“EL ABRAZO” DE ALEJANDRO MARMO (por Pablo R. Bedrossian)

Aunque el nombre de Alejandro Marmo le resulte desconocido, si Ud. vive en Buenos Aires es muy probable haya admirado sus obras: los enormes rostros en acero de Evita del Edificio del Ministerio de Obras Públicas[1] que se observan desde la Avenida 9 de Julio. Sin embargo, quiero compartir otra suya titulada “El Abrazo”. Diseñada con pocos trazos pero profundamente humana, más que una escultura es una propuesta a crear puentes que nos acerquen.

Un gesto habla mucho más que nuestras palabras; por eso un abrazo se extiende más allá del mero contacto físico: es una expresión visible de amor y cariño que sentimos por otros. Allí radica el valor central de esta obra: invitarnos a conectar con el otro, poniendo nuestros afectos por encima de nuestras ideas, creencias y posiciones.

PROPÓSITOS

“El Abrazo” es un mensaje que puede ser llevado a todos los ámbitos, como el político, el religioso y el social. Mostramos, por ejemplo, su alcance en el fútbol, donde la obra de Marmo llega tanto a los barras de Boca y de River con un mensaje de no más violencia.

Por su naturaleza, no es una obra para un solo lugar; como los panes y los peces, necesita ser multiplicada. Celeste Lafourcade, quien conoce en profundidad al artista, nos explica: “La obra se encuentra tanto en formato pictórico como en murales de hierro de grandes dimensiones, realizados siempre con material de descarte puesto que el arte de Alejandro Marmo propone recuperar aquello que la sociedad desecha: materiales y personas. Entendiendo que siempre –sean cuales fueran las circunstancias- se puede renacer en belleza”.

¿QUÉ VE UD. EN LA OBRA?

Cuando formulé esta pregunta, algunos me dijeron que observaban a una madre abrazando a su hijo. “Hay algo protector en la figura más alta”; hubo incluso quien notó un embarazo. Otros, en cambio, vieron una escena romántica, y no faltó quien mencionara “una pareja bailando un tango”. Sea cual fuera la percepción, todos coincidieron en percibir cercanía, amor e intimidad. ¿Qué le transmite a Ud.?

EMPLAZAMIENTOS

Esta obra ha sido instalada en lugares tan diferentes como Humahuaca, Buenos Aires o Roma. Un detalle no menor, provisto por nuestro amigo Miguel Ángel Kouyumchian[2], es el emplazamiento de “El Abrazo” en el Centro Armenio de Buenos Aires, debido a que el apellido materno de Alejandro Marmo es Minassian.

Además, la obra ilustra la tapa de “La mia Idea di Arte” del Papa Francisco I, a quien en 2015 Marmo obsequió una réplica de la “El Abrazo”.

ABRAZANDO A LOS DEMÁS

Celeste Lafourcade nos cuenta cómo la obra misma abraza a los demás: “Apunta a la participación colectiva de trabajadores desempleados, jóvenes, vecinos del lugar, personas con dificultades de integración, etc., tanto para la realización como para el emplazamiento de la obra, generando así un sentido de pertenencia con la misma”. La tan mentada grieta podría cerrarse si vemos al otro como nuestro prójimo, como nuestro semejante y no como nuestro enemigo.

ACERCA DEL ARTISTA

Alejandro Marmo nació en 1971 en el Partido de Tres de Febrero, Provincia de Buenos Aires. Creció en el seno de un hogar de inmigrantes y conocíó los fundamentos de la herrería en el taller de su padre. Autodidacta, comenzó su carrera artística a los 20 años.

Las gigantografías murales de Evita en el Edificio del MOP o “El Abrazo” revelan un estilo basado en la síntesis: figuras con pocas líneas en un solo plano que comunican un mensaje claro y poderoso. Sin embargo, ha desarrollado otras formas de expresión más complejas, con un profundo sentido metafórico, como el “Cristo Obrero” y la “Virgen de Luján”, realizadas en materiales reciclados, que han sido expuestas en los Museos Vaticanos.

Su arte no se reduce la obra terminada, sino que cobran su verdadero significado en el proceso creativo. Dos ejes por los cuales transita son el uso de desechos y rezagos industriales y la participación colectiva integradora, cuyo punto de partida ha sido su proyecto “Arte en las Fábricas”. Esta intención inclusiva no alcanza solo a obreros sino también a sectores marginados por la sociedad. Con este propósito, sumado a su amistad con el cardenal Jorge Bergoglio, hoy papa Francisco I, desarrolló una segunda idea, “La Simbología de la Iglesia que mira al Sur”, que rescata la fe popular e impulsa la participación de los fieles en la elaboración artística.

