PUERCOESPÍN CENTROAMERICANO Y EL HALLAZGO DE UN EJEMPLAR JUVENIL (por Pablo R. Bedrossian)

El puercoespín centroamericano o tropical, cuyo nombre científico es Sphiggurus mexicanus (conocido también como Coendou mexicanus), es uno de los mamíferos más curiosos por su sistema de defensa: su cuerpo está cubierto por unas estructuras rígidas, largas y delgadas de tonalidad amarillenta conocidas como espinas o púas. Se trata de pelos envueltos por queratina, una proteína que les provee su dureza. Las bases de estas púas se encuentran insertadas en la piel.

Ejemplar encontrado en nuestro residencial y reubicado en el cerro Campisa

Las espinas se erizan ante situaciones de amenaza mediante a un mecanismo similar al de la piloerección, y pueden despedirlas o liberarlas sacudiendo su cuerpo. Aunque se dice que es falso que disparen estas púas contra sus atacantes, en nuestra comunidad hemos tenido perros que han sufrido sus dolorosas consecuencias.

Puercoespín fotografiado en la montaña

Suelen pesar de 1,4 a 2,6 kg. El cuerpo es alargado y de color café. Se dice que la cabeza no tiene espinas; sin embargo, todos los ejemplares que hemos visto las poseen. La nariz, que no tienen púas, cuenta con pelos a manera de un bigote, es rosada, redondeada y regordeta remedando a la del cerdo, con el que, a pesar del nombre, no tienen ningún parentesco. La boca cuenta con tiene 20 dientes con incisivos muy desarrollados[1], algo propio de los roedores. Los ojos son pequeños y la cola es prensil, gruesa y con espinas en su base. Poseen cuatro dedos en cada extremidad.

Ejemplar fotografiado entre las ramas de un árbol de la Etapa I de Campisa.

La cola suele ser de la mitad del tamaño de la longitud cabeza-cuerpo. Es interesante que en Sudamérica hay también especies de cola corta (en la especie Echinoprocta rufescens mide alrededor del 30% de la longitud cabeza-cuerpo) y de cola larga (en la especie Coendou melanurus de la zona oriental de la Cordillera de los Andes mide el 85% o más de la longitud cabeza-cuerpo)[2].

Este ejemplar descendió de la montaña y se acomodó en una ventana de las oficinas de Promotora del Norte. Como llegó se fue.

Los puercoespines son animales de desplazamiento lento y hábitos preferentemente nocturnos, aunque nosotros hemos visto adultos en pleno día sobre árboles tupidos. Comen ramas tiernas, frutas, semillas y hojas. Viven en huecos de árboles o en cuevas. Las hembras ponen una cría[3]. Una característica propia de todas las especies de puercoespines en su longevidad, que habitualmente supera los 20 años de vida[4].

EL HALLAZGO DE UN JUVENIL

Vivimos en Residencial Campisa, un complejo habitacional que ocupa un terreno de aproximadamente 300 hectáreas, ubicado en el cuadrante noreste de San Pedro Sula, en la región noroccidental del Honduras. Pese a formar parte del casco urbano, hemos documentado la existencia de puercoespines y muy recientemente la observación de un pequeño ejemplar juvenil.

Ejemplar juvenil

El terreno es irregular con elevaciones que van desde los 65 hasta los 267 metros sobre el nivel del mar; cuenta con dos cerros actualmente despoblados cuyo hábitat es el de un bosque seco tropical; entre ellos hay áreas planas urbanizadas con arborización, engramado y jardinería; el residencial cuenta con un canal de agua y una laguna artificial. Todos los puercoespines fueron observados en el cerro más alto o en sus faldas.

Nótese la nariz bulbosa y rosada, los pelos del bigote y las uñas largas en ambas manos

En ese cerro hay una vieja carretera de tierra que se encuentra abandonada. Recientemente, el vecino Gustavo Restrepo, practicando allí ciclismo de montaña, observó un pequeño animalito que fotografió con su celular. Cuando lo compartió, lo reconocimos de inmediato como un puercoespín de pocas semanas de vida. Le pedimos que si lo volvía a encontrar nos avisara. Dos días después, a las 3 de la tarde nos llamó diciéndonos que el pequeño mamífero se hallaba en el mismo lugar. Nos dirigimos allí de inmediato y lo pudimos admirar mientras reposaba en el tronco de un árbol. El color era más rojizo que en los adultos y aún no tenía las espinas plenamente desarrolladas. Se encontraba tranquilo sin signos de alerta por lo que pudimos fotografiar y filmar. No encontramos ningún signo de presencia de la madre en las inmediaciones.

