LIBRERÍA “EL TÚNEL DE BUENOS AIRES”, UN JARDÍN ENCANTADO PARA LOS BIBLIÓFILOS (por Pablo R. Bedrossian)

Las librerías de Buenos Aires siguen siendo una referencia obligatoria para todos los lectores. A pesar de las innovaciones tecnológicas, los kíndles y los e-books, nada reemplaza la experiencia de visitarlas y pasar en ellas un tiempo placentero. ¿Quién no ha llegado tarde a una cita por andar mirando libros?

Si alguno duda de la importancia de las librerías porteñas, Umberto Eco (devenido a personaje narrador) en la introducción de “El Nombre de la Rosa” encuentra en una de ellas el manuscrito que le sirve como fuente: “curioseando las mesas de una pequeña librería de viejo de Corrientes, cerca del famoso Patio del Tango de esa gran arteria, tropecé con la versión castellana de un librito…”[1].

Uno de mis mayores placeres de adolescente era visitar a la salida del Colegio las librerías de usados de la Avenida de Mayo. Allí con algunos compañeros del Nacional Buenos Aires pasábamos horas buscando gangas. Pasó el tiempo, vinieron las crisis y también un cambio de concepto: del libro usado se pasó al libro antiguo. El valor de una primera edición incluso en estado regular puede costar una pequeña fortuna, cuando antes quizás se conseguían a bajo precio.

El amor por los libros que compartimos con mi hermano Alejandro, heredado sin duda de nuestro padre, me impulsó a armar una pequeña colección de manuscritos y libros antiguos. Cada vez que viajo inevitablemente recorro librerías para coleccionistas; entre ellas, hay una que trato de visitar en cada viaje a la Argentina, mi país de origen: La librería El Túnel de Buenos Aires.

LA LIBRERÍA EL TÚNEL DEL BUENOS AIRES

Ubicada muy cerca del histórico Café Tortoni, ocupa un local en la Avenida de Mayo 767, en la planta baja del Palacio Vera. Fue creada hace más de 30 años por Carlos Noli y está especializada en primeras ediciones, libros antiguos (anteriores a 1850) y de colección.

Al entrar uno se sumerge en un mundo de libros. Basta bajar unos pocos escalones para encontrar a la izquierda obras antiguas y ediciones especiales mientras que al fondo la variedad se multiplica. Allí hay un pequeño espacio con fotografías en las paredes y mesas, anaqueles y vitrinas pobladas de libros llenos de historia y de historias. Si tiene suerte y nadie se los ha llevado aún, puede encontrar libros de los siglos XVI y XVII.

En una entrevista realizada por el diario colombiano Vanguardia en 2014, Noli explicó “Mi oficio como librero data de hace unos treinta y cinco años, y la librería lleva veinticuatro años en este local. Fue declarada patrimonio cultural, y pertenece a un edificio que es patrimonio histórico” [2].

En el mismo reportaje, Noli afirmó sobre Borges “es nuestra especialidad, nuestra debilidad. Es una cosa muy rara, pero se dio con el tiempo, al conseguir primeras ediciones, entrevistas y cosas así”. Nosotros podemos confirmarlo. En nuestra última visita adquirimos una primera edición de “Atlas” firmada por el gran escritor argentino.

La librería sirve a dos mercados: el de la gente común, que va y compra ocasionalmente y el de los coleccionistas que son los clientes frecuentes. En aquella entrevista de 2014 la periodista le pidió que contara de alguna búsqueda por encargo que haya sido un desafío, a lo que Noli respondió: “Una guía de la empresa Varig[3] de aviación, hecha por Borges y Bioy Casares. Algo muy difícil de hallar, porque entra a formar parte del coleccionismo. Después de muchos años conseguí una; carísima”. Es más conocido que estos grandes autores coescribieron un folleto para la recordada empresa láctea “La Martona”, con la historia y las propiedades de la leche cuajada, pero solo los expertos conocen de aquel opúsculo que promocionaba el turismo en la Argentina, hecho para la desaparecida aerolínea brasilera en 1965.

ACERCA DEL PALACIO VERA DONDE SE ENCUENTRA LA LIBRERÍA

El Palacio Vera fue construido en 1910 por los arquitectos. Arturo Prins y Oscar Ranzenhöffer[4]. Fue levantado en el terreno que da a la Avenida de Mayo Av. de Mayo 769/77 cuyo contrafrente se encuentra sobre la calle Rivadavia. Se lo considera una de las expresiones más importantes del Jugendstil, variante austriaca del modernismo.

Cuenta planta baja y cinco pisos Desde la calle, al contemplar su espléndido portón de herrería negra y la escalinata de mármol se puede intuir su refinado interior. La librería El Túnel de Buenos Aires ha hecho del Palacio Vera su casa.

Si busca libros que parecen difíciles de encontrar visite esta librería. Si no lo halla seguramente se topará con otro que le parecía imposible de conseguir.

© Pablo R. Bedrossian, 2020. Todos los derechos reservados.


REFERENCIAS

[1] Eco, Umberto “El Nombre de la Rosa”, Editorial Lumen, Ediciones de la Flor, 9ª Edición argentina, 1987, p.11

[2] Mantilla Durán, Claudia P., “Un paseo por El Túnel”,  Diario Vanguardia,  Bucaramanga, Colombia, 1/2/2014, https://www.vanguardia.com/entretenimiento/cultura/un-paseo-por-el-tunel-EDVL244642

[3] En la entrevista original, la periodista escribe Bari, pero se trata de la aerolínea brasilera Varig.

[4] Dirección General Patrimonio e Instituto Histórico, “Guía Patrimonio Cultural de Buenos Aires 1 – Edificios, Sitios, Paisajes”, 2008, p.222


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CEMENTERIOS EXTRAORDINARIOS (por Pablo R. Bedrossian)

La palabra cementerio tiene su origen en el término griego koimêtêrion (“dormitorio”) que a su vez deriva de la expresión koimáõ que significa “me acuesto”[1]. Se atribuye a los cristianos el primitivo uso de la palabra cementerio con ese significado: “lugar de los que duermen”. De hecho, el apóstol Pablo llama así a los cristianos que ya han muerto cuando él escribe a mediados del siglo I: “Tampoco, hermanos, queremos que ignoréis acerca de los que duermen, que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza. Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con él a los que durmieron en Jesús”[2].

Para muchas personas el cementerio es un lugar de honda tristeza pues yacen allí los restos de sus seres queridos. Ha sido el lugar de dolorosas despedidas y momentos de profundo recogimiento. En un diálogo que tuve con el escritor argentino Jorge Luis Borges, hablando de la Recoleta comentó:

– El otro día fui a caminar por el cementerio. Allí descansan los restos de mis padres. En ese momento pensé: si mis padres están en algún lugar seguro que no es en este sitio donde todo es polvo y corrupción[3].

Sin embargo, los cementerios no solo producen tristeza sino también nos recuerdan la historia; los epitafios nos acercan a quienes nos precedieron y la arquitectura de muchas tumbas nos hace admirarlas como auténticas obras de arte. Por eso, presentamos aquí cementerios extraordinarios en breves reseñas para que Ud. decida si desea conocerlos.

1. CEMENTERIO DE LA RECOLETA, BUENOS AIRES, ARGENTINA

Aunque el cementerio de la Recoleta fue establecido en 1822, recién en 1881, gracias a una completa remodelación que imitaba el estilo de los cementerios europeos, adquirió su nueva fisonomía[4]. Las décadas siguientes constituyeron la época de oro de la Argentina y las familias adineradas contrataron famosos arquitectos y escultores para adornar las tumbas de sus seres queridos. “Estos príncipes de las pampas copiaron a los burgueses italianos y franceses no solo en sus ropas y en su espíritu, sino también las esculturas que admiraban en los cementerios de Père Lachaise en París y Staglieno en Génova[5].

Contiene 4,970 bóvedas en sus casi cinco manzanas y media. En su mayoría se levantan como pequeños edificios que contienen ataúdes, altares y símbolos religiosos coronados por ángeles y cruces en sus techos.

Confluyen en ellas una gran cantidad de estilos arquitectónicos como el eclecticismo, art nouveau, el art deco o incluso, el arte egipcio.

Una de las mayores curiosidades, tanto por su diseño como por su historia, es la tumba Tomás Guido quien fuera amigo personal y compañero de armas del General José de San Martín. Su tumba fue levantada por su hijo, el poeta Carlos Guido Spano, con piedras traídas de la Cordillera de los Andes.