UN ABRAZO AQUÍ Y AHORA

Creemos que “El Abrazo” debería estar expuesta en plazas, escuelas y centros comerciales. Vivimos en un mundo donde sutilmente nos manipulan para odiar al que piensa diferente; tristemente nos encaminarnos al pensamiento único, propio de las dictaduras (aunque asuman disfraces de democracia). Frente a ese escenario, la obra de Alejandro Marmo nos invita a crear puentes de respeto, amor y solidaridad; alentar el entendimiento en lugar de resentimiento. Al fin y al cabo, está en nuestras manos decidir si nuestras diferencias nos separan o nos enriquecen.

NOTA 2020

Una prueba del alcance internacional de “El Abrazo” es su inclusión en una toma del Episodio 6 de la miniserie italiana “Il Processo” (en inglés “The Trial”; en castellano, “El Juicio”) que se puede ver en Netflix.. La producción fílmica está ubicada en Mantua (Mantova). Descubrimos “El Abrazo” allí mientras veíamos la miniserie.

© Pablo R. Bedrossian, 2019, 2020. Todos los derechos reservados.


REFERENCIAS

[1] Sobre el Edificio del MOP se puede leer nuestro artículo https://pablobedrossian.com/2019/07/08/el-edificio-del-mop-por-pablo-r-bedrossian/

[2] Miguel Ángel Kouyumchian es el creador de la Guía Menc, http://guiamenc.blogspot.com/


CRÉDITOS MULTIMEDIA

La primera fotografía fue tomada de http://prensa.jujuy.gob.ar/2018/10/29/artes-visuales-en-jujuy-corazon-andino-festival-internacional-de-arte-sustentable/

La segunda, cuarta, sexta, novena y décima y duodécima foto fueron enviadas por Celeste Lafourcade al autor de esta nota, con permiso del artista.

La tercera fotografía fue tomada de https://www.clarin.com/deportes/superclasico-juega-esculturas-invitan-hinchas-abrazarse_0_r-y0KvAza.html

La quinta fotografía fue tomada de https://www.lujan.gob.ar/?p=13683

La séptima fotografía fue tomada de https://www.argentina.gob.ar/sites/default/files/pluralismo._san_gregorio_1.jpg

La octava fotografía es, en realidad, una captura de pantalla del video ubicado en https://www.youtube.com/watch?v=24V5gQ6iSt4

La undécima fotografía fue tomada de http://infoban.com.ar/despachos.asp?cod_des=60878&ID_Seccion=7

La duodécima foto fue tomada de https://www.lanacion.com.ar/cultura/los-abrazos-en-contra-del-odio-de-alejandro-marmo-el-escultor-del-papa-nid2095145

EL OCULUS DE NUEVA YORK Y OTRAS OBRAS DE SANTIAGO CALATRAVA (por Pablo R. Bedrossian)

El genio creador del arquitecto valenciano Santiago Calatrava encuentra una de sus obras cumbre en el Oculus, ubicado en el World Trade Center de Nueva York, muy cerca del emplazamiento original de las Torres Gemelas.

Se encuentra a pasos del enorme One, el imponente edificio de 104 pisos erigido tras el ataque a las Torres, y del Memorial dedicado a las víctimas del fatídico 11 de septiembre de 2001, más conocido como el 9/11.

Es un complejo conformado por tres componentes: El Oculus propiamente dicho, el World Trade Center Transportation Hub y el Westfield World Trade Center.

Al Oculus se accede desde la calle. Su diseño exterior se parece a las alas de un pájaro en vuelo. Sin embargo, el transeúnte no puede intuir el extraordinario mundo subterráneo que alberga.

Al ingresar la experiencia es única: desde un balcón se observa una enorme cavidad bañada de blanco: un patio gigante con dos pisos de tiendas a sus lados, cubierto de estructuras que se elevan magníficamente asemejando el esqueleto de una ballena.

Uno puede descender y recorrer esa extensa superficie que parece una pista de hielo y degustar chocolates, probarse ropa de marca o simplemente caminar asombrado bajo esa mágica atmósfera de luz.  

Los pasillos que conducen al Transportation Hub, la megaestación de metro, ofrecen una experiencia multimedia que nos recuerda que el futuro ya está presente.

El hub es un punto de confluencia de varias líneas de transporte urbano subterráneo y el PATH, el tren de Nueva Jersey.

