QUIÉN FUE WILLIAM BOOTH: HISTORIA Y ANÉCDOTAS DE UN HOMBRE CON UNA MISIÓN (por Pablo R. Bedrossian)

A Marco Polo, siervo de Jesucristo, pastor en Villa Soldati, que ha dedicado su vida a servir a Dios y a los demás.

Se cuenta que un pastor afroamericano durante una visita a Londres, Inglaterra, decidió visitar el Cementerio de Abney Park. Tomó un tour a pie que ofrecía visitar las tumbas más famosas. Cuando el grupo llegó hasta una lápida con forma de escudo, el visitante estalló en lágrimas y cayó al suelo repitiendo:

– ¡Hazlo de nuevo! ¡Hazlo de nuevo! ¡Hazlo de nuevo!

Era una oración que elevaba en llanto a Dios porque allí yacían los restos de un hombre que marcó una diferencia en su generación y en las siguientes, hasta el día de hoy: William Booth, el fundador del Ejército de Salvación.

Booth había nacido en 1829 en Nottingham, Inglaterra, en el seno de una familia de buena posición económica que luego cayó en la pobreza. A los 13 años debido a la falta de dinero tuvo que interrumpir sus estudios y trabajar como aprendiz en una casa de empeños. Dos años después sucedió algo que cambió su definitivamente su vida: decidió creer en Jesucristo. Desde luego, su posición social era la misma, pero descubrió su propósito en la vida. Comenzó a leer la Biblia y a predicar el evangelio a los pobres en su tiempo libre junto a un amigo suyo, Will Samsom, que murió poco después de tuberculosis. En ese entonces Booth tenía apenas 20 años.

No solo había perdido a su amigo sino también su empleo. Pasó un año desocupado y se dirigió a Londres donde comenzó a predicar en las calles. Fue ordenado como pastor metodista, pero renunció en medio de conflictos; incluso su participación en campañas de evangelización fue prohibida por el consejo de iglesias al que pertenecía y tuvo que continuar por su cuenta. Nunca desistió; su vocación era más fuerte que sus problemas.

En 1865 creó junto a su esposa una organización cristiana donde el servicio a los más necesitados -no solo en lo espiritual sino también en lo material- ocupó el lugar preponderante. 13 años después declaró “La misión cristiana es … un ejército de salvación”. Su obra es mundialmente conocida pues, ya constituida como institución, el Ejército de Salvación se expandió a decenas de países. Aunque William Booth predicaba el nuevo nacimiento podía decir como la bíblica Epístola de Santiago “la fe sin obras está muerta[1].

Las reformas sociales que promovió fueron revolucionarias para la época, entre ellas hogares para prostitutas y expresidiarios, abogados para pobres, comunidades agrícolas para la enseñanza de técnicas de cultivo y la creación de clínicas populares. Llegó a afirmar que si el estado no cumple con sus obligaciones sociales, será tarea de cada cristiano cerrar la brecha. Su propósito final era que las personas fueran salvas por Jesucristo y, como parte de esa salvación integral, abolir la pobreza y terminar con los vicios que aquejaban a la sociedad de su tiempo.

En la introducción de su libro “Darkest England and the Way out” (en castellano “Inglaterra oscura y sin salida”) afirma:

“No tengo intenciones de desviarme en lo más mínimo de los principios básicos que han regido mis actos en el pasado. Mi única esperanza con respecto a la superación definitiva de la miseria de la humanidad, ya sea en éste o en el mundo venidero, es que el hombre se regenere o transforme por el poder del Espíritu Santo a través de Jesucristo. Pero al proporcionar alivio para la miseria terrenal, creo que sólo estoy haciendo más fácil y posible lo que ahora parece difícil e imposible: que hombres y mujeres encuentren su camino hacia la Cruz de nuestro Señor Jesucristo”[2].

