LIBRERÍA ACQUA ALTA Y SUS GÓNDOLAS CARGADAS DE LIBROS (por Pablo R. Bedrossian)

Considerada por algunos como la más bella del mundo, la Librería Acqua Alta es una de las perlas ocultas de Venecia y un lugar obligado para bibliófilos y amantes de las curiosidades.

Ubicada en el sestieri de San Marco, el mismo barrio de la basílica y la plaza homónimas, es famosa por las góndolas que en su interior sirven de exhibidores de libros.

Su nombre proviene de las inundaciones (“acqua alta”) que con frecuencia ocurren en esa bella ciudad italiana debido a la conexión que la laguna que la rodea tiene con el Mar Adriático[1]. Aunque la mayoría de las veces son breves y duran unas pocas horas – momentos donde la gente se ve forzada a transitar sobre pasarelas-, la librería sufre las consecuencias a causa de un canal que corre por su parte trasera.

Por eso su dueño decidió usar góndolas en lugar de anaqueles, algo que provee inusual belleza al lugar y a la vez lo convierte en librería flotante cuando sube la marea. Digamos que no solo hay góndolas, sino cajas, estanterías, carretillas e incluso una bañera y varios gatos.

Los libros se encuentran por doquier siguiendo una distribución caótica que le confiere un aspecto bohemio y divertido. Además, cuenta con una amplísima variedad de usados y una excelente selección de textos de arte.

La venta no es solo literaria; también ofrece tarjetas y souvenirs desde misma entrada, conformada por un ancho y corto acceso denominado Campiello del Tintor.

Al fondo a la derecha hay una puerta abierta que da a un canal donde suele haber una góndola. Si el nivel del agua lo permite puede subirse y tomarse una foto allí sin costo alguno. También en la parte posterior hay una escenografía de libros para selfies de recuerdo.

Para llegar desde San Marco hay que dirigirse al Campo Santa Maria Formosa, una amplia plaza de piedra donde se encuentra una iglesia del siglo XVI, y tomar allí la Calle Lunga Santa Maria Formosa. Son solo dos minutos a pie; se encuentra a mano izquierda, antes de un puente.

Por calle no imagine un camino ancho; para los venecianos significa una vía, generalmente estrecha, encajonada entre antiguos edificios con comercios en la planta baja.

Si va a Venecia, por favor, aunque no le guste la lectura, no se la pierda.

© Pablo R. Bedrossian, 2020. Todos los derechos reservados.


REFERENCIAS

[1] La conexión entre laguna y mar es tan estrecha que de Venecia salen cruceros que se dirigen a las islas griegas.


CRÉDITOS MULTIMEDIA

Todas las fotografías fueron tomadas por el autor de esta nota y es el dueño de todos sus derechos.

LOS ARMENIOS DE TRANSILVANIA Y LA IGLESIA ARMENIA DE BUDAPEST (por Pablo R. Bedrossian)

Serie “ARMENIOS EN EL MUNDO”

Hace unos pocos años tuve la oportunidad de visitar Budapest; es la unión de dos ciudades, Buda y Pest. Cada una se ubica a un lado del Danubio: Buda, en una colina, Pest en una llanura. En Buda se encuentra el Castillo, que fue la sede histórica de los reyes húngaros.

DSC08673.JPG

Caminando por dentro de sus magníficos edificios descubrí una exposición titulada “Lejos del Monte Ararat – Cultura Armenia en la Cuenca de los Cárpatos” organizada por el Museo Histórico de Budapest y la Biblioteca Nacional Széchényi y patrocinada por el Centro de Humanidades, Historia y Cultura de Europa Central y Oriental de la Universidad de Leipzig (GWZO).

DSC08704.JPG

LA EXPOSICIÓN EN EL CASTILLO: LA HISTORIA DE LOS ARMENIOS EN EUROPA ORIENTAL

Esta presentación se basa en los textos de la exposición titulada “Lejos del Monte Ararat – Cultura Armenia en la Cuenca de los Cárpatos” que vi en Budapest, a los cuales añadí diversos datos históricos.

DSC08707

Ani fue la antigua capital de Armenia; se la conocía como la ciudad de las 1001 iglesias. En 1004 la ciudad fue ocupada por los turcos selyúcidas; algunos de sus habitantes huyeron a Crimea, una península al norte del Mar Negro, hoy territorio ruso reclamado por Ucrania. En 1475 los turcos del Imperio Otomano ocuparon Crimea. Muchos armenios fueron asesinados y esclavizados y 16 de sus iglesias fueron convertidas en mezquitas. Un grupo pudo emigrar al este, instalándose en Moldavia donde ya había una colonia armenia. En 1512 el ejército otomano se apoderó de esa nación. En 1669 hubo un levantamiento moldavo al cual se sumaron los armenios que los turcos aplastaron perpetrando una masacre. Unos 3000 armenios huyeron, cruzaron las montañas de los Cárpatos y en 1672 se instalaron en la Transilvania, una región localizada en la zona centro-noroccidental de la actual Rumania y que por varios siglos estuvo bajo el poder húngaro, donde un príncipe protestante les permitió vivir en paz y practicar su fe.

DSC08709

Sin embargo, en 1700, los armenios entraron en conflicto con los sajones que habitaban de la ciudad de Bistrița, probablemente porque competían en artesanía y comercio. Los sajones acusaron a los armenios de propagar una plaga y ordenaron su expulsión en 24 horas.

LA FUNDACIÓN DE ARMENÓPOLIS

Los armenios expulsados de Bistrița ese mismo año fundaron su propia ciudad a orillas del río Someş: La ciudad de Gherla o Szamosújvár, también conocida Armenopolis, Armenienstadt o Hayakaghak, diseñada bajo una concepción barroca con calles paralelas, callejones diagonales y un mercado simétrico considerados casi únicos en Europa Central.

En 1713 los armenios de Transilvania se convirtieron al catolicismo. Durante el siglo XVIII, cuatro municipios lograron levantar sus propias iglesias católicas armenias, conservando sus comunidades armenias fuertes e independientes. Dos de ellos, Gherla y Dumbráveni, poco después alcanzaron el estatus de ciudades reales libres.

DSC08712.JPG

En Transilvania, como en otras partes de Europa del Este, los armenios se especializaron en el comercio y la artesanía, especialmente en el procesamiento de cuero. Desempeñaron un papel particularmente importante en el comercio internacional, con operaciones que iban desde Isfahan y Constantinopla hasta Ámsterdam. Además, se dedicaron al comercio de ganado vivo, comprando en Moldavia y Valaquia y vendiendo en Pest y Viena.

Los armenios siempre gozaron de los beneficios de la autonomía interna. En 1795 se estableció el Foro Mercantil, que incorporó la estabilidad jurídica interna de la comunidad y se ocupó de la protección frente a otros grupos. Básicamente era un tribunal comercial que también administraba la vida social y, en menor medida, la vida religiosa de los armenios.

DSC08717.JPG

Hoy, como parte de las “minorías nacionales”, los armenios tienen representación en el parlamento rumano.

EUROPA Y LOS LIBROS IMPRESOS EN IDIOMA ARMENIO

Los libros en armenio de la cuenca de los Cárpatos provenían prácticamente de todos los rincones del mundo: Ámsterdam, Venecia, Constantinopla, Roma, París, Marsella, Tbilisi, Jerusalén, San Petersburgo, etc. Llegaron a la región a través del comercio, la iglesia y redes culturales. Un estudio cuidadoso de estos libros revela casi toda la historia de la impresión armenia.

DSC08720.JPG

Al principio, la impresión de libros en idioma armenio estuvo en manos de la diáspora. Hakob Meghapart imprimió el primer en libro en armenio; su labor fue continuada por Abgar Tohatetsi, quien tiempo después trasladó su taller de Venecia a Constantinopla.

DSC08723

Durante el siglo XVIII, se publicaron alrededor de 300 títulos en más de 20 imprentas armenias en Constantinopla. La primera de esas imprentas fue establecida en 1694 por Grigor Marzvanetsi. Su nombre marcó el inicio de un nuevo período en la ilustración del libro armenio: sus publicaciones fueron decoradas con grabados de calidad que coinciden con el contenido.

DSC08733.JPG

A mediados del siglo XVIII hubo otro exitoso impresor armenio en Constantinopla: Astvatsatur Dpir Konstandnupolsetsi; a través de la red de comerciantes de libros, estaba familiarizado con la situación y las demandas de textos en armenio, tanto en las diásporas como en la madre patria.

DSC08724.JPG

Los libros en armenio aparecieron en Roma ya en el siglo XVI. Sin embargo, llegaron a Transilvania en gran cantidad un siglo después traídos por los sacerdotes armenios que habían estudiado en Roma y publicados por Typographia Poliglotta, una imprenta establecida a mediados del siglo XVII por la Congregación para la Propagación de la Fe. La imprenta publicó principalmente libros necesarios para la actividad exitosa de los misioneros católicos: Biblias en lengua vernácula, comentarios bíblicos, textos de enseñanza de idiomas, diccionarios, obras litúrgicas y libros teológicos. En 1759 publicaba en 27 idiomas y hasta 1796 había editado un total de 44 títulos en armenios.

