3 PELÍCULAS DE ACCIÓN INTENSA PARA VER EN NETFLIX (por Pablo R. Bedrossian)

1. “EXTRACTION” (“MISIÓN DE RESCATE”)

El hijo de un narco de la India que está en la cárcel es secuestrado por un cappo rival de Bangladesh. Desesperado, el indio le pide a su jefe de seguridad que lo rescate, pero, a la vez, lo amenaza. Si no salva al niño, ordenará matar sin piedad a su familia. El esbirro contrata a un equipo extranjero especializado en secuestros, pero como no puede cumplir con la paga prometida se enfrasca en una temeraria lucha contra él mientras el secuestrado es víctima de los intereses en juego.

Es una película de muchísima intensidad. La persecución que ocurre en el medio del film es la más impresionante que el que escribe esta nota ha visto en su vida. Muchos se preguntan cómo se filmó esa escena de 12’ que parece hecha en una sola toma. Producida por los hermanos Joe y Anthony Russo, los productores de “The Avengers” y basada en un cómic llamado “Ciudad” escrito por ellos, esta película dirigida por Sam Hargrave será una delicia para los amantes del cine de acción. Chris Hemsworth en el papel de Tyler Rake es su principal protagonista.  Un detalle curioso: la novela gráfica que inspiró el guion fue ilustrada por el argentino Fernando León González, más conocido como Junior.

¿Qué pasa con el niño y cómo es la guerra de tres partes entre el mercenario, el equipo de rescate y la banda del secuestrador? Véala y dígame si no vale la pena entretenerse con esta película.

2.” JOHN WICK CHAPTER 2” (“UN NUEVO DÍA PARA MATAR”)

Para los que no vieron la primera película de esta saga, John Wick, encarnado por Keanu Reeves, era el más temido asesino a sueldo. Su retiro es interrumpido por el hijo de un mafioso ruso que no lo conoce, roba su auto y mata a su cachorro, último obsequio de su esposa recientemente fallecida. Obviamente el hijo del mafioso y su ejército criminal sufren las consecuencias.

En esta segunda vuelta, siempre en una Nueva York poblada de gangsters, el conflicto se traslada a la mafia italiana. Santino D’Antonio quiere entrar en la Mesa Alta donde se reúnen los doce capi maggiore. El lugar de su familia está ocupado por su hermana Gianna. John Wick tiene una deuda con él y para saldarla debe matar a la mujer. Una vez muerta por su propio encargo, Santino por honor y por sangre debe vengarla y le pone precio a la cabeza de Wick.

La estética del film parece la de un cómic, con personajes exagerados, heridas que no duelen y balas por doquier. El Hotel Continental, un lugar donde está prohibida a violencia, es una suerte de refugio donde no aplican las leyes del hampa y sin embargo se cuecen los odios y las venganzas. Fuera de ese espacio protegido, todo es acción y violencia sin lugar para los débiles.

3. RUN ALL NIGHT (“UNA NOCHE PARA SOBREVIVIR”)

Protagonizada por Liam Neeson quien encarna a Jimmy Conlon y Ed Harris en el papel de Shawn Maguire, es una serie de desafortunadas coincidencias donde estos dos amigos mafiosos se convierten en mortales enemigos.

Michael Conlon, el hijo de Jimmy, (interpretado por el actor sueco Joel Kinnaman) no se habla con su padre desde que supo que su profesión era la de asesino profesional. Trabaja como chofer de una limusina. Sin proponérselo es testigo del asesinato de dos distribuidores de drogas albaneses por parte de Danny Maguire, hijo de Shawn. Sin misericordia alguna y por miedo a que lo delate, Danny decide matar a Michael, algo que no ocurre por la providencial intervención de Jimmy, quien, por salvar la vida de su propio hijo, mata al hijo de su viejo amigo y ex jefe. A partir de allí, con la complicidad de la policía comprada por Shawn, comienza una trama que recuerda lejanamente al cine negro y sin salida.

La acción es muy intensa, alimentada por el enfrentamiento entre padre e hijo que deben trabajar juntos para sobrevivir sabiendo el precio puesto a sus cabezas. Los tiroteos, los escapes y las persecuciones ocupan prácticamente toda la película, que no da respiro al espectador.

CONCLUYENDO

Estas no son películas para pensar sino para sentir. Desde luego, no es cine realista, sino efectista. No imagine grandes personajes sino experimente el vértigo de los acontecimientos. Sépalo de antemano: en los tres films, los buenos se parecen a los malos. Si no le gusta el cine de acción, definitivamente estas películas no son para Ud. Pero si es de los que le aman la emoción y el peligro, las va a querer ver una detrás de otra.

