“THE VALHALLA MURDERS”, UNA MINISERIE POLICIAL EN LA NIEVE DE ISLANDIA (por Pablo R. Bedrossian)

“Los asesinatos de Valhalla” (en inglés “The Valhalla Murders”) es una miniserie policial de ocho capítulos ambientada en Islandia, una nación asentada sobre una gélida isla en el norte de Europa, de solo 350,000 habitantes.

Titulada en su lengua original simplemente “Brot” (“Violación”) la historia gira alrededor de una serie de asesinatos vinculados a un orfanato cerrado muchos años atrás y a una trágica desaparición. Tal como es común en este tipo de miniserie nada es lo que parece y los presuntos sospechosos van cambiando a lo largo de la investigación. Cuanto más se descubre, más se oculta.

En nuestra opinión, lo mejor de la serie son los paisajes, con altas montañas y llanuras que parecen cubiertas por un sudario blanco de gruesa nieve y la excelente dirección cinematográfica de Thordur Palsson, también creador de la serie. Las actuaciones y el guion, a pesar de algunos pozos, son aceptables y mantienen atento al espectador.

Hay algunos detalles que para los que vivimos en otras culturas son llamativos. Por ejemplo, la policía no va armada. Los investigadores de homicidios llevan un arma en una caja fuerte dentro de su vehículo y deben solicitar una clave telefónica para poder abrirla en caso de emergencia. Otro hecho curioso es que criminales de alta peligrosidad mientras son indagados pueden servirse café de una máquina cuando lo deseen e incluso ofrecerlo a sus interrogadores. En eso el lugar parece otro planeta.

Fue filmada en 2019 y lanzada por Netflix en 2020. Es admirable que un país con tan pocos habitantes haya producido una miniserie de calidad internacional. Si le gusta el género policial y los crímenes seriales seguramente no será esta la mejor miniserie que haya visto en su vida, pero tampoco se aburrirá.

© Pablo R. Bedrossian, 2020. Todos los derechos reservados.

“LA ÚLTIMA SALIDA”, UNA FANTÁSTICA NOVELA DE INTRIGA POR FEDERICO AXAT (por Pablo R. Bedrossian)

Serie CONFIESO QUE HE LEÍDO

La literatura argentina ya no tiene la estatura de Borges, Sábato o Cortázar. Más bien transita un camino que la confunde con otras literaturas y no termina de encontrar su propia identidad. A esta altura sería legítimo preguntarse qué tiene de argentina esa literatura, si la temática, la ambientación o la nacionalidad del autor. No se trata de una discusión académica sino de sentido común. Por ejemplo, nadie dudaría de la argentinidad de las obras de Julio Cortázar, pese a que nació en Bélgica y murió en París.

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En ese curioso devenir, como en la música, existen las fusiones. Por ejemplo, hay quienes escriben tomando como modelos escritores norteamericanos y europeos, como Graham Greene y Morris West en décadas pasadas y Dan Brown en tiempos recientes: una literatura visual, donde se alternan sin pausa acciones y diálogos, como en una película.

Dentro de ese campo hay algunos hallazgos extraordinarios, a pesar que recorren un territorio que ha sido descubierto por otros. Tal es el caso de “La Última Salida” de Federico Axat.

LA OBRA

Ya hemos comentado otras obras dentro del mismo género, como “El Jardín de Bronce”[1], la brillante novela de intriga de Gustavo Malajovich ambientada en la Argentina, y “Crímenes Imperceptibles”[2] de Guillermo Martínez, protagonizada por un matemático argentino que estudia en Inglaterra. A diferencia de ambas, “La Última Salida” no está ni ambientada en Argentina ni protagonizada por ningún argentino. La historia transcurre en los Estados Unidos y todos sus personajes son norteamericanos. Sin exageración puede decirse que es una novela norteamericana escrita por un argentino. Sin embargo, su relato es tan atrapante que termina demostrando que la buena literatura no tiene nacionalidades ni fronteras.

Sería injusto revelar la trama; ni siquiera su comienzo. Solo podemos decir que es un relato repleto de sorpresas, con cambios imprevistos, tal como en “Persona”, la famosa película del sueco Ingmar Bergman, donde una enfermera y una paciente psiquiátrica intercambian sus roles. El magistral manejo de los tiempos y los golpes de efecto que hace el autor mantienen la intriga hasta el final, mediante una historia de crímenes que rompe con todos los moldes conocidos.