Si visita Nueva York, camine por el Oculus tomándose tiempo para observar los detalles. Dicen que las catedrales se construían con techos altos para hacer sentir pequeño al hombre ante la presencia de Dios; de alguna manera el Oculus es una catedral desacralizada, donde la inmensidad puede llegar a resultar conmovedora.

ACERCA DE SANTIAGO CALATRAVA

Nacido en 1951 en un pequeño pueblo de Valencia, España, este arquitecto, ingeniero civil y artista español ha ganado, entre otros, el Premio Príncipe de Asturias de las Artes en 1999, el Premio Nacional de Arquitectura de España 2005 y la Medalla de Oro del American Institute of Architects de Estados Unidos en 2005​ y el Premio Europeo de Arquitectura de 2015.

Quizás el germen de su aquilatada carrera se encuentre en la Escuela de Bellas Artes y Oficios de Burjasot, donde se formó tempranamente como dibujante y pintor. Luego de graduarse como arquitecto en la Universidad Politécnica de Valencia, se especializó en urbanismo. En 1975, se trasladó a Zürich, Suiza, donde estudió ingeniería civil en el Instituto Federal de Tecnología y posteriormente realizó un doctorado.

La lista de sus obras es demasiado extensa. Por eso mencionamos solo algunas, como la Ciudad de las Artes y de las Ciencias de Valencia, el Auditorio de Tenerife, el Aeropuerto de Bilbao, la Torre de Comunicaciones de Montjuic -todas ellas en España-, la terminal de trenes Gare do Oriente en Lisboa, Portugal, el edificio Turning Torso en Malmö, Suecia, el Edificio BCE en Toronto, Canadá y, por supuesto, el Oculus de Nueva York, en Estados Unidos. No es exagerado decir que el nombre de Santiago Calatrava se asocia a megaestructuras. También son famosos sus puentes. Hemos podido admirar dos de ellos: el Puente de la Mujer en Buenos Aires, Argentina y el Puente Samuel Beckett en Dublin, Irlanda.

EL PUENTE DE LA MUJER, BUENOS AIRES, ARGENTINA

Este puente giratorio se encuentra en Puerto Madero, una exclusiva zona de Buenos Aires en la Costanera Sur, recuperada a partir de 1992.

Puente de la Mujer en Puerto Madero, Buenos Aires, Argentina

Mide 170 metros de largo y tiene 6.20 metros de ancho. Fue levantado entre 1998 y 2001.

Vista de la senda peatonal del Puente de la Mujer en Puerto Madero, Buenos Aires, Argentina

Diseñado por Calatrava y construido en acero sobre un pilón cónico de hormigón blanco, sintetiza en forma geométrica la imagen de una pareja bailando tango.

Como puede observarse, el Puente de la Mujer en Puerto Madero, Buenos Aires, Argentina tiene similitud con el Puente Samuel Beckett de Dublin, Irlanda. El diseño es típico de Calatrava.

EL PUENTE SAMUEL BECKETT, DUBLIN, IRLANDA

Este puente vehicular y peatonal de 123 metros de largo fue levantado entre 2007 y 2009.

Puente Samuel Beckett, Dublin, Irlanda

Su diseño remeda un arpa recostada; el arpa céltica -que uno observa en las monedas irlandesas- es el símbolo nacional del país.

Vista parcial del puente Samuel Beckett, Dublin, Irlanda

La estructura se sostiene mediante 31 tensores de cable de doble vuelta sujetos a un mástil de acero tubular.

SU FILOSOFÍA ARQUITECTÓNICA

Hay al menos cuatro aspectos de la obra de Calatrava que deseamos mencionar.

En primer lugar, su visión de la arquitectura como arte. Escuchemos su propia percepción: “Entiendo la arquitectura como los antiguos, como la summa artis, como el arte supremo, en el que convergen todas las artes. Si miras la arquitectura del Renacimiento y ves a Rafael o Miguel Ángel, te das cuenta de que la arquitectura es un soporte para la pintura; si piensas en los zócalos cerámicos de muchas iglesias de Valencia, ves que la arquitectura es un soporte para la cerámica”[1].

En segundo lugar, su capacidad de síntesis creativa. Explicando su tesis doctoral “Acerca de la plegabilidad de las estructuras” dice Santiago Calatrava: “Estudié la capacidad de los cuerpos platónicos de transformarse en un plano, y de un plano en una línea”[2]. Sus obras prácticamente carecen de ornamentos. Expresan belleza por sí mismas y no por aditamentos, resultado de su capacidad de crear volúmenes sorprendentes con pocas líneas.

