DÍA DE SAN VALENTÍN: POR QUÉ CELEBRAMOS EL AMOR Y LA AMISTAD EL 14 DE FEBRERO (por Pablo R. Bedrossian)

El 14 de febrero se celebra el Día de San Valentín, popularmente conocido como Día de los Enamorados o Día Internacional del Amor y la Amistad. Aunque algunos sostienen que es una fecha pagana que se cristianizó (de hecho, se empezó a celebrar en el año 494 d.C.), tiene una interesante historia detrás.

Se cuenta que durante el siglo III, el emperador romano Claudio II prohibió casarse a los jóvenes en edad militar porque creía que los solteros sin hijos eran los mejores soldados. Valentín, un médico que se había convertido al cristianismo y era dirigente de la iglesia, consideró injusto el decreto y decidió casar a parejas jóvenes. Fue denunciado, detenido y finalmente decapitado en el año 270.

Una leyenda embellece esta triste historia: durante su encarcelamiento Valentín se enteró que uno de los jueces de sentencia tenía una hija ciega. Siendo un hombre de profunda fe rogó a Dios por la joven, pidiendo que recuperara la vista. El día de su ejecución, durante el camino al cadalso, hizo llegar a la joven un pequeño papel. Cuando ella lo recibió se consumó el milagro pues la joven volvió a ver. Dicen que aquel papelito tenía la inscripción “Tu Valentín”, signo del amor que el cristiano sentía por la joven. Por eso el 14 de febrero se celebra el Día de San Valentín como el Día de los Enamorados.

© Pablo R. Bedrossian, 2018. Todos los derechos reservados.

EL PASAJE TRIESTE Y LA CALLE JUAN A. BOERI (por Pablo R. Bedrossian)

Serie “PASAJES Y CALLES CURIOSAS DE BUENOS AIRES”

Pasaje Trieste 014Hasta la fecha, tanto para el pasaje Trieste como para la calle Juan A. Boeri, ubicados en Montecastro (para otros, la zona forma parte de Floresta), dentro de la Ciudad de Buenos Aires, no he encontrado trabajo alguno que los incluya, estudie o fotografíe. Este texto es un punto de partida para descubrir estas perlas ocultas de la urbe porteña, donde aún perdura el espíritu del barrio.

El pasaje Trieste

Trieste es uno de los pasajes vehiculares más angostos de Buenos Aires, cuya anchura quizás sea similar a los pasajes de carruajes de Palermo.

Vista del pasaje Trieste desde el acceso por la calle Tupac Amaru
Vista del pasaje Trieste desde el acceso por la calle Tupac Amaru

Debe su nombre a la famosa ciudad del norte de Italia ubicada frente al Mar Adriático, que tuvo un gran valor estratégico durante la Guerra Fría. Aunque su extensión aproximada es de una cuadra y media, según el Correo Argentino su numeración va del 4401[1] al 4600[2].

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Casi todas sus casas son de una sola planta y en toda su extensión no hay edificios. Basta un auto estacionado para hacer imposible el tránsito. Tiene aroma a barrio y una atmósfera tranquila: allí casi no se conoce el ruido de motores y bocinas.

Pasaje Trieste, vista parcial de la primer cuadra, lado sur, desde la calle Tupac Amaru hacia la calle Juan A. Boeri
Pasaje Trieste, vista parcial de la primer cuadra, lado sur, desde la calle Tupac Amaru hacia la calle Juan A. Boeri

Pasaje Trieste, vista parcial de la primer cuadra, lado sur, desde la calle Juan A. Boeri hacia la calle Tupac Amaru (ver paredón al fondo)
Pasaje Trieste, vista parcial de la primer cuadra, lado sur, desde la calle Juan A. Boeri hacia la calle Tupac Amaru (ver paredón al fondo)

Pasaje Trieste, vista parcial de la primer cuadra, lado norte, desde la calle Juan A. Boeri hacia la calle Tupac Amaru (ver paredón al fondo)
Pasaje Trieste, vista parcial de la primer cuadra, lado norte, desde la calle Juan A. Boeri hacia la calle Tupac Amaru (ver paredón al fondo)

Nace en la calle Tupac Amaru y forma cuatro esquinas en el cruce con la calle Boeri.

