OTRAS 12 ANÉCDOTAS IMPERDIBLES DE JORGE LUIS BORGES (por Pablo R. Bedrossian)

En 2015 publiqué “12 Anécdotas Imperdibles de Jorge Luis Borges”, una nota magistralmente ilustrada por Luis Chávez. Se puede leer en https://pablobedrossian.com/2015/03/13/12-anecdotas-imperdibles-de-jorge-luis-borges-por-pablo-r-bedrossian-e-ilustrada-por-luis-chavez/

Allí mencionaba que Borges no sólo era un gran escritor sino también un gran conversador. A través de numerosos libros que recogen sus diálogos y experiencias se revela ese estilo de pensamiento, tan diferente a los comunes casos de toda suerte humana, a partir del cual Borges urdió su literatura. Ahora presento otras 12 anécdotas imperdibles del gran escritor argentino, esperando que las disfruten.

PARTIDARIO

Un periodista peruano a Jorge Luis Borges: “Usted ¿de quién es partidario? ¿De Pizarro o de Atahualpa?” –Borges: “¿Y usted?  ¿De Roma o de Cartago?”.

Del muro de Nicolás González Varela (citado en Borges todo el año, grupo de Facebook, por Patricia Damiano)

PERONISMO

¿Los peronistas? Son una maravilla. Tienen todo el pasado por delante”

(Atribuido a Borges por varias fuentes, pero aún no debidamente documentado)

GALTIERI

Néstor J. Montenegro dialoga con Borges y le comenta: “En el libro ‘Los Nombres de la Derrota’, (el General) Galtieri dice que tenemos más muertos por accidentes de tránsito que en el caso de la guerra por una causa nacional. Borges responde: “Creí que era una broma. No creo que sea cinismo; son mentes bastante rudimentarias… Equiparar las muertes de una guerra a las muertes de los accidentes de tránsito sería, en todo caso, un fuerte argumento contra los choferes”[1].

CEGUERA

En 1928 Borges publicó en La Prensa “Una pieza del 52”, un despiadado comentario sobre una obra teatral de Pedro Echagüe. Juan Pablo Echagüe, descendiente del dramaturgo y crítico literario se sintió ofendido, desatándose una intensa polémica. Echagüe envió desde París una carta al mencionado diario titulada “A propósito de una obra estrenada en 1860 y un artículo publicado por D. Jorge L. Borges”. Allí escribe “Las críticas del Sr. Borges adolecen de esa insuficiencia que los especialistas designan con el nombre de ‘amaurosis y que consiste en una falla de las relaciones del nervio óptico con el encéfalo[2]. Aunque Borges pudo demostrar lo absurdo de los argumentos de su oponente en una sección de la revista Criterio, no deja de ser llamativa la involuntaria alusión a la futura ceguera de Borges. Desde luego no hay dotes proféticas en su autor, pero sí nos permitimos preguntarnos quién era el ciego[3].

BORGES – SÁBATO

Pese a ser junto a Julio Cortázar las figuras literarias más importantes de la Argentina, pocos conocen que existe el libro “Diálogos Borges Sábato”, publicado por Emecé en 1976, que recoge conversaciones entre ambos escritores, compiladas y grabadas en diciembre de 1974 por Orlando Barone, promotor de la iniciativa. Menos conocido aún es el diálogo mantenido por el autor de “Ficciones” y el de “Sobre héroes y tumbas” publicado en 1975 por la Revista Gente, cuyo mentor, Alfredo Serra, recordó en una nota de InfoBAE el 16 de diciembre de 2018[4]. Hay dos sabrosos momentos que vale la pena compartir, donde surge el fino sentido del humor de Borges.

El primero es parte del intercambio:

Sábato: Imagínese un hombre que se pasara toda la vida afeitándose. O diciendo Buenos días.  Mucha gente supone que los hombres famosos nunca dicen buenos días o toman café con leche, como cualquiera. Si los ven tomar café con leche, ya no creen en su fama. La gente parece ignorar que el hombre no siempre escribe el Quijote. A veces paga impuestos…

Borges: Es cierto. Lo mismo que esos que dicen: “A fulano lo conocí siendo de este alto”. Bueno, ¿qué pretenden? ¿Que naciera siendo gigantesco?…

El segundo es un relato de Borges sobre la muerte del escritor Robert Louis Stevenson. Borges cuenta:

“Stevenson murió mientras preparaba una ensalada. El jamás había comido ensalada. Aborrecía las ensaladas. Cuando alguien le contó el episodio a Chesterton, éste respondió: ‘Ahora sí creo que Stevenson ha muerto. Era un hombre que siempre estaba haciendo cosas inesperadas’”.