En tercer lugar, la impronta de la naturaleza en sus obras. Así como el famoso edificio Turning Torso en Malmö, Suecia, está basada en una escultura humana, muchas de sus obras se inspiran en seres vivientes. Los animales, y en particular su osamenta, forman parte de su fuente de inspiración.

Finalmente, su búsqueda de perennidad. No diseña simplemente para el aquí y ahora, sino que lo mueve el deseo -narcisista o no, no lo sabemos- de dejar un legado, una obra que trascienda su propia época. Dice: “en el fondo, nuestra visión está muy influenciada por el esquema bíblico en el que hay algo de divino en cada persona. Es decir, el entender que dentro de cada persona hay algo especial, algo sagrado y divino, es algo que ilumina también nuestro modo de entender la arquitectura y significa también que, en el fondo, la arquitectura no sólo es un atributo o algo para uno mismo sino que entendemos el sentido hereditario de la arquitectura y la arquitectura como portante de la memoria de un tiempo”[3].

EL DIBUJO COMO MADRE DE TODO SUS SUEÑOS

Aunque siempre se lo define como escultor, su punto de partida en el dibujo: “Nunca he dejado de dibujar. Desde que era un niño me sentí feliz tomando un lápiz y echando líneas en cualquier soporte. Fue, en ese sentido, un dolor de cabeza para mis padres, pues solía pintar hasta en las puertas de los vecinos. Recuerdo aquella frase de Picasso que decía: “Cuando yo tenía 15 años dicen que pintaba como Rafael, pero me ha hecho falta toda la vida para pintar como un niño”. Sí, el dibujo es mi mayor pasión, en la intimidad”[4].

Otra vista del Puente de la Mujer

A pesar de sus inmensos aportes al patrimonio de la humanidad, Calatrava es el centro de ardientes polémicas. Nosotros, sin embargo, no nos detenemos en algunos cuestionamientos técnicos a sus obras, sino en su carácter innovador. Cuando tenga la oportunidad, visite los espacios únicos y diferentes que llevan su sello, orgullo de grandes ciudades en varios continentes.

© Pablo R. Bedrossian, 2019. Todos los derechos reservados.


REFERENCIAS

[1] “Entrevista a Santiago Calatrava, arquitecto”, e-Valencia.org, http://e-valencia.org/index.php?name=News&file=article&sid=7797, 9/10/2005

[2] Abril, Guillermo, “Polémico Calatrava – Encuentro con uno de los arquitectos más controvertidos del mundo en su cuartel general de Zúrich”, Diario El País, Edición Digital, 14/10/2015

[3] “Entrevista a Santiago Calatrava”,  arqpress, http://www.arqpress.net/index.php/paginas/ver/705,

[4] “Entrevista a Santiago Calatrava, arquitecto”, citada más arriba


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MAURO CORDA A TRAVÉS DE LO INSÓLITO (por Pablo R. Bedrossian)

Serie “GRANDES ARTISTAS CONTEMPORÁNEOS”

Nacido en Lourdes, Francia, en 1960, Mauro Corda es uno de los escultores más versátiles de nuestro tiempo. Este extraordinario artista, que se considera a sí mismo heredero de la tradición clásica, utiliza todo tipo de materiales, como bronce, aluminio y hierro, mármol, resina o vidrio policromado. Se ha dicho que es el “escultor del cuerpo” pero coloca al hombre (e incluso a animales) en medio de circunstancias. El cuerpo es el texto y la situación el contexto para interpretarlo.

“CONTORSIONISTA EN JAULA” (bronce niquelado y acero inoxidable)

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Su manejo de la anatomía no admite reglas. Trabaja con toda libertad sin adherir a ningún estilo en particular, construyendo mensajes que reflejan los dolores y sufrimientos del hombre contemporáneo. Los soportes que elige para sus obras -que a veces son jaulas o celdas- sirven para reforzar esa intención.

En las obras de Mauro Corda el cuerpo es el texto y la situación el contexto para interpretarlo.

EL ÁNGEL (resina y neón)

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En uno de mis viajes a Buenos Aires, en enero de 2015, tuve oportunidad de visitar la exposición de sus obras denominada “Insólito” en el Museo Sívori, ubicado en la zona de los lagos de Palermo. Con algunas variantes, ya se había presentado en París, en enero de 2014, y no es aventurado afirmar que reúne varias de sus obras más provocadoras.

