¿SOLIDARIDAD O IMPUESTAZO? (por Pablo R. Bedrossian)

“Es fácil ser solidario con dinero ajeno” (palabras de un jubilado al Presidente de la Nación)

Al asumir el nuevo gobierno argentino se enfrentó a una grave situación social y económica. La Ley de Emergencia Económica no era una opción: era una necesidad. Un país endeudado con caída de su PBI no puede insistir en fórmulas que condujeron al fracaso. Había dos posiciones extremas: achicar el enorme gasto público o aumentar la insoportable carga impositiva. Como siempre, el peso recayó sobre aquellos que producen.

Sin embargo, mi intención no es opinar acerca de la política económica de un gobierno que recibe una pesada herencia (aunque no olvido las palabras de la expresidenta Cristina Kirchner cuando el 6 de octubre de 2016 dijo “si es tan pesada la herencia, que la devuelvan”), pues debe ser juzgada por sus resultados y no por la ideología política. Además, deseo que tenga el mayor de los éxitos para bien de todos. Mi propósito es, en cambio, examinar si la bandera de la solidaridad que el gobierno levanta es cierta y justa.

En un debate en una red social, un conocido que adhiere al actual gobierno escribió “encima les molesta la palabra solidaridad … algo que Jesus nos enseñó mucho”. Aunque Jesús no usó la palabra solidaridad, es cierto que el concepto está implícito en las palabras y el ejemplo de Jesús. Por ejemplo, en nuestra traducción del evangelio de Mateo en tres ocasiones se habla de la compasión de Jesús (Mateo 9:34, 14:14 y 15:32). Además, en el Sermón del Monte hay un llamado a la misericordia muy fuerte. De paso, Hitler decía que “la compasión es una debilidad cristiana”. Creo todo lo contrario: es una de sus fortalezas.

Pero, ¿tiene nuestro amigo razón? Para ello debemos preguntarnos si la solidaridad de la que habla el gobierno es la misma de la que habló Jesús. El Diccionario de la Real Academia Española define solidaridad como “adhesión circunstancial a la causa o a la empresa de otros”. No habla de obligación ni de fuerza: adherir es una decisión voluntaria. Hace muchos años Samuel Libert, con su habitual lucidez, escribió “Jesús nunca dijo al que tiene dos capas quítale una”. La solidaridad forzada no es solidaridad; es violencia por cuanto obliga bajo pena de castigo al que no cumpla. Repito: es violencia incluso aunque esté dentro de la ley. Por favor, no se me malinterprete. Estoy de acuerdo con pagar impuestos cuando retornan en servicios para todos; incluso en situaciones críticas, entiendo que deban tomarse medidas extraordinarias en favor de “los que menos tienen” (pareciera que para los políticos usar el término pobres solo es oportuno durante la campaña electoral), pero veo mal utilizar falazmente una palabra noble para disfrazar la extracción forzada de bienes de unos -los que trabajan y producen- en favor de otros. Además, parte de esos bienes no irá a sus supuestos destinatarios sino a los bolsillos de políticos corruptos. Creo que el gobierno debería crear trabajo en lugar de los famosos planes.

Ya hemos demostrado que la bandera de la solidaridad es falsa. Nos queda preguntarnos si el impuestazo es justo. Comencé diciendo que era necesario, entendiendo que situaciones extraordinarias requieren medidas extraordinarias. La necesidad no implica justicia. ¿Tiene el Estado el derecho de imponernos cualquier tipo de impuestos? Alguien diría que si el Congreso representa al pueblo y aprueba una ley enviada por el Ejecutivo entonces sería justa. Yo diría que es legal, pero no necesariamente justa. Si bien la justicia es subjetiva, ¿hasta qué punto un gobierno tiene derecho de tomar de la propiedad privada de sus ciudadanos, de su trabajo y de su esfuerzo, para darlos a otros sin exigir nada a cambio? ¿Acaso no lo usa para clientelismo? ¿Su única forma de ayudar es castigar a los que trabajan y producen? ¿No sería mejor administrar reduciendo el gasto público? No me refiero a despedir gente (lo que en este momento agravaría el problema) sino a realizar compras más eficientes y desprenderse de activos que no producen. ¿No sería mejor poner incentivos a la exportación en lugar de castigarla? Aunque es tabú en la Argentina, ¿no sería mejor flexibilizar las condiciones de contratación para generar pleno empleo? Las actuales leyes claramente favorecen al que tiene empleo, pero castigan al que no lo tiene pues nadie quiere contratar a personas que pueden demandar por razones banales sin que haya una legítima causa. ¿Por qué en lugar de pagar subsidios de desempleo el Estado no da trabajo temporal a esas personas a cambio de ese dinero?