ALGO MÁS SOBRE LOS PUERCOESPINES

Hay dos grandes grupos de puercoespines: la familia Hystricidae, los puercoespines del “Viejo Mundo” y la familia Erethizontidae, los puercoespines del “Nuevo Mundo” o americanos. En Centroamérica, la única especie conocida es Sphiggurus mexicanus, cuya distribución se extiende desde el centro de México hasta el oeste de Panamá, en alturas hasta 3,200m. En Costa Rica se encuentra en las vertientes Caribe y Pacífico (a excepción de Osa y San Vito) en zonas bajas hasta alturas de 3,200 metros sobre el mar[5].

El mismo ejemplar juvenil

Otro animal con púas en la piel es el erizo, famoso por enrollarse sobre sí mismo quedando como si fuera una bola; sin embargo, no está dentro de la familia de los puercoespines.

VIDEOS DEL EJEMPLAR JUVENIL

© Pablo R. Bedrossian, 2020. Todos los derechos reservados.


AGRADECIMIENTOS

Una de las personas que más me ha enseñado de la biodiversidad centroamericana es Leonel Marineros. Es el autor del único libro de mamíferos que conocemos de Honduras y el primero en publicar un libro sobre las serpientes del país. ¡Gracias, Leonel, por tu amistad y apoyo de siempre!


REFERENCIAS

[1] Marineros, Leonel, Martínez Gallegos, Francisco, “Guía de Campo de los Mamíferos de Honduras”, Instituto Nacional de Ambiente y Desarrollo (INADES), 1998, p.166

[2] Tirira S., Diego, “Mamíferos de Ecuador”, Museo de Zoología, Pontificia Universidad Católica del Ecuador, Quito, Ecuador, 1999, p.207

[3] Carrillo, Eduardo, Wong, Grace y Sáenz, Joel C.; “Mamíferos de Costa Rica Mammals”, INBio, Santo Domingo de Heredia, Costa Rica, 1999, p.154

[4] Gorbunova, Vera, Bozzella, Michael J. y Seluanov, Andrei, “Rodents for comparative aging studies: from mice to beavers”, Age 30, 2008, p.112

[5] Carrillo, Eduardo, Wong, Grace y Sáenz, Joel C., Op. cit., p.153


CRÉDITOS MULTIMEDIA

Todas las fotografías y videos fueron tomados por el autor de esta nota y es el dueño de todos sus derechos.

UN HALCÓN COLLAREJO JUVENIL (MICRASTUR SEMITORQUATUS) EN CAMPISA (por Pablo R. Bedrossian)

Micrastur semitorquatus juvenil 01

Serie AVES DE CENTROAMÉRICA

Como integrante del Comité Ambiental de Residencial Campisa, un proyecto urbanístico ubicado en el noroeste de San Pedro Sula, Honduras, desde 2007 me he dedicado a la observación, registro, identificación, y estudio de la fauna silvestre que nos rodea. Comparto ahora el hallazgo que hicimos allí de un bello halcón collarejo juvenil (cuyo nombre científico es Micrastur semitorquatus).

EL LUGAR

Residencial Campisa es un complejo habitacional que sirve también como refugio de vida silvestre. La filosofía de su desarrollador, Promotora del Norte, de su Patronato, de su Comité Ambiental y de su comunidad es la preservación del medio ambiente. Está ubicada en la formación ecológica de bosque seco tropical. Presenta una cobertura vegetal típica de las urbanizaciones -con arborización, engramado y  jardinería- pero en su mayor proporción es una reserva natural con cobertura vegetal continua. Ocupa un espacio de aproximadamente 300 hectáreas. Comprende la parte oeste del cerro Campisa. El terreno donde se erige es irregular, con elevaciones que van desde los 65 hasta los 267 metros sobre el nivel del mar; cuenta con áreas planas en el sector sur este -mayormente- y norte. Hay dos zonas o “etapas” con viviendas, sin edificios comerciales. Se ha creado una zona de amortiguamiento entre ambas: es una extensa área verde que permite la libre circulación de todas las especies, desde las fuentes de agua hasta la zona central del cerro estableciendo así un “corredor biológico“.

