“MEMORIA DEL JARDÍN EN ETTEN”, ¿LA PINTURA MÁS BELLA DE VAN GOGH? (por Pablo R. Bedrossian)

Serie GRANDES OBRAS DE ARTE

Vincent van Gogh (1853-1890) ha suscitado pasiones encontradas. Sin embargo, la mayoría no conoce su historia personal y acepta sin cuestionar el personaje -o mejor dicho la caricatura– que los medios presentan: un artista atormentado que en su locura se cortó una oreja.

Autorretrato de Vincent Van Gogh (1890)

Pocos saben, por ejemplo, que fue pastor protestante y que dedicó casi dos años de su vida a predicar el evangelio a mineros en Bélgica en situación de extrema pobreza. Poseedor de un fuerte temperamento, su vida estuvo signada por frustraciones amorosas y conflictos familiares; no obstante, gracias a la desinteresada generosidad de su hermano Theo logró sobrevivir y desarrollar su vocación artística, por la que lo reconocemos.

Museo Van Gogh de Amsterdam, Países Bajos

Su obra más tardía fue influida por el arte japonés y sus contemporáneos, los impresionistas franceses. La amistad que forjó con algunos de ellos durante su estadía en París fue muy provechosa para su personal estilo. Posteriormente padeció graves trastornos mentales, debiendo ser hospitalizado.

“Almendro en Flor” (1890) por Vincent Van Gogh

Vincent Van Gogh falleció a los 37 años. Aunque se dice que fue un suicidio hay quienes creen que su muerte se debió a un disparo accidental. Cualquiera sea la causa, el mundo perdió un talento único cuyo arte no fue debidamente valorado por su propia generación, pero ha emocionado e inspirado a las que vinieron luego.

MI OBRA FAVORITA

De los cientos de pinturas de Van Gogh hay dos motivos que se repiten y se han hecho muy conocidos: sus girasoles (de los cuales ha pintado siete telas) y los autorretratos (más de 40). Además sus paisajes se reconocen al verlos. Sin embargo, mi obra favorita suya es ignorada por muchos. No se encuentra ni en la extensa colección del Museé d’Orsay de París, ni en el Museo Van Gogh de Amsterdam. Se llama “Memoria del Jardín en Etten (Damas de Arlés)” y se encuentra en el Hermitage de San Petersburgo, exhibida junto a otra colorida obra suya titulada “Arena en Arlés” o “Espectadores en la arena de Arlés”.

Edificio del Estado Mayor; allí se encuentran las obras de Van Gogh en el Hermitage, frente al Palacio de Invierno que alberga la colección de arte clásico

Pintada en 1888, dos años antes de su muerte, “Memoria del Jardín en Etten (Damas de Arlés)” presenta figuras en varios niveles.

“Memoria del Jardín en Etten” (1888) por Vincent Van Gogh

A la izquierda aparecen dos mujeres en primer plano. La primera lleva un chal escocés con pintas verdes y naranjas que parece un kimono y sostiene una sombrilla blanca y roja con su mano derecha. La segunda, una anciana, está cubierta por una manta color azul violáceo con manchas rojizas. Sostiene con su brazo izquierdo un ramo de dalias blancas y amarillas y hojas verdes que haciendo juego con el rostro contrasta con la oscuridad de su atuendo.

En un segundo plano, abajo a la derecha, aparece una campesina anónima cultivando flores de colores rosa, blanco, amarillas y bermellón. La mujer trabaja cerca de un sinuoso camino anaranjado a cuya izquierda aparece el cielo y debajo de él, unos cipreses en curiosa perspectiva.

HISTORIA Y SIGNIFICADO

El reverendo Theodorus Van Gogh, padre del pintor, desarrolló su ministerio pastoral[1] entre 1875 y 1882 en Etten (hoy Etten-Leur), un municipio rural de la provincia de Brabante Septentrional en los Países Bajos. La obra representa el jardín de la casa parroquial del lugar, que habitaba la familia. Vincent se alojó allí en algunas ocasiones, especialmente entre la Pascua y la Navidad de 1881.

La mujer de la izquierda es su hermana Willemien. Lo suponemos por una carta que el pintor le dirigió explicando la pintura[2]. La anciana es su madre, Anna Van Gogh Carbentus. La campesina era una mujer que servía a la familia. En aquella misiva Van Gogh dice que la figura de la hermana recuerda vagamente a personajes de las novelas de Charles Dickens.

Hay quienes afirman también que en ella proyecta la imagen de su prima Cornelia Adriana Vos-Stricker, a quien llamaban Kee, de la cual se enamoró perdidamente. La mujer había enviudado hacía poco y rechazó la propuesta matrimonial del artista. “No, jamás, jamás” es la dolorosa frase que recibió de ella. Además el artista escribió que planeaba colocar el cuadro en su propio cuarto, algo que no se sabe si finalmente concretó.

