DOS EXCELENTES DOCUMENTALES DEPORTIVOS Y UN TERCERO QUE QUEDA EN DEUDA (por Pablo R. Bedrossian)

Se han puesto de moda los documentales deportivos. En Netflix han aparecido varios, algunos de muy buena calidad, en formato de miniserie. Quiero comentar brevemente tres.

“THE LAST DANCE”, MICHAEL JORDAN PARA TODOS

El primero se titula “The Last Dance” (en español “El Último Baile”) y trata sobre el sexto y último título obtenido por los Chicago Bulls en la NBA. La cámara no solo acompaña al equipo a lo largo de la temporada, sino que retrocede hasta 1991 cuando los jugadores liderados por Michael Jordan, el gran protagonista, ganaron su primer campeonato. El viaje en el tiempo no se termina allí, sino que continuamente hace un ida y vuelta entre ese “presente”, 1998, y las temporadas anteriores, incluyendo también la trayectoria deportiva juvenil de varios integrantes del equipo, el asesinato del padre de Jordan, el sorpresivo retiro de la estrella de la NBA para jugar al béisbol a fines de 1993 y su regreso en 1995.

Aunque la tecnología disponible a fines del siglo XX era muy inferior a la actual, tiene una muy aceptable fotografía y un excelente guion que mueve a ver los capítulos uno tras otro sin darse cuenta del paso de las horas. Son 10 episodios de gran intensidad.

“The Last Dance” ha despertado controversias. Un biógrafo de Jordan considera infamante que el “malo” de la película sea Jerry Krause, el manager de los Bulls. También Scottie Pippen, el inolvidable socio de Jordan dentro de la cancha, ha reaccionado al verse retratado como un tipo inseguro y problemático.

“MATCHDAY”, EL BARÇA POR DENTRO

El segundo documental es “Machtday”, dedicado al Barcelona F. C., el famoso equipo catalán de fútbol liderado por Lionel Messi. Con un excelente lenguaje visual y relatado en inglés por nada menos que John Malkovich, esta miniserie en 8 capítulos cuenta el ascenso, gloria y caída del este extraordinario conjunto deportivo durante la temporada 2018/2019. Al igual que el documental sobre Michael Jordan y los Chicago Bulls, muestra a muchos de los jugadores desde su niñez, a la vez que intercala entrevistas e imágenes de antes, durante y después de los partidos.

El séptimo episodio expone con toda crudeza la estrepitosa eliminación en la semifinal de la Champions donde, con tres goles de ventaja, el Barcelona fue superado por el Liverpool en el estadio de Anfield. Hay participaciones importantes como las de Gerard Piqué, Sergi Roberto, Luis Suárez, Jordi Alba, Sergio Busquets y, por supuesto, la “Pulga”, el gran jugador argentino. Es otra miniserie adictiva.

“ESPECIAL FUTBOL DE PRIMERA 20 AÑOS”, UNA ASIGNATURA PENDIENTE

El más flojo de los tres es, sin duda, “Especial Futbol de Primera 20 años”, de solo dos episodios de 55’ cada uno. Para los que hemos disfrutado de aquel legendario programa que recorría los domingos por la noche la jornada futbolera de Argentina, parece apenas un menú degustación: una pizca de cada cosa. Suele suceder que por querer mostrarlo todo, se termina no mostrando casi nada. Hay algunos buenos goles, escenas mínimas de los clásicos (con clara dominancia de Boca – River), frases polémicas de Diego Maradona y menciones a los equipos ganadores de los campeonatos.

Nos quedamos en ayunas pues para mostrar la esencia de lo ocurrido entre 1985 y 2005 hace falta mucho más. Este documental no es nuevo, fue lanzado en 2005 y se podía ver en Youtube, donde ya no está. La calidad visual es muy limitada. Quizás lo más emotivo es volver a la dupla conformada por el relator Marcelo Araujo y el comentarista Enrique Macaya Márquez quien, a pesar del paso de los años, sigue activo en programas de TyC. Algún nostálgico recordará la desesperada frase de Araujo en un partido de la Selección Argentina, “¡agarrame la mano, Macaya!”.