HIV (bronce y plexiglás)

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En Corda, el cuerpo en distintas posiciones y formas refleja diversas preocupaciones y estados de ánimo. Detrás de cada escultura se puede intuir una historia, que no siempre es la que parece. Tomemos como ejemplo su obra “Faquir”.

FAQUIR (bronce y acero inoxidable)

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La primera impresión es la de un Cristo, por los brazos en cruz, el cuerpo desnudo colgando y el paño de pureza[1]. Pero una visión más cuidadosa permite otras interpretaciones: la figura de bronce cuelga de ganchos que atraviesan los brazos y las tetillas; el rostro no delata dolor sino concentración. Este manejo de la ambigüedad deja que el observador extraiga sus conclusiones.

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Al observar la diversidad de obras no tuve la idea de un conjunto. Salvo alguna excepción, parecían de diferentes artistas. Pero a medida que fui mirando y admirando, percibí algo en común: el efecto no estaba en los detalles. Las esculturas presentaban y representaban sus temas sin necesidad apelar a barroquismos o sofisticaciones.

IMPULSO DE MUERTE (bronce policromado)

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En las creaciones de Mauro Corda el efecto no está en los detalles. Las esculturas presentan y representan sus temas sin necesidad apelar a barroquismos o sofisticaciones.

En términos similares se expresa Georges Vigarello sobre la obra de Corda: “La forma ‘habla’. Una tensión la habita… Lo anecdótico es borrado, el objeto es ‘resumido’, una fuerza particular y latente domina, reunida en su totalidad para aumentar su potencia”[2].

ANDRÓGINO (resina policromada)

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Una segunda sensación fue ver un extraordinario manejo del volumen en todas las obras. Sea una figura erguida o contorsionada, el manejo de la unidad y las proporciones es perfecto.

LEVITACIÓN (aluminio y acero inoxidable)

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Sea una figura erguida o contorsionada, el manejo de Mauro Corda de la unidad y las proporciones es perfecto.

Finalmente, creo que todas las obras tienen en común otro rasgo: su intensidad. Aunque obviamente son obras estáticas, se percibe en ellas intención y movimiento. Hay un drama en el cual se desenvuelven y, jamás testigos, sus figuras son siempre protagonistas.

EL RELICARIO (bronce dorado, jeringa y resina) y FRED (dibujo)

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Aunque obviamente son obras estáticas, se percibe en ellas intención y movimiento. Hay un drama en el cual se desenvuelven y, jamás testigos, sus figuras son siempre protagonistas.

Mauro Corda se atreve a explorar el cuerpo desde muy diversas perspectivas, utilizando una enorme variedad de formas, técnicas y materiales. Nos muestra que los límites para crear y sentir los fijamos nosotros mismos; señala el camino y nos desafía a abrir romper nuestros propios moldes e ir más allá de nuestras propias fronteras.

ASEPSIA (acero inoxidable, resina, vidrio, plexiglás, hierro)

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LA RATA (aluminio)

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YACENTE (bronce pintado)

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PERFORMANCE (bronce, hierro y acero inoxidable)

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HABITACIÓN, vista parcial (resina y plexiglás)

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DATOS DE LAS OBRAS PRESENTADAS EN ESTA NOTA, TODAS DE “INSÓLITO”

Los títulos originales de las obras son en francés, por eso las detallamos:

Tabla 01

© Pablo R. Bedrossian, 2016. Todos los derechos reservados.


REFERENCIAS

[1] El paño de pureza, perizonium o perizoma es la tela utilizada en la iconografía tradicional para cubrir el pubis y los genitales del Cristo crucificado. Para los interesados en el tema, recomendamos la tesis doctoral de Carmen Gómez García, “Disposición del Paño de Pureza en la escultura del Cristo crucificado entre los siglos XII y XVII”, que puede descargarse de http://biblioteca.ucm.es/tesis/bba/ucm-t29626.pdf

[2] Vigarello, Georges, citado en “Mauro Corda – Insólito”, Museo de Artes Plásticas “Eduardo Sivori”, Museos de Buenos Aires, p.7


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BIBLIOGRAFÍA

– Savloff, Judith, “Contemporáneo clásico”, Diario Clarín, Revista Ñ, edición del 07/01/2015. Se puede leer en http://www.revistaenie.clarin.com/arte/Contemporaneo-clasico_0_1278472185.html

– “Mauro Corda – Insólito”, Museo de Artes Plásticas “Eduardo Sivori”, Museos de Buenos Aires, Buenos Aires, Argentina, 2015

– “Les insolites”, Dossier de Presse, l’Université Paris Descartes, París, Francia, 2014


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LAS ESCULTURAS DE STEPHAN BALKENHOL: HOMENAJE AL HOMBRE COMÚN (por Pablo R.Bedrossian)

Serie “GRANDES ARTISTAS CONTEMPORÁNEOS”

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Hombre con Pez (2001), Grant Park, Shedd Aquarium, Chicago, Illinois, Estados Unidos; foto de 2009 tomada por nuestra querida amiga, la actriz Margo Wickesser

El arte es representación.

