JESÚS, EL INMIGRANTE (por Pablo R. Bedrossian)

Vivo en Honduras, Centroamérica. El principal ingreso del país son las remesas enviadas por los hondureños desde el exterior[1]. Aunque recientemente una nutrida caravana ha atraído la atención de la prensa mundial, desde que llegué hace muchos años a este bello país he conocido personas que, arriesgándolo todo, emprenden un viaje en dirección al sueño americano. Pagan grandes sumas a coyotes que pertenecen a organizaciones criminales dedicadas al tráfico de personas que les prometen -muchas veces falsamente- transportarlos a la Tierra Prometida.

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Desde luego, la emigración no solo ocurre en Centroamérica: los heroicos venezolanos huyen de la sangrienta dictadura de Maduro como lo han hecho por décadas los cubanos que huían de Fidel Castro. Lo hacen habitantes del norte de África viajando a Europa en naves tan primitivas que parecen cáscaras de nueces en medio del mar. Lo hacen los sirios en su lucha por sobrevivir a una guerra de intereses económicos y geopolíticos que ha convertido a su nación en un campo de batalla y los sudaneses de Darfur para no ser una cifra más en el genocidio.

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Lógicamente, un país no puede aceptar a cualquier inmigrante sin verificar quién es, no sea que ladrones, asesinos o terroristas ingresen libremente a su territorio; sin embargo, se levantan otros muros que impiden al extranjero honesto y trabajador lograr su cometido.

En su inmensa mayoría, las personas no emigran porque quieren; escapan de la guerra, la violencia, las extorsiones, las amenazas y la falta de oportunidades que les impiden desarrollarse en el medio que han nacido, donde se encuentran sus afectos. Por favor, no se malentienda: no estoy victimizando al inmigrante. Muchas personas se quedan y luchan por mejorar sus condiciones, demostrando que es posible progresar en su propia tierra, pero eso no nos puede hacer perder de vista que, a medio camino entre la desesperación y la desesperanza, hay quienes asumen el riesgo de perderlo todo con tal de salvar la vida.

JESÚS Y LA HUIDA A EGIPTO

Pocos recuerdan que Jesús fue un inmigrante. No eligió serlo, sino que lo fue por decisión de sus padres, a fin de preservar su vida.

El nacimiento de Jesús es relatado en dos evangelios: el de Lucas y el de Mateo. Mateo es el único que cuenta la famosa historia de los “Reyes Magos”, que no eran ni reyes ni magos, sino sabios que estudiaban los astros. Leamos el relato:

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“Cuando Jesús nació en Belén de Judea en días del rey Herodes, vinieron del oriente a Jerusalén unos magos, diciendo: ¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el oriente, y venimos a adorarle. Oyendo esto, el rey Herodes se turbó, y toda Jerusalén con él. Y convocados todos los principales sacerdotes, y los escribas del pueblo, les preguntó dónde había de nacer el Cristo. Ellos le dijeron: En Belén de Judea; porque así está escrito por el profeta… Entonces Herodes, llamando en secreto a los magos, indagó de ellos diligentemente el tiempo de la aparición de la estrella; y enviándolos a Belén, dijo: Id allá y averiguad con diligencia acerca del niño; y cuando le halléis, hacédmelo saber, para que yo también vaya y le adore. Ellos, habiendo oído al rey, se fueron; y he aquí la estrella que habían visto en el oriente iba delante de ellos, hasta que llegando, se detuvo sobre donde estaba el niño.  Y al ver la estrella, se regocijaron con muy grande gozo.  Y al entrar en la casa, vieron al niño con su madre María, y postrándose, lo adoraron; y abriendo sus tesoros, le ofrecieron presentes: oro, incienso y mirra. Pero siendo avisados por revelación en sueños que no volviesen a Herodes, regresaron a su tierra por otro camino.

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Después que partieron ellos, he aquí un ángel del Señor apareció en sueños a José y dijo: Levántate y toma al niño y a su madre, y huye a Egipto, y permanece allá hasta que yo te diga; porque acontecerá que Herodes buscará al niño para matarlo. Y él, despertando, tomó de noche al niño y a su madre, y se fue a Egipto, y estuvo allá hasta la muerte de Herodes… Herodes entonces, cuando se vio burlado por los magos, se enojó mucho, y mandó matar a todos los niños menores de dos años que había en Belén y en todos sus alrededores, conforme al tiempo que había inquirido de los magos. Pero después de muerto Herodes, he aquí un ángel del Señor apareció en sueños a José en Egipto, diciendo: Levántate, toma al niño y a su madre, y vete a tierra de Israel, porque han muerto los que procuraban la muerte del niño. Entonces él se levantó, y tomó al niño y a su madre, y vino a tierra de Israel”[2].

