LAS MEJORES OBRAS DE ARTE SOBRE LA NAVIDAD Y LOS REYES MAGOS (por Pablo R. Bedrossian)

Tal como cuando publicamos “Las Mejores Obras de Arte sobre La Crucifixión, Muerte y Resurrección de Jesucristo”[1] esta selección contiene nuestras obras preferidas sobre el nacimiento de Jesús. Las hemos ordenado según la cronología que ofrece el Nuevo Testamento, esperando que la misma luz que brilló en Belén ilumine todos los corazones ahora y siempre.

“LA ANUNCIACIÓN” POR LEONARDO DA VINCI (MUSEO DE LOS UFFIZI, FLORENCIA, ITALIA)

De los cuatro relatos de la vida de Jesús, llamados evangelios, solo dos relatan el nacimiento de Jesús: Mateo y Lucas. Mientras Marcos comienza con el bautismo, Juan lo hace con un prólogo de alto contenido teológico. Lucas es quien ubica los hechos en la Historia y cuenta los pormenores de lo sucedido, incluyendo la anunciación, un motivo preferido en el arte.

“Al sexto mes el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un varón que se llamaba José, de la casa de David; y el nombre de la virgen era María. Y entrando el ángel en donde ella estaba, dijo: ¡Salve, muy favorecida! El Señor es contigo; bendita tú entre las mujeres. Mas ella, cuando le vio, se turbó por sus palabras, y pensaba qué salutación sería esta. Entonces el ángel le dijo: María, no temas, porque has hallado gracia delante de Dios. Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS. Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre; y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin”[2].

Generalmente al representar la anunciación los artistas ubican al ángel y a la virgen en dos planos diferentes, una separación entre lo natural y los sobrenatural. Entre los muchos artistas que han abordado este tema se encuentran Sandro Botticelli, Jan van Eyck[3] y Fra Angélico quien declaró “quien desea pintar la historia de Cristo debe vivir con Cristo”[4]’; nosotros hemos preferido centrarnos en “La Anunciación” de Leonardo Da Vinci.

“La Anunciación” fue pintada, según se cree, entre 1473 y 1475[5] en Florencia. Obviamente es una recreación idealizada del texto. Por ejemplo, en ninguna parte de los evangelios se nos dice que los ángeles eran seres alados, una concepción propia de la época medieval[6]. Lo que nos llama la atención, más allá de la representación de la escena con elementos contemporáneos al artista (las vestimentas, el fondo, la mesita, el atril con el libro delante de la Virgen) y el maravilloso efecto producido por el contraste de colores, es la actitud de María. En la pintura tradicional se la representaba con cierta turbación; Leonardo innova, mostrándola con aceptación y humillación. Los detalles de la obra la convierten en una obra maestra. Contiene el anticipo de “aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros”[7].

“LA VISITACIÓN” POR JACOPO PONTORMO (IGLESIA DE SAN MICHELE, CARMIGNANO, TOSCANA, ITALIA)

Dice Lucas en su evangelio que primeramente un ángel le hizo una promesa a Zacarías, un sacerdote judío de la orden de Abías, cuando fue su turno de servir en el templo[8]. Este anciano tendría al fin un hijo, Juan El Bautista, profeta que viviría en el desierto llamando al pueblo hebreo al arrepentimiento. El anuncio dejó mudo al padre. Al regresar a su casa, en las montañas de Judea, su esposa Elisabet, que hasta ese momento había sido estéril, quedó embarazada.

María, estando encinta de Jesús, fue a visitar a Elisabet, porque eran parientes. El encuentro se conoce como la visitación. Según el relato bíblico, Juan El Bautista saltó de alegría en el seno de su madre al reconocer que María llevaba en su vientre a Jesús[9].

Los pintores suelen representar a Elisabet como a una anciana y a María como una mujer joven[10]. Para esta selección hemos preferido “La visitación” de Jacopo Pontorno, creada entre 1528-1529. Dos testigos en pose neutra nos mueven a fijar la atención en las protagonistas. Nótese la conexión que establecen las miradas y el delicado abrazo creado por el artista. Los colores de los vestidos con sus delicados pliegues crean una atmósfera luminosa que embellece una íntima escena familiar.

“EL PESEBRE” POR ALFRED0 GRAMAJO GUTIÉRREZ (MUSEO NACIONAL DE BELLAS ARTES, BUENOS AIRES, ARGENTINA)

Jesús nació seis meses después que Juan El Bautista[11]. Como dijimos, Lucas ubica ese momento en la Historia: “Aconteció en aquellos días, que se promulgó un edicto de parte de Augusto César, que todo el mundo fuese empadronado. Este primer censo se hizo siendo Cirenio gobernador de Siria. E iban todos para ser empadronados, cada uno a su ciudad. Y José subió de Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David, que se llama Belén, por cuanto era de la casa y familia de David; para ser empadronado con María su mujer, desposada con él, la cual estaba encinta. Y aconteció que estando ellos allí, se cumplieron los días de su alumbramiento”[12].

Inmediatamente ofrece un dato sorprendente: el Mesías, descendiente del rey David, no nacía en cuna de oro: “Y dio a luz a su hijo primogénito, y lo envolvió en pañales, y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón”[13]. A diferencia de otros relatos evangélicos, el establo no es atribuido a ninguna profecía, sino a cuestiones circunstanciales. Simplemente el lugar donde lo tocó nacer a Jesús: el mesías naciendo entre el heno y el olor espeso de los animales.

La obra que elegimos para ilustrar ese momento es un tríptico del pintor argentino Alfredo Gramajo Gutiérrez, propiedad del Museo Nacional de Bellas Artes de Buenos Aires, que durante nuestras visitas nunca encontramos expuesto. Se trata de la tradicional representación navideña de aquel pesebre en el norte argentino.  En los paneles externos se encuentran las personas que se acercan al Niño Dios mientras que en el central las figuras de la Sagrada Familia están ubicadas al fondo, enmarcadas por plantas por delante y cerros por detrás. Vale la pena detenerse en la expresión de los paisanos, verdaderos protagonistas de la obra, quienes a pesar de su aspecto respetuoso y reverente revelan una profunda emotividad. Representan la respuesta humana a un hecho inexplicable: la entrada de Dios en la Historia.

“LA ADORACIÓN DE LOS PASTORES” POR JUAN BAUTISTA MAINO (MUSEO HERMITAGE, SAN PETERSBURGO, RUSIA)

El nacimiento de Jesús no fue celebrado ni por la monarquía, ni la jerarquía religiosa. “Había pastores en la misma región, que velaban y guardaban las vigilias de la noche sobre su rebaño.  Y he aquí, se les presentó un ángel del Señor, y la gloria del Señor los rodeó de resplandor; y tuvieron gran temor.  Pero el ángel les dijo: No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo: que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor. Esto os servirá de señal: Hallaréis al niño envuelto en pañales, acostado en un pesebre… Sucedió que cuando los ángeles se fueron de ellos al cielo, los pastores se dijeron unos a otros: Pasemos, pues, hasta Belén, y veamos esto que ha sucedido, y que el Señor nos ha manifestado. Vinieron, pues, apresuradamente, y hallaron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre. Y al verlo, dieron a conocer lo que se les había dicho acerca del niño.”[14].

La escena de los pastores en el pesebre ha sido otro tema recurrente en la historia del arte. Si bien bajo una visión romántica, estas obras representan la humilde llegada de Jesús al mundo rodeado de personas sencillas, sin pretensiones ni ostentaciones. Para ilustrar el relato hemos elegido una obra del español Juan Bautista Maino. No nos interesa el revoltijo de angelitos infantiles que sobrevuelan la escena, sino la apacible imagen que se encuentra debajo.

La mayoría de los pastores conversa distraídamente. Junto a un José anciano y una María suplicante, solo las bestias y uno de los pastores, con el gesto contrito de sus manos, observan a Jesús convirtiendo convierte en una metáfora: Jesús llega al mundo para salvar a todos los hombres, pero solo unos pocos lo reciben en su corazón mientras el resto permanece indiferente.

“LA ADORACIÓN DE LOS MAGOS” POR LEONARDO DA VINCI (MUSEO DE LOS UFFIZI, FLORENCIA, ITALIA)

Es asombroso que una de las pinturas más admiradas de la historia sea una obra inconclusa. Por supuesto, el mérito corresponde a la suprema maestría de Leonardo Da Vinci.