Para los amantes del deporte y sus recuerdos los dos primeros sin duda serán extraordinarios; el tercero dependerá de la opinión de cada espectador.

© Pablo R. Bedrossian, 2020. Todos los derechos reservados.

REGLAS DE ETIQUETA EN CHATS, GRUPOS DE WHATSAPP, FACEBOOK Y OTRAS REDES SOCIALES (por Pablo R. Bedrossian)

Las redes sociales como Facebook, Twitter o Whatsapp han traído nuevas oportunidades y nuevos desafíos. Sin embargo, como toda novedad, toma tiempo conocerlas; en ocasiones su uso indebido en lugar de vincular a las personas las desconecta.

Los debates en los foros y grupos a veces parecen batallas encarnizadas. Desde luego, la discusión es buena y necesaria, pero debe haber reglas que garanticen las mismas oportunidades de participación para todos y eviten que unos pocos monopolicen la conversación. La única manera de prevenirlo es estableciendo acuerdos y reglas que no permitan la incontinencia digital, esa práctica indecorosa caracterizada por el envío reiterado a contactos, grupos y redes de mensajes, de todo tipo de fotos, chistes, comentarios políticos, oraciones cristianas, noticias, videos y archivos, aunque nadie se los pida.

Contribuyendo a prevenir estos males, así como ya hemos escrito sobre “Reglas de Etiqueta en Facebook”[1] e “Incontinencia Digital”[2], ahora proponemos reglas de etiqueta para foros y grupos en redes sociales.

REGLAS DE ETIQUETA PARA FOROS Y GRUPOS EN REDES SOCIALES

1. Sea prudente. No canse a los demás posteando varios mensajes y archivos en un mismo día. Puede saturar.

2. Enfóquese en el tema del foro o grupo: publique contenidos exclusivamente relacionados con el propósito para el que fue creado. No envíe imágenes con saludos, chistes, videos o cadenas.

3. No responda todo lo que reciba. No hay tal necesidad.

4. Cuide su ortografía.

5. No caiga en la vulgaridad: puede obtener la risa de un momento y el desprecio en el siguiente.

6. Cuestione ideas, no personas.

7. Los debates no son concursos para definir quién tiene la razón, sino que, a través del intercambio de puntos de vista, sirven para iluminar la verdad. Deje que cada participante decida qué creer y qué pensar.

8. No utilice el sarcasmo. Si quiere que lo respeten, respete a los demás.

9. No se victimice ni culpe sistemáticamente a los demás.

10. Una vez que expresó su posición sobre un tema, puede debatir con quien lo cuestiona, pero recuerde que nadie lee respuestas largas, y si opina o responde más de cuatro veces generalmente aburre a los demás.

11. Si quiere discutir con alguien en particular, hay herramientas en las redes sociales que permiten responder exclusivamente a esa persona o, si no, hágalo por vía privada para no cansar, molestar o quitarle espacio a los demás.

12. No deje que sus emociones lo dominen; si se siente agredido, respire hondo y piense bien si va a responder y qué va a decir. Tenga en cuenta que el hombre es dueño de las palabras que calla y esclavo de las que pronuncia.

Por favor, no lo olvide: un debate no es la final del Mundial de Fútbol ni de su opinión depende el futuro del planeta. Disfrute de la comunicación y de la polémica sin dejar que la agresión, la hostilidad o la soberbia que puede percibir en otros, se apoderen de Ud. y proceda del mismo modo.