EL AUTOR

Federico Axat nació en Buenos Aires en 1975. Es ingeniero y tiene una alta vocación por la escritura. “La Última Salida” es su tercera novela. Al momento de su publicación, en 2016, ya se habían vendido los derechos editoriales para traducirla a 25 lenguas y también para ser llevada al cine. Definitivamente para los amantes de los misterios y el suspenso leerla será como abrir una caja de sorpresas, de esas que siempre se recuerdan aunque hayan quedado en el camino.

© Pablo R. Bedrossian, 2018. Todos los derechos reservados.


REFERENCIAS

[1] https://pablobedrossian.com/2014/02/19/el-jardin-de-bronce-la-opera-prima-de-gustavo-malajovich-por-pablo-r-bedrossian/

[2] https://pablobedrossian.com/2017/07/30/crimenes-imperceptibles-el-policial-matematico-de-guillermo-martinez-por-pablo-r-bedrossian/

“DEADWIND”, UNA MINISERIE FINLANDESA PLENA DE INTRIGA (por Pablo R. Bedrossian)

Deadwind 02Por recomendación de mi hermano Alejandro, vi la miniserie “Deadwid”, un thriller finlandés presentado por Netflix. Se trata de la investigación de la muerte de una mujer llamada Anna Bergdahl a cargo de la detective local Sofia Karppi y el novato en Homicidios Sakari Nurmi, desarrollada en doce capítulos.

Durante el proceso investigativo se proponen múltiples hipótesis al espectador entre las que se encuentran la crianza de la víctima en grupo religioso radical, un drama en su pareja y el espionaje corporativo, entrando en juego múltiples intereses. Obviamente, la tensión va creciendo en los últimos capítulos hasta llegar al desenlace. Sin embargo, es una historia interesante que vale la pena ver desde el principio.

Deadwind 03Las actuaciones son creíbles y revelan una agresividad contenida debajo de una nórdica corteza de frialdad, discreción y diplomacia. Además, hay dos factores que, en mi opinión, valen la pena resaltar porque proveen a Deadwind de un toque diferente:

Del punto de vista cinematográfico, el relato es lento y se desarrolla como si todo transcurriera en un ámbito sórdido y oscuro. En las numerosas tomas de Helsinski, la capital de Finlandia donde acontece la mayor parte de la historia, se presenta una ciudad desierta, casi sin autos ni personas.

Deadwind 04Del punto de vista cultural, se desnuda la enorme diferencia entre la policía finlandesa y la de nuestros países latinos. Alguna vez vi un reality show protagonizado por la Policía de la Provincia de Buenos Aires y no puede ser mayor el contraste. Deadwind comunica un reflexivo ambiente minimalista, donde el jefe más que un directivo es un facilitador, y las reuniones una suerte de terapia de grupo. No hay ni prepotencia, ni hostilidad.

Concluyendo, pruebe a verla, abra los ojos a la historia y a sus detalles y forme su propia opinión.

© Pablo R. Bedrossian, 2018. Todos los derechos reservados.

 

 

LA FORÊT (EL BOSQUE), UNA PREMIADA MINSERIE FRANCESA LLEGA POR NETFLIX (por Pablo R. Bedrossian)

La Forêt (El Bosque), es una miniserie francesa en seis capítulos presentada por Netflix. Un pequeño pueblo de Les Ardennes (una región boscosa que se extiende más allá del país galo) es conmovido por la desaparición de una adolescente en circunstancias poco claras que algunos vinculan a otras desapariciones ocurridas años atrás.

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El nuevo jefe, Gaspard Deker, presentado como un hombre justo y sensato, inicia la búsqueda, pero encuentra que las relaciones pueblerinas subordinan las reglas a las relaciones. Tal es la forma de proceder de Virginie Musso, una oficial local, cuya hija es compañera de la desaparecida. Mientras tanto, y en forma paralela, Eve Mendel, una profesora de la jovencita, inicia la búsqueda que puede estar relacionada a su historia personal.