BORGES CENSURADO

Es famoso el castigo político infligido al gran escritor argentino cuando la burocracia peronista decidió convertir en 1946 a su crítico de auxiliar bibliotecario -JLB trabajaba en la Biblioteca Miguel Cané de Boedo desde 1937- en inspector de aves de corral (inspector de aves, conejos y huevos en las ferias municipales). Sin embargo, no está claro el verdadero título del nuevo puesto asignado. En “Borges, Vida y Literatura”, de Alejandro Vaccaro, publicado por Edhasa en 2006, se hace referencia a las heterogéneas denominaciones atribuidas al nuevo inspector: “de aves en el Mercado Central de Buenos Aires” (James Irby), “de feria” (Napoleón Murat), “para la venta de pollos en los mercados de Buenos Aires” (Victoria Ocampo), “de pollos, gallinas y conejos” (Alicia Jurado), “de aves y conejos en el mercado de la calle Córdoba” (Rodríguez Monegal), “del Mercado de Concentración Municipal de Aves, Huevos y Afines” (Jorge B. Rivera), etc.[5]. De hecho, en 2017 se lanzó una historieta ilustrada y escrita por Lucas Nine, titulada “Borges: inspector de aves” que originalmente había sido publicada en entregas en la revista Fierro[6].

Lo que pocos saben es que el intendente de la época era radical; se llamaba Emilio Siri, y fue obsecuente con el gobierno de turno. El número 142 de la Revista Sur reprodujo las palabras de Borges en la cena de desagravio que se organizó en un restaurante de Once: “Las dictaduras fomentan el servilismo, las dictaduras fomentan la crueldad; más abominable es el hecho de que fomentan la idiotez”.  

MENOS CONOCIDA QUE EL CASTIGO PÚBLICO ES LA CENSURA PRIVADA.

Matías Bauso en un interesante artículo sobre Jacobo Timerman[7] relata una curiosa anécdota que tiene a Borges como involuntario protagonista: “Tomás Eloy Martínez cuenta que… luego del asesinato de John Fitzgerald Kennedy, Primera Plana preparó un número homenaje. Le pidieron un texto a Jorge Luis Borges. Cuando lo recibió, la desilusión de Jacobo fue extrema; esperaba un poema y recibió un texto en prosa de 200 palabras. Gritó, pegó portazos y ordenó que no se publicara la colaboración. Borges no descartó su aporte y lo publicó en su libro El Hacedor. ‘Esta bala es antigua’ dice la primera línea”.

EL OTRO

Cuando Borges trabajaba en la Biblioteca Miguel Cané, otros bibliotecarios hallaron su nombre en un diccionario biográfico. Le dijeron:

“Mirá que casualidad. Este tipo se llama igual que vos y nació en tu cumpleaños”[8].

FE

Aunque Borges era ateo, y, pese a que su mamá, doña Leonor Acevedo, era católica, en su pensamiento se percibe la influencia protestante. Incluso tuvo un bisabuelo pastor metodista. Conocía muy bien la Biblia y sus versiones preferidas eran reformadas. En el cuento “El Libro de Arena” ofrece una lista (quizás autobiográfica) de traducciones de la Biblia “En esta casa hay algunas biblias inglesas, incluso la primera, la de John Wiclif. Tengo asimismo la de Cipriano de Valera, la de Lutero, que literariamente es la peor, y un ejemplar latino de la Vulgata. Como usted ve, no son precisamente biblias lo que me falta” dice el personaje relator (tres traducciones protestantes en inglés, español y alemán y una sola católica en latín). Una anécdota de Borges que recoge María Esther Vázquez, sucede en una pequeña iglesia sajona en Lichfield, Inglaterra “Entré y en la penumbra del templo cumplí un voto que yo había hecho muchos años antes en Buenos Aires, sin esperanza de poder realmente cumplirlo: dije el Padre Nuestro en inglés antiguo, en esa vieja iglesia sajona y logré al cabo de diez siglos, digamos, que volviera a resonar en esa iglesita olvidada el Faether ure, thu eart on heovenum, sie thin namá gehalgot…Creo que lo hice para darle una pequeña sorpresa a Dios”[9].

REVISIONISMO HISTÓRICO

Consultado por María Esther Vázquez sobre su pensamiento acerca del revisionismo histórico, Borges expresó: “Si fuera realmente una revisión de la historia me parecería bien. Pero no lo es… ¿Por qué simulan el proceso de revisar la historia, cuando sabemos que empiezan con las conclusiones y luego inventan las premisas?[10].

UNA PERSONAL: FOTÓGRAFO SE BUSCA

Como algunos saben, el 10 de septiembre de 1984 tuve la oportunidad de compartir con Borges cerca de tres horas. Estuve en su departamento desde donde partimos para cumplir el mandato de su médico: caminar treinta cuadras por día, según me dijo. Anduvimos por la calle Florida camino a la Librería El Ateneo donde quería comprar un libro de soneto de Enrique Banchs que finalmente le obsequié. En la nota sobre aquel encuentro[11] conté algo sucedido en el camino: “Un joven fotógrafo comenzó a disparar su cámara insistentemente. Borges le preguntó a qué medio pertenecía. Cuando respondió ‘Editorial Atlántida’, el anciano comenzó a lanzar furibundos bastonazos ante el asombro del fotógrafo que huyó raudamente. No sin amargura declaró: ‘Son unos estafadores’”. Lo que no escribí es que justo antes de la reacción de Borges iba a preguntarle al fotógrafo el nombre y cómo encontrarlo para obtener las fotografías como recuerdo. Desde luego, al ver la violenta indignación del escritor preferí llamarme a silencio antes de convertirme en el nuevo objeto de sus bastonazos. Hasta el día de hoy sigo esperando que esas fotos aparezcan. Si alguno tiene alguna información, por favor, se paga recompensa.