Bajo esa perspectiva, se observa desde los albores de una suerte de obsesión por representar la figura humana. Las esculturas del antiguo mundo grecorromano representan a los hombres delgados y musculosos y a las mujeres delicadas y esbeltas. Esta particular forma de recrear la figura humana, que se conoce como ideal clásico, unifica dos conceptos que para el hombre moderno son independientes: perfección y belleza.

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Akenathon con su visible pancita, Museo Egipcio, El Cairo, Egipto, foto tomada en 2000

Con diversos matices, este mismo arquetipo de armonía y simetría dominó la escultura del Oriente Medio y del norte de África. Ignorarlo generaba rechazo. Por ejemplo, la representación del famoso faraón egipcio monoteísta Amenofis IV, luego llamado Akenathon, panzón, como era, produjo un escándalo.

El Renacimiento retomó el ideal del arte clásico. Basta ver el David de Miguel Ángel para comprobarlo.

Sin embargo, dejando de lado el arte abstracto (una invención del siglo XX), una de las principales innovaciones de los escultores en las últimas décadas ha sido representar al hombre tal cual es: sustituir la perfección del ideal clásico (el “deber ser”) por la naturalidad (el “ser”).

El uso de nuevas tecnologías y, desde luego, la genialidad de los artistas han impulsado esa recreación que nos sirve de espejo. Ya no se trata de admirar la perfección sino de contemplar nuestra propia humanidad en las rutinas de la vida. Un excelente ejemplo es Ron Mueck a través de sus obras hiperrealistas. Hoy nos ocupa otro ejemplo extraordinario, Stephan Balkenhol.

STEPHAN BALKENHOL

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“Hombre grande con hombre pequeño” (en alemán “Grosser Mann und kleiner Mann”), en el patio del Palais am Pariser Platz, Berlín, Alemania

Descubrí a Stephan Balkenhol de casualidad. En 2009, visitando el famoso acuario de Chicago, posé junto a una gigantesca figura de un hombre con un pez. El 2013, en Berlín, hice lo mismo, con un hombre enorme que cobijaba a un hombre pequeño entre sus piernas. En 2016, vi la foto de 2009 y recordé de inmediato la de 2013. Era obvio que provenían de un mismo autor. Me interesó saber quién era y conocer su obra.

En 2015, en otro artículo sobre escultura urbana y cuerpos colgantes, ya había mencionado a Balkenhol al presentar su “Hombre con los brazos abiertos” (en alemán “Mann mit ausgebreiteten Armen”) de Münich.

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“Hombre con los brazos abiertos” (1997), al frente de la galería pasaje Kaufinger Tor, Münich, Alemania; foto de 2013

Stephan Balkenhol es un artista alemán nacido en 1957. Formado en la Escuela de Bellas Artes de Hamburgo, se dedica a la escultura en madera. Podríamos decir que su especialidad es lo cotidiano, el hombre común que hace cosas corrientes, pero abordado desde una concepción minimalista, donde se simplifica al máximo, dejando que nada sobre y todo se concentre en lo esencial. En una entrevista publicada en España este magnífico artista afirma:

“Me gusta el enfoque minimalista. No deseo contar muchas historias sino lograr transmitir esa ‘historia oculta’, ésa que tienes que concebir o ingeniar en tu mente; es más interesante. La escultura figurativa en los últimos siglos se utilizó, sobre todo, para ilustrar ideas políticas o religiosas, ideas alejadas del arte en sí. En el siglo XX esta tradición se ha roto, lo que significa una oportunidad para partir de cero” [1]Las obras de Stephan Balkenhol son esculturas de hombres y mujeres corrientes, indefinidos, impersonales, pertenecientes al presente, espejos de todos y cada uno de nosotros”[2].