© Pablo R. Bedrossian, 2018. Todos los derechos reservados


REFERENCIAS

[1] El artículo “Reglas de Etiqueta en Facebook” puede leerse en https://pablobedrossian.com/2015/12/05/reglas-de-etiqueta-en-facebook-por-pablo-r-bedrossian/

[2] El artículo “Incontinencia Digital” puede leerse en https://pablobedrossian.com/2018/06/07/incontinencia-digital-por-pablo-r-bedrossian/

INCONTINENCIA DIGITAL (por Pablo R. Bedrossian)

Adictos al celular 01.jpgLas redes sociales como Facebook, Twitter o Whatsapp han traído nuevas oportunidades y nuevos desafíos. Paulatinamente hemos ido aprendiendo a utilizarlas. Sin embargo, todavía persisten situaciones difíciles de manejar. Por ejemplo, debates en muros personales donde contactos que generalmente solo participan cuando alguien comparte contenidos que les incomodan, escriben decenas de comentarios, quizás sintiendo amenazados sus creencias o puntos de vista. Esas conversaciones muchas veces se desnaturalizan, pasando de discutir ideas a agredirse entre personas. En esos casos el titular del muro puede fijar las reglas o bloquear lo que considere inapropiado o inoportuno[1].

Más complejos son los debates en los foros y grupos que a veces parecen batallas encarnizadas. Desde luego, la discusión es buena y necesaria, pero debe haber reglas que garanticen las mismas oportunidades de participación para todos y eviten que unos pocos monopolicen el diálogo grupal.

Sin embargo, y solo se me ocurre comentarlo con humor, ha nacido una nueva patología a la que llamo incontinencia digital, padecida por personas aparentemente normales, cuyos síntomas son el envío reiterado a contactos, grupos y redes de mensajes, de todo tipo de fotos, chistes, comentarios políticos, oraciones cristianas, noticias, videos y archivos, aunque nadie se los pida. Los portadores de este síndrome muestran una enorme necesidad de comunicar; piensan que hacen un favor a los demás cuando solo se lo están haciendo a sí mismos. Envían a muchos los que nadie o muy pocos le piden.

Adictos a Facebook.jpgUno podría decir, por ejemplo, que si se trata de grupo de padres de un colegio, el incontinente digital pasaría inadvertido si sus mensajes fueran pertinentes a temas educativos. Sin embargo, la propia enfermedad lo impulsa a compartir noticias deportivas, memes, cadenas y recomendaciones de seguridad, incluso las provenientes de otros países. Lo peor es que se molesta si alguien cuestiona el exceso de mensajes o la impertinencia del tema para el grupo, aduciendo su derecho a la libre expresión y, en una típica actitud pasivo-agresiva, le indica a quien lo ha cuestionado que, si no le gustan sus opiniones, se retire del grupo. Desde luego, ignora que la mayoría lo detesta por sus excesos y que, si todos procedieran como él, mandando más de ocho mensajes por día, el grupo se desnaturalizaría.

Permítanme dar dos breves ejemplos. Sin mi anuencia, hace unos años me sumaron a un grupo para apoyar a un candidato en las elecciones de la Cámara de Comercio de la ciudad. Tiempo después, allí alguien que subía con frecuencia contenidos, posteó un comentario ácido y burlón hacia un grupo religioso que provocó la reacción de varias personas. Su excusa fue:

– Disculpen, no lo dije en serio; era para otro grupo.

Sin darse cuenta, su verborragia digital había revelado su verdadero punto de vista. Freud se estaría frotando las manos.

Adictos al celular 04El otro caso: Hace unas semanas en un chat comunitario una señora reaccionó contra alguien que no cesaba de enviar mensajes varias veces al día, todos los días. Obviamente el incontinente digital la acusó de cercenar la libertad de expresión, falta de tolerancia y otras expresiones que siempre tienen los que son incapaces de darse cuenta que la enfermedad está dentro de sí mismos. Frente a esta reacción, el esposo de la mujer lo desafió a pelear. El incontinente de inmediato se victimizó y dijo que el otro lo estaba amenazando y que lo iba a denunciar. Parecía una película con Freddy Kruger o alguna obra maestra de Boris Karloff. Finalmente, la sangre no llegó al río, pero fue evidente el malestar colectivo. Dejó de enviar mensajes un par de días, pero luego no pudo controlar sus deseos y repitió la historia. Finalmente, uno de los administradores del grupo lo eliminó.

