¿MOTIVACIÓN O DETERMINACIÓN? QUÉ NOS MUEVE CUANDO TODO SE VUELVE CUESTA ARRIBA

Lo invitamos a leer esta breve reflexión y a preguntarse, con honestidad, qué es lo que hoy realmente lo mueve cuando las cosas no salen como Ud. esperaba.

Daniel Goleman identifica inicialmente cinco facultades como componentes de la inteligencia emocional. La tercera es la automotivación. Podemos definirla como la capacidad de influir positivamente sobre nuestro propio estado de ánimo. Muy cercana a la resiliencia, indica la capacidad de trabajar nuestros propios sentimientos.

Sin embargo, no debemos confundir la automotivación, que surge de nosotros mismos, con la motivación, que proviene desde el exterior. Hace un tiempo, conversando con nuestra hija, nos dijo:

– Papá, el éxito no depende de la motivación.

Cuando le preguntamos por qué, nos respondió:

– Porque la motivación cambia con las circunstancias. Te va bien: estás motivado; te va mal: te desmotivas. No es cuestión de motivación, sino de determinación.

No pudimos menos que darle la razón. Uno lo ve, por ejemplo, en el fútbol. Cuando un equipo va puntero, todos quieren tomarse selfies con sus jugadores, pero cuando pelea por el descenso, sus integrantes se convierten en el blanco de todas las críticas y reciben insultos en las redes sociales. Es fácil estar motivado cuando todo está bien y difícil no desmotivarse cuando enfrentamos la adversidad.

¿Qué es la determinación? Estar automotivado sin importar las circunstancias; seguir adelante a pesar de la adversidad. Permítanos ilustrarlo con una experiencia:

Teníamos que entrevistar a una candidata para una posición de visitadora médica. Su último trabajo había sido en un excelente laboratorio multinacional, pero, tras su salida – según su hoja de vida -, llevaba nueve meses desempleada. Nos vimos obligados a preguntarle respetuosamente qué había ocurrido. Nos dijo:

– Yo soy madre soltera. Hace un año a mi hijo le diagnosticaron cáncer. El único país donde podían tratarlo con éxito era en España. Expliqué la situación en el laboratorio y acordaron darme mis prestaciones – lo que en otros países se llama indemnización . Vendí todo y me fui a España. Ahora mi hijo está bien, ya estamos de vuelta y necesito trabajar.

¿Qué nos demostró ella? Determinación, por supuesto. Lloviera, tronara o temblara, ella iba a seguir adelante, porque lo único que le importaba era que su hijo se curara.

Dejamos la pregunta para que cada uno se responda: A Ud., ¿qué es lo que hoy realmente lo mueve? ¿La motivación o la determinación?

© Pablo R. Bedrossian, 2026. Todos los derechos reservados.

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