“LOS ALPES”, EL PASAJE MÁS ANGOSTO DE BUENOS AIRES (por Pablo R. Bedrossian)

Serie “PASAJES Y CALLES CURIOSAS DE BUENOS AIRES”

Ubicado en el barrio de Caballito, Los Alpes es el pasaje peatonal más angosto de Buenos Aires. Aunque suele pasar inadvertido, no es difícil llegar hasta él. Basta caminar por la Avenida Rivadavia desde Primera Junta y doblar a la izquierda en la calle Parral. Tras cruzar la calle Yerbal, Parral se interrumpe, obligando a continuar el paso por un estrecho puente peatonal de hierro levantado sobre las vías del tren.

01 DSC00892Justo antes del puente, una placa metálica nos informa que a nuestra derecha, a la altura de Parral 149, se encuentra la única entrada al Pasaje Los Alpes.

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El Pasaje Los Alpes es una suerte de vereda que de un lado tiene un conjunto de casas y del otro una alambrada desde la cual se observan las vías del Ferrocarril Sarmiento.

03 DSC00894Dice el arquitecto Rolando Schere “en su nacimiento un puente metálico que cruza sobre las vías, da continuidad peatonal a la calle Parral. Originalmente existían ocho casas chorizo y remataba en la puerta de entrada a la última casa. En la actualidad varias de estas viviendas han sido remplazadas por edificaciones de gran altura. El pasaje da la sensación de ser un balcón sobre las vías del ferrocarril. El nombre original era Pasaje Beade, apellido del dueño de los terrenos en la década del treinta”[1].

05 DSC00908En realidad, la única casa que ha sido reemplazada por un edificio alto es la de la esquina de Los Alpes y Parral. La numeración del pasaje va del 554 al 598, accediéndose desde este número hasta la entrada de la última casa, cuya puerta de alambre entramado es perpendicular al pasaje y constituye su final.

¿CUÁL ES SU VERDADERO NOMBRE?

Si observamos el mapa de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires[2], veremos que al colocar en el buscador Los Alpes de inmediato aparece Beade, en honor de “don Fernando Beade, natural de Galicia y escribano en Buenos Aires, antiguo propietario de las casas que dan al pasaje, por esto llamado Beade[3]. Sin embargo, al revisar en la base de datos de códigos postales del Correo Argentino[4] aparece exclusivamente Los Alpes. Curiosa dicotomía. ¿Cuál es el nombre verdadero del pasaje?  ¿Beade o Los Alpes?

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Miguel Iusem dice que Los Alpes es el “nombre no oficial” pero lo incluye en su Diccionario de la Calles de Buenos Aires “por tratarse de la calle más angosta de Buenos Aires”[5]. Sin embargo, Alberto Piñero, en su obra sobre los nombres de las calles porteñas, corrige ese dato y nos da la respuesta, señalando que, si bien aparece como Beade en el Indicador Urbano de Buenos Aires de 1900, el nombre cambia a Los Alpes debido a la Ordenanza N° 5.361, B.M. N° 3.531, de 1933[6].

06 DSC00912Esto mismo lo confirma el experto Eduardo Balbachán, precisando que dicha Ordenanza fue emitida por Honorable Consejo Deliberante de la Ciudad de Buenos Aires del 28 de diciembre de 1933. Para quitar toda duda, añade su transcripción: “Denomínase Los Alpes a la vía pública que va de Hidalgo a Parral, entre Yerbal y Bacacay”[7].

04 DSC00906De todos modos, Piñero menciona que en el Plano Municipal de 1968 sigue apareciendo como Beade, un anacronismo que, como vimos, hasta la fecha no ha sido corregido. Al visitar el pasaje el único nombre visible es el oficial: Los Alpes, y el único código postal para todas las casas de su corta cuadra, C1405CEB, está asignado a su nombre.

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Estado actual

Como otros pasajes peatonales de Buenos Aires, necesita recuperar su brillo.

DSC00896Creemos que el Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires debería tener un plan para la conservación de estos espacios únicos, que le dan a la Reina del Plata un toque diferente. Cada barrio tiene sus tesoros, y el Pasaje Los Alpes es una perla oculta de Caballito.

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© Pablo R. Bedrossian, 2017. Todos los derechos reservados.