Algunos sepulcros, como en de la familia Leloir, de la cual Luis Federico es el más conocido por haber recibido el Premio Nobel de Química en 1970, son imponentes. Otros sorprenden por sus historias y su arte, como el de Rufina Cambaceres.

El Cementerio de la Recoleta reúne la mayor concentración de tumbas de celebridades, empresarios y políticos argentinos, como la de Evita y la de Domingo Faustino Sarmiento. Tanto el cementerio en general como muchas de sus tumbas han sido declaradas sido declaradas Monumento Histórico Nacional.

2. CEMENTERIO DE PÈRE LACHAISE, PARÍS, FRANCIA

Este gran cementerio parisino de calles empedradas y jardines ingleses toma su nombre del confesor del Rey Luis XIV, el padre La Chaise.

Es un lugar verde y apacible ubicado sobre una suave loma con unos 70,000 terrenos cedidos en concesión para tumbas y sepulcros. Muchos de ellos son verdaderos monumentos que homenajean a quienes yacen allí. En particular nos llamaron la atención los recuerdos a soldados muertos, muchos de ellos anónimos, que dieron la vida por su patria.

Además, descansan allí grandes protagonistas de la historia y la cultura francesa, como Molière, Balzac, Champollion, Maria Callas, Edith Piaf e Yves Montand, e incluso extranjeros fallecidos en París como Frédéric Chopin, Oscar Wilde y Jim Morrison.

En el centro del cementerio se encuentra el imponente crematorio que constituye por sí mismo una extraordinaria obra de arquitectura diseñada por Jean-Camille Formigé.

Forma un complejo con el columbario anexo y ha sido declarado Monumento Histórico Nacional.

3. CEMENTERIO JUDÍO, PRAGA, REPÚBLICA CHECA

Este cementerio fue utilizado desde principios del siglo XV hasta 1787. Aunque hoy conserva unas 12,000 lápidas, se estima que debajo de ellas descansan los restos de más de 100,000 israelitas.

Durante más de 300 años fue el único lugar de Praga donde se le permitió a la comunidad hebrea enterrar a sus muertos, por lo que debajo de cada tumba visible hay muchas otras de personas desconocidas que vivieron, amaron y sufrieron.

Está ubicado en Josefov, el barrio judío de Praga, que tiene una triste y larga historia, iniciada cuando en 1096, durante la Primera Cruzada, se obligó a los judíos a concentrarse en un barrio amurallado.

Junto a la entrada del cementerio -cuya visita es conmovedora- se encuentra el antiguo edificio de la Jevrá Kadishá, la fraternidad fúnebre, que se ocupaba de los ritos funerarios que son de gran relevancia para la comunidad judía. El edificio, que se puede visitar, parece un pequeño castillo. Su construcción data de 1906 pero la Jevrá Kadishá de Praga fue creada en 1564[6].

Umberto Eco en 2011 publicó una novela que lleva el nombre del sitio, “El Cementerio Judío de Praga”, donde desenmascara la historia de los tristemente célebres “Protocolos de los Sabios de Sion”.

4. CEMENTERIO NACIONAL DE ARLINGTON, VIRGINIA, ESTADOS UNIDOS

Muy cerca de Washington D.C., apenas cruzando el río Potomac, se encuentra el cementerio militar más grande de los Estados Unidos, el Cementerio Nacional de Arlington.

Fue creado durante la Guerra de Secesión y contiene los restos de veteranos de todas las épocas, desde la Guerra de Independencia de los Estados Unidos hasta las invasiones militares en Afganistán e Irak.

Impacta la enorme cantidad de lápidas blancas en fila con los nombres de hombres y mujeres que sirvieron (y murieron) por su país. 

Hay algunas tumbas especiales como la Tumba del Soldado Desconocido o el Memorial a John F. Kennedy que son muy visitadas, pero hay otros sitios importantes de recuerdo como el de las víctimas del fatídico 9-11, el correspondiente a los fallecidos en la explosión del transbordador espacial Challenger y el dedicado a las 259 víctimas del atentado aéreo a un vuelo de Pan Am en Escocia.

El lugar inspira un hondo respeto y mueve a reflexionar sobre la vida, la guerra y la muerte.

5. EL CEMENTERIO O NECRÓPOLIS DE COLÓN EN LA HABANA

Este magnífico cementerio levantado en la segunda mitad del siglo XIX fue creado para albergar la tumba de Cristóbal Colón. Sin embargo, nunca recibió los restos descubridor de América que por aquel entonces yacían en la catedral de La Habana.

Declarado Monumento Nacional, tiene magníficas bóvedas y tumbas anteriores a la revolución castrista, de gran valor histórico, cultural y artístico.

Quizás el sepulcro más visitado sea el panteón de la familia Falla y Bonet; entre otros elementos incluye una pirámide trunca granito gris pulido con un Cristo de bronce sobre ella. Considerada una de las piezas funerarias más bellas del planeta, es creación del escultor español Mariano Benlliure.

Una de las mayores curiosidades es que es el único lugar en la isla -según me explicaron allí- donde existe la propiedad privada. Aunque no hemos podido aún documentarlo, el guía que nos acompañó en la visita contó que por esa razón durante un tiempo una mujer trasladó allí su oficina.

Ángeles, mármoles y cruces en un tono intensamente blanco hacen de este cementerio una extraordinaria galería de escultura al aire libre digna de admirar y visitar.

6. CEMENTERIO GREYFRIARS, EDINBURGO, ESCOCIA

Este cementerio no se destaca como el de la Recoleta, el Père Lachaise o el de Colón en La Habana por su arte, ni tampoco como el Cementerio Judío de Praga o el Nacional de Arlington por el recogimiento, sino por la simpatía y el misterio.

Hablamos de simpatía pues cerca de la entrada se encuentra la famosa estatua de Bobby, el perrito que permaneció durante 14 años -hasta su muerte- junto a la tumba de su dueño. Hay una lápida que recuerda a este Skye Terrier que vivió a mediados del siglo XIX, que, en realidad, se encuentra enterrado en otro lugar del cementerio.

Pero dijimos misterio porque la leyenda cuenta que en el cementerio habita el fantasma de George “Bloody” Mackenzie, un abogado y político que encarceló en una prisión vecina a 1200 covenanters presbiterianos opuestos al gobierno católico que regía el Reino Unido durante la  segunda mitad del siglo XVII. Muchos de los reos fueron ejecutados y otros murieron debido al maltrato. Finalmente el rey Jacobo II fue derrocado en la Revolución Gloriosa en 1688 y tres años después Mackenzie murió y fue enterrado en este cementerio. Incluso hay tours nocturnos por el Greyfriars, considerado uno de los lugares más tenebrosos del planeta.

Al lado de Greyfriars se encuentra nada menos que la Georges Heriot’s School, un antiguo colegio que dicen que inspiró Hogwarts, “el mejor colegio de magia y hechicería del mundo”, según la saga de Harry Potter.

De paso, no hay visita a la ciudad de Edinburgo que no incluya la vista de la cafetería donde, según se cree, J.K. Rowling creó al famoso personaje.

7. CEMENTERIO DE LA SAINT’S PAUL CHAPEL, DE LA TRINITY CHURCH, NEW YORK, ESTADOS UNIDOS

La Capilla de San Pablo (en inglés, St. Paul’s Chapel), ubicada sobre la avenida Broadway en el Bajo Manhattan, forma parte de la famosa Trinity Church vecina a Wall Street. Fue construida en 1766, siguiendo el influyente diseño de la iglesia St Martin-in-the-Fields erigida en Londres por James Gibbs en 1721.

Esta iglesia episcopal que sobrevivió a los atentados de 2001 contra sus vecinas, las Torres Gemelas, cuenta en sus jardines con un antiguo cementerio abierto al público que recibe un millón de visitantes por año.

Están enterrados allí varios héroes de la independencia y otros neoyorquinos ilustres. A diferencia de los grandes cementerios, este pequeño camposanto no muestra panteones o bóvedas, sino simplemente tumbas identificadas por lápidas, la más antigua de 1704[7]. Otra sepultura datada en 1750 tiene una estrella sobre la piedra cincelada por un herrero pues en aquel entonces no había especialistas en la zona. En la segunda mitad del siglo XVIII comenzaron a aparecer otros símbolos de fe en las tumbas y en ocasiones algún epitafio acompañando el nombre de las personas y la fecha de su defunción.

