográfico.

Para mí el film no pasa de dos estrellas, pero véala y juzgue por Ud. mismo. No me sorprendería haberme equivocado.

© Pablo R. Bedrossian, 2019. Todos los derechos reservados.

“BODYGUARD”, UN THRILLER CARGADO DE ACCIÓN (por Pablo R. Bedrossian)

Bodyguard 02.jpgEl cine británico se diferencia claramente de las producciones de Hollywood: es más lento, más sofisticado y más irónico; revela más en los diálogos que en los comportamientos. “Bodyguard” no tiene tales pretensiones, sino que utiliza ese lenguaje fílmico de un modo superficial; sin embargo, lo compensa con una alta dosis de intriga y acción que mantiene la tensión desde el principio hasta el final.

Se trata de una miniserie de seis capítulos de una hora de duración cada uno, ofrecida por Netflix. Comienza con una situación altamente dramática: un posible atentado terrorista en un tren. A partir de allí se despliega la trama, donde el protagonista, el inspector David Budd (interpretado por Richard Madden), es asignado como guardaespaldas de la ministra del interior británica (interpretada por Keeley Hawes). Sin proponérselo, el oficial queda envuelto en una compleja madeja de intereses políticos regida por la ambición, la desconfianza y la traición.

Si bien algunas situaciones son predecibles, otras sorprenden al espectador, en especial el inicio del último capítulo que deja el desenlace abierto hasta las últimas escenas.

Bodyguard 05.jpgAl público latinoamericano no le sorprenden los escándalos pues son para él moneda corriente. En los países sajones hechos semejantes tienen connotaciones mucho más graves pues la conducta pública es el capital político más importante. Sin embargo, en todos lados hay trapos sucios que intentan ocultarse. Mientras tanto, los terroristas se sirven tanto de la corrupción como de la ingenuidad para crecer y concretar sus planes. He leído que un presentador de TV musulmán consideró a la serie como islamófoba[1]. Creo que, más allá de la victimización, su apreciación es injusta pues la historia pone al desnudo las acciones criminales que cada una de las partes realiza para alcanzar sus fines.

“Bodyguard” quizás no alcance el nivel de otras miniseries inglesas como “The Fall” o “Safe”, pero es una buena historia cuyo final probablemente no sea el que imaginaba.

© Pablo R. Bedrossian, 2018. Todos los derechos reservados.

[1] https://www.lavanguardia.com/series/netflix/20181113/452901815263/netflix-bodyguard-islamofobia.html

“LA ÚLTIMA SALIDA”, UNA FANTÁSTICA NOVELA DE INTRIGA POR FEDERICO AXAT (por Pablo R. Bedrossian)

Serie CONFIESO QUE HE LEÍDO

La literatura argentina ya no tiene la estatura de Borges, Sábato o Cortázar. Más bien transita un camino que la confunde con otras literaturas y no termina de encontrar su propia identidad. A esta altura sería legítimo preguntarse qué tiene de argentina esa literatura, si la temática, la ambientación o la nacionalidad del autor. No se trata de una discusión académica sino de sentido común. Por ejemplo, nadie dudaría de la argentinidad de las obras de Julio Cortázar, pese a que nació en Bélgica y murió en París.

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En ese curioso devenir, como en la música, existen las fusiones. Por ejemplo, hay quienes escriben tomando como modelos escritores norteamericanos y europeos, como Graham Greene y Morris West en décadas pasadas y Dan Brown en tiempos recientes: una literatura visual, donde se alternan sin pausa acciones y diálogos, como en una película.

Dentro de ese campo hay algunos hallazgos extraordinarios, a pesar que recorren un territorio que ha sido descubierto por otros. Tal es el caso de “La Última Salida” de Federico Axat.