© Pablo R. Bedrossian, 2020. Todos los derechos reservados.

JESÚS, EL INMIGRANTE (por Pablo R. Bedrossian)

Vivo en Honduras, Centroamérica. El principal ingreso del país son las remesas enviadas por los hondureños desde el exterior[1]. Aunque recientemente una nutrida caravana ha atraído la atención de la prensa mundial, desde que llegué hace muchos años a este bello país he conocido personas que, arriesgándolo todo, emprenden un viaje en dirección al sueño americano. Pagan grandes sumas a coyotes que pertenecen a organizaciones criminales dedicadas al tráfico de personas que les prometen -muchas veces falsamente- transportarlos a la Tierra Prometida.

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Desde luego, la emigración no solo ocurre en Centroamérica: los heroicos venezolanos huyen de la sangrienta dictadura de Maduro como lo han hecho por décadas los cubanos que huían de Fidel Castro. Lo hacen habitantes del norte de África viajando a Europa en naves tan primitivas que parecen cáscaras de nueces en medio del mar. Lo hacen los sirios en su lucha por sobrevivir a una guerra de intereses económicos y geopolíticos que ha convertido a su nación en un campo de batalla y los sudaneses de Darfur para no ser una cifra más en el genocidio.

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Lógicamente, un país no puede aceptar a cualquier inmigrante sin verificar quién es, no sea que ladrones, asesinos o terroristas ingresen libremente a su territorio; sin embargo, se levantan otros muros que impiden al extranjero honesto y trabajador lograr su cometido.

En su inmensa mayoría, las personas no emigran porque quieren; escapan de la guerra, la violencia, las extorsiones, las amenazas y la falta de oportunidades que les impiden desarrollarse en el medio que han nacido, donde se encuentran sus afectos. Por favor, no se malentienda: no estoy victimizando al inmigrante. Muchas personas se quedan y luchan por mejorar sus condiciones, demostrando que es posible progresar en su propia tierra, pero eso no nos puede hacer perder de vista que, a medio camino entre la desesperación y la desesperanza, hay quienes asumen el riesgo de perderlo todo con tal de salvar la vida.

JESÚS Y LA HUIDA A EGIPTO

Pocos recuerdan que Jesús fue un inmigrante. No eligió serlo, sino que lo fue por decisión de sus padres, a fin de preservar su vida.

El nacimiento de Jesús es relatado en dos evangelios: el de Lucas y el de Mateo. Mateo es el único que cuenta la famosa historia de los “Reyes Magos”, que no eran ni reyes ni magos, sino sabios que estudiaban los astros. Leamos el relato:

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“Cuando Jesús nació en Belén de Judea en días del rey Herodes, vinieron del oriente a Jerusalén unos magos, diciendo: ¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el oriente, y venimos a adorarle. Oyendo esto, el rey Herodes se turbó, y toda Jerusalén con él. Y convocados todos los principales sacerdotes, y los escribas del pueblo, les preguntó dónde había de nacer el Cristo. Ellos le dijeron: En Belén de Judea; porque así está escrito por el profeta… Entonces Herodes, llamando en secreto a los magos, indagó de ellos diligentemente el tiempo de la aparición de la estrella; y enviándolos a Belén, dijo: Id allá y averiguad con diligencia acerca del niño; y cuando le halléis, hacédmelo saber, para que yo también vaya y le adore. Ellos, habiendo oído al rey, se fueron; y he aquí la estrella que habían visto en el oriente iba delante de ellos, hasta que llegando, se detuvo sobre donde estaba el niño.  Y al ver la estrella, se regocijaron con muy grande gozo.  Y al entrar en la casa, vieron al niño con su madre María, y postrándose, lo adoraron; y abriendo sus tesoros, le ofrecieron presentes: oro, incienso y mirra. Pero siendo avisados por revelación en sueños que no volviesen a Herodes, regresaron a su tierra por otro camino.

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Después que partieron ellos, he aquí un ángel del Señor apareció en sueños a José y dijo: Levántate y toma al niño y a su madre, y huye a Egipto, y permanece allá hasta que yo te diga; porque acontecerá que Herodes buscará al niño para matarlo. Y él, despertando, tomó de noche al niño y a su madre, y se fue a Egipto, y estuvo allá hasta la muerte de Herodes… Herodes entonces, cuando se vio burlado por los magos, se enojó mucho, y mandó matar a todos los niños menores de dos años que había en Belén y en todos sus alrededores, conforme al tiempo que había inquirido de los magos. Pero después de muerto Herodes, he aquí un ángel del Señor apareció en sueños a José en Egipto, diciendo: Levántate, toma al niño y a su madre, y vete a tierra de Israel, porque han muerto los que procuraban la muerte del niño. Entonces él se levantó, y tomó al niño y a su madre, y vino a tierra de Israel”[2].

