BUSCADORES DE EXPERIENCIAS (por Pablo R. Bedrossian)

Hace muchos años leí un artículo titulado “Marketing de la Experiencia”. Planteaba que el marketing tradicional ignoraba un segmento de notable crecimiento: El de los buscadores de experiencias. Para que haya un mercado, se necesitan oferta y demanda. Si la demanda la constituían todos aquellos que estaban dispuestos a pagar por una experiencia especial, la oferta la constituían todos aquellos que las ofrecían. El autor citaba como ejemplo los parques temáticos de Disney: Disney World, Epcot, MGM. El turismo, el cine o la visita a un museo se encuadran dentro de esta tendencia.

El marketing de la experiencia hoy se ha extendido a infinidad de campos, como la sexualidad y la religión. Esta expansión demuestra un notable crecimiento de la demanda, porque la oferta sólo surge cuando hay necesidades insatisfechas. Curiosamente, las experiencias de mayor demanda son las que producen sensaciones o efectos inmediatos.

Las experiencias de mayor demanda son las que producen sensaciones o efectos inmediatos.

¿Por qué las personas están más ávidas de experiencias instantáneas, incluso pagando por ellas? Cada uno puede formular su propia teoría, pero permítanme esbozar algunas ideas. La primera es que hay una gran insatisfacción en los modelos conocidos. La verdad ha muerto, dando lugar a las verdades, en plural, donde cada uno tiene que hallar la suya. Bajo esa premisa, la verdad no está en algún lugar, hecho o idea, sino en “lo que siento”.

La verdad ha muerto, dando lugar a las verdades, en plural, donde cada uno tiene que hallar la suya. Bajo esa premisa, la verdad no está en algún lugar o idea, sino en “lo que siento”.

Hoy el paradigma es “lo que siento es lo cierto”; entonces, busco sentir, sentir cosas fuertes; cada día quiero más, porque lo que he sentido ayer, ya no me basta. Sin proponérmelo, y quizás sin darme cuenta, me he vuelto un adicto a las experiencias. Un ejemplo es aquella persona que espera que el pastor o sacerdote, convertido en médium, a través de una oración le haga sentir “la presencia de Dios” o vivir una experiencia mística cada domingo. O aquella que mensualmente consulta a una astróloga para conocer el futuro, o aquel que consume drogas para sentirse libre de culpa, depresión o dolor. Cada día quiero sentir algo nuevo que me haga sentir mejor.

Hoy el paradigma es “lo que siento es lo cierto”; entonces, busco sentir, sentir cosas fuertes; cada día quiero más, porque lo que he sentido ayer, ya no me basta.

Desde luego todos necesitamos experiencias fuertes, pero la búsqueda continua de experiencias que instantáneamente resuelvan nuestras crisis o nos provean bienestar, está más cerca de la magia que de la razón.

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La búsqueda continua de experiencias que instantáneamente resuelvan nuestras crisis o nos provean bienestar, está más cerca de la magia que de la razón.

En mi opinión, revelan un profundo vacío, que sólo puede llenar “la verdad”, y no “mi verdad”. Precisamente para encontrarla, y enfrentar nuestros problemas, es importante comprender que la mayoría de nuestros avances son fruto de procesos y no tanto de experiencias intensivas. Esos procesos a veces son dolorosos y requieren tiempo. Ponen a prueba nuestra paciencia y nuestros límites, pero una vez completados, su fruto es permanente y poderoso.

La mayoría de nuestros avances son fruto de procesos y no tanto de experiencias intensivas. Esos procesos a veces son dolorosos y requieren tiempo.

Por ello, la experiencia más asombrosa es la de todos los días, aprendiendo, luchando, sirviendo y creciendo, pero siempre caminando hacia delante.

© Pablo R. Bedrossian, 2016. Todos los derechos reservados.


CRÉDITOS MULTIMEDIA

Todas las fotografías fueron tomadas por el autor de esta nota y es el dueño de todos sus derechos.

 

“NUESTRO CANTO EXPRESA UN SENTIR” – LA HISTORIA DE LA CANCIÓN

Para aquellos que son muy jóvenes quizás la frase del título no tenga ningún significado. Sin embargo, esta ha sido en Argentina una de las canciones más populares para los que seguimos a Jesús. Permítanme contarles por qué.

Ubiquémonos a principios de los ‘80. Veníamos de años de violencia que desembocaron en una dictadura militar que imponía el temor, y a veces el terror. Incluso vencida la guerrilla, su política autoritaria no variaba. Pero la derrota en la Guerra de las Malvinas abrió una grieta que permitió canalizar el descontento popular y prever el advenimiento de la democracia. Renacía la esperanza de un nuevo país, con otros principios y otras
libertades. Pero, ¿hacia dónde ir? Como aquel prisionero  que se enteró que Alemania había perdido la guerra y quedaba liberado del campo de concentración, la alegría se confundía con la incertidumbre. Y ahora, ¿qué?