Los personajes que van apareciendo, bien actuados y construidos, ponen en evidencia las miserias que se esconden en toda comunidad, que, tal como la mugre debajo de la alfombra, tarde o temprano comienza a asomar. Quizás sea una metáfora para recordarnos que el enemigo no suele ser un desconocido.

Una serie de sorpresas, videos en redes sociales y nuevas desapariciones pondrán en jaque a las familias que ven cómo la mutua confianza se reduce a escombros; todos de algún modo se vuelven sospechosos. Uno intuye el desenlace en el anteúltimo capítulo, pero es en el último que se revela no solo quién es el culpable sino los hechos de un pasado cuyas sombras oscurecían el presente.

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La Forêt (El Bosque) ha sido galardonada como la mejor serie de 2017 de capítulos de larga duración en el Festival Internacional de cine de La Rochelle. En mi opinión, no es ni una gran serie ni cuenta una gran historia, sin embargo, ofrece razones suficientes para verla sin aburrirse y mantener el suspenso hasta el final.

© Pablo R. Bedrossian, 2018. Todos los derechos reservados.

“SINNER” (“PECADORA”), OTRA NUEVA MINISERIE DE NETFLIX (por Pablo R. Bedrossian)

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Sinner (en español Pecadora) es otra nueva producción de Netflix en forma de miniserie. Inicia de un modo intrigante: Una familia -esposo, esposa e hijo- decide ir pasar el día en la playa. La mujer parece abstraída contemplando un ruidoso grupo, una de cuyas parejas comienza a besarse. Repentinamente se levanta y apuñala al joven que besaba a su novia y lo mata para sorpresa y desconcierto de todos. Desde luego, la mujer es detenida. Al preguntarle por qué cometió el crimen responde que no lo sabe. No conoce a la víctima ni tampoco el origen de su impulso. Simplemente reconoce que fue autora de un asesinato, con todo lo que eso implica.

Un investigador -ese tipo de policía que nunca falta en las obras del género- se interesa vivamente en el caso y encuentra que la homicida no recuerda dos meses de su vida. Piensa que recuperando la memoria de lo sucedido en ese periodo encontrará la clave para develar la razón de ese crimen cometido bajo aparente locura.

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Contado así no parece ser gran cosa. La amnesia -como, por ejemplo, en Memento o la trilogía Bourne– es un motivo recurrente en las historias de intriga. Sin embargo, Sinner tiene méritos propios que la diferencian, entre ellos, las excelentes actuaciones de Jessica Biel, interpretando a Cora Tanetti, la madre y esposa que mata al extraño, y Bill Pullman, con miradas y gestos que recuerdan a Robin Williams, encarnando al policía Harry Ambrose. También es notable la tensión mantenida hasta el final.

A través de sus ocho capítulos, Sinner tiene pretensiones de thriller psicológico; no sé si lo logra. La asesina parece una persona manipulable, y su hermana gravemente enferma, una gran manipuladora. La madre de ambas es una típica fanática religiosa que todo lo espiritualiza, como si la vida fuera un sistema de premios y castigos. El

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investigador lleva a la vez una vida miserable, mientras intenta recuperar su matrimonio (el rol de ex-esposa lo interpreta Kathryn Erbe a quien algunos recordarán de Law & Order – Criminal Intent) y mantiene una relación masoquista con una mujer casada. Describir la patología o la debilidad de cada personaje no es tema de este comentario, pero cada uno tiene lo suyo.

Cuando apareció la sugerencia en Netflix, Sinner aparecía calificada con cinco estrellas. Como suele pasar, al final tenía tres estrellas y media y creo que esta calificación no le viene nada mal.

© Pablo R. Bedrossian, 2018. Todos los derechos reservados.

“SAFE”, UNA NUEVA MINISERIE BRITÁNICA AL ESTILO NETFLIX (por Pablo R. Bedrossian)

Safe 02“Safe” es una nueva miniserie presentada por Netflix. El personaje central es interpretado por Michael C. Hall, el protagonista de la serie Dexter. Ambientada en un suburbio indefinido de una ciudad de Inglaterra, transcurre mayormente dentro de un barrio cerrado de gente adinerada, donde todos suponen que se conocen.