Este cementerio declarado Sitio Histórico Nacional es en sí mismo un valioso documento sobre el pasado de la ciudad y la nación, incluso antes de la declaración de su independencia. Constituye, a la vez, un remanso en medio del ajetreo de la Bolsa de Comercio de New York y las agencias bancarias. Invita a meditar sobre la vida y hacer lo que amamos mientras podamos.

CEMENTERIO GENERAL DE CHICHICASTENANGO, GUATEMALA

Guatemala conserva un alto porcentaje de la población indígena, en su mayoría correspondiente a tribus descendientes de los mayas. Entre ellos todavía se practica lo que se conoce como animismo católico, una fusión entre el cristianismo de los conquistadores y las creencias religiosas prehispánicas que mantiene vivas un conjunto de tradiciones, como las procesiones rituales.

En Chichicastenango, sede de un maravilloso mercado indígena que es también el más grande de Centroamérica, se vive una intensa espiritualidad. Según la tradición maya, honrar a los muertos mueve a los vivos a aceptar la inevitabilidad de la muerte.

Su cementerio, ha considerado por la National Geographic como uno de los más coloridos del mundo[8]. Sin embargo, no es un lugar bullicioso; más bien se impone un reverente respeto por los ancestros.

Los parientes pintan las tumbas de diferentes colores y para integrante hay un color asignado según su rol dentro de la familia. Vale la pena admirar las tumbas y entender que a través de sus colores el pueblo expresa su fe.

RESUMIENDO

Desde luego, los cementerios nos recuerdan la pérdida de los seres amados y la brevedad de nuestro paso por la vida, pero también son silenciosos testigos de la historia; en cada visita pueden revelarnos algunos de los secretos del pasado. Además, constituyen un espacio único de arte y arquitectura que nos conmueve por los sentimientos que comunica.

© Pablo R. Bedrossian, 2020. Todos los derechos reservados.


REFERENCIAS

[1] Corominas, Joan, “Breve Diccionario Etimológico de la Lengua Castellana” de Joan Corominas, Biblioteca Románica Hispánica, Gredós, 1961, tercera edición “muy revisada y corregida”, 2000, p.144

[2] 1ª Epístola a los Tesalonicenses 4:13,14

[3] La entrevista ha sido publicada por primera vez en “El Expositor Bautista”, agosto 1986, y posteriormente reproducida en varios websites. Puede leerse completa en “Encuentro desconocido con Jorge Luis Borges” y puede leerse en https://pablobedrossian.com/2011/06/22/encuentro-desconocido-con-jorge-luis-borges/

[4] Zigiotto, Diego, “Las Mil y Una Curiosidades del Cementerio de la Recoleta”, Ediciones B, Buenos Aires, 2013, p.28

[5] López Mato, Omar, “Ciudad de Ángeles”, Grijalbo Mondadori, 2004, p.7

[6] Entrevista al director del Museo Judío de Praga, Leo Pavlát, que puede leerse en https://www.radio.cz/es/rubrica/legados/antiguo-cementerio-judio-de-praga-un-lugar-magico-que-inspira

[7] https://www.nps.gov/sapa/learn/historyculture/stpaulschurchcemetery.htm

[8] https://www.nationalgeographic.com/travel/destinations/north-america/guatemala/chichicastenango-maya-cemetery/


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“EL ATENEO GRAND SPLENDID”, QUIZÁS LA LIBRERÍA MÁS BELLA DEL MUNDO (por Pablo R. Bedrossian)

Serie GRANDES EDIFICIOS DE BUENOS AIRES – Serie LIBRERÍAS MARAVILLOSAS DEL MUNDO

Solemos admirar los edificios por su fachada; no es común que su interior nos deslumbre más que su aspecto exterior. Sin embargo, la Librería El Ateneo Grand Splendid es uno de esos casos donde las profundidades son más luminosas que las superficies. Los invito a conocer su historia y a recorrerla.

Argentina es un país de ávidos lectores. Quizás por eso ha producido maravillosos escritores como Jorge Luis Borges, Julio Cortázar y Ernesto Sábato. Buenos Aires, su capital, sigue siendo famosa por sus librerías. Incluso Umberto Eco al inicio de “El Nombre de la Rosa” hace mención de ellas:

“Si nada nuevo hubiese sucedido, todavía seguiría preguntándome por el origen de la historia de Adso de Melk; pero en 1970, en Buenos Aires, curioseando en las mesas de una pequeña librería de viejo de Corrientes, cerca del más famoso Patio del Tango de esa gran arteria tropecé con la versión castellana de un librito de Milo Temesvar…”[1].

La más bella de todas es, sin duda, la librería El Ateneo Grand Splendid[2]. Ubicada en la Avenida Santa Fe 1860, entre la Avenida Callao y la calle Riobamba, fue originalmente un cine y teatro. Ahora, el espectáculo son los libros.

EL EDIFICIO

Por encargo del empresario discográfico Max Glücksman -un inmigrante austriaco que había llegado a los 15 años a la Argentina-, y bajo diseño de los arquitectos Rafael Peró y Manuel Torres Armengol, en 1917 se inició la construcción del Grand Splendid, inaugurándose en mayo de 1919. Aunque todos los artículos hacen referencia a “los arquitectos Pizoney y Falcope” a cargo de la dirección de obra, creemos que es un errónea referencia a los grandes constructores José Pizone y Luis Falcone. Pizone tuvo a cargo la construcción del Palacio Barolo, diseñado por Mario Palanti, y Falcone la construcción del Palacio de la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires, diseñado por Héctor Ayerza y Edouard Le Monnier.

Esta suerte de Catedral del Teatro contaba con 550 butacas distribuidas en cuatro niveles de palcos y una platea para 500 personas. Quizás el distintivo más importante lo constituya la pintura realizada por Nazareno Orlandi en su enorme cúpula. Es una representación alegórica de la paz que celebra el fin de la 1ª Guerra Mundial[3].

GRANDES VALORES DEL AYER

Por el Grand Splendid pasaron importantes personajes del tango, y a partir de 1920 Carlos Gardel grabó varios de sus discos en un estudio instalado en la parte superior del edificio[4]. En 1923, también en uno de los pisos altos, se instalaron los estudios de Radio Splendid. En su sala se estrenaron películas mudas argentinas y se proyectó la primera película sonora llegada al país, “La divina dama”.

DEL CINE A LA LIBRERÍA

Los tiempos cambiaron. La llegada de los complejos multisalas y los cambios en los hábitos del público en los ’90, inclinado hacia el alquiler de videos, produjeron una crisis en el negocio de los cines.

Procurando una salida, Rabeno Saragusti, responsable del Grand Splendid, el 14 de febrero de 2000 firmó un contrato de alquiler con la cadena Yenny, también propietaria de la Librería El Ateneo de la calle Florida. Cerró así las puertas al cine, pero ensanchó las de la cultura, conservando su belleza original. Las cuidadosas remodelaciones fueron llevadas a cargo del estudio del arquitecto Fernando Manzone.

Hoy el hall de entrada está saturado de mesas y bateas con libros, CDs y DVDs, además de una pequeña sección de coleccionables y regalos. Pero al llegar a la sala de proyecciones uno entra en una atmósfera solemne bañada por una tenue luz. En el centro se abren escaleras mecánicas que conducen al subsuelo (área de CDs, DVDs y sala de lectura para niños); a ambos lados, una multitud de estantes exhiben libros de todo tipo de tamaño y color.

Al fondo, donde estaba el escenario, se encuentra una confitería, donde se puede tomar un café, dialogar con amigos o leer un libro.

Para acceder a los pisos superiores donde están los palcos se debe tomar un elevador. Allí se encuentra literatura, audio y videos especializados.

Para los que amamos la lectura, entrar a la Librería El Ateneo Grand Splendid es hacer realidad aquellas palabras que Borges atribuye a Ralph W. Emerson: “Una biblioteca es una especie de gabinete mágico. En ese gabinete están encantados los mejores espíritus de la humanidad… tenemos que abrir el libro, entonces ellos despiertan” [5].

© Pablo R. Bedrossian, 2019. Todos los derechos reservados.


