¿EL PRIMER MEME DE LA HISTORIA? (por Pablo R. Bedrossian)

Los memes se han puesto de moda. Gana un equipo de fútbol y se multiplican los memes que se burlan del vencido. Si no, pregúntele a los fans de Real Madrid o del Barcelona, que tienen experiencia.

Aunque existen definiciones técnicas de meme, preferimos simplificarla diciendo que un meme es una imagen que ilustra un hecho o una verdad, generalmente en forma sarcástica. Se sirve de una imagen simple o de una comparación, para dar un mensaje.

El nombre proviene de un libro del famoso filósofo y científico ateo Richard Dawkins, titulado “El gen egoísta”, de 1976, que desarrollaba una antigua idea sobre dos formas de evolución: la genética y la memética, que se ocupa de la información cultural[1]. Este afamado autor inglés llamó meme a la unidad mínima de información que se puede transmitir, que -según él- constituyen la base mental de nuestra cultura.

Como era de esperarse, este concepto evolucionó hasta convertirse en una parábola visual: Una imagen que ilumina una situación o pensamiento, que con frecuencia está dotada de humor. Además, gracias a las nuevas tecnologías aportadas por las redes sociales tienen la capacidad de replicarse y viralizarse de inmediato.

¿EL PRIMER MEME?

Hoy, mi querido amigo, el periodista César Dergarabedian, publicó en su blog (https://bahiacesar.com) una interesante nota sobre el que algunos creen que ha sido el primer meme de la historia. Sin duda, se irán encontrando otros anteriores, pero este tiene la virtud de seguir vigente después de casi 100 años.Primer meme 02.jpg

La imagen original fue subida a Twitter por @YoRHaw y es una viñeta tomada de una revista de la Universidad de Iowa, titulada The Judge, de 1921. Es una crítica mordaz a la vanidad. Debajo de las dos imágenes, dice “Cómo pensás que te ves cuando toman una fotografía” y “Cómo lucís en realidad”.

Primer Meme 03

 

Hoy que vivimos en la era del culto de la imagen, el meme no nos viene nada mal.

© Pablo R. Bedrossian, 2018. Todos los derechos reservados.


REFERENCIAS

[1] Esta idea ya había sido preconizada por varios investigadores que sostenían que el ser humano evoluciona fuera del cuerpo, a través de la cultura, que llamaban exosoma: un cuerpo fuera del cuerpo.


AGRADECIMIENTOS

Gracias, querido amigo César Dergarabedian, por tu nota e impulsarme a buscar más información.

 

CÓMO COMPONER CANCIONES (Parte 2)

Sin embargo, en cierta medida, el arte también puede ser aprendido. Es como recibir un diamante en bruto. La tarea del artista es tallarlo para proveerle ese fulgurante brillo misterioso y cautivador. Entonces, centrémonos en el  momento en que debemos  trabajar la inspiración que hemos recibido, y convertirnos en actores y protagonistas.

La música, como todo arte, es una forma de expresión. Uno saca afuera lo que tiene adentro.  Como expresión se integra al proceso de comunicación. Por eso, al escribir una letra y/o una música nos formulamos inicialmente dos preguntas: A quién me dirijo y qué quiero decirle.

Música y comunicación

Identificar el destinatario es reconocer su persona y su situación, sus convicciones y sus aspiraciones. Definir el tema de la canción es elegir el mensaje. El mensaje puede surgir de mis propios intereses (“lo que me interesa que el otro oiga”) o ser motivado en la necesidad del otro (“lo que al otro le interesa escuchar”). Por supuesto, hay muchas variantes pero es primordial comprender  que nuestra labor se inicia respondiendo estas dos cuestiones, que son simultáneas y concurrentes.

Obtenidas ambas respuestas nos formulamos la tercera pregunta: Cómo vamos a comunicar. ¿Cuál es el medio y cuál es la forma más adecuados para lograr el impacto que queremos?

El apóstol Pablo escribió “Tantas clases de idiomas hay, seguramente,  en el mundo, y ninguno de ellos carece de significado. Pero si yo ignoro el valor de las palabras, seré como extranjero para el que habla, y el que habla será como extranjero para mí”[1]. Para que podamos ser comprendidos primero hay que comprender al otro. Debemos ponernos en sus zapatos; si no lo hacemos nuestro mensaje puede ser percibido simplemente como ruido o voces sin significado.

© Pablo R. Bedrossian, 2012. Todos los derechos reservados.


REFERENCIAS

[1] 1ª Epístola a los Corintios 14:10-11, Santa Biblia, RVA, Sociedades Bíblicas Unidas