LOS PASAJES DE SAN JOSÉ DE FLORES: PESCADORES, SALALA Y GENERAL ESPEJO (por Pablo R. Bedrossian)

Serie “PASAJES Y CALLES CURIOSAS DE BUENOS AIRES” 

Los pasajes Salala y Pescadores corren a los lados de la Iglesia de San José de Flores. Son públicos, peatonales y tienen una sola cuadra que se extiende entre la avenida Rivadavia y la calle Ramón L. Falcón.

Del lado este de la iglesia corre el pasaje Pescadores; nace en Rivadavia 6950 y termina en Falcón 2431.

Del lado oeste corre el pasaje Salala; nace en Rivadavia 6970 y termina en Falcón 2471.

A mitad del pasaje, a la altura de Salala 49, se abre un tercer pasaje llamado General Gerónimo Espejo. Esta corta y ancha vía, también peatonal, se extiende unos pocos metros, desde la pared de la iglesia hasta la calle Pedernera 48, formando una T con el pasaje Salala.

Son callejones oscuros debido a las altas paredes del templo. La última vez que los visité, a fines de 2019, tenían portones con rejas que se cerraban por las noches para evitar rateros, linyeras y cirujas.

EL PASAJE SALALA

Podemos dividir el pasaje Salala en dos partes. La primera entre Ramón L Falcón y el pasaje General Gerónimo Espejo; la segunda, entre el mismo pasaje y la avenida Rivadavia.

En la primera sección las casas están bien cuidadas y muestran toques de color; exhalan aroma a barrio pese a la ausencia de árboles.

Del lado de la iglesia hay una puerta de hierro con una placa que dice Oratorio de la Adoración Perpetua, espacio que forma parte del complejo de la basílica.

Hacia el final de la sección se ha terminado luego de largos años un moderno edificio.

Tras cruzar el pasaje Espejo, ingresamos a la otra mitad, ocupada en su totalidad por el edificio del Banco Nación, cuya alta pared conforma junto con la de la iglesia un espacio frío e impersonal.

EL PASAJE PESCADORES

Es un largo pasaje sin callejones a los costados. Aunque de algún modo parecido, es mucho más rústico y rudimentario que el Salala.

Las casas son más antiguas y bajas; el escaso colorido proviene de algunos murales.

En ocasiones he visto personas haciendo fila para ser atendidos por colaboradores de la iglesia. La elevada pared de la basílica y el matiz opaco de las casas le dan una atmósfera algo lúgubre.

Sin embargo, el tramo más cercano a la avenida Rivadavia posee más colorido y regala a la vista las mejores casas.

EL PASAJE GENERAL GERÓNIMO ESPEJO

Este breve pasaje nace en la calle Pedernera y termina en Salala, contra la pared de la basílica. De un lado tiene al Banco Nación; del otro, un edificio que tardó muchos años en ser construido.

Por esa demora y el aspecto de obra abandonada, el pasaje fue un lugar predilecto para indigentes y homeless y se caracterizaba por su suciedad.

Además, y a pesar que se habían colocado canteros, siempre había más de un avivado que estacionaba allí su automóvil, aunque estaba totalmente prohibido.

EL ORIGEN

Hemos dicho que los pasajes están íntimamente ligados a la iglesia de San José de Flores. El nombre Flores proviene de don Juan Diego Flores, cuya chacra ocupaba el barrio hoy que lleva su apellido. Este emprendedor lotificó parte de su propiedad y vendió algunos de esos terrenos. A su muerte en 1801 la finca pasó a manos de la viuda, Antonia Fuentes, y de su hijo adoptivo, Ramón Francisco Flores, quien decidió expandir la venta de tierras y fundar un pueblo que llevara el nombre de su padre. El trazado estuvo a cargo de Antonio Millán quien fuera administrador de Juan Diego Flores y era propietario de algunas de las tierras. En 1804 ya se lo conocía como el pueblo de Flores, que servía “como una parada casi obligatoria entre el pueblo de Luján y la ciudad de Buenos Aires”[1].

Sus límites iniciales quedaron establecidos por las actuales calles Aranguren (norte), Lautaro – Fray Luis Beltrán (este), Directorio (sur) y San Pedrito – Nazca (oeste). “Dentro de ese perímetro destinó una manzana para iglesia, otra para plaza principal (lo que hoy es la Plaza Pueyrredón y que en su origen fue tan solo una simple parada de carretas) y una tercera para corrales de abasto y matadero”[2]. La plaza Pueyrredón es más conocida como plaza Flores.

Con la autorización del virrey Sobremonte, se creó la parroquia o curato de “San José de Flores”, de límites más amplios. En 1806 se levantó la primera capilla vecinal sobre la calle Rivera Indarte, en la misma manzana de la actual iglesia. Sin embargo, el párroco Martín Boneo en 1830 se propuso levantar un templo más grande, de 36 metros de largo por 15 de ancho y ocho metros de alto, con frente a la Avenida Rivadavia.

Cuenta el Dr. Eduardo Balbachan, pionero y maestro en el estudio de los pasajes porteños, que la curia vendió terrenos en esa manzana para financiar la construcción. Entonces, entre 1930 y 1931, Pedro Pablo Roberts impulsó la creación del actual callejón Salala para valorizar las casas vecinas[3]. Posteriormente por una disposición municipal se creó un pasaje paralelo, hoy conocido como Pescadores.

EL CREADOR

Se sabe muy poco del creador del pasaje Salala, Pedro Pablo Roberts. Gabriel Turone sostiene que era oriundo de Gales, vecino de Flores y poseedor de una gran cultura. Dice además que se casó con doña Josefa Silveyra con quien procreó a Pedro Florencio Roberts, médico y benefactor, nacido en 1844[4]. Además, aunque no he podido conseguir el libro original, Turone no es el único que cita al primer texto sobre la historia barrial, “San José de Flores: Bosquejo histórico” del Rómulo Carbia, publicado en 1906, para comentar que Pedro Pablo Roberts había sido testigo de un fusilamiento múltiple ordenado por don Juan Manuel de Rosas en 1832: “Don Pedro Pablo Roberts, cuyas canas ostentan el rigor de 94 inviernos, recuerda perfectamente este hecho”[5]; este dato sugiere que haba nacido en 1812 y realizado aquel negocio inmobiliario con solo 18 o 19 años.

EL PASO DE LOS AÑOS

Recién en 1870 las calles de San José de Flores recibieron nombres. En 1878 se hizo cargo de la parroquia el padre Feliciano de Vita quien impulsó la creación la actual Basílica de San José de Flores, de dimensiones muy superiores a la iglesia anterior (65 metros de largo por 22 de frente). Los planos fueron elaborados por los arquitectos italianos Benito Panunzi y Emilio Lombardo y la obra fue dirigida por los arquitectos Andrés Simonazzi y Tomás Allegrini[6].

El templo católico fue inaugurado en 1883. El Banco Nación, diseñado por el arquitecto Carlos Nordmann, que está separado de la iglesia por el pasaje Salala y limita con el pasaje Espejo, es de 1910.

En 1913, detrás de la basílica se levantó el Círculo de Obreros Católicos proyectado por el ingeniero Agustín Carbone[7]. Desde luego todas estas obras hicieron que estos callejones cambiaran su fisonomía.  

Es muy poca la información adicional sobre estos pasajes y su evolución a lo largo del tiempo, así como del origen del pasaje Espejo. Por un plano de 1882 sabemos que ya existían los tres pasajes[8].

LOS NOMBRES

Ni Salala ni Pescadores, ni Espejo eran los nombres originales. Lo sabemos por una ordenanza del 27 de noviembre de 1893 que impuso estas nuevas denominaciones: Salala era anteriormente conocido como Brandsen[9]; Pescadores era conocido como Brown[10]. El mismo documento indicaba que el tercer pasaje pasaba a llamarse simplemente Espejo, reemplazando el nombre de Zapiola. Recién en 1984 por la Ordenanza N° 40.107 (Boletín Municipal Nº 17.427) adquiere su nombre completo: General Gerónimo Espejo[11]. Nótese que antiguamente la avenida Lastra de Villa Devoto se llamaba General Espejo.

Los tres nombres están vinculados al Ejército de Los Andes conducido por el General José de San Martín. Salala fue una victoria obtenida en Chile por Patricio Cevallos, oficial que reportaba al comandante Juan Manuel Cabot, en 1817[12]. Sus tropas estaban conformadas por fuerzas del Ejército de los Andes y del Ejército de Chile.

Pescadores fue otro un combate, librado en 1820 durante la Campaña al Perú. Hay una anécdota sabrosa sobre esa batalla. Juan Pascual Pringles -por aquel tiempo teniente, luego conocido como el coronel Pringles– fue sorprendido por las tropas realistas de Gerónimo Valdez. Al verse derrotado se arrojó al mar, pero el general español le ayudó a salvarse y le perdonó la vida[13].

El General Gerónimo Espejo también formó parte del Ejército de los Andes. Mendocino, acompañó al General José de Sa Martín en toda la campaña libertadora. Luego participó en la Guerra con el Brasil y en las luchas internas argentinas colaboró con los generales Lavalle y Paz. Además de militar fue un notable cronista[14].

UNA BREVE ANÉCDOTA

Siempre que puedo trato de recoger alguna anécdota sabrosa. En esta ocasión debo la historia a un mendigo que había fijado en el pasaje Espejo su residencia, al aire libre, por supuesto. Su nivel educativo me sorprendió (“a mí me quebró la bebida” confesó). Resumo el relato que hizo:

Una anciana que iba a misa todos los domingos se encontró con un joven seminarista muy pintón en el pasaje Salala. Luego de saludarlo le dijo:

– A vos te gustan las mujeres, ¿no?