DSC08725.JPG

ARMENIOS EN LA REVOLUCIÓN Y LA GUERRA DE INDEPENDENCIA HÚNGARA (1848/49)

De todas las etnias en Hungría, los armenios probablemente fueron los más representados en la Revolución y la Guerra de Independencia (1848/49). Dos de los trece militares de alto rango ejecutados por los Habsburgo conocidos como los Mártires de Arad eran de ascendencia armenia: el teniente El general Ernó Kiss y el coronel Vilmos Lazar. Otros dos líderes militares húngaros provenían de la comunidad armenia: János Czetz, quien luego emigró a la Argentina y fue el organizador del Colegio Militar de la Nación, y Dénes Lukács, comandante en jefe nacional de la artillería húngara. De todos los participantes en la Guerra de Independencia, dos tenientes coroneles, seis mayores, 18 tenientes y 25 subtenientes eran armenios. Además de los militares, la comunidad armenia también contribuyó financieramente a esta fallida gesta independentista.

Militar 01

El papel que los húngaros armenios habían jugado en los eventos de 1848/49 quedó grabado en la memoria cultural de Hungría; Los armenios eran a menudo descritos como los principales aliados de los húngaros. El conde Sándor Teleki, por ejemplo, hizo la siguiente declaración: “Amo a la nación de los armenios porque son húngaros hasta el fondo de sus corazones; Dotan sobre nuestra tierra y aman a nuestra patria; entre todas las nacionalidades, ¡la suya es la única que vive con nosotros y moriría por nosotros! […] Amo tanto a los armenios que puedo ser nombrado armenio honorario!”.

LA IGLESIA CATÓLICA ARMENIA DE BUDAPEST

Intenté dos veces visitar por dentro esta iglesia ubicada en una zona apacible de Buda pero me fue imposible: un domingo fui por la tarde (la misa se celebra solo por la mañana) y al domingo siguiente no hubo misa, porque se celebra cada 15 días. Sin embargo, pude admirar por fuera el templo y sus jardines.

DSC09647

Cuando uno encuentra un pedacito de la madre patria en territorio extranjero no puede menos que conmoverse.

DSC09652

La Iglesia Armenia en Budapest testimonia la lucha por la supervivencia de toda una diáspora.

© Pablo R. Bedrossian, 2018. Todos los derechos reservados.


GALERÍA MULTIMEDIA

MÁS LIBROS ANTIGUOS EN IDIOMA ARMENIO PRESENTADOS EN LA EXPOSICIÓN

DSC08721

DSC08726.JPG

DSC08728

LA IGLESIA ARMENIA CATÓLICA DE BUDAPEST

DSC09642.JPG

DSC09657.JPG

DSC09655


CRÉDITOS MULTIMEDIA

Todas las fotografías fueron tomadas por el autor de esta nota y es el dueño de todos sus derechos.

LA BIBLIA DE GUTENBERG Y LA REFORMA (por Pablo R. Bedrossian)

Este año se celebrarán los 500 años de lo que se conoce como la Reforma Protestante o simplemente la Reforma. Se eligió esta fecha porque, según la tradición, Martín Lutero clavó sus famosas 95 Tesis en las puertas de la iglesia del Palacio de Wittenberg el 31 de octubre de 1517. Quienes lean el famoso documento comprobarán que no se trata una diatriba contra el Papado sino contra la venta de indulgencias en su nombre para financiar la construcción de la Basílica de San Pedro. Pero no es nuestro propósito hacer teología o contar esa historia, sino señalar el impacto que la imprenta tuvo en la difusión de la Reforma en Europa.

Gutenberg 001 DSC02328
Biblia de Gutenberg, Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos, Washington D.C.

Comencemos señalando que Gutenberg no fue contemporáneo de Lutero, pues el teólogo alemán nació en 1483, 25 años después de la muerte del impresor.

Johannes Gutenberg había nacido alrededor del 1400 en Maguncia, en el territorio que hoy llamamos Alemania, que en aquel entonces formaba parte del Sacro Imperio Romano Germánico. De profesión orfebre, creó la imprenta con tipos móviles que revolucionó la escritura. Hasta aquel momento los libros se copiaban a mano. Quienes estaban a cargo de esa tarea, generalmente monjes, se llamaban copistas o amanuenses.

Su invención tuvo como punto de partida la creación de tipos, unas piezas metálicas con el molde de las diferentes letras. A los tipos se les agregaba una tinta que se aplicaba a presión o “golpes” sobre un papel o tela en forma mecánica. Hoy, en la era de las impresoras digitales, parece un principio extremadamente rudimentario, pero la impresión tipográfica se utilizó hasta mediados de la segunda mitad del siglo XX.

Gracias a su profesión de orfebre, Gutenberg pudo hacer los tipos con metal fundido. Para aplicarlos sobre las superficies en plancha –y no letra por letra o palabra por palabra-, adaptó prensas que se utilizaban para exprimir el jugo de uvas para la producción de vino. Finalmente utilizó tintas oleosas para que las letras quedaran grabadas en forma indeleble.

Aunque se ha sostenido que previamente imprimió a modo de prueba el Misal de Constanza, se considera que su obra primigenia es la Biblia.

Gutenberg 002 DSC02332
Detalle de la Biblia de Gutenberg, Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos, Washington D.C.

Conocida como la Biblia de 42 líneas por el número de renglones impresos en cada página, fue publicada alrededor de 1455. Consta de 1282 páginas, cuyo texto en letra gótica está distribuido en dos columnas. Algunos ejemplares fueron encuadernados en dos volúmenes.

Se cree que se imprimieron unos 180 ejemplares: 45 en pergamino y 135 en papel. Si la cifra parece escasa, debe recordarse que la impresión era mecánica pero no industrial. El mundo occidental recién estaba ingresando a una de las revoluciones culturales más trascendentales: el Renacimiento. En la actualidad quedan menos de 50 ejemplares, y sólo 21 están completos.

DETALLES NOTABLES

La Biblia de Gutenberg es una edición de la Vulgata, traducción de las Sagradas Escrituras al latín que san Jerónimo hizo a finales del siglo IV.

Para el diseño de los tipos, en particular para sus letras góticas, se sirvió de una edición manuscrita reciente, la Biblia Gigante de Mainz (en castellano Maguncia). Aunque el escriba permanece anónimo, dejó notas en aquel volumen indicando que inició su trabajo el 4 de abril de 1452 y lo finalizó el 9 de julio de 1453.

Biblia Gigante de Mainz 001 DSC02324
Biblia Gigante de Mainz, manuscrito que sirvió de base tipográfica a la Biblia de Gutenberg

Para embellecer su publicación, Gutenberg dejó un hueco en las planchas de impresión para las iniciales, que fueron añadidas a mano, lo mismo que algunos detalles a color, iluminando el texto. Por ello, cada ejemplar es único.

En la actualidad sólo quedan tres ejemplares completos impresos en vitelo (pergamino fino de piel de animal), que se encuentran en la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos, en la Biblioteca Británica y en la Biblioteca Nacional de Francia. Quedan algunos volúmenes incompletos en el mismo material, pero la gran mayoría de los que perdura está impresa en papel.

Gutenberg 003 DSC02334
Detalle de la Biblia de Gutenberg correspondiente al Capítulo 1 del Evangelio de Lucas

Tuvimos tres ocasiones de admirar la Biblia de Gutenberg. Hace muchos años, una en papel en el campus de la Universidad de Texas en Austin, adquirida en 1978 por 2,4 millones de dólares. Más recientemente, otras dos en pergamino: una, junto a la Gran Biblia de Mainz, en la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos, en Washngton D.C, y otro espléndido ejemplar en la Biblioteca Británica, en Londres.

Obviamente es el incunable más valioso. Se denomina incunables a los libros impresos antes del año 1500.

LA IMPRENTA Y LUTERO

La creación de Gutenberg tuvo un doble impacto en el corazón de la Iglesia: permitió la rápida divulgación de las 95 Tesis por toda Europa y la posterior difusión de la Biblia en idioma alemán. La traducción de Lutero del Nuevo Testamento en su propia lengua se imprimió en septiembre de 1522, poniendo al alcance del pueblo el mensaje evangélico. No es exagerado afirmar que la lectura de la Biblia fue el combustible que encendió el fuego de la Reforma, algo que fue posible gracias a la invención de Gutenberg.

Gutenberg 005 DSC02337
Biblia de Gutenberg exhibida en la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos

© Pablo R. Bedrossian, 2017. Todos los derechos reservados.


CRÉDITOS MULTIMEDIA

Todas las fotografías fueron tomadas por el autor de esta nota y es el dueño de todos sus derechos.

 

 

LIBRERÍAS MARAVILLOSAS (por Pablo R. Bedrossian)

“El libro es una extensión de nuestra memoria y nuestra imaginación” [1]. (Jorge Luis Borges)

Los que amamos la lectura no podemos evitar la tentación de entrar a una librería, y ojear y hojear aquellos libros que nos interesan. Comprar un libro se ha vuelto una experiencia: elegirlo, compararlo, admirarlo, comenzar a leerlo antes de pagar por él. O sin pagar, porque para mejorar esa experiencia, cada vez más librerías proveen espacios para la lectura. Si bien estamos en una época de venta digital, el libro impreso sigue creciendo[2].