INFLUENCIAS

Hay sin duda una estrecha relación entre esta pintura y Arlésiennes (“Las damas de Arlés”) del pintor francés Paul Gauguin, que puede admirarse en el Art Institute of Chicago. Los pintores eran amigos. Para dimensionar su estrecha relación basta mencionar que Van Gogh pintó su silla y la de su amigo, y que es el propio Gauguin quien da la versión de la automutilación de la oreja de Van Gogh tras una discusión, supuestamente por una mujer.

“Arlésiennes”, en español “Las damas de Arlés” (1888) por Paul Gauguin

Ambas obras son de 1888, año en el cual Gauguin y Van Gogh vivieron en la Casa Amarilla, el famoso taller del artista holandés en Arlés. El francés tuvo una gran influencia sobre Van Gogh, que se evidencia en la “Memoria del Jardín en Etten”.

SENTIMIENTO

Hallamos algo poético en la pintura que la asemeja más a un sueño que a la realidad. Note el abigarrado bloque de flores que crean las que lleva la anciana con las que cultiva la campesina.

Observe el plano del sendero y el de los árboles… crean una magnífica imagen onírica que combina un intenso colorido con cierta bucólica melancolía.

¿Ve Ud. al jardín como lo más importante del cuadro? Pese al título, lo que parece central en la obra son las dos mujeres situadas adelante. Trasuntan dignidad y resignación mientras abandonan el escenario, ajenas al trabajo de la jardinera que pareciera seguir creyendo que aún hay mucho por hacer.

ETTEN O CUALQUIER LUGAR

Van Gogh en una carta posterior[3] dice que había estropeado esta pintura. Allí habla de ella como del jardín de Nuenen, sitio de su último hogar familiar, y no de Etten. Esto ha hecho pensar a algunos críticos que, en realidad, la pintura no hacía referencia a un lugar en particular.

“Congregación dejando la Iglesia de Nuenen” (1984) por Vincent Van Gogh

Sin embargo, nos parece que la obra captura un momento y una experiencia que tuvieron un significado relevante para el pintor, quien plasmó con una vivacidad sorprendente una escena cargada de lentitud y nostalgia.

© Pablo R. Bedrossian, 2019. Todos los derechos reservados.


DATOS ADICIONALES

“Memoria del jardín en Etten” está realizada en pintura al óleo sobre tela y mide 73.5 cm x 92.5 cm.


REFERENCIAS

[1] Era ministro ordenado de la Iglesia Reformada Holandesa

[2] Carta de Vincent Van Gogh a su hermana Willemien Van Gogh. Arles, lunes 12 de noviembre de 1888. Le dice allí “imagina que las mujeres que caminan son tú y nuestra madre”. El texto de la carta puede leerse completo en inglés en http://www.vangoghletters.org/vg/letters/let720/letter.html.

[3] Carta de Vincent Van Gogh a su hermano Theo Van Gogh. Arles, sábado 1º de diciembre de 1888. El texto de la carta puede leerse completo en inglés en http://vangoghletters.org/vg/letters/let723/letter.html.


CRÉDITOS MULTIMEDIA

Todas las imágenes de las pinturas son de dominio público. Las imágenes de los museos fueron tomadas por el autor de esta nota y es el dueño de todos sus derechos.

APRENDIENDO CON LOS ROLLING STONES (por Pablo R. Bedrossian)

SERIE ARTE Y MANAGEMENT

Cuando era niño existía una incomprensible rivalidad entre los Beatles y los Rolling Stones, y yo era fan de El Cuarteto de Liverpool. Sin embargo, con el paso de los años ocurrieron dos cosas: comenzó a cautivarme la música de los Rolling y me pregunté cómo, después de tantos excesos, pudieron sobrevivir como banda.

Rolling Stones 001 DSC03460.JPGEncontré las respuestas a mi pregunta, durante un recital en el Amsterdam ArenA, el magnífico estadio cerrado del Ajax, el famoso equipo de fútbol de Holanda. Ese día los Rolling Stones dieron cátedra, y no sólo a través de la música.

Rolling Stones 002 DSC03454.JPGLuego de unos aburridos teloneros, los abuelos del rock, subieron a la amplia explanada en forma de H que servía de escenario. Detrás de ellos, cuatro pantallas verticales gigantes mostraban a la banda en impresionantes primeros planos. La multitud que colmaba las enormes tribunas y también la gramilla estalló enfervorizada.

Rolling Stones 003 DSC03392.JPGCharlie Watts (76 años), como un muñeco mecánico, comenzó a marcar los intensos compases con la batería. Keith Richards (73 años) junto a Ron Wood (70 años) hicieron bramar a sus guitarras mientras Mick Jagger (74 años) se contorsionaba con la flexibilidad de un adolescente y entonaba las primeras notas. Allí estaba la leyenda, un grupo de rock con más de 55 años de historia, sacudiéndonos a todos con la fuerza de su música.

Rolling Stones 004 DSC03407.JPGA lo largo de dos horas hicieron los temas más famosos de su repertorio con la vitalidad de chicos de 20 años. ¿Cuáles son las claves que los mantuvieron siempre en los lugares más altos, superándose y conmoviendo hasta las piedras? ¿Cómo han logrado ser tan influyentes y convocantes, que gente de diversos países viaja simplemente para oírlos? ¿Cómo construyen esa mágica experiencia que llamamos show, al cual regresan una y otra vez sus seguidores?

