“ARMENIA!”, SU HISTORIA CONTADA A TRAVÉS DEL ARTE EN EL MET DE NEW YORK (por Pablo R. Bedrossian)

Serie ARMENIOS EN EL MUNDO

El Metropolitan Museum of Art, más conocido como MET, es el museo más importante de Nueva York, y junto a la National Gallery de Washington y Art Institute of Chicago uno de los tres más prestigiosos de los Estados Unidos. Del 22 de septiembre de 2018 al 13 enero de 2019 presentó “Armenia!”, una magnífica exposición de 148 piezas que representan la cultura armenia del siglo IV al siglo XVII.  En su mayoría son esculturas en piedra y manuscritos bíblicos iluminados que muestran la importancia de la fe cristiana para el pueblo armenio.

Presentamos aquí diez de las obras de la exposición que testimonian esa milenaria historia a través del arte. Nuestra fuente principal de información es el propio catálogo de la exposición. Procuramos seguir un orden cronológico, agregando también algo de nuestro conocimiento acerca de un pueblo que ha sobrevivido a innumerables tragedias.

1. LA ESTELA DE CUATRO LADOS (SIGLO IV O V)

Esta estela pertenece al Monasterio de Kharaba (Kharabavank‘). Labrada en el siglo IV o V, está hecha en toba, un tipo de roca porosa. Estela (en latín stela, que a su vez proviene del griego stéle) describe una piedra con inscripciones colocada verticalmente sobre el suelo.

El monumento constituye una de las esculturas cristianas de Armenia más tempranas que se conservan. Representa a San Gregorio El Iluminador, quien predicó el evangelio al pueblo, y a un hombre con cabeza de animal, que podría tratarse del rey Tirídates III, que gobernó entre el año 287 y el 330 d.C.  Según la leyenda, este rey se transformó en un jabalí tras torturar y asesinar a una muchacha cristiana llamada Hripsime que se negó a tener contacto con él. Solo San Gregorio, quien estaba encarcelado a causa de su fe, pudo sanarlo. Por ese milagro Tiridates III en el año 301 declaró el cristianismo como religión oficial. Aunque no hay evidencia alguna de la leyenda, sí se sabe que Hripsime fue martirizada en Armenia, aproximadamente en el año 290 junto a otras jóvenes cristianas. Volviendo a la estela, la Virgen y el Niño aparecen entronizados en uno de los lados y en otro hay un hombre desnudo que podría ser el donante.

2. FOLIO DE UN TEXTO DE UNA DE LAS CARTAS DE SAN PABLO A LOS CORINTIOS (SIGLOS V AL X)

En el año 405 el erudito Mesrop Mashtots desarrolló un alfabeto para la traducción de la Biblia al armenio. Su creación impulsó el nacimiento de una literatura nacional. Este trozo de una de las cartas del apóstol Pablo a los Corintios fue realizado en tinta sobre pergamino entre los siglos V al X. El copista utilizó la letra erkat’agir, un tipo de mayúsculas sin espacios entre las palabras (práctica que también se seguía en la primitiva escritura en griego). Nótese que la última letra de cada línea se separa de las demás para crear una columna perfectamente alineada. La hoja sobrevivió de forma azarosa pues fue insertada delante manuscritos posteriores para protegerlos. Con el tiempo, la escritura erkat’agir, se convirtió en la escritura de bolorgir, más redondeada, que fue la habitual entre los siglos XIII y XIV.

3. CAPITEL CON CRUZ (SIGLO V)

El símbolo más popular del arte medieval armenio fue la cruz. Este capitel del siglo V muestra una cruz que se afina hacia el centro y se ensancha hacia los costados, con árboles delgados a sus lados. Se trata de una de las piezas primitivas de la antigua basílica de Yererouk cuyas ruinas aún sobreviven y constituyen uno de los mejores ejemplos de arquitectura paleocristiana armenia.