Nadie puede ignorar la precaria situación en la que viven personas. Hace poco me llamó un hermano que vive en el Partido de La Matanza, contándome la persecución que estaba padeciendo a causa de un préstamo que no pagó puntualmente a un usurero. La necesidad obliga a muchas familias a entrar a círculos de deudas de las cuales no pueden salir. Ante esa realidad, la iglesia tiene la oportunidad de dar testimonio de su fe. Muchas ya lo están haciendo: abren sus templos en la semana, sirven almuerzos y meriendas, proveen ropa, dan alojamiento temporal y cubren necesidades espirituales y emocionales de las personas que se acercan. No hay mayor contradicción que hablar de Jesús y cerrar los ojos a la necesidad. Aunque veamos la política en general como un negocio y a la mayoría de los políticos a delincuentes con licencia para robar, eso no nos da derecho a estar ausentes donde hay una necesidad real. No se trata de lo que quita por la fuerza un gobierno sino de lo que estamos dispuestos a dar solidariamente a los demás.

© Pablo R. Bedrossian, 2020. Todos los derechos reservados.

GRANDES OBRAS DE NORMAN FOSTER, EL GENIAL ARQUITECTO INGLÉS (por Pablo R. Bedrossian)

Norman Foster creó algunos de los edificios más originales e impactantes de fines del siglo XX y principios del siglo XXI. Como Zaha Hadid, César Pelli, Frank Gehry y Santiago Calatrava, logró unir estructura, tecnología y arte rompiendo con los moldes que lo precedían.

The Gherkin, la monumental creación de Norman Foster con forma de misil en Londres, Inglaterra; delante, las torrecillas de la St Andrew Undershaft Church

Nacido en 1935 en Manchester, Inglaterra, estudió arquitectura en su ciudad natal y luego hizo una maestría en la Universidad de Yale en Estados Unidos. Poco después de su regreso se asoció a Richard Rogers, otro extraordinario arquitecto; junto a él, Su Rogers y Wendy Cheesman conformó en Londres el legendario estudio Team 4 en los años ’60. Luego fundó su propio estudio que hoy está presente en más de 20 países y cuenta con unos 1200 empleados. Ha recibido el premio Pritzker, una especie de Premio Nobel de la Arquitectura,​ en 1999 y el Premio Príncipe de Asturias de las Artes en 2009.

EL MOVIMIENTO “HIGH-TECH”

Norman Foster tempranamente adhirió al High-Tech, que consagra los últimos adelantos industriales, tales como el uso del vidrio y del acero, a la arquitectura de su tiempo. Uno de los primeros frutos de este movimiento es el Centro Pompidou de París, del mencionado Richard Rogers, Renzo Piano y Peter Rice.

Centro Pompidou de París, una de las primeras muestras del movimiento High-Tech, creación de Richard Rogers, Renzo Piano y Peter Rice.

A primera vista podría decirse que el High-Tech era un movimiento rebelde e innovador; sin embargo, “exaltaba tecnologías que pasaban rápidamente a la historia. No es difícil ver en los edificios de Rogers y Foster una nostalgia por la maquinaria victoriana y una fría pasión por los últimos adelantos en materiales y métodos estructurales”[1].

LOS APORTES DE NORMAN FOSTER

Jonathan Glancey afirma: “a comienzos del siglo XXI, a Foster se le considera por unanimidad el arquitecto con más éxito del mundo… Esto se debe, por un lado, a su dinamismo y, por el otro, al gran equipo que le rodea… Pero más importante aún ha sido el hecho que su arquitectura ha conectado con su generación…”[2].

