“EL ESPÍA”, UNA MINISERIE BASADA EN UNA INCREÍBLE HISTORIA REAL (por Pablo R. Bedrossian)

“El Espía” es una serie en seis capítulos que novela la historia de Eli Cohen, quien, haciéndose pasar por un poderoso empresario logró infiltrarse en las más altas esferas del gobierno sirio.

Cohen había nacido Egipto en 1924 en el seno de una familia judía que había emigrado de Aleppo, Siria; por eso hablaba árabe a la perfección; además sus rasgos mizrajim[1] hacían pasar inadvertido su origen hebreo.

Para entender la miniserie es importante conocer el contexto. Eli Cohen había abrazado la causa sionista muy tempranamente. La creación del Estado de Israel en 1948 redefinió el mapa político de Medio Oriente, generando grandes hostilidades con grupos que vivían en la zona (los palestinos) y las demás naciones árabes que consideraban al pueblo hebreo su enemigo. El estallido de una guerra siempre estaba latente.  

Entre 1958 y 1961 existió la República Árabe Unida, nacida de la unión entre Egipto y Siria. Un golpe de estado promovido por los militares sirios terminó con esa breve experiencia y sumió a su nación en una grave inestabilidad. Recién en 1963 la llegada al poder del revolucionario Partido Baaz[2] impuso el orden en el país.

En 1960 Eli Cohen se enroló en lo que hoy es la Mossad, el servicio de inteligencia israelí. Le proveyeron una identidad falsa, la de Kamel Amin Tsa’abet, y lo enviaron a la Argentina donde vivió como un exitoso hombre de negocios de origen sirio. Esta pantalla le sirvió para relacionarse con las autoridades sirias y trasladarse a Damasco en 1962. A partir de allí se puede decir que comienza la historia de “El Espía”.

La miniserie tiene como antecedente la película inglesa “El Espía Imposible”, de 1987, dirigida por Jim Goddard y protagonizada por John Shea. Sin embargo, “El Espía” se diferencia por su mayor apego a los hechos, su realismo emotivo y su magnífica ambientación. Además, la extraordinaria interpretación de Sacha Baron Cohen en el rol de Eli Cohen la convierte en una joya. Parece increíble que el protagonista sea el mismo actor de “Borat” o “El Dictador”.

Definitivamente recomiendo esta miniserie que, desde luego, será percibida desde puntos de vista antagónicos: aquel que ame al pueblo de Israel verá en Cohen un patriota; aquel que defienda al pueblo árabe lo verá como un traidor.

© Pablo R. Bedrossian, 2019. Todos los derechos reservados.


REFERENCIAS

[1] Se designa con ese nombre a los judíos de origen oriental, prefiriéndose la palabra sefardí para los que fueron expulsados de España en 1492, también en su mayoría de rasgos moros.

[2] Otros lo escriben Baath.

12 PERLITAS SOBRE LA NAVIDAD, EL AÑO NUEVO Y LOS REYES MAGOS (por Pablo R. Bedrossian)

1. La palabra Navidad hace referencia al nacimiento de Jesús. Proviene de la palabra latina nativĭtas, que significaba nacimiento. Aquella palabra se convirtió al español en natividad, de donde pasó a llamarse navidad. En inglés, la palabra Christmas procede de la expresión del inglés antiguo Cristes mæsse, que significaba misa de Cristo; luego pasó Christ’s Mass, hasta tomar su forma actual Christmas. Su significado sigue siendo el original: el nacimiento de Cristo.

2. Cuatro libros del Nuevo Testamento, conocidos como evangelios, relatan la vida de Jesús. Sin embargo, solo dos cuentan su nacimiento: Mateo y Lucas. Marcos comienza con la predicación de Juan El Bautista y el bautismo de Jesús mientras que Juan inicia con un prólogo que proclama la divinidad de Cristo[2]. Si bien Mateo y Lucas comparten extensas partes con el evangelio de Marcos y tienen otras amplias secciones en común, tanto para el nacimiento como para la pasión, muerte y resurrección de Jesús ofrecen contenidos propios, cada uno con su singular perspectiva.

