LA MUERTE DEL FISCAL NISMAN Y EL DÍA DEL PUTAÑERO

Un aniversario más de la muerte de Alberto Nisman vuelve a exhibir cómo el odio, el prejuicio y la descalificación personal reemplazan al debate de fondo. Reflexionamos sobre el uso del sarcasmo para culpar a la víctima y la degradación del debate público en la Argentina.

Se ha cumplido un nuevo aniversario de la muerte del fiscal argentino Alberto Nisman. Aunque las circunstancias son de dominio público, creemos pertinente hacer un breve resumen.

El Dr. Nisman iba a ratificar y ampliar ante el Congreso de la Nación una denuncia penal presentada días antes contra la entonces presidenta Cristina Fernández de Kirchner, el canciller Héctor Timerman y otros funcionarios, por encubrimiento. Según su denuncia, el acuerdo con la República Islámica de Irán -recordado como el memorándum entre ambos gobiernos, aunque popularmente llamado Pacto con Irán– no consistía solo en acuerdos comerciales y geopolíticos, sino también en una suerte de amnistía para los funcionarios iraníes responsables del atentado contra la AMIA en 1994[1].

El día previo a la presentación ante el Congreso, el fiscal Nisman apareció muerto con un balazo en la cabeza. La escena del crimen fue un aquelarre. Ingresaron distintas personas -incluidos funcionarios que no tenían por qué estar allí- contaminando la investigación. No se respetó protocolo alguno; se movió el cuerpo y no se preservaron huellas.

El gobierno de turno, cuya máxima autoridad era la principal acusada, de inmediato salió a decir que fue un suicidio. Sin embargo, la mayoría de las evidencias lo desmentían. La mano negra se intuía a partir de la ausencia de la custodia policial y el sorpresivo movimiento de un alto número de agentes de Inteligencia el día de la muerte -la razón de ambos hechos a la fecha no ha sido esclarecida- y de la manera en que fue arruinada la escena del crimen. Un peritaje realizado por la Gendarmería Nacional en 2017 confirmó que el fiscal Alberto Nisman fue asesinado.

El caso Nisman sacudió a la sociedad argentina, sobre todo por ocurrir horas antes de exponer ante el Parlamento una denuncia de enorme gravedad institucional. Todos los años se lo recuerda, pero aún no han sido detenidos los culpables.  

En ocasión del aniversario de la muerte de Nisman, alguien realizó un posteo con el obvio propósito de denigrarlo: compartió una imagen del fiscal (que estaba divorciado de la jueza Arroyo Salgado, quien posteriormente actuó como querellante en la causa, sosteniendo la hipótesis del homicidio) abrazando a distintas mujeres y el sugestivo título “El Día del Putañero”, añadiendo el siguiente texto (corrijo los errores ortográficos y de redacción del original):

“Se cumplen 11 años de la muerte de Nisman; por favor respeten su memoria: no digamos que tenía una cuenta en USA con 600 mil dólares, ni que tenía dos departamentos de alta gama en Puerto Madero; tampoco digamos que tenía tres lotes en Punta del Este, una camioneta Audi Q3, que se quedaba con la mitad del sueldo de Lagomarsino, su asesor informático, tampoco que en la caja fuerte de su departamento había varios cheques, uno por 150 mil dólares. Tampoco hablemos de las cuatro cajas de seguridad que tenía en distintos bancos y que no sabemos lo que tenían, porque la madre, lo primero que hizo luego de descubrir el cadáver de su hijo, fue vaciarlas.  A pesar de que todo eso que tenía es incompatible con su sueldo de fiscal, respetemos su muerte. Por eso tampoco hablemos de que, pese a tener una fiscalía especial, con una sola causa y con un enorme presupuesto, no produjo en diez años ningún avance significativo, que todo lo que resolvía lo consultaba (pedía autorización) con las embajadas de USA y del Estado de Israel. Que tenía 6 secretarias, todas menores de 30 años, que a algunas se las llevó de vacaciones a Cancún en tiempo que no les correspondían vacaciones. No digamos nada de eso, respetemos su memoria, qué elemento”.

La foto la hemos encontrado en redes sociales[2]. No sabemos si el texto fue de su autoría o si lo reposteó; en cualquier caso, al compartirlo dejó en claro que se sentía representado por su contenido y que adhería a sus afirmaciones, impulsando además su difusión. No afirmamos que el autor de aquel posteo mienta, ni que Nisman fuera impoluto. Simplemente que la intención de descalificar no se sostiene, en tanto su texto esgrime argumentos que parecen nacidos de un pensamiento infantil.

En primer lugar, busca culpar a la víctima, ensuciarla, como para justificar lo sucedido. Es como decir que una joven fue violada por usar una minifalda o que era lógico que una prostituta terminara muerta en una zanja. Quizás quiso decir también “se lo merecía”.

