MARTÍN LUTERO Y LA REFORMA – PARTE 2: PUNTO DE QUIEBRE (por Pablo R. Bedrossian)

Serie “HISTORIA DEL CRISTIANISMO”

Lutero ya había formulado otras tesis, cuyo debate quedó reservado al ámbito académico. Incluso, y, basado en el concepto de la justificación por la fe, había predicado en contra de la venta de indulgencias, que se ofrecían como instrumentos para liberar a quienes aún estaban en el purgatorio. Sin embargo, cuando el 31 de octubre de 1517 clavó sus famosas 95 Tesis en la puerta de la Iglesia del Palacio de Wittenberg, invitando a su debate, no intuyó sus extraordinarias repercusiones.

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Escritas en latín, su título original fue “Disputación acerca de la determinación del valor de las indulgencias”. No eran una diatriba contra el Papado sino un ataque virulento a lucrar con la fe. La venta de indulgencias tenía como propósito principal financiar la terminación de la Catedral de San Pedro, en Roma. En sus tesis, Lutero condenaba tanto la mentira como la avaricia, sintiendo repugnancia por las falsas promesas que los vendedores hacían a los ingenuos creyentes.

Las 95 Tesis no eran una diatriba contra el Papado sino un ataque virulento a la venta de indulgencias. Lutero estaba asqueado de tanta la mentira y avaricia.

Muchos coincidían con la indignación del teólogo, creyendo que Roma abusaba del pueblo alemán. Gracias al reciente invento de la imprenta, rápidamente aquel documento de Lutero se difundió por Europa y fue discutido en todo el continente.

REACCIONES

Dicen que el papa León X atribuyó las 95 tesis a un monje borracho que cuando estuviera sobrio cambiaría de opinión. Dispuso que Lutero fuera juzgado por los agustinos, a cuya orden pertenecía. El teólogo pensó que podía ser condenado y quemado en la hoguera, pero, para su sorpresa, muchos monjes lo apoyaron.

Entonces, ante aquel juicio fallido, el paso siguiente del pontífice romano fue aprovechar la próxima dieta de Augsburgo. La dieta era un órgano político deliberativo, equivalente a los actuales congresos o parlamentos. Estaba conformada por tres cámaras o colegios: el de los electores, el de los príncipes y el de las ciudades, que se reunían por separado. Las asambleas, también llamadas dietas e identificadas por el nombre de la ciudad donde se realizaban, eran convocadas por el emperador, quien eran elegido por el colegio de los electores, que contaba desde 1346 con siete integrantes. A la dieta de Augsburgo asistiría el cardenal Cayetano como representante papal. Debía reunirse con Lutero y obligarlo a retractarse; si el alemán se negaba, sería enviado como prisionero a Roma.

Retrato de Martín Lutero (1570)Uno de los electores, Federico el Sabio de Sajonia, obtuvo del emperador Maximiliano, quien iba a presidir la dieta, un salvoconducto para el teólogo. Previsiblemente, la reunión con Cayetano fue infructuosa y, al enterarse que el cardenal podía arrestarlo a pesar del salvoconducto, Lutero huyó a Wittenberg y pidió un concilio general. En el ínterin, se produjo la muerte del Maximiliano. Como necesitaba un emperador de su confianza, León X apoyaba la elección de Federico el Sabio de Sajonia, aquel protector de Lutero, por lo que propuso una tregua. Envío a un representante para dialogar con Lutero quien se comprometió a detener la polémica siempre y cuando sus adversarios también lo hicieran.

El ataque de un profesor conservador a otro que era defensor radical de las doctrinas de Lutero promovió un debate académico en Leipzig del cual Lutero se sintió obligado a participar. Cuenta Justo L. González que cuando, Lutero y Hans Eck, el conservador, se enfrentaron “resultó claro que el primero era mejor conocedor de las Escrituras, mientras el segundo se hallaba más a gusto en el derecho canónico y la teología medieval. Con toda destreza, Eck llevó el debate hacia su propio campo, y por fin obligó a Lutero a declarar que el Concilio de Constanza se equivocó al condenar a Hus[1], y que un cristiano con la Biblia de su parte tiene más autoridad que todos los papas y los concilios contra ella. Esto bastó. Lutero se había declarado defensor de un hereje condenado por un concilio ecuménico. Aunque los argumentos del Reformador resultaron mejores que los de su contrincante en muchos puntos, fue Eck quien ganó el debate, pues en él logró demostrar lo que se había propuesto: que Lutero era hereje, por cuanto defendía las doctrinas de los husitas”[2].

Arriesgando su vida en un debate en Leipzig, Lutero declaró que un cristiano con la Biblia de su parte tenía más autoridad que todos los papas y los concilios.

La precaria paz se había roto. Finalmente se había elegido a Carlos I de España como emperador, por lo que León X ya no tenía motivos para aliarse con el protector de Lutero. La confrontación era inevitable.

