LEPTOPHIS MEXICANUS: LA LORA MEXICANA (por Pablo R. Bedrossian)

Conocida como lora mexicana o perico mexicana, esta culebra se encuentra en elevaciones bajas y moderadas de la vertiente del Atlántico desde la zona sur de Tamaulipas, México, a la región centro norte de Costa Rica y en forma discontinua en la vertiente del Pacífico desde Oaxaca, México hasta el noroeste de Costa Rica.

Está presente en varios cayos de Belice, en la Isla de Utila, Honduras, y en las Islas del Maíz, Nicaragua. Se halla en todo el territorio de Honduras a excepción del extremo sur y algunas zonas al sudoeste[1]. Además en 2014 fue reportada en el Cayo Mayor de los Cayos Cochinos[2], sitio donde nosotros la documentamos fotográficamente ese sitio ese mismo año.

Leptophis mexicanus en el Cayo Mayor de los Cayos Cochinos, Islas de la Bahía, Honduras, fotografía del 30/3/2014

Forma parte del género Leptophis que incluye serpientes conocidas como raneras debido a su dieta en base a pequeños anfibios, aunque también comen lagartijas, pequeñas serpientes, salamandras, renacuajos y huevos de aves[3]. Este género cuenta con 8 especies que habitan bosques, manglares y sábanas de México, Centroamérica y Sudamérica[4].

Su nombre científico es Leptophis mexicanus (en inglés Mexican parrot snake). De actividad diurna, suele moverse entre la vegetación cerca de cursos de agua. Donde vivimos, Residencial Campisa, San Pedro Sula, Honduras, habita en los alrededores de la laguna o del canal de agua.

Un ejemplar juvenil

Lo invitamos a observarla en el siguiente video.


No es difícil reconocerla: el dorso de la cabeza es de un color verde claro intenso y su cuerpo posee por arriba color café o bronce oscuro y por debajo, blanco, con una raya negra en el medio -a veces posee también pequeñas secciones de color verde azulado y anaranjado- que nace en la punta de la cabeza.

El ejemplar más largo conocido alcanza 1.27 metros; el espécimen más grande hallado en Honduras es algo menor, 1,20 metros[5]. La cabeza de distingue del cuello. Tiene hocico alargado, lengua negra y pupilas redondas con iris dorado. El cuerpo es delgado y alargado. La extensión de la cola es de 36% a 40% de la longitud total[6].

Puede observar cómo se moviliza en el siguiente video:

En cuanto a la reproducción es ovípara, poniendo de dos a seis huevos por vez; sus deposiciones ocurren generalmente entre junio y septiembre, durante la temporada húmeda. Los juveniles miden unos 25 cm[7].

Foto de un ejemplar con pocos días de vida, hallado muerto

Un detalle interesante es que las hembras alcanzan su madurez sexual a los 18 meses[8].

Un ejemplar juvenil

Aunque no es venenosa, puede ser agresiva si se sienten amenazadas. En una ocasión, una vecina de nuestra comunidad nos pidió ayuda para retirar un ejemplar juvenil que se escondió dentro de una gaveta. Ante la falta de pinzas y sabiendo que no inocula toxinas, decidimos asumir el riesgo de tomarla con la mano. Nos ocasionó una pequeña mordedura en uno de los dedos lanzándose súbitamente hacia adelante. Tuvimos un leve dolor y un breve sangrado. Luego de retirar la serpiente -que posteriormente reubicamos-, desinfectamos la herida con agua oxigenada, realizamos con agua y jabón y luego la cubrimos. Si bien contábamos con soluciones antisépticas tanto de clorhexidina como de yodopovidona, no fueron necesarias.

© Pablo R. Bedrossian, 2020. Todos los derechos reservados.


BONUS: MÁS VIDEOS


REFERENCIAS


[1]
McCranie, James R., “The snakes of Honduras”, Society for the study of amphibians and reptiles, 2011, p.146

[2] McCranie, James R., Valdés Orellana, Leonardo, “New island records and updated nomenclature of amphibians and reptiles from the Islas de la Bahía, Honduras”, Herpetology Notes, volume 7, 2014, p.46

[3] McCranie, James R., Op. cit., p.149

[4] Köhler, Gunther, “Reptiles de Centroamérica”, Herpeton, Verlag Elke Köhler, Offenbach, Alemania, 2003, p.228

[5] McCranie, James R., Op. cit., p.147

[6] Savage, Jay M., “The amphibians and reptiles of Costa Rica”, The University of Chicago Press, 2002, p.671

[7] Marineros, Leonel, “Guía de las serpientes de Honduras”, Edición de autor auspiciada por la Dirección General de Biodiversidad (DiBio), Secretaría de Recursos Naturales y Ambiente, SERNA), Tegucigalpa, Honduras, 2000, p.89

[8] Savage, Jay M., Op. cit., p.671


CRÉDITOS MULTIMEDIA

Todas las fotografías y videos fueron tomados por el autor de esta nota y es el dueño de todos sus derechos.

AGALYCHNIS CALLIDRYAS, LA RANITA DE OJOS ROJOS MÁS FAMOSA DE CENTROAMÉRICA (por Pablo R. Bedrossian)

El género Agalychnis se distribuye desde México hasta Perú y Brasil. Reúne más de una docena de especies de las cuales la más famosa es la Agalychnis callidryas, una ranita verde de ojos rojos y gruesas pupilas elípticas verticales negras.

Agalychnis callidryas

Esta ranita, también conocida como rana de hoja de ojos rojos, rana verde de ojos rojos o rana calzonuda, se encuentra en la vertiente del Atlántico en zonas bajas y moderadas desde el centro de Veracruz y el norte de Oaxaca en México hasta el norte de Colombia. En la vertiente del Pacífico se encuentra desde el sudoeste de Nicaragua hasta el este de Panamá[1].

Agalychnis callidryas

La hembra es más grande (longitud hocico-cola de 48 a 77mm) que el macho (longitud hocico-cola de 30 a 59mm)[2].