La obra del Ejército de Salvación en favor de los pobres y parias de la Inglaterra victoriana, donde las diferencias entre las clases sociales eran enormes, es un ejemplo para todos nosotros, para todos los hombres y todos los tiempos. Es fácil culpar al gobierno, a los poderosos y a los opresores, pero es difícil dejar nuestra comodidad y hacer algo por sus víctimas.

ANÉCDOTAS QUE PINTAN UNA VIDA

Compartimos algunas anécdotas que ilustran la titánica labor de William Booth y los miles de voluntarios que en todo el mundo que se sumaron a su equipo.

1. LAS CAJAS DE FÓSFOROS Y LOS SALARIOS JUSTOS

Entre otras iniciativas, el Ejército de Salvación creó una fábrica de fósforos en el área de Londres. Las cajas llevaban el siguiente eslogan “Luces en la Inglaterra más oscura, seguridad contra incendios, salarios justos por trabajo justo”. No nos debe sorprender la última frase. Esa fábrica pagaba 4 peniques por docena mientras las grandes compañías solo pagaban 2.5 peniques. Booth y su Ejército de Salvación predicaban con el ejemplo.

2. LA MÁXIMA AMBICIÓN: NO SER CONOCIDO SINO DAR A CONOCER

En su ancianidad William Booth se reunió con Eduardo VII, el rey de Inglaterra, quien elogió al Ejército de Salvación y su obra. La respuesta fue contundente:

Majestad, hay hombres que ambicionan oro, otros desean convertirse en grandes artistas de la música o del canto, otros ambicionan la fama y el poder político, pero desde que yo conocí a Cristo como Salvador de los pecadores mi ambición fue darle a conocer a las almas[3].

3. LA CÁRCEL COMO PRECIO

La acción social del Ejército de Salvación ente 1870 y 1880 generó conflictos no solo con pandillas sino también con las autoridades en toda Inglaterra porque predicaban el evangelio en los mercados y lugares públicos. Tal como sucede hoy en algunos países cuyos gobiernos levantan la bandera de los derechos humanos pero se oponen a la libre expresión, los “soldados” voluntarios del Ejército eran encarcelados rutinariamente, acusados de alterar al orden público. Sin embargo, nada los detenía. Finalmente, en 1892 el Parlamento Británico sancionó una ley que permitió las reuniones al aire libre reconociendo que no podían frenar una fuerza que bendecía a su nación[4].

4. GUERRA CONTRA LA TRATA DE NIÑOS Y EL ABUSO SEXUAL INFANTIL

Trabajando en equipo con la reformadora social Josephine Butler, el Ejército de Salvación expuso los espantosos niveles de prostitución juvenil en Londres. Catherine, la esposa de William Booth, escribió a la reina Victoria y al Primer Ministro y en un acto sin precedentes condenó en público a los miembros del Parlamento por su falta de voluntad política para resolver el tema. La presión dio resultado: en 1885 se elevó la edad del consentimiento sexual a los 16 años, se proscribió el secuestro de niños y se otorgó mayor poder a la policía para buscar niñas secuestradas[5].

5. UNA SOLA PALABRA

Se cuenta que en ocasión de una tremenda helada próxima a la Navidad, el Ejército de Salvación habían utilizado todos sus recursos en servir a los más pobres. El “General” Booth quería enviar un mensaje de motivación a sus “soldados”. Apareció un ricachón que le ofreció pagar un telegrama masivo, pero con una condición: el mensaje solo podía contener una palabra. Booth pensó un instante, tomó un papel, escribió algo y se lo entregó al donante que, tras leerlo, emitió el cheque para el telegrama. La nota de Booth decía simplemente: “otros”[6].

6. LA LUCHA JUNTO A LOS OBREROS

En 1889 los obreros de los astilleros londinenses estallaron en huelga, cansados del maltrato y la escasa paga que los obligaba a vivir sumergidos en la pobreza. ¿Cómo ayudar a sus famélicas familias? El Ejército de Salvación entregó miles de comidas a los huelguistas. “Ben Tillett, líder del sindicato portuario, luego recordó que la acción del Ejército de Salvación fue un factor importante en la victoria de los trabajadores portuarios en mejorar su paga y condiciones”[7]. Desde Australia, el propio Ejército de Salvación envió el dinero de las ventas de su revista “Grito de Guerra” al fondo de la huelga portuaria de Londres. El libro de William Booth “La Oscura Inglaterra y cómo salir de ella” de 1890, que contiene una propuesta radical basada en las Escrituras, se considera un factor clave en la reforma social que años después se produjo en Inglaterra.