LA OBRA

Ya hemos comentado otras obras dentro del mismo género, como “El Jardín de Bronce”[1], la brillante novela de intriga de Gustavo Malajovich ambientada en la Argentina, y “Crímenes Imperceptibles”[2] de Guillermo Martínez, protagonizada por un matemático argentino que estudia en Inglaterra. A diferencia de ambas, “La Última Salida” no está ni ambientada en Argentina ni protagonizada por ningún argentino. La historia transcurre en los Estados Unidos y todos sus personajes son norteamericanos. Sin exageración puede decirse que es una novela norteamericana escrita por un argentino. Sin embargo, su relato es tan atrapante que termina demostrando que la buena literatura no tiene nacionalidades ni fronteras.

Sería injusto revelar la trama; ni siquiera su comienzo. Solo podemos decir que es un relato repleto de sorpresas, con cambios imprevistos, tal como en “Persona”, la famosa película del sueco Ingmar Bergman, donde una enfermera y una paciente psiquiátrica intercambian sus roles. El magistral manejo de los tiempos y los golpes de efecto que hace el autor mantienen la intriga hasta el final, mediante una historia de crímenes que rompe con todos los moldes conocidos.

EL AUTOR

Federico Axat nació en Buenos Aires en 1975. Es ingeniero y tiene una alta vocación por la escritura. “La Última Salida” es su tercera novela. Al momento de su publicación, en 2016, ya se habían vendido los derechos editoriales para traducirla a 25 lenguas y también para ser llevada al cine. Definitivamente para los amantes de los misterios y el suspenso leerla será como abrir una caja de sorpresas, de esas que siempre se recuerdan aunque hayan quedado en el camino.

© Pablo R. Bedrossian, 2018. Todos los derechos reservados.


REFERENCIAS

[1] https://pablobedrossian.com/2014/02/19/el-jardin-de-bronce-la-opera-prima-de-gustavo-malajovich-por-pablo-r-bedrossian/

[2] https://pablobedrossian.com/2017/07/30/crimenes-imperceptibles-el-policial-matematico-de-guillermo-martinez-por-pablo-r-bedrossian/

LA FORÊT (EL BOSQUE), UNA PREMIADA MINSERIE FRANCESA LLEGA POR NETFLIX (por Pablo R. Bedrossian)

La Forêt (El Bosque), es una miniserie francesa en seis capítulos presentada por Netflix. Un pequeño pueblo de Les Ardennes (una región boscosa que se extiende más allá del país galo) es conmovido por la desaparición de una adolescente en circunstancias poco claras que algunos vinculan a otras desapariciones ocurridas años atrás.

La Forêt 06

El nuevo jefe, Gaspard Deker, presentado como un hombre justo y sensato, inicia la búsqueda, pero encuentra que las relaciones pueblerinas subordinan las reglas a las relaciones. Tal es la forma de proceder de Virginie Musso, una oficial local, cuya hija es compañera de la desaparecida. Mientras tanto, y en forma paralela, Eve Mendel, una profesora de la jovencita, inicia la búsqueda que puede estar relacionada a su historia personal.

Los personajes que van apareciendo, bien actuados y construidos, ponen en evidencia las miserias que se esconden en toda comunidad, que, tal como la mugre debajo de la alfombra, tarde o temprano comienza a asomar. Quizás sea una metáfora para recordarnos que el enemigo no suele ser un desconocido.

Una serie de sorpresas, videos en redes sociales y nuevas desapariciones pondrán en jaque a las familias que ven cómo la mutua confianza se reduce a escombros; todos de algún modo se vuelven sospechosos. Uno intuye el desenlace en el anteúltimo capítulo, pero es en el último que se revela no solo quién es el culpable sino los hechos de un pasado cuyas sombras oscurecían el presente.

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La Forêt (El Bosque) ha sido galardonada como la mejor serie de 2017 de capítulos de larga duración en el Festival Internacional de cine de La Rochelle. En mi opinión, no es ni una gran serie ni cuenta una gran historia, sin embargo, ofrece razones suficientes para verla sin aburrirse y mantener el suspenso hasta el final.

© Pablo R. Bedrossian, 2018. Todos los derechos reservados.