La Anunciación 01 (Giovanni Di Paolo)

3. En su evangelio Lucas ofrece detalles únicos. Comienza con el anuncio del nacimiento de Juan El Bautista. Lo ubica en la historia al decir “en tiempos del Rey Herodes, rey de Judea”[3]. Explica que su padre se llamaba Zacarías y era sacerdote de la orden de Abías -una de las veinticuatro órdenes sacerdotales que había en Israel[4]– mientras que su madre Elisabet era descendiente directa de Aarón, primer Sumo Sacerdote de Israel y hermano de Moisés[5]. Según el relato, Elisabet era estéril y, al igual que su esposo, de edad avanzada; sin embargo, un ángel que se identificó como Gabriel, les anunció que Dios les iba conceder un hijo cuya predicación tendría un alto impacto sobre la nación. Elisabet quedó embarazada y se recluyó en su casa durante cinco meses[6].

4. Según el mismo autor, al sexto mes del embarazo de Elisabet, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a Nazaret, una ciudad de Galilea, provincia ubicada al norte de Palestina. La misión del ángel era anunciar a María que sería la madre de Jesús. María era virgen y estaba desposada con José, descendiente del rey David. El desposorio era un compromiso que se celebraba entre las familias tiempo antes de la boda. Lucas incluye el diálogo entre el ángel y María. El ángel le comunicó que concebiría un hijo por gracia divina, que su nombre sería Jesús, que sería llamado Hijo de Dios y que su reinado no tendría fin[7]. Asimismo, le dijo que su parienta Elisabet se encontraba en el sexto mes de embarazo a pesar de su vejez.

5. María decidió ir a visitar a Elisabet que vivía en una zona montañosa no identificada de Judea, ubicada al sur, quizás a unos 150 kilómetros de distancia. Era un viaje difícil considerando la precariedad de los medios de transporte, la complejidad geográfica y los riesgos del camino. Cuando se encontraron, cuenta Lucas, que “la criatura saltó en su vientre; y Elisabet fue llena del Espíritu Santo”[8]. Como respuesta, María pronunció alabanzas a Dios que hoy conocemos como el Magnificat[9]. Permaneció tres meses en la casa de Zacarías y Elisabet y luego regresó a su casa[10].

La Visita (Piero di Cosimo)

6. Aunque José y María vivían en Galilea tuvieron a su primogénito en Belén de Judea. Lucas lo explica poniendo el nacimiento de Jesús en su contexto histórico: “Aconteció en aquellos días, que se promulgó un edicto de parte de Augusto César, que todo el mundo fuese empadronado. Este primer censo se hizo siendo Cirenio gobernador de Siria. E iban todos para ser empadronados, cada uno a su ciudad. Y José subió de Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David, que se llama Belén, por cuanto era de la casa y familia de David para ser empadronado con María su mujer, desposada con él, la cual estaba encinta. Y aconteció que estando ellos allí, se cumplieron los días de su alumbramiento.”[11].

7. Lucas es el único que cuenta que Jesús nació en un pesebre porque no había lugar en el mesón[12] y que su madre lo envolvió en pañales. Además, solo él menciona el ángel anunciando el nacimiento de Jesús a los pastores durante la noche, el coro celestial que apareció en ese mismo momento alabando a Dios y la visita de los pastores a José y María cuando encontraron a Jesús en el pesebre.

La Adoración de los Pastores (Giorghione) 02

8. Mateo complementa la historia contada por Lucas. Cuenta que María, estando desposada, “había concebido del Espíritu Santo” y que José, de quien dice que “era justo”, para no exponerla, quiso abandonarla cargando sobre sus espaldas la responsabilidad del embarazo prematrimonial[13]. Un ángel que le habló durante un sueño lo impidió. Le dijo “José, hijo de David, no temas recibir a María tu mujer, porque lo que en ella es engendrado, del Espíritu Santo es. Y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS, porque él salvará a su pueblo de sus pecados”[14].

9. Si bien Mateo establece a Belén como lugar de nacimiento de Jesús y a los días del rey Herodes, como contexto histórico[15], no menciona ni al pesebre ni a los pastores; sin embargo, revela una sorprendente secuencia de hechos: habla de unos magos que llegaron a Jerusalén siguiendo una estrella que anunciaba el nacimiento del nuevo Rey de los Judíos. Los magos tenían un único propósito: “venimos a adorarle”[16].