El ámbito de la experiencia provee más valor al lector. Las librerías, como las bibliotecas, determinan ese ámbito; sentarse en mullidos sillones, en un sitio climatizado, amplio y luminoso, donde uno pueda también tomar un café, hace que la lectura se vuelva un placer aún mayor.

Quiero presentar algunas de las librerías más hermosas del mundo, que han elevado esa experiencia.

ALEXANDRA BOOK CAFE, BUDAPEST, HUNGRÍA

Alexandra 02 DSC09145

Budapest es considerada la París del este europeo. Su calles, avenidas, parques y puentes son en sí mismos un show al aire libre. Caminando por su emblemática avenida Andrassy[3], a la altura del número 39 aparece un llamativo edificio, la Librería Alexandra[4]. Se trata de una serie de pisos a los cuales se accede por escaleras mecánicas.

Alexandra 03 DSC09146

En la planta baja un mundo de libros aguarda que el visitante vaya por ellos. En el segundo piso, hay mesas y anaqueles poblados de textos, y un formidable salón de decoración barroca donde se puede tomar un café con algún bocadillo, o simplemente escuchar su piano. Además, hay una exposición de arte en el piso superior, donde se pueden adquirir pinturas.

Alexandra 04 DSC09154

La construcción original neorrenacentista fue diseñada por Gustav Petschacher y Segismundo Sziklai e inaugurada en 1884. Contaba con un billar y salones de baile en el piso inferior, un casino -que era el corazón del proyecto- en el segundo, y dos apartamentos de lujo en el tercero.

Alexandra 05 DSC09151

El diseño de interiores, incluyendo el espectacular fresco que corona la cafetería, realizado por Karl Lotz, el Príncipe de las Artes de Hungría, han sobrevivido hasta nuestros días.

Alexandra 06 DSC09495

La primera remodelación tuvo lugar en 1909, cuando el nuevo propietario, Samuel Goldberger, decidió renovar el edificio, que había sido dañado por un incendio en 1903. Se reinauguró el 3 de marzo de 1911 bajo el nombre Párizsi Nagy Áruház (en español, Tienda por Departamentos París) convirtiéndose en el primer gran almacén moderno de Hungría. Aunque en esa época no existía el art deco, su fachada parece haberlo anticipado.

DSC09141.JPG

El edificio sobrevivió a la 2ª Guerra Mundial. Se hicieron arreglos, y fue reabierto al público en 1958 bajo el nombre de Divatcsarnok, dedicado a la moda. En 1967 fue declarado monumento protegido. Sin embargo, el colapso de la Unión Soviética y la caída de la cortina de hierro llevaron al cierre del negocio. En manos del Estado no hubo ningún plan concreto para relanzarlo. En 2005 fue adquirido por The Orco Property Group, un consorcio francés dedicado a bienes raíces, que dedicó cuatro años a renovarlo, reabriendo sus puertas el 10 de noviembre de 2010.

Alexandra 08 DSC09498

El primer inquilino fue la Librería Alexandra, que se hizo cargo de los dos primeros pisos, y el Lotz-terem (el maravilloso ex salón de baile donde está el café). Más arriba hay una galería de antigüedades y arte.

Alexandra 07 DSC09149

Si visita Budapest, no dude: entre. Ingresará a un espacio que le hará sentir que los libros son amigos que lo reciben en su casa.

Alexandra 10 DSC09503

EL ATENEO – GRAND SPLENDID, BUENOS AIRES, ARGENTINA

Argentina es un país de ávidos lectores. Quizás por eso ha producido maravillosos escritores como Jorge Luis Borges, Julio Cortázar y Ernesto Sábato. Buenos Aires, su capital, sigue siendo famosa por sus librerías. Incluso Umberto Eco en “El Nombre de la Rosa” hace mención de ellas:

“Si nada nuevo hubiese sucedido, todavía seguiría preguntándome por el origen de la historia de Adso de Melk; pero en 1970, en Buenos Aires, curioseando en las mesas de una pequeña librería de viejo de Corrientes, cerca del más famoso Patio del Tango de esa gran arteria tropecé con la versión castellana de un librito de Milo Temesvar…”[5].

La más bella de todas es, sin duda, la librería El Ateneo Gran Splendid[6]. Ubicada en la Avenida Santa Fe 1860, entre la Avenida Callao y la calle Riobamba, fue originalmente un cine y teatro. Ahora, el espectáculo son los libros.

Por encargo del empresario discográfico Max Glücksman -un inmigrante austriaco que había llegado a los 15 años a la Argentina-, y bajo diseño de los arquitectos Peró y Torres Armengol, en 1917 se inició la construcción del Grand Splendid. La obra, dirigida por los arquitectos Pizoney y Falcope, se inauguró en mayo de 1919. Esta suerte de Catedral del Teatro contaba con 550 butacas distribuidas en cuatro niveles de palcos y una platea para 500 personas. Quizás el distintivo más importante lo constituya la pintura realizada por Nazareno Orlandi en su enorme cúpula. Es una representación alegórica de la paz que celebra el fin de la 1ª Guerra Mundial[7].

Gran Splendid 06 DSC04254

Por el Grand Splendid pasaron importantes personajes del tango, y a partir de 1920 Carlos Gardel grabó varios de sus discos en un estudio instalado en la parte superior del edificio[8]. En 1923, también en uno de los pisos altos, se instalaron los estudios de Radio Splendid. En su sala se estrenaron películas mudas argentinas y se proyectó la primera película sonora llegada al país, “La divina dama”.

Los tiempos cambiaron. La llegada de los complejos multisalas y los cambios en los hábitos del público en los ’90, inclinado hacia el alquiler de videos, produjeron una crisis en el negocio de los cines.

Gran Splendid 00

Procurando una salida, Rabeno Saragusti, responsable del Grand Splendid, el 14 de febrero de 2000 firmó un contrato de alquiler con la cadena Yenny, también propietaria de la Librería El Ateneo de la calle Florida. Cerró así las puertas al cine, pero ensanchó las de la cultura, conservando su belleza original. Las cuidadosas remodelaciones fueron llevadas a cargo del estudio del arquitecto Fernando Manzone.

Gran Splendid 01 DSC05342

Hoy el hall de entrada está saturado de mesas y bateas con libros, CDs y DVDs, además de una pequeña sección de coleccionables y regalos. Pero al llegar a la sala de proyecciones, uno entra en una atmósfera solemne bañada por una tenue luz. En el centro se abren escaleras mecánicas que conducen al subsuelo (área de CDs, DVDs y sala de lectura para niños); a ambos lados, una multitud de estantes exhiben libros de todo tipo de tamaño y color. Al fondo, donde estaba el escenario, se encuentra una confitería, donde se puede tomar un café, dialogar con amigos o leer un libro.

Gran Splendid 08 DSC04256

Para acceder a los pisos superiores donde están los palcos se debe tomar un elevador. Allí se encuentran literatura, audio y videos especializados.

Gran Splendid 02 DSC05345

CAPITOL HILL BOOKS, WASHINGTON D.C., ESTADOS UNIDOS

Algunos opinan que Washington es una urbe europea en el corazón de los Estados Unidos. Probablemente no lo dicen sólo por su arquitectura -hay infinidad de edificios de estilo neoclásico-, sino por su naturaleza cosmopolita. Pero quizás exista una razón adicional: cuando uno ingresa a Capitol Hill Books siente que está en alguna ciudad del Viejo Continente.

Capitol Hill 01 DSC03483

Al visitarla recordamos aquella idea borgeana, que el universo tiene forma de biblioteca, pero no es un cosmos sino un caos. Con libros por todas partes, incluyendo el cuarto de baño, es un paraíso para los bibliófilos.

Capitol Hill 02 DSC03474

Ubicada frente al Eastern Market, a pocas cuadras del Capitolio de los Estados Unidos y de la famosa Biblioteca del Congreso, posee un sótano y dos plantas repletos de libros usados, primeras ediciones y publicaciones raras. Su dueño original falleció en 1994. El actual no permite que ingresen ni celulares, ni novelas románticas. Cualquier otro texto, uno lo puede encontrar allí.

Capitol Hill 03 DSC03475

Su estilo es único, definido por Jim Toole, su actual propietario, como “desorganización controlada”[9].

Capitol Hill 04 DSC03462

Dice en su website “Tenemos libros de ficción en la sala de ficción, libros de misterio en la sala del misterio, libros de lenguas extranjeras en el baño, libros de cocina en la cocina, libros de negocios y de abogados en el armario de negocios, biografías culturales en el armario cultural, y una sección extraña para los que, como las brujas, los sueños, y las cosas, chocan en la noche. También tenemos libros sobre historia, filosofía, viajes, teología, psicología, política (por supuesto), juegos, arte y más… Cada espacio en la tienda tiene un libro, y realmente hay uno aquí, en alguna parte, para usted”[10].

Capitol Hill 06 DSC03486

Capitol Hill Books es ideal para aquellos que les gusta escarbar entre pilas de libros, anhelando encontrar un diamante literario. Además, los precios son muy atractivos.