La trama comienza con la desaparición de una pareja de adolescentes tras una descontrolada fiesta en una de las glamorosas casas de dos plantas, jardín y piscina, organizada por una joven durante un viaje de sus padres. A partir de allí se suceden la búsqueda, los descubrimientos y las revelaciones, que muestran -como suele ocurrir- que nada es lo que parece.

Podría decirse que hay dos historias: la de los padres -la principal- y la de los hijos, menos desarrollada aunque paralela. De todos modos, el guionista se las arregla para hacernos notar que no existe una sin la otra, y que es la dinámica familiar la que determina cada comportamiento. Además, aunque es obvio para una serie de intriga, resalta el necesario contraste entre la imagen pública y el verdadero interés que subyace debajo de las apariencias. No es exagerado decir que es un show de agendas ocultas.

Safe 01En mi opinión, “Safe” mantiene la tensión y atrapa al espectador todo el tiempo, pero abusando de los golpes de efecto. Con tanta novela de suspenso, sorprender al espectador resulta cada vez más difícil, pero la exageración puede quitarle credibilidad al relato.

Lo mejor reside en el último capítulo, donde -entre otros méritos- la historia se muestra desde el otro lado, contando lo que no se vio en los otros siete capítulos. La sucesión de acontecimientos conducen a un inesperado desenlace, por el cual la serie es digna de verse hasta el final.

© Pablo R. Bedrossian, 2018. Todos los derechos reservados.

Neflix.jpgBill Gates, en su libro “Camino al Futuro”, publicado en los ’90, señaló que el error de IBM, empresa que perdió el liderago en computadoras personales, consistió en diseñar software que solo fuera compatibles con sus propios sistemas operativos. Netflix está padeciendo algo parecido. Ha dejado de ser una compañía de películas y series a demanda para convertirse en una productora que da prioridad a sus propios contenidos.

El cliente cada vez tiene menos opciones para elegir. Cerca del 50% de las sugerencias de Netflix a sus clientes son producciones propias. Uno entiende que en economías de escala es mejor negocio invertir en la creación de films y series que pagar regalías a competidores, pero llega un punto donde el espectador ya no encuentra lo que desea y lo busca en otro lado y en otra compañía.

Netflix ha transformado la forma de ver películas: la persona ya no necesita ir al cine, sino que el cine la visita. Ella misma puede elegir cuando y dónde quiere ver una serie y en qué dispositivo (celular, laptop, tablet, TV), a un precio accesible: eso lo ha convertido en un gigante.

Sin embargo, su estrategia, sin duda beneficiosa para sí mismo en el corto plazo, lo ha hecho levantar muros y el cliente hoy no necesita un hueco para escaparse, pues las puertas están siempre abiertas. Espero que no termine comulgando con Henry Ford cuando decía “el cliente puede elegir el color del auto siempre y cuando sea negro”.

© Pablo R. Bedrossian, 2018. Todos los derechos reservados.

VEMOS LO QUE LEEMOS – BREVE ENSAYO ACERCA DE LA NOVELA DE INTRIGA (por Pablo R. Bedrossian)

Intriga 01El lenguaje que utilizamos es cada vez más visual, y la literatura -entendida como arte- no ha podido sustraerse a esa tendencia. Las novelas tienen hoy el lenguaje del cine: vemos lo que leemos, reconstruyendo en imágenes mentales lo que el texto presenta. Cuando esas palabras tejen una buena historia, ingresamos a un territorio desconocido donde el autor nos expone a nuevas experiencias, haciéndonos partícipes de las emociones de los protagonistas.

“El lenguaje que utilizamos es cada vez más visual, y la literatura -entendida como arte- no ha podido sustraerse a esa tendencia”.

En el siglo XX, y en especial en su segunda mitad, las novelas se caracterizaron por combinar buenos relatos y diálogos intensos, despojando a los personajes del ejercicio introspectivo al que los sometía el escritor del siglo XIX. Graham Green o Morris West, por mencionar a algunos, hicieron gala de esa técnica, que parece más propia del guión y del cómic.