Madonna de Brujas 01 (Miguel Ángel)

10. Mateo resalta que Herodes mismo, asesorado por los sacerdotes, envió a los magos a Belén, pues le informaron que era donde iba a nacer el Cristo, un título para el libertador que aguardaba Israel, que podemos traducir como el Ungido. Fingiendo un sano interés, el rey les pidió que le avisen cuando lo localizaran. Los magos siguieron la estrella hasta que se detuvo: “Y al entrar en la casa, vieron al niño con su madre María, y postrándose, lo adoraron; y abriendo sus tesoros, le ofrecieron presentes: oro, incienso y mirra. Pero siendo avisados por revelación en sueños que no volviesen a Herodes, regresaron a su tierra por otro camino”[17]. Como Herodes se vio burlado, envió a matar a todos los varones menores de dos años, pero José, advertido en sueños por un ángel, sin esperar la mañana siguiente, huyó a Egipto junto a María y el niño, permaneciendo allí hasta que Herodes murió[18].

La Adoración de los Magos (Fra Angelico)

11. Alguien puede preguntarse por qué si el 25 de diciembre se fijó como fecha del nacimiento de Jesús, los días, meses y años comenzaron a contarse desde el 1º de enero del año 1 “después de Cristo”. La respuesta es que el 1º de enero coincide con la fecha donde Jesús fue llevado al templo y circuncidado. Allí, cuenta Lucas, recibió el nombre de Jesús[19].

12. Finalmente, Mateo y Lucas ofrecen dos genealogías[20]. Aunque tienen algunas diferencias, ambas señalan que Jesús era del linaje del rey David [21].

La historia de la Navidad es protagonizada por personas de carne y hueso; muestra la intervención de Dios en la Historia al enviar a su propio Hijo para salvar a una humanidad que se pierde. El evangelio de Juan dice de Jesús “fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad”[22] pero también que “a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios”[23].

© Pablo R. Bedrossian, 2018. Todos los derechos reservados.


REFERENCIAS

[1] “Diccionario de la Lengua Española”, Edición del Tricentenario, Actualización 2018, Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española. Se puede buscar en http://dle.rae.es/?w=navidad . No encontramos esta palabra en nuestra referencia preferida, el “Breve Diccionario Etimológico de la Lengua Castellana” de Joan Corominas, Biblioteca Románica Hispánica, Gredós, 2000, Tercera Edición “muy revisada y corregida”, según los editores.

[2] Se cree que parte de él corresponde a un antiguo poema o canto cristiano primitivo debido a su métrica.

[3] Evangelio según Lucas: 1:5

[4] La distribución de las órdenes sacerdotales se encuentra en el Antiguo Testamento, en el 1º Libro de Crónicas, capítulo 24. El versículo 10 hace específica referencia a la orden de Abías.

[5] Ver Éxodo, capítulos 28 y 29.

[6] Evangelio según Lucas: 1:5-25

[7] Evangelio según Lucas: 1:26-38

[8] Evangelio según san Lucas 1:41

[9] Evangelio según san Lucas 1:46-55

[10] Evangelio según san Lucas 1:56

[11] Evangelio según san Lucas 2:1-6

[12] Evangelio según san Lucas 2:8-20

[13] Evangelio según san Mateo 1:18-19

[14] Evangelio según san Mateo 1:20-21

[15] Evangelio según san Mateo 2:1

[16] Evangelio según san Mateo 2:2

[17] Evangelio según san Mateo 2:11-12

[18] Evangelio según san Mateo 2:13-21

[19] Evangelio según san Lucas 2:21

[20] Evangelio según san Lucas 3:23-28 y Evangelio según san Mateo 1:1-17

[21] José también es presentado como “hijo de David” en el Evangelio según Lucas: 1:27 y 2:4 y en el Evangelio según Mateo 1:20. En la Epístola a los Romanos 1:3-4, escrita por el apóstol Pablo, aludiendo al origen davídico de Jesús dice “nuestro Señor Jesucristo, que era del linaje de David según la carne, que fue declarado Hijo de Dios con poder, según el Espíritu de santidad, por la resurrección de entre los muertos”.