Vista interior de la cúpula del Reichstag, en Berlín, Alemania, creación de Foster

En nuestra opinión, Norman Foster es un genio creativo cuya ambición por innovar nunca se detiene. Se ha dicho que “los edificios de Foster realmente son high-tech; no pueden ser superados ni siquiera por algo que un inventor pudiera idear para un servicio de inteligencia”[3].

Los invitamos a conocer algunas de sus obras:

1. THE GHERKIN (“EL PEPINILLO”), EN 30 ST. MARY AXE (LONDRES, INGLATERRA)

Originalmente denominado Swiss Re Building, este edificio se encuentra cerca de la Tower of London (en español, la Torre de Londres). Cuenta con 40 plantas y 180 metros de altura. Parece sacado de una película futurista. Aunque se lo conoce como “El Pepinillo”, su diseño nos recuerda a un cohete, un misil o a una bala.

Construido por la empresa sueca Skanska, fue inaugurado en 2004. Por su sistema de ventilación, su esqueleto de acero y sus paredes de vidrio consume la mitad de la energía de un edificio tradicional del mismo tamaño. El diseño aerodinámico de Foster también busca aprovechar el flujo del viento.

Su peculiar aspecto y su imponente altura lo hacen visible desde largas distancias, habiéndose convertido en una de las construcciones más emblemáticas de la ciudad.

2. LA NUEVA CÚPULA DEL REICHSTAG Y LA REMODELACIÓN DEL EDIFICIO (BERLÍN, ALEMANIA)

La modernísima y espejada cúpula no es la única intervención de Norman Foster en el Reichstag, sede del Parlamento Alemán; el célebre arquitecto inglés fue el responsable de la remodelación completa del edificio que había sido levantado en el siglo XIX y luego devastado por los bombardeos de la 2ª Guerra Mundial.

La remodelación se realizó entre 1996 y 1999, respetando su fachada neoclásica. Foster comentó al respecto “El enfoque más simple hubiera sido destripar el Reichstag e insertar un edificio moderno en lugar del marco existente. Pero cuanto más nos fijamos en la conciencia del edificio, más nos dimos cuenta de que la historia aún resonaba en su interior y que no podíamos simplemente eliminarla”[4]. Por ello conservó la estructura original, manteniendo y destacando las diversas capas históricas que representa, uniendo pasado y presente.

La cúpula original del edificio hecha en metal y vidrio quedó seriamente dañada en 1933 cuando, un mes después del nombramiento de Adolf Hitler como canciller, un incendio provocado destruyó la sala plenaria del Parlamento Alemán. Luego, hacia el final de la 2ª Guerra Mundial, el Reichstag fue blanco de los soviéticos que erróneamente lo consideraban un emblema del dominio nazi. Durante muchos años aquel glorioso edificio quedó en ruinas. Sin embargo, tras la caída del Muro de Berlín, el gobierno decidió trasladar su sede a Berlín y remodelar el primitivo templo de la democracia alemana.

La actual cúpula vidriada creada por Norman Foster diferencia el viejo Reichstag del nuevo, el pasado del presente. Además su diseño 360º representa a la nueva Alemania surgida tras la caída del muro de Berlín: una nación unida y sin exclusiones.

Parece un enorme jardín de invierno cuya luminosidad representa transparencia. En su centro hay una suerte de embudo formado por 360 espejos.

Además, se puede pasear por las terrazas que la rodean, teniendo bellas vistas de la ciudad que estuvo dividida durante la mayor parte de la segunda mitad del siglo XX.

3. JEFATURA DE GOBIERNO DE LA CIUDAD (BUENOS AIRES, ARGENTINA)

En una decisión estratégica, la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires decidió trasladarse al sector sur de la ciudad. Para la nueva sede ubicada en el barrio de Parque Patricios, Norman Foster y su equipo diseñaron un edificio que ocupa toda la manzana.

La elección del vidrio para las paredes no fue casual: no solo inunda de luz natural las oficinas, sino que representa la transparencia que debe regir en la administración pública, promoviendo, además, la comunicación franca entre los colaboradores.

Este centro cívico de techo ondulado de hormigón a la vista fue inaugurado en abril de 2015. Puede albergar hasta 1,500 empleados. Posee un innovador diseño con un layout adaptable a los cambios de la estructura organizacional. Además, cuenta con terrazas internas donde se encuentran las estaciones de trabajo distribuidas en cuatro niveles y dos grandes patios.