NOTA

Casi a totalidad del presente artículo ha sido extraída de nuestro artículo “Librerías Maravillosas”, © Pablo R. Bedrossian, 2016, 2017, 2018. Todos los derechos reservados que puede leerse en https://pablobedrossian.com/2016/03/25/dos-librerias-maravillosas-por-pablo-r-bedrossian/


REFERENCIAS

[1] Eco, Umberto, “El Nombre de la Rosa”, Editorial Lumen, Ediciones de la Flor, 9ª Ed.,p.11

[2] El Ateneo es el nombre de una cadena de librerías argentina de la cual la que presentamos es una sucursal.

[3] Para los que quieran saber más sobre la hermosa pintura en el techo, recomendamos leer el artículo publicado por Hugo Petruschansky en la Revista La Nación, del diario del mismo nombre, el 18 de julio de 2004, que puede leerse en http://www.lanacion.com.ar/618516-cupula-del-grand-splendid-como-ver-la-obra

[4] Sobre Gardel y el sitio de sus grabaciones, hay una breve pero excelente nota de Eduardo Parise en http://www.clarin.com/ciudades/Ecos-Gardel-pieza-vacia_0_456554378.html

[5] Borges, Jorge Luis, “Borges Oral”, Emecé Editores / Editorial de Belgrano, Buenos Aires, 1979, 2ª Impresión, p.22


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Todas las fotografías fueron tomadas por el autor de esta nota y es el dueño de todos sus derechos.

LIBRERÍAS MARAVILLOSAS (por Pablo R. Bedrossian)

“El libro es una extensión de nuestra memoria y nuestra imaginación” [1]. (Jorge Luis Borges)

Los que amamos la lectura no podemos evitar la tentación de entrar a una librería, y ojear y hojear aquellos libros que nos interesan. Comprar un libro se ha vuelto una experiencia: elegirlo, compararlo, admirarlo, comenzar a leerlo antes de pagar por él. O sin pagar, porque para mejorar esa experiencia, cada vez más librerías proveen espacios para la lectura. Si bien estamos en una época de venta digital, el libro impreso sigue creciendo[2].

El ámbito de la experiencia provee más valor al lector. Las librerías, como las bibliotecas, determinan ese ámbito; sentarse en mullidos sillones, en un sitio climatizado, amplio y luminoso, donde uno pueda también tomar un café, hace que la lectura se vuelva un placer aún mayor.

Quiero presentar algunas de las librerías más hermosas del mundo, que han elevado esa experiencia.

ALEXANDRA BOOK CAFE, BUDAPEST, HUNGRÍA

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Budapest es considerada la París del este europeo. Su calles, avenidas, parques y puentes son en sí mismos un show al aire libre. Caminando por su emblemática avenida Andrassy[3], a la altura del número 39 aparece un llamativo edificio, la Librería Alexandra[4]. Se trata de una serie de pisos a los cuales se accede por escaleras mecánicas.

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En la planta baja un mundo de libros aguarda que el visitante vaya por ellos. En el segundo piso, hay mesas y anaqueles poblados de textos, y un formidable salón de decoración barroca donde se puede tomar un café con algún bocadillo, o simplemente escuchar su piano. Además, hay una exposición de arte en el piso superior, donde se pueden adquirir pinturas.

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La construcción original neorrenacentista fue diseñada por Gustav Petschacher y Segismundo Sziklai e inaugurada en 1884. Contaba con un billar y salones de baile en el piso inferior, un casino -que era el corazón del proyecto- en el segundo, y dos apartamentos de lujo en el tercero.

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El diseño de interiores, incluyendo el espectacular fresco que corona la cafetería, realizado por Karl Lotz, el Príncipe de las Artes de Hungría, han sobrevivido hasta nuestros días.

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La primera remodelación tuvo lugar en 1909, cuando el nuevo propietario, Samuel Goldberger, decidió renovar el edificio, que había sido dañado por un incendio en 1903. Se reinauguró el 3 de marzo de 1911 bajo el nombre Párizsi Nagy Áruház (en español, Tienda por Departamentos París) convirtiéndose en el primer gran almacén moderno de Hungría. Aunque en esa época no existía el art deco, su fachada parece haberlo anticipado.

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El edificio sobrevivió a la 2ª Guerra Mundial. Se hicieron arreglos, y fue reabierto al público en 1958 bajo el nombre de Divatcsarnok, dedicado a la moda. En 1967 fue declarado monumento protegido. Sin embargo, el colapso de la Unión Soviética y la caída de la cortina de hierro llevaron al cierre del negocio. En manos del Estado no hubo ningún plan concreto para relanzarlo. En 2005 fue adquirido por The Orco Property Group, un consorcio francés dedicado a bienes raíces, que dedicó cuatro años a renovarlo, reabriendo sus puertas el 10 de noviembre de 2010.

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El primer inquilino fue la Librería Alexandra, que se hizo cargo de los dos primeros pisos, y el Lotz-terem (el maravilloso ex salón de baile donde está el café). Más arriba hay una galería de antigüedades y arte.

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Si visita Budapest, no dude: entre. Ingresará a un espacio que le hará sentir que los libros son amigos que lo reciben en su casa.

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EL ATENEO – GRAND SPLENDID, BUENOS AIRES, ARGENTINA

Argentina es un país de ávidos lectores. Quizás por eso ha producido maravillosos escritores como Jorge Luis Borges, Julio Cortázar y Ernesto Sábato. Buenos Aires, su capital, sigue siendo famosa por sus librerías. Incluso Umberto Eco en “El Nombre de la Rosa” hace mención de ellas:

“Si nada nuevo hubiese sucedido, todavía seguiría preguntándome por el origen de la historia de Adso de Melk; pero en 1970, en Buenos Aires, curioseando en las mesas de una pequeña librería de viejo de Corrientes, cerca del más famoso Patio del Tango de esa gran arteria tropecé con la versión castellana de un librito de Milo Temesvar…”[5].

La más bella de todas es, sin duda, la librería El Ateneo Gran Splendid[6]. Ubicada en la Avenida Santa Fe 1860, entre la Avenida Callao y la calle Riobamba, fue originalmente un cine y teatro. Ahora, el espectáculo son los libros.

Por encargo del empresario discográfico Max Glücksman -un inmigrante austriaco que había llegado a los 15 años a la Argentina-, y bajo diseño de los arquitectos Peró y Torres Armengol, en 1917 se inició la construcción del Grand Splendid. La obra, dirigida por los arquitectos Pizoney y Falcope, se inauguró en mayo de 1919. Esta suerte de Catedral del Teatro contaba con 550 butacas distribuidas en cuatro niveles de palcos y una platea para 500 personas. Quizás el distintivo más importante lo constituya la pintura realizada por Nazareno Orlandi en su enorme cúpula. Es una representación alegórica de la paz que celebra el fin de la 1ª Guerra Mundial[7].

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Por el Grand Splendid pasaron importantes personajes del tango, y a partir de 1920 Carlos Gardel grabó varios de sus discos en un estudio instalado en la parte superior del edificio[8]. En 1923, también en uno de los pisos altos, se instalaron los estudios de Radio Splendid. En su sala se estrenaron películas mudas argentinas y se proyectó la primera película sonora llegada al país, “La divina dama”.

Los tiempos cambiaron. La llegada de los complejos multisalas y los cambios en los hábitos del público en los ’90, inclinado hacia el alquiler de videos, produjeron una crisis en el negocio de los cines.

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Procurando una salida, Rabeno Saragusti, responsable del Grand Splendid, el 14 de febrero de 2000 firmó un contrato de alquiler con la cadena Yenny, también propietaria de la Librería El Ateneo de la calle Florida. Cerró así las puertas al cine, pero ensanchó las de la cultura, conservando su belleza original. Las cuidadosas remodelaciones fueron llevadas a cargo del estudio del arquitecto Fernando Manzone.

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Hoy el hall de entrada está saturado de mesas y bateas con libros, CDs y DVDs, además de una pequeña sección de coleccionables y regalos. Pero al llegar a la sala de proyecciones, uno entra en una atmósfera solemne bañada por una tenue luz. En el centro se abren escaleras mecánicas que conducen al subsuelo (área de CDs, DVDs y sala de lectura para niños); a ambos lados, una multitud de estantes exhiben libros de todo tipo de tamaño y color. Al fondo, donde estaba el escenario, se encuentra una confitería, donde se puede tomar un café, dialogar con amigos o leer un libro.

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Para acceder a los pisos superiores donde están los palcos se debe tomar un elevador. Allí se encuentran literatura, audio y videos especializados.