FALLET, EL DESCONCERTANTE ENCANTO DE LO GROTESCO (por Pablo R. Bedrossian)

Fallet es una producción sueca ofrecida por Netflix donde un timidísimo detective inglés colabora con una irascible oficial local en la investigación de un homicidio. Al principio la incompatibilidad es evidente, pero previsiblemente se van acoplando hasta formar una dupla capaz de resolver el misterio.

Fallet 01.jpgEl jefe de la policía local es un hombre mayor que quiere agradar a todo el mundo. En varias ocasiones repite que la clave está en trabajar en equipo “como en ‘Duro de Matar’” y tiene un asistente que, pese a sus buenas intenciones, parece haber obtenido el summa cum laude de la idiotez. Del mismo modo, los demás personajes asumen conductas exageradas que más que ponerle humor a la historia los convierten en meras caricaturas.

Entonces, ¿dónde está lo bueno de Fallet? En la historia, que no deja de ser un drama de suspenso cuya tensión se mantiene hasta el final: se presentan hechos creíbles protagonizados por personajes increíbles.

Fallet 02.jpgLa serie en 8 capítulos, hablada en sueco e inglés (para nosotros, subtitulada en español) no sería lo mismo sin la magistral actuación de Adam Godley, el actor que encarna al desgarbado inspector británico Tom Brown, cuyas orejas, de paso, lo asemejan al Topo Gigio.

Fallet no deja de ser una sátira a algunos policiales, pero no por los hechos, cuyo desenlace está bien construido, sino por lo grotesco de sus personajes. Por ello, tras verla no existirá el término medio: o le habrá gustado o le habrá parecido una reverenda tontería.

© Pablo R. Bedrossian, 2018. Todos los derechos reservados.

“SAFE”, UNA NUEVA MINISERIE BRITÁNICA AL ESTILO NETFLIX (por Pablo R. Bedrossian)

Safe 02“Safe” es una nueva miniserie presentada por Netflix. El personaje central es interpretado por Michael C. Hall, el protagonista de la serie Dexter. Ambientada en un suburbio indefinido de una ciudad de Inglaterra, transcurre mayormente dentro de un barrio cerrado de gente adinerada, donde todos suponen que se conocen.

La trama comienza con la desaparición de una pareja de adolescentes tras una descontrolada fiesta en una de las glamorosas casas de dos plantas, jardín y piscina, organizada por una joven durante un viaje de sus padres. A partir de allí se suceden la búsqueda, los descubrimientos y las revelaciones, que muestran -como suele ocurrir- que nada es lo que parece.

Podría decirse que hay dos historias: la de los padres -la principal- y la de los hijos, menos desarrollada aunque paralela. De todos modos, el guionista se las arregla para hacernos notar que no existe una sin la otra, y que es la dinámica familiar la que determina cada comportamiento. Además, aunque es obvio para una serie de intriga, resalta el necesario contraste entre la imagen pública y el verdadero interés que subyace debajo de las apariencias. No es exagerado decir que es un show de agendas ocultas.

Safe 01En mi opinión, “Safe” mantiene la tensión y atrapa al espectador todo el tiempo, pero abusando de los golpes de efecto. Con tanta novela de suspenso, sorprender al espectador resulta cada vez más difícil, pero la exageración puede quitarle credibilidad al relato.

Lo mejor reside en el último capítulo, donde -entre otros méritos- la historia se muestra desde el otro lado, contando lo que no se vio en los otros siete capítulos. La sucesión de acontecimientos conducen a un inesperado desenlace, por el cual la serie es digna de verse hasta el final.

© Pablo R. Bedrossian, 2018. Todos los derechos reservados.

Neflix.jpgBill Gates, en su libro “Camino al Futuro”, publicado en los ’90, señaló que el error de IBM, empresa que perdió el liderago en computadoras personales, consistió en diseñar software que solo fuera compatibles con sus propios sistemas operativos. Netflix está padeciendo algo parecido. Ha dejado de ser una compañía de películas y series a demanda para convertirse en una productora que da prioridad a sus propios contenidos.