Solo Mateo relata en su evangelio la misteriosa visita de unos magos de Oriente que siguiendo una estrella buscaban al nuevo rey: “Cuando Jesús nació en Belén de Judea en días del rey Herodes, vinieron del oriente a Jerusalén unos magos, diciendo: ¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el oriente, y venimos a adorarle… y he aquí la estrella que habían visto en el oriente iba delante de ellos, hasta que llegando, se detuvo sobre donde estaba el niño.  Y al ver la estrella, se regocijaron con muy grande gozo. Y al entrar en la casa, vieron al niño con su madre María, y postrándose, lo adoraron; y abriendo sus tesoros, le ofrecieron presentes: oro, incienso y mirra”[15].

Nótese que los famosos Reyes Magos no eran ni reyes ni tres, sino probablemente astrónomos que buscaban señales en el cielo. Su presencia junto a Jesús recién nacido ha sido muy retratada a lo largo de los siglos con una reiterada inexactitud histórica: siempre se les ubica en el establo cuando el texto establece que el Niño ya se encontraba en una casa.

Leonardo recibió el encargo de realizar esta pintura en 1481, cuando tenía 29 años. Casi todos los personajes del cuadro se encuentran realizando algún movimiento ligado a una singular emoción por la llegada del Mesías. Aunque aún se desconocen las razones por las que Da Vinci nunca terminó el cuadro se cree que fue a causa de su perfeccionismo: hallaba defectos donde los demás veían prodigios[16].

Pero yendo un poco más allá, hay un acontecimiento en el que texto bíblico y la pintura coinciden: Jesús fue adorado, acto reservado solo a Dios, desde el principio, tal como lo fue al final tras su resurrección[17].

“LA ADORACIÓN DE LOS REYES MAGOS” POR ÁNGEL ZÁRRAGA (MUSEO NACIONAL DE ARTE, MÉXICO D.F., MÉXICO)

Una representación totalmente diferente de esta escena bíblica fue creada en 1911 por el pintor mexicano Ángel Zárraga.

Esta obra poco conocida, cercana al muralismo, fusiona las culturas indígenas americanas con la tradición oriental, dándole un sabor local a una escena universal.

Cuando la vimos nos conmovió pues representa quizás sin proponérselo el artista aquel pasaje de la Epístola del apóstol Pablo a los Filipenses cuando hablando de Jesús dice “siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse,  sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre”[18].

“TONDO DONI” O “SAGRADA FAMILIA” POR MIGUEL ÁNGEL BUONARROTI (MUSEO DE LOS UFFIZI, FLORENCIA, ITALIA)

Aunque la Biblia habla poco de José, nos provee algunos datos. Era de la tribu de Judá[19], descendiente del rey David[20], de profesión carpintero[21], esposo de María[22], y en su entorno se creía que Jesús era su hijo[23]. El evangelio de Mateo dice también que José “no conoció a su esposa[24] hasta que dio a luz a su hijo primogénito …” con un sentido claramente carnal. Nótese que señala a Jesús como el primogénito[25] de la familia que conformaba con María, no el unigénito, y posteriormente menciona a los hermanos y hermanas de Jesús (incluso a los varones por su nombre: Jacobo, José, Simón y Judas)[26]. Para los evangélicos y reformados Jesús nació de la Virgen María, pero luego ella tuvo otros hijos con José; en cambio, para los católicos, que creen en la perpetua virginidad de María, estos “hermanos del Señor” serían, en realidad, primos, y para los ortodoxos, hijos de un matrimonio previo de José, del cual había enviudado. Sea cual fuere la explicación, José no aparece durante la actividad pública que Jesús inicia cuando tendría unos 30 años[27], y es representado en el arte como un anciano que ocupa un lugar secundario, ocupando el centro la Virgen y el Niño.

Sin embargo, Miguel Ángel recrea una familia donde el padre ocupa un lugar importante. Se trata de una innovadora composición de forma circular realizada en 1506 que muestra un curioso movimiento, donde Jesús parece pasar de los brazos de uno de sus padres al otro. Quizás, debido a la formación de su autor, debemos ver esta figura como una escultura en dos planos. Es una escena de rasgos manieristas donde se observa el profundo cuidado de un hijo. “También sorprenden la posición prominente y la presencia comprometida de san José, que en las representaciones de la Sagrada Familia mantiene habitualmente una actitud pasiva o ausente… por el contrario, en el tondo Doni no solo descuella ampliamente sobre la Virgen, sino que interviene claramente en el acontecimiento representado mediante la entrega del Niño”[28].

La persona de José no debe ser desdeñada. Fue a él quien un ángel le advirtió en sueños de la matanza que Herodes haría los inocentes en Belén y salvó su familia llevándola presurosamente a Egipto[29].

“MADONNA AND CHILD” POR SALVADOR DALÍ (TARJETA DE HALLMARK)

Hallmark, la famosa compañía norteamericana de tarjetas de felicitación, en 1960 encargó a Salvador Dalí la realización de unas postales navideñas. El genial y extravagante artista (en nuestra opinión, el más grande luego de Leonardo y Miguel Ángel) impuso sus condiciones (pago anticipado, libertad absoluta, ninguna fecha de entrega) y se dice que realizó en pocas horas su tarea. De las diez viñetas, solo fueron publicadas dos, entre ellas La Virgen con el Niño, que compartimos.

Aparentemente la obra no fue del gusto del público de los Estados Unidos y fue retirada al poco tiempo. Sin embargo, para nosotros tiene un alto valor por la ternura que transmite y la luz que irradian sus colores.

“LA VIRGEN Y EL NIÑO” O “LA VIRGEN DE BRUJAS” POR MIGUEL ÁNGEL BUONARROTI (IGLESIA DE NUESTRA SEÑORA DE BRUJAS, BRUJAS, BÉLGICA)

¿Qué habrá sentido María al estar a solas con su hijo? Esta es una de las pocas esculturas (acaso la única) de Miguel Ángel fuera de Italia. Se dice que la causa del poco interés en ella se debió a que Jesús aparece con los ojos cerrados; sin embargo, fue hecha por encargo para unos comerciantes belgas[30]. Observamos una Virgen triste y ensimismada, con los hombros caídos y la mirada ausente. Su mano derecha sostiene un libro mientras que la izquierda de entrelaza con la mano derecha del Niño. Si bien mantiene puntos de contacto con La Piedad, una de las obras maestras del artista, la escultura conserva su propia originalidad.

A diferencia de las típicas representaciones medievales y renacentistas, en este mármol esculpido en 1504 Jesús no aparece sentado en el regazo de su madre, sino apoyado en el suelo, con proporciones más grandes que las de su corta edad. Además, su movimiento contrasta con la rigidez de María que parece mantener un diálogo interior sin dedicar su atención al Niño.

Es probable que esa enigmática tristeza represente la plena consciencia del doloroso destino de su hijo. Si bien los evangelios no describen los sentimientos maternos, sí nos cuentan que “María guardaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón”[31].

“LA HUIDA A EGIPTO” POR JOSEP CUSACHS (CAPILLA DE LA SAGRADA FAMILIA, BASÍLICA Y CAMARÍN DE LA VIRGEN DE MONTSERRAT, ESPAÑA)

La primera niñez de Jesús, tal como la conocemos, termina con la huida a Egipto y el posterior regreso a la región de Galilea. Volvamos a los Magos. Ellos inicialmente se dirigieron a Jerusalén buscando al nuevo rey de los judíos: “El rey Herodes se turbó… Y convocados todos los principales sacerdotes, y los escribas del pueblo, les preguntó dónde había de nacer el Cristo. Ellos le dijeron: En Belén de Judea… Entonces Herodes… dijo (a los Magos): Id allá y averiguad con diligencia acerca del niño; y cuando le halléis, hacédmelo saber, para que yo también vaya y le adore”[32]. Tras ver a Jesús “regresaron a su tierra por otro camino… Un ángel del Señor apareció en sueños a José y dijo: Levántate y toma al niño y a su madre, y huye a Egipto, y permanece allá hasta que yo te diga; porque acontecerá que Herodes buscará al niño para matarlo. Y él, despertando, tomó de noche al niño y a su madre, y se fue a Egipto…  Herodes entonces, cuando se vio burlado por los magos, se enojó mucho, y mandó matar a todos los niños menores de dos años que había en Belén y en todos sus alrededores”[33].