EXISTENCIA TRANSITORIA

Al enterarse que el escritor daba clases en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires, una mujer decide ir a conocerlo y lo espera en el pasillo. Cuando termina la clase, salen los alumnos y tras ellos, Borges. La mujer, emocionada por la cercanía, le pregunta:

– ¿Ud. es Jorge Luis Borges?

Borges, tan sorprendido como ella, responde:

– Momentáneamente[12].

© Pablo R. Bedrossian, 2020. Todos los derechos reservados.


REFERENCIAS

[1] Montenegro, Néstor J., “Diálogos”, Nemont Ediciones, 1983, p.19

[2] Diario La Prensa, lunes 6 de agosto de 1928.

[3] Diario Última Hora del 6 de agosto de 1928, reproducido en “Todo Borges y… la vida, la muerte, las mujeres, la madre, la política, los enemigos”, edición especial de la revista Gente y la Actualidad, 1977

[4] Serra, Alfredo, InfoBAE, 18/12/2018, https://www.infobae.com/america/cultura-america/2018/12/16/el-primer-y-ultimo-encuentro-de-borges-y-sabato-despues-de-veinte-anos-de-enemistad-e-indiferencia/

[5] Ríos, Rubén H., “Borges, inspector de aves y detective”, https://www.perfil.com/noticias/cultura/borges-inspector-de-aves-y-detective.phtml

[6] Ríos Rubén H., Op. cit.

[7] Bauso, Matías, “A 20 años de la muerte de Jacobo Timerman, un personaje apasionado, arbitrario y genial”, https://www.infobae.com/sociedad/2019/11/11/a-20-anos-de-la-muerte-de-jacobo-timerman-un-personaje-apasionado-arbitrario-y-genial/

[8] Ortiz Lemos, Andrés, “Cuando Jorge Luis Borges fue inspector de aves de corral”, https://www.planv.com.ec/ideas/ideas/cuando-jorge-luis-borges-fue-inspector-aves-corral

[9] Vázquez, María Esther, “Borges, sus días y su tiempo”, Javier Vergara, 1984, p.77

[10] Vázquez, María Esther, Op. cit., p.108.

[11] Nuestra conversación puede leerse en “Encuentro desconocido con Jorge Luis Borges”, https://pablobedrossian.com/2011/06/22/encuentro-desconocido-con-jorge-luis-borges/

[12] “Palabra de Borges”, en “A cien años de su nacimiento”, Revista Viva, Diario Clarín, 1999, p.28

“EL SENTIDO DEL PASADO” UNA HISTORIA DE HENRY JAMES CONTADA POR BORGES (por Pablo R. Bedrossian)

Serie CUENTOS QUE NO SON PURO CUENTO

Sense of the Past 01Jorge Luis Borges no solo fue un gran escritor. Él mismo prefirió verse como un incansable lector. En “El elogio de la sombra” (1969) incluye un poema llamado, sin duda autobiográfico, que declara en su inicio:

“Que otros se jacten de las páginas que han escrito; a mí me enorgullecen las que he leído[1]”.

Pero además de ser un lector voraz, Borges era un extraordinario conversador, tal como lo testimonian las decenas de libros que recogen sus diálogos con diferentes interlocutores. En mi biblioteca tengo, entre otros, textos de sus conversaciones con Antonio Carrizo, Osvaldo Ferrari (varios), Enrique J. Montenegro, Modesto Montecchia y Jean de Mirellet.

Uno de ellos, titulado “Borges, sus días y su tiempo”, coloca al principio unos breves ensayos que su autora, María Esther Vázquez, denomina aproximaciones al personaje. Luego presenta una serie de diálogos, donde Borges se revela como un maestro del relato verbal. Cuenta de manera cautivante historias que no son suyas, poniendo perlas ocultas al alcance de muchos.

En uno de los diálogos, Borges reduce a cuento una novela inconclusa de Henry James titulada “El sentido del pasado” (título original en inglés “The Sense of the Past”). El escritor argentino ya había citado la obra y esbozado allí parte de su argumento en su ensayo “La Flor de Colerdige”[2], pero no se trata de una narración tan completa como la que presentamos.

