“NUESTRO HOMBRE EN LA HABANA”, LA SÁTIRA DE GRAHAM GREENE DEDICADA A LOS SERVICIOS SECRETOS

Serie CONFIESO QUE HE LEÍDO

Título: “Nuestro hombre en La Habana”

Autor: Graham Greene

Año: 1958

En “Nuestro hombre en La Habana”, Graham Greene convierte el espionaje en una sátira sobre la ambición, la mentira y la burocracia. Con una pluma ágil y cargada de ironía el autor nos recuerda que los mayores absurdos no siempre pertenecen a la ficción.

A pesar de sus múltiples merecimientos, a Graham Greene nunca le otorgaron el Premio Nobel; quizás haya sido por envidia a su enorme popularidad o por la vanidosa petulancia de algunos miembros de la Academia Sueca. Quien haya leído “El poder y la gloria” se habrá conmovido desde la primera escena bajo el calcinante sol del desierto con ese sacerdote que huía cargando con su propia culpa.

Greene no solo se destacó por su literatura; fue reclutado por el MI6, el servicio secreto británico, a través de su hermana, Elisabeth, quien trabajaba allí. Tuvo como mentor de inteligencia a Kim Philby, quien ganó fama cuando años después se supo que era un agente soviético. Aunque el escritor inglés luego prologó las memorias de Philby, creemos que su mayor homenaje se encuentra en “El factor humano”, cuyo personaje tiene rasgos del mentado topo.

A diferencia de aquella novela, “Nuestro hombre en La Habana” es una obra de humor, una sátira que ridiculiza las agencias de espionaje y, en particular, a la que Greene y Philby pertenecieron. Ubica la trama en Cuba en 1958, justo antes de la Revolución. El protagonista es un inglés que vende aspiradoras. Su obsesión es pagar la educación universitaria de su hija, para lo cual carece de recursos. Cuando un oscuro personaje lo recluta para servir como espía británico, ve la oportunidad para cumplir su propósito. No le preocupa inventar informes ni crear personajes con tal de acrecentar su paga. En Londres dan por ciertos sus mensajes; sin embargo sus acciones no pasan inadvertidas en la isla caribeña donde se teje una red de intrigas y ambiciones que revelan la mezquindad propia de toda lucha por el poder.

Graham Greene es un maestro del relato. Como en sus otras novelas, comienza con un hecho circunstancial, cuyo contexto el lector desconoce, para luego desplegar la trama conectando a sus personajes y posicionándolos en un entorno que le da paulatino significado a la historia. No es exagerado sostener que todo el relato raya con el absurdo, pero, como dicen que la realidad -que él conoció personalmente- supera la ficción no deberíamos sorprendernos de que semejantes hechos sucedan, sino de que no sucedan más seguido.

© Pablo R. Bedrossian, 2025. Todos los derechos reservados.

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