El cliente cada vez tiene menos opciones para elegir. Cerca del 50% de las sugerencias de Netflix a sus clientes son producciones propias. Uno entiende que en economías de escala es mejor negocio invertir en la creación de films y series que pagar regalías a competidores, pero llega un punto donde el espectador ya no encuentra lo que desea y lo busca en otro lado y en otra compañía.

Netflix ha transformado la forma de ver películas: la persona ya no necesita ir al cine, sino que el cine la visita. Ella misma puede elegir cuando y dónde quiere ver una serie y en qué dispositivo (celular, laptop, tablet, TV), a un precio accesible: eso lo ha convertido en un gigante.

Sin embargo, su estrategia, sin duda beneficiosa para sí mismo en el corto plazo, lo ha hecho levantar muros y el cliente hoy no necesita un hueco para escaparse, pues las puertas están siempre abiertas. Espero que no termine comulgando con Henry Ford cuando decía “el cliente puede elegir el color del auto siempre y cuando sea negro”.

© Pablo R. Bedrossian, 2018. Todos los derechos reservados.

“LA PREGUNTA DE SUS OJOS”, INTRIGA PARA GANAR UN OSCAR (por Pablo R. Bedrossian)

la-pregunta-de-sus-ojosSerie CONFIESO QUE HE LEÍDO

Muchos recordarán que “El Secreto de sus Ojos” ganó el Oscar a la Mejor Película Extranjera en 2010. El film dirigido por el argentino Juan José Campanella obtuvo merecidamente el preciado galardón al cautivar al público con una inteligente trama de misterio y suspenso. Sin embargo, un ojo experto puede detectar una notable similitud entre su final y el de la producción italiana “Un burgués pequeño pequeño” (“Un Borghese Piccolo Piccolo”), de 1977, protagonizada por el inolvidable Alberto Sordi. Aunque ese hecho mengua los méritos de la película, nos mueve a comentar que “La Pregunta de sus Ojos”, el relato de Eduardo Sacheri que la inspiró, tiene un final diferente. Quienes gozaron del film, van a disfrutar mucho más la novela.

El texto está escrito en dos planos. Uno relata en tercera persona el amor inconfeso de Benjamín Chaparro (en el cine Benjamín Espósito, protagonizado por Ricardo Darín) hacia Irene Hornos (en la película Irene Menéndez-Hastings), una ex compañera de trabajo en Tribunales que ha llegado a jueza. El otro, escrito en primera persona, es de algún modo el motivo y la estrategia con que Chaparro espera algún día conquistar a Irene: su opera prima como escritor, que relata la dilatada investigación del cruel asesinato de Liliana Colotto, y su posterior amistad con Ricardo Morales, esposo de la víctima.

El seguimiento del femicidio va desde 1968 a 1996. En esos 28 años transcurren profundos cambios políticos y sociales que inciden en la búsqueda del asesino; pero durante ese extenso periodo los personajes parecen sostener cada vez con mayor insistencia sus mismas creencias, actitudes y obsesiones. Quizás quepa preguntarse hasta qué punto Chaparro ve en Ricardo Morales a su alter ego en una situación desesperante.

Eduardo Sacheri utiliza el mismo lenguaje coloquial de sus emotivos cuentos futboleros, confirmando su singular capacidad para verbalizar sentimientos. Podríamos decir que es un artista que retrata con asombrosa naturalidad la dura realidad de hombres y mujeres de nuestro tiempo.

Como todas las obras publicadas bajo el sello de Alfaguara, “La Pregunta de sus Ojos” es una obra cuya lectura no defrauda. Además, junto a “El Jardín de Bronce” de Gustavo Malajovich, forman parte de una nueva literatura argentina de intriga, donde más que héroes, hay luchadores de carne y hueso.

NOTA:

El film “El secreto de sus ojos” tiene una versión norteamericana titulada “Secret in Their Eyes”, dirigida por Billy Ray e interpretada por Nicole Kidman y Julia Roberts, muy inferior a la original ganadora del Oscar.

© Pablo R. Bedrossian, 2016. Todos los derechos reservados.