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CAPITOL HILL BOOKS, WASHINGTON D.C., ESTADOS UNIDOS

Algunos opinan que Washington es una urbe europea en el corazón de los Estados Unidos. Probablemente no lo dicen sólo por su arquitectura -hay infinidad de edificios de estilo neoclásico-, sino por su naturaleza cosmopolita. Pero quizás exista una razón adicional: cuando uno ingresa a Capitol Hill Books siente que está en alguna ciudad del Viejo Continente.

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Al visitarla recordamos aquella idea borgeana, que el universo tiene forma de biblioteca, pero no es un cosmos sino un caos. Con libros por todas partes, incluyendo el cuarto de baño, es un paraíso para los bibliófilos.

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Ubicada frente al Eastern Market, a pocas cuadras del Capitolio de los Estados Unidos y de la famosa Biblioteca del Congreso, posee un sótano y dos plantas repletos de libros usados, primeras ediciones y publicaciones raras. Su dueño original falleció en 1994. El actual no permite que ingresen ni celulares, ni novelas románticas. Cualquier otro texto, uno lo puede encontrar allí.

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Su estilo es único, definido por Jim Toole, su actual propietario, como “desorganización controlada”[9].

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Dice en su website “Tenemos libros de ficción en la sala de ficción, libros de misterio en la sala del misterio, libros de lenguas extranjeras en el baño, libros de cocina en la cocina, libros de negocios y de abogados en el armario de negocios, biografías culturales en el armario cultural, y una sección extraña para los que, como las brujas, los sueños, y las cosas, chocan en la noche. También tenemos libros sobre historia, filosofía, viajes, teología, psicología, política (por supuesto), juegos, arte y más… Cada espacio en la tienda tiene un libro, y realmente hay uno aquí, en alguna parte, para usted”[10].

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Capitol Hill Books es ideal para aquellos que les gusta escarbar entre pilas de libros, anhelando encontrar un diamante literario. Además, los precios son muy atractivos.

LIBRERÍA DE ÁVILA, BUENOS AIRES, ARGENTINA

Cuenta Diego Zigiotto, que la Librería de Ávila “es el único comercio porteño que desde 1785 se mantiene en el mismo lugar y dedicado al mismo rubro”[11]. Desde hace casi dos siglos se la conoce como la Librería del Colegio por su cercanía al Nacional Buenos Aires[12]. Habiendo cursado allí mi Secundario, he visitado la librería infinidad de veces, y cada vez que regreso, no deja de asombrarme.

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¿Qué hace especial esta librería? La diversidad de textos, su elegante salón y la experiencia de sus vendedores. Está ubicada en la esquina de Alsina y Bolívar, frente a la Iglesia de San Ignacio, que ocupa la esquina sudoeste de la famosa Manzana de las Luces. A escasos 100 metros se encuentran el Cabildo y la Plaza de Mayo.

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Ofrece una enorme variedad de libros, muchos de los cuales no se consiguen en otras tiendas. Por ejemplo, en una de mis últimas visitas a Buenos Aires compré “Mármol y Bronce, esculturas de la Ciudad de Buenos Aires”, de Nicolás Gabriel Gutiérrez, una joya que no había visto en ningún otro sitio. Aunque, desde luego, se consiguen best sellers, su mayor atractivo se encuentra en su oferta de ediciones raras y libros usados, muy valiosos para estudiosos y coleccionistas.

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El actual edificio levantado en 1926, bajo diseño del arquitecto Ángel Pascual y el ingeniero Luis Migone, cuenta con un salón de ventas de espléndida luminosidad. Al entrar se observa un amplio espacio en dos niveles; allí, sobre mesas y vitrinas se exhiben los libros, los grandes protagonistas de ese histórico lugar.

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A la izquierda, una suerte de balcón oval sirve de mirador para la sección de libros en el subsuelo a la que se accede a través de una escalera.

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Si tiene preguntas, no dude en consultar a quienes atienden al público. Saben de literatura y de libros. Más que vendedores, son asesores que saben guiar al cliente a encontrar lo que busca. Por pura coincidencia, cuando vivía en Buenos Aires tuve un vecino que trabajaba allí. Lo habían elegido porque era una enciclopedia viviente.

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Otros, como Esteban Moore[13], han escrito sobre las celebridades que fueron sus clientes, como los ex presidentes argentinos Mitre, Sarmiento y Avellaneda o los escritores Lugones, Arlt y Borges, pero no es nuestra intención contar su historia sino invitar a vivir la experiencia de visitar la Librería de Ávila. Sólo mencionamos que en 1994 fue adquirida por el librero Miguel Ávila, quien le puso su nombre y ha hecho que hoy no sólo conserve la tradición sino que se haya convertido en una librería de culto.

SHAKESPEARE & CO., PARÍS, FRANCIA

Ubicada sobre la rue de la Bûcherie, a pasos del río Sena y muy cerca de la Catedral de Notre-Dame, Shakespeare and Co. es la librería más famosa de París. Ud. quizás se pregunte porque no lleva el nombre de algunas de las brillantes plumas francesas, como Stendhal, Dumas, Camus o Zola; simplemente se debe a que la librería se especializa en obras de habla inglesa.

Desde su apertura en 1951, ha sido un punto de encuentro de autores y lectores anglófonos. Su fundador, George Whitman, escribió “creé esta librería como un hombre escribiría una novela, construyendo cada habitación como un capítulo, y me gusta que la gente abra la puerta de la misma manera que abre un libro, un libro que lleva a un mundo mágico en su imaginación”[1]. Incluso en 2016 se lanzó un libro de 400 páginas sobre la librería, denominado “Shakespeare and Company, Paris: A History of the Rag & Bone Shop of the Heart”.

La historia personal de George Withman es asombrosa. En tiempos de la famosa Gran Depresión decidió realizar un viaje por México y Centroamérica. Durante su estadía en Yucatán cayó gravemente enfermo y fue curado por una tribu maya. Quizás por eso, su personal filosofía de vida lo llevó a ser hospitalario, invitando a escritores, artistas e intelectuales a dormir entre los estantes de la tienda y las pilas de libros sobre pequeñas camas que durante el día se doblaban y servían como bancos.

El edificio cuenta con un doble frente, adornado por mesas con libros sobre la acera. Fue levantado a principios del siglo XVI para servir de monasterio. Por dentro la librería parece una vieja casona con diminutas escaleras y pasillos laberínticos donde uno debe ser cuidadoso para no tropezarse con otros visitantes, en un ambiente íntimo y amaderado, donde está prohibido tomar fotografías. Sus estantes y mesas pobladas con libros no solo atraen lectores sino a miles de curiosos. La librería pasa siempre llena.

Originalmente la tienda se llamaba Le Mistral, pero en 1964, coincidiendo con el 400º aniversario del nacimiento del autor de “Hamlet” y “Romeo y Julieta”, su fundador decidió darle el nombre actual en recuerdo de una librería homónima fundada en 1919 por Sylvia Beach que reunía escritores expatriados de habla inglesa como Joyce, Hemingway, Fitzgerald, T.S. Eliot, Ezra Pound con talentosos autores nacionales, un poco al estilo de “Medianoche en París” de Woody Allen. La nueva “Shakespeare and Co.” Tuvo entre sus primeros visitantes a un joven argentino nacido en Bélgica: nada menos que Julio Cortázar.

BIBLIO-GLOBUS, MOSCÚ, RUSIA

Ubicada muy cerca de lo que fuera el edificio de la KGB, hoy sede del Servicio Federal de Seguridad (FSB) y de la plaza Lubyanka, la librería Biblio-Globus es una de las más grandes del mundo: ocupa tres plantas de un edificio cuya superficie cubre la mayor parte de la manzana donde se encuentra.

Fue fundada en 1957 siguiendo las mejores tradiciones de venta de libros, por lo que se ha constituido en un verdadero club de lectores que reúne a personas de diferentes intereses, credos, actividades y orígenes en un mismo espacio cultural. Tal como la misma librería afirma, su misión es “garantizar que las próximas generaciones hereden el amor y el respeto por el libro, el conocimiento, el patrimonio cultural de Rusia y del mundo entero”[15].

Es una librería enorme, tan diversa como completa. La planta baja cuenta con cuatro salas: una ofrece libros de historia, filosofía, política y religión, otra contiene libros de literatura de nivel académico; una tercera, libros sobre hobbies, viajes y deportes; la última, tarjetas postales, papelería y obsequios, desde luego, ¡todos en lengua rusa!

Si busca libros en alfabeto latino debe subir a la segunda planta. Allí también encontrará las secciones de novelas, colecciones de cuentos y literatura infantil en lengua rusa. Hay una amplia variedad de DVDs de películas y algunos CDs.