[22] Evangelio según san Juan 1:14

[23] Evangelio según san Juan 1:12

CURIOSIDADES DEL MUNDIAL DE RUSIA (por Pablo R. Bedrossian)

Serie MUNDIAL DE FÚTBOL 2018

1. MESSI, CR7 Y NEYMAR

Ninguna de las súperestrellas del fútbol mundial superó los cuartos de final en Rusia 2018: Messi y Cristiano Ronaldo llegaron al cuarto partido y Neymar al quinto. Tuvieron algunos momentos brillantes, como el gol de Messi ante Nigeria y los tres goles de CR7 a España; Neymar hizo dos goles, y su mejor actuación probablemente fue en el partido contra México, donde hizo un gol y dio una asistencia.

 

Sin embargo, tanto a Lio como a CR7 les atajaron sendos penales arqueros de países sin tradición futbolera, Islandia y Australia respectivamente.

 

Neymar fue cuestionado por sus repetidas simulaciones. Esto ha dado lugar a numerosos memes y burlas.

Conclusión: Nadie gana por sí solo un Mundial. Como decía Alfredo Distéfano, ningún jugador es tan bueno como todos juntos.

2. LATERALES CONVERTIDOS EN CENTROS

El dinamarqués Jonas Knudsen sorprendió a muchos con sus saques laterales transformados en centros al área. Con la descomunal fuerza de sus brazos hizo que la pelota llegara su compañero Delaney dentro del área quien asistió a Mathias Jørgensen para lograr el primer gol del partido contra Croacia.

En Argentina hubo un precedente, Osvaldo “Baby” Cortés, famoso marcador de punta de Atlanta de los ’70, cuando los bohemios jugaban en 1ª División. Para sacar los laterales como centros entrenaba con una pelota pesada llamada medicine ball.

En la actualidad otro dinamarqués, Mikkel Qvist, que juega en el AC Horsens, está considerado como el jugador a nivel mundial que tira centros con las manos de mayor potencia.

Otra perlita del Mundial la regaló el iraní Milad Mohammadi. En tiempo de descuento, cuando su equipo perdía con España, quiso tirar un lateral haciendo un voltereta pero al final de arrepintió. El envión que otorga ese curioso movimiento puede hacer que los brazos impulsen con más fuerza el balón, pero el persa no se atrevió.

Se cree que el inventor del saque lateral con voltereta (o volantín, como lo llaman en algunos países) fue Risto Kallaste, un jugador de la selección de Estonia que lo utilizó en 1993 en un partido contra Italia, durante las eliminatorias para clasificar a un Mundial

Conclusión: El fútbol no solo se juega con los pies: se juega con imaginación en la cabeza.

3. MAYORES DE EDAD

Se ha criticado a planteles como Argentina y España por su edad promedio. Sin embargo, esto es un prejuicio, pues hay jugadores que demostraron su talento después de los 40 años en Copa Mundiales.

En Rusia 2018 el arquero egipcio Essam El-Hadary, con 45 años y 161 días, se convirtió el jugador de mayor edad en jugar un Mundial, jugando desde el principio el partido contra Arabia Saudita. En ese histórico encuentro batió otro récord: paso a ser arquero más longevo en atajar un penal en copas mundiales.

El récord de veteranía lo poseía el colombiano Faryd Mondragón[1] (43 años y 3 días) quien, faltando pocos minutos, entró desde el banco de suplentes en el Mundial de Brasil 2014 para atajar durante el partido de su selección contra Japón. Es recordado por una gran tapada en aquel encuentro.

Generalmente los arqueros juegan más temporadas que el resto de los jugadores. Un caso excepcional es Roger Milla, el camerunés que integró la selección por pedido del presidente de su país. A los 38 años, en el Mundial de Italia ’90 marcó cuatro goles, dos a Rumania y dos a Colombia, permitiendo que su equipo llegara a los cuartos de final. En Estados Unidos ‘94, con 42 años, marcó un gol contra Rusia. Allí se quedó con un récord geriátrico: ser el jugador de mayor edad en convertir un gol en un Mundial. Aquí uno de sus goles en el Mundial de Italia 1990, aprovechando un blooper del genial portero colombiano René Higuita.

Conclusión: Aunque el rendimiento físico merma con los años, hay jugadores cuyo talento es mayor que su edad.

4. EL VAR

Rusia 2018 fue el debut del VAR en un Mundial. La tecnología ha revolucionado nuestro tiempo y el fútbol no podía ser la excepción. Si bien su éxito no fue absoluto, tampoco fue un fracaso. Podríamos decir que fue una experiencia de aprendizaje y una suerte de vacuna contra las zambullidas y los agarrones en el área.