La JEBA organizaba un Congreso Nacional cada dos años y elegía para ese periodo su canción lema. Era un concurso muy disputado, que habían ganado maestros de la talla de Roberto Casino y Jorge Sedaca. Para 1983-1985 el lema era “Jesucristo, la verdad, nuestra fe y nuestro compromiso”. Pensaba en el contexto social y político que nos rodeaba, y me planteé la necesidad de compartir el mensaje de fe y esperanza en el que creía y creo,
pero llevándolo “extramuros”. La palabra clave de la canción era compromiso.

La canción fue la elegida, y la presentamos en la reunión inicial en el Parque Sarmiento, de Buenos Aires, junto a dos músicos extraordinarios, Bruce y Nancy Muskrat. Cuando uno cuando presenta una nueva canción nunca sabe qué va a pasar. Sin embargo, luego de enseñarla, espontáneamente Daniel Dzerezun, un líder juvenil de más de 1,90 metros y larga cabellera rubia, se puso de pie, y comenzó a aplaudir (algo poco común en esa época), la gente lo siguió, y allí comprendimos el impacto que había causado. Los jóvenes se identificaron con su llamado: Anunciar a Jesús aquí y ahora. Apartir de allí la canción se diseminó por todas partes.

A PARTIR DE ALLÍ

Musicalmente no es fácil de tocar por la cantidad de acordes de cuatro y cinco notas que lleva, pero el ritmo pegadizo hace sencillo cantarla y recordarla. Fue lema de numerosos eventos y congresos. Hay algunas “perlitas” que quiero compartir:

La canción fue utilizada como cortina musical del programa que la Iglesia Transparente, a través de su pastor, don José Bongarrá, tenía en Canal 11 (hoy Telefé), entonada por un coro de niños.

Se cantó en el inolvidable Congreso que MEI organizó en 1984 en el auditorio de la Universidad Tecnológica de la ciudad de Santa Fe donde participaron 6,000 jóvenes de distintas vertientes cristianas.

A través de un cuarteto de la Iglesia Bautista de La Lucila, integrado por Claudia Scilingo, Silvia Rastelli, Silvana Pereyra  y Adriana Doglione, en 1985 u 86,  fue una de las seis canciones finalistas del Festival Católico que se realizaba anualmente y convocaba a músicos de todo el país. Entre mis amigos de Facebook están Claudia y Silvia a quienes les
agradezco por tan excelente interpretación.

Dando un recital en Córdoba, donde me acompañaron los brillantes músicos locales Guillermo y Alejadro Faraci y Daniel Esteban Klezsyk, se acercó Daniel Aranda, un músico de Villa María y me obsequió un playback de este tema que había hecho para un conjunto católico. Me sorprendí  y, a la vez, me sentí honrado. No sé si la canción fue grabada o no, pero el arreglo, que aún conservo, es excelente.

También encontré alguna vez en la web una versión midi hecha en piano por uno de los Amenos, excelentes músicos de los Hermanos Libres de Argentina.

La partitura y la letra están en el cancionero “Corazón y Voz Nº8” con arreglos del Maestro Jorge Randazzo (¡Gracias, Jorge!). De paso, en el cancionero hay un error, porque dice 1982, cuando la canción fue compuesta en el ’83; el copyright es de 1984.

La letra también está en la página de inicio del concejal de Ituzaingó y pastor evangélico Mario Revel, con quienes muchos tenemos amistad por Facebook (¡Gracias, Mario!). Me gusta mucho como la tituló, “Nuestro compromiso”.

Para los que quieren escucharla en versión cantada o playbacks (viejas grabaciones de casetes que fueron digitalizadas), la encuentran en:

http://www.reverbnation.com/play_now/song_3386862

http://www.reverbnation.com/play_now/song_4762314

http://www.reverbnation.com/play_now/song_5974611

Podría mencionar más detalles acerca de la canción pero prefiero terminar hablando de su protagonista, Jesús, el Rey de reyes y Señor de señores. Por eso me despido dejándoles la letra.

NUESTRO CANTO EXPRESAUN SENTIR

Por Pablo. R. Bedrossian (1983)

Nuestro cano expresa un sentir

y es preciso que se pueda oír

en las calles, en las plazas,

en los campos, las montañas,

a lo largo y a lo ancho del país.

Estribillo:

Jesucristo, la verdad,

nuestra fe y nuestro compromiso.

Él es la vida en plenitud,

Él es la fuerza y es la luz,

es la alegría que me alienta a continuar.

Es el poder para cambiar

toda una vida y darle más.

Jesucristo es la razón para vivir.

Este es el momento para actuar

en cada rincón, cada lugar.

Nuestra patria necesita

actitudes decididas

de cristianos que se jueguen de verdad.

© Pablo R. Bedrossian, 2011. Todos los derechos reservados.