Henry James 01Henry James (1843-1916) fue un escritor y crítico literario estadounidense que pasó la mayor parte de su vida adulta en Europa. Hacia el final de su vida adoptó la ciudadanía británica, debido a la negativa de su país a participar en la Primera Guerra Mundial. Era hermano menor del filósofo y psicólogo William James, padre del pragmatismo. Henry James escribió los tres primeros capítulos de la novela a principios del año 1900. Luego de muchos años de silencio, en 1914 dictó a su secretaria unas diez mil palabras que resumían su maravilloso argumento. En 1915 completó aquel tercer capítulo que había iniciado a principios del siglo, y comenzó el cuarto. No pudo continuar pues murió en 1916[3].

Escuchemos la historia contada por Borges:

El libro de James se llama “El sentido del pasado”. El protagonista es un muchacho norteamericano que vive en una vieja casa que ha pertenecido a sus antepasados en Londres. En la casa hay un cuadro al óleo que representa a un individuo del siglo XVIII exactamente igual a él y que ha quedado inconcluso.

Nuestro protagonista vive leyendo libros del siglo XVIII y les dice a sus amigos que se encuentra incómodo en el siglo actual y que desea vivir en aquella época. Nadie le cree. Entonces se encierra en su casa, solo, leyendo, y llega una noche en que, sin demasiada sorpresa, ve que en la pieza contigua hay una gran luz de candelabros, que hay mucha gente y que él mismo está vestido a la moda del siglo XVIII. No por un artificio científico, sino por la tenacidad y voluntad de su imaginación ha llegado al siglo XVIII.

Sense of the Past 02Sus antepasados lo reciben afectuosamente, creen que es un primo que ha venido de América y conoce a un famoso pintor que quiere retratarlo. Él le dice que no podrá concluir ese retrato. El artista le asegura que sí, pero a medida que la obra avanza el pintor tiene que desistir de su propósito, ya que hay algo en ese rostro del siglo XX que él, pintor del siglo XVIII, no puede entender.

Luego el protagonista conoce, previsiblemente, a una muchacha. Se enamora de ella, pero comprende que, como él ha sido un desterrado en el siglo XX, también lo es en el XVIII, es decir: es una persona híbrida, que no pertenece a ningún tiempo; en cada una de esas épocas sentirá nostalgia de la otra. Entonces se despide de su novia, porque tiene otro destino, que es el verdadero. Y es el destino de pensar en ella y de añorarla estando muy lejos. Pasa a la otra habitación y poco a poco se encuentra solo, frente al retrato inconcluso.

En la última página, va a buscar la lápida en el cementerio y ve que esta muchacha ha muerto soltera hacia mil setecientos y tantos[4].

© Pablo R. Bedrossian, 2018. Todos los derechos reservados.


[1] Borges, Jorge Luis, poema “El Lector”, “Elogio de la Sombra” (1969), “Borges Obra Poética (1923-1977)”, 1977, p.353

[2] Borges, Jorge Luis, ensayo “la Flor de Coleridge”, “Otras Inquisiciones (1952)”, “Obras Completas 1923-1972”, Emecé Editores, 1974, 13ª impresión (1983), p.640

[3] Para conocer mejor un poco más de cómo Henry James fue construyendo su novela, recomendamos leer el ensayo “Henry James. El sentido del pasado” de José Luis Alvarado, publicado en http://www.cicutadry.es/sentido-del-pasado-henry-james/

[4] Vázquez, María Esther, “Borges, sus días y su tiempo”, Javier Vergara (1984), p.149 y 150

12 ANÉCDOTAS IMPERDIBLES DE JORGE LUIS BORGES (por Pablo R. Bedrossian e ilustrada por Luis Chávez)

Jorge Luis Borges por el artista hondureño Luis Chávez
Jorge Luis Borges por el artista hondureño Luis Chávez

Borges no sólo era un gran escritor sino también un gran conversador. He leído muchos libros de diálogos con él, donde sus diversos interlocutores, (Antonio Carrizo, Osvaldo Ferrari, María Esther Vázquez, Enrique J. Montenegro, Modesto Montecchia, Jean de Mirellet y Rosa Majian, por citar algunos), parecen compartir un único propósito: revelar el genio del escritor argentino. A priori, no diría que la intención de Borges -el personaje- era mostrarse ingenioso, sino que esa percepción unánime es el resultado de un pensamiento diferente, hecho bajo otros paradigmas. Hoy diríamos que Borges era un pensador lateral. Elegí doce anécdotas, en su mayoría poco conocidas, que lo muestran así. Acompaña la nota una magnífica ilustración realizada especialmente por Luis Chávez, uno de los más grandes caricaturistas de Honduras. 

MADRE

Doña Leonor Acevedo, madre del escritor, murió a los 99 años, Había estado postrada durante mucho tiempo, en muy malas condiciones de salud. Una conocida se lamentó que la pobre señora no hubiera llegado al siglo, a lo que Borges respondió: “Usted exagera los encantos del sistema decimal”

(Citado por Alicia Jurado[1]).