De todos modos, creemos que se debe modificar su uso. Debería mantenerse el famoso “ojo de águila” para determinar si una pelota cruzó la línea en su totalidad ante un posible gol. Para el resto, creemos que, como en el fútbol americano, cada capitán (o el director técnico) debería tener la facultad de desafiar hasta un máximo de dos jugadas por partido. Sería a riesgo de cada equipo solicitar el VAR, por ejemplo, para comprobar si una caída en el área fue penal o si un gol del rival fue convertido en offside. Lo consideramos un derecho justo que no deja librada a la voluntad del juez el uso de videos en situaciones críticas del juego.

El Mundial de Rusia dejó muchísimos recuerdos, pero creemos que estos quedarán para siempre en la memoria colectiva.

© Pablo R. Bedrossian, 2018. Todos los derechos reservados.


REFERENCIAS

[1] Para más información puede leer nuestra nota “FARYD MONDRAGON Y SU RÉCORD: NO TODO ES CUESTIÓN DE SUERTE” en https://pablobedrossian.com/2014/06/25/faryd-mondragon-y-su-record-no-todo-es-cuestion-de-suerte-por-pablo-r-bedrossian/

LAS ESCULTURAS DE STEPHAN BALKENHOL: HOMENAJE AL HOMBRE COMÚN (por Pablo R.Bedrossian)

Serie “GRANDES ARTISTAS CONTEMPORÁNEOS”

Stephan Balkenhol 02

Hombre con Pez (2001), Grant Park, Shedd Aquarium, Chicago, Illinois, Estados Unidos; foto de 2009 tomada por nuestra querida amiga, la actriz Margo Wickesser

El arte es representación.

Bajo esa perspectiva, se observa desde los albores de una suerte de obsesión por representar la figura humana. Las esculturas del antiguo mundo grecorromano representan a los hombres delgados y musculosos y a las mujeres delicadas y esbeltas. Esta particular forma de recrear la figura humana, que se conoce como ideal clásico, unifica dos conceptos que para el hombre moderno son independientes: perfección y belleza.

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Akenathon con su visible pancita, Museo Egipcio, El Cairo, Egipto, foto tomada en 2000

Con diversos matices, este mismo arquetipo de armonía y simetría dominó la escultura del Oriente Medio y del norte de África. Ignorarlo generaba rechazo. Por ejemplo, la representación del famoso faraón egipcio monoteísta Amenofis IV, luego llamado Akenathon, panzón, como era, produjo un escándalo.

El Renacimiento retomó el ideal del arte clásico. Basta ver el David de Miguel Ángel para comprobarlo.

Sin embargo, dejando de lado el arte abstracto (una invención del siglo XX), una de las principales innovaciones de los escultores en las últimas décadas ha sido representar al hombre tal cual es: sustituir la perfección del ideal clásico (el “deber ser”) por la naturalidad (el “ser”).

El uso de nuevas tecnologías y, desde luego, la genialidad de los artistas han impulsado esa recreación que nos sirve de espejo. Ya no se trata de admirar la perfección sino de contemplar nuestra propia humanidad en las rutinas de la vida. Un excelente ejemplo es Ron Mueck a través de sus obras hiperrealistas. Hoy nos ocupa otro ejemplo extraordinario, Stephan Balkenhol.

STEPHAN BALKENHOL

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“Hombre grande con hombre pequeño” (en alemán “Grosser Mann und kleiner Mann”), en el patio del Palais am Pariser Platz, Berlín, Alemania

Descubrí a Stephan Balkenhol de casualidad. En 2009, visitando el famoso acuario de Chicago, posé junto a una gigantesca figura de un hombre con un pez. El 2013, en Berlín, hice lo mismo, con un hombre enorme que cobijaba a un hombre pequeño entre sus piernas. En 2016, vi la foto de 2009 y recordé de inmediato la de 2013. Era obvio que provenían de un mismo autor. Me interesó saber quién era y conocer su obra.

En 2015, en otro artículo sobre escultura urbana y cuerpos colgantes, ya había mencionado a Balkenhol al presentar su “Hombre con los brazos abiertos” (en alemán “Mann mit ausgebreiteten Armen”) de Münich.