FICHA TÉCNICA

Pasaje Los Alpes - Ficha Técnica


REFERENCIAS

[1] Schere, Rolando H., “Pasajes”, Ediciones Colihue, Colección del Arco Iris, Buenos Aires, Argentina, 1998, p.76

[2] https://mapa.buenosaires.gob.ar

[3] Castro López, Manuel, Almanaque Gallego, Buenos Aires, Argentina, 1927, p.63

[4] http://www.correoargentino.com.ar/formularios/cpa

[5] Iusem, Miguel, “Diccionario de las calles de Buenos Aires”, Instituto Rioplatense de Ciencias, Letras y Artes (IRCLA S.A.), Buenos Aires, Argentina, 1971, p.111

[6] Piñeiro, Alberto Gabriel, “Las calles de Buenos Aires, sus nombres desde su fundación hasta nuestros días”, Instituto Histórico de la Ciudad de Buenos Aires, 2003, p.302

[7] Balbachan, Luis Eduardo, “Los ignorados pasajes de Buenos Aires”, Editorial Rodolfo Alonso, Buenos Aires, Argentina, 1982, p.47


CRÉDITOS MULTIMEDIA

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EL PASAJE SAN CARLOS (por Pablo R. Bedrossian)

Serie “PASAJES Y CALLES CURIOSAS DE BUENOS AIRES”

En la esquina de las calles Hipólito Yrigoyen y Quintino Bocayuva, se encuentra la Basílica María Auxiliadora y San Carlos.

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Perteneciente a los salesianos de Don Bosco en Argentina, posee uno de los interiores más bellos de la ciudad.

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A la vuelta, tomando por Quintino Bocayuva hacia la Avenida Rivadavia, imprevistamente en la acera oeste se abre el pasaje San Carlos, que vamos a visitar. Tiene unas 15 casas y numeración propia, del 1 al 70.

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Su historia

Cuenta Jorge di Fiori es el website “Historia de los Pasajes Porteños” que “en 1865, Juan Francisco Tarragona adquiere un sector de la amplia quinta que perteneciera a Juana Isidora González, que se extendía desde la calle Victoria (hoy Hipólito Yrigoyen) hasta Rivadavia, prolongándose al oeste hasta más allá de la contemporánea José Mármol. El límite éste de la misma formaba un estrecho callejón que recién en 1889 fue ensanchado para dar origen a la calle Estebarena, más tarde Artes y Oficios y finalmente Quintino Bocayuva. Precisamente con la subdivisión de esta quinta nacerá el pasaje San Carlos en el Nro. 151 de aquella arteria, entre Don Bosco e Hipólito Yrigoyen”.

El nombre de San Carlos lo recibe del templo antes mencionado, dedicado a san Carlos Borromeo, cardenal y arzobispo italiano del siglo XVI.  El frente del pasaje da al costado de la iglesia, donde los salesianos instalaron una escuela de artes y oficios. Es por ello que la calle Quintino Bocayuva recibió antiguamente el nombre de Artes y Oficios. Curiosamente, la cercana calle Don Bosco se llamó primitivamente San Carlos.

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El recorrido

El acceso original, marcado por dos pequeñas ochavas, fue alterado al construirse del lado norte una casa de ladrillos rojos sin relación arquitectónica alguna con el entorno. Además, hoy, debido a la delincuencia, una verja de hierro impide la entrada al pasaje.

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Desde el frente no se advierten curiosos detalles que, pese a los cambios padecidos, sobreviven en este pasaje peatonal de piso de baldosas, macetas en las puertas y casas de dos pisos.

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Por ejemplo, las diferentes puertas de madera del lado norte.

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DSC07742Como vemos, su estado demuestra el paso del tiempo: un friso art nouveau pintado por la mitad o una marquesina que requiere mejor conservación. Lo misma sensación produce la base de un balcón de principios del siglo XX.

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También se observan “perlitas” que le dan un toque diferente, como un llamador o un farolito debajo del cual se observa una colorida imagen de la Virgen María con el Niño Jesús.

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DSC07746El pasaje tiene forma de un cul-de-sac, un callejón donde la puerta de entrada es también la de salida. El fondo es un paredón que un vecino se ha ocupado de convertir en una suerte de jardín.

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También el lado sur del pasaje tiene casas cuyos frentes parecen insistir en recordarnos el pasado.

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Aunque podríamos decir todo el pasaje muestra cierto abandono, es ese discreto encanto de la decadencia lo que le da una atmósfera nostálgica. Bastan veinte pasos para encontrarse alejados de la calle y verse sumergidos en un ámbito que tiene pinceladas de arrabal y melancolía.

