Serie LECTURA RECOMENDADA
Título: “La Ilíada”
Autor: Homero (atribución hoy discutida)
Año: siglo VIII a. C. (fecha estimada de composición del poema; fecha sugerida para el texto escrito: siglo VI a. C.)
Lo invitamos a acercarse a La Ilíada y descubrir por usted mismo la grandeza de una obra que, tras casi tres mil años, sigue viva. Conozca ese extraño mundo donde los héroes combaten mientras los dioses se pelean como si fueran humanos. Recorra con nosotros este clásico que sigue iluminando la literatura con su relato de la guerra de Troya.
¿Le interesa saber de personajes legendarios como Aquiles, Ulises o Eneas? Lo invitamos a sumergirse en el mundo de La Ilíada a través de esta nota. Nos interesa leer sus comentarios y conocer qué emociones le provocó este viaje por la famosa epopeya griega.
La Ilíada, como La Odisea, son atribuidas desde la antigüedad a Homero, una figura misteriosa. Según la biografía más conocida -y discutida-, escrita siglos después[1], sería un poeta nacido en el año 1102 a.C., quien, tras un largo viaje, quedó ciego en su adultez. Existen grandes discusiones sobre la autoría de la obra, al punto que hay quienes creen que fue compuesta por un conjunto de poetas. Nosotros, que no somos filólogos, encontramos una unidad extraordinaria que revela que es resultado de una sola mano, o, mejor dicho, de una sola voz, porque comenzó siendo, como toda la poesía antigua, una declamación oral, cuyo ritmo contribuía a su recordación. De todos modos, todo lo expuesto no logra disipar la niebla que cubre la identidad del autor. Homero sigue siendo un enigma.

Para complicar las cosas, no hay acuerdo en la fecha de composición del poema. Se sabe con certeza que ya en los siglos VI y V a.C. existían rapsodas conocidos como homéridas, que consideraban a Homero como su ancestro (sin lazos de sangre) y fundador, por lo que la obra es anterior. Las evidencias disponibles sugieren que La Ilíada fue creada a mediados del siglo VIII a. C. -dos siglos después de la fecha postulada para la vida de Homero[2]– y puesta por escrito recién en el siglo VI a.C. o quizás algo antes.
Es un poema y, como tal, fue compuesto para ser recitado. El verso utilizado se conoce como hexámetro dactílico, que es la métrica predilecta para la épica griega. Sin embargo, traducir del griego respetando la métrica y las rimas es imposible. Por eso optamos por una traducción en prosa. La original fue realizada al inglés por Samuel Butler y, a partir de ella, Miguel Temprano García realizó un excelente traspaso al español.
LA HISTORIA
La Guerra de Troya duró diez años. Se desarrolló supuestamente entre los años 1194 a.C. y 1184 a.C. entre griegos y troyanos[3]. El desencadenante fue el famoso rapto de Helena, la esposa de Menelao, rey de Esparta, por parte de Paris, un príncipe troyano que la sedujo aprovechando la ausencia de su esposo. El marido despechado buscó el apoyo de su poderoso hermano Agamenón, rey de Micenas, quien convocó para la guerra a un enorme grupo de aliados[4] que conformaron una armada de 1186 naves y 120,000 hombres.
La obra comienza a fines del noveno año de la guerra, con una disputa entre Aquiles, el héroe máximo de los griegos, y Agamenón. El rey micénico exige al héroe la entrega de Criseida, una mujer que formó parte del botín recibido tras el saqueo de una ciudad aliada de Troya conquistada por él al inicio de la guerra. Aunque Aquiles finalmente accede a la voluntad del monarca, se niega a participar del conflicto con los troyanos y decide quedarse en su nave junto a su querido amigo Patroclo.
A partir de allí se narran los sangrientos combates, descritos con toda crudeza. Lanzas y escudos, arcos y flechas, jabalinas y espadas son los medios con los cuales se perpetran la mutuas matanzas. Homero no teme exponer cómo el metal atraviesa un cráneo, desgarra la carne o deja las entrañas a la vista en una cruenta lucha que parece sin fin.