– Sí, pero mayor es mi vocación

– Pero si Dios no te mandara una mujer, ¿no te casarías?

– Solo si me la manda Dios, pero ¿cómo podría saberlo?

– Muy fácil: ponelo a prueba.

El joven se quedó pensando. Después de unos segundos respondió.

– Si mañana apareciese una chica con pollera roja, blusa blanca y un moño azul en el cabello y me dijera… no sé… ‘¡qué bello es este cielo!’… creería que viene de Dios.

El día siguiente llovió torrencialmente. El seminarista caminaba protegido por un paraguas por el pasaje Salala cuando por el pasaje Espejo apareció una joven completamente empapada con una enorme sonrisa, pollera roja, blusa blanca y un moño azul. Fue directamente hacia él y obviamente le dijo:

– ¡Qué bello este cielo!

El seminarista recordó en ese instante lo que había dicho del día anterior. La cubrió con el paraguas, comenzaron a conversar y pocas semanas después el aspirante a cura abandonó los hábitos para comenzar el noviazgo.

La viejita nunca más volvió a aparecer por la iglesia. Se tejieron todo tipo de conjeturas: que había muerto, que se había mudado, hasta que era un ángel que había visitado la iglesia. Le pregunté al mendigo que suponía él que había pasado:

– Contra lo que Ud. piensa, no era una tía de la chica. Creo que la muchacha estaba enamorada del seminarista desde siempre y no sabía como abordarlo. Cada misa para ella era una tortura hasta que se le ocurrió hablar con la viejita. Le dio un buen dinero para que encarara al seminarista y ejecutara el plan. La doña no era tonta y lo llevó a donde quería. Si aún vive, la vieja debe estar yendo a una iglesia en Liniers o Caballito…

© Pablo R. Bedrossian, 2020. Todos los derechos reservados.


REFERENCIAS

[1] Comisión para la Preservación del Patrimonio Histórico Cultural de la Ciudad de Buenos Aires, “Flores 200 años. Barrio y Cementerio”, Ministerio de Cultura – Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, 1ª Edición, 2006, p.16

[2] Comisión para la Preservación del Patrimonio Histórico Cultural de la Ciudad de Buenos Aires, Op. cit., p.27

[3] Balbachan, Eduardo Luis, “Los ignorados pasajes de Buenos Aires”, Corregidor, Buenos Aires, Argentina, 2010, p.44

[4] Turone, Gabriel, “Salala: Un pasaje de San Jose De Flores con historia”, Jóvenes Revisionistas Sitio Oficial, http://jovenesrevisionistas.org/salala-un-pasaje-de-san-jose-de-flores-con-historia/. No pude validar estos datos pues no tengo en mi poder la bibliografía citada por el autor.

[5] Carbia, Rómulo D. “San José de Flores, Bosquejo histórico”, Arnoldo Mobn y Hno., 1906, p.49. de acuerdo a Turone, Gabriel O., “Un día como hoy” del 28 de abril de 2019, https://www.facebook.com/2312748222384950/

[6] Gómez Aquino, Rosa, “Iglesias en Buenos Aires”, Del Nuevo Extremo, 2012, p.125. La autora al arquitecto Lombardo lo llama Lombardi.

[7] Schere, Rolando H., “Pasajes”, Ediciones Colihue, Colección del Arco Iris, Buenos Aires, Argentina, 1998, p.78

[8] “Plano de la Ciudad de Buenos – Aires Capital de la República Argentina de los suburbios Boca y Barracas al Norte y de los Pueblos limítrofes Belgrano y S. José de Flores…por J.B.A. BIANCHI. Publicación hecha expresamente para la Exposición Continental de 1882…”, tomado de https://www.geografiainfinita.com/2018/06/la-evolucion-de-buenos-aires-a-traves-de-los-mapas/ La flecha fue agregada por nosotros.

[9] Piñeiro, Alberto Gabriel, “Las calles de Buenos Aires, sus nombres desde su fundación hasta nuestros días”, Instituto Histórico de la Ciudad de Buenos Aires, 2ª Edición, 2005, p.473

[10] Piñeiro, Alberto Gabriel, Op. cit., p.447

[11] Piñeiro, Alberto Gabriel, Op. cit., p.355

[12] Iusem, Miguel, “Diccionario de las calles de Buenos Aires”, Instituto Rioplatense de Ciencias, Letras y Artes (IRCLA S.A.), Buenos Aires, Argentina, 1971, p.161

[13] Iusem, Miguel, Op. cit., p.141

[14] Iusem, Miguel, Op. cit., p.67


CRÉDITOS MULTIMEDIA

Todas las fotografías fueron tomadas por el autor de esta nota y es el dueño de todos sus derechos a excepción de la imagen parcial del mapa de Buenos Aires de 1882, tomado de https://www.geografiainfinita.com/2018/06/la-evolucion-de-buenos-aires-a-traves-de-los-mapas/. La flecha fue agregada por nosotros.

¿SOLIDARIDAD O IMPUESTAZO? (por Pablo R. Bedrossian)

“Es fácil ser solidario con dinero ajeno” (palabras de un jubilado al Presidente de la Nación)

Al asumir el nuevo gobierno argentino se enfrentó a una grave situación social y económica. La Ley de Emergencia Económica no era una opción: era una necesidad. Un país endeudado con caída de su PBI no puede insistir en fórmulas que condujeron al fracaso. Había dos posiciones extremas: achicar el enorme gasto público o aumentar la insoportable carga impositiva. Como siempre, el peso recayó sobre aquellos que producen.

Sin embargo, mi intención no es opinar acerca de la política económica de un gobierno que recibe una pesada herencia (aunque no olvido las palabras de la expresidenta Cristina Kirchner cuando el 6 de octubre de 2016 dijo “si es tan pesada la herencia, que la devuelvan”), pues debe ser juzgada por sus resultados y no por la ideología política. Además, deseo que tenga el mayor de los éxitos para bien de todos. Mi propósito es, en cambio, examinar si la bandera de la solidaridad que el gobierno levanta es cierta y justa.

En un debate en una red social, un conocido que adhiere al actual gobierno escribió “encima les molesta la palabra solidaridad … algo que Jesus nos enseñó mucho”. Aunque Jesús no usó la palabra solidaridad, es cierto que el concepto está implícito en las palabras y el ejemplo de Jesús. Por ejemplo, en nuestra traducción del evangelio de Mateo en tres ocasiones se habla de la compasión de Jesús (Mateo 9:34, 14:14 y 15:32). Además, en el Sermón del Monte hay un llamado a la misericordia muy fuerte. De paso, Hitler decía que “la compasión es una debilidad cristiana”. Creo todo lo contrario: es una de sus fortalezas.

Pero, ¿tiene nuestro amigo razón? Para ello debemos preguntarnos si la solidaridad de la que habla el gobierno es la misma de la que habló Jesús. El Diccionario de la Real Academia Española define solidaridad como “adhesión circunstancial a la causa o a la empresa de otros”. No habla de obligación ni de fuerza: adherir es una decisión voluntaria. Hace muchos años Samuel Libert, con su habitual lucidez, escribió “Jesús nunca dijo al que tiene dos capas quítale una”. La solidaridad forzada no es solidaridad; es violencia por cuanto obliga bajo pena de castigo al que no cumpla. Repito: es violencia incluso aunque esté dentro de la ley. Por favor, no se me malinterprete. Estoy de acuerdo con pagar impuestos cuando retornan en servicios para todos; incluso en situaciones críticas, entiendo que deban tomarse medidas extraordinarias en favor de “los que menos tienen” (pareciera que para los políticos usar el término pobres solo es oportuno durante la campaña electoral), pero veo mal utilizar falazmente una palabra noble para disfrazar la extracción forzada de bienes de unos -los que trabajan y producen- en favor de otros. Además, parte de esos bienes no irá a sus supuestos destinatarios sino a los bolsillos de políticos corruptos. Creo que el gobierno debería crear trabajo en lugar de los famosos planes.

Ya hemos demostrado que la bandera de la solidaridad es falsa. Nos queda preguntarnos si el impuestazo es justo. Comencé diciendo que era necesario, entendiendo que situaciones extraordinarias requieren medidas extraordinarias. La necesidad no implica justicia. ¿Tiene el Estado el derecho de imponernos cualquier tipo de impuestos? Alguien diría que si el Congreso representa al pueblo y aprueba una ley enviada por el Ejecutivo entonces sería justa. Yo diría que es legal, pero no necesariamente justa. Si bien la justicia es subjetiva, ¿hasta qué punto un gobierno tiene derecho de tomar de la propiedad privada de sus ciudadanos, de su trabajo y de su esfuerzo, para darlos a otros sin exigir nada a cambio? ¿Acaso no lo usa para clientelismo? ¿Su única forma de ayudar es castigar a los que trabajan y producen? ¿No sería mejor administrar reduciendo el gasto público? No me refiero a despedir gente (lo que en este momento agravaría el problema) sino a realizar compras más eficientes y desprenderse de activos que no producen. ¿No sería mejor poner incentivos a la exportación en lugar de castigarla? Aunque es tabú en la Argentina, ¿no sería mejor flexibilizar las condiciones de contratación para generar pleno empleo? Las actuales leyes claramente favorecen al que tiene empleo, pero castigan al que no lo tiene pues nadie quiere contratar a personas que pueden demandar por razones banales sin que haya una legítima causa. ¿Por qué en lugar de pagar subsidios de desempleo el Estado no da trabajo temporal a esas personas a cambio de ese dinero?

