Serie LECTURA RECOMENDADA
“Contemporáneo del realismo, del simbolismo y del expresionismo (Hermann Hesse) no se afilió a ninguna de esas escuelas. Buena parte de su obra corresponde a lo que en alemán se llama Bildunsgroman, novelas cuyo tema central es la formación del espíritu” Jorge Luis Borges[1]
👉¿Alguna vez se ha preguntado qué atormentaba al genio detrás de «Demian» y «El Lobo Estepario«? El alma de Hermann Hesse fue un campo de batalla y en sus novelas plasmó esa lucha interior con singular belleza. Lo invitamos a un viaje por su vida y obra.
Al observar una foto de Hermann Hesse, con frecuencia se percibe el rictus de un hombre atormentado, rasgo que subyace en su literatura, a pesar de la belleza y la búsqueda de la verdad que la caracteriza. Para entenderlo es necesario repasar algunos detalles de sus primeros años.

INFLUENCIA DE SU FORMACIÓN
Había nacido en Calv, Alemania, en 1877. Su padre era un pastor evangélico que había sido misionero en la India; había adherido al pietismo, un movimiento que había surgido en su país como reacción a la religiosidad formal luterana y que impulsaba la experiencia de fe personal, el amor al prójimo, y la búsqueda de una vida cristiana activa y comprometida, apoyadas en la lectura de la Biblia y la participación en grupos de estudio y oración. Su madre era hija de otro misionero pietista.
Durante su niñez pasó cinco años en Suiza. Ya de regreso, a los 13 años huyó de un centro al que había sido enviado para preparar su ingreso al seminario de Maulbronn[2], por lo que su padre lo envió a la casa del teólogo Christoph Friedrich Blumhardt[3] para que aplacara el espíritu alterado del adolescente e incluso practicara un exorcismo[4]. Se escapó varias veces del seminario, al que finalmente ingresó, y hasta un intento de suicidio a los 15 años. Logró completar sus estudios como bachiller en 1893. En 1895 se trasladó a Tübingen donde trabajó como aprendiz de librero lo que le permitió dedicar largas horas a la lectura y a colaborar en algunas revistas. A los 18 años ya había publicado su primer libro y se trasladó a Suiza que se convirtió en su segunda patria. Como puede inferirse, no solo era un rebelde que lidiaba contra una rígida instrucción religiosa sino un hombre de emociones intensas, que influyeron notablemente en sus obras.

Cabe agregar que entre 1915 y 1919 padeció una profunda crisis nerviosa y existencial que se refleja en sus obras. En aquel momento, tiempos de la Primera Guerra Mundial, se cuestionó el sentido de la vida y los aspectos morales de la existencia. Su depresión fue tratada por Josef B. Lang, discípulo de Karl Jung, quien le ayudó a explorar aspectos desconocidos de su personalidad y a abordar conflictos interiores, en particular la dualidad de su ser
Solo a título informativo, Hermann Hesse en 1924 obtuvo la nacionalidad suiza, durante la Segunda Guerra Mundial se opuso al nazismo y ayudó a escritores alemanes perseguidos en su país adoptivo. En 1946 obtuvo el Premio Nobel de Literatura y falleció en 1962, a los 85 años.
BREVE INTRODUCCIÓN A SUS OBRAS
Aunque no hemos leído todas, sí la mayoría. En nuestra opinión, cuatro obras constituyen su núcleo creativo: “Demian”, “Siddarhta”, “El lobo estepario” y “Narciso y Goldmundo” cuya lectura recomendamos. Algunos agregan “El juego de los abalorios”. Comentemos brevemente cada ellas:
“DEMIAN” (1919):
Es una novela psicológica de excelente construcción conceptual y narrativa. Emil Sinclair (seudónimo que adopta Hesse para la primera edición y nombre que otorga al narrador y protagonista) vive en dos ámbitos: el protector, el de su familia, y el del peligro, el de la escuela (lo que podemos extrapolar al deber ser frente al ser, la seguridad frente al riesgo, la ingenuidad frente a la experiencia, la luz frente a la oscuridad). Es la primera novela que conocemos que aborda el tema del bullying. Kromer, su abusador, no solo lo intimida sino que involuntariamente despierta en Sinclair dos sentimientos: la impotencia y la culpa. Toda la seguridad que le ofrece su hogar es inútil en un ámbito hostil como la escuela. Allí aparece Demian, como figura liberadora y protectora, pero, a la vez, como una imagen perturbadora, que lo obliga a confrontar sus propios miedos. Más de una vez escuchamos que Demian representa al diablo, algo que no se infiere de la lectura; sin embargo, sí es una representación enigmática de naturaleza ambigua. Que cada lector saque su propia conclusión.