MARCAS DE CAMPO

Además de la localización, hay seis marcas de campo observables a simple vista que facilitan su identificación:

  1. El color rojo de los ojos.
  2. La cabeza y dorso de color verde claro homogéneo e intenso.
  3. El color morado azulado de los flancos con rayas verticales amarillas.
  4. Los puntos blancos en el dorso, algo que comparte con otras especies del género.
  5. Los pliegues interdigitales moderados en manos y pies.
  6. Los dedos anaranjados o amarillentos, salvo el borde exterior de los dedos más externos.

Además, McCranie y Castañeda en “Guía de Campo de los Anfibios de Honduras” mencionan que “los discos (de los dedos) tienen almohadillas muy grandes y cubiertas redondeadas”; luego mencionan que “las superficies dorsales son lisas a levemente granulada”. Finalmente agregan dos peculiaridades: “los especímenes del este de Honduras tienen una raya amarilla blanquecina que separa la coloración dorsal de los flancos, mientras que esta raya está ausente en los especímenes del oeste… el brazo y las superficies posteriores y anteriores de los muslos son de color morado (en el este de Honduras) o anaranjado (en el oeste)” [3].

COMPORTAMIENTO

Agalychnis callidryas es activa durante la noche, en particular, en las estaciones de mayor humedad. Se esconde en los árboles durante el día y en los periodos secos[4].

Agalychnis callidryas

Puede reproducirse en una amplia variedad de hábitats; el macho llama a la hembra que desciende de los árboles; tras el amplexo, la hembra se sumerge e hidrata para luego depositar sus huevos en vegetación que cuelga sobre charcos o humedales -incluso en recipientes con agua-, donde los renacuajos se desarrollan y generalmente nadan con la cabeza hacia arriba.

Agalychnis callidryas

ESPECIES SIMILAES

McCranie y Castañeda mencionan tres para Honduras: Agalychnis moreletii, Agalychnis saltator y Cruziohyla calcarifer. “Agalychnis moreletii tiene los flancos de color anaranjado sin líneas pálidas mientras que Agalychnis saltator tiene flancos de color morado sin líneas pálidas. Cruziohyla calcarifer tiene un calcar en el talón, flancos amarillos con rayas o barras verticales color negro y el iris amarillo a gris”[5]. En ambas Agalychnis, tanto moreletii como saltator, los ojos son más oscuros.

Agalychnis callidryas

Además, en Honduras existe una rana endémica de ojos rojos, la Duellmanohyla salvavida de pupilas negras horizontales, conocida como ranita de arroyo de ojos rojos, mucho más pequeña: longitud hocico-cola de la hembra hasta 34mm y del macho hasta 28mm, que habita en la costa norte del país.

Duellmanohyla salvavida

Para Costa Rica, el Dr. Jay M. Savage en “The amphibians and reptiles of Costa Rica” dice que los adultos de Agalychnis callidryas son inconfundibles, pero menciona que los juveniles deben distinguirse de una “prima” de la anterior, la Duellmanohyla uranochroa, que tiene pupilas negras horizontales y una ancha franja blanca brillante que va desde el labio superior, debajo del tímpano, hasta la ingle[6].

Agalychnis callidryas, nuestra ranita de ojos rojos, es una de las más bellas del continente y es portada de libros y revistas e imagen preferida para pósters y carteles. No se la pierda.

© Pablo R. Bedrossian, 2019. Todos los derechos reservados


BONUS: VIDEOS


REFERENCIAS

[1] McCranie, James R., Castañeda, Franklin E., “Guía de Campo de los Anfibios de Honduras“, Bibliomania!, 2007, p.147

[2] Savage, Jay M., “The amphibians and reptiles of Costa Rica”, The University of Chicago Press, 2002, p.281

[3] McCranie, James R., Castañeda, Franklin E., Op. cit., p.146

[4] Savage, Jay M., Op. cit., p.282

[5] McCranie, James R., Castañeda, Franklin E., Op. cit., p.147

[6] Savage, Jay M., Op. cit., p.281


CRÉDITOS MULTIMEDIA

Todas las fotografías y videos fueron tomados por el autor de esta nota y es el dueño de todos sus derechos, al igual que de la infografía.

BOTHRIECHIS SCHLEGELII: EL TAMAGÁS DE PESTAÑA O BOCARACÁ Y CÓMO MATAN LAS VÍBORAS DE FOSETA (Por Pablo R. Bedrossian)

Serie REPTILES Y ANFIBIOS DE CENTROAMÉRICA

Conocida como víbora de pestaña, tamagás de pestaña, pestañuda, o bocaracá[1], la Bothriechis schlegelii es una pequeña serpiente venenosa de extraordinaria belleza, pues puede presentar distintos colores, que van de la combinación de verde oliva con manchas rojas o café al amarillo[2]. A pesar de los diferentes patrones cromáticos, aún no se han identificado subespecies. Jay M Savage escribe en 2002 que no hay ejemplos conocidos de tonalidades intermedias, lo que sugiere que los ejemplares amarillos, conocidos como oropel o yema de huevo, se reproducen solo entre ellos[3]. Sin embargo, tras la publicación del artículo un lector observó que de una misma camada pueden nacer oropel, nominales, christmas y rarezas como las rosas o las fire”, variaciones dentro de la misma especie.

Bothriechis schlegelii, patrón amarillo. Foto de un ejemplar en cautiverio tomada en La Paz Waterfalls, Alajuela, Costa Rica

Se distinguen por las escamas sobre los ojos que, por su aspecto, se asemejan a pequeños cuernos o pestañas; por esa razón se la llama también crótalo cornudo de Schlegel, homenajeando a la vez al herpetólogo y ornitólogo alemán Hermann Schlegel (1804-1884). El nombre común de esta especie en inglés es Eyelash Viper (en español, víbora de pestaña). Köhler las describe con “agrandadas y elevadas escamas en los párpados, con forma de púas”[4], y McCranie como “escamas superciliares pequeñas, parecidas a espinas, presentes entre el ojo y las escamas supraoculares”[5].  Esta peculiaridad le ha provisto el nombre serpiente de pestaña o pestañuda.