7. LA ABUELA DEL PAPA FRANCISCO Y EL EJÉRCITO DE SALVACIÓN

En su primera homilía ecuménica Francisco I contó una sabrosa anécdota de su niñez, cuando los protestantes eran considerados por la iglesia romana como herejes condenados al infierno. El papa argentino tenía 4 años y caminaba con su abuela y vio que del otro lado de la calle caminaban dos mujeres con el uniforme del ejército de salvación. Él preguntó:

“Abuela, ¿esas quiénes son? ¿monjas o religiosas?”

– “No. Son protestantes, pero son buenas.”

Gracias al testimonio del Ejército de Salvación el futuro papa argentino recibió la primera lección de ecumenismo[8].

© Pablo R. Bedrossian, 2020. Todos los derechos reservados.


REFERENCIAS

[1] Epístola de Santiago 2:17

[2] Booth, William, “La Inglaterra oscura y cómo salir”, Ejército de Salvación, original 1890, edición sin fecha, p.6

[3] Vila, Samuel, “Gran diccionario enciclopédico de anécdotas e ilustraciones”, Editorial Clie, 1959, 1991, Anécdota 2136

[4] Clifton, John y Naomi Clifton; Coke, Kerry y Nick; “Marchando hacia la Justicia – La Organización Comunitaria y El Ejército de Salvación”, Centre for Theology & Community, 2015, Traducción con permiso de Solimar Lugo-Machado, marzo 2017, p. 7

[5] Clifton, John y Naomi Clifton; Coke, Kerry y Nick; Op. cit., p.7

[6] Relatado por nuestro amigo y pastor Gerardo Muniello en su mensaje online del 24 de mayo de 2020, emitido por Youtube

[7] Clifton, John y Naomi Clifton; Coke, Kerry y Nick; Op. cit., p.8 y 9

[8] Sin firma, “El testimonio de ecumenismo de la abuela del Papa”, Zenit, 12 de diciembre de 2014; puede leerse en https://es.zenit.org/articles/el-testimonio-de-ecumenismo-de-la-abuela-del-papa/

“LEONARDO DA VINCI LA BIOGRAFÍA”, DE WALTER ISAACSON (por Pablo R. Bedrossian)

Serie CONFIESO QUE HE LEÍDO

Siempre tuve especial interés por el Renacimiento; fue un cambio de paradigma que rompió con la oscuridad medieval para abrirse a la aventura del pensamiento. Mis artistas plásticos más admirados son precisamente Leonardo y Miguel Ángel.

Por eso, cuando vi la biografía de Da Vinci por Walter Isaacson no dudé un solo momento en adquirirla. Confluían una vida extraordinaria con un autor de quien había leído “Steve Jobs”[1], un relato extraordinario de la vida del creador de Apple.

 “Leonardo da Vinci La Biografía” no resultó ser lo que imaginaba, quizás porque cuando pienso en biografía, imagino una narración cronológica sobre la vida y obra de una persona, y el libro de Isaacson se aparta de ese modelo.

Más bien la exposición de la vida de Leonardo es interrumpida por extensas secciones para describir su pensamiento. Estas interpolaciones probablemente toman la mitad de la obra. Pareciera que para el biógrafo las ideas de Leonardo, aunque ocupen largos periodos de tiempo, son Leonardo. Quizás se apoye en Emerson: “un hombre es lo que piensa a lo largo del día”; es probable que el día de da Vinci sea toda su vida[2].