LA BULA PAPAL CONTRA LUTERO

El papa emitió la bula Exsurge Domine condenando los errores de Martín Lutero el 15 de junio de 1520. Allí ora a San Pedro diciendo:

“Avisasteis bien de que vendrían falsos maestros en contra de la Iglesia Romana, para introducir sectas ruinosas, atrayendo sobre ellas rápidas condenas. Sus lenguas de fuego son un mal incansable, lleno de veneno mortal. Ellos tienen un celo amargo, la discordia en sus corazones, y se jactan y mienten en contra de la verdad”[3].

Más adelante declaraba:

“Aún más, debido a los precedentes errores y de otros muchos contenidos en los libros escritos y en los sermones de Martín Lutero, del mismo modo, nosotros condenamos, reprobamos y rechazamos completamente todos los libros, escritos y sermones del citado Martín… Prohibimos a todos los fieles de ambos sexos, en nombre de la santa obediencia y bajo las penas mencionadas en los que incurrirán inmediatamente, leerlos, apoyarlos, predicarlos, alabarlos, imprimirlos, publicarlos o defenderlos… De hecho, e inmediatamente después de la publicación de esta carta, todas estas obras deberán ser buscadas cuidadosamente… y deberán ser quemadas pública y solemnemente en presencia de los clérigos y del pueblo bajo todas y cada una de las penas anteriores”[4].

El tono amenazante delataba el grado de frustración de su autor.

Habían pasado menos de tres años desde que Lutero clavara en Wittenberg sus 95 Tesis y ya le habían dedicado una bula papal.

La orden papal fue seguida a medias. El poder de León X había menguado. Al mismo tiempo, las ideas bíblicas del teólogo alemán venían ganando apoyo en amplias regiones de Europa. Cuando Lutero recibió la copia de la bula que lo emplazaba a abjurar de sus principios, la quemó. Había entrado a un camino sin retorno y su suerte dependía de la voluntad de los gobernantes.

Lutero en la Dieta de Worms (1877) Anton von Werner

LA DIETA DE WORMS

Se decidió que Lutero compareciera en la dieta que tendría lugar en Worms, una de las ciudades más antiguas de Alemania, ubicada a unos setenta kilómetros de la actual Frankfurt. Escuchemos nuevamente el relato de Justo L. González:

“Cuando Lutero llegó a Worms, fue llevado ante el Emperador y varios de los principales personajes del Imperio. Quien estaba a cargo de interrogarlo le presentó un montón de libros, y le preguntó si él los había escrito. Tras examinarlos, Lutero contestó que los había escrito todos, y varios otros que no estaban allí. Entonces su interlocutor le preguntó si continuaba sosteniendo todo lo que había dicho en ellos, o si estaba dispuesto a retractarse de algo… Pidió un día para considerar su respuesta.

Al día siguiente… en medio del mayor silencio, se le preguntó a Lutero si se retractaba. El monje contestó diciendo que mucho de lo que había escrito no era más que la doctrina cristiana que tanto él como sus enemigos sostenían, y que por tanto nadie debía pedirle que se retractara de ello. Otra parte trataba acerca de la tiranía y las injusticias a que estaban sometidos los alemanes, y tampoco de esto se retractaba, pues tal no era el propósito de la dieta, y tal abjuración sólo contribuiría a aumentar la injusticia que se cometía. La tercera parte, que consistía en ataques contra ciertos individuos y en puntos de doctrina que sus contrincantes rechazaban, quizá había sido dicha con demasiada aspereza. Pero tampoco de ella se retractaba, de no ser que se le convenciera de que estaba equivocado.

Su interlocutor insistió: “¿Te retractas, o no?” Y a ello respondió Lutero, en alemán y desdeñando por tanto el latín de los teólogos: “No puedo ni quiero retractarme de cosa alguna, pues ir contra la conciencia no es justo ni seguro. Dios me ayude. Amén”. Al quemar la bula papal, Lutero había roto definitivamente con Roma”[5].  

1520 fue un año clave para Lutero. Publicó tres ensayos donde exponía formalmente sus doctrinas: “A la nobleza cristiana de la nación alemana acerca del mejoramiento del estado cristiano”, “La libertad cristiana” y “La cautividad babilónica de la Iglesia”. Revela a sus 37 años la madurez de su pensamiento. Sin embargo, enfrentaría aún una oposición aún mayor en su camino.

© Pablo R. Bedrossian, 2017. Todos los derechos reservados.


NOTA ACLARATORIA:

Este artículo es el segundo de una serie de tres notas sobre Martín Lutero y la Reforma. Aunque consultamos una vasta bibliografía, mencionamos debajo sólo la más importante. Nuestro relato sigue en buena medida las obras del Dr. Justo L. González, un brillante historiador cubano-norteamericano, a quien tuvimos oportunidad de conocer junto a mi hermano Alejandro en una serie de conferencias que dio en Buenos Aires hace muchos años. Como lectores, siempre vamos a tener con él una enorme deuda de gratitud.