La parte plana está surcada por un canal de agua que fluye de norte a sur entre ambas Etapas. En su centro se creó una laguna artificial que ha atraído a un importante número de aves. El canal servía de límite noroeste y oeste a Residencial Campisa, pero desde la adquisición e incorporación al proyecto de una nueva área habitacional denominada La Hacienda, un vasto trecho ha quedado dentro del proyecto, separando La Hacienda de la Segunda Etapa.

EL HALCÓN COLLAREJO

Micrastur semitorquatus 01En junio de 2008 el vecino Jorge Arévalo me envío una foto de un ave para identificar. Aunque se trataba de una vista dorsal, era un inconfundible Micrastur semitorquatus[1], popularmente conocido como  halcón collarejo. Su nombre proviene de una banda blanca alrededor del cuello que recuerda a un collar. Su larga cola tiene cuatro bandas blancas características. Los adultos miden de 50.8 a 61 cm y su envergadura alar alcanza los 94 cm[2]. En castellano también recibe otros nombres populares, tales como halcón montés collarejo, halcón montés grande, halcón de monte acollarado, halcón del bosque de collar, halcón selvático de collar, halcón selvático barrado o guaquillo collarejo.

Micrastur semitorquatus 02En enero de 2011 lo vi por primera vez. Se dejaba ver con frecuencia, generalmente en un hueco de unos 80 cm de alto por 50 cm de ancho, ubicado en la unión entre el tercero y el último cuarto de un enorme gualiqueme (Erythrina sp.) de unos 20 metros de altura. También en ocasiones se posaba en árboles aledaños. Sólo una vez lo vi desde una distancia de unos cinco metros, en una rama a unos dos metros del suelo. La última observación de ese año fue en abril.

En 2012 lo vi únicamente en abril, pero, hay que tener en cuenta que el horario donde se lo veía con mayormente en 2011 era a las 6 AM, horario en el que me era difícil iniciar las observaciones.

Micrastur semitorquatus juvenil 03En 2013 la primera observación fue de a fines de marzo, y la última a fines de abril. También fue documentado fotográficamente por el vecino Héctor Santos.

Hasta allí había inferido las siguientes conclusiones:

  1. No estaba seguro si siempre se trataba del mismo individuo. En las fotos no se observaban diferencias.
  2. Si fuera el mismo individuo, debería tener una memoria prodigiosa para recordar exactamente el sitio.
  3. Nos visitaba en época que recibimos otras aves migratorias, de enero a abril aproximadamente.
  4. Solía ocupar el hueco que había en lo alto del gualiqueme (Erythrina sp.) que estaba junto al canal de agua, muy cerca de la laguna

En este video mostramos un Micrastur semitorquatus adulto vocalizando:

Micrastur semitorquatus juvenil 02A fines de mayo de 2013, para mi sorpresa, vi un juvenil de Micrastur semitorquatus justo en el hueco que solía ocupar el adulto. Fue la única observación (documentada por fotografías y video, tal como las del adulto). Estaba solo; en ningún momento vi un ejemplar adulto en las cercanías. Sus características eran el color marrón o café en la cabeza, dorso y alas, el pecho y el vientre moteados con colores café y beige, el pico, “cera” (que es lo que está arriba del pico) y “lores” amarillos, y presentaba la inconfundible banda en el cuello de color blanquecino.

Presentamos el video del Micrastur semitorquatus juvenil que observamos el 25 de mayo de 2013:

¿DÓNDE NACEN LOS PICHONES?

Micrastur semitorquatus juvenil 03

A partir de allí hice una investigación bibliográfica.

Quien escribe ya había publicado el artículo “Collared Forest-Falcon (Micrastur semitorquatus), observación de un ejemplar en Residencial Campisa”[3] donde diferenciaba los halcones verdaderos (los “true falcons”) de los halcones de bosque (los “forest-falcons”); en referencia a los últimos, había mencionado que hacen sus nidos en huecos de los árboles.

Stiles & Skutch en “Birds of Costa Rica” dicen que los Collared Forest-Falcon hacen sus nidos en cavidades naturales de árboles grandes pero que los huevos no han sido descritos[4].