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“Hombre con los brazos abiertos” (1997), al frente de la galería pasaje Kaufinger Tor, Münich, Alemania; foto de 2013

Stephan Balkenhol es un artista alemán nacido en 1957. Formado en la Escuela de Bellas Artes de Hamburgo, se dedica a la escultura en madera. Podríamos decir que su especialidad es lo cotidiano, el hombre común que hace cosas corrientes, pero abordado desde una concepción minimalista, donde se simplifica al máximo, dejando que nada sobre y todo se concentre en lo esencial. En una entrevista publicada en España este magnífico artista afirma:

“Me gusta el enfoque minimalista. No deseo contar muchas historias sino lograr transmitir esa ‘historia oculta’, ésa que tienes que concebir o ingeniar en tu mente; es más interesante. La escultura figurativa en los últimos siglos se utilizó, sobre todo, para ilustrar ideas políticas o religiosas, ideas alejadas del arte en sí. En el siglo XX esta tradición se ha roto, lo que significa una oportunidad para partir de cero” [1]Las obras de Stephan Balkenhol son esculturas de hombres y mujeres corrientes, indefinidos, impersonales, pertenecientes al presente, espejos de todos y cada uno de nosotros”[2].

Se observa en sus obras un interés por la figura humana y su relación con el espacio, trabajadas sin barroquismos ni exageraciones. Curiosamente su mentor fue un artista especializado en escultura abstracta, el alemán Ulrich Rückriem. Tomándolo como referencia, continúa Balkenhol en la misma entrevista:

“Sin duda, Rückriem ejerció una gran influencia sobre mí; con toda seguridad yo habría realizado un trabajo completamente diferente de no haberlo conocido. Quizá, porque con él me vi forzado a preguntarme muchas cuestiones fundamentales: ¿qué significa el trabajar con la figuración?, ¿qué significa crear una figura de un hombre o una mujer?… Toda una serie de cuestiones que no habrían surgido si yo hubiera estudiado con un artista figurativo”.

Su forma de trabajo comienza con las fotografías, a partir de ellas crea sus esculturas, dándoles un volumen que revela su singular manera de percibir el mundo e interpretar la realidad, modo que nos hace también mirarnos a nosotros mismos.

Sus obras están dispersas en todo el mundo. Si viaja, esté atento; puede encontrar alguna de ellas en cualquier momento.


ACTUALIZACIÓN 2017:

Las obras de Balkenhol tienen identidad propia; se reconocen a simple vista. Este año, caminando en los alrededores del Tower Bridge, el famoso puente levadizo de Londres, divisé en lo alto una figura femenina con el indudable sello personal de su creador.

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Forma parte de una obra llamada Couple, (en español Pareja) y data de 2003. Al varón sólo lo descubrí después y por foto. Sin embargo, bastó en el encuentro con Woman, la dama de la pareja, para percibir ese tributo al ser humano corriente que Balkenhol rinde a través de sus creaciones.

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La mujer luce un vestido corto, como su cabello, con los hombros al descubierto. Los brazos descansan a los lados. Su mirada, como toda su expresión corporal,  muestra a la vez confianza y expectación.

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Quizás esté aguardando a su ser amado, ese que no vimos y del que nos enteramos después.

© Pablo R. Bedrossian, 2016, 2017. Todos los derechos reservados.


REFERENCIAS

[1] Barro, David “Primera retrospectiva del escultor Stephan Balkenhol en España” en “El Cultural”, edición impresa del 10/01/2001, que puede leerse también en http://www.elcultural.com/revista/arte/Primera-retrospectiva-del-escultor-Stephan-Balkenhol-en-Espana/1776

[2] Jitsag, en https://munichparallevar.wordpress.com/2016/02/01/la-escultura-de-balkenhol/

[3] Stephen Friedman Gallery, http://www.stephenfriedman.com/artists/stephan-balkenhol/


CRÉDITOS MULTIMEDIA:

Todas las fotos fueron tomadas por el autor o para él, y es el dueño de todos sus derechos.


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HEBREOS, ISRAELITAS Y JUDÍOS (por Pablo R. Bedrossian)

Muchos utilizan los términos hebreo, israelita y judío como sinónimos, pero cada uno de ellos tiene raíces diferentes. En la actualidad conservan usos específicos, tanto en el campo de la nacionalidad como en el comunitario y en el religioso, pero no nos vamos a ocupar aquí de su significado presente, sino de su nacimiento y su significado primitivo.