Las hembras son más grandes, alcanzando unos 80 cm., aunque se han documentado excepcionalmente ejemplares de más de 90 cm. La cabeza de distingue claramente del cuello y la cola es prensil. Es arbórea y de hábitos nocturnos. Durante el día se enrolla y duerme. Se alimenta habitualmente de vertebrados: ranas, lagartijas, pequeños roedores, murciélagos y pájaros. No pone huevos: la hembra pare de 12 a 20 juveniles por vez. Es agresiva si se la ataca. Aunque su veneno se considera menos potente que el de la Bothrops asper (el barba amarilla o terciopelo), puede matar al ser humano[6].

Habita desde el norte de Chiapas, en el sur de México, hasta el norte de Sudamérica (incluso se ha encontrado un ejemplar en el extremo noroccidental de Perú[7]). En Centroamérica se la encuentra en bosques húmedos, nubosos y lluviosos hasta una altura de 1400 metros sobre el nivel del mar. En Sudamérica puede hallarse aún a mayor altura[8].

QUÉ SON LAS VÍBORAS DE FOSETAS Y CÓMO MATAN

La Bothriechis schlegelii pertenece a la familia Viperidae (a cuyos miembros se los llama vipéridos), y dentro de ella a la subfamilia Crotalinae, la de los crótalos o víboras de foseta. La palabra foseta deriva de la palabra foso y hace referencia a un orificio característico ubicado a cada lado de la cabeza, entre el ojo y el orificio nasal, siempre por debajo de la línea imaginaria que los une. Las fosetas son órganos con funciones termorreceptoras altamente sensibles que sirven para detectar presas de sangre caliente.

Las víboras atacan a sus víctimas en forma repentina, realizando dos acciones simultáneas: las muerden y les inoculan el veneno a través de sus colmillos. Esto se debe a su dentición solenoglifa: posee colmillos huecos plegables en la parte anterior de la boca. Los huecos en los colmillos tienen forma de cánulas (como caños diminutos), por eso se dice que son acanalados[9].

Salvo que sus víctimas sean pequeñas, luego de atacarlas las sueltan[10]. Las presas caen o mueren en las cercanías en un tiempo corto, debido a que el veneno que fluye por los colmillos produce en forma inmediata una gran destrucción de tejidos (necrosis) con dolor muy intenso en la zona de la mordida. Para hallar sus presas, las víboras vuelven a utilizar sus fosetas que, como brújulas, siguen el rastro de la temperatura corporal. Si las víctimas sobreviven, mueren pocas horas después por sangrado, debido a la hemotoxicidad que el veneno produce a nivel sistémico. La muerte solo puede evitarse mediante el uso de suero antiofídico aplicado en forma intravenosa antes de las cuatro horas de ocurrida la mordida.

En Centroamérica todas las víboras -incluyendo la Bothrops asper, conocida como barba amarilla o terciopelo[11], y las cascabel– pertenecen a la subfamilia Crotalinae. Nótese que las corales (género Micrurus), aunque venenosas no son verdaderas víboras pues pertenecen a la familia Elapidae[12]; no matan por sangrado, sino que debido a su neurotoxicidad producen parálisis respiratoria.

A excepción de la matabuey o matacaballo (Lachesis muta), que es ovípara, todos los vipéridos son vivíparos (paren a sus crías completamente desarrolladas)[13].

PRECAUCIONES

Debido a que reposan durante el día sobre árboles y que los ejemplares con base verde oliva se camuflan perfectamente entre las hojas, conviene evitar apoyarse sobre troncos y ramas en lugares donde esta especie ha sido vista. Por sus hábitos arbóreos, las zonas de mayor riesgo de mordedura son manos, brazos, cuello y cabeza, aunque no existen registros estadísticos formales[14].

NOMBRES POPULARES DE LA BOTHRIECHIS SCHLEGELII

Algunos nombres populares que recibe: víbora de pestaña, tamagás de pestaña, pestañuda, bocaracá, toboba de pestaña, cantil de pestañas, chajbolay, víbora del árbol, carretilla, colgado, cucupal. Nombres exclusivos para color amarillo: oropel, yema de huevo, víbora amarilla.

© Pablo R. Bedrossian, 2019. Todos los derechos reservados. 


REFERENCIAS

[1] En Costa Rica según el Dr. Jay M. Savage, se suele llamar oropel a las color amarillo y bocaracá al resto.

[2] En Honduras el patrón amarillo es poco común, no así, por ejemplo, en Costa Rica

[3] Savage, Jay M., “The amphibians and reptiles of Costa Rica”, The University of Chicago Press, 2002, p.725

[4] Köhler, Gunther, “Reptiles de Centroamérica”, Herpeton, Verlag Elke Köhler, Offenbach, Alemania, 2003, p.295

[5] McCranie, James R., “The snakes of Honduras”, Society for the study of amphibians and reptiles, 2011, p.487

[6] Marineros, Leonel, Porras Orellana, Jorge, Espinal, Mario, Mora, José, Valdés Orellana, Leonardo, “Conociendo las serpientes venenosas de Honduras”, Heliconia Ideas y Publicaciones, Honduras, 2012, p.26

[7] McCranie, James R., Op. cit., p.491

[8] Köhler, Gunther, Op. cit., p.296

[9] Marineros, Leonel, Op. cit., p.32

[10] Marineros, Leonel, “Guía de las serpientes de Honduras”, Edición de autor auspiciada por la Dirección General de Biodiversidad (DiBio), Secretaría de Recursos Naturales y Ambiente, SERNA), Tegucigalpa, Honduras, 2000, p.31

[11] Ver nuestro artículo “Bothrops asper (barba amarilla), la serpiente más temida de Centroamérica, https://pablobedrossian.com/2015/07/02/bothrops-asper-barba-amarilla-la-serpiente-mas-temida-de-centroamerica-por-pablo-r-bedrossian/, 2015

[12] Ver nuestro artículo “Micrurus nigrocinctus, la coral más famosa de Centroamérica”,  https://pablobedrossian.com/2016/12/16/micrurus-nigrocinctus-la-coral-mas-comun-de-centroamerica-por-pablo-r-bedrossian/, 2016

[13] Köhler, Gunther, Op. cit., p.291

[14] Dugas, Raymond; Vásquez Almazan, Carlos Roberto; Avendaño, Chaquín; Marroquín, Marta Lidia, “Manual para la identificación, prevención y tratamiento de mordeduras de serpientes venenosas en Centro América, Volumen I: Guatemala”, Organización Panamericana de la Salud, p.36


CRÉDITOS MULTIMEDIA

Todas las fotografías fueron tomadas por el autor de esta nota y es el dueño de todos sus derechos.