Además, las tramas se construyeron bajo un nuevo paradigma, el de la economía del relato, donde “nada sobra y nada falta”. Ningún detalle queda librado a la casualidad. Lo que parece un cabo suelto termina siendo un movimiento calculado del escritor, que lo retoma inesperadamente, procurando la sorpresa del lector. Además va introduciendo repentinos cambios que, como golpes de timón, dan la sensación de dejar a los personajes (y al lector ingenuo) totalmente a la deriva. Desde luego, lo inesperado es lo esperable, ¿o, acaso, no es la lectura de esa prodigiosa mezcla de drama, acción y misterio que es la novela de intriga, la búsqueda de una experiencia inquietante  que desafíe nuestra imaginación?

“Las tramas se construyeron bajo un nuevo paradigma, el de la economía del relato, donde “nada sobra y nada falta”.

Intriga 02Un elemento que se agrega a la construcción del relato es la erudición, que incluso llega a desplazar a la imaginación. Ya no estamos en los ’70 donde Irving Wallace tiene grandes inconsistencias frente al saber académico cuando habla del documento Q en “La Palabra”, sino en el tiempo donde el conocimiento profundo otorga una mayor veracidad, que es lo que paradójicamente se exige a una buena obra de ficción, como es este tipo de novela. “El Nombre de la Rosa” es un clásico ejemplo de novela erudita. Dan Brown, con sus best-sellers “El Código da Vinci” y “Ángeles y demonios”, que hicieron furor a principios del siglo XXI, sumó el vértigo (pues las historias transcurren en un lapso muy corto de tiempo), que impreso a la atractiva idea de la conspiración -subyacente en la mayoría de las novelas de intriga-, produce en el lector el efecto deseado.

“El conocimiento profundo otorga una mayor veracidad, que es lo que paradójicamente se exige a una buena obra de ficción”.

El resultado de la combinación de estos elementos es mucho más que la suma de ellos. Se fabrica una texto–un caso– que tiene elementos crípticos que mueven al lector a encontrar las claves secretas que develan el misterio. Es el pensamiento el que resuelve el enigma aunque son los sentimientos puestos en juego los que le dan intensidad. Al leer una novela policial todos somos detectives, pero no somos nosotros quienes manejan a los personajes, sino el narrador que, como un gran titiritero, maneja también nuestras emociones a través de las palabras.

“Es el pensamiento el que resuelve el enigma aunque son los sentimientos puestos en juego los que le dan intensidad”. 

© Pablo R. Bedrossian, 2014. Todos los derechos reservados.


BONUS:

PALABRA DE BORGES

(Jorge Luis Borges y la novela de intriga)

“’No la explicación de lo inexplicable, sino de lo confuso es la tarea que se imponen, por lo común, los novelistas policiales’. Con estas palabras tomadas de una nota a su ensayo sobre Chesterton, Borges enuncia la esencia del enigma del género policial. Cuanto mayor sea la confusión del misterio criminal, tanto mayor será la exaltación del intelecto que consiga trocar lo confuso en claridad”[1].

Del diálogo con María Esther Vázquez “La novela policial” (1963)

Jorge Luis Borges (caricatura)Consultado por María Esther Vázquez sobre la novela policial, Borges fijó sus orígenes del género en el famoso cuento “Los crímenes de la calle Morgue” de Edgar Allan Poe, escrito en 1841. Pensamos que sus ideas acerca de la novela policial se hacen extensivas a toda la novela de intriga, de la cual la policial forma parte. Leamos una sabrosa parte del aquel diálogo.

JLB: Estos cuentos han creado un tipo especial de lector. Es decir: cuando leemos un libro cualquiera lo leemos sin la menor suspicacia. No pensamos que al autor está tratando de engañarnos.

MEV: Cuando Cervantes nos dice “En un lugar de la Mancha (…) vivía un hidalgo” creemos que verdaderamente un hidalgo vivía en un lugar de la Mancha.

JLB: Claro. En cambio, si esa observación estuviera al principio de un cuento policial, sería sometida a nuestra desconfianza, a nuestra vigilancia; pensaríamos que quizás el hidalgo no viviría en un lugar de la Mancha o que ese hidalgo no era realmente un hidalgo, sino alguien que se hacía pasar por tal y lo que fuere. De igual manera, los primeros cuentos de Poe fueron leídos con la inocencia y buena voluntad con que se lee cualquier relato, pero ahora esos cuentos han creado una manera especial de leerlos.

