CEMENTERIOS EXTRAORDINARIOS (por Pablo R. Bedrossian)

La palabra cementerio tiene su origen en el término griego koimêtêrion (“dormitorio”) que a su vez deriva de la expresión koimáõ que significa “me acuesto”[1]. Se atribuye a los cristianos el primitivo uso de la palabra cementerio con ese significado: “lugar de los que duermen”. De hecho, el apóstol Pablo llama así a los cristianos que ya han muerto cuando él escribe a mediados del siglo I: “Tampoco, hermanos, queremos que ignoréis acerca de los que duermen, que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza. Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con él a los que durmieron en Jesús”[2].

Para muchas personas el cementerio es un lugar de honda tristeza pues yacen allí los restos de sus seres queridos. Ha sido el lugar de dolorosas despedidas y momentos de profundo recogimiento. En un diálogo que tuve con el escritor argentino Jorge Luis Borges, hablando de la Recoleta comentó:

– El otro día fui a caminar por el cementerio. Allí descansan los restos de mis padres. En ese momento pensé: si mis padres están en algún lugar seguro que no es en este sitio donde todo es polvo y corrupción[3].

Sin embargo, los cementerios no solo producen tristeza sino también nos recuerdan la historia; los epitafios nos acercan a quienes nos precedieron y la arquitectura de muchas tumbas nos hace admirarlas como auténticas obras de arte. Por eso, presentamos aquí cementerios extraordinarios en breves reseñas para que Ud. decida si desea conocerlos.

1. CEMENTERIO DE LA RECOLETA, BUENOS AIRES, ARGENTINA

Aunque el cementerio de la Recoleta fue establecido en 1822, recién en 1881, gracias a una completa remodelación que imitaba el estilo de los cementerios europeos, adquirió su nueva fisonomía[4]. Las décadas siguientes constituyeron la época de oro de la Argentina y las familias adineradas contrataron famosos arquitectos y escultores para adornar las tumbas de sus seres queridos. “Estos príncipes de las pampas copiaron a los burgueses italianos y franceses no solo en sus ropas y en su espíritu, sino también las esculturas que admiraban en los cementerios de Père Lachaise en París y Staglieno en Génova[5].

Contiene 4,970 bóvedas en sus casi cinco manzanas y media. En su mayoría se levantan como pequeños edificios que contienen ataúdes, altares y símbolos religiosos coronados por ángeles y cruces en sus techos.

Confluyen en ellas una gran cantidad de estilos arquitectónicos como el eclecticismo, art nouveau, el art deco o incluso, el arte egipcio.

Una de las mayores curiosidades, tanto por su diseño como por su historia, es la tumba Tomás Guido quien fuera amigo personal y compañero de armas del General José de San Martín. Su tumba fue levantada por su hijo, el poeta Carlos Guido Spano, con piedras traídas de la Cordillera de los Andes.

Algunos sepulcros, como en de la familia Leloir, de la cual Luis Federico es el más conocido por haber recibido el Premio Nobel de Química en 1970, son imponentes. Otros sorprenden por sus historias y su arte, como el de Rufina Cambaceres.

El Cementerio de la Recoleta reúne la mayor concentración de tumbas de celebridades, empresarios y políticos argentinos, como la de Evita y la de Domingo Faustino Sarmiento. Tanto el cementerio en general como muchas de sus tumbas han sido declaradas sido declaradas Monumento Histórico Nacional.

2. CEMENTERIO DE PÈRE LACHAISE, PARÍS, FRANCIA

Este gran cementerio parisino de calles empedradas y jardines ingleses toma su nombre del confesor del Rey Luis XIV, el padre La Chaise.

Es un lugar verde y apacible ubicado sobre una suave loma con unos 70,000 terrenos cedidos en concesión para tumbas y sepulcros. Muchos de ellos son verdaderos monumentos que homenajean a quienes yacen allí. En particular nos llamaron la atención los recuerdos a soldados muertos, muchos de ellos anónimos, que dieron la vida por su patria.

Además, descansan allí grandes protagonistas de la historia y la cultura francesa, como Molière, Balzac, Champollion, Maria Callas, Edith Piaf e Yves Montand, e incluso extranjeros fallecidos en París como Frédéric Chopin, Oscar Wilde y Jim Morrison.