SPILOTES PULLATUS: LA “MICA”, LA SERPIENTE TIGRE AMERICANA (por Pablo R. Bedrossian)

Serie REPTILES Y ANFIBIOS DE CENTROAMÉRICA

La Spilotes pullatus, popularmente conocida como mica, es una de las serpientes de mayor tamaño de Centroamérica, pudiendo alcanzar los 2,65 metros. Pero no solo es de las más grandes sino de las más bellas: su color negro con manchas o bandas amarillas en patrones cambiantes, le da un aspecto atigrado que la hacen fácilmente reconocible.

Es la única especie del género Spilotes. Algunos la llaman también zumbadora, pero es un nombre que en popularmente se asigna a diversas especies. No es venenosa. Se la encuentra de México a la Argentina en zonas que van desde el nivel del mar hasta los 1500 metros sobre el nivel del mar, en bosques tropicales y subtropicales lluviosos, húmedos y secos.

Su cabeza es alargada y se distingue del cuello mientras el cuerpo es relativamente delgado (más delgado que el de una boa, más grueso que el de una oxybelis o bejuquilla) y posee una larga cola. Por debajo, el color es amarillo pálido, a veces con manchas negras.

Sus pupilas son redondas. Para los que aprecias datos más técnicos, poseen escamas dorsales en números pares de filas (de 14 a 20) en la mitad del cuerpo[1].

Suele ser un animal tranquilo, que no agrede y solo se reacciona si de lo ataca, pudiendo dar golpes indoloros con su cola[2]. Puede nadar en ríos. Ante la presencia humana, especímenes que se arrastraban por el suelo o cruzaban carreteras se paralizaron y retorcieron sus cuerpos en lugar de tratar de escapar[3]. Sin embargo, parece ser que su principal defensa consiste en inflar grandemente su cuello[4].

Está activa durante el día; posee hábitos terrestres y arbóreos. Las dos ocasiones que hemos visto apareamientos ha sido en ramas altas de árboles grandes. Ovípara, coloca de 7 a 25 huevos[5]; las crías nacen casi dos meses después[6].  

La Spilotes pullatus se alimenta de pájaros, huevos de aves y pequeños mamíferos; el Dr. Gunther Köhler ha documentado en el Volcán Mombacho, Nicaragua, un ejemplar comiendo un juvenil de puercoespín[7]; las crías, en cambio, comen principalmente ranas y lagartijas[8].

Personalmente he visto una docena de ejemplares; la mitad muerta por la acción humana que destruye lo que desconoce. Tanto creencias populares como la falta de instrucción llevan a creer a muchos campesinos e incluso a personas en áreas urbanas que las micas son venenosas.

CÓMO DIFERENCIARLAS

Escribe el Dr. Jay M. Savage que algunos pueden confundirla con la Chironius grandisquamis debido a que algunos adultos de Spilotes pullatus son completamente negros (algo que nosotros nunca hemos observado).

Chironius grandisquamis

Para diferenciarlas, sugiere contar y observar las escamas: Spilotes pullatus cuenta con escamas dorsales distribuidas uniformemente en 14 a 20 filas en la mitad del cuerpo, mientras que en la Chironius grandisquamis las escamas dorsales están dispuestas oblicuamente en diez filas en la mitad del cuerpo, y, como máximo, solo las seis a ocho filas superiores se encuentran anilladas[9].

Chironius grandisquamis. La cabeza se encuentra en el cuadrante inferior derecho

Cuidemos nuestra biodiversidad. Recordemos que las micas son totalmente inofensivas.

© Pablo R. Bedrossian, 2019. Todos los derechos reservados. 


REFERENCIAS

[1] Savage, Jay M., “The amphibians and reptiles of Costa Rica”, The University of Chicago Press, 2002, p.686.

[2] Marineros, Leonel, “Guía de las serpientes de Honduras”, Edición de autor auspiciada por la Dirección General de Biodiversidad (DiBio), Secretaría de Recursos Naturales y Ambiente, SERNA), Tegucigalpa, Honduras, 2000, p.116

[3] McCranie, James R., “The snakes of Honduras”, Society for the study of amphibians and reptiles, 2011, p.204

[4] Savage, Jay M., Op. cit. p.687

[5] El Dr. Jay M. Savage dice ponen de 7 a 10 huevos

[6] Köhler, Gunther, “Reptiles de Centroamérica”, Herpeton, Verlag Elke Köhler, Offenbach, Alemania, 2003, p.260

[7] Köhler, Gunther, Op. cit., p.260

[8] Marineros, Leonel, Op.cit., p.116, citando a Mehrtens (1987),

[9] Savage, Jay M., Op. cit. p.686


CRÉDITOS MULTIMEDIA

Todas las fotografías fueron tomadas por el autor de esta nota y es el dueño de todos sus derechos.