Vista de la esquina del Pasaje Trieste con la calle Juan A. Boeri, visto desde el Pasaje Triste, avanzando desde Tupac Amaru. Al fondo se ve el paredón rojo donde termina la calle.
Vista de la esquina del Pasaje Trieste con la calle Juan A. Boeri desde el Pasaje Triste, avanzando desde Tupac Amaru. Al fondo se ve el paredón rojo donde termina la pasaje.

Termina pocos metros después en un cul-de-sac, aún más angosto que su cuadra anterior.

La que es quizás la fachada más bonita del pasaje Trieste se encuentra en la media cuadra final.
La que es quizás la fachada más bonita del pasaje Trieste se encuentra en la media cuadra final.

El paredón rojo donde termina el estrecho pasaje Trieste.
El paredón rojo donde termina el estrecho pasaje Trieste.

Paradójicamente este final sin salida se ha ganado la única mención literaria del pasaje que ha llegado hasta nosotros: Alejandro Dolina, en su fantástico relato “Los amantes desconocidos”, escribe con su melancólico humor:

“El ingreso a Amantes Desconocidos de un grupo de redactores humorísticos y malévolos provocó una serie de catástrofes que marcaron al decadencia de la Sociedad.

Estos profesionales, que perseguían únicamente la diversión personal, empezaron a enviar cartas a damas casadas y a urdir toda clase de intrigas chuscas.

De este modo consiguieron que la Sra. Aurora B de García Vassari se presentara a las cuatro de la mañana con una vela en la mano en el fondo del pasaje Trieste”[3]. 

La calle Juan A. Boeri

La calle Juan A. Boeri, para muchos un pasaje, se extiende desde la calle Gral. César Díaz en dirección sur hasta la calle Remedios Escalada de San Martín. Su único cruce es con el Pasaje Trieste. Tiene dos cuadras y según el Correo Argentino, la numeración se extiende entre el 1101[4] al 1200[5]; sin embargo, hemos constatado personalmente que llega a 1250.

Cartel indicador de la altura de Juan A. Boeri, del 1200 al 1250.
Cartel indicador de la altura de Juan A. Boeri, del 1200 al 1250.

Según dos publicaciones, recibe su nombre en honor del Dr. Juan A. Boeri, médico y farmacéutico italiano. La primera cuenta que ingresó a la Argentina a los 14 años y da como año de nacimiento 1874, y de fallecimiento, 1924. “Durante más de 30 años fue concejal del barrio de Flores donde se encuentra la calle que lo recuerda. Colaboró durante la epidemia de fiebre amarilla y curó a los heridos de la revolución del ‘80”[6]. La segunda amplía algunos datos “Nacido en Italia, el 19 de agosto de 1889 fue designado catedrático de la asignatura farmacia como profesor titular de Farmacognosia. Antes de fallecer en 1914, es nombrado profesor honorario. Fue figura patriarcal del barrio de Vélez Sarsfield, fundó sociedades italianas, fomentó la educación popular y protegió al desvalido. Lamentablemente la quinta en la que habitaba la familia, rodeada de un frondoso parque, que se llamaba ‘Las golondrinas’ fue demolida en 1950”[7].

Encontramos una medalla alusiva al Dr.Juan A. Boeri en la Biblioteca Digital de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires, emitida en 1924[8]. La pieza circular de bronce, que lleva en el anverso la imagen del Dr.Boeri, confirma en su reverso las fechas del natalicio y muerte de la primera publicación. Las de la de segunda, además, le dan un tiempo muy corto de vida para tan distinguida carrera, apenas 25 años, cuando en realidad vivió unos 75.