BONUS:

VEMOS LO QUE LEEMOS – BREVE ENSAYO ACERCA DE LA NOVELA DE INTRIGA (por Pablo R. Bedrossian)

 

Intriga 01El lenguaje que utilizamos es cada vez más visual, y la literatura -entendida como arte- no ha podido sustraerse a esa tendencia. Las novelas tienen hoy el lenguaje del cine: vemos lo que leemos, reconstruyendo en imágenes mentales lo que el texto presenta. Cuando esas palabras tejen una buena historia, ingresamos a un territorio desconocido donde el autor nos expone a nuevas experiencias, haciéndonos partícipes de las emociones de los protagonistas.

“El lenguaje que utilizamos es cada vez más visual, y la literatura -entendida como arte- no ha podido sustraerse a esa tendencia”.

En el siglo XX, y en especial en su segunda mitad, las novelas se caracterizaron por combinar buenos relatos y diálogos intensos, despojando a los personajes del ejercicio introspectivo al que los sometía el escritor del siglo XIX. Graham Green o Morris West, por mencionar a algunos, hicieron gala de esa técnica, que parece más propia del guión y del cómic.

Además, las tramas se construyeron bajo un nuevo paradigma, el de la economía del relato, donde “nada sobra y nada falta”. Ningún detalle queda librado a la casualidad. Lo que parece un cabo suelto termina siendo un movimiento calculado del escritor, que lo retoma inesperadamente, procurando la sorpresa del lector. Además va introduciendo repentinos cambios que, como golpes de timón, dan la sensación de dejar a los personajes (y al lector ingenuo) totalmente a la deriva. Desde luego, lo inesperado es lo esperable, ¿o, acaso, no es la lectura de esa prodigiosa mezcla de drama, acción y misterio que es la novela de intriga, la búsqueda de una experiencia inquietante  que desafíe nuestra imaginación?

“Las tramas se construyeron bajo un nuevo paradigma, el de la economía del relato, donde nada sobra y nada falta”.

Intriga 02Un elemento que se agrega a la construcción del relato es la erudición, que incluso llega a desplazar a la imaginación. Ya no estamos en los ’70 donde Irving Wallace tiene grandes inconsistencias frente al saber académico cuando habla del documento Q en “La Palabra”, sino en el tiempo donde el conocimiento profundo otorga una mayor veracidad, que es lo que paradójicamente se exige a una buena obra de ficción, como es este tipo de novela. “El Nombre de la Rosa” es un clásico ejemplo de novela erudita. Dan Brown, con sus best-sellers “El Código da Vinci” y “Ángeles y demonios”, que hicieron furor a principios del siglo XXI, sumó el vértigo (pues las historias transcurren en un lapso muy corto de tiempo), que impreso a la atractiva idea de la conspiración -subyacente en la mayoría de las novelas de intriga-, produce en el lector el efecto deseado.

“El conocimiento profundo otorga una mayor veracidad, que es lo que paradójicamente se exige a una buena obra de ficción”.

El resultado de la combinación de estos elementos es mucho más que la suma de ellos. Se fabrica una texto–un caso– que tiene elementos crípticos que mueven al lector a encontrar las claves secretas que develan el misterio. Es el pensamiento el que resuelve el enigma aunque son los sentimientos puestos en juego los que le dan intensidad. Al leer una novela policial todos somos detectives, pero no somos nosotros quienes manejan a los personajes, sino el narrador que, como un gran titiritero, maneja también nuestras emociones a través de las palabras.

“Es el pensamiento el que resuelve el enigma aunque son los sentimientos puestos en juego los que le dan intensidad”. 

© Pablo R. Bedrossian, 2014. Todos los derechos reservados.

 

 

VEMOS LO QUE LEEMOS – BREVE ENSAYO ACERCA DE LA NOVELA DE INTRIGA (por Pablo R. Bedrossian)

Intriga 01El lenguaje que utilizamos es cada vez más visual, y la literatura -entendida como arte- no ha podido sustraerse a esa tendencia. Las novelas tienen hoy el lenguaje del cine: vemos lo que leemos, reconstruyendo en imágenes mentales lo que el texto presenta. Cuando esas palabras tejen una buena historia, ingresamos a un territorio desconocido donde el autor nos expone a nuevas experiencias, haciéndonos partícipes de las emociones de los protagonistas.