DRYMOBIUS MARGARITIFERUS, PETATILLO O FALSO TAMAGÁS VERDE (por Pablo R, Bedrossian)

SERIE REPTILES Y ANFIBIOS DE CENTROAMÉRICA

drymobius-margaritiferus-107

La Drymobius margitiferus es una de las serpientes más bellas de Centroamérica. Además, según Jay M. Savage es la serpiente más común de ver en Costa Rica[1]. También es una de las más frecuentes donde vivimos, que es a la vez nuestro campo de estudio: en más de nueve años de investigación en Campisa, en el noroeste de San Pedro Sula, Honduras, hemos observado 13 ejemplares, 7 vivos y 6 muertos.

drymobius-margaritiferus-101

Pertenece a la familia Colubridae. Es una serpiente cuyas escamas dorsales, claramente visibles, lucen un verde amarillento brillante sobre un fondo reticulado romboidal más oscuro. Köhler, más exhaustivo en su descripción, dice que hay “sobre cada escama dorsal una mancha amarilla o verdeamarilla, de manera que la parte superior da la impresión de estar finamente moteada”[2]. De esta trama refulgente de su piel proviene el nombre de la especie, pues la palabra griega µαργαριτάρι, que se lee margaritari, significa perla.

drymobius-margaritiferus-103

Alcanza hasta 1,34 m de largo[3]. La cabeza, que se distingue del cuello, posee grandes escamas que toman un color marrón o café claro, más nítido en la parte superior del hocico, mientras que las de la parte inferior son de color blancuzco o amarillo pálido. Tiene ojos oscuros, pupilas redondas y lengua bífida rosada.

drymobius-margaritiferus-110

En cuanto a la dentición es aglifa: “presenta de 22 a 34 dientes maxilares, los posteriores considerablemente más grandes que los anteriores; los dientes mandibulares son desiguales”[4]. Su cola es larga. Leonel Marineros se apoya en Mendelson para decir que “pueden recurrir a la autonomía, es decir, pueden sufrir amputación en el extremo de la cola, pero ésta no se regenera”[5] ”. El hemipene es sencillo, no bifurcado.

drymobius-margaritiferus-105

Totalmente inofensiva, habita desde el sur de Texas, Estados Unidos hasta Colombia, en diferentes tipos de bosques, en alturas que van desde el nivel del mar a los 1450 m. Es de hábitos diurnos y se alimenta básicamente de ranas. Leonel Marineros, citando a Álvarez del Toro, dice que a estos anfibios los “devora vigorosamente, tragando viva a la víctima”[6]. También se alimenta de lagartijas, huevos de reptiles y pequeños roedores. Se la suele encontrar en el suelo, cerca de pantanos, estanques, arroyos o río. Es ovípara y se ha documentado que colocan de 4 a 8 huevos por vez[7], cuyas crías nacen luego de 64 a 68 días[8]. Podemos decir que los expertos coinciden -con leves diferencias- que las hembras depositan los huevos entre abril y octubre.

drymobius-margaritiferus-102

Köhler describe tres subespecies para Centroamérica [9]:

  • Drymobius margaritiferus margaritiferus, localizada desde Texas, Estados Unidos, a lo largo de la costa del Caribe hasta Sudamérica.
  • Drymobius margaritiferus maydis, propia de la Isla del Maíz Grande, en el Caribe, al sur de Nicaragua.
  • Drymobius margaritiferus occidentalis, ubicada desde Chiapas, México, a lo largo de la costa del Pacífico hasta El Salvador.
drymobius-margaritiferus-106

Hemos encontrado que se le asignan los siguientes nombres populares: falso tamagás verde, petatilla, petatillo, culebra corredora de petatillos, citalcuate, chaquirilla, corredora pintada, margarita, ranera común; en inglés: Speckled racer.

drymobius-margaritiferus-104

Tal como lo indica uno de sus nombres populares, hay quienes la confunden con el tamagás verde, denominación que engloba especies venenosas diversas tales como Bothriechis marchi y Bothriechis bicolor, muy diferentes a la Drymobius margitiferus, pero del mismo color.

Compartimos videos que hemos tomado de Drymobius margitiferus:

© Pablo R. Bedrossian, 2017. Todos los derechos reservados.


REFERENCIAS

[1] Savage, Jay M., “The amphibians and reptiles of Costa Rica”, The University of Chicago Press, 2002, p.660.

[2] Köhler, Gunther, “Reptiles de Centroamérica”, Herpeton, Verlag Elke Köhler, Offenbach, Alemania, 2003, p.209

[3] McCranie, James R., “The snakes of Honduras”, Society for the study of amphibians and reptiles, 2011, p.76

[4] Muñoz Chacón, Federico, en

http://www.crbio.cr:8080/neoportal-web/species/Drymobius%20margaritiferus. Última actualización 4/4/2011

[5] Marineros, Leonel, “Guía de las serpientes de Honduras”, Edición de autor auspiciada por la Dirección General de Biodiversidad (DiBio), Secretaría de Recursos Naturales y Ambiente, SERNA), Tegucigalpa, Honduras, 2000, p.67

[6] Marineros, Leonel, Op.cit., p.32

[7] McCranie, James R., Op. cit., p.125

[8] Köhler, Gunther, Op. cit. p.208

[9] Köhler, Gunther, Op. cit. p.209


CRÉDITOS MULTIMEDIA

Todas las fotografías y videos fueron tomados por el autor de esta nota y es el dueño de todos sus derechos.

BIBLIOGRAFÍA

Bedrossian, Pablo “Serpientes de Residencial Campisa”, Edición de autor, San Pedro Sula, Honduras, 2012

Köhler, Gunther, “Reptiles de Centroamérica”, Herpeton, Verlag Elke Köhler, Offenbach, Alemania, 2003

Marineros, Leonel, “Guía de las serpientes de Honduras”, Edición de autor auspiciada por la Dirección General de Biodiversidad (DiBio), Secretaría de Recursos Naturales y Ambiente, SERNA), Tegucigalpa, Honduras, 2000

McCranie, James R., “The snakes of Honduras”, Society for the study of amphibians and reptiles, 2011

Savage, Jay M., “The amphibians and reptiles of Costa Rica”, The University of Chicago Press, 2002

MICRURUS NIGROCINCTUS, LA CORAL MÁS FAMOSA DE CENTROAMÉRICA (por Pablo R. Bedrossian)

Serie REPTILES Y ANFIBIOS DE CENTROAMÉRICA

micrurus-nigrocinctus-01

Las corales, agrupadas bajo el género Micrurus, se destacan a simple vista por su vivo color rojo con anillos que entremezclan el negro y el blanco o el amarillo o el naranja. Pertenecen a la familia Elapidae y se encuentran entre las serpientes más temidas, debido a su veneno neurotóxico que produce una parálisis respiratoria y la consiguiente muerte por asfixia.