Israel 01La literatura sagrada judía provee en el libro de Génesis los relatos fundacionales para la nación. Explica el origen del mundo y del hombre, además de expresar su preocupación ética, al abordar la cuestión del origen del bien y del mal. Esta tradición, que posee algunos puntos en común con la vecina sumeria, contiene un profundo valor simbólico hasta nuestros días y nos sirve como fuente primaria.

Abram (luego llamado Abraham) es el primero a quien se designa como hebreo: “Y vino uno de los que escaparon, y lo anunció a Abram el hebreo, que habitaba en el encinar de Mamre el amorreo”[1]. La palabra hebreo (en hebreo: עִבְרִית, romanización: ʿIvrit)[2], deriva de otra palabra que quiere decir “más allá de” o “del otro lado de”. Se cree que Abraham fue llamado así por haber cruzado el Éufrates para llegar a la tierra de Canaán, pues provenía de la ciudad caldea de Ur, en el actual Irak. Algunos, dándole una diferenciación religiosa al término, sostienen que fueron llamados “hebreos” porque estaban “del otro lado” de la idolatría, al dar culto al único Dios. Sin embargo, existe una segunda teoría, menos extendida, que postula que ʿIvrit podría significar hijo o descendiente de Heber, Eber o Ever, dependiendo de las traducciones. Este Heber es mencionado en el Génesis como bisnieto de Sem, el hijo de Noé: “También le nacieron hijos a Sem, padre de todos los hijos de Heber, y hermano mayor de Jafet. Los hijos de Sem fueron Elam, Asur, Arfaxad, Lud y Aram… Arfaxad engendró a Sala, y Sala engendró a Heber. Y a Heber nacieron dos hijos”[3]. El uso de la expresión “padre de todos los hijos de Heber”, refuerza esa interpretación. Un detalle interesante es que este Heber está mencionado en la genealogía de Jesús que Lucas enuncia en su evangelio, presentado no como bisnieto sino como tataranieto de Sem: “hijo de Jacob, hijo de Isaac, hijo de Abraham, hijo de Taré, hijo de Nacor, hijo de Serug, hijo de Ragau, hijo de Peleg, hijo de Heber, hijo de Sala, hijo de Cainán, hijo de Arfaxad, hijo de Sem, hijo de Noé” [4]. No se conocen las fuentes que este autor gentil utilizó para reconstruir el linaje de Jesús, pero no coinciden exactamente con las del Génesis, ni tampoco con las del Primer Libro de las Crónicas, escrito al regreso de la cautividad, que es similar a la del Génesis[5]. Hay una mención a Heber en otro libro de la Torá (Ley) que forma parte de lo que conocemos como Pentateuco o libros de Moisés, que en una severa advertencia dice “Y afligirán a Asiria, afligirán también a Heber; mas él también perecerá para siempre”[6]. Heber aquí representa un territorio y se ha postulado que su mención proviene de sus habitantes de habla hebrea. Una curiosidad es que Heber es mencionado en el Corán bajo el nombre de Hud o Houd[7].

Aunque nos limitamos a exponer los hallazgos de nuestra búsqueda, hay coincidencia general en que el término hebreo se aplicó por primera vez a Abraham.

En cuanto al nombre Israel, la misma fuente, el Génesis, lo asigna a los descendientes de Jacob, pues él recibió ese sobrenombre: “Y el varón le dijo: No se dirá más tu nombre Jacob, sino Israel; porque has luchado con Dios y con los hombres, y has vencido”[8]. El “varón” que menciona el texto es un misterioso personaje que algunos estudiosos consideran una teofanía, pues de la lectura se infiere que hay en él algún elemento sobrenatural que se atribuye a lo divino. Nótese que a continuación el escrito habla por primera vez en forma genérica de los israelitas, pues luego de la extraña disputa entre Jacob y aquel que le confiere su nuevo nombre, se dice del primero: “Cojeaba de su cadera. Por esto no comen los hijos de Israel, hasta hoy día, del tendón que se contrajo, el cual está en el encaje del muslo; porque tocó a Jacob este sitio de su muslo en el tendón que se contrajo”[9].