Se observa en sus obras un interés por la figura humana y su relación con el espacio, trabajadas sin barroquismos ni exageraciones. Curiosamente su mentor fue un artista especializado en escultura abstracta, el alemán Ulrich Rückriem. Tomándolo como referencia, continúa Balkenhol en la misma entrevista:

“Sin duda, Rückriem ejerció una gran influencia sobre mí; con toda seguridad yo habría realizado un trabajo completamente diferente de no haberlo conocido. Quizá, porque con él me vi forzado a preguntarme muchas cuestiones fundamentales: ¿qué significa el trabajar con la figuración?, ¿qué significa crear una figura de un hombre o una mujer?… Toda una serie de cuestiones que no habrían surgido si yo hubiera estudiado con un artista figurativo”.

Su forma de trabajo comienza con las fotografías, a partir de ellas crea sus esculturas, dándoles un volumen que revela su singular manera de percibir el mundo e interpretar la realidad, modo que nos hace también mirarnos a nosotros mismos.

Sus obras están dispersas en todo el mundo. Si viaja, esté atento; puede encontrar alguna de ellas en cualquier momento.


ACTUALIZACIÓN 2017:

Las obras de Balkenhol tienen identidad propia; se reconocen a simple vista. Este año, caminando en los alrededores del Tower Bridge, el famoso puente levadizo de Londres, divisé en lo alto una figura femenina con el indudable sello personal de su creador.

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Forma parte de una obra llamada Couple, (en español Pareja) y data de 2003. Al varón sólo lo descubrí después y por foto. Sin embargo, bastó en el encuentro con Woman, la dama de la pareja, para percibir ese tributo al ser humano corriente que Balkenhol rinde a través de sus creaciones.

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La mujer luce un vestido corto, como su cabello, con los hombros al descubierto. Los brazos descansan a los lados. Su mirada, como toda su expresión corporal,  muestra a la vez confianza y expectación.

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Quizás esté aguardando a su ser amado, ese que no vimos y del que nos enteramos después.

© Pablo R. Bedrossian, 2016, 2017. Todos los derechos reservados.


REFERENCIAS

[1] Barro, David “Primera retrospectiva del escultor Stephan Balkenhol en España” en “El Cultural”, edición impresa del 10/01/2001, que puede leerse también en http://www.elcultural.com/revista/arte/Primera-retrospectiva-del-escultor-Stephan-Balkenhol-en-Espana/1776

[2] Jitsag, en https://munichparallevar.wordpress.com/2016/02/01/la-escultura-de-balkenhol/

[3] Stephen Friedman Gallery, http://www.stephenfriedman.com/artists/stephan-balkenhol/


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NUNCA ME GUSTÓ EL ROCOCÓ – UNA VISITA A LA ASAMKIRCHE EN MUNICH (por Pablo R. Bedrossian)

A veces, como dice una canción de Paul Simon, repentinamente uno tiene que poner en duda todo lo que creía cierto. Eso me ocurrió al ingresar a la impresionante capilla rococó dedicada San Juan Nepomuceno en Münich, creación de los hermanos Asam.

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El barroco, nacido en Italia durante la primera mitad del siglo XVII, fue un estilo artístico caracterizado por las formas recargadas y el amor a las curvas. Sus numerosos detalles se oponen a la sobriedad clásica, representada por los antiguos edificios griegos y romanos, que Andrea Palladio había recuperado durante el Renacimiento. Digamos que el barroco es un estilo teatral, más bien dramático, que se extendió rápidamente al resto de Europa.

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Como bien se ha dicho, el barroco generó una “arquitectura para los sentidos”. La complejidad decorativa de sus interiores manifiesta una intensa sensualidad, casi hedonista. Muchas veces las esculturas barrocas parecen estar en movimiento.

Pero así como el manierismo es la exageración de las figuras clásicas, el rococó es el barroco llevado a un extremo. La palabra rococó provendría de la palabra francesa “rocaille”, que es un tipo de ornamentación que reproduce motivos de caracolas y conchas marinas. Aunque se le dio ese nombre a finales del siglo XVIII, se desarrolló como estilo a partir de 1730. Fue un arte cortesano, aristocrático e incluso burgués, pero no popular, de tendencia más bien mundana, despojado de la impronta religiosa dominante.

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El rococó se caracteriza por la excesiva carga de elementos y, a la vez, la cuidada exuberancia de sus formas. Utiliza motivos que apelan a la naturaleza (plantas, flores, pájaros) pero de un modo empalagoso, poblando todos los espacios y produciendo, en mi opinión, una saturación de los sentidos que puede resultar opresiva. Por supuesto, los modelos de belleza son diferentes para cada época, y aún dentro de una misma época, diferentes para cada persona.