En Centroamérica existen 16 especies de colores llamativos, pero la más frecuente de observar es la Micrurus nigrocinctus. Visualmente se la reconoce con facilidad cuando su patrón de anillos sigue la secuencia RANA RANA: rojo, amarillo, negro, amarillo, rojo, amarillo, negro, amarillo.

micrurus-nigrocinctus-02

Sin embargo, a veces el amarillo es reemplazado por el blanco o naranja, o sólo presenta sólo dos colores, rojo y negro, tal como hemos hallado en la mayoría de los ejemplares que hemos documentado aquí en Residencial Campisa, San Pedro Sula, Honduras.

micrurus-nigrocinctus-09

Pese a su mala fama, las mordeduras de esta coral son poco comunes. Me comentaba el Dr. Víctor Hernández, especialista en mordeduras de serpientes del Hospital Mario Catarino Rivas, que para él son una rareza. Ocurre que esta serpiente, cuyas hembras llegan a unos 115 cm y los machos a un máximo de 75 cm en estado adulto[1], es “rastrera”, lo que significa que se mueve al ras del piso y rara vez salta. Además, es de hábitos terrestres, no es agresiva y tiene una boca pequeña, por lo que, cuando muerde, lo hace del talón hacia abajo. Como los síntomas de neurotoxicidad no se advierten de inmediato y una vez producidos son muy difíciles de revertir, en caso de evidencia o sospecha de mordedura de coral se debe aplicar suero anticoral antes de 4 horas de producida la mordedura, aunque la persona no presente trastornos clínicos.

micrurus-nigrocinctus-03

A diferencia de otras serpientes venenosas, su cabeza no es triangular; apenas se insinúa un cuello. Generalmente el primer anillo negro cubre el hocico hasta los ojos y no hay foseta loreal[2]. Ese primer anillo negro es seguido por otro amarillo o blancuzco, o  incluso rojizo en el caso de Micrurus nigrocinctus de dos colores, seguido de otro anillo negro.

micrurus-ningrocinctus-02-cabezas
En estos dos ejemplares se observan las diferencias en el segundo anillo: a la izquierda es amarillo y en el de la derecha es rojo

Sus colmillos ubicados en la porción anterior de la boca son pequeños y fijos, no eréctiles, diferenciándose de otras serpientes venenosas.

micrurus-nigrocinctus-04
En este ejemplar muerto y reseco se pueden observar los colmillos no eréctiles ubicados en la parte anterior de la mandíbula superior

Las pupilas, difíciles de ver a simple vista por el pequeño tamaño de sus ojos, son semielípticas; su lengua tiene color negro. El cuerpo es cilíndrico y está cubierto por escamas lisas. Se dice que tiene entre 10 y 24 series de anillos, pero se han observado casos de hasta 29 anillos[3]. En la docena de ejemplares que hemos documentado fotográficamente, el número más frecuente y, a la vez máximo, es de 24 anillos. La cola es corta; en los machos es del 13 a 17% de la longitud total y en las hembras del 8 a 13% de la longitud total.[4]

micrurus-nigrocinctus-06

Es ovípara; coloca de 1 a 14 huevos. Kohler, citando a Roze, dice que las culebritas nacen luego de 70 a 80 días[5]. Se sostiene que es de hábitos crepuscular y nocturno, pero McCranie afirma que es tanto de hábitos diurnos como nocturnos[6].

micrurus-nigrocinctus-08

Se alimenta de otras serpientes pequeñas, lagartijas, anfibios e invertebrados. Nuestro amigo Leonel Marineros escribe que Hobart y Grant encontraron un especimen en cuyo estómago se hallaba una coral casi de su mismo tamaño, y que en el Instituto Clodomiro Picado, el famoso centro de Costa Rica dedicado a la investigación y producción de sueros antiofídicos, alimentan las Micrurus nigrocinctus con ejemplares de Ninia sebae[7].

micrurus-nigrocinctus-07

En cuanto a su distribución, se encuentra desde el sudeste de Oaxaca, en el sur de México hasta la vertiente atlántica de Colombia. Habita en zonas boscosas bajas y elevaciones hasta 1,300 m (en Honduras hasta 1,600 m)[8] y también en zona de cultivos (bananeras, cafetales y palma africana)[9].

Aquí puede observar un video que tomamos en febrero de 2013

FALSOS CORALES

Algunos creen ver corales cuando observan otras especies de colores rojos. En la zona donde vivimos, la principal confusión se da con Lampropeltis triangulum, muy parecida a Micrurus nigrocinctus, pero con un patrón de anillos RNAN RNAN: rojo, negro, amarillo, negro, rojo, negro, amarillo negro.

lampropeltis-triangulum-01
Lampropeltis triangulum

Aquí se puede observar un video de este mismo ejemplar de Lampropeltis triangulum (falso coral):

Hay casos que en lugar del amarillo se presenta el blanco, causando la misma confusión.

lampropeltis-triangulum-02
Otra variante de Lampropeltis triangulum

Aquí se puede observar otro video, que corresponde a este segundo ejemplar de Lampropeltis triangulum (falso coral):

Finalmente hemos conocido a personas que confunden la pequeña e inofensiva Ninia sebae, conocida popularmente como coralillo por sus colores rojo y negro, con una coral de dos colores.

ninia-sebae-01
Ninia sebae

Entre otros falsos corales se incluyen  las especies Pliocercus elapoides y Erythrolamprus minus.

Dice McCranie: “Además de los colmillos no eréctiles en la porción anterior de la boca, M. nigrocinctus se puede distinguir de todas las serpientes colúbricas anilladas hondureñas, excepto Dipsas bicolor, por tener escamas dorsales lisas en 15 filas en todo el cuerpo y sólo dos escamas entre el ojo y la fosa nasal”[10].

OTROS NOMBRES POPULARES

En Honduras: silviara, limlim (en misquito)[11], coral fino, coral del legítimo, bil-ala (tawhaka; en esa lengua indígena significa culebra collar)[12].

© Pablo R. Bedrossian, 2016. Todos los derechos reservados.