Hay un notables paralelismos entre este relato de la niñez de Jesús y la historia de algunos migrantes de nuestro tiempo.

El primero es la precariedad. Todas las personas, y en particular los niños, deberían gozar del derecho a vivir en paz y libertad. En algunos países por causa de las dictaduras, en otros por las mafias, narcos, maras y pandillas, y en algunos debido a los fanatismos violentos -todos ellos diferentes formas de terrorismo-, el futuro se presenta peligroso y angustiante.

El segundo es la huida como única opción. Solo una medida desesperada como escapar con lo puesto a veces salva la vida. No tuvieron ese tiempo los judíos durante la Noche de los Cristales Rotos, ni los líderes armenios el fatídico 24 de abril de 1915, ni los hugonotes franceses la aciaga noche de san Bartolomé; tampoco los tutsis y hutus moderados ruandeses aquellos trágicos días a partir del 6 de abril de 1994 donde los hutus radicales salieron en su caza con la bendición oficial.

El tercero son los riesgos asumidos. Muchos migrantes mueren en el camino víctimas de la violencia, las enfermedades y los accidentes. No sabemos cómo fue aquella travesía que José y María emprendieron con el único propósito de salvar a su primogénito, pero estamos seguros que no estuvo exenta de graves sobresaltos. Del mismo modo, para muchos migrantes el riesgo de dejar su tierra es tan alto que hay una sola cosa más riesgosa: no dejarla.

El cuarto, y, sin duda, el más significativo es la esperanza. La fe en un nuevo comienzo es el motor que permite enfrentar los dolores y calamidades que acechan a lo largo del camino. Como José y María, hay padres que hacen lo imposible por proveer a sus hijos un futuro digno. Quiero mencionar a Juan Alberto Matheu, un valiente padre soltero que salió de Honduras rumbo a los Estados Unidos con su hija Lesly, una niña de 7 años con capacidades especiales debido a un severo daño cerebral. Llevó a su hija postrada en silla de ruedas por los medios que pudo hasta la frontera. Cuentan los que lo han visto que con amor limpiaba a su niña con toallas secas, le daba el biberón y le cambiaba los pañales. Por la acción humanitaria de personas que apoyan a los inmigrantes pudo ingresar a los Estados Unidos, una prueba más que los milagros existen y que hay ángeles de carne y hueso. Sin embargo, uno se pregunta cuántos padres desesperados como él habrán quedado en el camino.

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La mayoría de los inmigrantes son personas honradas y luchadoras. Su inmigración no es un delito; es un acto desesperado que requiere comprensión y respeto. No piden otra cosa que una oportunidad de dar lo mejor de sí mismos para encontrar un lugar en el mundo donde sostener a su familia y servir a la sociedad.

En este tiempo de Navidad donde celebramos el nacimiento de Jesús, recordemos que él también tuvo que emigrar. Si no hubiera salido de su tierra, quizás nunca se hubiera encendido esa luz divina que aún veintiún siglos después alumbra a millones de corazones.

© Pablo R. Bedrossian, 2018. Todos los derechos reservados.


REFERENCIAS

[1] “Honduras – Informe Económico y Comercial”, Oficina Económica y Comercial de España en Tegucigalpa, actualizado a Junio 2018, p.11

[2] Mateo 2:1-5,7-16


CRÉDITOS MULTIMEDIA

La foto de la caravana de migrantes fue tomada del sitio https://www.animalpolitico.com/2018/10/caravana-migrantes-tapachula/

La foto de refugiados del norte de África fue tomada del sitio https://www.elestrechodigital.com/2018/05/08/acnur-reclama-una-mayor-coordinacion-ante-el-aumento-de-pateras-en-el-estrecho/

Las pinturas de Jesús camino a Egipto son creaciones de la artista norteamericana de origen filipino Rose Datoc Dall. Para conocer más de las obras de esta brillante artista contemporánea se puede visitar su website, https://www.rosedatocdall.com

La foto de Juan Alberto Matheu y su hija Lesly fue tomada del sitio https://www.elnuevoherald.com/opinion-es/article223263905.html

BRAQUEURS: ATRACADORES EN SU PROPIO LABERINTO (por Pablo R. Bedrossian)

Braqueurs 01“Braqueurs”-en español asaltantes o ladrones de bancos– es un film francés acerca de un grupo criminal dedicado a asaltar furgones, que se ve obligado a trabajar para narcotraficantes. Atrapa por su acción que se mantiene desde el principio hasta el final. En Netflix aparece en inglés como “The Crew”.