Medalla conmemorativa en honor al Dr.Juan A. Boeri
Medalla conmemorativa en honor al Dr.Juan A. Boeri

Por una publicación alusiva al 150º aniversario de la creación de la Facultad de Farmacia de la Universidad de Buenos Aires sabemos que su nombre completo era José Antonio Boeri. El trabajo cuenta que “en 1889 por jubilación de Martín Spuch se nombró a Juan A. Boeri en Farmacología, italiano de origen, hombre de humilde nacimiento, pero de grandes cualidades e inteligencia. Se recibe de médico y debido a sus esfuerzos y empeño reorganiza e inicia, con el maestro Irízar, la época moderna de la Escuela de Farmacia” [9]. Agrega que se jubiló en 1913.

La calle no es tan estrecha como el Pasaje Trieste pero conserva su misma esencia. Hay muy pocas casas de dos pisos; el resto es de una planta.

Calle Juan A. Boeri 06
Vista de la calle Juan A. Boeri desde la calle Gral. César Díaz

No se observan negocios; reina una apacible calma.

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Un taxi descansa en la vereda. No hay lugar en la calle para el estacionamiento.

Una ex-vecina, Susana Neve, nos cuenta “viví en el pasaje Boeri, en una pensión familiar llamada El Universo. Allí conocí gente muy original, venida de diferentes horizontes: alemanes, españoles, italianos, etc.”[10].

El Club All Boys es un símbolo de Floresta, y la segunda cuadra de la calle Juan A. Boeri(entre Trieste y Remedios Escalada de San Martín) luce un mural con su escudo.
El Club All Boys es un símbolo de Floresta, y la segunda cuadra de la calle Juan A. Boeri (entre Trieste y Remedios Escalada de San Martín) luce un mural con su escudo.

La leyenda

No sé si la leyenda es cierta pero se cuenta que en la esquina de Boeri y Trieste vivía Pinuccio Minotti, recordado como “el poeta que murió de amor”.

Esquina oeste de Juan A. Boeri y Trieste, vista desde la cuadra norte de Juan A. Boeri
Esquina oeste de Juan A. Boeri y Trieste, vista desde la cuadra norte de Juan A. Boeri

Este inmigrante piamontés estaba enamorado de doña Victorina, una vecina que vivía en “El Universo”. Como en la pensión estaban prohibidas las visitas, él la veía en la pizzería “La Esponja”, de la calle Segurola. Todos los martes Pinuccio se sentaba en la misma mesa, junto a una pared color verde pálido. Allí tomaba una servilleta de papel donde escribía un breve poema de amor para doña Victorina. Ella llegaba, lo miraba, se sentaba y pedía un café. Luego de media hora en silencio, ella se retiraba. Desde luego ocupaban distintas mesas y el jamás se animó a entregarle ninguna de sus poesías. El día que Victorina no apareció más, Pinuccio se enfermó de pena y murió semanas después. Se cuenta que un ángel (quizás un vecino) encontró decenas de servilletas escritas en casa de Pinuccio. Conociendo los sentimientos del poeta italiano, cada semana le daba una propina al encargado de la pensión para que dejara un poema en la mesita de luz de doña Victorina, que murió sola y anciana releyendo durante todos los años siguientes los poemas sin saber quién era el autor.

Algunas imágenes más

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Pasaje Trieste 10

Vista el pasaje Trieste desde el cul-de-sac. Al fondo la calle Tupac Amaru.
Vista el pasaje Trieste desde el cul-de-sac. Al fondo la calle Tupac Amaru.

Muy cerca de donde termina el pasaje Trieste, sobre la calle Tupac Amaru un enorme mural recuerda a los verdaderos héroes de Malvinas, los jóvenes soldados.
Muy cerca de donde termina el pasaje Trieste, sobre la calle Tupac Amaru un enorme mural recuerda a los verdaderos héroes de Malvinas, los jóvenes soldados.

Calle Juan A. Boeri 01Calle Juan A. Boeri 02

Otra vista de la calle Juan A. Boeri, avanzando desde la calle Gral. César Díaz. Como se ve, los autos estacionan en la acera.
Otra vista de la calle Juan A. Boeri, avanzando desde la calle Gral. César Díaz. Como se ve, los autos estacionan en la acera.

© Pablo R. Bedrossian, 2015. Todos los derechos reservados.