NOVELISTAS

– Y Ud., Borges, ¿en qué cree?

–  Bueno, yo soy ateo.

–  Déjeme preguntarle de otro modo. ¿Cree en una vida eterna?

–  No.

–  ¿Cree en la resurrección de Jesucristo?

–  Tampoco

–  ¿Y en Jesucristo como ser histórico?

–  Desde luego. Si no, tendría que pensar que los cuatro más grandes escritores de la antigüedad fueron cuatro novelistas.

(Del diálogo que personalmente mantuve con él[2])

PRECAUCIÓN

Esta anécdota es relatada por varios amigos de Borges con diversos matices, pero siempre conservando lo esencial de la historia. 

“Una mañana de octubre de 1967, Borges está al frente de su clase de literatura inglesa de la facultad. Un estudiante entra y lo interrumpe para anunciar la muerte del Che Guevara y la inmediata suspensión de las clases para rendirle un homenaje. Borges contesta que el homenaje seguramente puede esperar. Clima tenso. El estudiante insiste: “Tiene que ser ahora y usted se va”. Borges no se resigna y grita: “No me voy nada. Y si usted es tan guapo, venga a sacarme del escritorio”. El estudiante amenaza con cortar la luz. “He tomado la precaución –retruca Borges- de ser ciego esperando este momento”.

(Tomado de la Revista Viva del Diario Clarín[3])

PRÓLOGO

El escritor nicaragüense Sergio Ramírez, compartió una asombrosa historia en su blog, que luego fue reproducida por algunos diarios donde era columnista[4]. La he releído muchas veces y no puedo evitar sonreír cada vez que lo hago. Incluso se lo comenté cuando incidentalmente lo conocí en el aeropuerto de San Salvador, El Salvador, en 2014. Aquí va mi resumen:

Pablo Bedrossian con el escritor nicaragüense Sergio Ramírez
Pablo Bedrossian con el escritor nicaragüense Sergio Ramírez

El protagonista es Alvaro Menen Desleal, una suerte de seudónimo literario creado a partir de sus apellidos originales, Menéndez Leal. Lo aclaro para evitar malentendidos y atribuciones satíricas en Argentina. En 1963 ganó el segundo premio en el Certamen Nacional de Cultura de su país, El Salvador, con  “Cuentos breves y maravillosos”. La obra incluía a manera de prólogo una supuesta carta del propio Borges, que homenajea impúdicamente al autor. De inmediato se levantaron sospechas. Menen Desleal, que era un adelantado en cuestiones de marketing, escribió bajo otros seudónimos acusaciones contra su propio libro, de modo de extender la polémica y crear un boom publicitario. Sergio Ramírez explica lo sucedido: “Nadie reparó en la nota con que, al final del libro, completaba su ardid: ‘Querido maestro Borges: Mi vanidad y mi nostalgia -me digo con sus palabras- han armado una escena imposible. De pronto despierto de un sueño y tengo su carta en las manos, como la flor de Coleridge’[5]. La carta, los cuentos, la nota final, todo era parte de la misma ficción, todo era borgiano”. Menen Desleal murió en 2000, sin enterarse que Borges conoció el asunto, tal como se lee en “Borges”, el libro de Bioy Casares que transcribe las secciones de su diario íntimo donde mencionaba al gran escritor argentino. (de paso, disfruté cada una de sus 1663 páginas). En la entrada del 11 de septiembre de 1963[6], Borges le dice a su amigo: “tengo que consultarte sobre algo” y le trae “Cuentos breves y maravillosos” de Menen Desleal, enviado por un guatemalteco que así cree defender el honor salvadoreño ante tal plagio. Cuenta Bioy: “El título, obviamente, recuerda al de nuestra antología ‘Cuentos breves y extraordinarios’. A manera de introducción, el libro trae una carta de Borges, muy elogiosa de los cuentos incluidos. La carta es indudablemente apócrifa… Borges comenta ‘Con tal de que Madre no haya contestado por mí sin decirme nada’”. Una vez descartada la idea, Bioy agrega “El libro trae un posfacio en que al autor pide a Borges disculpas por la carta apócrifa… “. Borges no sabe qué hacer. Finalmente, Borges -prosigue Bioy- “contesta, por fin, sin dar mayor importancia al asunto: con elogios para el libro y aun para la carta apócrifa”[7]. No encontré en el libro detalles de la respuesta, pero Ramírez expone la respuesta de Borges al denunciante, que resultó ser el escritor Alfonso Orantes: “Ya que el volumen consta de una serie de juegos sobre la vigilia y los sueños, queda la posibilidad de que mi carta sea uno de tales juegos y travesuras?” y señala con su incisivo estilo “Borges dice ‘mi carta’. Y ha pasado a ser auténtica. Aparece incluida en El círculo secreto (prólogos y notas de Jorge Luis Borges, Emecé, Buenos Aires, 2003). Borges nunca la escribió, pero ahora la ha escrito. Es su carta”.