En el centro del cementerio se encuentra el imponente crematorio que constituye por sí mismo una extraordinaria obra de arquitectura diseñada por Jean-Camille Formigé.

Forma un complejo con el columbario anexo y ha sido declarado Monumento Histórico Nacional.

3. CEMENTERIO JUDÍO, PRAGA, REPÚBLICA CHECA

Este cementerio fue utilizado desde principios del siglo XV hasta 1787. Aunque hoy conserva unas 12,000 lápidas, se estima que debajo de ellas descansan los restos de más de 100,000 israelitas.

Durante más de 300 años fue el único lugar de Praga donde se le permitió a la comunidad hebrea enterrar a sus muertos, por lo que debajo de cada tumba visible hay muchas otras de personas desconocidas que vivieron, amaron y sufrieron.

Está ubicado en Josefov, el barrio judío de Praga, que tiene una triste y larga historia, iniciada cuando en 1096, durante la Primera Cruzada, se obligó a los judíos a concentrarse en un barrio amurallado.

Junto a la entrada del cementerio -cuya visita es conmovedora- se encuentra el antiguo edificio de la Jevrá Kadishá, la fraternidad fúnebre, que se ocupaba de los ritos funerarios que son de gran relevancia para la comunidad judía. El edificio, que se puede visitar, parece un pequeño castillo. Su construcción data de 1906 pero la Jevrá Kadishá de Praga fue creada en 1564[6].

Umberto Eco en 2011 publicó una novela que lleva el nombre del sitio, “El Cementerio Judío de Praga”, donde desenmascara la historia de los tristemente célebres “Protocolos de los Sabios de Sion”.

4. CEMENTERIO NACIONAL DE ARLINGTON, VIRGINIA, ESTADOS UNIDOS

Muy cerca de Washington D.C., apenas cruzando el río Potomac, se encuentra el cementerio militar más grande de los Estados Unidos, el Cementerio Nacional de Arlington.

Fue creado durante la Guerra de Secesión y contiene los restos de veteranos de todas las épocas, desde la Guerra de Independencia de los Estados Unidos hasta las invasiones militares en Afganistán e Irak.

Impacta la enorme cantidad de lápidas blancas en fila con los nombres de hombres y mujeres que sirvieron (y murieron) por su país. 

Hay algunas tumbas especiales como la Tumba del Soldado Desconocido o el Memorial a John F. Kennedy que son muy visitadas, pero hay otros sitios importantes de recuerdo como el de las víctimas del fatídico 9-11, el correspondiente a los fallecidos en la explosión del transbordador espacial Challenger y el dedicado a las 259 víctimas del atentado aéreo a un vuelo de Pan Am en Escocia.

El lugar inspira un hondo respeto y mueve a reflexionar sobre la vida, la guerra y la muerte.

5. EL CEMENTERIO O NECRÓPOLIS DE COLÓN EN LA HABANA

Este magnífico cementerio levantado en la segunda mitad del siglo XIX fue creado para albergar la tumba de Cristóbal Colón. Sin embargo, nunca recibió los restos descubridor de América que por aquel entonces yacían en la catedral de La Habana.

Declarado Monumento Nacional, tiene magníficas bóvedas y tumbas anteriores a la revolución castrista, de gran valor histórico, cultural y artístico.

Quizás el sepulcro más visitado sea el panteón de la familia Falla y Bonet; entre otros elementos incluye una pirámide trunca granito gris pulido con un Cristo de bronce sobre ella. Considerada una de las piezas funerarias más bellas del planeta, es creación del escultor español Mariano Benlliure.

Una de las mayores curiosidades es que es el único lugar en la isla -según me explicaron allí- donde existe la propiedad privada. Aunque no hemos podido aún documentarlo, el guía que nos acompañó en la visita contó que por esa razón durante un tiempo una mujer trasladó allí su oficina.

Ángeles, mármoles y cruces en un tono intensamente blanco hacen de este cementerio una extraordinaria galería de escultura al aire libre digna de admirar y visitar.

6. CEMENTERIO GREYFRIARS, EDINBURGO, ESCOCIA

Este cementerio no se destaca como el de la Recoleta, el Père Lachaise o el de Colón en La Habana por su arte, ni tampoco como el Cementerio Judío de Praga o el Nacional de Arlington por el recogimiento, sino por la simpatía y el misterio.