Durante un viaje a América, le encomendaron al artista español Josep Cusachs, la realización de esta obra que pudo plasmar en 1904. María y el Niño Jesús van en un borrico mientras José marcha de pie por el desierto. Del otro lado, un ángel avanza junto a ellos mientras arriba otro grupo de emisarios divinos los acompañan. El artista le puso su propio rostro a José y el de su esposa a María otorgándole una cuota extra de realismo. Aunque hemos abordado la temática de Jesús como inmigrante[34], esta pintura nos mueve a pensar en José y María como padres cuidadosos y diligentes, y, por lo tanto, nos invita a ver en ese espejo a nosotros mismos.

La Navidad no es solo una fiesta familiar con deliciosas comidas e intercambio de regalos. Es una asombrosa historia que nos muestra el infinito amor de Dios para con la humanidad.

© Pablo R. Bedrossian, 2019. Todos los derechos reservados.


NOTA

El autor de esta nota ha visto personalmente casi todas estas obras a excepción de tres, que conoce a través de libros y artículos de Historia del Arte: “La Visitación” por Jacomo Pontorno, “El Pesebre” por Alfredo Gramajo Gutiérrez y “La Huida a Egipto” por Josep Cusachs, además de la tarjeta de Hallmark por Salvador Dalí.


REFERENCIAS

[1] Ver https://pablobedrossian.com/2018/03/31/las-8-mejores-obras-de-arte-sobre-la-crucifixion-muerte-y-resurreccion-de-jesucristo-por-pablo-r-bedrossian/

[2] Evangelio de Lucas 1:26-33

[3] Ver nuestro artículo  https://pablobedrossian.com/2017/11/25/jan-van-eyck-pasion-por-el-detalle-por-pablo-r-bedrossian/

[4] Beckett, Hermana Wendy, “1000 Obras Maestras”, Editorial El Ateneo, 1999, p.12

[5] Zöllner, Frank, “Leonardo Da Vinci Obra pictórica completa”, Taschen, Edición revisada 2018, p.30 y 216

[6] Hay referencias a querubines, serafines y seres alados en muy contados casos en las Escrituras. Comparto los más importantes: Éxodo 25:19-20 y 1º Libro de Reyes 6:24-27, con su relato paralelo de 1º Libro de Crónicas 3, en ambos casos representaciones artísticas; 2º Libro de Samuel 22:11 y Salmos 18:10 que son expresiones poéticas; Isaías 6 y Ezequiel 10 y en el Nuevo Testamento algunos pasajes del Apocalipsis, todas visiones proféticas.,

[7] Evangelio de Juan 1:14

[8] Evangelio de Lucas 1:5-25

[9] Evangelio de Lucas 1:39-45

[10] Ver, por ejemplo, nuestro artículo sobre la pintura “Visitación con los santos Nicolás y Antonio”, de Piero di Cosimo https://pablobedrossian.com/2017/02/25/la-visitacion-lenguaje-no-verbal-y-conexion-humana-por-pablo-r-bedrossian/

[11] Evangelio de Lucas 1:24,26,36

[12] Evangelio de Lucas 2:1-6

[13] Evangelio de Lucas 2:7

[14] Evangelio de Lucas 2:8-12,15-17

[15] Evangelio de Mateo 2:1-2,9b-11

[16] Isaacson, Walter, “Leonardo Da Vinci La Biografía”, Debate, 2017, p.88

[17] Evangelio de Mateo 28:17a

[18] Epístola a los Filipenses 2:6-11

[19] Evangelio de Mateo 1:2,3; Evangelio de Lucas 3:33

[20] Evangelio de Mateo 1:6; Evangelio de Lucas 3:32

[21] Evangelio de Mateo 13:55 (el término corresponde más bien a artesano)

[22] Evangelio de Mateo 1:16

[23] Evangelio de Lucas 3:23,4:22

[24] Evangelio de Mateo 1:25. Entiendo que esto molesta a nuestros hermanos católicos que creen en la perpetua virginidad de María, algo que no aparece en las Escrituras. Es interesante la sincera afirmación que el erudito católico Mariano Erranz Marcó hace en “Huellas del Arameo en los Evangelios”, Studia Semitica Novi Testamenti, Editorial Ciudad Nueva, 1997, p.243, cuando dice que actúa “no solo movido por un deseo desesperado de defender la doctrina de la perpetua virginidad de María sino partiendo de un hecho lingüístico innegable: el texto de Mateo 1:25 contiene una construcción  que traducida literalmente e interpretada desde el griego no solo da una afirmación que contradice un dogma sino también a nivel de gramática y redacción, un resultado muy sospechoso”.

[25] Evangelio de Mateo 1:25; Evangelio de Lucas 2:7

[26] Evangelio de Mateo 13:55; el nombre Jacobo también se traduce como Santiago.

[27] Evangelio de Lucas 3:23

[28] Zöllner, Frank, “Miguel Ángel Obra Completa”, Taschen, 2018, p.53

[29] Evangelio de Mateo 2:13-14

[30] Zöllner, Frank, “Miguel Ángel Obra Completa”, Taschen, 2018, p.49

[31] Evangelio de Lucas 2:19.

[32] Evangelio de Mateo 2:3-8

[33] Evangelio de Mateo 2:12-16

[34] Ver https://pablobedrossian.com/2018/12/21/jesus-el-inmigrante-por-pablo-r-bedrossian/


CRÉDITOS MULTIMEDIA

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“EL HOMBRE QUE MIDE LAS NUBES” DE JAN FABRE (por Pablo R. Bedrossian)

Considerada como exposición internacional de arte más grande del mundo, la Bienal de Venecia cada dos años reúne una selección de obras de distintas procedencias en dos grandes áreas: el Arsenale, los viejos astilleros de la ciudad, y los Giardini, un bello jardín botánico. Sin embargo, simultáneamente hay muestras paralelas[1] que embellecen diversos sitios de la ciudad.

Uno de estos eventos colaterales corresponde a una obra muy curiosa que durante los meses de la Bienal 2019 pudo observarse desde el Puente de la Academia, uno de los tres que cruzan el Gran Canal. Nos referimos a “El hombre que mide las nubes”, una pieza en bronce, sílice y pan de oro de 9 metros de altura, si incluimos su base.

Creada por el belga Jan Fabre, muestra a un hombre sobre una escalera con los brazos extendidos sosteniendo una regla. El título fue tomado de una frase de Robert Stroud, un famoso preso de Alcatraz, apodado “Birdman” por su afición a la crianza y venta de pájaros. Tras ser excarcelado, le preguntaron a qué iba a dedicarse; simplemente respondió que “a medir las nubes”.

Según su creador, la obra puede interpretarse como “metáfora para el artista que intenta capturar lo imposible en su trabajo”[2]. En lo personal, creo que esa intención debería extrapolarse a todos los seres humanos: trabajar por hacer realidad aquellos sueños que nos emocionan o desafían, pero parecen utópicos o irrealizables. Creo que firmemente en aquella frase que dice: “Todo parece imposible hasta que se hace”.

Un detalle curioso es que la figura de la escultura es muy parecida a Fabre, pero representa en realidad a un hermano menor, llamado Emiel, que murió tempranamente.

A través de su obra, Jan Fabre nos invita a medir lo inconmensurable y a no renunciar jamás a nuestros sueños.

© Pablo R. Bedrossian, 2019. Todos los derechos reservados.


NOTA

El proyecto fue realizado con la colaboración de Angelos (Amberes, Bélgica), EdM Productions y la Fundación Linda et Guy Pieters (Saint-Tropez, Francia); la curadora fue Joanna De Vos.

El proyecto va acompañado de una publicación con un ensayo de la curadora Joanna De Vos, en una edición limitada de 300 copias, 200 de ellas numeradas y firmadas por Jan Fabre y Joanna De Vos.


REFERENCIAS

[1] Por ejemplo, la magnífica obra “Cruzando Puentes” de Lorenzo Quinn, de la cual puede leerse en https://pablobedrossian.com/2019/11/15/venecia-bajo-el-agua-por-pablo-r-bedrossian/

[2] http://www.edmproductions.org/projects/the-man-who-measures-the-clouds-monument-to-the-measure-of-the-immeasurable/


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Todas las fotografías fueron tomadas por el entrevistado en esta nota y es el dueño de todos sus derechos.

GUIDO DELEU Y JIM RENNERT: ¿DOS ARTISTAS Y UNA MISMA IDEA O DOS IDEAS Y UN MISMO RESULTADO? (por Pablo R. Bedrossian)

Es muy probable que Ud. esté en desacuerdo. Incluso es posible que se moleste. Sin embargo, no es mi intención provocar reacciones sino compartir una experiencia. Como precaución cito a Jorge Luis Borges en su cuento “Pierre Menard, Autor del Quijote”, cuando postula que dos autores diferentes pueden escribir la misma obra con significados diferentes.