Nadie puede ignorar la precaria situación en la que viven personas. Hace poco me llamó un hermano que vive en el Partido de La Matanza, contándome la persecución que estaba padeciendo a causa de un préstamo que no pagó puntualmente a un usurero. La necesidad obliga a muchas familias a entrar a círculos de deudas de las cuales no pueden salir. Ante esa realidad, la iglesia tiene la oportunidad de dar testimonio de su fe. Muchas ya lo están haciendo: abren sus templos en la semana, sirven almuerzos y meriendas, proveen ropa, dan alojamiento temporal y cubren necesidades espirituales y emocionales de las personas que se acercan. No hay mayor contradicción que hablar de Jesús y cerrar los ojos a la necesidad. Aunque veamos la política en general como un negocio y a la mayoría de los políticos a delincuentes con licencia para robar, eso no nos da derecho a estar ausentes donde hay una necesidad real. No se trata de lo que quita por la fuerza un gobierno sino de lo que estamos dispuestos a dar solidariamente a los demás.

© Pablo R. Bedrossian, 2020. Todos los derechos reservados.

LAS IGLESIAS ARMENIAS DE NUEVA YORK (por Pablo R. Bedrossian)

Serie ARMENIOS EN EL MUNDO

La primera referencia a un armenio en los Estados Unidos es de 1618. Es la llegada de “Martín el armenio” a la colonia establecida en Jamestown, Virginia[1]. Aunque en los siglos XVII y XVIII llegaron más armenios, no lograron conformar organizaciones que los identificaran o unieran.

En el siglo XIX la inmigración creció. En 1889 llegó a Norteamérica el sacerdote Hovsep Sarajian desde Constantinopla, con la misión de servir a unos 300 fieles de la Iglesia Apostólica Armenia[2]. Bajo su ministerio, en 1891 se erigió The Church of Our Savior (en español la Iglesia de Nuestro Salvador), en la ciudad de Worcester, Massachusetts[3]. No se trataba solamente del primer templo armenio de los Estados Unidos, sino de todo el hemisferio occidental.

Sin embargo, aquel templo no era el primer testimonio cristiano en lengua armenia en los Estados Unidos, pues desde 10 años antes ya se celebraban reuniones cristianas evangélicas en la misma ciudad[4].

Las matanzas de 1895 y 1896 perpetradas por los turcos dieron origen a la diáspora moderna, siendo Estados Unidos uno de los destinos más buscados para iniciar una nueva vida. Poco después la continuación del genocidio incrementó el flujo migratorio. Allí nacieron las primeras organizaciones comunitarias y se produjo la expansión de las iglesias armenias.

IGLESIAS ARMENIAS EN NEW YORK

Dice el experto Dennis Papazian que en la primera década del siglo XX “muchos cristianos evangélicos armenios, que en general eran más educados que los adherentes de la Iglesia Apostólica Armenia, se mudaron al norte del estado de Nueva York para trabajar en las industrias eléctrica y química”[5]. Los armenios protestantes inicialmente se integraron a iglesias americanas, principalmente presbiterianas, privilegiando la fe sobre la nacionalidad. Sin embargo, a medida que creció la inmigración conformaron sus propias iglesias.

LA PRIMERA: IGLESIA EVANGÉLICA ARMENIA

La primera iglesia armenia constituida en Nueva York fue la Iglesia Evangélica Armenia. El 14 de noviembre de 1896 celebró su primer culto. Sin embargo, tan antiguas como los cultos en Worcester, se celebraban reuniones de oración para la comunidad armenia de Nueva York organizadas desde su llegada a los Estados Unidos en 1881 por el Rev. Garabed Nergararian[6]. Primero los cultos se realizaban en su casa, pero luego fueron trasladados a la City Mission, que era dirigida por el Rev. Schauffler cuyo padre era misionero dentro del Imperio Otomano y trabajó allí estrechamente con la Iglesia Evangélica Armenia. Finalmente, la iglesia fue organizada por un joven seminarista, el reverendo H.H. Khazoyan, quien luego se convirtió en su primer pastor.

Debido al crecimiento migratorio y el deseo de los recién llegados de practicar libremente su fe surgió la necesidad de un edificio propio. En noviembre de 1921, una generosa donación de la familia Telfeyan hizo posible la compra de la actual propiedad en la calle 34. La dedicación del templo se realizó el domingo de Navidad de 1923.

El edificio ubicado de estilo neoclásico está ubicado en 152 East 34th Street, la misma calle del legendario Empire State, que se encuentra a pocas cuadras. En la parte superior de la fachada luce un sobrio frontón triangular con una cruz en su centro, apoyado sobre cuatro columnas dóricas.

Originalmente el edificio había sido construido en 1907 por el arquitecto William Emerson para The Nineteenth Ward Bank, un banco que había desaparecido y nunca fue utilizado para ese fin[7]. El templo fue renovado y mejorado entre 1980 y 1988; cuenta con un antiguo órgano de tubos y vitrales por el artista Hovsep Pushman.

Al momento de escribir el presente artículo su joven pastor es el. Dr. Haig Kherlopian.

SAN VARTAN ARMENIAN CATHEDRAL

A escasos metros de la Iglesia Evangélica Armenia se encuentra la Saint Vartan Armenian Cathedral.

Está ubicada en 620 Second Avenue, justo en la esquina con la 34 St. El diseño de Walker O. Cain, del Estudio Steinman, Cain & White, tomó como modelo la famosa iglesia de Santa Herepsime en Etchmiadzin, sede de la Iglesia Apostólica Armenia, respetando elementos propios de la arquitectura religiosa nacional, como la cúpula piramidal. Como asesor actuó el francés Edward Utudjian, uno de los tres arquitectos encargados de Restauración de la Iglesia del Santo Sepulcro en Jerusalén.

En 1933 la Iglesia Apostólica Armenia en Estados Unidos padeció una dolorosa división debido a los problemas políticos suscitados por la dominación soviética sobre la Madre Patria. Sin embargo, no quiero detenerme en ella sino subrayar el magnífico logro que representó la consagración del edificio como Catedral de la Iglesia Apostólica Armenia en los Estados Unidos: El 28 de abril de 1968 por Vasken I, catholicós[8] con sede en Etchmiadzin, condujo ese magno acto que coronó un enorme esfuerzo y una larga historia de fe.

La primera parcela del actual terreno (conformado en total por unas diez propiedades) fue comprada con donativos en 1949. El proyecto contemplaba la construcción de un complejo de edificios comunitarios. Para ello en 1958 se demolieron propiedades remanentes y en enero de 1959 se colocó la piedra fundamental de la Casa Diocesana, un edificio de tres plantas diseñado por el arquitecto Zareh Sourian y la firma de Eggers y Higgins, que fue inaugurado en 1963. El 2 de mayo de 1965, se colocó la piedra angular de la Catedral, diseñada y esculpida en Armenia para el templo y en 1967 se dedicó el Centro Cultural Gullabi Gulbenkian, incluido su Auditorio Haik y Alice Kavookjian[9].

La fachada está recubierta de piedra caliza sobre una base granítica. En el jardín hay varias esculturas que refieren a la heroica gesta armenia, un pueblo que sostuvo su fe cristiana a lo largo de los siglos a pesar del sometimiento al que fue sometido por parte de fuerzas musulmanas y ateas.

SAINT ILLUMINATOR’S ARMENIAN APOSTOLIC CATHEDRAL

A pocas cuadras, se encuentra otra catedral armenia en Nueva York, que es a la vez la más antigua: la Saint Illuminator’s Armenian Apostolic Cathedral (en español, Catedral Apostólica Armenia de San Iluminador).

La coexistencia de dos catedrales proviene de la autoridad concomitante desde mediados del siglo XV de otro catholicós, que originalmente tenía su base en Sis, capital del reino armenio de Cilicia. Un documento de la propia catedral lo explica “Por lo tanto, desde 1441 hasta la actualidad han existido dos catholicós, cada uno sin interrupción, cada uno con su propia jurisdicción, cada uno independiente. Incluso después del establecimiento del Patriarcado armenio de Constantinopla por los turcos otomanos, más de quince diócesis estaban bajo el dominio de los cilicios… Durante cinco siglos, los dos catholicós, en su mayor parte, trabajaron armoniosamente con un espíritu de cooperación. Cualquier disputa entre los dos se resolvió mediante consultas y compromisos”[10]. Debido al genocidio y la evacuación forzosa de Cilicia, el catholicós de Sis no tuvo residencia fija hasta que en 1929 estableció la Gran Casa de Cilicia en Antelias, Líbano, un lugar que fue refugio de miles de huérfanos armenios, y en el que continúa hasta el presente. A esta jurisdicción hoy ubicada fuera del territorio nacional pero profundamente armenia pertenece esta catedral.

St. Iluminator’s también tiene su propia historia. Los armenios que al llegar a Nueva York desembarcaban en la isla de Ellis se reunían para compartir su fe. En 1914 iniciaron la recaudación de fondos para comprar un templo metodista que seis años después pasó a ser propiedad armenia. La iglesia se estableció en 1915 y en abril de 1921 el templo de St. Illuminator’s, en 221 East 27th Street, fue consagrado como catedral. Desde 1933 a pedido de los fieles la iglesia quedó bajo la autoridad del catholicós con sede en el Líbano.