Hablamos de simpatía pues cerca de la entrada se encuentra la famosa estatua de Bobby, el perrito que permaneció durante 14 años -hasta su muerte- junto a la tumba de su dueño. Hay una lápida que recuerda a este Skye Terrier que vivió a mediados del siglo XIX, que, en realidad, se encuentra enterrado en otro lugar del cementerio.

Pero dijimos misterio porque la leyenda cuenta que en el cementerio habita el fantasma de George “Bloody” Mackenzie, un abogado y político que encarceló en una prisión vecina a 1200 covenanters presbiterianos opuestos al gobierno católico que regía el Reino Unido durante la  segunda mitad del siglo XVII. Muchos de los reos fueron ejecutados y otros murieron debido al maltrato. Finalmente el rey Jacobo II fue derrocado en la Revolución Gloriosa en 1688 y tres años después Mackenzie murió y fue enterrado en este cementerio. Incluso hay tours nocturnos por el Greyfriars, considerado uno de los lugares más tenebrosos del planeta.

Al lado de Greyfriars se encuentra nada menos que la Georges Heriot’s School, un antiguo colegio que dicen que inspiró Hogwarts, “el mejor colegio de magia y hechicería del mundo”, según la saga de Harry Potter.

De paso, no hay visita a la ciudad de Edinburgo que no incluya la vista de la cafetería donde, según se cree, J.K. Rowling creó al famoso personaje.

7. CEMENTERIO DE LA SAINT’S PAUL CHAPEL, DE LA TRINITY CHURCH, NEW YORK, ESTADOS UNIDOS

La Capilla de San Pablo (en inglés, St. Paul’s Chapel), ubicada sobre la avenida Broadway en el Bajo Manhattan, forma parte de la famosa Trinity Church vecina a Wall Street. Fue construida en 1766, siguiendo el influyente diseño de la iglesia St Martin-in-the-Fields erigida en Londres por James Gibbs en 1721.

Esta iglesia episcopal que sobrevivió a los atentados de 2001 contra sus vecinas, las Torres Gemelas, cuenta en sus jardines con un antiguo cementerio abierto al público que recibe un millón de visitantes por año.

Están enterrados allí varios héroes de la independencia y otros neoyorquinos ilustres. A diferencia de los grandes cementerios, este pequeño camposanto no muestra panteones o bóvedas, sino simplemente tumbas identificadas por lápidas, la más antigua de 1704[7]. Otra sepultura datada en 1750 tiene una estrella sobre la piedra cincelada por un herrero pues en aquel entonces no había especialistas en la zona. En la segunda mitad del siglo XVIII comenzaron a aparecer otros símbolos de fe en las tumbas y en ocasiones algún epitafio acompañando el nombre de las personas y la fecha de su defunción.

Este cementerio declarado Sitio Histórico Nacional es en sí mismo un valioso documento sobre el pasado de la ciudad y la nación, incluso antes de la declaración de su independencia. Constituye, a la vez, un remanso en medio del ajetreo de la Bolsa de Comercio de New York y las agencias bancarias. Invita a meditar sobre la vida y hacer lo que amamos mientras podamos.

CEMENTERIO GENERAL DE CHICHICASTENANGO, GUATEMALA

Guatemala conserva un alto porcentaje de la población indígena, en su mayoría correspondiente a tribus descendientes de los mayas. Entre ellos todavía se practica lo que se conoce como animismo católico, una fusión entre el cristianismo de los conquistadores y las creencias religiosas prehispánicas que mantiene vivas un conjunto de tradiciones, como las procesiones rituales.

En Chichicastenango, sede de un maravilloso mercado indígena que es también el más grande de Centroamérica, se vive una intensa espiritualidad. Según la tradición maya, honrar a los muertos mueve a los vivos a aceptar la inevitabilidad de la muerte.

Su cementerio, ha considerado por la National Geographic como uno de los más coloridos del mundo[8]. Sin embargo, no es un lugar bullicioso; más bien se impone un reverente respeto por los ancestros.