En 2017 visité Brujas, la bella ciudad que algunos llaman “La Venecia del Norte”. Muy cerca del hotel llamaron mi atención una serie de pequeñas esculturas tituladas “The visitor” (obviamente en español “El visitante”) hechas en cerámica y disponibles en diversos colores.

Su creador, Guido Deleu, es un ingeniero belga nacido en 1932, quien tras retirarse de su profesión se dedicó a la escultura[1]. “The Visitor” fue la pieza con la que en 1996 participó de un concurso para la entrada de un centro cultural en su país. Aunque no fue la ganadora, con el paso de los años la obra se volvíó un ícono. El Visitante es un personaje tranquilo y regordete que con el torso levemente inclinado hacia atrás mira despreocupadamente hacia arriba.

Al año siguiente, caminando por Nueva York advertí una enorme escultura que inmediatamente asocié con “The Visitor”. Observé un personaje tranquilo y regordete que con el torso levemente inclinado hacia atrás mira despreocupadamente hacia arriba. Pensé que era la misma figura, aunque enriquecida con detalles, tales como los zapatos, la nariz y la corbata o la posición de los brazos que, si bien también colgaban a los costados, no estaban en los bolsillos como insinúan los hombrecitos de Deleu.

Me dije: la de Brujas es una síntesis de tamaño reducido y la de New York una versión completa en tamaño XL. Pensé “esto debe ser el resultado de una brillante gestión de marketing”… Sin embargo, algo interrumpió mis cavilaciones: debajo de aquel hombre de 12 pies una placa declaraba el nombre de la obra y su autor: delante mío no estaba la gigantografía de “The Visitor” sino “Think Big” de Jim Rennert.

Según el propio sitio de Jim Rennert, “Think Big es una escultura que sirve para inspirar a todos los que trabajan duro todos los días para alcanzar sus sueños y metas. El hombre de negocios imponente mira hacia arriba en el horizonte de Manhattan, contemplando las posibilidades que se encuentran dentro de su vasto entorno y recordándonos que si ‘pensamos en grande’ cualquier sueño es posible”[2].  

De inmediato me pregunté si se trataba de dos artistas y una misma idea o dos ideas y un mismo resultado. Inevitablemente retorné a Jorge Luis Borges: en su cuento “Los Teólogos” dos teólogos rivalizan al extremo que el testimonio de uno condena al otro a la hoguera… cuando ambos se encuentran en el cielo, Dios no distingue quién es quién y más bien piensa que son la misma persona.

© Pablo R. Bedrossian, 2019. Todos los derechos reservados.


REFERENCIAS

[1] https://www.gardeco.eu/designer/guido-deleu/

[2] http://doyouthinkbig.com/


CRÉDITOS MULTIMEDIA

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“MEMORIA DEL JARDÍN EN ETTEN”, ¿LA PINTURA MÁS BELLA DE VAN GOGH? (por Pablo R. Bedrossian)

Serie GRANDES OBRAS DE ARTE

Vincent van Gogh (1853-1890) ha suscitado pasiones encontradas. Sin embargo, la mayoría no conoce su historia personal y acepta sin cuestionar el personaje -o mejor dicho la caricatura– que los medios presentan: un artista atormentado que en su locura se cortó una oreja.

Autorretrato de Vincent Van Gogh (1890)

Pocos saben, por ejemplo, que fue pastor protestante y que dedicó casi dos años de su vida a predicar el evangelio a mineros en Bélgica en situación de extrema pobreza. Poseedor de un fuerte temperamento, su vida estuvo signada por frustraciones amorosas y conflictos familiares; no obstante, gracias a la desinteresada generosidad de su hermano Theo logró sobrevivir y desarrollar su vocación artística, por la que lo reconocemos.

Museo Van Gogh de Amsterdam, Países Bajos

Su obra más tardía fue influida por el arte japonés y sus contemporáneos, los impresionistas franceses. La amistad que forjó con algunos de ellos durante su estadía en París fue muy provechosa para su personal estilo. Posteriormente padeció graves trastornos mentales, debiendo ser hospitalizado.

“Almendro en Flor” (1890) por Vincent Van Gogh

Vincent Van Gogh falleció a los 37 años. Aunque se dice que fue un suicidio hay quienes creen que su muerte se debió a un disparo accidental. Cualquiera sea la causa, el mundo perdió un talento único cuyo arte no fue debidamente valorado por su propia generación, pero ha emocionado e inspirado a las que vinieron luego.

MI OBRA FAVORITA

De los cientos de pinturas de Van Gogh hay dos motivos que se repiten y se han hecho muy conocidos: sus girasoles (de los cuales ha pintado siete telas) y los autorretratos (más de 40). Además sus paisajes se reconocen al verlos. Sin embargo, mi obra favorita suya es ignorada por muchos. No se encuentra ni en la extensa colección del Museé d’Orsay de París, ni en el Museo Van Gogh de Amsterdam. Se llama “Memoria del Jardín en Etten (Damas de Arlés)” y se encuentra en el Hermitage de San Petersburgo, exhibida junto a otra colorida obra suya titulada “Arena en Arlés” o “Espectadores en la arena de Arlés”.

Edificio del Estado Mayor; allí se encuentran las obras de Van Gogh en el Hermitage, frente al Palacio de Invierno que alberga la colección de arte clásico

Pintada en 1888, dos años antes de su muerte, “Memoria del Jardín en Etten (Damas de Arlés)” presenta figuras en varios niveles.

“Memoria del Jardín en Etten” (1888) por Vincent Van Gogh

A la izquierda aparecen dos mujeres en primer plano. La primera lleva un chal escocés con pintas verdes y naranjas que parece un kimono y sostiene una sombrilla blanca y roja con su mano derecha. La segunda, una anciana, está cubierta por una manta color azul violáceo con manchas rojizas. Sostiene con su brazo izquierdo un ramo de dalias blancas y amarillas y hojas verdes que haciendo juego con el rostro contrasta con la oscuridad de su atuendo.

En un segundo plano, abajo a la derecha, aparece una campesina anónima cultivando flores de colores rosa, blanco, amarillas y bermellón. La mujer trabaja cerca de un sinuoso camino anaranjado a cuya izquierda aparece el cielo y debajo de él, unos cipreses en curiosa perspectiva.

HISTORIA Y SIGNIFICADO

El reverendo Theodorus Van Gogh, padre del pintor, desarrolló su ministerio pastoral[1] entre 1875 y 1882 en Etten (hoy Etten-Leur), un municipio rural de la provincia de Brabante Septentrional en los Países Bajos. La obra representa el jardín de la casa parroquial del lugar, que habitaba la familia. Vincent se alojó allí en algunas ocasiones, especialmente entre la Pascua y la Navidad de 1881.

La mujer de la izquierda es su hermana Willemien. Lo suponemos por una carta que el pintor le dirigió explicando la pintura[2]. La anciana es su madre, Anna Van Gogh Carbentus. La campesina era una mujer que servía a la familia. En aquella misiva Van Gogh dice que la figura de la hermana recuerda vagamente a personajes de las novelas de Charles Dickens.

Hay quienes afirman también que en ella proyecta la imagen de su prima Cornelia Adriana Vos-Stricker, a quien llamaban Kee, de la cual se enamoró perdidamente. La mujer había enviudado hacía poco y rechazó la propuesta matrimonial del artista. “No, jamás, jamás” es la dolorosa frase que recibió de ella. Además el artista escribió que planeaba colocar el cuadro en su propio cuarto, algo que no se sabe si finalmente concretó.

INFLUENCIAS

Hay sin duda una estrecha relación entre esta pintura y Arlésiennes (“Las damas de Arlés”) del pintor francés Paul Gauguin, que puede admirarse en el Art Institute of Chicago. Los pintores eran amigos. Para dimensionar su estrecha relación basta mencionar que Van Gogh pintó su silla y la de su amigo, y que es el propio Gauguin quien da la versión de la automutilación de la oreja de Van Gogh tras una discusión, supuestamente por una mujer.

“Arlésiennes”, en español “Las damas de Arlés” (1888) por Paul Gauguin

Ambas obras son de 1888, año en el cual Gauguin y Van Gogh vivieron en la Casa Amarilla, el famoso taller del artista holandés en Arlés. El francés tuvo una gran influencia sobre Van Gogh, que se evidencia en la “Memoria del Jardín en Etten”.

SENTIMIENTO

Hallamos algo poético en la pintura que la asemeja más a un sueño que a la realidad. Note el abigarrado bloque de flores que crean las que lleva la anciana con las que cultiva la campesina.