La Casa de la Ciudad se encuentra en armonía con el entorno natural del parque adyacente y con la arquitectura de un barrio que supo tener una fuerte impronta fabril.

4. HEARST TOWER (NEW YORK, ESTADOS UNIDOS)

Subiendo por la 8 Av., muy cerca del Columbus Circle, el Lincoln Center y el Central Park se encuentra la obra más emblemática de Norman Foster erigida en Manhattan. Es la sede central de Hearst Corporation, un holding dedicado a la comunicación.

Inaugurada en 2006, la torre de vidrio y acero se levanta sobre un edificio de seis plantas construido en 1928, cuya fachada original se conserva.

El caminante se sorprende al ver este curioso diseño de 46 plantas y 182 metros de altura, sostenido y a la vez decorado por soportes triangulares que proveen una sensación de movimiento.

El edificio ha recibido varios premios de arquitectura y es el primer rascacielos ecoamigable de New York, con una gran cantidad de avances tecnológicos que reducen el consumo de energía y, a la vez, ofrecen un alto confort. La Hearst Tower es otra prueba de la triada distintiva de Foster: innovación, estética y solidez.

5. QUEEN ELIZABETH II GREAT COURT, MUSEO BRITÁNICO (LONDRES, INGLATERRA)

Se trata del gran salón de ingreso al Museo Británico. Una suerte de cilindro, en cuyo interior hay una magnífica sala de lecturas, ocupa el centro. Alrededor suyo, el techo está cubierto con un diseño teselado hecho en vidrio y acero, los materiales favoritos de Foster. Un teselado es un patrón de figuras que tapiza totalmente una superficie plana sin huecos ni figuras superpuestas.

Por décadas la Great Court estuvo ocupada por estantes de tres pisos de altura correspondientes a la Biblioteca Británica. En 1997, cuando la colección de libros fue trasladada a otro edificio, se abrió la oportunidad de recuperar este magnífico espacio.

Foster y su estudio convirtieron el patio interior del British en la plaza pública cubierta más grande de Europa. Inaugurada en 2000, también presenta restaurada la decoración original de 1846 con su vestíbulo neoclásico de entrada.

6. AYUNTAMIENTO DE LONDRES (LONDRES, INGLATERRA)

El Ayuntamiento de Londres está ubicado en la orilla del río Támesis, muy cerca del famoso Tower Bridge (en español Puente de la Torre). Realizado bajo diseño de Norman Foster, fue inaugurado en 2002. Su peculiar aspecto nos recuerda el caparazón de un caracol, aunque se dice que deriva de una esfera.

Con una superficie vidriada de tonalidades azules y grises ha embellecido la ribera en la zona de Southwark. Por dentro, una larga escalera en espiral llega hasta lo más alto de este llamativo edificio de 10 plantas.

7. MILLENNIUM BRIDGE (LONDRES, INGLATERRA)

Muy cerca de la St. Paul Cathedral (la Catedral de San Pablo) se encuentra el Millenium Bridge, un puente peatonal sobre el río Támesis cuyo original diseño, visto a la distancia, provee una sensación de sinuosidad. El diseño de Norman Foster y su estudio, en conjunto con Sir Anthony Caro y Ove Aru & Partner, cuenta con dos plataformas de soporte y un sistema de cables que lo hace colgante.

Tras ganar el concurso para su construcción en 1996, recién fue inaugurado en 2000; sin embargo, problemas de balanceo al soportar un alto peso durante su inauguración obligó a cerrarlo. Tras reforzar su estructura, fue reabierto en 2002; hoy es muy visitado por locales y turistas que al cruzarlo tienen la sensación de estar muy cerca del agua.

Un detalle curioso es que el film “Harry Potter y el misterio del príncipe” aparece el Millennium Bridge que es destruido por los “malos” de la película.

El genio de Norman Foster brilla a través de sus obras, siempre sorprendentes, consistentes e innovadoras. Nadie sabe aún cómo serán los edificios del futuro, pero estamos seguro que este extraordinario creador británico lo ha anticipado.

© Pablo R. Bedrossian, 2019. Todos los derechos reservados.