En fin, no suelo leer esos mensajes ni ver sus videos, pero debo eliminar archivos con frecuencia pues se agota el almacenamiento de mi celular. Hay otros a los que se les agota la paciencia.

Resumiendo, estamos ante un nuevo tipo de adicción cuyo tratamiento eficaz aún se está investigando. Sin embargo, estoy seguro que si algún incontinente digital lee esta nota, olvidará que fue él quien utilizó el argumento de la libre expresión y me enviará decenas de mensajes, fotos, audios y videos afirmando que el enfermo soy yo.

© Pablo R. Bedrossian, 2018. Todos los derechos reservados.


REFERENCIAS

[1] Sobre el tema, invitamos a leer nuestra nota “Reglas de Etiqueta en Facebook”, https://pablobedrossian.com/2015/12/05/reglas-de-etiqueta-en-facebook-por-pablo-r-bedrossian/

BOTHROPS ASPER (BARBA AMARILLA), LA SERPIENTE MÁS TEMIDA DE CENTROAMÉRICA (por Pablo R. Bedrossian)

SERIE REPTILES Y ANFIBIOS DE CENTROAMÉRICA

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Su mordida es temible pues afecta de un doble modo: a nivel local y en forma inmediata produce una gran necrosis, edema, sangrado local y dolor muy intenso. Posteriormente, a nivel sistémico, sus toxinas alteran la coagulación llevando a un sangrado generalizado que puede llevar a la muerte si no se aplica el suero antes de las cuatro horas de producida la lesión.

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Esto se debe a su dentición solenoglifa: posee colmillos venenosos plegables en la parte anterior de la boca[3]. Estos colmillos son acanalados y a través de ellos pasa su veneno altamente destructivo durante la mordida.

Vista de los colmillos plegados
Vista de los colmillos plegados
Vista de los colmillos desplegados
Vista de los colmillos desplegados

La Botrops asper es conocida en algunos países de Centroamérica como devanador, clavo amarillo, rabo amarillo, yagualán, zucat o barba, y entre los miskitos, en la zona oriental de la costa norte hondureña, como lal pauni. Se la identifica fácilmente por sus manchas triangulares a los costados del cuerpo, que otros describen en forma de A.

Manchas triangulares de la Bothrops asper, que otros describen en forma de A
Manchas triangulares de la Bothrops asper, que otros describen en forma de A

Otro rasgo distintivo es la raya color café o marrón  oscuro que va del ojo a la mandíbula.

En la foto se observa claramente la raya café o marrón que parte del ojo cuya pupila que es elíptica
En la foto se observa claramente la raya café o marrón que parte del ojo cuya pupila que es elíptica

Presentamos aquí un breve video donde explicamos sus características distintivas que facilitan su identificación.

El color de su piel aterciopelada es negruzco, grisáceo o café; a veces es negruzco o grisáceo pero con triángulos café.

Vista cenital del dibujo sobre la piel de una cría
Vista cenital del dibujo sobre la piel de una cría

Su tonalidad le permite camuflarse perfectamente entre la hojarasca. Nuestro amigo, el biólogo Leonel Marineros, cuenta “hemos tenido un ejemplar a escaso un metro y con mucha dificultad la hemos logrado distinguir después de varios minutos de búsqueda”[4].