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Aunque no tiene más de 50 metros de largo, el pasaje San Carlos nos revela a través de sus detalles un espíritu sobrevive a pesar de los cambios, como si fuera una isla de tiempo, un pedacito de barrio en medio de las torres de la modernidad.

© Pablo R. Bedrossian, 2015. Todos los derechos reservados.


CRÉDITOS MULTIMEDIA

Todas las fotografías fueron tomadas por el autor de esta nota y es el dueño de todos sus derechos.


BIBLIOGRAFÍA:

Balbachan, Luis Eduardo, “Los ignorados pasajes de Buenos Aires”, Editorial Rodolfo Alonso, Buenos Aires, Argentina, 1982

di Fiori, Jorge, “Historia de los pasajes porteños”, http://www.pasajes-portenios.com.ar/home2.html

Iusem, Miguel, “Diccionario de las calles de Buenos Aires”, Instituto Rioplatense de Ciencias, Letras y Artes (IRCLA S.A.), Buenos Aires, Argentina, 1971

Schere, Rolando H.,  “Pasajes”, Ediciones Colihue, Colección del Arco Iris, Buenos Aires, Argentina, 1998

© Pablo R. Bedrossian, 2015. Todos los derechos reservados.

TRES CURIOSAS CALLES DE MI BUENOS AIRES QUERIDO (por Pablo R. Bedrossian)

Serie “PASAJES Y CALLES CURIOSAS DE BUENOS AIRES”

Aunque hace 12 años que emigré a Centroamérica, cada vez que regreso a Buenos Aires no puedo sustraerme a la tentación de descubrir detalles que, cuando vivía allí, no había advertido. En la visita de septiembre de 2014, una caminata entre los barrios de Flores y Villa Devoto me llevó a transitar tres curiosas callecitas que habían quedado dormidas en mi memoria: Los pasajes Julio S. Dantas y Guillermo Enrique Granville en Villa Santa Rita, y la calle Martín Pescador, en Villa del Parque.

Pasaje Julio S. Dantas

Pasaje Julio S. DantasSi se camina por la calle Cuenca en dirección norte, justo antes de llegar a la Avenida Álvarez Jonte, se abre una de las calles más angostas de Buenos Aires, comparable al pasaje Trieste o a los pasajes borgeanos que cruzan la calle Serrano. Con su viejo empedrado y una curiosa rampa, nos invita a recorrerla. Según Eduardo Luis Balbachán antiguamente se llamaba Saragoza, pero Rolando H. Schere dice que su nombre original era El Delta, que es la continuación que tiene el pasaje del otro lado de la calle Cuenca. Precisamente,  el Pasaje Dantas nace en Cuenca 2102 y técnicamente se extiende en dirección oeste hasta Llavallol 2055, entre Elpidio González y Álvarez Jonte. Sin embargo, el pasaje realmente termina en la calle Campana, porque al llegar a ella y doblar a la izquierda, a pocos metros se abre otro pasaje, más ancho y pavimentado, que aunque recibe el mismo nombre, no continúa ni el eje ni el diseño de la mágica callecita empedrada.

Julio S. Dantas 02Por el pasaje Julio S. Dantas puede pasar sólo un auto por vez y no hay espacio para que lo recorra un camión. Sus aceras están elevadas, remedando las veredas de La Boca. Recibió su nombre por el Decreto 2279 del 30 de junio de 1944, durante la intendencia del coronel César R. Caccia. Hablando de militares, el nombre lo recibe de un hombre de armas, héroe de la Guerra con el Paraguay. Julio S. Dantas había nacido en 1847 en Buenos Aires. A sus 19 años, en la batalla de Sauce o de Boquerón de Piris, recibió una bala que le destrozó la mandíbula durante el osado intento de colocar la bandera argentina en las trincheras enemigas. A pesar de ello, aferró de tal modo el pabellón celeste y blanco que al subteniente Bosch le costó trabajo arrancárselo. Bosch pensó que estaba muerto, pero su asistente, el soldado Enrique Flores, lo tomó por debajo de sus brazos, lo cargó en su espalda y lo llevó a territorio amigo. Dantas sobrevivió. Tras un año de hospitalización fue dado de alta y ascendido a teniente. Se retiró un año después con el título de capitán. Más tarde ejerció funciones administrativas en el Ministerio de Guerra y en la Policía, donde llegó a ser el Jefe de la Provincia de Buenos Aires. Fue diputado electo en 1882 y reelecto en 1908. Murió en 1922.