GRAN AMIGO

Interrogado sobre el escritor argentino Manuel Mujica Láinez, pese a que luego responde en forma elogiosa, dice “Es un gran amigo para mí, ya que casi nunca nos vemos”[8].

(Diálogo con Antonio Carrizo)

NOBEL

Un par de días después del otorgamiento de un Premio Nobel de Literatura a otro escritor, dejando por enésima vez a Borges afuera, un amigo me comentó “¿Oíste lo que dijo Borges cuándo se enteró a quién le dieron el Premio? ‘Es lógico que el Premio Nobel se lo entreguen a escritores noveles… ’”. Aún no lo he encontrado documentado.

AMISTAD

Antonio Carrizo, durante los encuentros radiales, le pregunta:

– Borges, es difícil elegir un gran amigo…

– No, es que lo amigos lo eligen a uno[9].

(Diálogo con Antonio Carrizo)

EL NOMBRE DE LA ROSA

Al referirse a Jorge de Burgos, protagonista de su novela “El nombre de la rosa”, Umberto Eco escribe “Todos me preguntan por qué mi Jorge evoca, por el nombre, a Borges, y por qué Borges es tan malvado. No lo sé. Quería un ciego que custodiase una biblioteca (me parecía una buena idea narrativa), y biblioteca más ciego, sólo puede dar Borges”[10]. Su alusión es notable no sólo porque esa biblioteca es un laberinto, sino porque en la introducción, de típico corte borgeano, el autor (convertido en personaje narrador) encuentra el manuscrito que le sirve como fuente en Buenos Aires: “Pero en 1970,  curioseando las mesas de una pequeña librería de viejo de Corrientes, cerca del famoso Patio del Tango de esa gran arteria, tropecé con la versión castellana de un librito…”[11]

 CEGUERA

He recibido esta anécdota de muchas fuentes, y tiene el sello del gran escritor argentino.

Como todos sabemos, Borges era ciego y antiperonista. En cierta ocasión un joven se ofrece a ayudarlo a cruzar la Avenida 9 de Julio. Mientras lo ayuda, el joven le dice “disculpe maestro, pero tengo que decírselo… soy peronista”, a lo que Borges respondió con una leve sonrisa: “¡No se preocupe! Yo también soy ciego”.

ROSADA

“Además tuve la desgracia de escribir un cuento totalmente falso: ‘Hombre de la esquina rosada’. En el prólogo de ‘Historia universal de la infamia’ advertí  que era deliberadamente falso. Yo sabía que el cuento era imposible, más fantástico que cualquier cuento voluntariamente fantástico mío, y sin embargo, debo la poca fama que tengo a ese cuento… Lo curioso es que las personas que admiran ese cuento lo llaman ‘Hombre de la Casa Rosada’ y suponen que me refiero al Presidente de la República”[12].

(Diálogo con María Esther Vázquez)

PEHUAJÓ

“Había un personaje de Pehuajó  que me tenía harto. Entonces yo le pregunté si él conocía aquella famosa copla de Pehuajó y se la recité mientras la inventaba:

‘En el medio de la plaza

Del pueblo de Pehuajó

Hay un letrero que dice

La puta que te parió’.

¿Y sabés lo que me contestó el hombre en cuestión? –‘Si, Borges, ya la conocía…’”[13].

(Diálogo con María Esther Vázquez)

CHINA ZORRILLA

En un emotivo CD de Esteban Morgado, titulado “Las estrellas no sólo brillan en el cielo” volumen 2, en favor de la Casa del Teatro de Argentina y distribuido por Página 12, China Zorrilla -que no canta, sino simplemente cuenta-, refiere una maravillosa anécdota de Borges. Imaginemos la historia en la voz de la inolvidable actriz uruguaya con el suave fondo de las cuerdas de nylon de la guitarra de Esteban:

“A mí me gusta el Borges del humor…. Una vez le preguntaron a él si conocía a un muchacho joven que andaba por Buenos Aires contando sus proezas como escritor y como novelista, y que, por supuesto, no tenía ningún talento. Entonces, le preguntaron a Borges si lo conocía. Y Borges dijo ‘Sí, lo conozco muy bien. Para ese muchacho la mediocridad no tiene secretos’”.

© Pablo R. Bedrossian, 2015. Todos los derechos reservados.

Puede seguir leyendo más sobre el tema en el artículo “OTRAS 12 ANÉCDOTAS IMPERDIBLES DE JORGE LUIS BORGES”, haciendo clic en https://pablobedrossian.com/2020/02/26/otras-12-anecdotas-imperdibles-de-jorge-luis-borges-por-pablo-r-bedrossian/

REFERENCIAS

[1] Jurado, Alicia, “Genio y figura de Jorge Luis Borges”, Eudeba, 1964, 3ª Ed. (1996), p.67

[2] Bedrossian, Pablo R. “Encuentro desconocido con Jorge Luis Borges”, https://pablobedrossian.wordpress.com/2011/06/22/encuentro-desconocido-con-jorge-luis-borges

[3] Revista Viva, Diario Clarín, Buenos Aires, Argentina, edición del 9/5/1999, citado por Eduardo Mazo en http://www.eduardomazo.com/default.asp?s=219

[4] Ramírez, Sergio, Diario La Nación, Buenos Aires, Argentina, edición del 11/7/2011.