El punto de partida para el libro no fueron las grandes pinturas del gran artista sino sus cuadernos; en total se conservan unas 7,200 páginas con notas, esquemas, dibujos y garabatos que revelan su curiosidad insaciable, su capacidad de observación, su deseo de validar sus observaciones mediante experimentos -en ese sentido es un precursor del método inductivo- y su increíble imaginación.

Además de su pensamiento, el texto relata la historia personal de Leonardo. Muestra las distintas facetas de un creador fuera de todo límite: artista, físico, productor de teatro, anatomista, ingeniero hidráulico y militar, por mencionar algunos de los campos que abordó con enorme entusiasmo. El texto no está exento de sabrosos detalles, como su incapacidad de cumplir lo pactado (dejó la mayoría de sus obras inacabadas), la disección anatómica de un hombre centenario o su interés en la lengua del pájaro carpintero, pero son anécdotas. Lo que nos queda es la búsqueda inclaudicable del conocimiento y la innovación como estilo de vida que hicieron de da Vinci el hombre del Renacimiento.

Para una mejor comprensión del texto, “Leonardo da Vinci La Biografía” cuenta con más de 100 ilustraciones muy útiles a pesar de su pequeño tamaño. Además, termina con una desconcertante moraleja. El autor escribe “aunque nunca consigamos igualar su talento, sí podemos aprender de él e intentarnos parecernos más”. Más que de Leonardo parece estar hablando de Jesucristo. No conozco a nadie que quiera ser como da Vinci, pero sé de millones que a pesar del paso del tiempo jamás dejan de admirar su obra.

© Pablo R. Bedrossian, 2019. Todos los derechos reservados.


REFERENCIAS

[1] La crítica que realicé de esa obra puede leerse en https://pablobedrossian.com/2017/03/11/steve-jobs-su-biografia-segun-walter-isaacson-por-pablo-r-bedrossian/

[2] Como lector, espero que una biografía me cuente una historia y solo se dedique a exponer el pensamiento del protagonista en la medida que sirva para entender sus decisiones y conductas. Quizás una analogía de mi preferencia pueda proveerla el gran historiador cubano-norteamericano Justo L. González, quien por un lado escribió su magnífica “Historia del Cristianismo” y, por el otro, una extensa “Historia del Pensamiento Cristiano”.

“THE LAST MAN ON THE MOON”: UN DOCUMENTAL SOBRE EL ÚLTIMO HOMBRE QUE PISÓ LA LUNA (por Pablo R. Bedrossian)

Para aquellos que siendo niños vimos en blanco y negro a Neil Armstrong poner el pie sobre la superficie lunar, este documental tiene un doble valor: histórico y emocional. Trata sobre Gene Cernan, quien en el vuelo de la Apolo 17 fue el último hombre en cerrar un glorioso ciclo espacial.

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Corrían los tiempos de la Guerra Fría y el mundo se dividía en dos bloques: el capitalista liderado por Estados Unidos y el comunista, liderado por la extinta Unión Soviética. Los soviéticos tenían la iniciativa: en octubre de 1957 habían puesto en órbita el primer satélite de la historia, el Sputnik I. Un mes después lanzaron el Sputnik II con el primer ser vivo lanzado al espacio, la perrita Laika, que murió en la travesía. Finalmente, El 12 de abril de 1961 el ruso Yuri Gagarin fue el primer humano en realizar un vuelto orbital tripulado, a bordo de la nave Vostok. Se hizo famosa su frase “Aquí no veo a ningún Dios”.

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John F. Kennedy en un conocido discurso dado en 1962 dijo “Elegimos ir a la Luna en esta década y hacer las otras cosas, no porque sean fáciles, sino porque son difíciles”. La NASA había sido creada en 1958 y desarrolló progresivamente tres programas espaciales para competir con los soviéticos: el Mercury (1959-1963), el Gemini (1961-1966) y el Apollo (1961-1972). La carrera por la conquista el espacio despertaba pasiones y los astronautas eran celebridades, tal como los Beatles, Pelé o Martin Luther King. Incluso en los álbumes de figuritas que coleccionábamos aparecían las naves y sus tripulantes. Recuerdo la enorme tristeza que nos produjo la muerte de los pilotos de la Apollo I, cuyo capitán era Virgil “Gus” Grissom, en una prueba de lanzamiento, algo que recuerda el documental.