Hay un notables paralelismos entre este relato de la niñez de Jesús y la historia de algunos migrantes de nuestro tiempo.

El primero es la precariedad. Todas las personas, y en particular los niños, deberían gozar del derecho a vivir en paz y libertad. En algunos países por causa de las dictaduras, en otros por las mafias, narcos, maras y pandillas, y en algunos debido a los fanatismos violentos -todos ellos diferentes formas de terrorismo-, el futuro se presenta peligroso y angustiante.

El segundo es la huida como única opción. Solo una medida desesperada como escapar con lo puesto a veces salva la vida. No tuvieron ese tiempo los judíos durante la Noche de los Cristales Rotos, ni los líderes armenios el fatídico 24 de abril de 1915, ni los hugonotes franceses la aciaga noche de san Bartolomé; tampoco los tutsis y hutus moderados ruandeses aquellos trágicos días a partir del 6 de abril de 1994 donde los hutus radicales salieron en su caza con la bendición oficial.

El tercero son los riesgos asumidos. Muchos migrantes mueren en el camino víctimas de la violencia, las enfermedades y los accidentes. No sabemos cómo fue aquella travesía que José y María emprendieron con el único propósito de salvar a su primogénito, pero estamos seguros que no estuvo exenta de graves sobresaltos. Del mismo modo, para muchos migrantes el riesgo de dejar su tierra es tan alto que hay una sola cosa más riesgosa: no dejarla.

El cuarto, y, sin duda, el más significativo es la esperanza. La fe en un nuevo comienzo es el motor que permite enfrentar los dolores y calamidades que acechan a lo largo del camino. Como José y María, hay padres que hacen lo imposible por proveer a sus hijos un futuro digno. Quiero mencionar a Juan Alberto Matheu, un valiente padre soltero que salió de Honduras rumbo a los Estados Unidos con su hija Lesly, una niña de 7 años con capacidades especiales debido a un severo daño cerebral. Llevó a su hija postrada en silla de ruedas por los medios que pudo hasta la frontera. Cuentan los que lo han visto que con amor limpiaba a su niña con toallas secas, le daba el biberón y le cambiaba los pañales. Por la acción humanitaria de personas que apoyan a los inmigrantes pudo ingresar a los Estados Unidos, una prueba más que los milagros existen y que hay ángeles de carne y hueso. Sin embargo, uno se pregunta cuántos padres desesperados como él habrán quedado en el camino.

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La mayoría de los inmigrantes son personas honradas y luchadoras. Su inmigración no es un delito; es un acto desesperado que requiere comprensión y respeto. No piden otra cosa que una oportunidad de dar lo mejor de sí mismos para encontrar un lugar en el mundo donde sostener a su familia y servir a la sociedad.

En este tiempo de Navidad donde celebramos el nacimiento de Jesús, recordemos que él también tuvo que emigrar. Si no hubiera salido de su tierra, quizás nunca se hubiera encendido esa luz divina que aún veintiún siglos después alumbra a millones de corazones.

© Pablo R. Bedrossian, 2018. Todos los derechos reservados.


REFERENCIAS

[1] “Honduras – Informe Económico y Comercial”, Oficina Económica y Comercial de España en Tegucigalpa, actualizado a Junio 2018, p.11

[2] Mateo 2:1-5,7-16


CRÉDITOS MULTIMEDIA

La foto de la caravana de migrantes fue tomada del sitio https://www.animalpolitico.com/2018/10/caravana-migrantes-tapachula/

La foto de refugiados del norte de África fue tomada del sitio https://www.elestrechodigital.com/2018/05/08/acnur-reclama-una-mayor-coordinacion-ante-el-aumento-de-pateras-en-el-estrecho/

Las pinturas de Jesús camino a Egipto son creaciones de la artista norteamericana de origen filipino Rose Datoc Dall. Para conocer más de las obras de esta brillante artista contemporánea se puede visitar su website, https://www.rosedatocdall.com

La foto de Juan Alberto Matheu y su hija Lesly fue tomada del sitio https://www.elnuevoherald.com/opinion-es/article223263905.html

“LOS ÚLTIMOS LADRONES”, UNA NOVELA QUE SORPRENDE Y ATRAPA (por Pablo R. Bedrossian)

Los últimos ladrones 01Serie CONFIESO QUE HE LEÍDO

¿Qué ocurriría si un dramático acontecimiento borrara repentinamente todo el pasado? ¿Qué pasaría si a ese primer golpe le sucediera otro, que destruyera todas las barreras que separan al rico del pobre, al erudito del ignorante y al delincuente del honrado? La respuesta de Luis Chávez está en esta novela.

San Pedro Sula, la capital industrial de Honduras, durante cuatro años ostentó el triste récord de ser la ciudad con mayor tasa de homicidios del mundo. En ella se desarrolla la trama donde personajes de diversas raíces se exponen a una situación aún más grave, donde el pensamiento colectivo, como un péndulo, oscila entre la duda y la fe, entre la esperanza y la incertidumbre.