En segundo lugar, si el enriquecimiento ilícito hubiera sido tan evidente, ¿por qué recién a partir de la denuncia contra la ex Presidente se preocuparon de perseguirlo?  Nosotros no encontramos ningún cuestionamiento a su estilo de vida que sea anterior a la denuncia del Pacto con Irán. Por otro lado, y aunque sabemos que es harina de otro costal, jamás escuchamos aplicar el mismo razonamiento contra la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner, cuyo patrimonio excedía por varias veces el de Nisman.

En tercer lugar, nos parece aberrante involucrar a la madre de Nisman y presentarla como una mujer a quien solo le interesaba el dinero. No sabemos de dónde se informó que tras ver a su hijo muerto la mujer “lo primero que hizo” fue ir a vaciar las supuestas cuatro cajas de seguridad[3], pero semejante comentario quizás revele la persistencia de un viejo prejuicio antisemita en el autor con relación al dinero, dado que Nisman era de origen judío.  ¿O habrá querido decir que era una familia de delincuentes y sinvergüenzas?

Finalmente, lo del Día del Putañero o su trato con mujeres, estando divorciado, ¿qué relación tiene con la denuncia que iba a presentar o con su muerte? ¿Le molesta al autor que salga con mujeres jóvenes o que haya tenido amoríos con sus secretarias? En todo caso, si él hubiera procedido fuera de la ley, tendrían derecho a demandarlo, pero, hasta donde sabemos, no fue denunciado por ninguna de sus secretarias. Es un tema privado, que no tiene relevancia para el tema del Pacto con Irán y la muerte de Nisman.

Pero vayamos más allá.  Cualquier lector medianamente inteligente comprende desde la primera lectura que el texto no habla de Nisman sino de la persona que lo escribe.

El propósito del texto es obvio:

Defender a la ex Presidente Cristina Fernández de Kirchner, declarando de una forma pueril que Nisman era un desgraciado y un corrupto, y, por lo tanto, no tenía autoridad moral ni legal para formular una denuncia contra ella. Que la víctima era ella, no él, a pesar de ser quien terminó con un balazo en la cabeza[4].

El uso del sarcasmo, ese tipo de ironía que tiene como objetivo insultar o humillar, es un signo de debilidad: le quita objetividad a una opinión sobre alguien que ya no puede defenderse.

Además, el odio hacia el muerto muestra a una persona anclada al pasado, que no encuentra más opciones para exculpar los delitos y fracasos de sus líderes políticos que inculpar a sus denunciantes. Revela una colosal incapacidad para reconocer los propios errores, aprender de ellos, cambiar y mirar hacia adelante. Siempre, parafraseando al gran Atahualpa Yupanqui, las penas son de nosotros y las culpas son ajenas. No tenía otra manera que defender lo que creía. Partía de que todo lo bueno estaba de su lado, entonces, todo lo malo estaba del otro.

Lamentablemente muchas personas terminan pervirtiendo principios para justificar a sus líderes. Antes hablaban de derechos humanos y ahora justifican a torturadores; antes defendían la democracia y hoy apoyan dictaduras. Aceptar que están equivocados sería para ellos una tragedia, porque equivaldría a reconocer que vivieron toda su vida apoyando la causa equivocada. Se niegan a ver oportunidades en los fracasos. Es cierto que el cambio es muy doloroso y costoso; es más: hay una sola cosa aún más dolorosa y costosa: no cambiar.

© Pablo R. Bedrossian, 2026. Todos los derechos reservados.


REFERENCIAS

[1] Basado en miles de horas de escuchas telefónicas, Nisman presentó una denuncia de 289 páginas donde sostenía que el pacto buscaba levantar las alertas rojas de Interpol que pesaban sobre ex funcionarios iraníes; además denunció una diplomacia paralela, por fuera del Ministerio de Relaciones Exteriores, encarnada por dirigentes políticos afines al gobierno.

[2] Por ejemplo, en la publicación de un usuario que se identifica como Dany Nipoti en el grupo de Facebook unión por la patria CFK https://www.facebook.com/groups/879399255553384/posts/3228574907302462/ o la publicación de usuario en Threads identificado como el_tano_grosso, https://www.threads.com/@el_tano_grosso/post/DTqLJLyEdof/nunca-olvides-lo-que-hacia-nisman

[3] Sara Garfunkel se presentó en una caja de seguridad de Nisman en el Banco Ciudad en los últimos días de enero de 2015, después de la muerte de su hijo; cuando la fiscalía y la justicia abrieron esa caja más tarde estaba vacía. La caja estaba a nombre de ambos (de Sara Garfunkel y de su hijo) y no se encontró nada al abrirla durante el allanamiento que ordenó la justicia. Ver Di Nicola, Gabriel, “Una caja de seguridad vacía, otro misterio en la investigación”, La Nación, 6/2/2015, https://www.lanacion.com.ar/politica/una-caja-de-seguridad-vacia-otro-misterio-en-la-investigacion-nid1766186/?utm_source=chatgpt.com

[4] La muerte de Nisman nos recuerda el trágico final de “I como Ícaro”, la extraordinaria película de Henri Verneuil.

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