REFERENCIAS

[1] Savage, Jay M., “The amphibians and reptiles of Costa Rica”, The University of Chicago Press, 2002, p.710

[2] Marineros, Leonel, “Guía de las serpientes de Honduras”, Edición de autor auspiciada por la Dirección General de Biodiversidad (DiBio), Secretaría de Recursos Naturales y Ambiente, SERNA), Tegucigalpa, Honduras, 2000, p.135

[3] Savage, Jay M., Op. cit., p.710

[4] Savage, Jay M., Op. cit., p.710

[5] Köhler, Gunther, “Reptiles de Centroamérica”, Herpeton, Verlag Elke Köhler, Offenbach, Alemania, 2003, p.281

[6] McCranie, James R., “The snakes of Honduras”, Society for the study of amphibians and reptiles, 2011, p.465

[7] Marineros, Leonel, Op. cit., p.135

[8] McCranie, James R., Op. cit. p.461

[9] Marineros, Leonel, Porras Orellana, Jorge, Espinal, Mario, Mora, José, Valdés Orellana, Leonardo, “Conociendo las serpientes venenosas de Honduras”, Heliconia Ideas y Publicaciones, Honduras, 2012, p.17

[10] McCranie, James R. Op. cit., p.464

[11] Marineros, Leonel, Op. cit., p.135

[12] Marineros, Leonel, Porras Orellana, Jorge, Espinal, Mario, Mora, José, Valdés Orellana, Leonardo, Op. cit. p.17


CRÉDITOS MULTIMEDIA

Todas las fotografías y videos fueron tomados por el autor de esta nota y es el dueño de todos sus derechos.


BIBLIOGRAFÍA

Bedrossian, Pablo “Serpientes de Residencial Campisa”, Edición de autor, San Pedro Sula, Honduras, 2012

Köhler, Gunther, “Reptiles de Centroamérica”, Herpeton, Verlag Elke Köhler, Offenbach, Alemania, 2003

Marineros, Leonel, “Guía de las serpientes de Honduras”, Edición de autor auspiciada por la Dirección General de Biodiversidad (DiBio), Secretaría de Recursos Naturales y Ambiente, SERNA), Tegucigalpa, Honduras, 2000

Marineros, Leonel, Porras Orellana, Jorge, Espinal, Mario, Mora, José, Valdés Orellana, Leonardo, “Conociendo las serpientes venenosas de Honduras”, Heliconia Ideas y Publicaciones, Honduras, 2012

McCranie, James R., “The snakes of Honduras”, Society for the study of amphibians and reptiles, 2011

Savage, Jay M., “The amphibians and reptiles of Costa Rica”, The University of Chicago Press, 2002

 

FOTOGRAFÍAS Y VIDEOS:

Todas las fotos y videos fueron tomadas por el autor de esta nota y a él le pertenecen todos los derechos, a excepción de la segunda foto, tomada por mi amigo y vecino Israel García también aquí en Campisa, que he utilizado también como foto destacada.

© Pablo R. Bedrossian, 2016. Todos los derechos reservados.

 

 

 

BOTHROPS ASPER (BARBA AMARILLA), LA SERPIENTE MÁS TEMIDA DE CENTROAMÉRICA (por Pablo R. Bedrossian)

SERIE REPTILES Y ANFIBIOS DE CENTROAMÉRICA

002 P1110886

Su mordida es temible pues afecta de un doble modo: a nivel local y en forma inmediata produce una gran necrosis, edema, sangrado local y dolor muy intenso. Posteriormente, a nivel sistémico, sus toxinas alteran la coagulación llevando a un sangrado generalizado que puede llevar a la muerte si no se aplica el suero antes de las cuatro horas de producida la lesión.

Bothrops asper 01

Esto se debe a su dentición solenoglifa: posee colmillos venenosos plegables en la parte anterior de la boca[3]. Estos colmillos son acanalados y a través de ellos pasa su veneno altamente destructivo durante la mordida.

Vista de los colmillos plegados
Vista de los colmillos plegados
Vista de los colmillos desplegados
Vista de los colmillos desplegados

La Botrops asper es conocida en algunos países de Centroamérica como devanador, clavo amarillo, rabo amarillo, yagualán, zucat o barba, y entre los miskitos, en la zona oriental de la costa norte hondureña, como lal pauni. Se la identifica fácilmente por sus manchas triangulares a los costados del cuerpo, que otros describen en forma de A.

Manchas triangulares de la Bothrops asper, que otros describen en forma de A
Manchas triangulares de la Bothrops asper, que otros describen en forma de A

Otro rasgo distintivo es la raya color café o marrón  oscuro que va del ojo a la mandíbula.

En la foto se observa claramente la raya café o marrón que parte del ojo cuya pupila que es elíptica
En la foto se observa claramente la raya café o marrón que parte del ojo cuya pupila que es elíptica

Presentamos aquí un breve video donde explicamos sus características distintivas que facilitan su identificación.

El color de su piel aterciopelada es negruzco, grisáceo o café; a veces es negruzco o grisáceo pero con triángulos café.

Vista cenital del dibujo sobre la piel de una cría
Vista cenital del dibujo sobre la piel de una cría

Su tonalidad le permite camuflarse perfectamente entre la hojarasca. Nuestro amigo, el biólogo Leonel Marineros, cuenta “hemos tenido un ejemplar a escaso un metro y con mucha dificultad la hemos logrado distinguir después de varios minutos de búsqueda”[4].

Es una serpiente terrestre que puede camuflarse fácilmente en la hojarasca
Es una serpiente terrestre que puede camuflarse fácilmente en la hojarasca

Es una de las víboras más grandes de la región centroamericana (sólo superada por las del género Lachesis, las famosas matabueyes), llegando a alcanzar 2,50 metros de largo. La hembras, que en promedio alcanzan 1,85 metros, suelen ser de mayor tamaño que los machos. El ejemplar más grande que observamos se encontraba en cautiverio, en el serpentario del Pico Bonito Lodge. Nosotros el más largo que encontramos medía aproximadamente 1,50 metros. Un caso especial es mencionado por nuestro amigo James Randy McCranie, en “The snakes of Honduras”. Cuenta de una Bothrops asper hembra en estado de gravidez que fue matada en territorio miskito, en el departamento de Gracias a Dios, Honduras. Él tomó la cabeza con su mano y la elevó lo más alto que pudo; a pesar de su esfuerzo la cola aún tocaba el suelo, por lo que estima que el ejemplar medía por lo menos tres metros.