Tuvimos la bendición de visitarla por dentro en compañía del reverendo padre Mesrob Lakissian, quien al saber que teníamos la misma sangre nos abrió de inmediato su iglesia y su corazón.

El templo se encuentra ubicado en la segunda planta y cuenta con varios testimonios de fe, como un austero altar de mármol negro con un mapa de la Armenia histórica, coronado por una caja de vidrio conteniendo restos óseos sobre arena. Es un conmovedor testimonio de las terribles deportaciones sufridas por manos de los turcos. Sobre los huesos hay un mensaje de esperanza: RESURRECCIÓN. Los armenios creen en Aquel que dijo “Yo soy la Resurrección y la Vida; el que en mí cree, aunque esté muerto vivirá”.

Al terminar la visita le pedí al Padre Lakissian que elevara una oración en favor mío y de mi familia. Fue una bendición escuchar la plegaria de este siervo de Dios.

HOLY CROSS ARMENIAN APOSTOLIC CHURCH

Cerca del Harlem, en Washington Heights, se encuentra la Holy Cross Armenian Apostolic Church (en español Iglesia Apostólica Armenia de la Santa Cruz), otra bella iglesia armenia que originalmente fue un templo luterano. Ubicada en 580 West 187th Street, es la única que no pude visitar. El edificio diseñado por el arquitecto Stoyan N. Karastoyanoff fue construido entre 1925 y 1926. La Iglesia Apostólica Armenia tomó posesión del sitio en 1929[11].

Crédito de la foto: By Beyond My Ken – Own work, CC BY-SA 4.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=33202684

La iglesia fue reconsagrada en 1934 incorporando una nueva cripta diseñada por Manoug Exerjian, quien también estuvo a cargo de la remodelación de la iglesia entre 1952 y 1953. Esperamos poder conocer la iglesia en un próximo viaje.

UN LEGADO PARA LAS GENERACIONES

Hrag Vartanian, cofundador y editor en jefe de Hyperallergic, nos comenta que “en Manhattan residen en la actualidad unos 10,000 armenios; si ampliamos el radio a Queens, Bronx, Brooklyn, Staten Island, la cifra ronda entre 50,000 y 70,000; si incluimos New Jersey, Long Island, Westchester y zonas aledañas, el número crece, habiendo unos 100,000 a 150,000 descendientes de armenios”[12].

Aunque la zona ha perdido el aroma oriental que décadas atrás la llevó a ser conocida como Little Armenia, la presencia de tres iglesias armenias tan cercanas en el centro este de la Gran Manzana es un testimonio de la importancia que ha tenido ese espacio para la comunidad armenia, en la cual fe y nación son indisolubles.

Cada congregación desde su perspectiva sigue dando testimonio de Jesucristo, basada en el mensaje apostólico y las Sagradas Escrituras.

No importa donde se encuentre, podría decirse que un armenio, una iglesia.

© Pablo R. Bedrossian, 2019. Todos los derechos reservados.


REFERENCIAS

[1] Adishian (nacida Maranian), Lena C. y Seferian, Nareg, Proyecto 100 Años, 100 Hechos, Hecho nº 3, https://100anos100hechos.com/facts/la-presencia-armenia-en-america-del-norte-data-de-1618/, 2015

[2] The Armenian Church, Easter Diocese of America, https://armenianchurch.us/history/

[3] Namee, Matthew, “The first Armenian Orthodox churches in America”, 2011, https://orthodoxhistory.org/2011/01/25/the-first-armenian-orthodox-churches-in-america/

[4] Adishian (nacida Maranian), Lena C. y Seferian, Nareg, Op. cit.

[5] Papazian, Dennis R., Het Christelijk Oosten 52, No. 3-4, 2000, p.311-347. Nosotros utilizamos la versión web del autor, 2011, donde la numeración es diferente a la del artículo original.   

[6] Armenian Evangelical Church of New York (official website), Our history, https://aecnyc.org/about-us/our-history/

[7] Dunlap, David W., “Abyssinian to Zion: A Guide to Manhattan’s Houses of Worship”, Columbia University Press, 2004, p.285

[8] El Catholicós es el título que recibe la máxima autoridad de Iglesia Apostólica Armenia. Recordamos que Armenia fue la primera nación en reconocer el cristianismo como religión oficial, en 301, incluso antes que el Imperio Romano y que a lo largo de dieciocho siclos ha luchado por su supervivencia.

[9] Diocese of the Armenian Church of America (Eastern), “St. Vartan Cathedral-Building A Dream “, http://www.armenianchurch.net/diocese/cathedral/building.html (este website actualmente no está disponible pero puede leerse una copia en https://web.archive.org/web/20071028003724/http://www.armenianchurch.net/diocese/cathedral/building.html

[10] St. Illuminator’s Armenian Apostolic Cathedral, “St. Illuminator’s Armenian Apostolic Cathedral – 100 Years 1915-2015”, 2015, p.27. Puede leerse también online en el website de la iglesia, en la sección “History of the Cataligos”, https://stilluminators.org/?page_id=25

[11] Dunlap, David W., Op. cit., p.89

[12] Para más datos, puede consultarse Vartanian, Hrag, “Tracking Armenians in New York”, 6 de agosto de 2017,  https://hragvartanian.com/2017/08/06/tracking-armenians-in-new-york/#targetText=Today%2C%20Manhattan’s%20community%20has%20shrunk,the%20Greater%20New%20York%20area; el artículo fue originalmente publicado en la revista AGBU News  en abril de 2002


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Todas las fotografías fueron tomadas por el autor de esta nota y es el dueño de todos sus derechos a excepción de:

La primera foto correspondiente al templo de la Iglesia Apostólica Armenia en Worcester, Massachusetts, https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Worcester_Armenian_church.png#/media/File:Worcester_Armenian_church.png

La foto del interior de la Armenian Evangelical Church, tomada de http://www.nycago.org/Organs/NYC/html/ArmenianEvang.html

La foto del altar de los mártires de la Saint Illuminator’s Armenian Apostolic Cathedral, St. Illuminator’s Armenian Apostolic Cathedral – 100 Years 1915-2015”, 2015, p.45

La foto de la Holy Cross Armenian Apostolic Church. Crédito de la foto: By Beyond My Ken – Own work, CC BY-SA 4.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=33202684

NOTRE-DAME TRES DÍAS ANTES DEL INCENDIO (por Pablo R. Bedrossian)

El viernes 12 de abril visitamos con mi esposa la Catedral de Notre-Dame. Tres días después, el lunes 15, mientras caminábamos por la avenida de Champs-Élysées divisamos una enorme nube de humo que venía del sudeste de la ciudad. En ese momento no imaginamos que la histórica iglesia estaba siendo consumida por el fuego.

La catedral de Notre-Dame comenzó a construirse en 1163, cuando el papa Alejandro III colocó su piedra fundamental. Ubicada en el corazón de l’île de la Cité, la isla más importante de París sobre el río Sena, tiene una notable arquitectura gótica. Se la reconoce fácilmente por sus torres simétricas de 69 metros de altura, erigidas a mediados del siglo XIII. El edificio fue terminado hacia 1330, con unos 130 metros de largo con altas paredes sostenidas por arbotantes a fin de reflejar la pequeñez del hombre frente a la majestuosidad divina.

Durante la visita aproveché para subir a las torres. Era mi tercera vez en Notre-Dame y la segunda en sus terrazas que, además de, ofrecer fantásticas panorámicas de la ciudad, permite observar de cerca las famosas gárgolas o más correctamente quimeras (del francés chimères), pues no son las típicas figuras utilizadas para disfrazar desagües. Se trata de verdaderas esculturas de aspecto monstruoso cuyo propósito primigenio era mantener alejados a los malos espíritus[1].

Subí más de 400 peldaños de una estrecha escalera en espiral. Desde lo alto se veía perfectamente una amplia zona en restauración, cubierta de estructuras metálicas, incluyendo la famosa aguja, una torrecilla en forma de flecha de 90 metros de altura, erigida por el arquitecto Eugène Viollet-le-Duc a mediados del siglo XIX que colapsó durante el incendio.

Al llegar al nivel donde se encuentran las campanas, el guía, un tico llamado Juan Carlos, nos dijo:

“Aquí no hay conexiones eléctricas pues hay materiales altamente combustibles”.

“Pero mire allí -le dijo un turista señalando un tomacorrientes –; hay un enchufe colocado allí”.

Sin que ninguno de los dos se lo haya propuesto, había algo premonitorio en esa conversación.

Tras bajar, admiramos las imágenes labradas en la fachada e ingresamos al interior de la iglesia.

Los techos elevados, las anchas columnas interiores y la delicada luminosidad que se filtra por los vitrales crean una atmósfera de hondo recogimiento. Fiel al estilo medieval, cuenta con tres naves: la central está ocupada por los bancos para la feligresía, el altar y, detrás, el coro de madera, mientras que en las laterales, que se unen al fondo permitiendo rodear toda la iglesia, se abren numerosas capillas.

Hubo dos capillas que atrajeron mi atención. La primera es la dedicada al mártir chino del siglo XIX san Paul Chen. Toda una curiosidad ver en una catedral gótica imágenes con ideogramas.

La otra, la Capilla del Sagrado Sacramento, por sus extraordinarios vitrales.

No sabemos cuán grande ha sido la magnitud de los daños. Pero, más allá de las religiones y las teologías -quien escribe esta nota no es católico-, Notre-Dame es un símbolo de la cristiandad de Occidente, además de un ícono de la nación francesa y parte del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO. Por eso presentamos algunos testimonios de lo que quizás se haya perdido para siempre.