Observe el plano del sendero y el de los árboles… crean una magnífica imagen onírica que combina un intenso colorido con cierta bucólica melancolía.

¿Ve Ud. al jardín como lo más importante del cuadro? Pese al título, lo que parece central en la obra son las dos mujeres situadas adelante. Trasuntan dignidad y resignación mientras abandonan el escenario, ajenas al trabajo de la jardinera que pareciera seguir creyendo que aún hay mucho por hacer.

ETTEN O CUALQUIER LUGAR

Van Gogh en una carta posterior[3] dice que había estropeado esta pintura. Allí habla de ella como del jardín de Nuenen, sitio de su último hogar familiar, y no de Etten. Esto ha hecho pensar a algunos críticos que, en realidad, la pintura no hacía referencia a un lugar en particular.

“Congregación dejando la Iglesia de Nuenen” (1984) por Vincent Van Gogh

Sin embargo, nos parece que la obra captura un momento y una experiencia que tuvieron un significado relevante para el pintor, quien plasmó con una vivacidad sorprendente una escena cargada de lentitud y nostalgia.

© Pablo R. Bedrossian, 2019. Todos los derechos reservados.


DATOS ADICIONALES

“Memoria del jardín en Etten” está realizada en pintura al óleo sobre tela y mide 73.5 cm x 92.5 cm.


REFERENCIAS

[1] Era ministro ordenado de la Iglesia Reformada Holandesa

[2] Carta de Vincent Van Gogh a su hermana Willemien Van Gogh. Arles, lunes 12 de noviembre de 1888. Le dice allí “imagina que las mujeres que caminan son tú y nuestra madre”. El texto de la carta puede leerse completo en inglés en http://www.vangoghletters.org/vg/letters/let720/letter.html.

[3] Carta de Vincent Van Gogh a su hermano Theo Van Gogh. Arles, sábado 1º de diciembre de 1888. El texto de la carta puede leerse completo en inglés en http://vangoghletters.org/vg/letters/let723/letter.html.


CRÉDITOS MULTIMEDIA

Todas las imágenes de las pinturas son de dominio público. Las imágenes de los museos fueron tomadas por el autor de esta nota y es el dueño de todos sus derechos.

“LA NIÑA QUE MIRABA LOS TRENES PARTIR”, UNA HISTORIA INOLVIDABLE (por Pablo R. Bedrossian)

Serie “LECTURA RECOMENDADA”

TapaHay libros cuyo recuerdo perdura toda la vida. Tal es el caso de “La niña que miraba los trenes partir”, del uruguayo Ruperto Long.

Esta novela histórica transcurre en su mayor parte durante la 2ª Guerra Mundial, y está relatada por sus propios protagonistas. Cada uno comparte sus experiencias y, a la vez, expone sus sentimientos. Los actores centrales son un uruguayo que decide combatir por la Libertad y es asignado a la Legión Extranjera, un joven polaco de origen judío que regresa a su pueblo natal, y, Charlotte, la niña belga que miraba los trenes partir, quien, a pesar del esfuerzo de sus padres, padece un encierro forzoso durante su pubertad. Ambientada en escenarios tan diferentes como Polonia, Bélgica, Francia, el norte de África y el Uruguay, la trama conduce a desenlaces imprevisibles, manteniendo intacta la tensión hasta el final.

Como “Hayrig” sobre los armenios, de Eduardo Bedrossian, y “He sobrevivido para contarla”, de Tadeuzs Sobolewicz, sobre judíos y polacos en Auschwitz, esta obra pertenece al género épico moderno, cuyos héroes no son guerreros o caudillos sino personas comunes que, atravesando las más duras calamidades, no se rinden ante el infortunio. Prescindiendo de golpes bajos o intenciones lacrimógenas, el texto de Ruperto Long presenta y representa a través de sus personajes a aquellos que anónimamente sufrieron, lucharon y murieron, víctimas de la crueldad más extrema ejercida contra ellos por otros seres humanos.

Basada en hechos y personas reales, “La niña que miraba los trenes partir” muestra el verdadero amor entre padres e hijos, entre hombres y mujeres, entre amigos, que jamás se da por vencido. También demuestra el valor de la esperanza. Tomando la idea del Dr.Viktor Frankl, quien fue prisionero en los campos de concentración, la novela de este magnífico escritor uruguayo nos recuerda que no elegimos las circunstancias, pero sí cómo reaccionamos frente a ellas.

 ACERCA DEL AUTOR

Pablo con Ruperto Long y José Molina
De izquierda a derecha, José Molina, el autor de esta nota y Ruperto Long

Conocimos a Ruperto Long durante la presentación del libro en la librería Metromedia de San Pedro Sula, a donde llegó invitado por la Universidad Tecnológica de Honduras (UTH). Pudimos conversar un buen rato con él. Disfrutamos de su amabilidad, sencillez y buen humor. En ese momento no imaginamos su extraordinario curriculum vitae, que descubrimos días después.

Es Ingeniero. Ha realizado un Curso Ejecutivo en la Universidad de Harvard; ha sido Senador Nacional de la República Oriental del Uruguay y presidente del Tribunal Superior de Cuentas de ese país. En 2013 fue condecorado Caballero de la Orden de las Artes y las Letras de Francia y en 2016 recibió de la Cámara Uruguaya del Libro el Premio Libro de Oro, en la categoría Ficción Autor Nacional. Ruperto Long confirma una vez más nuestra experiencia con escritores de la talla de Jorge Luis Borges y Ernesto Sábato: que la verdadera grandeza no reside en su pluma sino en la forma de acercarse a la vida y a los demás.

© Pablo R. Bedrossian, 2017. Todos los derechos reservados.


CRÉDITOS MULTIMEDIA

Todas las fotografías fueron tomadas por el autor de esta nota y es el dueño de todos sus derechos.

LIBRERÍAS MARAVILLOSAS (por Pablo R. Bedrossian)

“El libro es una extensión de nuestra memoria y nuestra imaginación” [1]. (Jorge Luis Borges)

Los que amamos la lectura no podemos evitar la tentación de entrar a una librería, y ojear y hojear aquellos libros que nos interesan. Comprar un libro se ha vuelto una experiencia: elegirlo, compararlo, admirarlo, comenzar a leerlo antes de pagar por él. O sin pagar, porque para mejorar esa experiencia, cada vez más librerías proveen espacios para la lectura. Si bien estamos en una época de venta digital, el libro impreso sigue creciendo[2].

El ámbito de la experiencia provee más valor al lector. Las librerías, como las bibliotecas, determinan ese ámbito; sentarse en mullidos sillones, en un sitio climatizado, amplio y luminoso, donde uno pueda también tomar un café, hace que la lectura se vuelva un placer aún mayor.

Quiero presentar algunas de las librerías más hermosas del mundo, que han elevado esa experiencia.

ALEXANDRA BOOK CAFE, BUDAPEST, HUNGRÍA

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Budapest es considerada la París del este europeo. Su calles, avenidas, parques y puentes son en sí mismos un show al aire libre. Caminando por su emblemática avenida Andrassy[3], a la altura del número 39 aparece un llamativo edificio, la Librería Alexandra[4]. Se trata de una serie de pisos a los cuales se accede por escaleras mecánicas.

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En la planta baja un mundo de libros aguarda que el visitante vaya por ellos. En el segundo piso, hay mesas y anaqueles poblados de textos, y un formidable salón de decoración barroca donde se puede tomar un café con algún bocadillo, o simplemente escuchar su piano. Además, hay una exposición de arte en el piso superior, donde se pueden adquirir pinturas.

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La construcción original neorrenacentista fue diseñada por Gustav Petschacher y Segismundo Sziklai e inaugurada en 1884. Contaba con un billar y salones de baile en el piso inferior, un casino -que era el corazón del proyecto- en el segundo, y dos apartamentos de lujo en el tercero.

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El diseño de interiores, incluyendo el espectacular fresco que corona la cafetería, realizado por Karl Lotz, el Príncipe de las Artes de Hungría, han sobrevivido hasta nuestros días.

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La primera remodelación tuvo lugar en 1909, cuando el nuevo propietario, Samuel Goldberger, decidió renovar el edificio, que había sido dañado por un incendio en 1903. Se reinauguró el 3 de marzo de 1911 bajo el nombre Párizsi Nagy Áruház (en español, Tienda por Departamentos París) convirtiéndose en el primer gran almacén moderno de Hungría. Aunque en esa época no existía el art deco, su fachada parece haberlo anticipado.