“El lenguaje que utilizamos es cada vez más visual, y la literatura -entendida como arte- no ha podido sustraerse a esa tendencia”.

En el siglo XX, y en especial en su segunda mitad, las novelas se caracterizaron por combinar buenos relatos y diálogos intensos, despojando a los personajes del ejercicio introspectivo al que los sometía el escritor del siglo XIX. Graham Green o Morris West, por mencionar a algunos, hicieron gala de esa técnica, que parece más propia del guión y del cómic.

Además, las tramas se construyeron bajo un nuevo paradigma, el de la economía del relato, donde “nada sobra y nada falta”. Ningún detalle queda librado a la casualidad. Lo que parece un cabo suelto termina siendo un movimiento calculado del escritor, que lo retoma inesperadamente, procurando la sorpresa del lector. Además va introduciendo repentinos cambios que, como golpes de timón, dan la sensación de dejar a los personajes (y al lector ingenuo) totalmente a la deriva. Desde luego, lo inesperado es lo esperable, ¿o, acaso, no es la lectura de esa prodigiosa mezcla de drama, acción y misterio que es la novela de intriga, la búsqueda de una experiencia inquietante  que desafíe nuestra imaginación?

“Las tramas se construyeron bajo un nuevo paradigma, el de la economía del relato, donde “nada sobra y nada falta”.

Intriga 02Un elemento que se agrega a la construcción del relato es la erudición, que incluso llega a desplazar a la imaginación. Ya no estamos en los ’70 donde Irving Wallace tiene grandes inconsistencias frente al saber académico cuando habla del documento Q en “La Palabra”, sino en el tiempo donde el conocimiento profundo otorga una mayor veracidad, que es lo que paradójicamente se exige a una buena obra de ficción, como es este tipo de novela. “El Nombre de la Rosa” es un clásico ejemplo de novela erudita. Dan Brown, con sus best-sellers “El Código da Vinci” y “Ángeles y demonios”, que hicieron furor a principios del siglo XXI, sumó el vértigo (pues las historias transcurren en un lapso muy corto de tiempo), que impreso a la atractiva idea de la conspiración -subyacente en la mayoría de las novelas de intriga-, produce en el lector el efecto deseado.

“El conocimiento profundo otorga una mayor veracidad, que es lo que paradójicamente se exige a una buena obra de ficción”.

El resultado de la combinación de estos elementos es mucho más que la suma de ellos. Se fabrica una texto–un caso– que tiene elementos crípticos que mueven al lector a encontrar las claves secretas que develan el misterio. Es el pensamiento el que resuelve el enigma aunque son los sentimientos puestos en juego los que le dan intensidad. Al leer una novela policial todos somos detectives, pero no somos nosotros quienes manejan a los personajes, sino el narrador que, como un gran titiritero, maneja también nuestras emociones a través de las palabras.

“Es el pensamiento el que resuelve el enigma aunque son los sentimientos puestos en juego los que le dan intensidad”. 

© Pablo R. Bedrossian, 2014. Todos los derechos reservados.


BONUS:

PALABRA DE BORGES

(Jorge Luis Borges y la novela de intriga)

“’No la explicación de lo inexplicable, sino de lo confuso es la tarea que se imponen, por lo común, los novelistas policiales’. Con estas palabras tomadas de una nota a su ensayo sobre Chesterton, Borges enuncia la esencia del enigma del género policial. Cuanto mayor sea la confusión del misterio criminal, tanto mayor será la exaltación del intelecto que consiga trocar lo confuso en claridad”[1].