[5] Ramírez, Sergio, Diario La Nación, Ed.cit.

[6] Bioy Casares, Adolfo, “Borges”, Ediciones Destino, Colección imago mundi Volumen 101,1ª Ed., 2006, p.949

[7] Bioy Casares, Adolfo, “Borges”, Op.cit.,p.950

[8] “Borges el memorioso”, Op.cit.,p.72

[9] “Borges el memorioso”, Op.cit.,p.79

[10] Eco, Umberto “Apostillas a El Nombre de la Rosa”, Editorial Lumen, Ediciones de la Flor, 2ª Edición argentina, 1987, p.32

[11] Eco, Umberto “El Nombre de la Rosa”, Editorial Lumen, Ediciones de la Flor, 9ª Edición argentina, 1987, p.11

[12] Vázquez, María Esther, “Borges, sus días y su tiempo”, Javier Vergara (1984), p.51,52

[13] Vázquez, María Esther, “Borges, sus días y su tiempo”, Javier Vergara (1984), p.91

VEMOS LO QUE LEEMOS – BREVE ENSAYO ACERCA DE LA NOVELA DE INTRIGA (por Pablo R. Bedrossian)

Intriga 01El lenguaje que utilizamos es cada vez más visual, y la literatura -entendida como arte- no ha podido sustraerse a esa tendencia. Las novelas tienen hoy el lenguaje del cine: vemos lo que leemos, reconstruyendo en imágenes mentales lo que el texto presenta. Cuando esas palabras tejen una buena historia, ingresamos a un territorio desconocido donde el autor nos expone a nuevas experiencias, haciéndonos partícipes de las emociones de los protagonistas.

“El lenguaje que utilizamos es cada vez más visual, y la literatura -entendida como arte- no ha podido sustraerse a esa tendencia”.

En el siglo XX, y en especial en su segunda mitad, las novelas se caracterizaron por combinar buenos relatos y diálogos intensos, despojando a los personajes del ejercicio introspectivo al que los sometía el escritor del siglo XIX. Graham Green o Morris West, por mencionar a algunos, hicieron gala de esa técnica, que parece más propia del guión y del cómic.

Además, las tramas se construyeron bajo un nuevo paradigma, el de la economía del relato, donde “nada sobra y nada falta”. Ningún detalle queda librado a la casualidad. Lo que parece un cabo suelto termina siendo un movimiento calculado del escritor, que lo retoma inesperadamente, procurando la sorpresa del lector. Además va introduciendo repentinos cambios que, como golpes de timón, dan la sensación de dejar a los personajes (y al lector ingenuo) totalmente a la deriva. Desde luego, lo inesperado es lo esperable, ¿o, acaso, no es la lectura de esa prodigiosa mezcla de drama, acción y misterio que es la novela de intriga, la búsqueda de una experiencia inquietante  que desafíe nuestra imaginación?

“Las tramas se construyeron bajo un nuevo paradigma, el de la economía del relato, donde “nada sobra y nada falta”.

Intriga 02Un elemento que se agrega a la construcción del relato es la erudición, que incluso llega a desplazar a la imaginación. Ya no estamos en los ’70 donde Irving Wallace tiene grandes inconsistencias frente al saber académico cuando habla del documento Q en “La Palabra”, sino en el tiempo donde el conocimiento profundo otorga una mayor veracidad, que es lo que paradójicamente se exige a una buena obra de ficción, como es este tipo de novela. “El Nombre de la Rosa” es un clásico ejemplo de novela erudita. Dan Brown, con sus best-sellers “El Código da Vinci” y “Ángeles y demonios”, que hicieron furor a principios del siglo XXI, sumó el vértigo (pues las historias transcurren en un lapso muy corto de tiempo), que impreso a la atractiva idea de la conspiración -subyacente en la mayoría de las novelas de intriga-, produce en el lector el efecto deseado.

“El conocimiento profundo otorga una mayor veracidad, que es lo que paradójicamente se exige a una buena obra de ficción”.

El resultado de la combinación de estos elementos es mucho más que la suma de ellos. Se fabrica una texto–un caso– que tiene elementos crípticos que mueven al lector a encontrar las claves secretas que develan el misterio. Es el pensamiento el que resuelve el enigma aunque son los sentimientos puestos en juego los que le dan intensidad. Al leer una novela policial todos somos detectives, pero no somos nosotros quienes manejan a los personajes, sino el narrador que, como un gran titiritero, maneja también nuestras emociones a través de las palabras.

