“ALICIA EN EL PAÍS DE LAS MARAVILLAS”: ¿SURREALISMO O METÁFORA DE LA REALIDAD?

Serie CONFIESO QUE HE LEÍDO

Título: “Alicia en el País de las Maravillas”

Autor: Lewis Carroll

Año: 1865

¿Es Alicia en el País de las Maravillas solo un cuento infantil? Acompáñenos en este viaje al corazón de la literatura fantástica donde compartimos la historia de esta obra clásica y discutimos acerca de su significado.

Esta famosa obra llena de imaginación y fantasía comienza con un poema que es, de alguna manera, una dedicatoria a las tres musas inspiradoras de la obra: las hermanas Liddell, Lorina Charlotte, Alice y Edith, de trece, diez y ocho años. Estas niñas compartieron con el autor un viaje por el río Támesis tan aburrido que le pidieron que les contara un cuento. El improvisado relato sirvió como germen de la obra.

A pedido de las niñas, especialmente de Alice, Lewis Carroll (seudónimo literario del matemático inglés Charles Lutwidge Dodgson) escribió el texto, tal como lo conocemos, agregando al año siguiente dibujos de su propia mano, que luego fueron sustituidos por viñetas realizadas por el ilustrador John Tenniel. El autor hizo imprimir una edición especial para Alice Liddell, encuadernada en cuero blanco.

El relato se inicia con la protagonista sentada a la orilla de un río, cuando “de pronto un conejo blanco de ojos rosados pasó corriendo junto a ella… pero cuando vio que el conejo realmente sacó un reloj de bolsillo de su chaleco, miró la hora y apresuró su carrera, Alicia se incorporó de un salto… Y, ardiendo de curiosidad, se echó a correr detrás del conejo a través del campo…”. Tras caer en una madriguera -en realidad, un pozo profundo- ingresa a un mundo mágico donde se desenvuelve la trama, con personajes que incluso han trascendido la obra, como El Conejo Blanco, el Gato de Cheshire o la Reina de Corazones.

Muchos han postulado que no se trata de una simple obra infantil. Hay matemáticos (recordemos que esa era la profesión de su creador) que, basados en el diálogo entre Alicia y La Oruga Azul, sostienen que cuestiona la estructura del lenguaje y la lógica; hay pensadores que, a juzgar por el comportamiento de La Reina, creen que se trata de una feroz sátira política y social. Tampoco faltan psicoanalistas que postulan que es una exploración del inconsciente y lingüistas que aseguran que la obra es un experimento sobre la semántica, debido a sus juegos de palabras y sus doble sentidos. En nuestra opinión, aunque Lewis Carroll haya tenido en mente alguno de esos elementos, es esencialmente una obra para niños, dentro de la literatura fantástica, propia del género sin sentido.

Tal como lo indica Jaime Alazraki en “En busca del unicornio”, en la literatura fantástica el hombre natural enfrenta lo sobrenatural. En autores como Cortázar, la balanza se invierte: el hombre es lo sobrenatural en un entorno natural. “Alicia en el País de las Maravillas” es una obra donde tanto el ser humano como el entorno son sobrenaturales. Alicia se agiganta o se reduce inesperadamente y confunde versos mientras los animales hablan y los naipes ordenan y obedecen. Es un texto donde nada se mantiene, sino que todo se transforma.

© Pablo R. Bedrossian, 2026. Todos los derechos reservados.

BONUS:

Transcribimos el diálogo más famoso de “Alicia en el País de las Maravillas”:

– ¿Me podrías indicar, por favor, hacia dónde tengo que ir desde aquí?

– Eso depende de a dónde quieras llegar – contestó el Gato.

– A mí no me importa demasiado dónde… – empezó Alicia.

– En ese caso, da igual hacia dónde vayas – interrumpió el Gato.

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