Pasaje Guillermo Enrique Granville

DSC04742En el centro del pasaje Julio S. Dantas se abre uno de las pocas calles peatonales de Buenos Aires. Para ser exactos, el pasaje Guillermo Enrique Granville se extiende entre Julio S. Dantas 3271 y Álvarez Jonte 3270. Adquirió su nombre en el mismo decreto 2279 del 30 de junio de 1944 que le dio su nombre al pasaje Dantas. El Granville es un apacible callejón de baldosas, con canteros cubiertos de plantas y una pequeña glorieta en su centro. Según Rolando H. Schere previamente recibió los nombres de Normandía y La Puñalada.

Su nombre proviene de un marino inglés, nacido en 1793, que había estado al servicio del almirante Thomas Cochrane, un estratega naval británico que peleó por la independencia americana en el Pacífico chileno. Granville llegó de Chile a Buenos Aires cuando se iniciaba la guerra con el Brasil imperial por el dominio de la Banda Oriental. En 1826 fue nombrado capitán y estuvo a cargo de la goleta Guanaco. A fines de ese año se sumó con su nave a la flota dirigida por el almirante Guillermo Brown que ascendió por el río Uruguay, y que tuvo su día glorioso en la batalla de Juncal. Durante el 8 y 9 de febrero la escuadra de las Provincias Unidas del Sur combatió a sangre y fuego con la brasileña. tomando finalmente ventaja a través de su inteligencia militar. Sin perder navío alguno, logró apresar doce buques e incendiar otros tres. Por su participación en esta extraordinaria victoria Granville fue ascendido a sargento mayor. Dos meses después tuvo una heroica participación el combate de Monte Santiago, que fue la mayor derrota naval argentina en aquella contienda. A cargo del bergantín República, sufrió una grave herida en el brazo izquierdo que le fue amputado a la altura del codo. En ese estado tuvo que trasladarse a la goleta Sarandí, desde donde hizo volar al República, ya abandonado, para que no cayera en manos enemigas. Murió en 1836.

Calle Martín Pescador

Martín Pescador 01Esta calle tiene la curiosa atribución de nacer y morir en una misma arteria, la calle Teodoro Vilardebó. Según el experto Miguel Iusem recibió su nombre del Chloroceryle americana, una de las especies de Martín Pescador que vive surcando los cursos de agua donde se alimenta, pero es probable la calle se llame así por el nombre popular del ave, que designa a diversas especies de la familia Alcedinidae en Argentina, de la cual la mencionada forma parte.

Martín Pescador 02He buscado infructuosamente sobre su historia. Se dice que se ubica en el apacible barrio Dr.Fernando Ciarlo. En todas las citas en Internet se fijan como límites a este pequeño sector de Villa del Parque las calles “Alvarez Jonte, Teodoro Vilardebó, Santo Tomé, Arregui y Lascano…” Curioso límite pues ¡cuatro de ellas son paralelas! Es un error que, sin análisis alguno, transcriben varios sitios web. El único límite mencionado en el eje norte – sur es precisamente la calle Teodoro Vilardebó.

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La calle tiene dos particularidades: los dos “codos”, curvas que cambian su dirección, y la presencia de algunos jardines en la aceras, remanso en vía de extinción dentro de la ciudad. Además tiene una encantadora placita en su centro, que lamentablemente es difícil de fotografiar por la superpoblación de vehículos estacionados en todo su perímetro. A pesar de ello, a lo largo de todo de la calle Martín Pescador se percibe una enorme tranquilidad. Debido a la dirección del tránsito de la calle Teodoro Vilardebó y de la propia Martín Pescador se produce otra paradoja: la calle muere antes de su nacimiento. En fin, perlas ocultas de la misteriosa Buenos Aires.

Mapa Tres curiosas callecitas  01

© Pablo R. Bedrossian, 2014. Todos los derechos reservados.


CRÉDITOS MULTIMEDIA

Todas las fotografías fueron tomadas por el autor de esta nota y es el dueño de todos sus derechos, a excepción del mapa, que fue tomado de Google Maps y editado a fines informativos para esta nota.


BIBLIOGRAFÍA:

Balbachan, Luis Eduardo, “Los ignorados pasajes de Buenos Aires”, Editorial Rodolfo Alonso, Buenos Aires, Argentina, 1982

Iusem, Miguel, “Diccionario de las calles de Buenos Aires”, Instituto Rioplatense de Ciencias, Letras y Artes (IRCLA S.A.), Buenos Aires, Argentina, 1971

Schere, Rolando H., “Pasajes”, Ediciones Colihue, Colección del Arco Iris, Buenos Aires, Argentina, 1998