LOS BAJORRELIEVES ALREDEDOR DEL CORO

El coro ubicado detrás del altar cuenta con una hermosa sillería. Sin embargo, en su pared exterior, llamada jubé, que mira al amplio pasillo que conforma junto a las capillas, se encuentran unos bajorrelieves de madera tallada que cuentan la historia de Jesús.

Fueron realizados a mitad del siglo XIV y están pintados a mano[2]. Definitivamente son mis favoritos.

LOS VITRALES

Según pudimos constatar al día siguiente, desde el lugar donde la policía nos permitió llegar (estaba acordonada toda la zona), en el incendio se dañaron algunos vitrales e incluso se perdió al menos un rosetón lateral.

Afortunadamente han sobrevivido los tres principales de 13 metros de diámetro. La extraordinaria vidriería es del siglo XIII pero fueron renovada en numerosas ocasiones[3].

LAS QUIMERAS O “GÁRGOLAS”

Como hemos dicho estas figuras que -aunque se atribuyen a
Eugène Viollet-le-Duc, el mismo autor de la aguja que cayó-, parecen surgidas de la imaginería medieval.

Se encuentran en las terrazas exteriores, muy cerca del lugar donde aparentemente se inició el incendio y parecen surgidas de alguna extraña mitología.

Notre-Dame ha sufrido un devastador incendio, pero esperamos que pueda recuperar la belleza perdida, no solo por lo que es sino por lo que representa no solo para el pueblo francés sino para el mundo entero, símbolo de arte, historia y fe.

© Pablo R. Bedrossian, 2019. Todos los derechos reservados.


BONUS 1

Fotos del 16 de abril, día después del incendio. Como se observa el fuego se extendió en la zona donde se estaba trabajando.


BONUS 2

Fotos del 4 de mayo mostrando las obras en la Iglesia de Notre-Dame.


REFERENCIAS

[1] Según hemos leído las quimeras de Notre Dame no provienen del medioevo, sino que fueron agregadas por el arquitecto Eugène Viollet-le-Duc a mediados del siglo XIX.

[2] Si desea más Información, puede leerse un interesante artículo con amplia documentación histórica y fotográfica en https://aquicoral.blogspot.com/2017/03/notre-dame-de-paris-escultura-talla.html

[3] Del Ser, Guimar y Romero, Alejandro, Diario El País, Madrid, España, edición del 18/04/2019. Escriben“aunque los tres rosetones principales, de 13 metros de diámetro, no han sido destruidos, el fuego sí ha afectado a los de menor tamaño situados en el nivel de la cubierta calcinada”. La nota completa puede leerse en:
https://elpais.com/cultura/2019/04/16/actualidad/1555432161_255893.html


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Todas las fotografías fueron tomadas por el autor de esta nota y es el dueño de todos sus derechos.

LA IGLESIA PRESBITERIANA SAN ANDRÉS DE LA AVENIDA BELGRANO 579 (por Pablo R. Bedrossian y William D. Grant)

Serie GRANDES EDIFICIOS DE BUENOS AIRES – Sección TEMPLOS E IGLESIAS

IGLESIA PRESBITERIANA SAN ANDRÉS, Av. Belgrano 579, Barrio
de Monserrat, Ciudad Autónoma de Buenos Aires

LOS PIONEROS

La Iglesia Presbiteriana surge en Escocia durante el siglo XVI como heredera de una notable tradición religiosa que comienza con los albores de la fe cristiana. Liderada inicialmente por el reformador John Knox, es una iglesia protestante que luchó contra la monarquía inglesa en reiteradas ocasiones.

La firma en Buenos Aires del Tratado de Amistad, Comercio y Navegación entre las Provincias Unidas del Río de la Plata y Su Majestad Británica el 2 de febrero de 1825 permitió la inmigración de súbditos británicos, reconociéndoles derechos religiosos que incluían la construcción de sus propios templos.

Bajo este marco y como parte del acuerdo entre el Ministro de Gobierno Bernardino Rivadavia y los hermanos John y William Parish Robertson, en agosto de ese año arribó a tierras argentinas un contingente de escoceses para formar la Colonia Agrícola Ganadera de Monte Grande en la Provincia de Buenos Aires. La travesía en la goleta “Symmetry”,que duró tres meses, fue documentada por William Grierson, abuelo de Cecilia Grierson, primera médica mujer egresada de la Universidad de Buenos Aires, que hoy es recordada por una calle de Puerto Madero[1].

Estos primitivos colonos establecidos en la zona sur de lo que hoy llamamos el Gran Buenos Aires al año siguiente de su llegada pidieron a la Iglesia de Escocia el envío de un ministro religioso, por lo que fue enviado el reverendo William Brown, quien arribó a la Argentina a fines de 1826.

Sin embargo, tras un inicio prometedor, hacia 1828 la colonia cayó en el fracaso económico. Algunos colonos se radicaron en la zona de lo que hoy es Florencio Varela, San Vicente y zonas cercanas, y otros en la zona de Chascomús. El Rev. William Brown y otros colonos prefirieron, en cambio, establecerse en la ciudad de Buenos Aires.

El 22 de diciembre de ese año un grupo de escoceses presbiterianos autoconvocados decidieron formar una iglesia en Buenos Aires, bajo “la doctrina y disciplina de la Iglesia Establecida de Escocia”. Para ello acordaron compartir los buenos oficios del Rev. William Brown con los colonos de Monte Grande, dando origen a la Iglesia Presbiteriana San Andrés en la Argentina, que fue constituida formalmente el 15 de marzo del año siguiente.

Parte del memorial de los miembros de la Iglesia caídos en la Primera Guerra Mundial

Ese esa ocasión el culto inaugural se llevó a cabo en lo que se llamó “Capilla Presbiteriana Escocesa” (“Scotch Presbyterian Chapel”) en la calle México al 300, según su antigua numeración, que probablemente correspondiera al cruce actual entre la calle mencionada y la Avenida 9 de Julio o a sus cercanías.

Su ministro fue el mismo Rev. William Brown y los primeros presbíteros “elders” o “ancianos”, que constituían el cuerpo formado por laicos al que la autoridad pastoral estaba sujeta, fueron John McClymont, Hugh Robson y James Brown.

EL TEMPLO DE LA CALLE PIEDRAS Y SU ARQUITECTO

Con la anuencia del Gobierno de Buenos Aires encabezado por Juan Manuel de Rosas, el 25 de febrero de 1833 se colocó la piedra fundamental del nuevo templo en un predio adquirido por la comunidad. Se encontraba ubicado en la calle Piedras 55, entre las actuales calles Rivadavia e Hipólito Yrigoyen, que en aquel entonces se llamaba Victoria. El edificio fue inaugurado el 25 de abril de 1835, con el nombre de “Iglesia Presbiteriana Escocesa San Andrés” (“St. Andrew’s Scotch Presbyterian Church”)

Templo de calle Piedras 55 diseñado por Richard Adams.

El templo era de diseño neoclásico, con un atrio al que se llegaba ascendiendo tres escalones; tenía al frente seis columnas con capiteles jónicos sobre las que se levantaba un frontón triangular. El interior era más modesto, aunque lucía dos pares de columnas con capiteles corintios entre los cuales se alineaban los bancos de madera para los feligreses. Décadas después, en 1884, detrás del altar se ubicaron los majestuosos tubos del órgano, el mismo que con sus sucesivos arreglos, modificaciones y ampliaciones aún perdura en el actual templo sobre la Avenida Belgrano.

Interior del templo de la calle Piedras 55

El edificio fue diseñado por Richard Adams, un escocés que había arribado a la Argentina como parte del contingente de la goleta “Symmetry” y había trabajado en la colonia escocesa de la zona sur de Buenos Aires. Allí este arquitecto y pintor había levantado en 1828 más de 30 edificios de mampostería con 145 habitaciones, 47 ranchos, la casa principal, y un detalle que no es menor: una capilla presbiteriana, de la cual, sin embargo, nada se conoce[2]. Ese pequeño templo desaparecido fue la primera iglesia protestante erigida en Argentina.

Casa de los hermanos Parish Robertson en la Estancia Santa Catalina. En ese predio se instalaron los colonos escoceses y Adams construyó el primer templo protestante de la Argentina.

En 1829 Adams se estableció en Buenos Aires donde le encargaron la construcción de la actual Catedral Anglicana de San Juan Bautista, inaugurada en 1831, cuya fachada sirvió de referencia para la Iglesia Presbiteriana San Andrés. Además, estuvo a cargo del proyecto y dirección del Segundo Cementerio de Disidentes de Buenos Aires, sobre la actual plaza 1º de Mayo, limitada por las calles Alsina, Pasco, Hipólito Yrigoyen y edificios para vivienda que dan a la calle Pichincha. En el centro del camposanto ubicó la capilla, “diseñada según el lineamiento neogótico correspondiente al tipo de iglesia rural inglesa del siglo XVIII, con ábside central y naves laterales”[3]. Este importante arquitecto escocés murió en 1835 a los 43 años en Buenos Aires. 

Vista aérea del centro de Buenos Aires en la década de 1890. Encerrada en un círculo se observa el templo de la calle Piedras 55.

A fines de 1841 se colocó la piedra fundamental de la Escuela San Andrés en el terreno detrás de la Iglesia, bajo diseño de Edward Taylor, un ingeniero y arquitecto inglés y que había llegado a la Argentina en 1824. Décadas después tuvo a su cargo la creación de la Aduana Nueva[4].