Los parientes pintan las tumbas de diferentes colores y para integrante hay un color asignado según su rol dentro de la familia. Vale la pena admirar las tumbas y entender que a través de sus colores el pueblo expresa su fe.

RESUMIENDO

Desde luego, los cementerios nos recuerdan la pérdida de los seres amados y la brevedad de nuestro paso por la vida, pero también son silenciosos testigos de la historia; en cada visita pueden revelarnos algunos de los secretos del pasado. Además, constituyen un espacio único de arte y arquitectura que nos conmueve por los sentimientos que comunica.

© Pablo R. Bedrossian, 2020. Todos los derechos reservados.


REFERENCIAS

[1] Corominas, Joan, “Breve Diccionario Etimológico de la Lengua Castellana” de Joan Corominas, Biblioteca Románica Hispánica, Gredós, 1961, tercera edición “muy revisada y corregida”, 2000, p.144

[2] 1ª Epístola a los Tesalonicenses 4:13,14

[3] La entrevista ha sido publicada por primera vez en “El Expositor Bautista”, agosto 1986, y posteriormente reproducida en varios websites. Puede leerse completa en “Encuentro desconocido con Jorge Luis Borges” y puede leerse en https://pablobedrossian.com/2011/06/22/encuentro-desconocido-con-jorge-luis-borges/

[4] Zigiotto, Diego, “Las Mil y Una Curiosidades del Cementerio de la Recoleta”, Ediciones B, Buenos Aires, 2013, p.28

[5] López Mato, Omar, “Ciudad de Ángeles”, Grijalbo Mondadori, 2004, p.7

[6] Entrevista al director del Museo Judío de Praga, Leo Pavlát, que puede leerse en https://www.radio.cz/es/rubrica/legados/antiguo-cementerio-judio-de-praga-un-lugar-magico-que-inspira

[7] https://www.nps.gov/sapa/learn/historyculture/stpaulschurchcemetery.htm

[8] https://www.nationalgeographic.com/travel/destinations/north-america/guatemala/chichicastenango-maya-cemetery/


CRÉDITOS MULTIMEDIA

Todas las fotografías fueron tomadas por el autor de esta nota y es el dueño de todos sus derechos.

LAS IGLESIAS ARMENIAS DE NUEVA YORK (por Pablo R. Bedrossian)

Serie ARMENIOS EN EL MUNDO

La primera referencia a un armenio en los Estados Unidos es de 1618. Es la llegada de “Martín el armenio” a la colonia establecida en Jamestown, Virginia[1]. Aunque en los siglos XVII y XVIII llegaron más armenios, no lograron conformar organizaciones que los identificaran o unieran.

En el siglo XIX la inmigración creció. En 1889 llegó a Norteamérica el sacerdote Hovsep Sarajian desde Constantinopla, con la misión de servir a unos 300 fieles de la Iglesia Apostólica Armenia[2]. Bajo su ministerio, en 1891 se erigió The Church of Our Savior (en español la Iglesia de Nuestro Salvador), en la ciudad de Worcester, Massachusetts[3]. No se trataba solamente del primer templo armenio de los Estados Unidos, sino de todo el hemisferio occidental.

Sin embargo, aquel templo no era el primer testimonio cristiano en lengua armenia en los Estados Unidos, pues desde 10 años antes ya se celebraban reuniones cristianas evangélicas en la misma ciudad[4].

Las matanzas de 1895 y 1896 perpetradas por los turcos dieron origen a la diáspora moderna, siendo Estados Unidos uno de los destinos más buscados para iniciar una nueva vida. Poco después la continuación del genocidio incrementó el flujo migratorio. Allí nacieron las primeras organizaciones comunitarias y se produjo la expansión de las iglesias armenias.

IGLESIAS ARMENIAS EN NEW YORK

Dice el experto Dennis Papazian que en la primera década del siglo XX “muchos cristianos evangélicos armenios, que en general eran más educados que los adherentes de la Iglesia Apostólica Armenia, se mudaron al norte del estado de Nueva York para trabajar en las industrias eléctrica y química”[5]. Los armenios protestantes inicialmente se integraron a iglesias americanas, principalmente presbiterianas, privilegiando la fe sobre la nacionalidad. Sin embargo, a medida que creció la inmigración conformaron sus propias iglesias.