MEV: En última instancia nosotros mismos en cuanto lectores de cuentos policiales, somos personajes creados por Poe.

JLB: Claro. Esa es la idea.

….

MEV: ¿Qué influencia ha tenido la novela policial en sus poco más de cien años de vida?

JLB: Hablar de esta influencia es hablar de los defectos y de los méritos del género. Stevenson dijo que las ficciones policiales corrían el albur de ser meros artificios, de tener algo de mecánico. Por ejemplo, si en un libro cualquiera, un personaje sale después de almorzar, da una vuelta y luego vuelve a su casa, esto puede hacerlo simplemente porque tales cosas ocurren en la realidad o porque se nos quiere indicar el estado de ánimo de ese personaje. En cambio, si eso ocurre en una ficción policial, el lector sospecha que ha salido para que alguien pueda entrar en su casa; es decir, que los personajes están supeditados al argumento. Y ahí aparece el artificio ingenioso, pero mecánico, porque tiene que seguir un dibujo, la línea premeditada del argumento. En cuanto a los méritos del género policial, creo que podrían ser estos: en un libro policial pocas cosas pueden estar entregadas al azar: esas ficciones tienen que tener un principio, un medio y un fin… La novela policial tiene unidad, y ello es fundamentalmente importante en nuestro tiempo.

MEV: ¿Por qué?

JLB: Porque en nuestro tiempo la literatura es muchas veces un mro ejercicio de la vanidad de los autores, quienes se proponen sólo sorprender. Los relatos policiales, aunque despreciados por muchos, tienen la virtud de recordar a los autores que la obra de arte debe tener un principio, un medio y un fin… los autores de ficciones policiales, buenas o malas, han recordado a nuestro tiempo la belleza y la necesidad de un orden y de una regularidad en las obras literarias.

MEV: ¿Subsistirá la novela policial?

JLB: la profecía es el más peligroso de los géneros literarios. Sin embargo, me atrevo a profetizar qe cierto género policial clásico -digamos- está a punto de desaparecer. Esto se explica porque en el género policial hay mucho de artificio: interesa saber cómo entró el asesino entre un grupo de personas artificialmente limitado, interesan los medios mecánicos del crimen y estas variaciones pueden ser infinitas. Una vez agotadas todas las posibilidades, la novela policial tiene que volver al seno de todas las novelas. Fuera de lo mecánico, volveríamos a lo psicológico, lo cual no está mal, porque volveríamos a Macbeth, a los admirables asesinatos de las novelas de Dostoievsky, al crimen de Raskolnikoff… Pero aunque la novela policial desapareciera como género -todo género muy legislado tiende a desaparecer- siempre quedaría la saludable influencia que hemos mencionado.


REFERENCIAS

[1] Lema Hincapié, Andrés,  “Sangre y enigmas: Borges y la literatura policial”, ensayo de autor, 1999.

“EL JARDÍN DE BRONCE”, LA OPERA PRIMA DE GUSTAVO MALAJOVICH (por Pablo R. Bedrossian)

El Jardin de Bronce 01

Serie CONFIESO QUE HE LEÍDO

“El jardín de bronce” es la primera novela de Gustavo Malajovich, un joven arquitecto, guionista de la exitosa serie televisiva “Los simuladores”. A medio camino entre un policial negro y una obra de suspenso, atrapa desde el principio hasta el final. Es un texto adictivo, en el que la tensión nunca cae y que, a diferencia de otros buenos relatos que pierden fuerza en el último tramo, tiene un extraordinario desenlace.

“El jardín de bronce” es una historia que se lee desde dos lados, dos perspectivas complementarias e iluminadoras, que no son simultáneas. Son las dos caras de una misma moneda, que la revelan en su totalidad.

Situada en Buenos Aires, comienza con la desaparición de Moira, la única hija de Lila Lestelle y Fabián Danubio, un típico hogar porteño de clase media. A partir de allí comienza la búsqueda donde intervienen desde la policía hasta personajes entrañables como Doberti. Es una historia poblada de misterio, donde uno debe poner en duda todo lo que parece cierto, y cada hecho en apariencia casual puede resultar un movimiento planificado.