Quizás la estética no sea su mayor virtud, sin embargo tiene secciones para el asombro. Lo mejor se encuentra en el subsuelo con algunas salas dignas de los mejores museos. Allí no solo se venden libros antiguos y difíciles de conseguir sino extraordinarias piezas de numismática y filatelia. En ese mismo nivel encontrará libros de arte y hasta una floristería.

Por supuesto en Biblio-Globus no faltan sitios donde tomar café. Allí podrá leer alguno de los 250,000 títulos que ponen a la venta.

THE STRAND BOOKSTORE, NEW YORK CITY, ESTADOS UNIDOS

En Nueva York, se encuentra The Strand Bookstore, la única librería en el mundo que afirma tener “18 millas de libros”.

Está ubicada en la esquina de Broadway, la única avenida diagonal que atraviesa Manhattan, y la 12th Street en el East Village. Este paraíso de los lectores tiene un doble mérito: siendo una librería independiente ha sido capaz de competir con las grandes cadenas, como Barnes & Noble que tiene una sucursal a solo dos cuadras en Union Square; además sobrevive en un entorno donde las ediciones digitales están reemplazando a las de papel.

La librería se encuentra en esta icónica esquina desde 1957. Tiene pisos de madera, amplias escaleras y un ascensor interno. Las estanterías de la planta baja parecen infinitas, como si fueran parte de la borgeana Biblioteca de Babel. Puede admirarla desde espacios que funcionan como balcones.

Nuestras zonas favoritas son un pequeño entrepiso que ofrece libros de arte y arquitectura y la sección de libros antiguos, primeras ediciones y rarezas del tercer piso que cierra más temprano que el resto de la librería.

Además, hay un enorme surtido de libros usados y algunos coleccionables. Si va a New York, no deje de visitarla, pero déjenos advertirle algo: vaya con tiempo, porque una vez adentro no querrá salir.

EL ATENEO DE LA CALLE FLORIDA 340, BUENOS AIRES, ARGENTINA

El 10 de septiembre de 1984 viví una experiencia única: conocí personalmente a Jorge Luis Borges y conversé con él unas tres horas. Me pidió que lo llevara a El Ateneo, nombre que en aquel entonces se adjudicaba exclusivamente a la librería de Florida 340, en el Centro de Buenos Aires. Transcribo brevemente la historia:

Llegamos a “El Ateneo”. En la distinguida librería recibieron a Borges como un prócer o mito viviente. Nos rodeó una veintena de empleados que lo saludaron con esmerado respeto. Borges quería un libro de sonetos de Enrique Banchs para una antología que estaba preparando.  Aproveché para regalárselo y, con una desvergüenza propia de un alucinado, le escribí una dedicatoria” [16].

No era casualidad que Borges hubiera elegido esa librería, aun cuando había muchas otras más cerca de su departamento: se trataba de la más grande y la más completa, de la más bella y la más refinada del país. El Ateneo había sido fundada en 1912, por el español Pedro García. El poeta y comunicador Willy G. Bouillon nos cuenta: “La primera sede de El Ateneo estuvo en la calle Victoria al 600 (hoy Hipólito Yrigoyen), frente al Concejo Deliberante. En 1936 se trasladó a Florida 371 y poco después a su definitivo emplazamiento, en el 340 de la misma calle. Con el antiguo edificio de La Nación en la vereda opuesta, integraron un par singular de ese tramo de la céntrica arteria, que fue el primero en hacerse peatonal, en 1913”[4].

Siendo la peatonal calle Florida de algún modo el corazón de Buenos Aires, sus altas y anchas vidrieras son un imán para los transeúntes. Al ingresar, el lector encuentra mesas rodeadas de estanterías mostrando libros fotográficos junto a las más recientes publicaciones. Los libros están rigurosamente clasificados por temas, colocados de modo de producir un cautivante impacto visual. Por una escalera mecánica uno pude ascender a la segunda planta (en Argentina llamada primer piso) donde hay también una buena selección de CDs y DVDs y una cafetería.

El piso alfombrado, los anaqueles de madera, las columnas interiores con molduras y una escalera de estilo art nouveau al fondo, crean una atmósfera exquisita y, a la vez, acogedora.  Como si todo esto no bastara, también posee un subsuelo poblado de textos. En este templo de la cultura, el 21 de septiembre de 1969 se celebró allí por primera vez La Primavera de las Letras Argentinas, donde autores nacionales firmaron libros y conversaron con los lectores. Este evento, que se repitió al año siguiente, sirvió de antecedente para la famosa Feria Internacional del Libro de Buenos Aires.

Vale la pena entrar y pasar un tiempo en esta librería, hoy integrada a la cadena Yenny – El Ateneo, tal como la maravillosa El Ateneo – Gran Splendid.

LAS DOS QUE ME FALTAN: LO MEJOR PARA EL FINAL

Las librerías, como las bibliotecas, tienen para mí algo sagrado: son templos del saber, del pensamiento, de la imaginación y del descubrimiento. Existen dos de ellas que solo conozco a través de las imágenes, pero  algún día poder visitarlas:

LIBRERIA LELLO, OPORTO, PORTUGAL

La Librería Lello se encuentra en un extraordinario edificio modernista inaugurado en 1906.

En su interior se destacan la decoración en estuco moldeado y pintado que simula piezas de ebanistería y la majestuosa escalera que lleva al segundo piso.

Se cobra entrada y dicen que allí se inspiró J.K. Rowling para escribir historias de Harry Potter.

LIBRERÍA SELEXYZ DOMINICANEN, MAASTRICHT, PAÍSES BAJOS.

Esta librería ocupa el lugar más antiguo dedicado exclusivamente a la venta de libros:  una iglesia gótica de la orden de los dominicos erigida a fines del siglo XIII en Maastricht, Países Bajos.

Los arquitectos Merkx y Girod, lograron ampliar el espacio interior mediante una pasarela multinivel de acero que permite el acceso a gigantescos estantes.

Fue inaugurada en 2005 y obtuvo el Premio de Arquitectura Interior Lensvelt en 2007

UN JARDÍN ENCANTADO

Para los que amamos la lectura, entrar a alguna de estas librerías es hacer realidad aquellas palabras que Borges atribuye a Ralph W. Emerson: “Una biblioteca es una especie de gabinete mágico. En ese gabinete están encantados los mejores espíritus de la humanidad, pero esperan nuestra palabra para salir de su mudez. Tenemos que abrir el libro, entonces ellos despiertan” [18].

© Pablo R. Bedrossian, 2016, 2017, 2018, 2019. Todos los derechos reservados.


BONUS 1: “THE LITERARY MAN”

Un caso extraordinario es” The Literary Man”, un hotel literario ubicado de Óbidos, una localidad portuguesa a 70 km de Lisboa declarada por la UNESCO en 2015 como “Ciudad Literaria”.

Establecida en un viejo convento, su colección cuenta con más de 50,000 volúmenes. Los huéspedes están rodeados por un mundo de libros.


BONUS 2: PERLAS ESCONDIDAS

Toda selección puede ser injusta; por eso, algunos dirán que hay librerías mejores. Probablemente tengan razón porque para cada persona la mejor librería es aquella que ama. Además, todas tienen algo en común: el alma de sus dueños, los libreros.

En lo personal me atraen con la fuerza de un imán las librerías de anticuarios. Hay algunas que deseo reconocer especialmente: First Editions, de Dublin, Irlanda, donde Allan Gregory, su dueño, me atendió maravillosamente y adquirí un libro impreso hace más de tres siglos; Sanderus, en Gante, Bélgica, donde adquirí un par de manuscritos iluminados, que formaron parte de libros de oraciones anteriores a la imprenta. Su sala de cartografía antigua es imperdible, pero solo se puede visitar con el permiso y la presencia de su dueño, Filip Devroe. En el barrio judío de Praga, República Checa, también hallé joyas, como un comentario en hebreo de los libros de los profetas Isaías, Jeremías y Ezequiel impreso en 1792.

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Tampoco quiero omitir una mención de las tiendas de libros antiguos de la rue Bonaparte de París, Francia, y de las viejas librerías de la Avenida de Mayo de Buenos Aires, atiborradas de primeras ediciones, coleccionables y textos curiosos, entre las que se destaca El Túnel, para nosotros imperdible.