4. FRAGMENTO DE CAPITEL DE LA CIUDAD DE DVIN (ENTRE LOS SIGLOS V Y VII)

Este fragmento de un capitel que se ha datado entre los siglos V y VII d.C. perteneció a patriarcado de la ciudad de Dvin, una gran urbe comercial en la Alta Edad Media que llegó a albergar 100,000 habitantes. Fue sede de los reyes armenios de la dinastía arsácida. En el siglo IX padeció dos terribles terremotos, de los más conocidos de la antigüedad.

A la izquierda se observa un busto de Cristo con el pelo largo esculpido en la piedra, formando la sección superior de una cruz. Un ángel tallado a la derecha sostiene la cruz.  

5. DOS CUENCOS DE VIDRIO (SIGLO IX)

El bol o cuenco de la izquierda corresponde a mediados del siglo IX y es de mosaico de vidrio, también conocido como millefiori (mil flores), técnica utilizada en la antigüedad, común en Samarra, ciudad a 100km de Bagdag, que fuera capital transitoria del califato abásida. Se supone que este recipiente llegó a Dvin traído por alguno de los príncipes armenios o naxarars (señores feudales) que habían sido tomados como rehenes en Samarra después de que los abasíes capturaron Armenia. Los que sobrevivieron regresaron a Armenia con obsequios y estatus mejorado.

El bol o cuenco de la derecha está datado entre los siglos XI y XII. Su fondo contiene la imagen de un ave heráldica, quizás un águila, con las alas extendidas. La técnica utilizada es una imitación de un lustre cerámico costoso y complejo, popular en el mundo islámico de la época. Se han encontrado piezas semejantes en Dvin y es probable que esta pieza provenga de un taller armenio de esa ciudad.

6. KHACHKAR, EN ARMENIO “CRUZ DE PIEDRA” (SIGLO XII)

Las imponentes cruces de piedra llamadas khatchkars o jachkar son los símbolos más conocidos de la fe cristiana en territorio armenio. Desde 2010 su significado y técnica de esculpido forman parte del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la UNESCO.  

Esta cruz de piedra del siglo XII tiene el centro de su base, con un fino y pequeño labrado una representación de los cuatro evangelios: La gran cabeza del ángel de San Mateo preside las cabezas más pequeñas del león de San Marcos, el buey de San Lucas (de lado) y el águila de San Juan (de perfil). Según el catálogo, esta khatchkar provino del norte de Armenia, una región que cayó en manos de los mongoles poco después, a principios del siglo XIII.

7. EVANGELIO DE JUAN (FINALES DEL SIGLO XII)

Este es un manuscrito iluminado del Evangelio de Juan elaborado en el año 1193. Según el catálogo de la exposición, el libro se utilizó en el periodo de los hetumidas, dinastía armenia que gobernó el reino de Cilicia años después. Más allá de las fechas, el libro posee una bellísima ornamentación cuya página izquierda muestra una escena de la crucifixión en dos dimensiones sobre fondo dorado.

8. FRAGMENTO DE OTRA KHACHKAR (SIGLOS XIII AL XIV)

Preferimos mostrar solo una sección de esta otra cruz de piedra para admirar sus espléndidos detalles. Este estilo de talla de encaje es propio de las khatchkars o jachkar de los siglos XIII y XIV, especialmente en el sur de Armenia. El ángel que vemos es uno de los portan la cruz, probablemente aludiendo a la Segunda Venida de Jesucristo, según el evangelio de Mateo 24:30-31.

9. VISTA PARCIAL DE RELICARIO EN FORMA DE BRAZO (PRINCIPIOS DEL SIGLO XIV)

Hecha en plata con lámina de plata dorada, filigrana retorcida y piedras preciosas, este curioso relicario proviene del reino de Cilicia, también conocido como la Pequeña Armenia, un reino cuya capital era la ciudad de Sis y que mantuvo su independencia entre 1078 y 1375

Este antiguo brazo metálico cuenta con elementos agregados en una restauración de 1926. Tanto la imagen en la mano como la inscripción dedicatoria de 1315 del catholicos (máxima autoridad de la Iglesia Apostólica Armenia) Kostandin III lo identifican como el brazo de San Nicolás, el santo patrón de mercaderes y marineros.