“SIDDARHTA” (1922)
Se trata de una novela filosófica, impregnada de sabor oriental. Habiendo sido su padre misionero en la India y su abuelo materno, también misionero pietista, un gran indólogo, no nos sorprende que Hesse viajara a la India en 1911. Sin embargo, su peregrinaje espiritual por Oriente resultó decepcionante, tanto por lo que vio (pobreza, enfermedades, caos) como por lo que sufrió (durante el viaje padeció disentería). Quizás, por eso, la novela va más allá y se plantea el tema de la verdad.
Siddartha es un joven brahmán en busca de la felicidad y la sabiduría. Para encontrarlas se vuelve un asceta. En uno de los momentos cumbre de esa primera parte, se encuentra con Buda[5] suscitándose una breve diálogo, tras el cual el joven brahmán piensa “Vi a un hombre, al único ante el cual podía bajar la mirada. Ante ningún otro bajaré mis ojos. Ninguna doctrina me seducirá ya, no habiéndome seducido la de este hombre”[6]. Aunque para él Buda tenía la verdad, sus palabras no eran la verdad: cada uno debe encontrar la suya. La primera parte, acaso la más profunda, culmina cuando comprende que el autosacrificio, su rechazo de la carne, no lo conducía a ninguna parte.
Allí empieza la segunda parte, inmerso en un mundo material y sensual, donde conoce a Kamala, una hermosa cortesana de la cual se enamora. Se vuelve un rico mercader y se entrega a placeres que le proveen una gratificación inmediata pero son incapaces satisfacer su búsqueda. Tras el desenlace, el autor nos cuenta en la tercera cómo Siddharta encuentra la verdad, resultado de una búsqueda y una exploración continua de su espiritualidad.
“EL LOBO ESTEPARIO” (1927)
Esta novela, si bien, tiene tinte psicológico, nos parece que pertenece al género fantástico, por su alucinante final. Narra la crisis existencial de Harry Haller, un intelectual que no encuentra su lugar en mundo. Aborrece tanto la sociedad burguesa como su propia existencia, asqueado por su incapacidad para adaptarse y encontrar su lugar en el mundo.
En la primera parte, llamada “Prólogo”, un editor ficticio presenta textos de Haller que constituyen por sí mismo un manifiesto, con una impiadosa crítica hacia su entorno y hacia sí mismo. Dentro de él existen dos naturalezas: el hombre culto, refinado y amante de la belleza y el salvaje, el lobo estepario, que se rebela contra el orden social establecido.

En la segunda parte, relatada con una pasmosa lentitud, Harry participa en una cena cuya conversación lo carga de indignación hasta estallar, rebelándose definitivamente contra el sistema y las reglas que se derivan de él. A partir de allí la novela adquiere un ritmo vertiginoso que incluye la aparición de Hermine, una joven enigmática y sensual que lo introduce en mundo desconocido, de Pablo, un saxofonista que trafica drogas y de María, una amiga de Hermine. La tercera parte desemboca en un baile de máscaras donde Harry es invitado al “Teatro Mágico” donde se desarrolla las sorprendentes sucesos con los que finaliza la novela.
“NARCISO Y GOLDMUNDO” (1930)
Creemos no equivocarnos cuando decimos que esta novela es un canto a la amistad. Relata la historia de dos monjes con personalidades opuestas: Narciso, disciplinado y pensante y Goldmundo, creativo y sensitivo. Se establecen entre ellos una profunda hermandad. Ambos comprenden que el propósitos de sus vidas pasan por lugares diferentes. Goldmundo decide dejar el monasterio: se convierte en un talentoso escultor, vive amores apasionados y plasma en sus obras la belleza y el dolor que lo rodean, mientras que Narciso permanece toda su vida en el mismo sitio, fiel a su vocación.
Tras décadas de separación, Goldmundo regresa al monasterio, donde los amigos se reencuentran. Narciso, que ahora es el abad, lo recibe con serenidad pero, a la vez, con gran cariño. El diálogo final es un digno corolario para esta bellísima novela donde la razón y del espíritu, el pensamiento y la experiencia, la verdad y la belleza no son excluyentes.
“EL JUEGO DE LOS ABALORIOS” (1942)
La incluimos no por voluntad propia, sino porque muchos mencionan esta novela como indispensable para entender el universo de Hesse. Es muy posterior a las que hemos comentado y puede reflejar cambios en el escritor. Sin embargo, a nosotros nos resultó densa -y en varios pasajes aburrida- por su extrema lentitud.