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El edificio sobrevivió a la 2ª Guerra Mundial. Se hicieron arreglos, y fue reabierto al público en 1958 bajo el nombre de Divatcsarnok, dedicado a la moda. En 1967 fue declarado monumento protegido. Sin embargo, el colapso de la Unión Soviética y la caída de la cortina de hierro llevaron al cierre del negocio. En manos del Estado no hubo ningún plan concreto para relanzarlo. En 2005 fue adquirido por The Orco Property Group, un consorcio francés dedicado a bienes raíces, que dedicó cuatro años a renovarlo, reabriendo sus puertas el 10 de noviembre de 2010.

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El primer inquilino fue la Librería Alexandra, que se hizo cargo de los dos primeros pisos, y el Lotz-terem (el maravilloso ex salón de baile donde está el café). Más arriba hay una galería de antigüedades y arte.

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Si visita Budapest, no dude: entre. Ingresará a un espacio que le hará sentir que los libros son amigos que lo reciben en su casa.

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EL ATENEO – GRAND SPLENDID, BUENOS AIRES, ARGENTINA

Argentina es un país de ávidos lectores. Quizás por eso ha producido maravillosos escritores como Jorge Luis Borges, Julio Cortázar y Ernesto Sábato. Buenos Aires, su capital, sigue siendo famosa por sus librerías. Incluso Umberto Eco en “El Nombre de la Rosa” hace mención de ellas:

“Si nada nuevo hubiese sucedido, todavía seguiría preguntándome por el origen de la historia de Adso de Melk; pero en 1970, en Buenos Aires, curioseando en las mesas de una pequeña librería de viejo de Corrientes, cerca del más famoso Patio del Tango de esa gran arteria tropecé con la versión castellana de un librito de Milo Temesvar…”[5].

La más bella de todas es, sin duda, la librería El Ateneo Gran Splendid[6]. Ubicada en la Avenida Santa Fe 1860, entre la Avenida Callao y la calle Riobamba, fue originalmente un cine y teatro. Ahora, el espectáculo son los libros.

Por encargo del empresario discográfico Max Glücksman -un inmigrante austriaco que había llegado a los 15 años a la Argentina-, y bajo diseño de los arquitectos Peró y Torres Armengol, en 1917 se inició la construcción del Grand Splendid. La obra, dirigida por los arquitectos Pizoney y Falcope, se inauguró en mayo de 1919. Esta suerte de Catedral del Teatro contaba con 550 butacas distribuidas en cuatro niveles de palcos y una platea para 500 personas. Quizás el distintivo más importante lo constituya la pintura realizada por Nazareno Orlandi en su enorme cúpula. Es una representación alegórica de la paz que celebra el fin de la 1ª Guerra Mundial[7].

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Por el Grand Splendid pasaron importantes personajes del tango, y a partir de 1920 Carlos Gardel grabó varios de sus discos en un estudio instalado en la parte superior del edificio[8]. En 1923, también en uno de los pisos altos, se instalaron los estudios de Radio Splendid. En su sala se estrenaron películas mudas argentinas y se proyectó la primera película sonora llegada al país, “La divina dama”.

Los tiempos cambiaron. La llegada de los complejos multisalas y los cambios en los hábitos del público en los ’90, inclinado hacia el alquiler de videos, produjeron una crisis en el negocio de los cines.

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Procurando una salida, Rabeno Saragusti, responsable del Grand Splendid, el 14 de febrero de 2000 firmó un contrato de alquiler con la cadena Yenny, también propietaria de la Librería El Ateneo de la calle Florida. Cerró así las puertas al cine, pero ensanchó las de la cultura, conservando su belleza original. Las cuidadosas remodelaciones fueron llevadas a cargo del estudio del arquitecto Fernando Manzone.

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Hoy el hall de entrada está saturado de mesas y bateas con libros, CDs y DVDs, además de una pequeña sección de coleccionables y regalos. Pero al llegar a la sala de proyecciones, uno entra en una atmósfera solemne bañada por una tenue luz. En el centro se abren escaleras mecánicas que conducen al subsuelo (área de CDs, DVDs y sala de lectura para niños); a ambos lados, una multitud de estantes exhiben libros de todo tipo de tamaño y color. Al fondo, donde estaba el escenario, se encuentra una confitería, donde se puede tomar un café, dialogar con amigos o leer un libro.

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Para acceder a los pisos superiores donde están los palcos se debe tomar un elevador. Allí se encuentran literatura, audio y videos especializados.

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CAPITOL HILL BOOKS, WASHINGTON D.C., ESTADOS UNIDOS

Algunos opinan que Washington es una urbe europea en el corazón de los Estados Unidos. Probablemente no lo dicen sólo por su arquitectura -hay infinidad de edificios de estilo neoclásico-, sino por su naturaleza cosmopolita. Pero quizás exista una razón adicional: cuando uno ingresa a Capitol Hill Books siente que está en alguna ciudad del Viejo Continente.

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Al visitarla recordamos aquella idea borgeana, que el universo tiene forma de biblioteca, pero no es un cosmos sino un caos. Con libros por todas partes, incluyendo el cuarto de baño, es un paraíso para los bibliófilos.

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Ubicada frente al Eastern Market, a pocas cuadras del Capitolio de los Estados Unidos y de la famosa Biblioteca del Congreso, posee un sótano y dos plantas repletos de libros usados, primeras ediciones y publicaciones raras. Su dueño original falleció en 1994. El actual no permite que ingresen ni celulares, ni novelas románticas. Cualquier otro texto, uno lo puede encontrar allí.

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Su estilo es único, definido por Jim Toole, su actual propietario, como “desorganización controlada”[9].

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Dice en su website “Tenemos libros de ficción en la sala de ficción, libros de misterio en la sala del misterio, libros de lenguas extranjeras en el baño, libros de cocina en la cocina, libros de negocios y de abogados en el armario de negocios, biografías culturales en el armario cultural, y una sección extraña para los que, como las brujas, los sueños, y las cosas, chocan en la noche. También tenemos libros sobre historia, filosofía, viajes, teología, psicología, política (por supuesto), juegos, arte y más… Cada espacio en la tienda tiene un libro, y realmente hay uno aquí, en alguna parte, para usted”[10].

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Capitol Hill Books es ideal para aquellos que les gusta escarbar entre pilas de libros, anhelando encontrar un diamante literario. Además, los precios son muy atractivos.

LIBRERÍA DE ÁVILA, BUENOS AIRES, ARGENTINA

Cuenta Diego Zigiotto, que la Librería de Ávila “es el único comercio porteño que desde 1785 se mantiene en el mismo lugar y dedicado al mismo rubro”[11]. Desde hace casi dos siglos se la conoce como la Librería del Colegio por su cercanía al Nacional Buenos Aires[12]. Habiendo cursado allí mi Secundario, he visitado la librería infinidad de veces, y cada vez que regreso, no deja de asombrarme.

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¿Qué hace especial esta librería? La diversidad de textos, su elegante salón y la experiencia de sus vendedores. Está ubicada en la esquina de Alsina y Bolívar, frente a la Iglesia de San Ignacio, que ocupa la esquina sudoeste de la famosa Manzana de las Luces. A escasos 100 metros se encuentran el Cabildo y la Plaza de Mayo.

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Ofrece una enorme variedad de libros, muchos de los cuales no se consiguen en otras tiendas. Por ejemplo, en una de mis últimas visitas a Buenos Aires compré “Mármol y Bronce, esculturas de la Ciudad de Buenos Aires”, de Nicolás Gabriel Gutiérrez, una joya que no había visto en ningún otro sitio. Aunque, desde luego, se consiguen best sellers, su mayor atractivo se encuentra en su oferta de ediciones raras y libros usados, muy valiosos para estudiosos y coleccionistas.

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El actual edificio levantado en 1926, bajo diseño del arquitecto Ángel Pascual y el ingeniero Luis Migone, cuenta con un salón de ventas de espléndida luminosidad. Al entrar se observa un amplio espacio en dos niveles; allí, sobre mesas y vitrinas se exhiben los libros, los grandes protagonistas de ese histórico lugar.

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A la izquierda, una suerte de balcón oval sirve de mirador para la sección de libros en el subsuelo a la que se accede a través de una escalera.

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Si tiene preguntas, no dude en consultar a quienes atienden al público. Saben de literatura y de libros. Más que vendedores, son asesores que saben guiar al cliente a encontrar lo que busca. Por pura coincidencia, cuando vivía en Buenos Aires tuve un vecino que trabajaba allí. Lo habían elegido porque era una enciclopedia viviente.