10. TABULA CHOROGRAPHICA ARMENICA (FINALES DEL SIGLO XVII)

Este enorme mapa de 1691, del cual solo mostramos un trozo, muestra la expansión de la Iglesia Apostólica Armenia. K‘eomiwrchean, su creador, ilustró casi ochocientos sitios en el mapa, incluidos los principales centros eclesiásticos armenios dentro de su territorio y los patriarcados fuera de él, en Jerusalén y Constantinopla. También muestra la presencia religiosa armenia en el Imperio Otomano incluyendo iglesias y monasterios.  

QUIÉNES SON LOS ARMENIOS

Los armenios se consideran a sí mismos como descendientes de Noé. Según Génesis 10:3, Jafet, uno de los tres hijos de Noé, tuvo un nieto llamado Togarma (Torkom para los armenios). Según antiguas tradiciones “Haik, un legendario hijo de Torkom, se establece con su familia en la planicie más elevada del Ararat a la que llamo Hayastan (‘La tierra de Haik’)”. Haik habría huido del rey Belo, constructor de la torre de Babel (Babilonia) para no someterse a su vasallaje. En cambio, para Heródoto y Estrabón, los armenios eran oriundos de Europa y habían llegado al Asia Menor para radicarse finalmente en la tierra de Urartú (Ararat)[1] .

Armenia fue la primera nación en reconocer el cristianismo y adoptarlo como religión oficial, en el 301 d.C., antes incluso que el Imperio Romano. Armenia gozó de algunos periodos de independencia e incluso poderío, conformando la “Gran Armenia” que se observa en los grandes mapas de las salas de cartografía de antiguos palacios y museos. Sin embargo, siendo paso obligado entre Oriente y Occidente por siglos quedó sometida a diversas potencias. Tal como lo explicaba un póster de esta exposición, bizantinos, persas, árabes, selyúcidas, mongoles y otomanos la invadieron y sometieron.

Pese a tanto sufrimiento, mantuvo la identidad nacional a través de su idioma, su iglesia (la gloriosa Iglesia Apostólica Armenia), sus tradiciones y su cultura, incluyendo su música, su literatura y su gastronomía. Luego del genocidio perpetrado por los turcos a principios del siglo XX una pequeña porción oriental logró constituirse como nación independiente en 1918 pero rápidamente quedó bajo el poder soviético. Finalmente, en 1991 alcanzó su plena independencia.

© Pablo R. Bedrossian, 2020. Todos los derechos reservados.


REFERENCIAS

[1] Bedrossian, Eduardo “Síntesis de la Historia Armenia”, 1998


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EL JARDÍN DE LAS ESTATUAS DE LA CALLE GRANADEROS, EN CIUDADELA (por Pablo R. Bedrossian)

De casualidad, en una brevísima visita a Buenos Aires, viví una experiencia surrealista. Había tomado el tren hasta Liniers, en busca de un sanatorio cercano. Crucé por debajo la Avenida General Paz y bordeé por el lado norte el Cementerio Israelita. Muy pocas cuadras después, en la calle Granaderos 146 / 150 un jardín lleno de curiosas estatuas me arrancó de mis pensamientos.

La imagen era sorprendente: una plétora de figuras de tamaño real cubría la grama, teniendo como fondo una casa de dos plantas.

No pude encontrar ninguna identificación del lugar, si era la casa del artista, un museo o simplemente una exposición decorativa. Sin embargo, me llamaron la atención los títulos de algunas de las obras; por ejemplo, “La venganza del lagarto” o “La planta humana”.

Cada escultura representaba un personaje: una mujer cargando recipientes con agua, un guerrero negro, un payaso de circo, un jardinero, un inmigrante. Incluso había un tigre y un animal prehistórico identificado como tiranosaurio.

Recordé casi inmediatamente la letra de “Soledad” el tango que cantaba Gardel con letra de Alfredo Le Pera:

“Hay un desfile de extrañas figuras que me contemplan con burlón mirar. Es una caravana interminable que se hunde en el olvido con su mueca espectral”.