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Por eso, aquel 20 de julio, cuando la Apollo 11 llegó a la luna y a las pocas horas descendieron Armstrong y Aldrin, todos quedamos conmovidos. Fue un día épico para la humanidad. El primer hombre en la luna pronunció la famosa frase “Un pequeño paso para un hombre, un gran salto para la Humanidad”. Setenta y tres países dejaron mensajes durante la misión en la luna y uno de ellos era el Salmo 8, que en una frase dice: “Cuando veo tus cielos, obra de tus dedos, La luna y las estrellas que tú formaste, digo: ¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria, y el hijo del hombre, para que lo visites?”.

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El “The Last Man on the Moon” repasa buena parte de esta historia a través del testimonio en primera persona de Gene Cernan, quien, además de la última travesía a la luna realizada en 1972 participó de otros vuelos espaciales, como el de la cápsula Gemini 9A en 1966 y el de la Apollo 10 en 1969. Ver a este anciano de digno porte compartiendo su experiencia, a muchos nos llena de nostalgia. Cuenta en el film que dejó grabadas las iniciales de su hija en la superficie lunar, un rasgo de humanidad que nos sorprende en medio de una situación regida por la propaganda política y el poder tecnológico. Definitivamente vale la pena verlo, sobre todo si vivió esa época.

© Pablo R. Bedrossian, 2019. Todos los derechos reservados.


FICHA

Año: 2014

Director: Mark Craig

Protagonistas Principales: Eugene Cernan

Género: Documental / Biográfico

“STEVE JOBS”, SU BIOGRAFÍA SEGÚN WALTER ISAACSON (por Pablo R. Bedrossian)

Serie “LECTURA RECOMENDADA”

Steve Jobs

Steve Jobs fue una suerte de Leonardo Da Vinci de nuestro tiempo. Puso la tecnología al alcance de todos mediante la computadora personal y mostró y demostró que los límites a la imaginación los fijamos nosotros mismos.

La biografía escrita por Walter Isaacson lo revela desde diversos ángulos. Por ejemplo, lo describe como un vegano radical en su juventud que no se bañaba creyendo que su alimentación lo preservaba del mal olor (algo que, para desgracia de sus amigos, la realidad se ocupaba de contradecir); Más adelante transcribe sus declaracioes sosteniendo que consumir LSD había sido una de las experiencias más importantes de su vida.

Sin embargo, no es una obra sobre las excentricidades de Jobs. Dejemos que el propio autor nos revele la temática de su obra: “Este es un libro sobre la accidentada vida y la abrasadora e intensa personalidad de un creativo emprendedor cuya pasión por la perfección y feroz determinación revolucionaron seis industrias diferentes: los ordenadores personales, las películas de animación, la música, la telefonía, las tabletas electrónicas y la edición digital. Podríamos incluso añadir una séptima: la de la venta al por menor, que Jobs no revolucionó exactamente, pero sí renovó. Además, abrió el camino para un nuevo mercado de contenido digital basado en las aplicaciones en lugar de en los sitios web”.

Isaacson va (re)construyendo la historia a través entrevistas, testimonios y fuentes, obteniendo una pintura completa de Steve Jobs. No es exagerado decir que lo presenta como un genio de la innovación, un obsesivo del diseño y un maestro del marketing. Pero, como suele suceder con otros perfeccionistas, el fundador de Apple era despiadado en el trato humano. Una de las actitudes más llamativas era el insulto sistemático hacia aquellos que no satisfacían sus expectativas. Por esa incontrolable tendencia a agredir verbalmente perdió talentosos colaboradores. Sin embargo, hubo un ingeniero que supo interpretar que los insultos de Jobs no eran una ofensa personal sino su forma de decir “puedes hacerlo mejor”.