De lado griego se destacan Ulises, los dos Áyax, Diomedes, el sabio anciano Néstor; del lado troyano, Héctor, hijo del rey Príamo, quien es la contracara de Aquiles, Paris y Eneas. Las victorias y derrotas parciales de ambos bandos se suceden guiadas no solo por la voluntad humana sino también por la intervención de los dioses.
LOS DOS PLANOS DE LA GUERRA
En ese sentido, la guerra se desarrolla en dos planos, uno humano y otro divino, que lejanamente nos recuerda al relato del Antiguo Testamento donde el ejército de Israel prevalece cuando Moisés tiene las manos elevadas y es superado cuando las baja[5]. En La Ilíada los dioses griegos no pelean con armas, sino que se mueven con astucia y engaños. Aunque dotados de poderes sobrenaturales y reconociéndose como seres inmortales, su comportamiento resulta propio de los mortales. Por momentos toman aspecto humano para comunicar sus mensajes.
Al mismo tiempo, los guerreros entienden que la suerte de los combates depende de las divinidades y buscan su favor a fin de vencer al enemigo. Creen en el destino. Aquiles sabe que el suyo está escrito y se resigna a aceptarlo, porque las fuerzas que lo determinan pertenecen a una esfera superior.
EL RELATO
El texto es una epopeya. Los grandes combatientes de ambos lados son mencionados por sus nombres y en ocasiones por su estirpe, su poder territorial o sus posesiones. Aun siendo Homero griego, no deja de admirar la valentía de los troyanos para defender su ciudad.
Entre los valores que subyacen en el comportamiento de los protagonistas, se destacan la valentía y la lealtad que conducen al honor y la gloria; en cambio, la cobardía y la traición constituyen la mayor deshonra. También la amistad ocupa un lugar preponderante. El poeta exhibe magistralmente las emociones de los personajes a través de sus comportamientos, tales como la pasión, la furia y el dolor -y el subsiguiente duelo- por los muertos en la batalla.
LA GRANDEZA DE LA OBRA
La grandeza de la obra -nos parece- se asienta en tres pilares:
Primero, la extraordinaria historia en sí misma, que a cada paso va ganando intensidad, alimentada por la alternancia en la supremacía bélica y los golpes de efecto que nunca dejan de sorprendernos.
Segundo, la descripción visual de los horrores, que muestran y demuestran no solo la inmensa crueldad de la guerra sino también el conocimiento preciso de la anatomía que poseía el autor.
Tercero, el continuo uso de magníficas comparaciones, pobladas de imágenes dignas de un excelso creador. Maneja de modo superlativo la tensión del relato, que siempre ofrece la pausa justa y la intensidad creciente en el momento oportuno.
Llamativamente, la obra no menciona el Caballo de Troya -que sí será mencionado en La Odisea y su historia descrita en La Eneida-, ni la muerte de Aquiles. La Ilíada tiene un final dramático, digno de Homero, que deja abierta la continuación de la historia.
© Pablo R. Bedrossian, 2026. Todos los derechos reservados.
REFERENCIAS
[1] “Vida de Homero”, una obra que dice ser obra del historiador Heródoto, pero, más probablemente haya sido compuesto por alguien que se atribuye su nombre para ganar autoridad.
[2] Desde luego, Homero pudo haber sido el autor y haber vivido en el siglo VIII.
[3] Los descubrimientos de Troya por parte del arqueólogo Heinrich Schliemann (siglo XIX) y luego excavaciones modernas confirmaron una destrucción violenta alrededor del año 1190 a.C.
[4] Helena era considerada la mujer más bella del mundo. Antes de elegir a su esposo, el padre hizo jurar a sus numerosos y distinguidos pretendientes que acudirían en apoyo del marido si algo le pasaba a su hija. Muchos famosos príncipes y guerreros cumplieron su palabra.
[5] Éxodo 17:10-13