Howell & Web afirman, citando a Cobb (1990), que raramente pueden anidar en edificios abandonados, y, citando a Wetmore (1994), que ponen dos huevos marrones o pálidos claros con moteado marrón oscuro[5].

Micrastur semitorquatus juvenil 05Claudia Cinta Magallón y Carlos Bonilla Ruz, a raíz de un nido de Micrastur semitorquatus previamente ocupado por Ara militaris, en El Refugio, Jalisco, México, hacen en la Revista Mesoamericana una exhaustiva revisión bibliográfica:

“Micrastur semitorquatus considerada como especie secundaria en el uso de cavidades – nidos (Waters et al., 1990), se ha registrado empleando nidos usados previamente por otras especies como Ara ambiguus y Coragyps atratus (Thorstrom y Morales, 1993; Thorstrom et al., 2000). También se ha reportado no solo la utilización del nido sino el acoso a una pareja de Ara ambiguus en Ecuador, consumando el despojo con la expulsión física del pollo que habitaba dentro del nido (López-Lanus, 2000)” [6].

“Son escasos los estudios que se han llevado a cabo sobre la biología reproductiva de M. semitorquatus. Mader (1979) registra el primer nido en Venezuela, mientras que los estudios de Thorstrom (1990) y Thorstrom et al. (2000), proveen un panorama más completo acerca de su reproducción, comportamiento, vocalizaciones, nidos y huevos”.

Micrastur semitorquatus juvenil 05Estos investigadores ubicaron un nido en un árbol vivo de parota (Enterolobium cyclocarpum), en un agujero sobre el tronco principal aproximadamente a cinco metros de altura. El nido –que estaba al cuidado de los habitantes del lugar- había sido utilizado por una pareja de guacamayas verdes (Ara Militaris), que habían criado un pichón que abandonó el nido meses antes. Cuando ascendían a estudiar el nido vieron salir volando el Micrastur semitorquatus. Al subir al nido se encontraron tres huevos de color pardo claro con pequeñas máculas pardo oscuras y tintes rojos. Midieron dos de los tres huevos (44.15 x 35.20 mm y 40.42 x 30.41 mm, respectivamente). Tomaron muestras del sustrato del nido el cual contenía restos de piel y un trozo de cadera de reptil del género Ctenosaura, así como una tibia de chachalaca (Ortalis sp.)… Hallaron también restos de insectos, plumas, hojas y semillas en un sustrato limpio, principalmente compuesto por trozos finos de madera. Estos últimos restos, dada su escasa presencia no fueron analizados.

Resumiendo:

  •  La presencia del nido en el hueco de un árbol grande concuerda con las observaciones de estos investigadores y con lo descrito por Thorstrom et al. (1990).
  • Aparentemente el Micrastur semitorquatus no tiene preferencia por alguna especie de árbol para hacer sus nidos.
  • Aunque vimos solamente un juvenil, la especie pone de dos a tres huevos, por lo que podría haber habido otro pichón.
  • En cuanto a las características fenotípicas del halcón collarejo juvenil, coinciden con las descritas por los autores de los libros.

© Pablo R. Bedrossian, 2015. Todos los derechos reservados.


VIDEOS DEL MICRASTUR SEMITORQUATUS ADULTO Y JUVENIL

Micrastur semitorquatus adulto:

Micrastur semitorquatus juvenil:


REFERENCIAS

[1] Habitualmente utilizamos los nombres científicos de los animales porque son universales; la primera palabra, cuya primera letra va en mayúscula, describe el género; la segunda, en minúsculas, enuncia la especie. A veces utilizamos también los nombres populares en inglés, pues son los mismos en todos los países de habla inglesa. En cambio, en castellano encontramos que los nombres populares varían de país en país, y de región en región. Esta misma ave en México se conoce como guaquillo collarejo.

[2] Gallardo, Robert J., “Guide to the Birds of Honduras”, 2015, limited edition, p.235

[3] https://pablobedrossian.wordpress.com/2011/02/10/collared-forest-falcon-micrastur-semitorquatus-observacion-de-un-ejemplar-en-residencial-campisa/

[4] F. Gary Stiles & Alexander F. Skutch, “A Guide to the Birds of Costa Rica”, 1989 (reimpresión 1995), p.115,  Comstock Pulishing Associates, A division of Cornell University Press.