Es una serpiente terrestre que puede camuflarse fácilmente en la hojarasca
Es una serpiente terrestre que puede camuflarse fácilmente en la hojarasca

Es una de las víboras más grandes de la región centroamericana (sólo superada por las del género Lachesis, las famosas matabueyes), llegando a alcanzar 2,50 metros de largo. La hembras, que en promedio alcanzan 1,85 metros, suelen ser de mayor tamaño que los machos. El ejemplar más grande que observamos se encontraba en cautiverio, en el serpentario del Pico Bonito Lodge. Nosotros el más largo que encontramos medía aproximadamente 1,50 metros. Un caso especial es mencionado por nuestro amigo James Randy McCranie, en “The snakes of Honduras”. Cuenta de una Bothrops asper hembra en estado de gravidez que fue matada en territorio miskito, en el departamento de Gracias a Dios, Honduras. Él tomó la cabeza con su mano y la elevó lo más alto que pudo; a pesar de su esfuerzo la cola aún tocaba el suelo, por lo que estima que el ejemplar medía por lo menos tres metros.

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Vista parcial del ejemplar más grande que hemos hallado en estado natural

El barba amarilla es de hábitos nocturnos y terrestres aunque se han observado juveniles en ramas de árboles. A diferencia de la mayoría de las serpientes no ponen huevos; son vivíparas, dando a luz en promedio en cada parto de 20 a 50 crías. Cada vez que nosotros hemos encontrado una cría, uno o dos días después hallamos otra, y no siempre de mismo color.

Conocida popularmente como barba amarilla en Centroamérica, terciopelo en México y Fer-de-lance en países de habla inglesa, la Bothrops asper es considerada la serpiente venenosa más frecuente y peligrosa de esta región[1]. Es la responsable de la mayor cantidad de accidentes y de muertes ofídicas de la historia de Honduras y de Centroamérica[2]. Pertenece a la familia Viperidae. Su “prima” en el sudeste sudamericano es la célebre yarará, cuyo nombre científico es Bothrops alternatus.

Si te interesa saber más sobre esta serpiente, te invitamos a leer nuestro artículo BOTHROPS ASPER – BARBA AMARILLA, FER-DE-LANCE O TERCIOPELO: RESCATANDO UN EJEMPLAR, haciendo clic en https://pablobedrossian.com/2020/01/29/bothrops-asper-barba-amarilla-fer-de-lance-o-terciopelo-rescatando-un-ejemplar-por-pablo-r-bedrossian/

Un hecho llamativo es que en noviembre de 2011 encontramos dos crías, una viva y una muerta con un día de diferencia. La primera murió al día siguiente. Aprovechamos para fotografiarlas juntas mostrando la diferencia de color y textura (una más aterciopelada, la segunda más rugosa). Sin embargo, quizás tal como ocurre con otras especies de vipéridos como la Bothriechis schlegelii (conocida en algunos países como bocaracá), pueden provenir de la misma madre.

Dos crías encontradas con un día de diferencia. Se observan colores y texturas diferentes.
Dos crías encontradas con un día de diferencia. Se observan colores y texturas diferentes.

Miden al nacer unos 30 cm y no todas sobreviven. Se sostiene que el veneno de las crías es más concentrado y, por lo tanto, más letal.

Una de las crías que hemos encontrado en Campisa
Una de las crías que hemos encontrado en Campisa

Habitan bosques secos, húmedos y lluviosos que van desde el nivel del mar hasta los 1,300 metros de altura, desde México hasta Venezuela y Ecuador. También se encuentra “en la maleza secundaria, en las cercanías de los poblados urbanos, de preferencia cerca de los cursos de agua[5]”. Se alimentan de lagartijas, ranas, roedores, otros pequeños mamíferos y otras culebras,. En 2007, un pastor, que cuidaba ganado en una zona que forma parte de nuestro campo de estudio, nos comentó que encontró muerta una de sus vacas “en un charco de sangre” y creía que la causa de muerte fue la mordida de un barba amarilla.

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Paseando de noche

Durante nuestra investigación que lleva ocho años registrando fotográficamente serpientes en Campisa, una zona ubicada en el noroeste de San Pedro Sula, Honduras, hemos observado 10 ejemplares, 5 vivos y 5 muertos. Además contamos con 4 registros adicionales de ejemplares debidamente documentados por vecinos. Si bien la mayoría de los ejemplares observados fueron crías, los ejemplares adultos y juveniles observados no fueron agresivos, aunque eran de rápido movimiento, siempre huyendo de las personas.