 

 


REFERENCIAS:

[1] http://www.codigopostalde.com.ar/buenos-aires/capital-federal-caba/pasaje-trieste/00004401-00004499/

[2] http://www.codigopostalde.com.ar/buenos-aires/capital-federal-caba/pasaje-trieste/00004502-00004600/

[3] Dolina, Alejandro, “Crónicas del ángel gris”, 1ª Ed., 19 reimp., p. 301, Colihue, Buenos Aires, Argentina, 2006

[4] http://www.codigopostalde.com.ar/buenos-aires/capital-federal-caba/pasaje-juan-a-boeri/00001101-00001199/

[5] http://www.codigopostalde.com.ar/buenos-aires/capital-federal-caba/pasaje-juan-a-boeri/00001102-00001200/

[6] Iusem, Miguel, “Diccionario de las calles de Buenos Aires”, p.29,  Instituto Rioplatense de Ciencias, Letras y Artes (IRCLA S.A.), Buenos Aires, Argentina, 1971

[7] di Fiori, Jorge, “Historia de los pasajes porteños”, http://www.pasajes-portenios.com.ar/historia6.html, 2008

[8] http://www.bibliomedicinadigital.fmed.uba.ar/medicina/cgi-bin/library.cgi?e=d-00000-00—off-0medallas–00-2—-0-10-0—0—0direct-10—4——-0-1l–10-es-Zz-1—20-home—00-3-1-00-0–4–0–0-0-01-10-0utfZz-8-00&a=d&c=medallas&cl=CL3.8.17&d=Medalla_0811

[9] Roberto J. GARCÍA, Adriana CARLUCCI & Carlos BREGNI, “150° Aniversario de la Creación de la Carrera de Farmacia en la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires, Argentina”, http://www.latamjpharm.org/trabajos/24/3/LAJOP_24_3_7_1_4M355H9W2J.pdf, 2005

[10] http://www.la-floresta.com.ar/mibarrio/16.htm


CRÉDITOS MULTIMEDIA

Todas las fotografías fueron tomadas por el autor de esta nota y es el dueño de todos sus derechos a excepción del mapa, tomado de Google Maps y la fotografía de medalla, tomada del sitio http://www.bibliomedicinadigital.fmed.uba.ar/medicina/cgi-bin/library.cgi?e=d-00000-00—off-0medallas–00-2—-0-10-0—0—0direct-10—4——-0-1l–10-es-Zz-1—20-home—00-3-1-00-0–4–0–0-0-01-10-0utfZz-8-00&a=d&c=medallas&cl=CL3.8.17&d=Medalla_0811


BIBLIOGRAFÍA:

Balbachan, Luis Eduardo, “Los ignorados pasajes de Buenos Aires”, Editorial Rodolfo Alonso, Buenos Aires, Argentina, 1982

Iusem, Miguel, “Diccionario de las calles de Buenos Aires”, Instituto Rioplatense de Ciencias, Letras y Artes (IRCLA S.A.), Buenos Aires, Argentina, 1971

Piñeiro, Alberto Gabriel, “Las calles de Buenos Aires, sus nombres desde la fundación hasta nuestros días”, Instituto Histórico de la Ciudad de Buenos Aires, Argentina, 2003

Schere, Rolando H.,  “Pasajes”, Ediciones Colihue, Colección del Arco Iris, Buenos Aires, Argentina, 1998

HEBREOS, ISRAELITAS Y JUDÍOS (por Pablo R. Bedrossian)

Muchos utilizan los términos hebreo, israelita y judío como sinónimos, pero cada uno de ellos tiene raíces diferentes. En la actualidad conservan usos específicos, tanto en el campo de la nacionalidad como en el comunitario y en el religioso, pero no nos vamos a ocupar aquí de su significado presente, sino de su nacimiento y su significado primitivo.

Israel 01La literatura sagrada judía provee en el libro de Génesis los relatos fundacionales para la nación. Explica el origen del mundo y del hombre, además de expresar su preocupación ética, al abordar la cuestión del origen del bien y del mal. Esta tradición, que posee algunos puntos en común con la vecina sumeria, contiene un profundo valor simbólico hasta nuestros días y nos sirve como fuente primaria.