[5] Howell, Steve N.G. & Webb, Sophie, “A Guide to the Birds of Mexico and Northern Central America”, 1995 (reimpresión 2007), p.215, Oxford University Press.

[6] Magallon, Cinta, Claudia Cristina y Bonilla Ruz, Carlos Raúl, “Reporte de un nido de Micrastur semitorquatus previamente ocupado por Ara Militaris en El Refugio, Jalisco, México”, Revista Mesoamericana 13(3), Noviembre 2009.


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Todas las fotografías y videos fueron tomados por el autor de esta nota y es el dueño de todos sus derechos.

 

 

QUÉ SON LOS ORIOLES – ORIOLES (“CHORCHAS”) DE CAMPISA (por Pablo R. Bedrossian)

Serie AVES DE CENTROAMÉRICA

INTRODUCCIÓN

Para la presente publicación elegimos la expresión orioles en lugar de chorchas, bolseros u otros nombres populares en español porque en inglés cada ave recibe un nombre común único, válido para todos los países que hablan esa lengua, a diferencia de los que utilizan el español, en donde una misma ave recibe distintas denominaciones.

Los orioles (en inglés) son aves pertenecientes a la Familia Icteridae, y dentro de ella al género Icterus. El término Icterus proviene de la palabra griega Ikteros, que significa amarillo. A pesar del color amarillo o naranja que los caracteriza están incluidos dentro de los blackbirds o “aves negras”.

Los orioles son pájaros de colores brillantes. Frecuentemente exhiben una marcada variación según la edad, el sexo y la distribución geográfica, pero sin un patrón determinado. Por ejemplo, machos y hembras en algunas especies lucen diferentes en el norte pero se van asemejando en el sur. Por todo lo expuesto, presentan complicados problemas de identificación y algunas especies no pueden ser reconocidas a través de la simple observación.

Típicamente los picos son de color negro o gris perla y las patas suelen ser grises azuladas. Muchas especies tienen como un babero o gargantilla negro. En los juveniles de la mayoría de las especies falta esa coloración propia de los adultos. Las especies de orioles tropicales cambian su plumaje más rápidamente que las especies de orioles que viven en el norte, que son naturalmente regiones más frías. Su canto es rico y sonoro, y sus llamados parecen chirridos. Los nidos de la mayoría de las especies son como bolsas colgantes en ramas de los árboles hechos con fibras vegetales. En algunos casos como las de los orioles de Altamira, los más comunes en Residencial Campisa, suelen ser largos y llamativos, similares a los de las oropéndolas, pero a diferencia de éstas no son gregarios.

Nuestro campo de estudio: Residencial Campisa

Residencial Campisa (www.campisa.com) es mi campo de estudio. El propósito de este trabajo es describir los orioles o chorchas que es posible encontrar allí. Residencial Campisa ocupa un espacio de aproximadamente 250 hectáreas, ubicado en el cuadrante noreste de la ciudad de San Pedro Sula, Honduras. Comprende la parte oeste del cerro Campisa. El terreno donde se erige es irregular, con elevaciones que van desde los 65 hasta los 267 metros sobre el nivel del mar; cuenta con áreas planas en el sector sur este -mayormente- y norte.

Hay dos zonas o “etapas” con viviendas, sin edificios comerciales. Se ha creado una zona de amortiguamiento entre ambas. Es una extensa área verde que permite la libre circulación de todas las especies, desde las fuentes de agua hasta la zona central del cerro estableciendo así un “corredor biológico“. Residencial Campisa está densamente poblado de árboles de madera dura, arbustos, una gruesa alfombra de grama y hierbas, y una población de varias especies animales características de un bosque tropical seco. Cuanta con un canal de agua y una laguna -ubicada en el centro del canal- de una superficie aproximada a una hectárea y media.

Los Orioles de Campisa

Los orioles son comunes en Residencial Campisa, durante todo el año, siendo la especie más observada la de Altamira.

Icterus gularis (Altamira Oriole)

Es uno de los orioles más grandes y corpulentos. Tienen un pico color negro o aperlado con una inserción muy profunda en su base, y el culmen (que es lo que va desde la base del pico a su punta) es recto y liso. Difieren con la edad pero los sexos son indistinguibles. La cabeza y las partes inferiores son color naranja (según su hábitat la tonalidad puede variar de un intenso naranja rojizo a un naranja amarillento), pero siempre muestran una homogénea coloración negra en los “lores” (la zona que va del ojo al pico) y la zona del babero o garganta.