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Vista frontal de un ejemplar adulto

 EN MOVIMIENTO: VEA LA GALERÍA DE VIDEOS

© Pablo R. Bedrossian, 2015. Todos los derechos reservados.


REFERENCIAS

[1] Köhler, Gunther, “Reptiles de Centroamérica”, p.299, Herpeton, Verlag Elke Köhler, Offenbach, Alemania, 2003

[2] Marineros, Leonel, Porras Orellana, Jorge, Espinal, Mario, Mora, José, Valdés Orellana, Leonardo, “Conociendo las serpientes venenosas de Honduras”, p.28, Heliconia Ideas y Publicaciones, Honduras, 2012

[3] Marineros, Leonel, “Guía de las serpientes de Honduras”, p.32, Edición de autor auspiciada por la Dirección General de Biodiversidad (DiBio), Secretaría de Recursos Naturales y Ambiente, SERNA), Tegucigalpa, Honduras, 2000

[4] Marineros, Leonel, Op.cit. p.149

[5] Köhler, Gunther, Op.cit. p.299

[6] McCranie, James R., “The snakes of Honduras”, p. 501, Society for the study of amphibians and reptiles, 2011


CRÉDITOS MULTIMEDIA

Todas las fotografías y videos fueron tomados por el autor de esta nota y es el dueño de todos sus derechos.


BIBLIOGRAFÍA

Bedrossian, Pablo “Serpientes de Residencial Campisa”, Edición de autor, San Pedro Sula, Honduras, 2012

Köhler, Gunther, “Reptiles de Centroamérica”, Herpeton, Verlag Elke Köhler, Offenbach, Alemania, 2003

Marineros, Leonel, “Guía de las serpientes de Honduras”, Edición de autor auspiciada por la Dirección General de Biodiversidad (DiBio), Secretaría de Recursos Naturales y Ambiente, SERNA), Tegucigalpa, Honduras, 2000

Marineros, Leonel, Porras Orellana, Jorge, Espinal, Mario, Mora, José, Valdés Orellana, Leonardo, “Conociendo las serpientes venenosas de Honduras”, Heliconia Ideas y Publicaciones, Honduras, 2012

McCranie, James R., “The snakes of Honduras”, Society for the study of amphibians and reptiles, 2011

Savage, Jay M., “The amphibians and reptiles of Costa Rica”, The University of Chicago Press, 2002

QUETZALES EN EL PARQUE NACIONAL MONTAÑA DE SANTA BÁRBARA (por Pablo R. Bedrossian)

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Quetzal macho

Serie AVES DE CENTROAMÉRICA

“El quetzal solía cantar bellamente antes de la conquista española, pero ha quedado callado después;  cantará otra vez cuando la tierra esté libre de verdad” (de una antigua leyenda guatemalteca)

El quetzal, cuyo nombre científico es Pharomachrus mocinno, es probablemente el ave más emblemática de Centroamérica. Aunque hay otros “quetzales” en Sudamérica que comparten los vistosos colores de esta especie, el verde brillante y el rojo encendido del macho, esta es la única con largas plumas, que la han hecho sinónimo de máxima belleza. Su nombre proviene de la voz náhuatl quetzalli, que significa algo así como “cola de hermoso plumaje”. El macho adulto mide entre 38 y 40.5cm, pero con su cola en serpentina[1] llega a los 61cm[2]. La cabeza, de un color intensamente verde, tiene una ligera cresta del mismo color y pico amarillo. El color verde a veces puede tornarse azul brillante dependiendo de la incidencia de los rayos de sol; el vientre es intensamente rojo. La hembra es más opaca, con la cabeza grisácea, el pecho y las partes superiores verdes, y la panza gris. Las plumas cobertoras de la parte superior de la cola son rojas.