LIBRERÍA DE ÁVILA, BUENOS AIRES, ARGENTINA

Cuenta Diego Zigiotto, que la Librería de Ávila “es el único comercio porteño que desde 1785 se mantiene en el mismo lugar y dedicado al mismo rubro”[11]. Desde hace casi dos siglos se la conoce como la Librería del Colegio por su cercanía al Nacional Buenos Aires[12]. Habiendo cursado allí mi Secundario, he visitado la librería infinidad de veces, y cada vez que regreso, no deja de asombrarme.

Librería de Ávila 04 DSC07760.JPG

¿Qué hace especial esta librería? La diversidad de textos, su elegante salón y la experiencia de sus vendedores. Está ubicada en la esquina de Alsina y Bolívar, frente a la Iglesia de San Ignacio, que ocupa la esquina sudoeste de la famosa Manzana de las Luces. A escasos 100 metros se encuentran el Cabildo y la Plaza de Mayo.

Librería de Ávila 01 DSC02990

Ofrece una enorme variedad de libros, muchos de los cuales no se consiguen en otras tiendas. Por ejemplo, en una de mis últimas visitas a Buenos Aires compré “Mármol y Bronce, esculturas de la Ciudad de Buenos Aires”, de Nicolás Gabriel Gutiérrez, una joya que no había visto en ningún otro sitio. Aunque, desde luego, se consiguen best sellers, su mayor atractivo se encuentra en su oferta de ediciones raras y libros usados, muy valiosos para estudiosos y coleccionistas.

Librería de Ávila 02 DSC07730.JPG

El actual edificio levantado en 1926, bajo diseño del arquitecto Ángel Pascual y el ingeniero Luis Migone, cuenta con un salón de ventas de espléndida luminosidad. Al entrar se observa un amplio espacio en dos niveles; allí, sobre mesas y vitrinas se exhiben los libros, los grandes protagonistas de ese histórico lugar.

Librería de Ávila 07 DSC02994.JPG

A la izquierda, una suerte de balcón oval sirve de mirador para la sección de libros en el subsuelo a la que se accede a través de una escalera.

Librería de Ávila 03 DSC03002.JPG

Si tiene preguntas, no dude en consultar a quienes atienden al público. Saben de literatura y de libros. Más que vendedores, son asesores que saben guiar al cliente a encontrar lo que busca. Por pura coincidencia, cuando vivía en Buenos Aires tuve un vecino que trabajaba allí. Lo habían elegido porque era una enciclopedia viviente.

Librería de Ávila 05 DSC07735

Otros, como Esteban Moore[13], han escrito sobre las celebridades que fueron sus clientes, como los ex presidentes argentinos Mitre, Sarmiento y Avellaneda o los escritores Lugones, Arlt y Borges, pero no es nuestra intención contar su historia sino invitar a vivir la experiencia de visitar la Librería de Ávila. Sólo mencionamos que en 1994 fue adquirida por el librero Miguel Ávila, quien le puso su nombre y ha hecho que hoy no sólo conserve la tradición sino que se haya convertido en una librería de culto.

SHAKESPEARE & CO., PARÍS, FRANCIA

Ubicada sobre la rue de la Bûcherie, a pasos del río Sena y muy cerca de la Catedral de Notre-Dame, Shakespeare and Co. es la librería más famosa de París. Ud. quizás se pregunte porque no lleva el nombre de algunas de las brillantes plumas francesas, como Stendhal, Dumas, Camus o Zola; simplemente se debe a que la librería se especializa en obras de habla inglesa.

Desde su apertura en 1951, ha sido un punto de encuentro de autores y lectores anglófonos. Su fundador, George Whitman, escribió “creé esta librería como un hombre escribiría una novela, construyendo cada habitación como un capítulo, y me gusta que la gente abra la puerta de la misma manera que abre un libro, un libro que lleva a un mundo mágico en su imaginación”[1]. Incluso en 2016 se lanzó un libro de 400 páginas sobre la librería, denominado “Shakespeare and Company, Paris: A History of the Rag & Bone Shop of the Heart”.

La historia personal de George Withman es asombrosa. En tiempos de la famosa Gran Depresión decidió realizar un viaje por México y Centroamérica. Durante su estadía en Yucatán cayó gravemente enfermo y fue curado por una tribu maya. Quizás por eso, su personal filosofía de vida lo llevó a ser hospitalario, invitando a escritores, artistas e intelectuales a dormir entre los estantes de la tienda y las pilas de libros sobre pequeñas camas que durante el día se doblaban y servían como bancos.

El edificio cuenta con un doble frente, adornado por mesas con libros sobre la acera. Fue levantado a principios del siglo XVI para servir de monasterio. Por dentro la librería parece una vieja casona con diminutas escaleras y pasillos laberínticos donde uno debe ser cuidadoso para no tropezarse con otros visitantes, en un ambiente íntimo y amaderado, donde está prohibido tomar fotografías. Sus estantes y mesas pobladas con libros no solo atraen lectores sino a miles de curiosos. La librería pasa siempre llena.

Originalmente la tienda se llamaba Le Mistral, pero en 1964, coincidiendo con el 400º aniversario del nacimiento del autor de “Hamlet” y “Romeo y Julieta”, su fundador decidió darle el nombre actual en recuerdo de una librería homónima fundada en 1919 por Sylvia Beach que reunía escritores expatriados de habla inglesa como Joyce, Hemingway, Fitzgerald, T.S. Eliot, Ezra Pound con talentosos autores nacionales, un poco al estilo de “Medianoche en París” de Woody Allen. La nueva “Shakespeare and Co.” Tuvo entre sus primeros visitantes a un joven argentino nacido en Bélgica: nada menos que Julio Cortázar.

BIBLIO-GLOBUS, MOSCÚ, RUSIA

Ubicada muy cerca de lo que fuera el edificio de la KGB, hoy sede del Servicio Federal de Seguridad (FSB) y de la plaza Lubyanka, la librería Biblio-Globus es una de las más grandes del mundo: ocupa tres plantas de un edificio cuya superficie cubre la mayor parte de la manzana donde se encuentra.

Fue fundada en 1957 siguiendo las mejores tradiciones de venta de libros, por lo que se ha constituido en un verdadero club de lectores que reúne a personas de diferentes intereses, credos, actividades y orígenes en un mismo espacio cultural. Tal como la misma librería afirma, su misión es “garantizar que las próximas generaciones hereden el amor y el respeto por el libro, el conocimiento, el patrimonio cultural de Rusia y del mundo entero”[15].

Es una librería enorme, tan diversa como completa. La planta baja cuenta con cuatro salas: una ofrece libros de historia, filosofía, política y religión, otra contiene libros de literatura de nivel académico; una tercera, libros sobre hobbies, viajes y deportes; la última, tarjetas postales, papelería y obsequios, desde luego, ¡todos en lengua rusa!

Si busca libros en alfabeto latino debe subir a la segunda planta. Allí también encontrará las secciones de novelas, colecciones de cuentos y literatura infantil en lengua rusa. Hay una amplia variedad de DVDs de películas y algunos CDs.

Quizás la estética no sea su mayor virtud, sin embargo tiene secciones para el asombro. Lo mejor se encuentra en el subsuelo con algunas salas dignas de los mejores museos. Allí no solo se venden libros antiguos y difíciles de conseguir sino extraordinarias piezas de numismática y filatelia. En ese mismo nivel encontrará libros de arte y hasta una floristería.

Por supuesto en Biblio-Globus no faltan sitios donde tomar café. Allí podrá leer alguno de los 250,000 títulos que ponen a la venta.

THE STRAND BOOKSTORE, NEW YORK CITY, ESTADOS UNIDOS

En Nueva York, se encuentra The Strand Bookstore, la única librería en el mundo que afirma tener “18 millas de libros”.

Está ubicada en la esquina de Broadway, la única avenida diagonal que atraviesa Manhattan, y la 12th Street en el East Village. Este paraíso de los lectores tiene un doble mérito: siendo una librería independiente ha sido capaz de competir con las grandes cadenas, como Barnes & Noble que tiene una sucursal a solo dos cuadras en Union Square; además sobrevive en un entorno donde las ediciones digitales están reemplazando a las de papel.

La librería se encuentra en esta icónica esquina desde 1957. Tiene pisos de madera, amplias escaleras y un ascensor interno. Las estanterías de la planta baja parecen infinitas, como si fueran parte de la borgeana Biblioteca de Babel. Puede admirarla desde espacios que funcionan como balcones.

Nuestras zonas favoritas son un pequeño entrepiso que ofrece libros de arte y arquitectura y la sección de libros antiguos, primeras ediciones y rarezas del tercer piso que cierra más temprano que el resto de la librería.

Además, hay un enorme surtido de libros usados y algunos coleccionables. Si va a New York, no deje de visitarla, pero déjenos advertirle algo: vaya con tiempo, porque una vez adentro no querrá salir.