Bothrops asper 09
Vista parcial del ejemplar más grande que hemos hallado en estado natural

El barba amarilla es de hábitos nocturnos y terrestres aunque se han observado juveniles en ramas de árboles. A diferencia de la mayoría de las serpientes no ponen huevos; son vivíparas, dando a luz en promedio en cada parto de 20 a 50 crías. Cada vez que nosotros hemos encontrado una cría, uno o dos días después hallamos otra, y no siempre de mismo color.

Conocida popularmente como barba amarilla en Centroamérica, terciopelo en México y Fer-de-lance en países de habla inglesa, la Bothrops asper es considerada la serpiente venenosa más frecuente y peligrosa de esta región[1]. Es la responsable de la mayor cantidad de accidentes y de muertes ofídicas de la historia de Honduras y de Centroamérica[2]. Pertenece a la familia Viperidae. Su “prima” en el sudeste sudamericano es la célebre yarará, cuyo nombre científico es Bothrops alternatus.

Si te interesa saber más sobre esta serpiente, te invitamos a leer nuestro artículo BOTHROPS ASPER – BARBA AMARILLA, FER-DE-LANCE O TERCIOPELO: RESCATANDO UN EJEMPLAR, haciendo clic en https://pablobedrossian.com/2020/01/29/bothrops-asper-barba-amarilla-fer-de-lance-o-terciopelo-rescatando-un-ejemplar-por-pablo-r-bedrossian/

Un hecho llamativo es que en noviembre de 2011 encontramos dos crías, una viva y una muerta con un día de diferencia. La primera murió al día siguiente. Aprovechamos para fotografiarlas juntas mostrando la diferencia de color y textura (una más aterciopelada, la segunda más rugosa). Sin embargo, quizás tal como ocurre con otras especies de vipéridos como la Bothriechis schlegelii (conocida en algunos países como bocaracá), pueden provenir de la misma madre.

Dos crías encontradas con un día de diferencia. Se observan colores y texturas diferentes.
Dos crías encontradas con un día de diferencia. Se observan colores y texturas diferentes.

Miden al nacer unos 30 cm y no todas sobreviven. Se sostiene que el veneno de las crías es más concentrado y, por lo tanto, más letal.

Una de las crías que hemos encontrado en Campisa
Una de las crías que hemos encontrado en Campisa

Habitan bosques secos, húmedos y lluviosos que van desde el nivel del mar hasta los 1,300 metros de altura, desde México hasta Venezuela y Ecuador. También se encuentra “en la maleza secundaria, en las cercanías de los poblados urbanos, de preferencia cerca de los cursos de agua[5]”. Se alimentan de lagartijas, ranas, roedores, otros pequeños mamíferos y otras culebras,. En 2007, un pastor, que cuidaba ganado en una zona que forma parte de nuestro campo de estudio, nos comentó que encontró muerta una de sus vacas “en un charco de sangre” y creía que la causa de muerte fue la mordida de un barba amarilla.

Bothrops asper 12
Paseando de noche

Durante nuestra investigación que lleva ocho años registrando fotográficamente serpientes en Campisa, una zona ubicada en el noroeste de San Pedro Sula, Honduras, hemos observado 10 ejemplares, 5 vivos y 5 muertos. Además contamos con 4 registros adicionales de ejemplares debidamente documentados por vecinos. Si bien la mayoría de los ejemplares observados fueron crías, los ejemplares adultos y juveniles observados no fueron agresivos, aunque eran de rápido movimiento, siempre huyendo de las personas.

Bothrops asper 13
Vista frontal de un ejemplar adulto

 EN MOVIMIENTO: VEA LA GALERÍA DE VIDEOS

© Pablo R. Bedrossian, 2015. Todos los derechos reservados.


REFERENCIAS

[1] Köhler, Gunther, “Reptiles de Centroamérica”, p.299, Herpeton, Verlag Elke Köhler, Offenbach, Alemania, 2003

[2] Marineros, Leonel, Porras Orellana, Jorge, Espinal, Mario, Mora, José, Valdés Orellana, Leonardo, “Conociendo las serpientes venenosas de Honduras”, p.28, Heliconia Ideas y Publicaciones, Honduras, 2012

[3] Marineros, Leonel, “Guía de las serpientes de Honduras”, p.32, Edición de autor auspiciada por la Dirección General de Biodiversidad (DiBio), Secretaría de Recursos Naturales y Ambiente, SERNA), Tegucigalpa, Honduras, 2000

[4] Marineros, Leonel, Op.cit. p.149

[5] Köhler, Gunther, Op.cit. p.299

[6] McCranie, James R., “The snakes of Honduras”, p. 501, Society for the study of amphibians and reptiles, 2011


CRÉDITOS MULTIMEDIA

Todas las fotografías y videos fueron tomados por el autor de esta nota y es el dueño de todos sus derechos.


BIBLIOGRAFÍA

Bedrossian, Pablo “Serpientes de Residencial Campisa”, Edición de autor, San Pedro Sula, Honduras, 2012

Köhler, Gunther, “Reptiles de Centroamérica”, Herpeton, Verlag Elke Köhler, Offenbach, Alemania, 2003

Marineros, Leonel, “Guía de las serpientes de Honduras”, Edición de autor auspiciada por la Dirección General de Biodiversidad (DiBio), Secretaría de Recursos Naturales y Ambiente, SERNA), Tegucigalpa, Honduras, 2000

Marineros, Leonel, Porras Orellana, Jorge, Espinal, Mario, Mora, José, Valdés Orellana, Leonardo, “Conociendo las serpientes venenosas de Honduras”, Heliconia Ideas y Publicaciones, Honduras, 2012

McCranie, James R., “The snakes of Honduras”, Society for the study of amphibians and reptiles, 2011

Savage, Jay M., “The amphibians and reptiles of Costa Rica”, The University of Chicago Press, 2002