Según el mismo libro, de Jacob llamado Israel descienden las famosas doce tribus. Aunque el texto lo expone primero de un modo detallado, luego da un resumen de la descendencia de este patriarca:

“Ahora bien, los hijos de Israel fueron doce: los hijos de Lea: Rubén el primogénito de Jacob; Simeón, Leví, Judá, Isacar y Zabulón. Los hijos de Raquel: José y Benjamín. Los hijos de Bilha, sierva de Raquel: Dan y Neftalí. Y los hijos de Zilpa, sierva de Lea: Gad y Aser. Estos fueron los hijos de Jacob, que le nacieron en Padan-aram”[10].

Quien está familiarizado con el Antiguo Testamento sabe que no se habla de la “tribu de José”, sino de dos medias tribus, correspondientes a sus hijos Efraín y Manasés. Esto se debería -siempre de acuerdo a  nuestra fuente, el Génesis- probablemente a las palabras de Jacob: “Y ahora tus dos hijos Efraín y Manasés, que te nacieron en la tierra de Egipto, antes que viniese a ti a la tierra de Egipto, míos son; como Rubén y Simeón, serán míos”[11].

El libro de Éxodo, que continúa la historia descrita en el Génesis, comienza con las palabras “estos son los nombres de los hijos de Israel que entraron en Egipto con Jacob; cada uno entró con su familia…”[12]. De inmediato hace extensivo el concepto a sus descendientes: “Y los hijos de Israel fructificaron y se multiplicaron, y fueron aumentados y fortalecidos en extremo, y se llenó de ellos la tierra”[13], y pone en boca del faraón egipcio la frase “el pueblo de los hijos de Israel es mayor y más fuerte que nosotros”[14].

En cuanto a judío, es un nombre tardío, pues no aparece ni en el Génesis ni en ningún otro libro de la Torá. Las menciones más antiguas en el Viejo Testamento las encontramos varios siglos después, en el libro del profeta Jeremías. Por ejemplo, dice “que cada uno dejase libre a su siervo y a su sierva, hebreo y hebrea; que ninguno usase a los judíos, sus hermanos, como siervos”[15], ubicando el contexto en tiempos de Sedequías, el último rey de Judá, que cayó en manos del babilónico Nabucodonosor en el año 597 a.C. El reino del Israel, al norte, había caído en poder de los asirios en el año 722 a.C.

Hay muy pocas menciones posteriores, una en el profeta Zacarías, fechada como posterior a 520 a.C., y varias en el libro del profeta Daniel –de fecha discutida-, y en los textos post-exílicos de Esdras, Nehemías y Ester. Por supuesto, el uso es frecuente en el Nuevo Testamento, pero es muy posterior.

El término judío es el gentilicio utilizado para designar al nacido o habitante de Judea, región cuyo nombre perduró incluso cuando fue convertida en una provincia romana.

La región denominada Judea adquiere su nombre de una adaptación del nombre Judá, el cuarto hijo de Jacob, quien en el libro del Génesis recibe una bendición especial de su padre, prometiéndole un futuro de grandeza. Incluso le dice “Judá, te alabarán tus hermanos… Los hijos de tu padre se inclinarán a ti”[16], dándole una preminencia sobre las demás tribus.

Al retornar de la cautividad babilónica vemos que el nombre de judíos se había extendido a todos los israelitas, los hijos de Israel (Jacob), entendiendo que profesaban la religión judía, hubieran nacido o no en el territorio de Israel, pues para este pueblo monoteísta nación y fe eran conceptos prácticamente indisolubles.

© Pablo R. Bedrossian, 2014. Todos los derechos reservados.


REFERENCIAS

[1] Génesis 14:13, Santa Biblia, RVA 1960, Sociedades Bíblicas Unidas

[3] Génesis 10:21,22 y 24,25, Op.cit.

[4] Evangelio de Lucas 3:34-36,  Op.cit.

[5] 1º Libro de Crónicas 1:18

[6] Números 24:24

[7] Cantú, César, Resumen del Corán, en Historia Universal, tomo XV, Mellado Editor, Madrid 1848

[8] Génesis 32:28

[9] Génesis 31:31c,32

[10] Génesis 35:23-26

[11] Génesis 48:5

[12] Éxodo 1:1

[13] Éxodo 1:7

[14] Éxodo 1:9

[15] Jeremías 34:9

[16] Génesis 49:8


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