Además de los tiroteos y persecuciones -propios del género pero bien logrados-, hay algunos detalles que sobresalen.

La mayoría de sus protagonistas son de origen árabe. No sabemos si es un estereotipo, tal como las nanas latinas de familias norteamericanas, o si existe alguna otra razón. La película sugiere un submundo que se nutre de inmigrantes que prefieren fijar sus propias reglas a vivir bajo las del país que los acoge.

Braqueurs 02.jpgEn cuanto a la percepción del delito, se observa un notable contraste: los ladrones lo ven como una profesión de riesgo donde existen códigos y lealtades, mientras que los narcos lo entienden como una dictadura impuesta a sangre y fuego, que no admite consideraciones ni atenuantes. En “Braqueurs” el hampa es mostrado con dos caras, muy diferentes una de la otra.

De paso, aunque el film no persigue ningún fin moralista, queda latente la pregunta si el crimen reditúa. El dinero fácil puede cotizar demasiado alto; como dice un viejo dicho español, a veces el caldo termina costando más que las albóndigas.

Braqueurs 03No quiero dejar de resaltar la impecable actuación de Sami Bouajila, el actor francés de origen tunecino, que asume el rol protagónico.

Resumiendo, si le gustan las películas de acción realistas, sin la explosividad que las producciones holliwoodescas, “Braqueurs”, traducida al español como “Atracadores” le puede gustar. Cuando la vea, no piense; simplemente observe y sienta.

© Pablo R. Bedrossian, 2018. Todos los derechos reservados.

“LOS ÚLTIMOS LADRONES”, UNA NOVELA QUE SORPRENDE Y ATRAPA (por Pablo R. Bedrossian)

Los últimos ladrones 01Serie CONFIESO QUE HE LEÍDO

¿Qué ocurriría si un dramático acontecimiento borrara repentinamente todo el pasado? ¿Qué pasaría si a ese primer golpe le sucediera otro, que destruyera todas las barreras que separan al rico del pobre, al erudito del ignorante y al delincuente del honrado? La respuesta de Luis Chávez está en esta novela.

San Pedro Sula, la capital industrial de Honduras, durante cuatro años ostentó el triste récord de ser la ciudad con mayor tasa de homicidios del mundo. En ella se desarrolla la trama donde personajes de diversas raíces se exponen a una situación aún más grave, donde el pensamiento colectivo, como un péndulo, oscila entre la duda y la fe, entre la esperanza y la incertidumbre.

Pero no es un drama; es una novela de acción. Con la claridad de un film cinematográfico, el autor le imprime al relato un ritmo vertiginoso, sólo interrumpido por uno de los capítulos finales, donde un diálogo abierto expone sin medias tintas la perspectiva de cada protagonista, indisolublemente unida a las creencias, los valores y la cultura en los cuales han crecido. Narcos, militares, políticos, empresarios, sicarios, mareros y trabajadores son partícipes de una trama intrigante y despiadada.

Es una novela social; no psicológica. Comparte tres características con “El Eternauta”, aquel extraordinario cómic argentino: un acontecimiento que marca un antes y un después en la vida de una ciudad y una nación, el desconcierto de los personajes que tratan de ubicarse en el nuevo escenario sin poder predecir ni prevenir las consecuencias, y, en especial, la épica lucha de quien podríamos llamar el héroe plural o colectivo.

El texto lo va a atrapar. Hay una breve conversación en el anteúltimo capítulo que es la llave para entender la historia. Además, la novela culmina de un modo inesperado, sin perder la tensión en ningún momento.

“Los últimos ladrones” reúne méritos suficientes para obtener premios literarios; no porque el estilo de Luis Chávez sea glamoroso, sino por la arquitectura de una historia sorprendente que puede ser leída y entendida por todos. Digamos, además, que el autor es un genio creativo: caricaturista durante muchos años del desaparecido Diario Tiempo, su arte incluye el dibujo y la pintura. Ha publicado un libro de relatos cortos titulado “Cuentos paranoides”, es conferencista, docente e inventor. Es padre y esposo. Y, además, es un excelente amigo.

© Pablo R. Bedrossian, 2017. Todos los derechos reservados.