El relato narra la vida de Joseph Knecht, un niño que ha sido seleccionado para unirse a la elite de Castalia, una región, donde se cultiva el juego de los abalorios, que reúne todas las artes y ciencias. La primera parte narra la educación de Knecht y su carrera hasta convertirse en líder. Su rol lo aísla del mundo. Esta desconexión con la realidad y las necesidades humanas lo llevan a renunciar a su puesto, emprendiendo una nueva vida.
A nosotros nos sorprendió la extensa descripción de la Orden de Castalia a la que Knecht llega a conducir, parecida a la Iglesia Católica pero sin un Dios a quién servir. Sin embargo, es obvio que la obra versa sobre Knecht: sobran motivos: la última parte es un apéndice con tres vidas ficticias que se le atribuyen. Jorge Luis Borges lo confirma: “De los muchos volúmenes de Hesse, El juego de los abalorios es el más ambicioso y el más extenso. La crítica ha observado que el juego que da nombre a sus páginas no es otra cosa que una larga metáfora del arte de la música. Es evidente que el autor no ha imaginado bien ese juego; si lo hubiera hecho, quienes leen la novela se habrían interesado más en él que en las palabras y ansiedades de los protagonistas y en el vasto ambiente que los rodea”[7].
ACERCA DE HERMANN HESSE
La obra de Hermann Hesse cautiva. A pesar de leerla a través de traducciones, siempre percibimos su encanto, tanto en la forma como en el contenido. Si algo se destaca en sus tramas, tan elegantemente construidas, es el conflicto interior, producto de una dualidad nos confronta con nosotros mismos. Sin embargo, esas luchas se resuelven en cada obra de manera diferente.

Su historia personal se ve reflejada en sus relatos, que, aunque de manera simbólica, pueden considerarse en gran parte autobiográficos. Quizás, la ficción ha sido una manera de exorcizar sus propios demonios, esas tristezas que oscurecían su alma. Además, su profunda introspección lo impulsó a una búsqueda personal y espiritual más allá de la fuerte religiosidad de su familia. Hesse creía que la sabiduría y la iluminación no se encontraban en las doctrinas o en los libros, sino en el autoconocimiento y la experiencia personal.
© Pablo R. Bedrossian, 2025. Todos los derechos reservados.
REFERENCIAS
1] Borges, Jorge Luis, prólogo a Hesse, Hermann, “El juego de los abalorios”, Jorge Luis Borges Biblioteca personal, Hyspamérica Ediciones, 1985, p.9
[2] Institución educativa que existe hasta la actualidad
[3] Christoph Blumhardt, teólogo luterano, pastor y compositor de himnos evangélicos también se dedicó a la política y es considerado el fundador del socialismo cristiano en Alemania y Suiza.
[4] Sin firma, “Una hora después de medianoche, Hermann Lauscher, Peter Camezind, Bajo la rueda, Cuentos (1903-1906)”, Summa Literaria, Seix Barral, 1985, p.5
[5] Aunque en la novela el personaje se llama Siddartha y es alguien diferente a Buda, el nombre histórico de Buda fue Siddartha Gautama o Gotama. Buda es un título que significa El Iluminado. En la novela Buda aparece también como Gautama o Gotama.
[6] Hesse, Hermann, “Knulp, Demian, Siddartha, Cuentos (1917-1925)”, Summa Literaria, Seix Barral, 1985, p.227.
[7] Borges, Jorge Luis, obra citada, p.9