EL ATENEO DE LA CALLE FLORIDA 340, BUENOS AIRES, ARGENTINA

El 10 de septiembre de 1984 viví una experiencia única: conocí personalmente a Jorge Luis Borges y conversé con él unas tres horas. Me pidió que lo llevara a El Ateneo, nombre que en aquel entonces se adjudicaba exclusivamente a la librería de Florida 340, en el Centro de Buenos Aires. Transcribo brevemente la historia:

Llegamos a “El Ateneo”. En la distinguida librería recibieron a Borges como un prócer o mito viviente. Nos rodeó una veintena de empleados que lo saludaron con esmerado respeto. Borges quería un libro de sonetos de Enrique Banchs para una antología que estaba preparando.  Aproveché para regalárselo y, con una desvergüenza propia de un alucinado, le escribí una dedicatoria” [16].

No era casualidad que Borges hubiera elegido esa librería, aun cuando había muchas otras más cerca de su departamento: se trataba de la más grande y la más completa, de la más bella y la más refinada del país. El Ateneo había sido fundada en 1912, por el español Pedro García. El poeta y comunicador Willy G. Bouillon nos cuenta: “La primera sede de El Ateneo estuvo en la calle Victoria al 600 (hoy Hipólito Yrigoyen), frente al Concejo Deliberante. En 1936 se trasladó a Florida 371 y poco después a su definitivo emplazamiento, en el 340 de la misma calle. Con el antiguo edificio de La Nación en la vereda opuesta, integraron un par singular de ese tramo de la céntrica arteria, que fue el primero en hacerse peatonal, en 1913”[4].

Siendo la peatonal calle Florida de algún modo el corazón de Buenos Aires, sus altas y anchas vidrieras son un imán para los transeúntes. Al ingresar, el lector encuentra mesas rodeadas de estanterías mostrando libros fotográficos junto a las más recientes publicaciones. Los libros están rigurosamente clasificados por temas, colocados de modo de producir un cautivante impacto visual. Por una escalera mecánica uno pude ascender a la segunda planta (en Argentina llamada primer piso) donde hay también una buena selección de CDs y DVDs y una cafetería.

El piso alfombrado, los anaqueles de madera, las columnas interiores con molduras y una escalera de estilo art nouveau al fondo, crean una atmósfera exquisita y, a la vez, acogedora.  Como si todo esto no bastara, también posee un subsuelo poblado de textos. En este templo de la cultura, el 21 de septiembre de 1969 se celebró allí por primera vez La Primavera de las Letras Argentinas, donde autores nacionales firmaron libros y conversaron con los lectores. Este evento, que se repitió al año siguiente, sirvió de antecedente para la famosa Feria Internacional del Libro de Buenos Aires.

Vale la pena entrar y pasar un tiempo en esta librería, hoy integrada a la cadena Yenny – El Ateneo, tal como la maravillosa El Ateneo – Gran Splendid.

LAS DOS QUE ME FALTAN: LO MEJOR PARA EL FINAL

Las librerías, como las bibliotecas, tienen para mí algo sagrado: son templos del saber, del pensamiento, de la imaginación y del descubrimiento. Existen dos de ellas que solo conozco a través de las imágenes, pero  algún día poder visitarlas:

LIBRERIA LELLO, OPORTO, PORTUGAL

La Librería Lello se encuentra en un extraordinario edificio modernista inaugurado en 1906.

En su interior se destacan la decoración en estuco moldeado y pintado que simula piezas de ebanistería y la majestuosa escalera que lleva al segundo piso.

Se cobra entrada y dicen que allí se inspiró J.K. Rowling para escribir historias de Harry Potter.

LIBRERÍA SELEXYZ DOMINICANEN, MAASTRICHT, PAÍSES BAJOS.

Esta librería ocupa el lugar más antiguo dedicado exclusivamente a la venta de libros:  una iglesia gótica de la orden de los dominicos erigida a fines del siglo XIII en Maastricht, Países Bajos.

Los arquitectos Merkx y Girod, lograron ampliar el espacio interior mediante una pasarela multinivel de acero que permite el acceso a gigantescos estantes.

Fue inaugurada en 2005 y obtuvo el Premio de Arquitectura Interior Lensvelt en 2007

UN JARDÍN ENCANTADO

Para los que amamos la lectura, entrar a alguna de estas librerías es hacer realidad aquellas palabras que Borges atribuye a Ralph W. Emerson: “Una biblioteca es una especie de gabinete mágico. En ese gabinete están encantados los mejores espíritus de la humanidad, pero esperan nuestra palabra para salir de su mudez. Tenemos que abrir el libro, entonces ellos despiertan” [18].

© Pablo R. Bedrossian, 2016, 2017, 2018, 2019. Todos los derechos reservados.


BONUS 1: “THE LITERARY MAN”

Un caso extraordinario es” The Literary Man”, un hotel literario ubicado de Óbidos, una localidad portuguesa a 70 km de Lisboa declarada por la UNESCO en 2015 como “Ciudad Literaria”.

Establecida en un viejo convento, su colección cuenta con más de 50,000 volúmenes. Los huéspedes están rodeados por un mundo de libros.


BONUS 2: PERLAS ESCONDIDAS

Toda selección puede ser injusta; por eso, algunos dirán que hay librerías mejores. Probablemente tengan razón porque para cada persona la mejor librería es aquella que ama. Además, todas tienen algo en común: el alma de sus dueños, los libreros.

En lo personal me atraen con la fuerza de un imán las librerías de anticuarios. Hay algunas que deseo reconocer especialmente: First Editions, de Dublin, Irlanda, donde Allan Gregory, su dueño, me atendió maravillosamente y adquirí un libro impreso hace más de tres siglos; Sanderus, en Gante, Bélgica, donde adquirí un par de manuscritos iluminados, que formaron parte de libros de oraciones anteriores a la imprenta. Su sala de cartografía antigua es imperdible, pero solo se puede visitar con el permiso y la presencia de su dueño, Filip Devroe. En el barrio judío de Praga, República Checa, también hallé joyas, como un comentario en hebreo de los libros de los profetas Isaías, Jeremías y Ezequiel impreso en 1792.

Gran Splendid 09 DSC04252

Tampoco quiero omitir una mención de las tiendas de libros antiguos de la rue Bonaparte de París, Francia, y de las viejas librerías de la Avenida de Mayo de Buenos Aires, atiborradas de primeras ediciones, coleccionables y textos curiosos, entre las que se destaca El Túnel, para nosotros imperdible.


REFERENCIAS

[1] Borges, Jorge Luis, “Borges Oral”, Emecé Editores / Editorial de Belgrano, Buenos Aires, 1979, 2ª Impresión, p.13.

[2] Para los interesados, recomendamos leer el estudio de PriceWaterhouse, que se encuentra en http://www.pwc.com/gx/en/global-entertainment-media-outlook/assets/2014/pdfs/book-publishing.pdf  Allí se predice que en 2018 los libros electrónicos alcanzarán el nivel de venta de los libros en papel sólo en dos naciones: Estados Unidos y Reino Unido.

[3] La Avenida Andrassy, construida en 1872, fue reconocida como Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO en 2002, debido a las bellas fachadas de las casas y palacios que conserva.

[4] Alexandra es el nombre de una cadena de librerías húngara de la cual la que presentamos es una sucursal.

[5] Eco, Umberto, “El Nombre de la Rosa”, Editorial Lumen, Ediciones de la Flor, 9ª Ed.,p.11

[6] Yenny – El Ateneo es el nombre de una cadena de librerías argentina de la cual la que presentamos es una sucursal.

[7] Para los que quieran saber más sobre la hermosa pintura en el techo, recomendamos leer el artículo publicado por Hugo Petruschansky en la Revista La Nación, del diario del mismo nombre, el 18 de julio de 2004,  que se puede encontrar en http://www.lanacion.com.ar/618516-cupula-del-grand-splendid-como-ver-la-obra

[8] Sobre Gardel y el sitio de sus grabaciones, hay una breve pero excelente nota de Eduardo Parise en http://www.clarin.com/ciudades/Ecos-Gardel-pieza-vacia_0_456554378.html

[9] https://www.washingtonian.com/2016/05/27/capitol-hill-books-jim-toole-curmudgeonly-rules-signs

[10] http://www.capitolhillbooks-dc.com

[11] Zigiotto, Diego M., “Las mil y una curiosidades de Buenos Aires”, edición corregida y actualizada, Ediciones B, Buenos Aires, Argentina, 2012, p.228

[12] Cuando se comenzó a ser llamada así, el actual Colegio Nacional de Buenos Aires se llamaba Colegio Real de San Carlos.

[13] Su libro se llama: “Librerías de Valor Patrimonial de Buenos Aires”, publicado por la Dirección General de Patrimonio de la Secretaría de Cultura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires en 2003.

[14] https://shakespeareandcompany.com/35/history/36/a-brief-history-of-a-parisian-bookstore

[15] http://www.biblio-globus.ru/content.aspx?page_id=15

[16] La conversación con Borges puede leerse en https://pablobedrossian.wordpress.com/2011/06/22/encuentro-desconocido-con-jorge-luis-borges/; este diálogo se publicó originalmente en El Expositor Bautista de agosto de 1986. Borges había muerto en Ginebra en junio de ese año. Cuando nos encontramos él tenía 85 años, y yo apenas 25.