La espalda es negra, en cambio los muslos y la parte superior de la cola son naranjas. Las alas son negras con hombros que van de naranja a amarillo y están frecuentemente cubierto por las escapulares (las espaculares son un grupo de plumas prominentes que salen del hombro). En la parte inferior de las alas tienen una barra blanca brillante sobre la base de las plumas primarias (que son las que se localizan en los extremos de las alas), y filamentos blancos hacia los extremos distales de las alas. La cola es negra pero las plumas de la cola, denominadas rectrices, timoneras o caudales, pueden tener las puntas blancas.

Los inmaduros son de un color naranja más amarillento que el fuerte naranja de los adultos, con color verde oliva en la espalda y alas marrones o café, con cola también verde oliva. Aquí mostramos un inmaduro que está convirtiéndose en adulto. Las alas ya son negras y el color se ha vuelto naranja, sin embargo, la espalda y la cola conservan aún el color verde oliva.

Icterus gularis (Altamira Oriole) inmaduro

Los juveniles son similares a los inmaduros pero de un amarillo más pálido, además le falta el babero o garganta y los lores negros.

Icterus gularis (Altamira Oriole) juvenil

Nota: Las upperparts son el dorso, el manto, la parte superior de la cabeza y el obispillo (que es la parte inmediatamente superior a la cola); y las underparts son el babero, pecho y vientre.

Icterus gálbula (Baltimore Oriole)

Algo más pequeño que el Icterus gularis, es relativamente “rabón” (de cola corta) y culmen recto. Difiere tanto en edad como en sexo. El macho tiene el pico aperlado con culmen negruzco. La cabeza, la parte superior del pecho y la espalda son de color negro, y el resto del cuerpo es de un color naranja brillante. Las alas son negras con hombros anaranjados comúnmente cubierto por las escapulares, y una ancha barra blanca a lo ancho y filamentos blancos hacia los extremos distales de las alas. La cola es negra con sus plumas rectrices más externas con amarillo-anaranjadas distalmente.

Icterus gálbula (Baltimore Oriole) macho adulto

La hembra presenta diferencias con el macho (dimorfismo sexual). La cabeza y la espalda moteada en colores verde oliva, negro y naranja. Las partes inferiores (babero, pecho y vientre) son naranja amarillento, aunque el vientre puede tener un color grisáceo). Los muslos y las partes superiores son de un color oliva amarillento. Las alas son color café o marrón negruzco con dos anchas bandas blancas en las alas y filamentos blancos hacia los extremos distales de las alas. Cola color oliva con las plumas rectrices más externas color amarillo pálido distalmente.

Icterus gálbula (Baltimore Oriole) hembra adulta

En el caso Icterus gálbula inmaduro, el macho más brillante que la hembra, usualmente más negro en la cabeza y la espalda. La hembra se asemeja a la hembra adulta pero la cabeza y la espalda tienen u color oliva grisáceo más pálido en la cabeza, alas más marrones o café, muslos oliva grisáceos y el pecho y el vientre más pálidos. Este es un ejemplar de Icterus gálbula inmaduro hembra:

Icterus gálbula (Baltimore Oriole) inmaduro hembra

Icterus pectoralis (Spot-breasted Oriole)

Tiene el pico con una inserción muy profunda en su base y el culmen levemente curvado. Tal como el Icterus gularis (Altamira Oriole), pico color negro o aperlado. Su aspecto cambia con la edad y los sexos difieren levemente.

La cabeza y las partes inferiores son color naranja a un naranja amarillento, pero siempre con una homogénea coloración negra en los “lores” (la zona que va del ojo al pico) y la zona del babero o garganta. Lo que lo caracteriza son las manchas negras moteadas a los lados del pecho.

La espalda es negra, y los muslos y la parte superior de la cola son también naranjas. Las alas son negras con hombros color amarillo (frecuentemente cubierto por las escapulares) con un triángulo negro en las alas terciarias y en el interior de las secundarias con un destello blanco en la base de las alas primarias. La cola es negra pero las plumas de la cola, denominadas rectrices, timoneras o caudales, tienen angostas puntas blancas.

