ROSA PARKS Y EL CAMBIO IMPOSIBLE (por Pablo R. Bedrossian)

Rosa Parks

Ya se han cumplido más de 60 años de un hecho histórico, protagonizado por una mujer común y corriente. Vivía en Alabama, un estado en el sur de los Estados Unidos de Norteamérica, donde el racismo era ley.

En los autobuses había sectores diferenciados para blancos y para afroamericanos, y reglas que determinaban su uso. Las personas de color debían primero pagar adelante y luego subir por la puerta de atrás. Además, si los asientos para blancos estaban ocupados, debían cederles los suyos. Rosa Parks se había sentado en el sector correspondiente a los de su propia raza, pero al estar llenos los espacios para blancos, un pasajero reclamó su lugar. El chofer, actuando dentro de la legalidad, quiso obligarla a ceder su asiento. Pero esta costurera negra de rostro afable y anteojos se negó. Terminó presa por haber alterado el orden.

Su valiente actitud encendió la chispa. Un joven pastor bautista llamado Martin Luther King, que venía abogando por la igualdad de derechos civiles, promovió el histórico boicot de los autobuses en la ciudad de Montgomery, donde había sucedido el hecho. La medida de fuerza simplemente consistía en que las personas de color se abstuvieran de tomar autobuses y fueran a sus trabajos por sus propios medios; en la mayoría de los casos, caminando. La unánime adhesión que obtuvo produjo un impacto económico tan fuerte sobre las empresas de transporte, que las autoridades decidieron terminar con la política segregacionista en los autobuses.

Aunque la batalla en los tribunales continuó, a fines del año siguiente la Corte Suprema de los Estados Unidos declaró inconstitucional la segregación en el transporte.

Quizás muchos no sepan quién fue Rosa Parks e incluso no hayan oído de Martín Luther King. Pero todos somos testigos de las consecuencias de la actitud de una mujer decidida y del respaldo de un líder valiente. La prueba más fehaciente es la elección de Barack Obama, el primer presidente afroamericano de los Estados Unidos.

Lo sucedido en aquel autobús de Montgomery representa mucho más que una reacción a una repugnante ley ilegítima o la reivindicación de los derechos de una minoría sometida. Es evidencia y símbolo que desde una posición aparentemente insignificante es posible provocar cambios. Sin embargo, esta historia ofrece otras enseñanzas, de las que deseo resaltar tres:

Una decisión firme llevada a la acción puede cambiar el rumbo de la historia. Estamos predispuestos a creer que el “sistema” está por encima de nosotros, y, por lo tanto, a suponer que nuestros actos tienen el mismo efecto que una gotas para el resfrío sobre la neumonía. Un hecho contra la corriente puede convertirse en la semilla que impulse la transformación.

ROSA PARKS SMILES AT MEDAL CEREMONY ON CAPITOL HILL

Tomar una posición significa asumir sus consecuencias, pues todo cambio produce resistencia. Rosa Parks conocía los efectos inmediatos de sus actos. Sabía que sería encarcelada. Simplemente estaba dispuesta a pagar el precio. Muchas veces pretendemos obtener los beneficios sin afrontar sus costos. ¿Tiene miedo? Mida los riesgos de permanecer donde se encuentra.

El éxito de un cambio depende de los beneficios que provea para los demás. Frente a ciertas decisiones tememos la soledad. Pero más que enfocarnos en calcular las adhesiones que obtendremos, pensemos si nuestras propuestas sirven a otros, pues si están inspiradas es razones egoístas, difícilmente encontraremos apoyo. Los cambios que hacen historia son aquellos que mejoran la vida de los que nos rodean.

Nuestro mundo necesita más personas como Rosa Parks y Martin Luther King, cuyas decisiones y acciones no estén movidas por un sentido de justicia estrictamente personal ni por agendas centradas en sí mismos, sino por la firme convicción de transformar la realidad para bien de todos los que nos rodean.

© Pablo R. Bedrossian, 2014. Todos los derechos reservados.


CRÉDITOS MULTIMEDIA

Fotografía superior tomada de http://www.wikipedia.org

Fotografía inferior tomada de http://www.missedinhistory.com

QUÉ SON LOS NEGRO SPIRITUALS: LA VOZ DE LOS QUE NO TIENEN VOZ (por Pablo R. Bedrossian)

Negro y spiritual son dos conceptos totalmente diferentes;  sepa cómo la música sirvió de nexo entre ellos.