LA PRIMERA: IGLESIA EVANGÉLICA ARMENIA

La primera iglesia armenia constituida en Nueva York fue la Iglesia Evangélica Armenia. El 14 de noviembre de 1896 celebró su primer culto. Sin embargo, tan antiguas como los cultos en Worcester, se celebraban reuniones de oración para la comunidad armenia de Nueva York organizadas desde su llegada a los Estados Unidos en 1881 por el Rev. Garabed Nergararian[6]. Primero los cultos se realizaban en su casa, pero luego fueron trasladados a la City Mission, que era dirigida por el Rev. Schauffler cuyo padre era misionero dentro del Imperio Otomano y trabajó allí estrechamente con la Iglesia Evangélica Armenia. Finalmente, la iglesia fue organizada por un joven seminarista, el reverendo H.H. Khazoyan, quien luego se convirtió en su primer pastor.

Debido al crecimiento migratorio y el deseo de los recién llegados de practicar libremente su fe surgió la necesidad de un edificio propio. En noviembre de 1921, una generosa donación de la familia Telfeyan hizo posible la compra de la actual propiedad en la calle 34. La dedicación del templo se realizó el domingo de Navidad de 1923.

El edificio ubicado de estilo neoclásico está ubicado en 152 East 34th Street, la misma calle del legendario Empire State, que se encuentra a pocas cuadras. En la parte superior de la fachada luce un sobrio frontón triangular con una cruz en su centro, apoyado sobre cuatro columnas dóricas.

Originalmente el edificio había sido construido en 1907 por el arquitecto William Emerson para The Nineteenth Ward Bank, un banco que había desaparecido y nunca fue utilizado para ese fin[7]. El templo fue renovado y mejorado entre 1980 y 1988; cuenta con un antiguo órgano de tubos y vitrales por el artista Hovsep Pushman.

Al momento de escribir el presente artículo su joven pastor es el. Dr. Haig Kherlopian.

SAN VARTAN ARMENIAN CATHEDRAL

A escasos metros de la Iglesia Evangélica Armenia se encuentra la Saint Vartan Armenian Cathedral.

Está ubicada en 620 Second Avenue, justo en la esquina con la 34 St. El diseño de Walker O. Cain, del Estudio Steinman, Cain & White, tomó como modelo la famosa iglesia de Santa Herepsime en Etchmiadzin, sede de la Iglesia Apostólica Armenia, respetando elementos propios de la arquitectura religiosa nacional, como la cúpula piramidal. Como asesor actuó el francés Edward Utudjian, uno de los tres arquitectos encargados de Restauración de la Iglesia del Santo Sepulcro en Jerusalén.

En 1933 la Iglesia Apostólica Armenia en Estados Unidos padeció una dolorosa división debido a los problemas políticos suscitados por la dominación soviética sobre la Madre Patria. Sin embargo, no quiero detenerme en ella sino subrayar el magnífico logro que representó la consagración del edificio como Catedral de la Iglesia Apostólica Armenia en los Estados Unidos: El 28 de abril de 1968 por Vasken I, catholicós[8] con sede en Etchmiadzin, condujo ese magno acto que coronó un enorme esfuerzo y una larga historia de fe.

La primera parcela del actual terreno (conformado en total por unas diez propiedades) fue comprada con donativos en 1949. El proyecto contemplaba la construcción de un complejo de edificios comunitarios. Para ello en 1958 se demolieron propiedades remanentes y en enero de 1959 se colocó la piedra fundamental de la Casa Diocesana, un edificio de tres plantas diseñado por el arquitecto Zareh Sourian y la firma de Eggers y Higgins, que fue inaugurado en 1963. El 2 de mayo de 1965, se colocó la piedra angular de la Catedral, diseñada y esculpida en Armenia para el templo y en 1967 se dedicó el Centro Cultural Gullabi Gulbenkian, incluido su Auditorio Haik y Alice Kavookjian[9].

La fachada está recubierta de piedra caliza sobre una base granítica. En el jardín hay varias esculturas que refieren a la heroica gesta armenia, un pueblo que sostuvo su fe cristiana a lo largo de los siglos a pesar del sometimiento al que fue sometido por parte de fuerzas musulmanas y ateas.