Quetzal hembra
Quetzal hembra

Los quetzales son muy difíciles de ver, y recorren vastas zonas buscando el alimento. Su temporada de cría aproximadamente en marzo y abril. El fruto que consumen se conoce popularmente como aguacatillo.  Se les llama así porque parecen aguacates (en algunos países de Sudamérica denominados paltas) pequeños. Son todos de la misma familia del aguacate, las lauráceas. En Honduras hay entre 50 y 60 especies diferentes, que correspoden a  los géneros Aiouea, Beilschmiedia, Cinnamomum, Licaria, Nectandra, Ocotea, Persea y Pleurothyrium. Solamente había visto cuatro quetzales en una ocasión, muy de madrugada, en el Parque Nacional La Tigra, cercano a Tegucigalpa, y un nido vacío en el hueco de un árbol, en el Parque Nacional El Cusuco. Pero en el Parque Nacional Montaña de Santa Bárbara, pude admirarlos desde muy cerca (entre 10 y 20 metros de distancia) lo que hizo de la visita una experiencia inolvidable.

EL AVISTAMIENTO

Plantaciones de café en la falda de la montaña
Plantaciones de café en la falda de la montaña

Accedimos a este Parque Nacional, ubicado muy cerca del Lago Yojoa, desde la ciudad de Peña Blanca, tomando el camino a Las Vegas,  doblando luego a la derecha en el desvío de las comunidades Los Andes y El Cedral, pertenecientes al Departamento de Santa Bárbara. Es una zona donde uno asciende a unos de 1,300 metros de altura. Antes de llegar a la zona más poblada de la aldea El Cedral, se encuentra la casa del guía, don Leonel Chávez, un hombre preparado para atender adecuadamente al visitante.

A la izquierda, el guía Leonel Chávez; a la derecha, quien escribe esta nota.
A la izquierda, el guía Leonel Chávez; a la
derecha, quien escribe esta nota.

Tras recorrer un trecho pedregoso, comenzamos a ascender la montaña por un sendero lodoso a causa de las fuertes lluvias de la semana anterior. Tras caminar unos 20’ entramos al bosque que tiene una bella variedad de árboles y flores. A medida que subíamos, el clima se tornaba más fresco a pesar del calor que generan los músculos en movimiento. Ascendimos cerca de 250 metros hasta la zona donde en encuentran los altos árboles que ofrecen al quetzal su comida. Cuando estábamos a unos 1500 metros sobre el nivel del mar[3] encontramos los quetzales en el lugar prefijado -un espacio no mayor a dos manzanas-: diez machos (tres de ellos juveniles) y siete hembras. Estaban quietos “perchando”, como se dice en Honduras, a veces ocultos en un espeso follaje, y por momentos descansando al descubierto, en ramas que los exponían a los escasos rayos de sol que se filtraban a través de los nubarrones. Cuando comenzó a llover no se movieron. Tal como señaló nuestro guía, entre las 11 y las 12 del mediodía fue la mejor hora para la observación. Luego de las obligadas fotos descendimos emocionados por haberlos contemplado.