“Es el pensamiento el que resuelve el enigma aunque son los sentimientos puestos en juego los que le dan intensidad”. 

© Pablo R. Bedrossian, 2014. Todos los derechos reservados.


BONUS:

PALABRA DE BORGES

(Jorge Luis Borges y la novela de intriga)

“’No la explicación de lo inexplicable, sino de lo confuso es la tarea que se imponen, por lo común, los novelistas policiales’. Con estas palabras tomadas de una nota a su ensayo sobre Chesterton, Borges enuncia la esencia del enigma del género policial. Cuanto mayor sea la confusión del misterio criminal, tanto mayor será la exaltación del intelecto que consiga trocar lo confuso en claridad”[1].

Del diálogo con María Esther Vázquez “La novela policial” (1963)

Jorge Luis Borges (caricatura)Consultado por María Esther Vázquez sobre la novela policial, Borges fijó sus orígenes del género en el famoso cuento “Los crímenes de la calle Morgue” de Edgar Allan Poe, escrito en 1841. Pensamos que sus ideas acerca de la novela policial se hacen extensivas a toda la novela de intriga, de la cual la policial forma parte. Leamos una sabrosa parte del aquel diálogo.

JLB: Estos cuentos han creado un tipo especial de lector. Es decir: cuando leemos un libro cualquiera lo leemos sin la menor suspicacia. No pensamos que al autor está tratando de engañarnos.

MEV: Cuando Cervantes nos dice “En un lugar de la Mancha (…) vivía un hidalgo” creemos que verdaderamente un hidalgo vivía en un lugar de la Mancha.

JLB: Claro. En cambio, si esa observación estuviera al principio de un cuento policial, sería sometida a nuestra desconfianza, a nuestra vigilancia; pensaríamos que quizás el hidalgo no viviría en un lugar de la Mancha o que ese hidalgo no era realmente un hidalgo, sino alguien que se hacía pasar por tal y lo que fuere. De igual manera, los primeros cuentos de Poe fueron leídos con la inocencia y buena voluntad con que se lee cualquier relato, pero ahora esos cuentos han creado una manera especial de leerlos.

MEV: En última instancia nosotros mismos en cuanto lectores de cuentos policiales, somos personajes creados por Poe.

JLB: Claro. Esa es la idea.

….

MEV: ¿Qué influencia ha tenido la novela policial en sus poco más de cien años de vida?

JLB: Hablar de esta influencia es hablar de los defectos y de los méritos del género. Stevenson dijo que las ficciones policiales corrían el albur de ser meros artificios, de tener algo de mecánico. Por ejemplo, si en un libro cualquiera, un personaje sale después de almorzar, da una vuelta y luego vuelve a su casa, esto puede hacerlo simplemente porque tales cosas ocurren en la realidad o porque se nos quiere indicar el estado de ánimo de ese personaje. En cambio, si eso ocurre en una ficción policial, el lector sospecha que ha salido para que alguien pueda entrar en su casa; es decir, que los personajes están supeditados al argumento. Y ahí aparece el artificio ingenioso, pero mecánico, porque tiene que seguir un dibujo, la línea premeditada del argumento. En cuanto a los méritos del género policial, creo que podrían ser estos: en un libro policial pocas cosas pueden estar entregadas al azar: esas ficciones tienen que tener un principio, un medio y un fin… La novela policial tiene unidad, y ello es fundamentalmente importante en nuestro tiempo.

MEV: ¿Por qué?

JLB: Porque en nuestro tiempo la literatura es muchas veces un mro ejercicio de la vanidad de los autores, quienes se proponen sólo sorprender. Los relatos policiales, aunque despreciados por muchos, tienen la virtud de recordar a los autores que la obra de arte debe tener un principio, un medio y un fin… los autores de ficciones policiales, buenas o malas, han recordado a nuestro tiempo la belleza y la necesidad de un orden y de una regularidad en las obras literarias.

MEV: ¿Subsistirá la novela policial?

JLB: la profecía es el más peligroso de los géneros literarios. Sin embargo, me atrevo a profetizar qe cierto género policial clásico -digamos- está a punto de desaparecer. Esto se explica porque en el género policial hay mucho de artificio: interesa saber cómo entró el asesino entre un grupo de personas artificialmente limitado, interesan los medios mecánicos del crimen y estas variaciones pueden ser infinitas. Una vez agotadas todas las posibilidades, la novela policial tiene que volver al seno de todas las novelas. Fuera de lo mecánico, volveríamos a lo psicológico, lo cual no está mal, porque volveríamos a Macbeth, a los admirables asesinatos de las novelas de Dostoievsky, al crimen de Raskolnikoff… Pero aunque la novela policial desapareciera como género -todo género muy legislado tiende a desaparecer- siempre quedaría la saludable influencia que hemos mencionado.


REFERENCIAS

[1] Lema Hincapié, Andrés,  “Sangre y enigmas: Borges y la literatura policial”, ensayo de autor, 1999.