BONUS: VIDEOS

REFERENCIAS

[1] Glancey, Jonathan, “Historia de la Arquitectura”, Editorial La Isla, 2001, p.205

[2] Glancey, Jonathan, Op. cit. P.206

[3] Kuhl, Isabel, Lowis, Kristina y Thiel-Siling, Sabine, “50 Architects you should know”, Prestel, 2017, p.114

[4] Capodiferro, Alessandra, “Wonders of the World”, Barnes & Noble Books, 2004, p.128


CRÉDITOS MULTIMEDIA

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“LOOK WHO’S BACK” (“HA VUELTO”), UN FILM BIZARRO Y SORPRENDENTE (por Pablo R. Bedrossian)

Hace un par de años me sorprendió la película alemana “Er ist wieder da”, titulada por Netflix en inglés como “Look Who’s Back” y en español como “Ha vuelto”. Acabo de volver a verla, motivado por un comentario que el periodista mexicano Rubén Aguilar hizo en su blog. Tal como la primera vez, el film me atrapó del principio hasta el final.  

La historia comienza con Adolf Hitler despertándose en un jardín en pleno siglo XXI. Desubicado y despojado de todo poder se cruza con un periodista fracasado que sueña con un reportaje que lo reivindique. De ese encuentro surge un Hitler que llega a la televisión y vuelve a ser popular en su país.

La película en realidad no trata sobre el führer que sigue fiel a su discurso nacional socialista, sino sobre las reacciones que despierta. “Mucho de lo que dice es cierto” o “Tiene razón” son algunas de las respuestas que recibe, como si en la memoria colectiva no hubiera registro de su monstruoso pasado genocida. Desde luego, la gente cree que trata con un imitador; sin embargo, son sus ideas auténticas las que permean a un público que simpatiza con ellas. Solo una mujer con Alzheimer lo reconoce y unos pocos rechazan el manojo de antivalores que representa.

Dirigida por David Wnendt y protagonizada magistralmente por Oliver Masucci, la película cuenta con escenas improvisadas que no siguen un guion, sino que más bien lo escriben; una de ellas fue filmada en la famosa Puerta de Brandemburgo de Berlín, donde algunos se toman selfies con Hitler, lo saludan al estilo nazi o lo abrazan.

“Look Who’s Back” pone al desnudo no solo la amnesia consciente sino la impúdica banalidad de la sociedad posmoderna, que elige taparse los oídos ante la famosa advertencia de George Santayana: “Aquellos que no recuerdan el pasado están condenados a repetirlo”.

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UN PASEO POR LA ISLA DE LOS MUSEOS DE BERLÍN (por Pablo R. Bedrossian)

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En el trayecto del río Spree a través de Berlín, emerge una isla con forma de T invertida e inclinada, que fue la cuna de la ciudad, pues allí se asentaron los primeros pobladores a principios del siglo XIII. En la segunda mitad del siglo XV en ese sitio se erigió el Palacio Real para los poderosos Electores de Brandenburgo, pertenecientes a la familia Hohenzollern, famosa por su adhesión a la Reforma, cuya estirpe gobernó por siglos. Aunque el Palacio fue destruido en 1950 aún se encuentran en la isla la impresionante Catedral de Berlín (la luterana Berliner Dom), el Lustgarten, un amplio parque cubierto por una espesa grama, y un grupo de notables museos, que le ha provisto el nombre de Isla de los Museos (en alemán Museumsinsel). Si alguno tiene interés en conocer más acerca del futuro, puede visitar el sitio http://www.museumsinsel-berlin.de/home  , de donde tomé y edité esta maqueta, que traza en rojo nuestro recorrido.

Maqueta de la Isla de los Museos 03

Si uno arranca desde la punta, en dirección de norte a sur , dejando de lado a mano derecha el Bode-Museum, lo primero que se encuentra es la Alte Nationalgalerie (Antigua Galería Nacional). Aunque fue fundada años antes, el actual edificio fue diseñado por Friedrich August Stüler en 1865 (sobre bocetos del rey Federico Guillermo IV) e inaugurado en 1876. La estructura, que remeda un templo griego –obviamente es una obra neoclásica-, se encuentra elevada y se accede a ella a través de una escalinata doble. Una bella columnata da un aspecto imponente a la fachada.