Para muchos el rococó es un giro hacia lo íntimo y personal, a través un obstinado refinamiento delicado y juguetón. Es cierto que las figuras del rococó trasmiten fragilidad y ligereza. Si se me permite un toque de humor, diría que se encuentran en las antípodas de Botero. Pero en lo personal, siempre me parecieron una vanidosa muestra de fastuosidad y ostentación, quizás porque entré en contacto con ellas en Francia, donde me era imposible contemplar su esplendor palaciego sin confrontarlo con la miseria del pueblo.

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Pero a veces, como dice una canción de Paul Simon, repentinamente uno tiene que poner en duda todo lo que creía cierto. Eso me ocurrió al ingresar a la impresionante capilla rococó dedicada San Juan Nepomuceno en Münich, creación de los hermanos Asam.

La Asamkirche

Aunque el apellido suene árabe, los hermanos Asam, Cosme y Egid, eran alemanes bávaros de pura cepa. Durante un tiempo vivieron en Roma donde fueron impactados por el estilo barroco que constituía la vanguardia arquitectónica de la época.  Al regreso construyeron obras de admirable belleza  como la Iglesia de la abadía de Weltenburg, pero sin duda su obra cumbre la constituye la iglesia dedicada a San Juan Nepomuceno, popularmente conocida como La Asamkirche (“Iglesia de los Asam”).

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Cerca de 1730 Egid Asam, escultor y estucador (hoy diríamos “maestro yesero”),  compró en Münich dos parcelas donde construyó su casa. Poco después adquirió un terreno adyacente donde en 1733 comenzó a construir una capilla privada, para lo cual contó con la ayuda de Cosme, su hermano mayor, que era arquitecto y pintor.

La fachada de esta iglesia es angosta y elevada. Sobre una marquesina barroca presenta un grupo escultórico con San Juan Nepomuceno en el centro. Y aunque su frente  complementa la original decoración estucada de la vivienda, es el interior de la  pequeña y estrecha capilla lo que produce un efecto alucinante.

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Al ingresar se siente una explosión de formas muy estilizadas, en aparente movimiento bajo un tenue manto de luz. Esta “cueva mágica”, como la llama Jonathan Glancy[1], parece no tener líneas rectas y es difícil encontrar una superficie sin ornamentar. Querubines y otras figuras fantásticas cubiertas con pan de oro saturan las paredes pero sin generar agobio sino belleza; producen calma en lugar de ansiedad. Varios frescos están rodeados de estuco rojo intenso y de madera dorada. La exquisita combinación de luces y sombras, lograda a través los elementos arquitectónicos, escultóricos y pictóricos, sugiere una aparente desproporción que, en lugar de perturbar, conmueve; y la trama ondulante de las místicas imágenes invitan a meditar sobre la precariedad de la existencia y a buscar allí la presencia misma de Dios.

Interior rococó de la "Amankirche", el nombre popular de la Iglesia de San Juan Nepomuceno

Por supuesto, cada trazo, cada detalle, tiene un significado espiritual. Nada ha sido puesto porque sí. Desde luego, es un interior recargado de imágenes en extremo. Entonces, ¿por qué en contra de toda mi experiencia la Asamkirche me ha atraído tan poderosamente? Obviamente, el arte sucede; es el espíritu que se desprende de un hecho: se siente, no se piensa. Pero más allá de las cuestiones inconscientes relativas a la percepción de la belleza, creo que también existen poderosas razones. Quizás la más importante sea el propósito subyacente: No se trata de hacer alarde de un poder absoluto ni mostrar la pomposa majestuosidad de una corona sino de comunicar al hombre con Dios a través del arte. En la Asamkirche la belleza es un don divino dedicado al Dador para su gloria.

Otra vista del interior rococó de la iglesia

Aunque algunos consideran esta admirable iglesia de una sola nave como una obra del barroco tardío, la mayoría entiende que es una obra rococó, que, como dijimos, es un barroco excesivo. En general los excesos dañan, pero en este caso, quizás en este único caso, bendicen y benefician.

Detalle de la fachada de la casa de Egid Asam, desde la cual se podía acceder a la capilla.

© Pablo R. Bedrossian, 2013. Todos los derechos reservados.


REFERENCIAS

[1] Glancy, Jonathan, “Historia de la Arquitectura”, Editorial La isla, 1ª Ed. argentina, 2001


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