Independientemente de la voluntad del autor (la evidencia sugiere que todo proviene de la misma mano), había algo en esas figuras que iba más allá más del sentimiento individual que comunicaba cada personaje. Aún con sus orígenes diversos, todas parecían dirigirse a un destino común, como una procesión, metáfora de la vida, de la que todos participamos a pesar de nuestras diferencias.  

No sé si el jardín de las estatuas permanece aún o no en ese rincón de Ciudadela. Espero que sí.

© Pablo R. Bedrossian, 2020. Todos los derechos reservados.


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LAS ESCULTURAS DE STEPHAN BALKENHOL: HOMENAJE AL HOMBRE COMÚN (por Pablo R.Bedrossian)

Serie “GRANDES ARTISTAS CONTEMPORÁNEOS”

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Hombre con Pez (2001), Grant Park, Shedd Aquarium, Chicago, Illinois, Estados Unidos; foto de 2009 tomada por nuestra querida amiga, la actriz Margo Wickesser

El arte es representación.

Bajo esa perspectiva, se observa desde los albores de una suerte de obsesión por representar la figura humana. Las esculturas del antiguo mundo grecorromano representan a los hombres delgados y musculosos y a las mujeres delicadas y esbeltas. Esta particular forma de recrear la figura humana, que se conoce como ideal clásico, unifica dos conceptos que para el hombre moderno son independientes: perfección y belleza.

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Akenathon con su visible pancita, Museo Egipcio, El Cairo, Egipto, foto tomada en 2000

Con diversos matices, este mismo arquetipo de armonía y simetría dominó la escultura del Oriente Medio y del norte de África. Ignorarlo generaba rechazo. Por ejemplo, la representación del famoso faraón egipcio monoteísta Amenofis IV, luego llamado Akenathon, panzón, como era, produjo un escándalo.

El Renacimiento retomó el ideal del arte clásico. Basta ver el David de Miguel Ángel para comprobarlo.

Sin embargo, dejando de lado el arte abstracto (una invención del siglo XX), una de las principales innovaciones de los escultores en las últimas décadas ha sido representar al hombre tal cual es: sustituir la perfección del ideal clásico (el “deber ser”) por la naturalidad (el “ser”).

El uso de nuevas tecnologías y, desde luego, la genialidad de los artistas han impulsado esa recreación que nos sirve de espejo. Ya no se trata de admirar la perfección sino de contemplar nuestra propia humanidad en las rutinas de la vida. Un excelente ejemplo es Ron Mueck a través de sus obras hiperrealistas. Hoy nos ocupa otro ejemplo extraordinario, Stephan Balkenhol.

STEPHAN BALKENHOL

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“Hombre grande con hombre pequeño” (en alemán “Grosser Mann und kleiner Mann”), en el patio del Palais am Pariser Platz, Berlín, Alemania

Descubrí a Stephan Balkenhol de casualidad. En 2009, visitando el famoso acuario de Chicago, posé junto a una gigantesca figura de un hombre con un pez. El 2013, en Berlín, hice lo mismo, con un hombre enorme que cobijaba a un hombre pequeño entre sus piernas. En 2016, vi la foto de 2009 y recordé de inmediato la de 2013. Era obvio que provenían de un mismo autor. Me interesó saber quién era y conocer su obra.

En 2015, en otro artículo sobre escultura urbana y cuerpos colgantes, ya había mencionado a Balkenhol al presentar su “Hombre con los brazos abiertos” (en alemán “Mann mit ausgebreiteten Armen”) de Münich.

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“Hombre con los brazos abiertos” (1997), al frente de la galería pasaje Kaufinger Tor, Münich, Alemania; foto de 2013

Stephan Balkenhol es un artista alemán nacido en 1957. Formado en la Escuela de Bellas Artes de Hamburgo, se dedica a la escultura en madera. Podríamos decir que su especialidad es lo cotidiano, el hombre común que hace cosas corrientes, pero abordado desde una concepción minimalista, donde se simplifica al máximo, dejando que nada sobre y todo se concentre en lo esencial. En una entrevista publicada en España este magnífico artista afirma:

“Me gusta el enfoque minimalista. No deseo contar muchas historias sino lograr transmitir esa ‘historia oculta’, ésa que tienes que concebir o ingeniar en tu mente; es más interesante. La escultura figurativa en los últimos siglos se utilizó, sobre todo, para ilustrar ideas políticas o religiosas, ideas alejadas del arte en sí. En el siglo XX esta tradición se ha roto, lo que significa una oportunidad para partir de cero” [1]Las obras de Stephan Balkenhol son esculturas de hombres y mujeres corrientes, indefinidos, impersonales, pertenecientes al presente, espejos de todos y cada uno de nosotros”[2].