[17] Bouillon, Willy G., “Cumple 90 años la librería El Ateneo”, Diario La Nación, Buenos Aires, Argentina, edición del 7 de septiembre de 2002; se puede leer en http://www.lanacion.com.ar/429434-cumple-90-anos-la-libreria-el-ateneo

[18] Borges, Jorge Luis, Op.cit., p.22


CRÉDITOS MULTIMEDIA

Todas las fotografías fueron tomadas por el autor de esta nota y es el dueño de todos sus derechos a excepción de:

Fotos de Librería Lello, tomadas de la página https://okdiario.com/cultura/pasos-harry-potter-oporto-ciudad-portuguesa-que-inspiro-j-k-rowling-292827, diario digital español, (https://okdiario.com/)

Fotos de la librería Selexyz Dominicanen: La primera foto fue tomada del sitio: http://www.pinterest.com/pin/417075615472297486  correspondiente a www.matemolivares.blogia.com. La segunda fue tomada del sitio: http://www.huffpost.com/entry/selexyz-dominicanen-the-700-year-old-church_b_2949961, correspondiente al periódico online Huffposts (https://www.huffpost.com/)

Foto del hotel The Literary Man, tomada de https://www.lavanguardia.com/ocio/viajes/20170620/423524592856/hotel-50000-libros-obidos-the-literary-man.html, del periódico español La Vanguardia (http://www.lavanguardia.com)

EL DÍA DEL ESCRITOR (por Pablo R. Bedrossian)

El 13 de junio se celebra en Argentina el Día del Escritor. La fecha se tomó del natalicio de Leopoldo Lugones -un escritor admirado y temido por Jorge Luis Borges- que tuvo una enorme influencia en la literatura argentina de la primera mitad del siglo XX.

Asociamos la palabra escritor a los libros. El oficio trasciende la mera tarea de escribir, pues el escritor es un creador de sueños, de ideas, de sombras y de emociones. A través de esos maravillosos signos que llamamos palabras, el escritor nos mueve a pensar, a imaginar y a sentir, dejando de alguna manera en nosotros algo de sí mismo; es un amigo que nos habla cada vez que queremos oírlo.

El autor de esta nota en la Bebelplatz
El autor de esta nota en la Bebelplatz

Los escritores son temidos por los poderosos. En 2013 visité en Berlín la Bebelplatz, un amplio espacio frente a la Universidad Humboldt.

Su piso está cubierto de rectángulos empedrados.

 

Monumento conmemorativo de "La quema de los libros" en la Bebelplatz
Monumento conmemorativo de “La quema de los libros” en la Bebelplatz

Uno de ellos está interrumpido por un cuadrado de grueso cristal, a través del cual se ven anaqueles vacíos. Este monumento subterráneo conmemora una de los episodios más tristes de ese país, la quema de libros del 10 de mayo de 1933, realizada por las SA, una milicia del partido nacionalsocialista, junto con las Juventudes Hitlerianas. Esa noche fueron incinerados más de 40,000 libros, por instigación de Joseph Goebbels, el temido ministro de propaganda alemán.

Entre los volúmenes que ardieron se encontraban textos de reconocidos autores germanos, como  Thomas Mann, Bertolt Brecht o Heinrich Heine. Las hogueras literarias nazis eran una amenazante proclama a favor del pensamiento único y de la hegemónica verdad oficial. Disentir era un delito.

Allí, en la Bebelplatz, se ha colocado una placa con una profética cita que Heine escribió en 1817: “Donde se queman libros, se terminan quemando también personas”

Siempre me impresionó en Farenheit 451, la famosa novela de Ray Bradbury,  que los bomberos no apagaran incendios sino que quemaran libros por orden del gobierno. Es un símbolo feroz e inmisericorde del poder que pretende silenciar a los que no se le someten; es inevitable a esta altura recordar la frase sarmientina: “bárbaros, las ideas no se matan”.

Quiero rendir, entonces, un sentido homenaje a todos los escritores en este día, pero en particular a aquellos que no se venden al poder. Entre ellos, el valiente poeta cubano Armando Valladares, que quedó paralítico en una cárcel castrista, a Orham Pamuk, el Premio Nobel turco que casi va preso por denunciar el genocidio armenio, a Milan Kundera, cuya obra “La insoportable levedad del ser” nos enseña la persecución de los justos, a Karl Popper, a Raymond Aron, a Milovan Djilas, a Alexander Solzhenitsyn, y a todos aquellos que a través de su pluma lucharon por la libertad y se expusieron desafiando el poder de turno. Feliz Día del Escritor a todos ellos.

© Pablo R. Bedrossian, 2014. Todos los derechos reservados.


DEDICATORIA

Este artículo está dedicado especialmente a a mi hermano Alejandro Bedrossian, arquitecto, profesor de Literatura, músico y, sobre todo, un gran escritor. Recomiendo sus novelas “La confesión”, “La profecía de Roberto Crawell” y “La primera entrada”


CRÉDITOS MULTIMEDIA

La primera fotografía fue tomada por el autor de esta nota y es el dueño de todos sus derechos; la segunda fotografía fue tomada del sitio: http://dragondebiblioteca.blogspot.com/2011/09/lugares-literarios-i-bebelplatz-berlin.html

 

 

“EL JARDÍN DE BRONCE”, LA OPERA PRIMA DE GUSTAVO MALAJOVICH (por Pablo R. Bedrossian)

El Jardin de Bronce 01

Serie CONFIESO QUE HE LEÍDO

“El jardín de bronce” es la primera novela de Gustavo Malajovich, un joven arquitecto, guionista de la exitosa serie televisiva “Los simuladores”. A medio camino entre un policial negro y una obra de suspenso, atrapa desde el principio hasta el final. Es un texto adictivo, en el que la tensión nunca cae y que, a diferencia de otros buenos relatos que pierden fuerza en el último tramo, tiene un extraordinario desenlace.

“El jardín de bronce” es una historia que se lee desde dos lados, dos perspectivas complementarias e iluminadoras, que no son simultáneas. Son las dos caras de una misma moneda, que la revelan en su totalidad.

Situada en Buenos Aires, comienza con la desaparición de Moira, la única hija de Lila Lestelle y Fabián Danubio, un típico hogar porteño de clase media. A partir de allí comienza la búsqueda donde intervienen desde la policía hasta personajes entrañables como Doberti. Es una historia poblada de misterio, donde uno debe poner en duda todo lo que parece cierto, y cada hecho en apariencia casual puede resultar un movimiento planificado.

Malajovich administra magistralmente los tiempos. No se apresura ni se demora para presentar los hechos. Lo hace como si una silenciosa cámara siguiera a Fabián Danubio, el gran protagonista, describiendo las situaciones con un lenguaje preciso, sin barroquismos ni vulgaridades. Tiene el estilo de un cronista, o, mejor, el de un dibujante que a veces opera a grandes trazos y otras con precisión quirúrgica. Chesterton estaría feliz de leer una novela como esta, aunque no persiga el propósito moral que lo guiaba.  Ocurre que cada hilo suelto termina enhebrado en esa red narrativa que proyecta vívidas imágenes en la mente del lector.

Dice la solapa del libro que “El jardín de bronce” es el comienzo de una saga protagonizada por Fabián Danubio. Nos resulta muy atractiva la idea pero nos preguntamos –y, sin duda, ese será el mayor desafío de Gustavo Malajovich- cómo hará para superar su extraordinaria opera prima.

 © Pablo R. Bedrossian, 2014. Todos los derechos reservados.

BREVE ENSAYO ACERCA DE LA NOVELA DE INTRIGA: VEMOS LO QUE LEEMOS

Intriga 01El lenguaje que utilizamos es cada vez más visual, y la literatura -entendida como arte- no ha podido sustraerse a esa tendencia. Las novelas tienen hoy el lenguaje del cine: vemos lo que leemos, reconstruyendo en imágenes mentales lo que el texto presenta. Cuando esas palabras tejen una buena historia, ingresamos a un territorio desconocido donde el autor nos expone a nuevas experiencias, haciéndonos partícipes de las emociones de los protagonistas.

En el siglo XX, y en especial en su segunda mitad, las novelas se caracterizaron por combinar buenos relatos y diálogos intensos, despojando a los personajes del ejercicio introspectivo al que los sometía el escritor del siglo XIX. Graham Green o Morris West, por mencionar a algunos, hicieron gala de esa técnica, que parece más propia del guión y del cómic.

Además, las tramas se construyeron bajo un nuevo paradigma, el de la economía del relato, donde “nada sobra y nada falta”. Nada queda librado a la casualidad. Lo que parece un cabo suelto termina siendo un movimiento calculado del escritor, que lo retoma inesperadamente, procurando la sorpresa del lector. Además va introduciendo repentinos cambios que, como golpes de timón, dan la sensación de dejar a los personajes (y al lector ingenuo) totalmente a la deriva. Desde luego, lo inesperado es lo esperable, ¿o, acaso, no es la lectura de esa prodigiosa mezcla de drama, acción y misterio que es la novela de intriga, la búsqueda de una experiencia inquietante  que desafíe nuestra imaginación?