REFERENCIAS

[1] Borges, Jorge Luis, “Borges Oral”, Emecé Editores / Editorial de Belgrano, Buenos Aires, 1979, 2ª Impresión, p.13.

[2] Para los interesados, recomendamos leer el estudio de PriceWaterhouse, que se encuentra en http://www.pwc.com/gx/en/global-entertainment-media-outlook/assets/2014/pdfs/book-publishing.pdf  Allí se predice que en 2018 los libros electrónicos alcanzarán el nivel de venta de los libros en papel sólo en dos naciones: Estados Unidos y Reino Unido.

[3] La Avenida Andrassy, construida en 1872, fue reconocida como Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO en 2002, debido a las bellas fachadas de las casas y palacios que conserva.

[4] Alexandra es el nombre de una cadena de librerías húngara de la cual la que presentamos es una sucursal.

[5] Eco, Umberto, “El Nombre de la Rosa”, Editorial Lumen, Ediciones de la Flor, 9ª Ed.,p.11

[6] Yenny – El Ateneo es el nombre de una cadena de librerías argentina de la cual la que presentamos es una sucursal.

[7] Para los que quieran saber más sobre la hermosa pintura en el techo, recomendamos leer el artículo publicado por Hugo Petruschansky en la Revista La Nación, del diario del mismo nombre, el 18 de julio de 2004,  que se puede encontrar en http://www.lanacion.com.ar/618516-cupula-del-grand-splendid-como-ver-la-obra

[8] Sobre Gardel y el sitio de sus grabaciones, hay una breve pero excelente nota de Eduardo Parise en http://www.clarin.com/ciudades/Ecos-Gardel-pieza-vacia_0_456554378.html

[9] https://www.washingtonian.com/2016/05/27/capitol-hill-books-jim-toole-curmudgeonly-rules-signs

[10] http://www.capitolhillbooks-dc.com

[11] Zigiotto, Diego M., “Las mil y una curiosidades de Buenos Aires”, edición corregida y actualizada, Ediciones B, Buenos Aires, Argentina, 2012, p.228

[12] Cuando se comenzó a ser llamada así, el actual Colegio Nacional de Buenos Aires se llamaba Colegio Real de San Carlos.

[13] Su libro se llama: “Librerías de Valor Patrimonial de Buenos Aires”, publicado por la Dirección General de Patrimonio de la Secretaría de Cultura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires en 2003.

[14] https://shakespeareandcompany.com/35/history/36/a-brief-history-of-a-parisian-bookstore

[15] http://www.biblio-globus.ru/content.aspx?page_id=15

[16] La conversación con Borges puede leerse en https://pablobedrossian.wordpress.com/2011/06/22/encuentro-desconocido-con-jorge-luis-borges/; este diálogo se publicó originalmente en El Expositor Bautista de agosto de 1986. Borges había muerto en Ginebra en junio de ese año. Cuando nos encontramos él tenía 85 años, y yo apenas 25.

[17] Bouillon, Willy G., “Cumple 90 años la librería El Ateneo”, Diario La Nación, Buenos Aires, Argentina, edición del 7 de septiembre de 2002; se puede leer en http://www.lanacion.com.ar/429434-cumple-90-anos-la-libreria-el-ateneo

[18] Borges, Jorge Luis, Op.cit., p.22


CRÉDITOS MULTIMEDIA

Todas las fotografías fueron tomadas por el autor de esta nota y es el dueño de todos sus derechos a excepción de:

Fotos de Librería Lello, tomadas de la página https://okdiario.com/cultura/pasos-harry-potter-oporto-ciudad-portuguesa-que-inspiro-j-k-rowling-292827, diario digital español, (https://okdiario.com/)

Fotos de la librería Selexyz Dominicanen: La primera foto fue tomada del sitio: http://www.pinterest.com/pin/417075615472297486  correspondiente a www.matemolivares.blogia.com. La segunda fue tomada del sitio: http://www.huffpost.com/entry/selexyz-dominicanen-the-700-year-old-church_b_2949961, correspondiente al periódico online Huffposts (https://www.huffpost.com/)

Foto del hotel The Literary Man, tomada de https://www.lavanguardia.com/ocio/viajes/20170620/423524592856/hotel-50000-libros-obidos-the-literary-man.html, del periódico español La Vanguardia (http://www.lavanguardia.com)

12 ANÉCDOTAS IMPERDIBLES DE JORGE LUIS BORGES (por Pablo R. Bedrossian e ilustrada por Luis Chávez)

Jorge Luis Borges por el artista hondureño Luis Chávez
Jorge Luis Borges por el artista hondureño Luis Chávez

Borges no sólo era un gran escritor sino también un gran conversador. He leído muchos libros de diálogos con él, donde sus diversos interlocutores, (Antonio Carrizo, Osvaldo Ferrari, María Esther Vázquez, Enrique J. Montenegro, Modesto Montecchia, Jean de Mirellet y Rosa Majian, por citar algunos), parecen compartir un único propósito: revelar el genio del escritor argentino. A priori, no diría que la intención de Borges -el personaje- era mostrarse ingenioso, sino que esa percepción unánime es el resultado de un pensamiento diferente, hecho bajo otros paradigmas. Hoy diríamos que Borges era un pensador lateral. Elegí doce anécdotas, en su mayoría poco conocidas, que lo muestran así. Acompaña la nota una magnífica ilustración realizada especialmente por Luis Chávez, uno de los más grandes caricaturistas de Honduras. 

MADRE

Doña Leonor Acevedo, madre del escritor, murió a los 99 años, Había estado postrada durante mucho tiempo, en muy malas condiciones de salud. Una conocida se lamentó que la pobre señora no hubiera llegado al siglo, a lo que Borges respondió: “Usted exagera los encantos del sistema decimal”

(Citado por Alicia Jurado[1]).

NOVELISTAS

– Y Ud., Borges, ¿en qué cree?

–  Bueno, yo soy ateo.

–  Déjeme preguntarle de otro modo. ¿Cree en una vida eterna?

–  No.

–  ¿Cree en la resurrección de Jesucristo?

–  Tampoco

–  ¿Y en Jesucristo como ser histórico?

–  Desde luego. Si no, tendría que pensar que los cuatro más grandes escritores de la antigüedad fueron cuatro novelistas.

(Del diálogo que personalmente mantuve con él[2])

PRECAUCIÓN

Esta anécdota es relatada por varios amigos de Borges con diversos matices, pero siempre conservando lo esencial de la historia. 

“Una mañana de octubre de 1967, Borges está al frente de su clase de literatura inglesa de la facultad. Un estudiante entra y lo interrumpe para anunciar la muerte del Che Guevara y la inmediata suspensión de las clases para rendirle un homenaje. Borges contesta que el homenaje seguramente puede esperar. Clima tenso. El estudiante insiste: “Tiene que ser ahora y usted se va”. Borges no se resigna y grita: “No me voy nada. Y si usted es tan guapo, venga a sacarme del escritorio”. El estudiante amenaza con cortar la luz. “He tomado la precaución –retruca Borges- de ser ciego esperando este momento”.

(Tomado de la Revista Viva del Diario Clarín[3])

PRÓLOGO

El escritor nicaragüense Sergio Ramírez, compartió una asombrosa historia en su blog, que luego fue reproducida por algunos diarios donde era columnista[4]. La he releído muchas veces y no puedo evitar sonreír cada vez que lo hago. Incluso se lo comenté cuando incidentalmente lo conocí en el aeropuerto de San Salvador, El Salvador, en 2014. Aquí va mi resumen:

Pablo Bedrossian con el escritor nicaragüense Sergio Ramírez
Pablo Bedrossian con el escritor nicaragüense Sergio Ramírez