SAINT ILLUMINATOR’S ARMENIAN APOSTOLIC CATHEDRAL

A pocas cuadras, se encuentra otra catedral armenia en Nueva York, que es a la vez la más antigua: la Saint Illuminator’s Armenian Apostolic Cathedral (en español, Catedral Apostólica Armenia de San Iluminador).

La coexistencia de dos catedrales proviene de la autoridad concomitante desde mediados del siglo XV de otro catholicós, que originalmente tenía su base en Sis, capital del reino armenio de Cilicia. Un documento de la propia catedral lo explica “Por lo tanto, desde 1441 hasta la actualidad han existido dos catholicós, cada uno sin interrupción, cada uno con su propia jurisdicción, cada uno independiente. Incluso después del establecimiento del Patriarcado armenio de Constantinopla por los turcos otomanos, más de quince diócesis estaban bajo el dominio de los cilicios… Durante cinco siglos, los dos catholicós, en su mayor parte, trabajaron armoniosamente con un espíritu de cooperación. Cualquier disputa entre los dos se resolvió mediante consultas y compromisos”[10]. Debido al genocidio y la evacuación forzosa de Cilicia, el catholicós de Sis no tuvo residencia fija hasta que en 1929 estableció la Gran Casa de Cilicia en Antelias, Líbano, un lugar que fue refugio de miles de huérfanos armenios, y en el que continúa hasta el presente. A esta jurisdicción hoy ubicada fuera del territorio nacional pero profundamente armenia pertenece esta catedral.

St. Iluminator’s también tiene su propia historia. Los armenios que al llegar a Nueva York desembarcaban en la isla de Ellis se reunían para compartir su fe. En 1914 iniciaron la recaudación de fondos para comprar un templo metodista que seis años después pasó a ser propiedad armenia. La iglesia se estableció en 1915 y en abril de 1921 el templo de St. Illuminator’s, en 221 East 27th Street, fue consagrado como catedral. Desde 1933 a pedido de los fieles la iglesia quedó bajo la autoridad del catholicós con sede en el Líbano.

Tuvimos la bendición de visitarla por dentro en compañía del reverendo padre Mesrob Lakissian, quien al saber que teníamos la misma sangre nos abrió de inmediato su iglesia y su corazón.

El templo se encuentra ubicado en la segunda planta y cuenta con varios testimonios de fe, como un austero altar de mármol negro con un mapa de la Armenia histórica, coronado por una caja de vidrio conteniendo restos óseos sobre arena. Es un conmovedor testimonio de las terribles deportaciones sufridas por manos de los turcos. Sobre los huesos hay un mensaje de esperanza: RESURRECCIÓN. Los armenios creen en Aquel que dijo “Yo soy la Resurrección y la Vida; el que en mí cree, aunque esté muerto vivirá”.

Al terminar la visita le pedí al Padre Lakissian que elevara una oración en favor mío y de mi familia. Fue una bendición escuchar la plegaria de este siervo de Dios.

HOLY CROSS ARMENIAN APOSTOLIC CHURCH

Cerca del Harlem, en Washington Heights, se encuentra la Holy Cross Armenian Apostolic Church (en español Iglesia Apostólica Armenia de la Santa Cruz), otra bella iglesia armenia que originalmente fue un templo luterano. Ubicada en 580 West 187th Street, es la única que no pude visitar. El edificio diseñado por el arquitecto Stoyan N. Karastoyanoff fue construido entre 1925 y 1926. La Iglesia Apostólica Armenia tomó posesión del sitio en 1929[11].

Crédito de la foto: By Beyond My Ken – Own work, CC BY-SA 4.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=33202684

La iglesia fue reconsagrada en 1934 incorporando una nueva cripta diseñada por Manoug Exerjian, quien también estuvo a cargo de la remodelación de la iglesia entre 1952 y 1953. Esperamos poder conocer la iglesia en un próximo viaje.

UN LEGADO PARA LAS GENERACIONES

Hrag Vartanian, cofundador y editor en jefe de Hyperallergic, nos comenta que “en Manhattan residen en la actualidad unos 10,000 armenios; si ampliamos el radio a Queens, Bronx, Brooklyn, Staten Island, la cifra ronda entre 50,000 y 70,000; si incluimos New Jersey, Long Island, Westchester y zonas aledañas, el número crece, habiendo unos 100,000 a 150,000 descendientes de armenios”[12].