También, según Isaacson, Jobs vivía creyendo que el poder de la voluntad humana podía alterar la realidad. Así fue creando dispositivos asombrosos como iPod, el iPhone y el iPad. Pero, -señala con amargura- fue esa misma idea de omnipotencia la que lo llevó a la muerte, pues basado en ella desechó los tratamientos que le hubieran salvado la vida.

Leer “Steve Jobs” de Walter Isaacson es ser testigo del camino recorrido por un creador de nuestro tiempo; más que relatar los fracasos y éxitos de Jobs, el libro muestra sus caídas y levantadas. Subraya una tenacidad rayana con la obstinación que, unida a su original estilo de pensamiento, fue capaz de influir positivamente en la vida de millones de personas.

© Pablo R. Bedrossian, 2017. Todos los derechos reservados.

 

SAM THOMAS LONGFORD ROBSON CANTA “DÉJALO A DIOS ACTUAR” (por Pablo R. Bedrossian)

Sam Thomas Longford Robson 03Presento la extraordinaria versión vocal de “Déjalo a Dios actuar” por Sam Thomas Longford Robson. Escribí la canción en 1984, y a pesar del tiempo transcurrido, sigue siendo la más conocida y la más grabada. Sin embargo, esta no es una versión más. Por primera vez uno de mis temas es interpretado por un cantante de alcance global cuyo original estilo infunde belleza, paz y sentimiento.

El maravilloso arreglo de Sam Robson, cuyo único instrumento es su propia voz regrabada en múltiples canales, crea una armonía excelsa, como si fuera un anticipo del Cielo para gozar en la Tierra. Los invito a escucharla cerrando sus ojos y dejando que la música fluya. Será una experiencia que, sin duda, inspirará y bendecirá sus vidas. escúchala haciendo click en:

QUIÉN ES SAM THOMAS LONGFORD ROBSON

Sam Thomas Longford Robson 02Sam Thomas Longford Robson vive en Londres, Inglaterra, pero su música hoy llega a todos los rincones del planeta. Con apenas 23 años, este joven de cabello ensortijado y vestimenta relajada es uno de los más fenomenales músicos del siglo XXI, a partir de sus arreglos vocales a cappella: música creada exclusivamente por la voz humana sin acompañamiento musical alguno.

Su perfecta afinación y su asombroso sentido armónico le permiten hacer increíbles arreglos vocales de himnos tradicionales evangélicos, canciones de los Beatles, covers perfectos de los Take 6 o temas de Booby McFerrin. Para tener una medida del impacto que su música tiene, basta examinar algunas cifras: al escribir esta nota, su versión de “I Need Thee, O I Need Thee” en Youtube llevaba más de 1,500,000 de reproducciones y la de “How great thou art” (conocida en español como “Cuán grande es él”), 1,000,000.

Además de su singular talento artístico, para la difusión de su música ha sido decisivo el uso que ha hecho de las redes sociales. Popularizó en Youtube el formato de cuadros simultáneos con cada una de las voces para presentar una canción. Solo o con amigos, su imagen se multiplica del mismo modo que las notas de los complejos acordes con que nutre sus armonías.

Nacido y educado en Inglaterra -estudió en la Goldsmiths University, especializada en la enseñanza y la investigación de aspectos no tradicionales, como creatividad, arte y cultura-, a todas sus virtudes agrega una muy especial, su fina sensibilidad humana. Trabajar con él a la distancia fue un placer. Siempre dispuesto a mejorar y corregir, aceptó el desafío de cantar en castellano, una lengua que le es totalmente ajena. Con una generosidad extraordinaria, sabiendo que toda la música que comparto es gratuita, por su trabajo sólo me pidió una colaboración simbólica, un gesto que lo eleva y muestra que dentro de tan magnífico artista hay un maravilloso ser humano.

“Déjalo a Dios actuar”es la primera canción que interpreta íntegramente en español. ¡Gracias, Sam Thomas Lognford Robson, por tu arte!

© Pablo R. Bedrossian, 2015. Todos los derechos reservados.