LA DEMOLICIÓN DEL TEMPLO

La congregación presbiteriana fue creciendo con el paso del tiempo. En la década de 1880, luego de un encendido debate en Buenos Aires, se decidió la apertura de una gran arteria en el centro de la ciudad, la Avenida de Mayo, que comunicaría la Casa Rosada y la Plaza de Mayo con el Congreso de la Nación. El proyecto inicialmente fue muy resistido pues implicaba la expropiación y demolición de importantes edificios de ubicación privilegiada, entre ellos el de la Iglesia Presbiteriana San Andrés y su escuela. Tras su aprobación, las obras se iniciaron en 1888. Fueron lentas debido a la magnitud del proyecto. Finalmente, le llegó el turno a la iglesia de la calle Piedras 55, que fue expropiada y demolida cinco años después. El último servicio religioso allí se realizó el 8 de octubre de 1893.

EL NUEVO EDIFICIO Y SUS ARQUITECTOS

En 1894 la Iglesia Presbiteriana Escocesa, que había adquirido el terreno actual con accesos por la avenida Belgrano y la calle Perú, convocó a varios arquitectos para el diseño y construcción de su nuevo templo, adjudicando el proyecto al estudio de los arquitectos Edwin Arthur Merry y Charles T. Raynes[5]. E.A. Merry fue un importante proyectista de la comunidad británica en Buenos Aires[6], que en 1872, asociado con Carlos Ryder, había levantado la Iglesia Anglicana de la Santísima Trinidad en Lomas de Zamora y en 1874 la Primera Iglesia Metodista en la avenida Corrientes 718, que aún subsisten.

Colocación de la piedra fundamental del templo de la calle Belgrano 579

En 1895 se inauguraron las oficinas de la Iglesia en la calle Perú 352; allí el lote ofrecía un pequeño acceso, que en la actualidad se considera el segundo frente más estrecho de la ciudad.

Actual frente sobre la calle Perú

Finalmente el 10 de abril de 1896 se consagró la nueva Iglesia Presbiteriana San Andrés (“St. Andrew’s Scotch Church”) en Belgrano 579, que en ese momento era una calle angosta.

La iglesia de la calle Belgrano 579 con su espléndida torre. Detrás, el bellísimo edificio Otto Wulff con su doble cúpula

La construcción original era dominada por una espléndida torre de 35 metros de alto, con base cuadrada, que lucía en su techo agujas y almenas.

Ensanche calle Belgrano, Antiguo Bar Colonial y Torre de la Iglesia Presbiteriana

Lamentablemente esta joya arquitectónica porteña también se perdió: fue demolida en 1950 durante la ampliación de la calle Belgrano que pasó a ser avenida. Por segunda vez la congregación presbiteriana veía truncado su derecho a conservar intacta la espléndida arquitectura de sus edificios.

Demolición de la torre de la Iglesia Presbiteriana Escocesa por ampliación de la calle Belgrano que pasaba a ser avenida

Tanto la demolición de la torre y los vestíbulos contiguos como la construcción del nuevo frente inaugurado en 1962, estuvo a cargo del arquitecto inglés Sydney Follett, quien había arribado a la Argentina en 1911 y años atrás había estado a cargo de los trabajos de ebanistería en el interior de la Catedral Anglicana[7] entre otros edificios importantes de la comunidad británica. Follet falleció en 1968[8].

Vista de la Iglesia Presbiteriana San Andrés del centro de Buenos Aires desde la demolición de su torre en 1950 hasta su nueva fachada en 1962

El resto del templo se mantuvo sin mayores cambios, conservando la mayor parte de su extraordinario interior hasta el día de hoy.

Nueva fachada en construcción

Cuenta con una gran nave central de 16 metros de largo por 13 metros de ancho, flanqueada por dos pasillos laterales. Por delante tiene un transepto, -suerte de nave transversal- que junto a la nave central conforman una planta en cruz latina.

En el interior tiene numerosos arcos neogóticos; los de los costados sirven como separadores entre la enorme nave central y los pasillos laterales. Por encima de ellos se encuentran bellos vitrales con temas bíblicos. El techo es de madera.

El hermoso ábside de piedra gris labrada cuya forma también corresponde al del arco neogótico, cuenta con cinco placas de bronce y con el hermoso rosetón que permite el ingreso de luz natural desde lo alto.

El púlpito de madera, al cual se accede por una pequeña escalera, se encuentra a la izquierda mientras que la pila bautismal a la derecha, lo mismo que el órgano y sus tubos.

Tanto el órgano como la pila bautismal habían sido inaugurados en la Iglesia de la calle Piedras.

Toda la capilla tiene detalles e inscripciones que habla de su fe y de su historia.

Atrio occidental, con el busto del Rev. Dr. James Smith, segundo pastor de la Iglesia. El busto es obra del escultor Arturo Dresco. Tanto este busto como la Iglesia de Belgrano, que lleva el nombre del Dr. Smith, fueron parte de los memoriales después de su fallecimiento.

LOS VITRALES

Se conservan cuatro bellos vitrales del templo de la calle Piedras que fueron reubicados dos en cada uno de los dos vestíbulos del nuevo templo de la entonces calle Belgrano. Cuando estos vestíbulos se demolieron junto con la torre para dar lugar a la Avenida Belgrano, estos cuatro vitrales fueron reubicados nuevamente uno en cada vestíbulo nuevo y en cada transepto. El más antiguo de los vitrales está en el transepto occidental frente al púlpito. Estos vitrales llevan los nombres de sus donantes o las personas a cuya memoria están dedicados.

El vitral Wilson, “Jesús y María Magdalena en la tumba”, dedicado en 1874 por William Wilson en memoria de su esposa Ann Margaret, fallecida a los 24 años a causa de una diabetes.

El vitral Black, “Las tres Marías junto a la tumba vacía”, dedicado en 1876 por G. C. Black en memoria de sus padres.

El vitral Bell, “Jacob bendiciendo a sus hijos”, dedicado por la viuda e hijos de George Bell en 1879.

El vitral McClymont, “La agonía de Jesús en el jardín de Getsemaní” en memoria de William McClymont, fallecido en 1883.

El Rosetón es el único vitral dentro del templo que perdura de la inauguración del segundo templo, en 1896; fue donado por los niños de la iglesia que hicieron una colecta especial. Se lo conoce como Rose Window o Children’s Window.

Al año siguiente se inauguró el segundo vitral que se encuentra al fondo del templo, en memoria de Thomas Drysdale, un importante miembro de la congregación.

En los siguientes años fueron colocados otros vitrales en memoria de otros miembros, donados por parientes y amigos, todos ellos realizados por la firma John and William Güthrie de Glasgow, Escocia.

LA IGLESIA ACTUAL

Como sucede en casi todas las iglesias étnicas, por cuestiones de idioma y asimilación cultural, ya son pocos los escoceses y sus descendientes que asisten a los cultos; sin embargo, se ha conformado una interesante comunidad de fe, integrada por personas de diferentes orígenes que adhieren a los principios presbiterianos. Además, hay un trabajo mancomunado con la Iglesia Presbiteriana de Olivos, que integra la comunidad San Andrés, de la cual forman parte también el colegio y la universidad del mismo nombre.

Detrás del templo hay oficinas, otras dependencias, un pequeño museo y un amplio salón, al que se accede más fácilmente desde la entrada de la calle Perú que ha sido utilizado por el Coro Gospel Argentina como sala de ensayos.

Pasillo de entrada al edificio por la calle Perú. En este pasillo se ha instalado el MuPSA. (Museo Presbiteriano San Andrés).

© Pablo R. Bedrossian y William D. Grant, 2019. Todos los derechos reservados.


BONUS: A MANERA DE COLOFÓN, NOTAS DE LOS AUTORES

Los autores de esta nota: William D. Grant a la izquierda; Pablo R. Bedrossian a la derecha

La Iglesia Presbiteriana San Andrés de la Ciudad de Buenos Aires, actualmente conocida como Iglesia Presbiteriana San Andrés del Centro, ubicada en la Avenida Belgrano entre las calles Perú y Bolívar, es especial para mí: cursé el Secundario en el vecino Colegio Nacional de Buenos Aires por lo que pasaba diariamente frente a ella. Luego en 1979 y 1980 participamos allí junto a mi hermano Alejandro en unos festivales de rock con nuestra banda “Propuesta”. Finalmente, en 1993 contraje enlace con mi amada esposa Graciela en su maravillosa capilla. A propósito, suelo llamar a esta iglesia “el cementerio de los elefantes” porque allí sucumbimos al matrimonio varios amigos “duros de casar”. Pero detrás de esos recuerdos, este imponente edificio tiene una rica historia digna de contar.

Pablo R. Bedrossian

Mis contactos con la Iglesia Presbiteriana San Andrés de la Argentina, en esa época Iglesia Escocesa San Andrés, se iniciaron en el Salón de Actos de la Escuela Escocesa San Andrés en Nogoyá 550, Olivos. Yo había sido alumno de dicha escuela, y empecé a asistir a los Cultos Religiosos que se hacían allí cuando tenía 16 años. Poco tiempo después me confirmaron como miembro de la Iglesia y empecé a asistir a los cultos en la Iglesia de Belgrano R, Dr. Smith Memorial, que estaba cerca de casa. Al año siguiente se reinaguró la Iglesia de la Avenida Belgrano con su nueva fachada. Y se iniciaron unos cultos mensuales corales a la tarde noche a los que asistía siempre. En 1977 fui ordenado Presbítero Gobernante (Elder) de la Iglesia Dr. Smith Memorial. Pero el cargo era para toda la Iglesia. Y en 1989 me trasladé a la Iglesia del Centro debido a que en esa época vivía en San Telmo. No enumero la cantidad de actividades desempeñadas en ambas congregaciones ya que sería muy largo hacerlo. Pero debo decir que, si bien las otras Iglesias Presbiterianas fundadas originalmente por los escoceses y sus descendientes me maravillan, siento algo muy especial por la Iglesia de la Avenida Belgrano…

William D. Grant


REFERENCIAS:

[1] El diario fue publicado por primera vez en la Revista de la Iglesia Presbiteriana Escocesa “San Andrés” en 1958.