Aunque la zona ha perdido el aroma oriental que décadas atrás la llevó a ser conocida como Little Armenia, la presencia de tres iglesias armenias tan cercanas en el centro este de la Gran Manzana es un testimonio de la importancia que ha tenido ese espacio para la comunidad armenia, en la cual fe y nación son indisolubles.

Cada congregación desde su perspectiva sigue dando testimonio de Jesucristo, basada en el mensaje apostólico y las Sagradas Escrituras.

No importa donde se encuentre, podría decirse que un armenio, una iglesia.

© Pablo R. Bedrossian, 2019. Todos los derechos reservados.


REFERENCIAS

[1] Adishian (nacida Maranian), Lena C. y Seferian, Nareg, Proyecto 100 Años, 100 Hechos, Hecho nº 3, https://100anos100hechos.com/facts/la-presencia-armenia-en-america-del-norte-data-de-1618/, 2015

[2] The Armenian Church, Easter Diocese of America, https://armenianchurch.us/history/

[3] Namee, Matthew, “The first Armenian Orthodox churches in America”, 2011, https://orthodoxhistory.org/2011/01/25/the-first-armenian-orthodox-churches-in-america/

[4] Adishian (nacida Maranian), Lena C. y Seferian, Nareg, Op. cit.

[5] Papazian, Dennis R., Het Christelijk Oosten 52, No. 3-4, 2000, p.311-347. Nosotros utilizamos la versión web del autor, 2011, donde la numeración es diferente a la del artículo original.   

[6] Armenian Evangelical Church of New York (official website), Our history, https://aecnyc.org/about-us/our-history/

[7] Dunlap, David W., “Abyssinian to Zion: A Guide to Manhattan’s Houses of Worship”, Columbia University Press, 2004, p.285

[8] El Catholicós es el título que recibe la máxima autoridad de Iglesia Apostólica Armenia. Recordamos que Armenia fue la primera nación en reconocer el cristianismo como religión oficial, en 301, incluso antes que el Imperio Romano y que a lo largo de dieciocho siclos ha luchado por su supervivencia.

[9] Diocese of the Armenian Church of America (Eastern), “St. Vartan Cathedral-Building A Dream “, http://www.armenianchurch.net/diocese/cathedral/building.html (este website actualmente no está disponible pero puede leerse una copia en https://web.archive.org/web/20071028003724/http://www.armenianchurch.net/diocese/cathedral/building.html

[10] St. Illuminator’s Armenian Apostolic Cathedral, “St. Illuminator’s Armenian Apostolic Cathedral – 100 Years 1915-2015”, 2015, p.27. Puede leerse también online en el website de la iglesia, en la sección “History of the Cataligos”, https://stilluminators.org/?page_id=25

[11] Dunlap, David W., Op. cit., p.89

[12] Para más datos, puede consultarse Vartanian, Hrag, “Tracking Armenians in New York”, 6 de agosto de 2017,  https://hragvartanian.com/2017/08/06/tracking-armenians-in-new-york/#targetText=Today%2C%20Manhattan’s%20community%20has%20shrunk,the%20Greater%20New%20York%20area; el artículo fue originalmente publicado en la revista AGBU News  en abril de 2002


CRÉDITOS MULTIMEDIA

Todas las fotografías fueron tomadas por el autor de esta nota y es el dueño de todos sus derechos a excepción de:

La primera foto correspondiente al templo de la Iglesia Apostólica Armenia en Worcester, Massachusetts, https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Worcester_Armenian_church.png#/media/File:Worcester_Armenian_church.png

La foto del interior de la Armenian Evangelical Church, tomada de http://www.nycago.org/Organs/NYC/html/ArmenianEvang.html

La foto del altar de los mártires de la Saint Illuminator’s Armenian Apostolic Cathedral, St. Illuminator’s Armenian Apostolic Cathedral – 100 Years 1915-2015”, 2015, p.45

La foto de la Holy Cross Armenian Apostolic Church. Crédito de la foto: By Beyond My Ken – Own work, CC BY-SA 4.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=33202684