Intriga 02Un elemento que se agrega a la construcción del relato es la erudición, que incluso llega a desplazar a la imaginación. Ya no estamos en los ’60 donde Irving Wallace tiene grandes inconsistencias frente al saber académico cuando habla del documento Q en “La Palabra”, sino en el tiempo donde el conocimiento profundo otorga una mayor veracidad, que es lo que paradójicamente se exige a una buena obra de ficción, como es este tipo de novela. “El Nombre de la Rosa” es un clásico ejemplo de novela erudita. Dan Brown, con sus best-seller “El Código da Vinci” y “Ángeles y demonios”, que hicieron furor a principios del siglo XXI, sumó el vértigo (pues las historias transcurren en un lapso muy corto de tiempo), que impreso a la atractiva idea de la conspiración, subyacente en la mayoría de las novelas de intriga, produce en el lector el efecto deseado.

El resultado de la combinación de estos elementos es mucho más que la suma de ellos. Se fabrica una texto–un caso– que tiene elementos crípticos que mueven al lector a encontrar las claves secretas que develan el misterio. Es el pensamiento el que resuelve el enigma aunque son los sentimientos puestos en juego los que le dan intensidad. Como alguien dijo, al leer una novela policial todos somos detectives, pero no somos nosotros quienes manejan a los personajes, sino el narrador que, como un gran titiritero, maneja también nuestras emociones a través de las palabras.

© Pablo R. Bedrossian, 2014. Todos los derechos reservados.

EL GRAN REFORMADOR CHECO JAN HUS – Parte 2 LOS HUSITAS (por Pablo R. Bedrossian)

Serie “HISTORIA DEL CRISTIANISMO”

Jan Hus había sido para mí un nombre más en la lista de reformadores fallidos: hombres que lucharon por ideas legítimas cuya voz fue suprimida por los poderosos de su tiempo, un héroe anónimo, cuyo fuego sólo se recuerda por sus cenizas. Pero al llegar a Praga me di cuenta que su legado sigue vivo de una doble manera: uno religioso y otro espiritual.

Monumento a Jan Hus y detrás la Iglesia de San Nicolás, devuelta a los husitas
Monumento a Jan Hus y detrás la Iglesia de San Nicolás, devuelta a los husitas

La actual República Checa es la nación con menos creyentes de Europa. Según los datos que allí me bridaron un 60% de la población es agnóstica, un 20% católico, 10% husita y 10% del resto de religiones. Al profundizar, observé que bajo el nombre de husitas incluyen a evangélicos y a otras confesiones reformadas. Sin embargo, en la actualidad hay husitas, y la Iglesia de San Nicolás, en una esquina de la Plaza, les pertenece. ¿Qué ha ocurrido desde la muerte de Jan Hus?

EN DIRECCIONES OPUESTAS

Los seguidores de Hus en Bohemia continuaron su obra, denominándose “husitas”, divididos en dos alas: una moderada (los “utraquistas”) y otra radical (los “taboritas”). En un primer momento, todos los husitas se pusieron bajo las órdenes del general Jan Zizka, y pelearon contra las tropas del emperador Segismundo. Se cuenta que Zizka, gravemente enfermo por la peste, pidió a sus soldados que a su muerte lo despellejaran “para acompañarlos a la batalla, con mi piel estirada en los tambores”.

Tras la muerte de Jan Zizka, las divisiones se hicieron insalvables pues los husitas radicales se convirtieron en una suerte de guerrilla que fue finalmente derrotada. Cuenta el historiador cubano-norteamericano Justo L. González que pese a ello “las doctrinas de Hus no desaparecieron. A mediados del siglo XV sus seguidores se unieron a algunos valdenses y formaron la Unión de los Hermanos Bohemios, que posteriormente adoptó las ideas de la Reforma Protestante”[1]. Lo que González llama “Hermanos Bohemios” nosotros lo conocemos como “Hermanos Moravos”, cuyas iglesias incluso existen fuera de Europa, principalmente en Estados Unidos. Entre sus predecesores se encuentra el educador Juan Amós Comenio, quien condujo a sus fieles al exilio debido a las grandes persecuciones padecidas. Pero el espíritu renovador se debe sobre todo al conde Graf von Zinzendorf, un cristiano pietista. Bajo su liderazgo se fundó la comunidad de Herrnhut y un despertar espiritual sacudió la iglesia allí en 1727, generando no sólo una fuerte acción social a favor de los necesitados, sino también una poderosa visión misionera, alcanzando países de África y América.

Los Hermanos Moravos llegaron hasta la costa norte de Honduras y Nicaragua, evangelizando la Mosquitia. Dice el premiado escritor hondureño Julio Escoto “como es sabido, Centroamérica fue hasta el siglo XVII predominantemente católica, pero a partir de ese período, cuando los agentes ingleses comienzan a intervenir en la vida regional, el credo moravo se impone en una amplia franja del istmo, la de los pueblos de La Mosquitia, y empieza a cambiar notablemente el peso de la concepción romana de la relación entre el hombre y la deidad”[2]. Hoy los miskitos en una alta proporción pertenecen a la Iglesia Morava.

LA IGLESIA HUSITA CHECOSLOVACA

Pero la historia también tiene otra vertiente dentro de la patria de Jan Hus. La Primera República Checoslovaca surgió tras la caída Imperio Austro-Húngaro en 1918, al final de la 1ª Guerra Mundial. Bohemia y Moravia fueron integradas con Eslovaquia bajo un mismo estado. Como la Iglesia Católica había sido utilizada por el emperador para frenar el llamado resurgimiento checo, sacerdotes católicos renovadores aprovecharon la coyuntura para separarse y crear la Iglesia Husita Checoslovaca en 1920, introduciendo, entre otros cambios, la abolición del celibato obligatorio y el uso de la lengua checa en los servicios religiosos, democratizando el ministerio eclesiástico a través de la participación directa de los laicos. La Iglesia Husita, que reconoce a Jan Hus como su predecesor e inspirador, participó valientemente de la resistencia a la ocupación nazi, pero durante el comunismo sufrió una gran fractura que la dañó severamente. Del 10% de la población que se identificaba con ella en 1950, hoy conserva menos del 2%.

EL LEGADO MÁS IMPORTANTE

Pero el legado de Jan Hus no es sólo religioso sino espiritual. El coraje demostrado al aceptar la muerte antes que renunciar a sus convicciones lo convirtió en un símbolo patrio. Más que un mártir, es visto como un héroe que amó su nación. Su integridad y su valentía están presentes en el recuerdo de cada checo. La fe en Jesucristo fue su inspiración, y no es improbable que su ejemplo vuelva a mover el corazón de su pueblo en dirección a Aquel por quien dio la vida.

LOS GRUPOS MILENARISTAS

Paul Johnson hace una observación interesante al respecto que ilumina mejor el comportamiento de grupos como los husitas radicales “La creencia de que el milenio era inminente era la señal para el ataque a los ricos: había que derribarlos en un apocalipsis terrenal antes de arrojarlos a las llamas eternas del otro mundo…Los igualitarios formaron el  ala radical de los husitas después de 1419; tenían fondos comunes y comunidades del tipo kibutz… Por supuesto,decía la argumentación, la sociedad cristiana ortodoxa en todos los aspectos ha traicionado sus orígenes y aceptado las normas del mundo; por consiguiente, era la sociedad, no de Cristo, sino del Anticristo, y su derrocamiento sería el preludio de la parousía…  Esta tendencia de los milenaristas anárquicos a dominar y por lo tanto arruinar los movimientos reformistas fue una de las razones por las que la Iglesia (Catolica) había permanecido tanto tiempo sin ser reformada. Lutero estaba decidido a evitar este destino”.[3]

© Pablo R. Bedrossian, 2013. Todos los derechos reservados.


REFERENCIAS

[1] González, Justo L, “Historia del Pensamiento Cristiano”, Ed.Caribe, 2002 Tomo II, p.348

[2] Escoto, Julio, “Downtown” paraíso: reflexiones sobre identidad en Centroamérica, “Encuentros”, Centro Cultural del Bid, Enero 2002, No 44

[3] Johnson, Paul, “La Historia del Cristianismo”, Javier Vergara Editor, 1989, p.299 y 321


CRÉDITOS MULTIMEDIA

Todas las fotografías fueron tomadas por el autor de esta nota y a él pertenecen todos los derechos.

EL GRAN REFORMADOR CHECO JAN HUS, Parte 1 (por Pablo R. Bedrossian)

Monumento a Jan Hus 04Serie “HISTORIA DEL CRISTIANISMO”

El corazón de la Ciudad Vieja de Praga es su Plaza, llamada en checo Staromestské námestí. Es un amplio solar empedrado rodeado de edificios medievales, entre los que se destacan la Torre del Ayuntamiento y las agujas góticas de la Iglesia de Nuestra Señora de Tyn. Desde la Torre del Ayuntamiento se observa en el extremo izquierdo el único monumento que interrumpe la superficie plana de la plaza. Sobre un óvalo de piedra gris oscura se erige el grupo escultórico que tiene el color verde del cobre oxidado; entre todas sus figuras, una se levanta descollante: Es Jan Hus, el gran reformador checo, símbolo de integridad y valentía para su nación. De la Reforma, quizás muchos sólo recuerden los nombres de Lutero y Calvino, pero ante los desvíos de la Iglesia medieval la rebelión teológica tuvo también otros líderes que dieron la vida por lo que creían y predicaban.