[2] Liemur, Jorge Francisco y Fernando Aliata, Diccionario de Arquitectura en la Argentina, Clarín – Arquitectura, Buenos Aires, Argentina, Tomo a/b, 2004, p.20

[3] Liemur, Jorge Francisco y Fernando Aliata, Op. cit., p.20

[4] Liemur, Jorge Francisco y Fernando Aliata, Op. cit., Tomo s/z, p.97

[5] Petrina, Alberto , Alberto Nicolini y Julio Cacciatore, “Patrimonio Arquitectónico Argentino – Memoria del Bicentenario (1810-2010)”, Tomo II (1880-1920), Ministerio de Cultura, Presidencia de la Nación, Argentina, 2010, p.92.93

[6]  Liemur, Jorge Francisco y Fernando Aliata, Op. cit., Tomo i/n, p.134

[7] Para más detalles, ver nuestro artículo “La Catedral Anglicana de Buenos Aires” en https://pablobedrossian.com/2018/01/19/la-catedral-anglicana-de-buenos-aires-por-pablo-r-bedrossian/

[8] Liemur, Jorge Francisco y Fernando Aliata, Op. cit., Tomo e/h, p.88


CRÉDITOS MULTIMEDIA

Todas las fotografías a color fueron tomadas por Pablo Bedrossian, uno de los autores de esta nota y es el dueño de todos sus derechos. Las fotos en blanco y negro fueron cedidas por William D. Grant, el otro coautor de esta nota, de su archivo personal, cuya fuente principal es de la revista de la Iglesia Presbiteriana San Andrés.


AGRADECIMIENTO ESPECIAL

Quiero agradecer muy especialmente a William D. Grant por su admirable trabajo de recopilación histórica sobre la Iglesia Presbiteriana Escocesa San Andrés. Espero que alguna vez su investigación pueda verse reflejada en un libro. Buscando información sobre el templo de la avenida Belgrano, todos los consultados me refirieron a Willie, como lo llaman sus amigos, a quien definen como el historiador de la iglesia. ¡Gracias, Willie, por tu generosidad, entusiasmo y aportes! Pablo Bedrossian.

“SOBREVIVIR PARA CONTARLO”: UNA HISTORIA DE FE CONTRA TODA ESPERANZA (por Pablo R. Bedrossian)

Serie “LECTURA RECOMENDADA”

Sobrevivir paracontarlo (Immaculée Ilibagiza) 01Un genocidio puede definirse como la aniquilación sistemática y deliberada de un grupo social por motivos raciales, políticos o religiosos. Durante el siglo XX ocurrieron al menos tres genocidios que superaron el millón de muertos. Los dos primeros son muy conocidos: el padecido por el pueblo armenio por parte de los turcos y el genocidio perpetrado por los nazis contra el pueblo judío. El tercero es el más reciente e ignorado: el ocurrido en Ruanda, donde la mayoría hutu decidió exterminar a la minoría tutsi en una horrorosa muestra de odio colectivo impulsado por las autoridades.

Ruanda es una nación africana ubicada en el centro este de África. Durante siglos, una monarquía tutsi había mantenido la paz colectiva, hasta que la intervención belga abrió la grieta entre las etnias. En 1962, con el apoyo de esa nación europea y tras sangrientas revueltas, los hutus tomaron el poder. Los asesinatos masivos de tutsis se hicieron comunes. En 1994, tras el asesinato del presidente hutu Juvénal Habyarimana, el nuevo gobierno se radicalizó promoviendo la completa destrucción de la etnia tutsi, incluyendo el asesinato de todos sus niños, mediante grupos paramilitares. En solo 100 días se estima que murieron 800,000 tutsis y casi todas las mujeres sobrevivientes fueron violadas.

EL LIBRO

“Sobrevivir para contarlo”, prologado por Wayne Dyer, autor del best seller “Tus zonas erróneas”, es el relato en primera persona de Immaculée Ilibagiza, una joven tutsi que repentinamente se encontró inmersa en una de las cacerías humanas más terribles de la Historia. Vivió escondida en un baño junto a otras cinco mujeres durante 91 días. Solo para simbolizar las calamidades padecidas durante esos sangrientos meses, uno de sus hermanos fue muerto a machetazos por una horda hutu; uno de los asesinos se jactó de haberle partido el cráneo para ver cómo era el cerebro de alguien con una maestría.

Sin embargo, el testimonio de Immaculée no persigue efectos lacrimógenos. Todo lo contrario. Es una historia de esperanza, tal como ella misma subtituló el libro: “Cómo descubrí a Dios en medio del holocausto”. Su fe la llevó a sobrevivir durante la tragedia apoyada en la oración, luego a perdonar a los genocidas y finalmente a reconstruir una vida reducida a escombros. La autora describe dos viajes: el que contempla impotente las atrocidades cometidas contra su etnia incluso por aquellos que creía sus amigos, y el que realiza hacia dentro de sí misma, donde escudriña en profundidad sus propios sentimientos.

El libro escrito con la ayuda experta de Steve Erwin puede ser leído por cualquier persona. Su lenguaje es sencillo y directo. Además, por su contenido, puede adscribirse a otros conmovedores relatos testimoniales como “Ni reír ni llorar” de Abrahan Hartunian y “Hayrig” de Eduardo Bedrossian sobre el genocidio armenio y “He sobrevivido para contarlo” de Tadeusz Sobolewicz, “El hombre en busca de sentido”, de Viktor Frankl y “La niña que miraba los trenes partir” de Ruperto Long sobre el genocidio nazi.

EL PERDÓN

Los genocidios revelan el infinito sadismo que una persona puede tener sobre otra cuando el odio gobierna sus acciones, pero los líderes que la impulsan no actúan por emociones sino por conveniencia: demonizan al grupo que pretenden destruir, castigan a quienes asumen una posición tibia como si fueran cómplices de los perseguidos, incentivan a los perseguidores ofreciéndoles las propiedades de los perseguidos y alimentan la brutalidad con una propaganda ruidosa, monopólica y monolítica.

Hitler decía que la compasión era una debilidad cristiana. Immaculée Ilibagiza nos demuestra que es quizás la mayor virtud.

© Pablo R. Bedrossian, 2018. Todos los derechos reservados

PROBADO POR EL FUEGO – UNA ENTREVISTA CON WALTER DOMINI (por Pablo R. Bedrossian)

Walter Domini 01.jpgMuchas personas cuando escuchan hablar de Dios desconfían. Temen que les estén vendiendo espejitos de colores y que detrás de las palabras haya segundas intenciones. Debe ser por esa razón que alguien dijo “predica, y solo si hace falta usa palabras”. Desde luego, esa crítica fácil se desvanece ante personas de fe que, a pesar de padecer las más duras calamidades, continúan sirviendo a Dios y a los demás, con una actitud valiente y decidida.

Tal es el caso de Walter Domini, un cordobés que sintió que Dios lo llamaba a servir en la tierra de sus ancestros, la bella isla de Sicilia, para predicar la Buena Noticia de Jesús. Junto a su familia asumió el desafío de dejar la seguridad de su país natal para servir en un lugar donde la religiosidad popular está impregnada de paganismo.

Allí se encontró con dos situaciones inesperadas: la salud de su hija y la suya propia fueron puestas en jaque mientras cumplía la misión encomendada. Conozca esta extraordinaria historia de fe a través de esta entrevista que pudimos realizar en la distancia gracias a las nuevas tecnologías.

Nota: Al momento de publicar esta nota, Walter Domini está siendo sometido a un autotransplante de células madres, recibiendo previamente una quimioterapia, y estará totalmente aislado cerca de un mes.

¿Cuáles son sus orígenes? ¿Cómo llegó a ser cristiano y cómo decidió dedicar su vida a Dios y a los demás?

Nací en la ciudad de Córdoba, Argentina, en 1965, en el seno de una familia cristiana evangélica. Mi madre murió cuando yo tenía 8 años, y mi padre, que era carpintero y anciano de la iglesia, murió cuando yo tenía 18 años a causa de una devastadora diabetes. Mis tres hermanos viven y son fieles cristianos, lo mismo que la segunda esposa de mi padre, quien nos crió.

Decidí seguir a Cristo con apenas 5 años. A los 10 ya sabía que mi vocación era servir al Señor Jesús en el exterior. A los 16 viví un avivamiento en mi vida espiritual y a los 27 fue renovado el llamado de servir a Dios, dedicado a las misiones, en forma muy específica en Sicilia, Italia. Esta visión fue confirmada por hermanos en la fe, algunos de los cuales ni siquiera me conocían.

¿Por qué eligió Italia? ¿Cómo llegó a Sicilia y cómo se estableció allí?

Walter Domini 02.jpgOramos por 3 años junto a la Iglesia a la que asistía, de la cual seguimos siendo miembros hasta hoy, nuestra Asociación de Iglesias (AICFE), algunas iglesias amigas y el Seminario Bíblico de Fe. Luego de haber conocido la voluntad de Dios respecto a las ciudades donde comenzar el trabajo misionero, llamadas Modica e Ispica , partimos sin más, a través de un contacto que Dios proveyó: un ex profesor del seminario, quien junto a su esposa oraban en Sicilia por familias misioneras para el lugar.