Se observa en sus obras un interés por la figura humana y su relación con el espacio, trabajadas sin barroquismos ni exageraciones. Curiosamente su mentor fue un artista especializado en escultura abstracta, el alemán Ulrich Rückriem. Tomándolo como referencia, continúa Balkenhol en la misma entrevista:

“Sin duda, Rückriem ejerció una gran influencia sobre mí; con toda seguridad yo habría realizado un trabajo completamente diferente de no haberlo conocido. Quizá, porque con él me vi forzado a preguntarme muchas cuestiones fundamentales: ¿qué significa el trabajar con la figuración?, ¿qué significa crear una figura de un hombre o una mujer?… Toda una serie de cuestiones que no habrían surgido si yo hubiera estudiado con un artista figurativo”.

Su forma de trabajo comienza con las fotografías, a partir de ellas crea sus esculturas, dándoles un volumen que revela su singular manera de percibir el mundo e interpretar la realidad, modo que nos hace también mirarnos a nosotros mismos.

Sus obras están dispersas en todo el mundo. Si viaja, esté atento; puede encontrar alguna de ellas en cualquier momento.


ACTUALIZACIÓN 2017:

Las obras de Balkenhol tienen identidad propia; se reconocen a simple vista. Este año, caminando en los alrededores del Tower Bridge, el famoso puente levadizo de Londres, divisé en lo alto una figura femenina con el indudable sello personal de su creador.

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Forma parte de una obra llamada Couple, (en español Pareja) y data de 2003. Al varón sólo lo descubrí después y por foto. Sin embargo, bastó en el encuentro con Woman, la dama de la pareja, para percibir ese tributo al ser humano corriente que Balkenhol rinde a través de sus creaciones.

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La mujer luce un vestido corto, como su cabello, con los hombros al descubierto. Los brazos descansan a los lados. Su mirada, como toda su expresión corporal,  muestra a la vez confianza y expectación.

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Quizás esté aguardando a su ser amado, ese que no vimos y del que nos enteramos después.

© Pablo R. Bedrossian, 2016, 2017. Todos los derechos reservados.


REFERENCIAS

[1] Barro, David “Primera retrospectiva del escultor Stephan Balkenhol en España” en “El Cultural”, edición impresa del 10/01/2001, que puede leerse también en http://www.elcultural.com/revista/arte/Primera-retrospectiva-del-escultor-Stephan-Balkenhol-en-Espana/1776

[2] Jitsag, en https://munichparallevar.wordpress.com/2016/02/01/la-escultura-de-balkenhol/

[3] Stephen Friedman Gallery, http://www.stephenfriedman.com/artists/stephan-balkenhol/


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Todas las fotos fueron tomadas por el autor o para él, y es el dueño de todos sus derechos.


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LAS ASOMBROSAS ESCULTURAS DE RON MUECK (por Pablo R. Bedrossian)

Serie “GRANDES ARTISTAS CONTEMPORÁNEOS”

“Las esculturas de Ron Mueck reproducen fielmente los detalles del cuerpo humano y si no fuese por el tamaño serían confundidas sin dudas con personas” .  Carlos Alberto Gouvêa Chateaubriand. (Presidente del  Museo de Arte Moderno de Río de Janeiro)

“En las obras de Ron Mueck uno observa las criaturas por fuera y las intuye por dentro”.

Vimos por primera vez las esculturas de Ron Mueck en 2006, en una presentación en PowerPoint, de esas que llegaban en cadenas por correo electrónico, antes que Facebook universalizara la comunicación de nuestras preferencias. Quedamos conmovidos. La extraordinaria humanidad de sus figuras contrastaba con la monumentalidad o pequeñez de su tamaño.