“A principios del siglo XIX las vastas plantaciones de algodón que habían en las orillas eran trabajadas por negros de sol a sol… Su enternecida voz de falsete canturreaba un inglés de lentas vocales. Trabajaban en filas, encorvados bajo el rebenque del capataz… A un sedimento de esperanzas bestiales y miedos africanos habían agregado palabras de la Escritura: su fe por consiguiente era la de Cristo. Cantaban hondos y en montón: Go down Moses. El Mississippi les servía de magnífica imagen del sórdido Jordán” (Jorge Luis Borges, en su relato “El atroz redentor Lazarus Morell”) [1] .

Mass Choir 01En los Estados Unidos, la palabra negro se ha utilizado en forma despectiva para identificar a los descendientes de africanos, muchos de los cuales sufrieron la esclavitud. La palabra spiritual, en cambio, hace referencia a una letra de contenido religioso. Naturalmente surge la pregunta ¿cómo se vincularon dos conceptos tan diferentes?

La música es expresión; es la manifestación audible de un sentimiento. Cuando ese sentimiento se convierte en mensaje despierta conciencias, toca corazones y mueve a la acción. En el caso de los afroamericanos ha sido una forma de resistencia y a la vez un grito de esperanza. Su masiva adopción de la fe cristiana -recibida a través de predicadores blancos que viajaban de pueblo en pueblo- cambió la propia percepción de sus padecimientos y les devolvió la confianza en una liberación futura. Surgen así los negro spirituals, la voz de lo que no tienen voz.

En estas canciones el pueblo afroamericano se identifica con la experiencia de Israel en el Antiguo Testamento y con la esperanza cristiana de la presencia cotidiana de Dios y la promesa de una vida eterna. Como ejemplos de lo primero podemos citar cantos como “Joshua fought the Battle of Jericho” (“Josué peleó la batalla de Jericó”) o “Let me People Go” (“Deja a mi pueblo ir”) y de lo segundo, “Michael, Row the Boat  Ashore” (traducida como “Miguel ya en tu barca estoy”) o “Nobody Knows the Trouble I’ve seen” (“Nadie sabe el problema que he visto”).  Sirven como verdaderas confesiones de fe.

Los negro spirituals como género musical

No es exagerado afirmar  que los negro spirituals son canciones con letras explícitamente cristianas, surgidas a finales del siglo XVIII, sobre todo en áreas rurales del sur de los Estados Unidos donde las personas de color encontraban en el canto una forma de mitigar la dureza del trabajo al que estaban sometidos.

Aunque para algunos no es un género musical, encontramos en esta música rasgos muy definidos que le confieren identidad propia.  Los negro spirituals se desarrollaron intensamente en el siglo XIX y se han nutrido fuertemente de los himnos evangélicos en cuanto a estructura y armonía, haciendo de ellos adaptaciones populares. Las raíces africanas se advierten  en forma de call and response (llamado y respuesta), donde el solista “dialoga” con el coro enunciando una frase, tras la cual recibe una respuesta colectiva[2]. También hay sílabas que se prolongan, reiteraciones y variaciones melódicas con disminuciones de cuartos de tono. Una nota en Wikipedia enriquece el análisis musical: “Las primeras recopilaciones de spirituals recogían todos en modo menor, aunque la realidad es que, en la mayor parte de los casos, se trataba de temas en modo mayor con ciertas notas, especialmente la séptima, un semitono más grave que las correspondientes de la escala mayor natural: estas notas rebajadas un semitono se conocen como blue notes, por ser características del blues”

Resumiendo, se cree que la estructura musical de negro spiritual es de raíz europea, inspirada en los cánticos populares que utilizaban los predicadores en sus campañas evangelizadoras y en los himnos de las iglesias rurales del sur de los Estados Unidos, pero la interpretación, el dramatismo y la fuerza rítmica se atribuyen a sus raíces africanas. De todos modos esta música es patrimonio del pueblo afroamericano, que, como dijimos, utilizaba en sus letras motivos bíblicos que simbólicamente expresaban su propia realidad: dolor en el sufrimiento pero esperanza en su futura liberación.

© Pablo R. Bedrossian, 2013. Todos los derechos reservados.


REFERENCIAS

[1] Borges, Jorge Luis, “Historia universal de la Infamia”, 1935, en “Cuentos Completos”,Editorial Sudamericana, 2012

[2] Si bien hay quienes atribuyen el call and response un origen escocés, hay evidencia que es un patrón propio del canto africano subsahariano.