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Otros, como Esteban Moore[13], han escrito sobre las celebridades que fueron sus clientes, como los ex presidentes argentinos Mitre, Sarmiento y Avellaneda o los escritores Lugones, Arlt y Borges, pero no es nuestra intención contar su historia sino invitar a vivir la experiencia de visitar la Librería de Ávila. Sólo mencionamos que en 1994 fue adquirida por el librero Miguel Ávila, quien le puso su nombre y ha hecho que hoy no sólo conserve la tradición sino que se haya convertido en una librería de culto.

SHAKESPEARE & CO., PARÍS, FRANCIA

Ubicada sobre la rue de la Bûcherie, a pasos del río Sena y muy cerca de la Catedral de Notre-Dame, Shakespeare and Co. es la librería más famosa de París. Ud. quizás se pregunte porque no lleva el nombre de algunas de las brillantes plumas francesas, como Stendhal, Dumas, Camus o Zola; simplemente se debe a que la librería se especializa en obras de habla inglesa.

Desde su apertura en 1951, ha sido un punto de encuentro de autores y lectores anglófonos. Su fundador, George Whitman, escribió “creé esta librería como un hombre escribiría una novela, construyendo cada habitación como un capítulo, y me gusta que la gente abra la puerta de la misma manera que abre un libro, un libro que lleva a un mundo mágico en su imaginación”[1]. Incluso en 2016 se lanzó un libro de 400 páginas sobre la librería, denominado “Shakespeare and Company, Paris: A History of the Rag & Bone Shop of the Heart”.

La historia personal de George Withman es asombrosa. En tiempos de la famosa Gran Depresión decidió realizar un viaje por México y Centroamérica. Durante su estadía en Yucatán cayó gravemente enfermo y fue curado por una tribu maya. Quizás por eso, su personal filosofía de vida lo llevó a ser hospitalario, invitando a escritores, artistas e intelectuales a dormir entre los estantes de la tienda y las pilas de libros sobre pequeñas camas que durante el día se doblaban y servían como bancos.

El edificio cuenta con un doble frente, adornado por mesas con libros sobre la acera. Fue levantado a principios del siglo XVI para servir de monasterio. Por dentro la librería parece una vieja casona con diminutas escaleras y pasillos laberínticos donde uno debe ser cuidadoso para no tropezarse con otros visitantes, en un ambiente íntimo y amaderado, donde está prohibido tomar fotografías. Sus estantes y mesas pobladas con libros no solo atraen lectores sino a miles de curiosos. La librería pasa siempre llena.

Originalmente la tienda se llamaba Le Mistral, pero en 1964, coincidiendo con el 400º aniversario del nacimiento del autor de “Hamlet” y “Romeo y Julieta”, su fundador decidió darle el nombre actual en recuerdo de una librería homónima fundada en 1919 por Sylvia Beach que reunía escritores expatriados de habla inglesa como Joyce, Hemingway, Fitzgerald, T.S. Eliot, Ezra Pound con talentosos autores nacionales, un poco al estilo de “Medianoche en París” de Woody Allen. La nueva “Shakespeare and Co.” Tuvo entre sus primeros visitantes a un joven argentino nacido en Bélgica: nada menos que Julio Cortázar.

BIBLIO-GLOBUS, MOSCÚ, RUSIA

Ubicada muy cerca de lo que fuera el edificio de la KGB, hoy sede del Servicio Federal de Seguridad (FSB) y de la plaza Lubyanka, la librería Biblio-Globus es una de las más grandes del mundo: ocupa tres plantas de un edificio cuya superficie cubre la mayor parte de la manzana donde se encuentra.

Fue fundada en 1957 siguiendo las mejores tradiciones de venta de libros, por lo que se ha constituido en un verdadero club de lectores que reúne a personas de diferentes intereses, credos, actividades y orígenes en un mismo espacio cultural. Tal como la misma librería afirma, su misión es “garantizar que las próximas generaciones hereden el amor y el respeto por el libro, el conocimiento, el patrimonio cultural de Rusia y del mundo entero”[15].

Es una librería enorme, tan diversa como completa. La planta baja cuenta con cuatro salas: una ofrece libros de historia, filosofía, política y religión, otra contiene libros de literatura de nivel académico; una tercera, libros sobre hobbies, viajes y deportes; la última, tarjetas postales, papelería y obsequios, desde luego, ¡todos en lengua rusa!

Si busca libros en alfabeto latino debe subir a la segunda planta. Allí también encontrará las secciones de novelas, colecciones de cuentos y literatura infantil en lengua rusa. Hay una amplia variedad de DVDs de películas y algunos CDs.

Quizás la estética no sea su mayor virtud, sin embargo tiene secciones para el asombro. Lo mejor se encuentra en el subsuelo con algunas salas dignas de los mejores museos. Allí no solo se venden libros antiguos y difíciles de conseguir sino extraordinarias piezas de numismática y filatelia. En ese mismo nivel encontrará libros de arte y hasta una floristería.

Por supuesto en Biblio-Globus no faltan sitios donde tomar café. Allí podrá leer alguno de los 250,000 títulos que ponen a la venta.

THE STRAND BOOKSTORE, NEW YORK CITY, ESTADOS UNIDOS

En Nueva York, se encuentra The Strand Bookstore, la única librería en el mundo que afirma tener “18 millas de libros”.

Está ubicada en la esquina de Broadway, la única avenida diagonal que atraviesa Manhattan, y la 12th Street en el East Village. Este paraíso de los lectores tiene un doble mérito: siendo una librería independiente ha sido capaz de competir con las grandes cadenas, como Barnes & Noble que tiene una sucursal a solo dos cuadras en Union Square; además sobrevive en un entorno donde las ediciones digitales están reemplazando a las de papel.

La librería se encuentra en esta icónica esquina desde 1957. Tiene pisos de madera, amplias escaleras y un ascensor interno. Las estanterías de la planta baja parecen infinitas, como si fueran parte de la borgeana Biblioteca de Babel. Puede admirarla desde espacios que funcionan como balcones.

Nuestras zonas favoritas son un pequeño entrepiso que ofrece libros de arte y arquitectura y la sección de libros antiguos, primeras ediciones y rarezas del tercer piso que cierra más temprano que el resto de la librería.

Además, hay un enorme surtido de libros usados y algunos coleccionables. Si va a New York, no deje de visitarla, pero déjenos advertirle algo: vaya con tiempo, porque una vez adentro no querrá salir.

EL ATENEO DE LA CALLE FLORIDA 340, BUENOS AIRES, ARGENTINA

El 10 de septiembre de 1984 viví una experiencia única: conocí personalmente a Jorge Luis Borges y conversé con él unas tres horas. Me pidió que lo llevara a El Ateneo, nombre que en aquel entonces se adjudicaba exclusivamente a la librería de Florida 340, en el Centro de Buenos Aires. Transcribo brevemente la historia:

Llegamos a “El Ateneo”. En la distinguida librería recibieron a Borges como un prócer o mito viviente. Nos rodeó una veintena de empleados que lo saludaron con esmerado respeto. Borges quería un libro de sonetos de Enrique Banchs para una antología que estaba preparando.  Aproveché para regalárselo y, con una desvergüenza propia de un alucinado, le escribí una dedicatoria” [16].

No era casualidad que Borges hubiera elegido esa librería, aun cuando había muchas otras más cerca de su departamento: se trataba de la más grande y la más completa, de la más bella y la más refinada del país. El Ateneo había sido fundada en 1912, por el español Pedro García. El poeta y comunicador Willy G. Bouillon nos cuenta: “La primera sede de El Ateneo estuvo en la calle Victoria al 600 (hoy Hipólito Yrigoyen), frente al Concejo Deliberante. En 1936 se trasladó a Florida 371 y poco después a su definitivo emplazamiento, en el 340 de la misma calle. Con el antiguo edificio de La Nación en la vereda opuesta, integraron un par singular de ese tramo de la céntrica arteria, que fue el primero en hacerse peatonal, en 1913”[4].

Siendo la peatonal calle Florida de algún modo el corazón de Buenos Aires, sus altas y anchas vidrieras son un imán para los transeúntes. Al ingresar, el lector encuentra mesas rodeadas de estanterías mostrando libros fotográficos junto a las más recientes publicaciones. Los libros están rigurosamente clasificados por temas, colocados de modo de producir un cautivante impacto visual. Por una escalera mecánica uno pude ascender a la segunda planta (en Argentina llamada primer piso) donde hay también una buena selección de CDs y DVDs y una cafetería.