EL PARQUE NACIONAL MONTAÑA DE SANTA BÁRBARA

Vista del bosque nublado
Vista del bosque nublado

El Parque Nacional Montaña de Santa Bárbara fue establecido por el Decreto 87-87 del Congreso Nacional de Honduras, dentro de la Ley de Protección de Bosques Nublados[4]. Dentro de él se encuentra el segundo pico más alto de Honduras, el Maroncho, de 2744m. La Montaña de Santa Bárbara es un macizo montañoso de forma triangular  con pronunciadas pendientes a sus tres lados, constituyendo una barrera física al avance de la destrucción por la tala y quema, aunque ha habido invasiones incluso a alturas cercanas a los 2,000m[5]. Esta montaña es una formación masiva de cal, constituyendo la única montaña caliza de altura en Centroamérica. Hay explotación minera en su ladera este (las famosas minas de El Mochito). El Parque Nacional cuenta con una superficie total de 321.23 km2, de los cuales  190.27 km2 pertenecen a la zona de amortiguamiento y 130.96 km2  a la zona núcleo que se encuentra sobre los 1800m. Los quetzales se observan en la zona de amortiguamiento, en la falda del lado este, en las cercanías y al oeste en la aldea de El Cedral[6]. En esta aldea y otras comunidades aledañas al Parque, se cultiva café y la población vive de la agricultura. No hay delincuencia y la gente convive en paz. El Parque Nacional Montaña de Santa Bárbara es un bosque nublado. Los bosques nublados son bosques húmedos tropicales o subtropicales, con una alta concentración de niebla superficial, sobre todo en la parte superior de sus árboles. Están cubiertos casi totalmente por musgos y vegetación. Generalmente se forman alrededor de montañas, porque retienen la humedad de nubes en formación.

Los invito a sumarse a la página en Facebook llamada El Cedral Las Vegas SB para conocer más de esta pequeña pero vibrante comunidad.

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Quetzal 003 (macho)
Quetzal macho
Quetzal hembra
Quetzal hembra
Quetzal macho semioculto entre el follaje
Quetzal macho semioculto entre el follaje
Quetzal hembra, vista posterior; se advierte el tono azulado por el reflejo del sol
Quetzal hembra, vista posterior; se advierte el tono azulado por el reflejo del sol
Otro quetzal macho
Otro quetzal macho
Otro quetzal hembra
Otro quetzal hembra
Quetzal macho
Quetzal macho
Frambuesa silvestre en la Montaña de Santa Bárbara
Frambuesa silvestre en la Montaña de Santa Bárbara
Moras silvestres en la Montaña de Santa Bárbara
Moras silvestres en la Montaña de Santa Bárbara
Vista al regreso
Vista al regreso
Una curiosa flor que vimos al regreso, una orquídea con forma de pez
Una curiosa flor que vimos al regreso, una orquídea con forma de pez
Vista del bosque nublado
Vista del bosque nublado

VIDEOS:

Los videos tomados durante nuestra visita pueden verse en:

Quetzal macho:

Quetzal hembra:

© Pablo R. Bedrossian, 2014. Todos los derechos reservados.


AGRADECIMIENTOS:

A Jafeth Zablah por descubrir este mágico lugar y compartirlo con sus “aleros” de birdwatching.

A Ricardo Bueso, suegro de Jafeth Zablah, por el excelente documento que permite llegar al punto de observación de quetzales con lujo de detalles.

A la Dra.Sherry Lyn “Pilar” Thorn por su habitual ayuda generosa en el conocimiento de los detalles de las aves.

Al Dr.Cyril Nelson por su asesoramiento en cuanto a los “aguacatillos”.

Al guía Leonel Chávez por su amabilidad y generosa actitud hacia los visitantes.


REFERENCIAS

[1] En realidad la cola del quetzal es corta. Popularmente la gente llama “cola” a las cobertoras superiores de la cola, que son plumas que se superponen a las “remiges” (las plumas de la parte trasera de las alas).
[2] Howell, Steve N.G. y Webb, Sophie, “A Guide to the Birds of Mexico and Northern Central America”, 1995 (reimpresión 2007), p.215, Oxford University Press
[3] Bueso, Ricardo Alberto, en “Avistando quetzales machos y hembras en el Parque Nacional Montaña de Santa Bárbara”, enero de 2014, edición del autor en .pdf, da otras alturas: Para casa del guía 1,580m y para la ubicación de los quetzales 1,790m. Las alturas que informo son las que me compartió el guía
[6] Bueso, Ricardo Alberto, Op.cit.

CRÉDITOS MULTIMEDIA

Todas las fotografías y videos fueron tomados por el autor de esta nota y es el dueño de todos sus derechos.