Abram (luego llamado Abraham) es el primero a quien se designa como hebreo: “Y vino uno de los que escaparon, y lo anunció a Abram el hebreo, que habitaba en el encinar de Mamre el amorreo”[1]. La palabra hebreo (en hebreo: עִבְרִית, romanización: ʿIvrit)[2], deriva de otra palabra que quiere decir “más allá de” o “del otro lado de”. Se cree que Abraham fue llamado así por haber cruzado el Éufrates para llegar a la tierra de Canaán, pues provenía de la ciudad caldea de Ur, en el actual Irak. Algunos, dándole una diferenciación religiosa al término, sostienen que fueron llamados “hebreos” porque estaban “del otro lado” de la idolatría, al dar culto al único Dios. Sin embargo, existe una segunda teoría, menos extendida, que postula que ʿIvrit podría significar hijo o descendiente de Heber, Eber o Ever, dependiendo de las traducciones. Este Heber es mencionado en el Génesis como bisnieto de Sem, el hijo de Noé: “También le nacieron hijos a Sem, padre de todos los hijos de Heber, y hermano mayor de Jafet. Los hijos de Sem fueron Elam, Asur, Arfaxad, Lud y Aram… Arfaxad engendró a Sala, y Sala engendró a Heber. Y a Heber nacieron dos hijos”[3]. El uso de la expresión “padre de todos los hijos de Heber”, refuerza esa interpretación. Un detalle interesante es que este Heber está mencionado en la genealogía de Jesús que Lucas enuncia en su evangelio, presentado no como bisnieto sino como tataranieto de Sem: “hijo de Jacob, hijo de Isaac, hijo de Abraham, hijo de Taré, hijo de Nacor, hijo de Serug, hijo de Ragau, hijo de Peleg, hijo de Heber, hijo de Sala, hijo de Cainán, hijo de Arfaxad, hijo de Sem, hijo de Noé” [4]. No se conocen las fuentes que este autor gentil utilizó para reconstruir el linaje de Jesús, pero no coinciden exactamente con las del Génesis, ni tampoco con las del Primer Libro de las Crónicas, escrito al regreso de la cautividad, que es similar a la del Génesis[5]. Hay una mención a Heber en otro libro de la Torá (Ley) que forma parte de lo que conocemos como Pentateuco o libros de Moisés, que en una severa advertencia dice “Y afligirán a Asiria, afligirán también a Heber; mas él también perecerá para siempre”[6]. Heber aquí representa un territorio y se ha postulado que su mención proviene de sus habitantes de habla hebrea. Una curiosidad es que Heber es mencionado en el Corán bajo el nombre de Hud o Houd[7].

Aunque nos limitamos a exponer los hallazgos de nuestra búsqueda, hay coincidencia general en que el término hebreo se aplicó por primera vez a Abraham.

En cuanto al nombre Israel, la misma fuente, el Génesis, lo asigna a los descendientes de Jacob, pues él recibió ese sobrenombre: “Y el varón le dijo: No se dirá más tu nombre Jacob, sino Israel; porque has luchado con Dios y con los hombres, y has vencido”[8]. El “varón” que menciona el texto es un misterioso personaje que algunos estudiosos consideran una teofanía, pues de la lectura se infiere que hay en él algún elemento sobrenatural que se atribuye a lo divino. Nótese que a continuación el escrito habla por primera vez en forma genérica de los israelitas, pues luego de la extraña disputa entre Jacob y aquel que le confiere su nuevo nombre, se dice del primero: “Cojeaba de su cadera. Por esto no comen los hijos de Israel, hasta hoy día, del tendón que se contrajo, el cual está en el encaje del muslo; porque tocó a Jacob este sitio de su muslo en el tendón que se contrajo”[9].