Malajovich administra magistralmente los tiempos. No se apresura ni se demora para presentar los hechos. Lo hace como si una silenciosa cámara siguiera a Fabián Danubio, el gran protagonista, describiendo las situaciones con un lenguaje preciso, sin barroquismos ni vulgaridades. Tiene el estilo de un cronista, o, mejor, el de un dibujante que a veces opera a grandes trazos y otras con precisión quirúrgica. Chesterton estaría feliz de leer una novela como esta, aunque no persiga el propósito moral que lo guiaba.  Ocurre que cada hilo suelto termina enhebrado en esa red narrativa que proyecta vívidas imágenes en la mente del lector.

Dice la solapa del libro que “El jardín de bronce” es el comienzo de una saga protagonizada por Fabián Danubio. Nos resulta muy atractiva la idea pero nos preguntamos –y, sin duda, ese será el mayor desafío de Gustavo Malajovich- cómo hará para superar su extraordinaria opera prima.

 © Pablo R. Bedrossian, 2014. Todos los derechos reservados.

BREVE ENSAYO ACERCA DE LA NOVELA DE INTRIGA: VEMOS LO QUE LEEMOS

Intriga 01El lenguaje que utilizamos es cada vez más visual, y la literatura -entendida como arte- no ha podido sustraerse a esa tendencia. Las novelas tienen hoy el lenguaje del cine: vemos lo que leemos, reconstruyendo en imágenes mentales lo que el texto presenta. Cuando esas palabras tejen una buena historia, ingresamos a un territorio desconocido donde el autor nos expone a nuevas experiencias, haciéndonos partícipes de las emociones de los protagonistas.

En el siglo XX, y en especial en su segunda mitad, las novelas se caracterizaron por combinar buenos relatos y diálogos intensos, despojando a los personajes del ejercicio introspectivo al que los sometía el escritor del siglo XIX. Graham Green o Morris West, por mencionar a algunos, hicieron gala de esa técnica, que parece más propia del guión y del cómic.

Además, las tramas se construyeron bajo un nuevo paradigma, el de la economía del relato, donde “nada sobra y nada falta”. Nada queda librado a la casualidad. Lo que parece un cabo suelto termina siendo un movimiento calculado del escritor, que lo retoma inesperadamente, procurando la sorpresa del lector. Además va introduciendo repentinos cambios que, como golpes de timón, dan la sensación de dejar a los personajes (y al lector ingenuo) totalmente a la deriva. Desde luego, lo inesperado es lo esperable, ¿o, acaso, no es la lectura de esa prodigiosa mezcla de drama, acción y misterio que es la novela de intriga, la búsqueda de una experiencia inquietante  que desafíe nuestra imaginación?

Intriga 02Un elemento que se agrega a la construcción del relato es la erudición, que incluso llega a desplazar a la imaginación. Ya no estamos en los ’60 donde Irving Wallace tiene grandes inconsistencias frente al saber académico cuando habla del documento Q en “La Palabra”, sino en el tiempo donde el conocimiento profundo otorga una mayor veracidad, que es lo que paradójicamente se exige a una buena obra de ficción, como es este tipo de novela. “El Nombre de la Rosa” es un clásico ejemplo de novela erudita. Dan Brown, con sus best-seller “El Código da Vinci” y “Ángeles y demonios”, que hicieron furor a principios del siglo XXI, sumó el vértigo (pues las historias transcurren en un lapso muy corto de tiempo), que impreso a la atractiva idea de la conspiración, subyacente en la mayoría de las novelas de intriga, produce en el lector el efecto deseado.

El resultado de la combinación de estos elementos es mucho más que la suma de ellos. Se fabrica una texto–un caso– que tiene elementos crípticos que mueven al lector a encontrar las claves secretas que develan el misterio. Es el pensamiento el que resuelve el enigma aunque son los sentimientos puestos en juego los que le dan intensidad. Como alguien dijo, al leer una novela policial todos somos detectives, pero no somos nosotros quienes manejan a los personajes, sino el narrador que, como un gran titiritero, maneja también nuestras emociones a través de las palabras.

© Pablo R. Bedrossian, 2014. Todos los derechos reservados.