Jan Hus nació alrededor de 1370, en Bohemia, hoy República Checa, que formaba parte del Sacro Imperio Romano Germánico. No provenía ni de la nobleza ni de la naciente burguesía, pues su padre era un campesino pobre que murió tempranamente. Sin embargo, pudo estudiar e ingresar a la Universidad de Praga, de la cual llegó a ser rector. En 1398 completó el bachillerato en Teología; dos años después fue ordenado sacerdote, y en 1402 comenzó a predicar en la Capilla de los Santos Inocentes de Belén, en Praga, donde, contraviniendo la tradición latina, predicaba en su lengua natal.

Un nacionalismo bohemio, netamente antigermánico, sirvió de contexto sociopolítico y dio cauce a sus ideas revolucionarias. Influido por las ideas de John Wycliff, el reformador radical inglés que había muerto pocos años antes, pedía someter toda creencia y conducta a la autoridad de la Biblia, las Sagradas Escrituras dadas por Dios a todo el pueblo y no sólo al clero. Juntamente con esta pretensión teológica, denunció la corrupción de Iglesia, su degradación moral y su desmedida ambición económica, cuyo ejemplo más notorio era la venta de indulgencias.

REFORMADOR, NO CISMÁTICO

Vista desde lo alto de la Torre del Ayuntamiento de Praga del monumento a Jan Hus
Vista desde lo alto de la Torre del Ayuntamiento de Praga del monumento a Jan Hus

Como muchos reformadores, Hus no quería cambiar de iglesia, sino que la iglesia cambie. Dice el historiador Justo L. González “Al mismo tiempo que predicaba contra los abusos que existían en la iglesia, Hus seguía sosteniendo las doctrinas generalmente aceptadas, y ni aún sus peores enemigos se atrevían a impugnar su vida o su ortodoxia. A diferencia de Wycliff, era en extremo afable, y grande el apoyo popular con que contaba”[1].  Pero sus críticas eran tan virulentas, que la colisión se hizo inevitable. Sostenía que un Papa indigno no debía ser obedecido, declarando que la autoridad definitiva era la Biblia.

Fue excomulgado dos veces. La primera fue en 1410 para acallarlo. A instancias del arzobispo de Praga, El Papa Alejandro V prohibió predicar fuera de las catedrales, monasterios e iglesias parroquiales; la Capilla de Belén, cuyo púlpito ocupaba Hus, quedaba fuera del ámbito establecido. No se detuvo, por lo que se lo consideró en desobediencia; su negativa a ir a Roma a dar cuenta de sus actos provocó su excomunión. Como si fueran las palabras que el personaje que interpreta Woody Allen pronuncia al final de “El Testaferro”, pareciera oírse a Hus decir “No reconozco la autoridad de este tribunal”.

El rey Wenceslao de Bohemia, para congraciarse con el Papa en la discutida sucesión del trono, prohibió que se siguiera criticando la venta de indulgencias, pero la posición de Hus ya era conocida y contó con la adhesión del pueblo que realizó airadas protestas. Por ello, en Roma lo tomaron por hereje,  y en 1412 fue excomulgado por segunda vez por el Papa Juan XXIII (no confundir con el Papa del mismo nombre que en el siglo XX convocó al Concilio Vaticano II). Hus nuevamente se rehusó a ir a Roma y se refugió en el sur de Bohemia donde continuó su ministerio reformador a través de sus escritos.

EL CONCILIO DE CONSTANZA

La Plaza de la Ciudad Vieja con el monumento de Jan Hus a la izquierda
La Plaza de la Ciudad Vieja con el monumento de Jan Hus a la izquierda

El movimiento conciliar, que había surgido como una reacción a las luchas intestinas por el Papado, era visto como un organismo reformador. Tenía la oportunidad de terminar con la explotación económica, la ostentación y la simonía que dejaban en evidencia la ruina moral en la que se encontraba la Iglesia. Por ello, cuando Hus se enteró que había sido convocado al Concilio de Constanza para exponer su defensa, decidió asistir, obteniendo un salvoconducto que le garantizaba su seguridad personal emitido por el rey Segismundo, que había sucedido a su hermano Wenceslao. No sabía que iba a una emboscada.

El Papa Juan XXIII Primero lo recibió cortésmente, pero días después, cuando Hus no accedió a presentar su alegato ante él, pues sólo reconocía la autoridad  del concilio, lo declaró hereje.  Lo sometió a una suerte de arresto domiciliario, que incluyó la reclusión forzosa en conventos.

Finalmente en 1415 Hus compareció en Constanza. El Papa Juan XXIII había sido arrestado, lo que suponía una ventaja para él. Sin embargo, lo que prometía ser un nuevo día de la Iglesia terminó siendo una caza de brujas. Lo llevaron a la asamblea encadenado. Se le acusó de hereje. Durante el “proceso”, cada vez que le señalaron sus supuestas herejías, Hus demostró ser perfectamente ortodoxo. Se le exigió retractarse y él insistía en que no podía retractarse de una doctrina en la cual nunca había creído. Incluso indicó que Juan XXIII, el Papa que lo había acusado de hereje, había sido condenado por el mismo Concilio que ahora lo juzgaba a él.

El rey Segismundo (en ese entonces, emperador) le retiró el salvoconducto. La tensión llego a su punto máximo cuando Hus declaró que, de no haber querido ir al Concilio, ni el Emperador lo hubiera podido obligar. Los acusadores se sirvieron de esa afirmación para ver en él la terquedad y la soberbia de un hereje. Le exigieron retractarse nuevamente de sus supuestas herejías a lo que respondió: “Apelo a Jesucristo, el único juez todopoderoso y totalmente justo. En sus manos pongo mi causa, puesto que Él ha de juzgar a cada cual, no en base a testigos falsos y concilios errados, sino a la justicia y la verdad”[2].

EL FINAL

Fue encarcelado. Días después fue llevado a la hoguera no sin ser sometido antes a una humillante parodia de su ministerio. En el camino, le mostraron cómo quemaban sus libros. Se le pidió por última vez que se retractara, a lo que volvió a negarse. Antes de morir oro diciendo “Señor Jesús, por ti sufro con paciencia esta muerte cruel. Te ruego que tengas misericordia de mis enemigos”.

Se cuenta que le dijo a su verdugo: “Vas a asar un ganso, pero dentro de un siglo te encontrarás con un cisne que no podrás asar”. Hus en checo significa ganso, y se les adjudicó valor profético a estas palabras cuando apareció en escena Martín Lutero, cuyo escudo de armas familiar tiene un cisne. Al enterarse el pueblo bohemio de su brutal asesinato, Hus se volvió un símbolo patrio, representando coraje e integridad. Murió cantando salmos.

En Praga me comentaron que Juan Pablo II pidió perdón por este infame homicidio perpetrado por la Iglesia Católica en el siglo XV. Sin embargo, las citas que he encontrado no son ni un pedido de perdón ni un signo de arrepentimiento, sino el reconocimiento de una injusticia, que se define como tal no por su naturaleza sino por la brutalidad del castigo: “Hus es una figura memorable por muchas razones, pero sobre todo su valentía moral ante las adversidades y la muerte… Siento el deber de expresar mi profunda pena por la cruel muerte infligida a Jan Hus y por la consiguiente herida, fuente de conflictos y divisiones, que se abrió de ese modo en la mente y en el corazón del pueblo bohemio”. Estas palabras, vertidas en 1999 durante un simposio dedicado en Roma a la memoria de este gran reformador, no dejan de ser un avance, pero creo que hubiera sido mucho más loable y, desde luego, más justo pedir perdón.

ACERCA DEL MONUMENTO A JAN HUS

Jan Hus, mirando hacia la Iglesia Nuestra Señora de Tyn, principal iglesia husita entre 1419 y 1421
Jan Hus, mirando hacia la Iglesia Nuestra Señora de Tyn, principal iglesia husita entre 1419 y 1421

El monumento a Jan Hus en la Plaza de la Ciudad Vieja fue diseñado por Ladislav Saloun. La primera fundamental se colocó en 1903. La magnífica obra se inauguró en 1915 para los 500 años de la muerte del héroe nacional. Las celebraciones fueron prohibidas pues las autoridades del Imperio Austro-Húngaro temían que exacerbaran el sentimiento nacionalista checo.

El monumento muestra a Jan Hus de pie, mirando hacia la Iglesia Nuestra Señora de Tyn, que fuera la principal iglesia husita entre 1419 y 1421. Hay dos grupos de figuras que lo acompañan. Vistos desde la Torre del Ayuntamiento, los guerreros husitas están a la izquierda y, recostados a la derecha, el pueblo husita forzado al exilio en 1620. Las inscripciones fueron agregadas en 1918, tras la creación de la Primera República de Checoslovaca y tienen palabras de Hus. Una de ellas, que se hace eco de textos bíblicos, dice “Ámense los unos a los otros y deseen la verdad para todos”

© Pablo R. Bedrossian, 2013. Todos los derechos reservados.


REFERENCIAS

[1] González, Justo L., “Historia del Cristianismo”, Ed.Unilit, 1994 Tomo I, p.512

[2] González, Justo L., Op. cit. p.516


CRÉDITOS MULTIMEDIA

Todas las fotografías fueron tomadas por el autor de esta nota y a él pertenecen todos los derechos.