Según el mismo libro, de Jacob llamado Israel descienden las famosas doce tribus. Aunque el texto lo expone primero de un modo detallado, luego da un resumen de la descendencia de este patriarca:

“Ahora bien, los hijos de Israel fueron doce: los hijos de Lea: Rubén el primogénito de Jacob; Simeón, Leví, Judá, Isacar y Zabulón. Los hijos de Raquel: José y Benjamín. Los hijos de Bilha, sierva de Raquel: Dan y Neftalí. Y los hijos de Zilpa, sierva de Lea: Gad y Aser. Estos fueron los hijos de Jacob, que le nacieron en Padan-aram”[10].

Quien está familiarizado con el Antiguo Testamento sabe que no se habla de la “tribu de José”, sino de dos medias tribus, correspondientes a sus hijos Efraín y Manasés. Esto se debería -siempre de acuerdo a  nuestra fuente, el Génesis- probablemente a las palabras de Jacob: “Y ahora tus dos hijos Efraín y Manasés, que te nacieron en la tierra de Egipto, antes que viniese a ti a la tierra de Egipto, míos son; como Rubén y Simeón, serán míos”[11].

El libro de Éxodo, que continúa la historia descrita en el Génesis, comienza con las palabras “estos son los nombres de los hijos de Israel que entraron en Egipto con Jacob; cada uno entró con su familia…”[12]. De inmediato hace extensivo el concepto a sus descendientes: “Y los hijos de Israel fructificaron y se multiplicaron, y fueron aumentados y fortalecidos en extremo, y se llenó de ellos la tierra”[13], y pone en boca del faraón egipcio la frase “el pueblo de los hijos de Israel es mayor y más fuerte que nosotros”[14].

En cuanto a judío, es un nombre tardío, pues no aparece ni en el Génesis ni en ningún otro libro de la Torá. Las menciones más antiguas en el Viejo Testamento las encontramos varios siglos después, en el libro del profeta Jeremías. Por ejemplo, dice “que cada uno dejase libre a su siervo y a su sierva, hebreo y hebrea; que ninguno usase a los judíos, sus hermanos, como siervos”[15], ubicando el contexto en tiempos de Sedequías, el último rey de Judá, que cayó en manos del babilónico Nabucodonosor en el año 597 a.C. El reino del Israel, al norte, había caído en poder de los asirios en el año 722 a.C.

Hay muy pocas menciones posteriores, una en el profeta Zacarías, fechada como posterior a 520 a.C., y varias en el libro del profeta Daniel –de fecha discutida-, y en los textos post-exílicos de Esdras, Nehemías y Ester. Por supuesto, el uso es frecuente en el Nuevo Testamento, pero es muy posterior.

El término judío es el gentilicio utilizado para designar al nacido o habitante de Judea, región cuyo nombre perduró incluso cuando fue convertida en una provincia romana.

La región denominada Judea adquiere su nombre de una adaptación del nombre Judá, el cuarto hijo de Jacob, quien en el libro del Génesis recibe una bendición especial de su padre, prometiéndole un futuro de grandeza. Incluso le dice “Judá, te alabarán tus hermanos… Los hijos de tu padre se inclinarán a ti”[16], dándole una preminencia sobre las demás tribus.

Al retornar de la cautividad babilónica vemos que el nombre de judíos se había extendido a todos los israelitas, los hijos de Israel (Jacob), entendiendo que profesaban la religión judía, hubieran nacido o no en el territorio de Israel, pues para este pueblo monoteísta nación y fe eran conceptos prácticamente indisolubles.

© Pablo R. Bedrossian, 2014. Todos los derechos reservados.


REFERENCIAS

[1] Génesis 14:13, Santa Biblia, RVA 1960, Sociedades Bíblicas Unidas

[3] Génesis 10:21,22 y 24,25, Op.cit.

[4] Evangelio de Lucas 3:34-36,  Op.cit.

[5] 1º Libro de Crónicas 1:18

[6] Números 24:24

[7] Cantú, César, Resumen del Corán, en Historia Universal, tomo XV, Mellado Editor, Madrid 1848

[8] Génesis 32:28

[9] Génesis 31:31c,32

[10] Génesis 35:23-26

[11] Génesis 48:5

[12] Éxodo 1:1

[13] Éxodo 1:7

[14] Éxodo 1:9

[15] Jeremías 34:9

[16] Génesis 49:8


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