Nacido en Australia en 1958, este original artista se radicó en el norte Londres para crear obras cuyos temas son esencialmente humanos. Más que figuras construye personajes, cuyo mundo interior se revela a través de sus expresiones, modeladas con silicona, fibra de vidrio o acrílico. 

Sus esculturas no muestran pasión o histrionismo sino las emociones corrientes, disimuladas bajo una corteza de neutralidad pero reveladas en una mirada, una posición o en el gesto de las manos. Una excepción la constituye una naturaleza muerta, un gigantesco pollo desplumado, que cuelga como si estuviera listo para la venta.

Durante una visita a Buenos Aires en 2014 pudimos admirar personalmente sus obras cuya realismo (o, como algunos insisten, hiperrealismo) supera largamente todo lo que pudimos admirar en las fotografías mencionadas al principio. No sería aventurado proponer que Ron Mueck cultiva una suerte de ilusionismo escultórico, pues sus personajes parecen tener vida, una vida latente que en cualquier momento puede ponerse en movimiento,  mientras que su volumen nos advierte que no pertenecen al mundo biológico, sino más bien al mundo de los sueños, que es el de los símbolos.

Buenos ejemplos son su Máscara II, donde la vida se reduce a un rostro dormido con la boca entreabierta, Man in a boat donde un hombre desnudo con los brazos cruzados marcha a la deriva.

Al arco iris de la experiencia humana ha incorporado obras con dos personajes, un arte de relaciones, porque pasa de la sensibilidad individual a la circunstancial, dándole un contexto: La proximidad con otro ser humano ante el cual se reacciona.  Vemos una madre con su bebé, una pareja de adolescentes con sus relaciones conflictivas o dos ancianos tomando sol con un pasado desconocido a cuestas, que a la vez los une y los separa. Parece decir que nada de lo que sentimos puede manifestarse sin el otro.

ALGUNAS ESCULTURAS DE RON MUECK

Las obras de Mueck asombran, porque a pesar de sus proporciones imposibles, se parecen demasiado a nosotros. Presentamos algunas de ellas:

"Couple under un Umbrella", en español "Pareja bajo una sombrilla" (2013). Esta obra mide 300 x 400 x 350 cm.
“Couple under un Umbrella”, en español “Pareja bajo una sombrilla” (2013). Esta obra mide 300 x 400 x 350 cm.
Detalle de "Couple under un Umbrella".
Detalle de “Couple under un Umbrella”.
Vista del rostro del anciano de "Couple under un Umbrella". Como se observa, la recreación de los rasgos es perfecta.
Vista del rostro del anciano de “Couple under un Umbrella”. Como se observa, la recreación de los rasgos es perfecta.
"Young couple", en español "Joven pareja" (2013). Mide 89 x 43 x 23 cm.
“Young couple”, en español “Joven pareja” (2013). Mide 89 x 43 x 23 cm.
Detalle de Young couple. ¿No se advierte en la joven una mirada de tristeza o resignación?
Detalle de Young couple. ¿No se advierte en la joven una mirada de tristeza o resignación?
Vista dorsal de "Young couple". Observe el detalle de las manos, que revela el conflicto: El muchacho tiene a la chica tomada de su muñeca mientras ella extiende su mano hacia atrás.
Vista dorsal de “Young couple”. Observe el detalle de las manos, que revela el conflicto: El muchacho tiene a la chica tomada de su muñeca mientras ella extiende su mano hacia atrás.
"Still Life" en español "Naturaleza muerta" (2009). Mide 215 x 89 x 50 cm
“Still Life” en español “Naturaleza muerta” (2009). Mide 215 x 89 x 50 cm
Detalle de "Still Life".
Detalle de “Still Life”.
"Woman with Shopping", en español "Mujer con las compras" (2013). El bebé extrañamente transportado observa a su mamá cuya mirada parece abstraída en sus propias preocupaciones.
“Woman with Shopping”, en español “Mujer con las compras” (2013). El bebé extrañamente transportado observa a su mamá cuya mirada parece abstraída en sus propias preocupaciones.
Detalle de "Youth", en español "Juventud" (2008)
Detalle de “Youth”, en español “Juventud” (2008)
"Man in a boat", en español "Hombre en un bote" (2002). Mide 159 x 138 x 425.5 cm.
“Man in a boat”, en español “Hombre en un bote” (2002). Mide 159 x 138 x 425.5 cm.
"Drift", en español "A la deriva" (2009) rompe el modelo de colores neutros con un colorido traje de baño. El único objeto real es el reloj en la muñeca izquierda (un reloj para niños). Mide 118 x 96 x 21 cm.
“Drift”, en español “A la deriva” (2009) rompe el modelo de colores neutros con un colorido traje de baño. El único objeto real es el reloj en la muñeca izquierda (un reloj para niños). Mide 118 x 96 x 21 cm.
"Drift" visto a la distancia. Los brazos en cruz sugieren un Cristo posmoderno y hedonista, en contraposición con el Jesús que vino a servir.
“Drift” visto a la distancia. Los brazos en cruz sugieren un Cristo posmoderno y hedonista, en contraposición con el Jesús que vino a servir.
"Woman with sticks", en español "Mujer con ramas" (2009). Mide 170 x 183 x 120 cm.
“Woman with sticks”, en español “Mujer con ramas” (2009). Mide 170 x 183 x 120 cm.
"Mask II", en español "Máscara II" (2002). Mide 77 x 118 x 85 cm.
“Mask II”, en español “Máscara II” (2002). Mide 77 x 118 x 85 cm.