El piso alfombrado, los anaqueles de madera, las columnas interiores con molduras y una escalera de estilo art nouveau al fondo, crean una atmósfera exquisita y, a la vez, acogedora.  Como si todo esto no bastara, también posee un subsuelo poblado de textos. En este templo de la cultura, el 21 de septiembre de 1969 se celebró allí por primera vez La Primavera de las Letras Argentinas, donde autores nacionales firmaron libros y conversaron con los lectores. Este evento, que se repitió al año siguiente, sirvió de antecedente para la famosa Feria Internacional del Libro de Buenos Aires.

Vale la pena entrar y pasar un tiempo en esta librería, hoy integrada a la cadena Yenny – El Ateneo, tal como la maravillosa El Ateneo – Gran Splendid.

LAS DOS QUE ME FALTAN: LO MEJOR PARA EL FINAL

Las librerías, como las bibliotecas, tienen para mí algo sagrado: son templos del saber, del pensamiento, de la imaginación y del descubrimiento. Existen dos de ellas que solo conozco a través de las imágenes, pero  algún día poder visitarlas:

LIBRERIA LELLO, OPORTO, PORTUGAL

La Librería Lello se encuentra en un extraordinario edificio modernista inaugurado en 1906.

En su interior se destacan la decoración en estuco moldeado y pintado que simula piezas de ebanistería y la majestuosa escalera que lleva al segundo piso.

Se cobra entrada y dicen que allí se inspiró J.K. Rowling para escribir historias de Harry Potter.

LIBRERÍA SELEXYZ DOMINICANEN, MAASTRICHT, PAÍSES BAJOS.

Esta librería ocupa el lugar más antiguo dedicado exclusivamente a la venta de libros:  una iglesia gótica de la orden de los dominicos erigida a fines del siglo XIII en Maastricht, Países Bajos.

Los arquitectos Merkx y Girod, lograron ampliar el espacio interior mediante una pasarela multinivel de acero que permite el acceso a gigantescos estantes.

Fue inaugurada en 2005 y obtuvo el Premio de Arquitectura Interior Lensvelt en 2007

UN JARDÍN ENCANTADO

Para los que amamos la lectura, entrar a alguna de estas librerías es hacer realidad aquellas palabras que Borges atribuye a Ralph W. Emerson: “Una biblioteca es una especie de gabinete mágico. En ese gabinete están encantados los mejores espíritus de la humanidad, pero esperan nuestra palabra para salir de su mudez. Tenemos que abrir el libro, entonces ellos despiertan” [18].

© Pablo R. Bedrossian, 2016, 2017, 2018, 2019. Todos los derechos reservados.


BONUS 1: “THE LITERARY MAN”

Un caso extraordinario es” The Literary Man”, un hotel literario ubicado de Óbidos, una localidad portuguesa a 70 km de Lisboa declarada por la UNESCO en 2015 como “Ciudad Literaria”.

Establecida en un viejo convento, su colección cuenta con más de 50,000 volúmenes. Los huéspedes están rodeados por un mundo de libros.


BONUS 2: PERLAS ESCONDIDAS

Toda selección puede ser injusta; por eso, algunos dirán que hay librerías mejores. Probablemente tengan razón porque para cada persona la mejor librería es aquella que ama. Además, todas tienen algo en común: el alma de sus dueños, los libreros.

En lo personal me atraen con la fuerza de un imán las librerías de anticuarios. Hay algunas que deseo reconocer especialmente: First Editions, de Dublin, Irlanda, donde Allan Gregory, su dueño, me atendió maravillosamente y adquirí un libro impreso hace más de tres siglos; Sanderus, en Gante, Bélgica, donde adquirí un par de manuscritos iluminados, que formaron parte de libros de oraciones anteriores a la imprenta. Su sala de cartografía antigua es imperdible, pero solo se puede visitar con el permiso y la presencia de su dueño, Filip Devroe. En el barrio judío de Praga, República Checa, también hallé joyas, como un comentario en hebreo de los libros de los profetas Isaías, Jeremías y Ezequiel impreso en 1792.

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Tampoco quiero omitir una mención de las tiendas de libros antiguos de la rue Bonaparte de París, Francia, y de las viejas librerías de la Avenida de Mayo de Buenos Aires, atiborradas de primeras ediciones, coleccionables y textos curiosos, entre las que se destaca El Túnel, para nosotros imperdible.


REFERENCIAS

[1] Borges, Jorge Luis, “Borges Oral”, Emecé Editores / Editorial de Belgrano, Buenos Aires, 1979, 2ª Impresión, p.13.

[2] Para los interesados, recomendamos leer el estudio de PriceWaterhouse, que se encuentra en http://www.pwc.com/gx/en/global-entertainment-media-outlook/assets/2014/pdfs/book-publishing.pdf  Allí se predice que en 2018 los libros electrónicos alcanzarán el nivel de venta de los libros en papel sólo en dos naciones: Estados Unidos y Reino Unido.

[3] La Avenida Andrassy, construida en 1872, fue reconocida como Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO en 2002, debido a las bellas fachadas de las casas y palacios que conserva.

[4] Alexandra es el nombre de una cadena de librerías húngara de la cual la que presentamos es una sucursal.

[5] Eco, Umberto, “El Nombre de la Rosa”, Editorial Lumen, Ediciones de la Flor, 9ª Ed.,p.11

[6] Yenny – El Ateneo es el nombre de una cadena de librerías argentina de la cual la que presentamos es una sucursal.

[7] Para los que quieran saber más sobre la hermosa pintura en el techo, recomendamos leer el artículo publicado por Hugo Petruschansky en la Revista La Nación, del diario del mismo nombre, el 18 de julio de 2004,  que se puede encontrar en http://www.lanacion.com.ar/618516-cupula-del-grand-splendid-como-ver-la-obra

[8] Sobre Gardel y el sitio de sus grabaciones, hay una breve pero excelente nota de Eduardo Parise en http://www.clarin.com/ciudades/Ecos-Gardel-pieza-vacia_0_456554378.html

[9] https://www.washingtonian.com/2016/05/27/capitol-hill-books-jim-toole-curmudgeonly-rules-signs

[10] http://www.capitolhillbooks-dc.com

[11] Zigiotto, Diego M., “Las mil y una curiosidades de Buenos Aires”, edición corregida y actualizada, Ediciones B, Buenos Aires, Argentina, 2012, p.228

[12] Cuando se comenzó a ser llamada así, el actual Colegio Nacional de Buenos Aires se llamaba Colegio Real de San Carlos.

[13] Su libro se llama: “Librerías de Valor Patrimonial de Buenos Aires”, publicado por la Dirección General de Patrimonio de la Secretaría de Cultura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires en 2003.

[14] https://shakespeareandcompany.com/35/history/36/a-brief-history-of-a-parisian-bookstore

[15] http://www.biblio-globus.ru/content.aspx?page_id=15

[16] La conversación con Borges puede leerse en https://pablobedrossian.wordpress.com/2011/06/22/encuentro-desconocido-con-jorge-luis-borges/; este diálogo se publicó originalmente en El Expositor Bautista de agosto de 1986. Borges había muerto en Ginebra en junio de ese año. Cuando nos encontramos él tenía 85 años, y yo apenas 25.

[17] Bouillon, Willy G., “Cumple 90 años la librería El Ateneo”, Diario La Nación, Buenos Aires, Argentina, edición del 7 de septiembre de 2002; se puede leer en http://www.lanacion.com.ar/429434-cumple-90-anos-la-libreria-el-ateneo

[18] Borges, Jorge Luis, Op.cit., p.22


CRÉDITOS MULTIMEDIA

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Fotos de Librería Lello, tomadas de la página https://okdiario.com/cultura/pasos-harry-potter-oporto-ciudad-portuguesa-que-inspiro-j-k-rowling-292827, diario digital español, (https://okdiario.com/)

Fotos de la librería Selexyz Dominicanen: La primera foto fue tomada del sitio: http://www.pinterest.com/pin/417075615472297486  correspondiente a www.matemolivares.blogia.com. La segunda fue tomada del sitio: http://www.huffpost.com/entry/selexyz-dominicanen-the-700-year-old-church_b_2949961, correspondiente al periódico online Huffposts (https://www.huffpost.com/)

Foto del hotel The Literary Man, tomada de https://www.lavanguardia.com/ocio/viajes/20170620/423524592856/hotel-50000-libros-obidos-the-literary-man.html, del periódico español La Vanguardia (http://www.lavanguardia.com)