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Por delante de la columnata y arriba del enorme pórtico se encuentra una inmensa estatua ecuestre de Federico Guillermo IV, rey de Prusia. No debe sorprender este título. Alemania durante la primera parte del siglo XIX continuaba siendo un conjunto de estados que habían sido parte del Sacro Imperio Romano Germánico. La historia de Alemania como nación puede fijarse en 1871 con el nacimiento del imperio alemán. Para quien desee saber más sobre la historia de la nación germana, recomiendo leer “La cultura: todo lo que hay que saber” de Dietrich Schwanitz.

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Si uno cruza todo el frente se encuentra con el Neues Museum (“Museo nuevo”) y el acceso al Pergamonmuseum (“Museo de Pérgamo”), quizás el más famoso de los museos de la isla, por su extraordinaria colección de arquitectura y escultura antigua. Al salir de allí, y por el lado derecho recorremos un espectacular pasillo formadas por columnas con capiteles dóricos.

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En uno de sus lados tiene una curiosa escultura de Humpty Dumpty, llamada “la máquina del futuro total”, de Jonathan Meese, un artista nacido en Tokio en 1970, que vive en Berlín.

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Avanzando encontramos a mano izquierda el imponente Altes Museum (Museo Antiguo), obra de Karl Friedrich Schinkel, también en estilo neoclásico, con un enorme pórtico de 87 metros sostenido por 18 columnas jónicas, que se considera una de las columnatas más grandes del mundo. Fue inaugurado en 1830 y actualmente alberga parte de la colección de arte clásico, centrado en la antigua Grecia, aunque también hay secciones de arte romano y etrusco.

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Tiene en su frente dos espléndidas esculturas de bronce. Una de ellas es “Kämpfende Amazone” (“Amazona peleando”) de August Kiss, instalada en 1842, al lado derecho de la escalera principal que conduce al interior del edificio. Muestra con gran expresividad los esfuerzos de una amazona para repeler el ataque de una pantera. La estatua en el lado opuesto, “Löwenkämpfer” (“León de combate”) se agregó en 1861.

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En su techo hay estatuas gemelas, cada una de ellas con un hombre domando un caballo, creación de Christian Friedrich Tieck.

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Por delante, el Altes Museum tiene una enorme pila de granito rosado de 70 toneladas y casi siete metros.

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Para admirar todo el esplendor de la columnata del Altes Museum hay que hacerlo desde el Lustgarten, un bellísimo parque público que se extiende generosamente por delante, con un grueso césped intensamente verde. De paso, permítanme presentarme.

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Caminemos por el parque, que fue escenario de concentraciones populares a lo largo de los siglos y miremos a la izquierda. Primero, vemos una pequeña fuente, pero luego, se levanta imponente la Catedral de Berlín.

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La Berliner Dom se erige donde antiguamente existía una iglesia dominica. Fue construida entre 1747 y 1750 e incluía la cripta familiar de los poderosos Hohenzollern. La monumental construcción neobarroca actual fue construida entre 1894 y 1905 y es obra de Julius Raschdorff. La enorme cúpula central tiene 98 metros de altura. Su color verde proviene del cobre oxidado del que está revestida. A pesar de los graves daños que sufrió durante la 2ª Guerra Mundial fue restaurada completamente. Es de algún modo el contrapunto reformado a la Basílica de San Pedro en Roma.

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Dependiendo del ángulo, entre la cúpula central y la menor derecha se observa la Fernsehturm, la torre de la televisión, popularmente conocida como Telespargel (escarbadiente), que es la estructura más elevada de la ciudad con 365 metros, construida en 1969, la que pude subir durante otro paseo.

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La fachada cargada de detalles arquitectónicos, incluyendo elaboradas estatuas. En su centro tiene a un Cristo de bronce color verde claro. Esta figura está más cerca del Pantokrator (el “Señor de todo”), que juzgará a los vivos y a los muertos, que al humilde carpintero que murió crucificado. Su mano derecha tiene extendidos el pulgar, el índice y el dedo medio, formando lo que se conoce como “la mano del predicador”. Por encima de él hay dos mujeres de aspecto mitológico (¿acaso la sabiduría y la justicia?) con sendos libros mirando a la cruz que corona la escena.