Del diálogo con María Esther Vázquez “La novela policial” (1963)

Jorge Luis Borges (caricatura)Consultado por María Esther Vázquez sobre la novela policial, Borges fijó sus orígenes del género en el famoso cuento “Los crímenes de la calle Morgue” de Edgar Allan Poe, escrito en 1841. Pensamos que sus ideas acerca de la novela policial se hacen extensivas a toda la novela de intriga, de la cual la policial forma parte. Leamos una sabrosa parte del aquel diálogo.

JLB: Estos cuentos han creado un tipo especial de lector. Es decir: cuando leemos un libro cualquiera lo leemos sin la menor suspicacia. No pensamos que al autor está tratando de engañarnos.

MEV: Cuando Cervantes nos dice “En un lugar de la Mancha (…) vivía un hidalgo” creemos que verdaderamente un hidalgo vivía en un lugar de la Mancha.

JLB: Claro. En cambio, si esa observación estuviera al principio de un cuento policial, sería sometida a nuestra desconfianza, a nuestra vigilancia; pensaríamos que quizás el hidalgo no viviría en un lugar de la Mancha o que ese hidalgo no era realmente un hidalgo, sino alguien que se hacía pasar por tal y lo que fuere. De igual manera, los primeros cuentos de Poe fueron leídos con la inocencia y buena voluntad con que se lee cualquier relato, pero ahora esos cuentos han creado una manera especial de leerlos.

MEV: En última instancia nosotros mismos en cuanto lectores de cuentos policiales, somos personajes creados por Poe.

JLB: Claro. Esa es la idea.

….

MEV: ¿Qué influencia ha tenido la novela policial en sus poco más de cien años de vida?

JLB: Hablar de esta influencia es hablar de los defectos y de los méritos del género. Stevenson dijo que las ficciones policiales corrían el albur de ser meros artificios, de tener algo de mecánico. Por ejemplo, si en un libro cualquiera, un personaje sale después de almorzar, da una vuelta y luego vuelve a su casa, esto puede hacerlo simplemente porque tales cosas ocurren en la realidad o porque se nos quiere indicar el estado de ánimo de ese personaje. En cambio, si eso ocurre en una ficción policial, el lector sospecha que ha salido para que alguien pueda entrar en su casa; es decir, que los personajes están supeditados al argumento. Y ahí aparece el artificio ingenioso, pero mecánico, porque tiene que seguir un dibujo, la línea premeditada del argumento. En cuanto a los méritos del género policial, creo que podrían ser estos: en un libro policial pocas cosas pueden estar entregadas al azar: esas ficciones tienen que tener un principio, un medio y un fin… La novela policial tiene unidad, y ello es fundamentalmente importante en nuestro tiempo.

MEV: ¿Por qué?

JLB: Porque en nuestro tiempo la literatura es muchas veces un mro ejercicio de la vanidad de los autores, quienes se proponen sólo sorprender. Los relatos policiales, aunque despreciados por muchos, tienen la virtud de recordar a los autores que la obra de arte debe tener un principio, un medio y un fin… los autores de ficciones policiales, buenas o malas, han recordado a nuestro tiempo la belleza y la necesidad de un orden y de una regularidad en las obras literarias.

MEV: ¿Subsistirá la novela policial?

JLB: la profecía es el más peligroso de los géneros literarios. Sin embargo, me atrevo a profetizar qe cierto género policial clásico -digamos- está a punto de desaparecer. Esto se explica porque en el género policial hay mucho de artificio: interesa saber cómo entró el asesino entre un grupo de personas artificialmente limitado, interesan los medios mecánicos del crimen y estas variaciones pueden ser infinitas. Una vez agotadas todas las posibilidades, la novela policial tiene que volver al seno de todas las novelas. Fuera de lo mecánico, volveríamos a lo psicológico, lo cual no está mal, porque volveríamos a Macbeth, a los admirables asesinatos de las novelas de Dostoievsky, al crimen de Raskolnikoff… Pero aunque la novela policial desapareciera como género -todo género muy legislado tiende a desaparecer- siempre quedaría la saludable influencia que hemos mencionado.


REFERENCIAS

[1] Lema Hincapié, Andrés,  “Sangre y enigmas: Borges y la literatura policial”, ensayo de autor, 1999.