Nuestro llamado siempre fue enseñar la Palabra de Dios y fundar iglesias, y eso hicimos. Además, muchas veces Dios proveyó milagrosamente todo lo necesario para vivir y servirlo como familia, a través de quienes nos enviaron y también mediante el trabajo de nuestras manos. Podríamos contar decenas de veces en las cuales la gloria de Dios se manifestó en estos y otros aspectos.

¿Cómo desarrolló su labor misionera y qué frutos pudo cosechar? ¿Cómo nacieron las iglesias que pastorea?

En Modica milagrosamente Dios nos proveyó una casa en alquiler, con amplios lugares para la familia, pero sobre todo con un garage doble, donde comenzamos al año siguiente los cultos.

10171653_10203850638490260_3177098970673369297_nEl evangelio es novedad de vida eterna si hay arrepentimiento, confesión, conversión de parte del hombre y fe en que Jesucristo es el Hijo de Dios y que murió por nuestros pecados, resucitó y retornará para la resurrección a vida eterna de sus hijos. Los italianos reaccionan con sorpresa ante el anuncio del evangelio bíblico porque efectivamente la religión tradicional no enseña este mensaje liberador sino un evangelio paganizado. También se maravillan viendo a Dios sanar, proveer, liberar, reconstruir familias desechas, etc. Muchos se han desengañado de las enseñanzas que han recibido, cuando leyendo la Biblia encuentran verdades incluso contrarias a la que les han enseñado. Comienzan a leer la Biblia por su cuenta. La mayor necesidad espiritual de los italianos es justamente leer la Biblia, la cual ignoran casi por completo.

Por este motivo nos organizamos desde el principio con reuniones en las casas de familia, donde leemos la Biblia abiertamente mientras nos tomamos un café juntos y oramos por las necesidades de las personas presentes y de otros que piden oración (otra gran necesidad espiritual de los italianos). Puedo asegurar que el 85 % de los miembros de nuestras Iglesias (entendiendo como miembro a personas que se han bautizado, que asisten a la Iglesia y que sirven al Dios en algún área de la Iglesia) son ex-catolicos que se han convertido y que han llegado al conocimiento del evangelio y de la persona de Jesucristo a través de estas actividades.

¿Cómo fue su proceso de adaptación a otra cultura? ¿Cómo qué contexto se encontró? ¿Cuáles fueron las reacciones que despertó su acción misionera entendiendo que es una sociedad donde los evangélicos son una minoría?

27540064_1876562125687913_475638177014542228_nPara nuestra familia la adaptación cultural no fue un gran problema debido a que tanto mi esposa Susy como yo somos descendientes de sicilianos. El dialecto fue, en cambio, una verdadera dificultad al principio. Nuestros hijos eran pequeños cuando llegamos e hicieron todo el ciclo escolar aquí en Sicilia.

El mayor desafío sigue siendo lograr que la gente participe de los encuentros en casa de familia. Los sicilianos vienen, pero con una preocupación: No quieren que los vean sus amigos. Por ese mismo motivo les resulta también muy difícil asistir a una Iglesia evangélica. El ojo social pesa y los condena. “Te hiciste evangélico y abandonaste la religión de tus padres” y otras frases similares los destruye y la idolatría los ciega. Este es el grave problema espiritual en Italia: la idolatría y el ocultismo, que actúan como verdaderas ataduras diabólicas.

¿Cuáles fueron los momentos más difíciles que tuvo que enfrentar? Sabemos que su hija sufrió serios problemas de salud. ¿Esas dolorosas situaciones pusieron en algún momento en duda su fe o su llamado misionero?

Hemos enfrentado tantos problemas difíciles que no sabríamos decir cuántos han sido en total, ni cuál ha sido el más difícil. Sin duda, uno de los más duros ocurrió recién llegados a Italia: a nuestra hija menor se le diagnosticó autismo y poco después epilepsia. De esto ultimo hace 16 años. En el 2006 se agregó además una diabetes infantil insulinodependiente. Por más que explique, no hay palabras para expresar lo que hemos vivido cada día. El dolor ha sido inmenso, pero Dios es más grande y ha sanado gradualmente Evelyn y continúa haciéndolo y lo hará hasta su completa restauración, aunque humanamente sea imposible.

11954582_514498468713568_355030374576615360_n.jpgNunca dejamos de servir a Dios, aunque fue humillante a los ojos del mundo que el pastor tenga “una hija con estos problemas”. Por un breve periodo dejamos la responsabilidad pastoral a otra persona para dedicarnos temporalmente a nuestra hija, pero jamás dejamos el ministerio, ni tuvimos intención de hacerlo. Por el contrario, siempre vimos que la Iglesia creció más y más cuando nosotros estábamos completamente vencidos, pero todos los hermanos continuaban unidos sosteniéndonos y alentándonos con su presencia y oración en Italia y desde Argentina.

Sabemos que desde mediados de 2017 está padeciendo una grave enfermedad. ¿Cómo ha sido es duro proceso y qué dificultades ha enfrentado? ¿Cuáles han sido sus sentimientos y reacción a esta situación?

Desde que estoy enfermo, he estado internado cuatro veces y he tenido que usar por muchos días la silla de ruedas. He sufrido serios riesgos de parálisis de medio cuerpo y de perdida de todas las funciones vitales desde la cintura hacia abajo. He sufrido una operación a mi columna vertebral, que tenía que ser con placas y tornillos, pero que Dios en su misericordia simplificó y me sano definitivamente de ese problema específico. He atravesado también cinco ciclos de quimioterapia con una terrible neuropatía periférica que, al dañar los nervios de los pies, produce hormigueos y dolor permanente, día y noche, quemazón y deformación de los dedos a causa de los fármaco utilizados. Lucho con estos problemas hace meses y ahora estoy esperando en la inminente gracia de Dios que se me practique este autotransplante de células madres.

DSC02870.JPGA pesar de todo, esta enfermedad es una gran bendición porque Dios bendice mi vida espiritual y sana mi cuerpo. Nuestro matrimonio se ha visto notablemente reforzado; cada uno de los hijos han crecido en manera extraordinaria profesionalmente y en preparación para lo que les toca afrontar próximamente. Nuestra hija Evelyn ha sanado mentalmente, y la iglesia ha crecido en todo sentido. Y también ha surgido, ante la necesidad creada por mi enfermedad y ausencia y por llamado divino, la persona que debe ser el responsable de la obra misionera en la ciudad de Modica.

La visión y el crecimiento dado por el Señor Jesucristo para la Iglesia “Gesù è la Via” es esta: nos ha llamado a fundar cinco iglesias, de las cuales dos ya cuentan con lugares de reunión propios (Modica ya con la sala a mitad construir e Ispica con una sala donde hacemos los cultos cada domingo). En las otras tres ciudades donde estamos comenzando a trabajar (Pozzallo, Scicli y Rosolini) la obra comienza a crecer. Los responsables, los diáconos y los colaboradores de estas obras son todos locales, o sea sicilianos convertidos a través de nuestro ministerio

Ud. nos ha comentado que, a pesar de pruebas tan duras, es posible servir a Dios igualmente viendo su gloria. ¿Por qué puede decir esas palabras de fe?

Servimos a Dios en medio de las más duras pruebas por tres razones: Él está con nosotros, sentimos su guía y vemos su gloria y poder, salvando, sanando y liberando a otros a través nuestro.

Lo más importante es que Dios ha hablado diciendo que me sana y restaura completamente para la gloria de su Nombre y la edificación de la iglesia.

¿Qué es para Ud. lo más importante en la vida del cristiano? ¿Cuáles son los pilares para seguir confiando en Dios en medio de las calamidades de la vida?

IMG-20180322-WA0027.jpgLo más importante en la vida del cristiano es Dios y su Palabra (lo que Dios diga con respecto a nuestras vidas). Dios dio promesas al rey David y cumplió. Dios dijo hace más de 15 años que nuestra hija Evelyn sanaría gradual y totalmente y eso está sucediendo. Dios ha dicho “yo te voy a sanar” y esto ocurrirá a través de este autotransplante y vivimos como si ya hubiera sucedido. Dios dijo que se fundaría la iglesia en Modica y así fue. Dios dijo que se fundaría la iglesia en Ispica y así fue. Dios ha dicho que se fundará la iglesia en Pozzallo, Scicli y Rosolini y así será. Estamos y vivimos en la paz y el amor de Dios.

¿Cómo está actualmente su salud? ¿Cuáles son los próximos pasos? Seguramente hay muchos orando por Ud.

Prácticamente he completado todas las etapas y estoy listo para el trasplante de células madres. Me interno la próxima semana. Es una etapa muy delicada. Estaré aislado en una habitación esterilizada por 21 a 28 días y luego otros 30 días de aislamiento en mi casa. Seré sometido el primer día a una feroz quimioterapia y al día siguiente me devolverán mis células madres las cuales dentro de 10 a 15 días tienen que volver a ocupar su lugar en la médula, para producir correctamente todos los elementos que van a la sangre y así sanar definitivamente. Es nuestra confianza según la Palabra de Dios, porque para los médicos es una remisión temporal. Muchísima gente está orando por nosotros. Por favor, contamos con vuestras oraciones.

© Pablo R. Bedrossian, 2018. Todos los derechos reservados.