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Entre las muchas razones creo que esa noche encontré algunas importantes:

  1. ACTITUD

Si algo resalta de estos cuatro monstruos, es que ponen todo en cada nota. No se guardan nada. Saltan, juegan, cantan y tocan como si fuera la última vez, pero, a la vez, con el entusiasmo de la primera. Pasión por lo que hacen; dedicación y concentración en lo que tocan.

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  1. TALENTO

La extraordinaria demostración artística que brindaron en el concierto revela una evolución permanente. El talento, tal como la antigua moneda de dónde proviene la palabra, es útil en la medida que se acrecienta y multiplica. Como evidencia, vale la pena ver el documental producido por Netflix titulado “Under the Influence”, donde se observan algunas de las fuentes en las que abrevó Keith Richards.

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  1. TRABAJO EN EQUIPO

Cada uno cumple su rol, sin invadirse. Se dan lugar mutuamente. En cierto momento, uno se inclinó ante otro en señal de reverencia, reconociéndole su virtuosismo. No hay guerras de egos, ni hogueras de vanidades. Tratan de superarse a sí mismos, no de competir entre ellos. Verlos abrazados al final simbolizó la unidad en la diversidad que los caracterizó a lo largo de los años. Grabar álbumes solistas no les impidió seguir trabajando juntos.

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  1. OBJETIVOS CLAROS

Hay personas que trabajan para ganar dinero, pero hay otros que ganan dinero haciendo lo que les gusta. Simplemente fluyen. Dice el refrán encuentra un trabajo que te guste y nunca más volverás a trabajar. ¿A alguien se le ocurre pensar que los Stones dan recitales por razones de subsistencia? Desde luego, no es su propósito hacer fortunas (ya las tienen), pero sí el efecto de sus shows.  En tiempos donde muchos sólo piensan en hacer dinero, siguen siendo fieles a sí mismos, recibiendo naturalmente (e incluso en exceso) el fruto de su siembra.

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  1. ADAPTACIÓN AL CAMBIO

Sólo tres de los seis integrantes originales perduran en la banda: Mick Jagger, Keith Richards y Charlie Watts. En 1975, Ronnie Wood reemplazó a Mick Taylor, quien había sustituido al fundador Brian Jones, su líder original. Jones padecía profundas depresiones, y tres semanas después de su salida del grupo, fue hallado muerto en su piscina. Perdieron a otro de los fundadores, el tecladista Ian Stewart, de un repentino ataque cardíaco. Sin embargo, en medio de las contingencias no se victimizaron, ni se dieron por vencidos.

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  1. SUPERAR LOS ERRORES

A lo largo de las décadas padecieron numerosos problemas. Son conocidas sus historias de excesos, obscenidades y problemas con la Ley, resumidas en la frase droga, sexo y rock’n roll; su postura de niños malos pudo hacerlos caer en un precipicio. Pero no fue sólo eso. Lidiaron con graves enfermedades, como el cáncer de laringe de Charlie Watts, la dependencia a la heroína de Keith Richards o, más recientemente, el cáncer de pulmón de Ron Wood. Por momentos cada uno tiró por su lado, pero finalmente pudieron unirse para avanzar en la misma dirección.

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ÚLTIMO PENSAMIENTO 

Cuando comparo su trayectoria, lamento que mis amados Beatles, cuya música sigo prefiriendo, fueron incapaces de superar sus diferencias, de seguir produciendo shows en vivo (el último fue en 1966; el resto de los álbumes fue grabado en estudio, hasta 1970 cuando la banda se disolvió) y de evitar disputas legales por los derechos de autor. Creo que después de tantos años los Rolling Stones demuestran algo que dejamos para el final: que además de compañeros y socios son amigos; siempre es necesaria una alta dosis de afecto y confianza para aceptar y superar las diferencias.

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Se atribuye a Ron Wood una frase cuyo valor describe esa fraternidad: “vamos a seguir tocando, seguro. Somos como los viejos monjes, esos que nunca abandonan. Vamos a tocar hasta que nos caigamos del escenario… Los Rolling Stones no se separarán hasta que todos los miembros no hayan fallecido”.

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© Pablo R. Bedrossian, 2017. Todos los derechos reservados.


BONUS: VIDEOS DE UNA NOCHE INOLVIDABLE

Si bien la calidad del audio no es buena, los videos están filmados en HD, y permiten ver el desempeño de los Rolling Stones en el escenario.

 


CRÉDITOS MULTIMEDIA

Todas las fotografías y videos fueron tomados por el autor de esta nota y es el dueño de todos sus derechos, que no tienen fines comerciales. La imagen de portada es una fotografía de una pintura realizada por el Stone Ron Wood, expuesta en una galería de arte en Covent Garden, Londres, en septiembre de 2017, donde fue tomada. Se titula Forty Licks Emerald.