Pero no es un drama; es una novela de acción. Con la claridad de un film cinematográfico, el autor le imprime al relato un ritmo vertiginoso, sólo interrumpido por uno de los capítulos finales, donde un diálogo abierto expone sin medias tintas la perspectiva de cada protagonista, indisolublemente unida a las creencias, los valores y la cultura en los cuales han crecido. Narcos, militares, políticos, empresarios, sicarios, mareros y trabajadores son partícipes de una trama intrigante y despiadada.

Es una novela social; no psicológica. Comparte tres características con “El Eternauta”, aquel extraordinario cómic argentino: un acontecimiento que marca un antes y un después en la vida de una ciudad y una nación, el desconcierto de los personajes que tratan de ubicarse en el nuevo escenario sin poder predecir ni prevenir las consecuencias, y, en especial, la épica lucha de quien podríamos llamar el héroe plural o colectivo.

El texto lo va a atrapar. Hay una breve conversación en el anteúltimo capítulo que es la llave para entender la historia. Además, la novela culmina de un modo inesperado, sin perder la tensión en ningún momento.

“Los últimos ladrones” reúne méritos suficientes para obtener premios literarios; no porque el estilo de Luis Chávez sea glamoroso, sino por la arquitectura de una historia sorprendente que puede ser leída y entendida por todos. Digamos, además, que el autor es un genio creativo: caricaturista durante muchos años del desaparecido Diario Tiempo, su arte incluye el dibujo y la pintura. Ha publicado un libro de relatos cortos titulado “Cuentos paranoides”, es conferencista, docente e inventor. Es padre y esposo. Y, además, es un excelente amigo.

© Pablo R. Bedrossian, 2017. Todos los derechos reservados.

SAN PEDRO SULA, CIUDAD DE PAZ (por Pablo R. Bedrossian)

DSC07349“Por cuarto año consecutivo, con 1,317 homicidios, la ciudad hondureña de San Pedro Sula ocupó el primer lugar entre las 50 ciudades de más de 300,000 habitantes más violentas del mundo” dice una nota de la edición mexicana de la revista Forbes[1], basada en un informe elaborado por la organización Seguridad, Justicia y Paz en 2014, que puede descargarse del sitio web de esta organización[2].

Otra publicación de 2014 afirma que, según el Observatorio de la Violencia de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (OV-UNAH), hay “un promedio de cuatro homicidios y más de 300 denuncias delictivas diarias se registran en San Pedro Sula, norte de Honduras”[3].  Tristemente “la ciudad de los zorzales” es asociada a sicariato, maras, extorsiones, narcotráfico, masacres y venganzas.

Cuando uno lee, ve o escucha tantas malas noticias se imagina un infierno. Quizás piensa en el Far West o en alguna sangrienta dictadura africana. Si bien muchos males suceden -no se puede tapar el sol con un dedo, los sampedranos son solidarios, generosos, amables y respetuosos. La inmensa mayoría es gente de paz y de fe, que trata honradamente de ganarse el pan y compartirlo con el que no lo tiene; trabaja duro pese al sofocante calor que impera todo el año. Por eso duele ver la corrupción, el crimen, el dolor de vidas arrebatadas, pero también la amplificación mediática, que ignora lo bueno y destaca lo malo.

DSC07352.JPGHay un hecho claro: la excepción no puede ser presentada como la regla. Los números pueden indicar una triste realidad -propia de las grandes urbes donde hoy se asesina para robar-, pero ocultan una sociedad que lucha para terminar con el flagelo de la inseguridad, y procura enfocarse en los grandes retos: eliminar la pobreza y proveer salud, educación y justicia.

Nuestra propuesta es trabajar para hacer de San Pedro Sula una ciudad de paz.  Nos basamos en tres pilares: rescatar lo bueno, señalar lo malo y crear oportunidades sin exclusiones. Este reto es una oportunidad para todos.

© Pablo R. Bedrossian, 2016. Todos los derechos reservados.


REFERENCIAS

[1] Revistas Forbes, edición mexicana, http://www.forbes.com.mx/las-50-ciudades-mas-violentas-del-mundo/, 21/01/2015

[2] Seguridad, Justicia y Paz (Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y la Justicia Penal A.C.), Las 50 Ciudades Más Violentas del Mundo 2014 http://www.seguridadjusticiaypaz.org.mx/biblioteca/download/6-prensa/198-las-50-ciudades-mas-violentas-del-mundo-2014, 2015

[3] Diario Proceso Digital, http://www.proceso.hn/index.php/component/k2/item/87884-un-promedio-de-cuatro-muertos-diarios-se-registran-en-san-pedro-sula, 18/9/2014


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