ACTUALIZACIÓN 2017:

A fines de 2016 visitamos el Hirshhorn, un museo de arte moderno que pertenece a la Smithsonian Institution, en Washington D.C.. Nos sorprendió encontrar allí, solitaria en un rincón, una colosal creación de Ron Mueck.

DSC02545Aunque no tiene título, se la conoce como “Big Man”. A simple vista, parecería un ser humano, si no fuera por su descomunal tamaño.

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Se trata de un hombre desnudo, obeso y calvo, sentado en el piso con las piernas flexionadas, que parece estar en su madurez.

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El lenguaje corporal de la figura revela preocupación y desconfianza a través de su mirada -dirigida hacia abajo y a la derecha-, del ceño fruncido, y de la posición de los brazos; también el torso, inclinado hacia abajo y adelante, comunica abatimiento.

DSC02450La enorme figura se aproxima a una posición fetal, impactando al observador por el severo contraste entre la fuerza de su volumen y la sensación de impotencia que sugiere su postura.

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Creada en el 2000 en resina de poliéster pigmentado sobre fibra de vidrio, la obra confirma la singular habilidad del genial artista australiano para comunicar estados de ánimo, mediante una perfecta recreación de la anatomía que sin proponérselo se acomoda a las diversas circunstancias.

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© Pablo R. Bedrossian, 2014, 2107. Todos los derechos reservados, a excepción de los correspondientes a las fotografías de la nota original publicada en 2014.


NOTAS:

Recomiendo ver el documental que Gautier Deblonde filmó en el atelier de Ron Mueck, donde se lo observa trabajar con dos asistentes, de un modo sobrio, casi en completo silencio.

También sugiero adquirir el libro o cuadernillo “Ron Mueck” editado por la Fundación Proa, y dentro de él leer el excelente ensayo de Justin Paton sobre esta exhibición, que en total consta de nueve esculturas, las cuales mostramos en su totalidad.


CRÉDITOS MULTIMEDIA:

Como en la exposición que visité en la Fundación Proa, en el barrio de La Boca de Buenos Aires, estaba prohibido tomar fotografías, todas las imágenes fueron descargadas vía Google desde Internet (desconozco quiénes son los autores) y corresponden a las obras exhibidas allí. La mayoría pudo haber sido tomada en la exposición de París (2013), y, las restantes, en otras anteriores.

Todas las fotografías de la obra sin título del Hirshhorn Museum and Sculpture Garden, de Washington DC, fueron tomadas por el autor de esta nota y no está permitida su reproducción sin su autorización escrita.