Icterus pectoralis (Spot-breasted Oriole) adulto

En los juveniles faltan los “lores” y el babero negro, y pueden faltar el moteado en el pecho. El color es un amarillo más pálido que el del inmaduro y el dorso es oliva.

Icterus pectoralis (Spot-breasted Oriole) juvenil

 

Icterus spurius (Orchard Oriole)

Es el más pequeño y estilizado de los que tenemos en Residencial Campisa. El pico es corto y el culmen curvo. Su plumaje lo diferencia en dos subespecies, la nuestra es la philipsi. Difieren el macho y la hembra. El macho se caracteriza por tener la cabeza, la parte superior del pecho y la espalda negra. La parte inferior del pecho, el vientre, la parte superior de la cola y los muslos son de color café oscuro (también denominado marrón oscuro o castaño oscuro). También el hombro tiene ese color pero las alas son negras con una barra blancuzca. La cola es negra pero sus plumas pueden tener filamentos blanquecinos.

Icterus spurius (Orchard Oriole) macho adulto

En la hembra la cabeza, el babero, pecho y vientre son de un color amarillo verdoso y las partes superiores (el manto, la parte superior de la cabeza y el obispillo) son de un tono verde oliva grisáceo. Las alas son color café (esa tonalidad que también se denomina marrón o castaño) con dos bandas blancas y delgados filamentos blancos.

Icterus spurius (Orchard Oriole) hembra adulta

Frecuencia de Observación de Orioles en Residencial Campisa

Frecuencia de Observaciones 2008 2009 2010
Icterus gularis 5 5 5
Icterus galbula 3 4 4
Icterus spurius 1 2 3
Icterus pectoralis 0 1 1
Escala:
5: Diaria (se ve en todas las caminatas)
4: Muy frecuente (se ve habitualmente)
3: Frecuente (se ve todos los meses)
2: Poco frecuente (se lo ve sólo ocasionalmente)
1: Infrecuente (se lo observó dos veces o menos en el año)
0: No se observó
Escala:
5: Diaria (se ve en todas las caminatas)
4: Muy frecuente (se ve habitualmente)
3: Frecuente (se ve todos los meses)
2: Poco frecuente (se lo ve sólo ocasionalmente)
1: Infrecuente (se lo observó dos veces o menos en el año)
0: No se observó

© Pablo R. Bedrossian, 2011. Todos los derechos reservados.


ANEXO 1:

“APRENDIENDO A DISTINGUIR VISUALMENTE LOS ORIOLES DE CAMPISA”

Icterus gularis (Altamira Oriole) adulto

Icterus gularis – Altamira Oriole (Vista frontal)

Icterus gularis – Altamira Oriole (Vista lateral)

Icterus gularis (Altamira Oriole) inmaduro

Icterus gularis – Altamira Oriole inmaduro (Vista lateral)

Icterus pectoralis (Spot-breasted Oriole)

Icterus pectoralis - Spot-brested Oriol 01.jpg

Icterus galbula (Baltimore Oriole) macho

Icterus galbula- Baltimore Oriole (Vista dorsal)

Icterus spurius (Orchard Oriole) macho

Icterus spurius macho (Vista lateral)

Nido de Icterus gularis (Altamira Oriole)

Nido de Icterus gularis (Altamira Oriole)

 


AGRADECIMIENTOS

Agradezco especialmente a Alex Alberto, Daniel Germer, Robert Gallardo (compañeros de la Sociedad Hondureña de Ornitología) por leer previamente este trabajo y hacer muy útiles observaciones.


CRÉDITOS MULTIMEDIA

Todas las fotos y videos fueron tomadas por el autor y a él le pertenecen todos los derechos.


BIBLIOGRAFÍA

Dunn, Jon L. and Alderfer, Jonathan “Field guide to the birds of North America”, National Geographic, Washington D.C., 5ta Edición, 2006 (2da. reimpresión 2008)

Edwards, Ernest Preston “The birds of Mexico and adjacent areas”, University of Texas Press, Austin, 3ra. Edición, 1998 (4ta. Reimpresión, 2005)

Howell, Steve N.G. and Webb, Sophia “A guide to the birds of Mexico and Northern Central America”, Oxford University Press, 1995 (reimpresión 2007)

Kaufman, Kenn “Guía de campo de las aves de Norteamérica”, Hillstar Editions L.C., 2005