El protagonista es Alvaro Menen Desleal, una suerte de seudónimo literario creado a partir de sus apellidos originales, Menéndez Leal. Lo aclaro para evitar malentendidos y atribuciones satíricas en Argentina. En 1963 ganó el segundo premio en el Certamen Nacional de Cultura de su país, El Salvador, con  “Cuentos breves y maravillosos”. La obra incluía a manera de prólogo una supuesta carta del propio Borges, que homenajea impúdicamente al autor. De inmediato se levantaron sospechas. Menen Desleal, que era un adelantado en cuestiones de marketing, escribió bajo otros seudónimos acusaciones contra su propio libro, de modo de extender la polémica y crear un boom publicitario. Sergio Ramírez explica lo sucedido: “Nadie reparó en la nota con que, al final del libro, completaba su ardid: ‘Querido maestro Borges: Mi vanidad y mi nostalgia -me digo con sus palabras- han armado una escena imposible. De pronto despierto de un sueño y tengo su carta en las manos, como la flor de Coleridge’[5]. La carta, los cuentos, la nota final, todo era parte de la misma ficción, todo era borgiano”. Menen Desleal murió en 2000, sin enterarse que Borges conoció el asunto, tal como se lee en “Borges”, el libro de Bioy Casares que transcribe las secciones de su diario íntimo donde mencionaba al gran escritor argentino. (de paso, disfruté cada una de sus 1663 páginas). En la entrada del 11 de septiembre de 1963[6], Borges le dice a su amigo: “tengo que consultarte sobre algo” y le trae “Cuentos breves y maravillosos” de Menen Desleal, enviado por un guatemalteco que así cree defender el honor salvadoreño ante tal plagio. Cuenta Bioy: “El título, obviamente, recuerda al de nuestra antología ‘Cuentos breves y extraordinarios’. A manera de introducción, el libro trae una carta de Borges, muy elogiosa de los cuentos incluidos. La carta es indudablemente apócrifa… Borges comenta ‘Con tal de que Madre no haya contestado por mí sin decirme nada’”. Una vez descartada la idea, Bioy agrega “El libro trae un posfacio en que al autor pide a Borges disculpas por la carta apócrifa… “. Borges no sabe qué hacer. Finalmente, Borges -prosigue Bioy- “contesta, por fin, sin dar mayor importancia al asunto: con elogios para el libro y aun para la carta apócrifa”[7]. No encontré en el libro detalles de la respuesta, pero Ramírez expone la respuesta de Borges al denunciante, que resultó ser el escritor Alfonso Orantes: “Ya que el volumen consta de una serie de juegos sobre la vigilia y los sueños, queda la posibilidad de que mi carta sea uno de tales juegos y travesuras?” y señala con su incisivo estilo “Borges dice ‘mi carta’. Y ha pasado a ser auténtica. Aparece incluida en El círculo secreto (prólogos y notas de Jorge Luis Borges, Emecé, Buenos Aires, 2003). Borges nunca la escribió, pero ahora la ha escrito. Es su carta”.

GRAN AMIGO

Interrogado sobre el escritor argentino Manuel Mujica Láinez, pese a que luego responde en forma elogiosa, dice “Es un gran amigo para mí, ya que casi nunca nos vemos”[8].

(Diálogo con Antonio Carrizo)

NOBEL

Un par de días después del otorgamiento de un Premio Nobel de Literatura a otro escritor, dejando por enésima vez a Borges afuera, un amigo me comentó “¿Oíste lo que dijo Borges cuándo se enteró a quién le dieron el Premio? ‘Es lógico que el Premio Nobel se lo entreguen a escritores noveles… ’”. Aún no lo he encontrado documentado.

AMISTAD

Antonio Carrizo, durante los encuentros radiales, le pregunta:

– Borges, es difícil elegir un gran amigo…

– No, es que lo amigos lo eligen a uno[9].

(Diálogo con Antonio Carrizo)

EL NOMBRE DE LA ROSA

Al referirse a Jorge de Burgos, protagonista de su novela “El nombre de la rosa”, Umberto Eco escribe “Todos me preguntan por qué mi Jorge evoca, por el nombre, a Borges, y por qué Borges es tan malvado. No lo sé. Quería un ciego que custodiase una biblioteca (me parecía una buena idea narrativa), y biblioteca más ciego, sólo puede dar Borges”[10]. Su alusión es notable no sólo porque esa biblioteca es un laberinto, sino porque en la introducción, de típico corte borgeano, el autor (convertido en personaje narrador) encuentra el manuscrito que le sirve como fuente en Buenos Aires: “Pero en 1970,  curioseando las mesas de una pequeña librería de viejo de Corrientes, cerca del famoso Patio del Tango de esa gran arteria, tropecé con la versión castellana de un librito…”[11]

 CEGUERA

He recibido esta anécdota de muchas fuentes, y tiene el sello del gran escritor argentino.

Como todos sabemos, Borges era ciego y antiperonista. En cierta ocasión un joven se ofrece a ayudarlo a cruzar la Avenida 9 de Julio. Mientras lo ayuda, el joven le dice “disculpe maestro, pero tengo que decírselo… soy peronista”, a lo que Borges respondió con una leve sonrisa: “¡No se preocupe! Yo también soy ciego”.

ROSADA

“Además tuve la desgracia de escribir un cuento totalmente falso: ‘Hombre de la esquina rosada’. En el prólogo de ‘Historia universal de la infamia’ advertí  que era deliberadamente falso. Yo sabía que el cuento era imposible, más fantástico que cualquier cuento voluntariamente fantástico mío, y sin embargo, debo la poca fama que tengo a ese cuento… Lo curioso es que las personas que admiran ese cuento lo llaman ‘Hombre de la Casa Rosada’ y suponen que me refiero al Presidente de la República”[12].

(Diálogo con María Esther Vázquez)

PEHUAJÓ

“Había un personaje de Pehuajó  que me tenía harto. Entonces yo le pregunté si él conocía aquella famosa copla de Pehuajó y se la recité mientras la inventaba:

‘En el medio de la plaza

Del pueblo de Pehuajó

Hay un letrero que dice

La puta que te parió’.

¿Y sabés lo que me contestó el hombre en cuestión? –‘Si, Borges, ya la conocía…’”[13].

(Diálogo con María Esther Vázquez)

CHINA ZORRILLA

En un emotivo CD de Esteban Morgado, titulado “Las estrellas no sólo brillan en el cielo” volumen 2, en favor de la Casa del Teatro de Argentina y distribuido por Página 12, China Zorrilla -que no canta, sino simplemente cuenta-, refiere una maravillosa anécdota de Borges. Imaginemos la historia en la voz de la inolvidable actriz uruguaya con el suave fondo de las cuerdas de nylon de la guitarra de Esteban:

“A mí me gusta el Borges del humor…. Una vez le preguntaron a él si conocía a un muchacho joven que andaba por Buenos Aires contando sus proezas como escritor y como novelista, y que, por supuesto, no tenía ningún talento. Entonces, le preguntaron a Borges si lo conocía. Y Borges dijo ‘Sí, lo conozco muy bien. Para ese muchacho la mediocridad no tiene secretos’”.

© Pablo R. Bedrossian, 2015. Todos los derechos reservados.

Puede seguir leyendo más sobre el tema en el artículo “OTRAS 12 ANÉCDOTAS IMPERDIBLES DE JORGE LUIS BORGES”, haciendo clic en https://pablobedrossian.com/2020/02/26/otras-12-anecdotas-imperdibles-de-jorge-luis-borges-por-pablo-r-bedrossian/

REFERENCIAS

[1] Jurado, Alicia, “Genio y figura de Jorge Luis Borges”, Eudeba, 1964, 3ª Ed. (1996), p.67

[2] Bedrossian, Pablo R. “Encuentro desconocido con Jorge Luis Borges”, https://pablobedrossian.wordpress.com/2011/06/22/encuentro-desconocido-con-jorge-luis-borges

[3] Revista Viva, Diario Clarín, Buenos Aires, Argentina, edición del 9/5/1999, citado por Eduardo Mazo en http://www.eduardomazo.com/default.asp?s=219

[4] Ramírez, Sergio, Diario La Nación, Buenos Aires, Argentina, edición del 11/7/2011.

[5] Ramírez, Sergio, Diario La Nación, Ed.cit.

[6] Bioy Casares, Adolfo, “Borges”, Ediciones Destino, Colección imago mundi Volumen 101,1ª Ed., 2006, p.949

[7] Bioy Casares, Adolfo, “Borges”, Op.cit.,p.950

[8] “Borges el memorioso”, Op.cit.,p.72

[9] “Borges el memorioso”, Op.cit.,p.79

[10] Eco, Umberto “Apostillas a El Nombre de la Rosa”, Editorial Lumen, Ediciones de la Flor, 2ª Edición argentina, 1987, p.32

[11] Eco, Umberto “El Nombre de la Rosa”, Editorial Lumen, Ediciones de la Flor, 9ª Edición argentina, 1987, p.11

[12] Vázquez, María Esther, “Borges, sus días y su tiempo”, Javier Vergara (1984), p.51,52

[13] Vázquez, María Esther, “Borges, sus días y su tiempo”, Javier Vergara (1984), p.91