UNA ANCIANA LLAMADA ANA

Serie PERLAS DE LA BIBLIA

“Estaba también allí Ana, profetisa, hija de Fanuel, de la tribu de Aser, de edad muy avanzada, pues había vivido con su marido siete años desde su virginidad, y era viuda hacía ochenta y cuatro años; y no se apartaba del templo, sirviendo de noche y de día con ayunos y oraciones. Esta, presentándose en la misma hora, daba gracias a Dios, y hablaba del niño a todos los que esperaban la redención en Jerusalén”. Lucas 2:36-38

Se ha dicho que Lucas es el primer historiador cristiano pues ubica el nacimiento de Jesús en la Historia y escribe siguiendo un método que él mismo describe. El contexto de los versículos que compartimos lo constituye la visita de José y María para presentar al niño Jesús en el templo de Jerusalén. No sabemos cómo Lucas obtuvo la información, pero seguramente una fuente confiable le habló de dos ancianos: Simeón y Ana. La historia de Simeón es sumamente interesante, pero queremos enfocarnos en Ana, una mujer que, si se casó a los trece (algo usual para la época), tendría en ese momento unos ciento cuatro años. Podemos imaginarla encorvada y llena de arrugas.

Utilizando muy pocas palabras el relato hace una rica semblanza de Ana. Comienza diciendo que era profetisa. Luego, ofrece datos familiares: menciona el nombre de su padre y la tribu de Israel a la cual pertenecía. A partir de allí describe su actividad.

“No se apartaba del templo”. Uno pensaría que se refiere a formar parte de una congregación religiosa, pero es más probable que tenga que ver con la creencia de que el templo era la casa de Dios. Entonces, no se trataba solo de estar unida a sus hermanos, sino también de la comunión que tenía con el Dios de Israel (sin la cual, además, hubiera sido incapaz de ejercer el rol de profetisa).

“Sirviendo de noche y de día con ayunos y oraciones”. Lucas revela otros tres aspectos: primero, el servicio. Ana no se quedó lamiendo sus heridas -la temprana viudez, la soledad- sino que dio un propósito a su existencia. Segundo, la constancia que implica la expresión “de noche y de día”. Hay personas que solo sirven “de día”, cuando los demás los ven, pero servir “de noche” es estar presente cuando todos se han ido. Además, no ponía la edad como excusa. Tercero, “con ayunos y oraciones” muestra que no era simplemente altruismo, sino fruto de su búsqueda de Dios.

Cuando dice que “presentándose a esa misma hora”, hace alusión al encuentro de Ana con Jesús: el instante en que supo que ese bebé salvaría a su pueblo. Según el texto, esa convicción se tradujo es dos acciones: agradecer a Dios por la salvación de Israel y compartir la buena noticia. Nótese la madurez de la anciana: no se centró en la bendición recibida, sino en Aquel que habría de redimir a Israel.

¿Por qué Lucas incluyó esta breve historia en su evangelio? Hay quienes creen que para indicar que Dios premia la fe. Nosotros formulamos una interpretación diferente: se propuso presentar a Ana como un modelo de fe y conducta que impulse a sus lectores -a nosotros mismos- a imitarla.  

© Pablo R. Bedrossian, 2024. Todos los derechos reservados.


CRÉDITOS MULTIMEDIA

La pintura de la portada se titula «Simeón y Ana alaban al niño Jesús» del pintor flamenco barroco Arent de Gelder (1645-1727). La obra es de dominio público. Curiosamente no encontramos obras de artistas famosos retratando exclusivamente a Ana. Cuando se representa al niño Jesús en el templo siempre se muestra a Simeón en primer plano y Ana en el segundo, probablemente por la longitud del texto que Lucas dedica a cada uno.

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