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Pensamos que la monumentalidad de la entrada tiene como propósito empequeñecer la imagen humana ante la presencia divina.

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Sus imponentes puertas –según suponemos- juegan un rol parecido: abrir el paso a cada ser humano al contacto con Dios.

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Un poco más adelante, siempre siguiendo el magnífico Lustgarten se encuentra el Humboldt Box, inaugurado en 2011. Se trata de un edificio de líneas rectas que forman una suerte de octágono de acero y cristal. Se levantó temporalmente para compartir con los visitantes los avances del proyecto cultural más importante de Alemania, el Humboldt Forum (Schloss-Humboldtforum), y será desmotado cuando esta obra se termine.

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Desde donde venimos, se ven a la derecha tres estructuras cilíndricas amarillas que parecen silos.

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Delante de los cilindros amarillos, durante mi visita observé unas columnas mucho más pequeñas, de fondo blanco y bordes rojos, con fotos de protagonistas de la historia que fueron perseguidos por los nazis. Esas estructuras forman parte de la exposición “Diversity Destroyed – Berlin 1933-1938”. En el website http://www.dhm.de/archiv/ausstellungen/zerstoerte-vielfalt/en/  encontré la información en inglés que aquí traduzco:

“Durante la época de la República de Weimar, Berlín fue el centro político, una vibrante metrópolis con más de cuatro millones de habitantes. Sin embargo, el nombramiento de Adolf Hitler como Canciller del Reich el 30 de enero de 1933 marcó el comienzo de la destrucción final de la democracia. Los derechos básicos esenciales y el ordenamiento jurídico fueron invalidados; sindicatos fueron disueltos y partidos políticos y organizaciones sociales prohibidos o forzados a cerrar. La toma del poder por los nacionalsocialistas se llevó a cabo con una rapidez sin precedentes y se caracterizó por una ola de terror contra los opositores políticos, la población judía y otros grupos de la sociedad alemana. La exposición ‘Diversidad destruida. Berlín 1933 – 1938’ es una contribución del Museo Histórico Alemán al tema en 2013. Recuerda en particular la toma del poder en 1933 y el pogrom de noviembre en 1938 (Nota: Un pogromo es el saqueo y matanza de gente indefensa, especialmente judíos, llevados a cabo por una multitud). La exposición reúne más de cuarenta proyectos de museos y monumentos, asociaciones privadas y las iniciativas que tienen que ver con la historia de Berlín bajo el nacionalsocialismo en exposiciones, proyectos de arte temporales, obras de teatro, lecturas, proyectos de cine o guías de audio. Juntos se documentan las consecuencias desastrosas de la dictadura nazi para la vida en la ciudad capital”.

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Allí nomás, para salir de la isla hay un puente con cuatro bellas esculturas, justo donde inicia la arteria más emblemática de Berlín, Unter der Linden (“La avenida de los tilos”). Conviene cruzar ese hermoso puente y doblar hacia la derecha, bordeando la isla.

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El camino corre paralelo al canal y conduce a la fachada posterior del Pergamonmuseum que parece dos templos griegos.

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Un poco más adelante, poniéndole un broche de oro, llegamos a la entrada del Bode Museum. Cruzamos un puente y estamos ahí. Los domingos, un mercadillo de pulgas embellece aún más el lugar mientras se oyen acordes de tango, que se baila en un jardín cercano abierto al público.

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Me despido contando que frente al Bode Museum compré una Biblia en alemán impresa en 1907 y vi un póster muy divertido, que muestra sin vergüenza la verdad que encierra el marxismo, que de dictadura tiene todo y de proletariado, nada. Recuerden que los berlineses padecieron el comunismo con un muro absurdo que encerraba a las personas en un mundo totalitario, privándolas de una plena libertad. En la República Democrática Alemana (tan bien reflejada en la película “La vida de los otros”) todos los ciudadanos eran iguales, pero algunos eran más iguales que otros.

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© Pablo R. Bedrossian, 2014. Todos los derechos reservados.


CRÉDITOS MULTIMEDIA

Todas las fotografías fueron tomadas por el autor de esta nota y es el dueño de todos sus derechos, a excepción de la maqueta con el recorrido, que fue tomada del sitio  http://www.museumsinsel-berlin.de/home/ y luego editada.