REFERENCIAS

[1] Ver el apartado LOS INTENTOS PREVIOS DE REFORMA del presente trabajo y nuestro artículo EL GRAN REFORMADOR CHECO JAN HUS, Parte 1, que puede leerse en https://pablobedrossian.wordpress.com/2013/09/16/el-gran-reformador-checo-jan-hus-parte-1-por-pablo-r-bedrossian/

[2] González, Justo L., “Historia del Cristianismo” Tomo 2, Unilit, Miami, Fl., Estados Unidos, Edición revisada, , 1994, p.21

[3] León X, Bula Exsurge Domine,1530. Traducción de Miguel Tenreiro. Edición digital en https://www.catolicosalerta.com.ar/magisterio-iglesia/leon10-bula-exsurge-domine.pdf, p.1

[4] León X, Op. cit. p.7

[5] González, Justo L., “Historia del Cristianismo” Tomo 2, p.21,22


CRÉDITOS MULTIMEDIA

La primera imagen se conoce como “Lutero en la Dieta de Worms”; es un grabado en madera de 1556, cuyo autor permanece anónimo; su uso es de dominio público.

La segunda imagen se conoce como “Retrato de Martín Lutero”; fue pintada por Lucas Cranach El Joven en 1570. Se expone en Landesmuseum de Württemberg; su uso es de dominio público.

La tercera pintura se titula, como la primera, “Lutero en la Dieta de Worms”;  fue realizado por Anton von Werner en 1877 y su uso es de dominio público. Se encuentra actualmente en la Staatsgalerie de Stuttgart


BIBLIOGRAFÍA

Deiros, Pablo, “Historia del Cristianismo”, Tomo 3 “Las Reformas de la Iglesia”, Ediciones del Centro, Buenos Aires, Argentina, 2008

González, Justo L., “Historia del Cristianismo” Tomo 2, Unilit, Miami, Fl., Estados Unidos, Edición revisada, 1994

González, Justo L, “Historia del Pensamiento Cristiano”, Ed.Caribe, 2002 Tomo III

Erikson, Erik H., “Young Man Luther, a Study in Psychoanalysis and History”, W. W. Norton & Company, New York – London, 1993

Johnson, Paul, “La Historia del Cristianismo”, Javier Vergara Editor, Buenos Aires, Argentina, 1989

Lutero, Martín, “Obras de Martin Lutero – Tomo I”, Iglesia Evangélica Luterana Unida  auspicio de la Federación Luterana Mundial, 2016

DOCUMENTOS ANEXOS:

León X, Bula Exsurge Domine, 1520. Traducción de Miguel Tenreiro. Edición digital en https://www.catolicosalerta.com.ar/magisterio-iglesia/leon10-bula-exsurge-domine.pdf


MÁS ARTÍCULOS DE LA SERIE “HISTORIA DEL CRISTIANISMO”

 

UN PASEO POR LA ISLA DE LOS MUSEOS DE BERLÍN (por Pablo R. Bedrossian)

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En el trayecto del río Spree a través de Berlín, emerge una isla con forma de T invertida e inclinada, que fue la cuna de la ciudad, pues allí se asentaron los primeros pobladores a principios del siglo XIII. En la segunda mitad del siglo XV en ese sitio se erigió el Palacio Real para los poderosos Electores de Brandenburgo, pertenecientes a la familia Hohenzollern, famosa por su adhesión a la Reforma, cuya estirpe gobernó por siglos. Aunque el Palacio fue destruido en 1950 aún se encuentran en la isla la impresionante Catedral de Berlín (la luterana Berliner Dom), el Lustgarten, un amplio parque cubierto por una espesa grama, y un grupo de notables museos, que le ha provisto el nombre de Isla de los Museos (en alemán Museumsinsel). Si alguno tiene interés en conocer más acerca del futuro, puede visitar el sitio http://www.museumsinsel-berlin.de/home  , de donde tomé y edité esta maqueta, que traza en rojo nuestro recorrido.

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Si uno arranca desde la punta, en dirección de norte a sur , dejando de lado a mano derecha el Bode-Museum, lo primero que se encuentra es la Alte Nationalgalerie (Antigua Galería Nacional). Aunque fue fundada años antes, el actual edificio fue diseñado por Friedrich August Stüler en 1865 (sobre bocetos del rey Federico Guillermo IV) e inaugurado en 1876. La estructura, que remeda un templo griego –obviamente es una obra neoclásica-, se encuentra elevada y se accede a ella a través de una escalinata doble. Una bella columnata da un aspecto imponente a la fachada.

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Por delante de la columnata y arriba del enorme pórtico se encuentra una inmensa estatua ecuestre de Federico Guillermo IV, rey de Prusia. No debe sorprender este título. Alemania durante la primera parte del siglo XIX continuaba siendo un conjunto de estados que habían sido parte del Sacro Imperio Romano Germánico. La historia de Alemania como nación puede fijarse en 1871 con el nacimiento del imperio alemán. Para quien desee saber más sobre la historia de la nación germana, recomiendo leer “La cultura: todo lo que hay que saber” de Dietrich Schwanitz.

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Si uno cruza todo el frente se encuentra con el Neues Museum (“Museo nuevo”) y el acceso al Pergamonmuseum (“Museo de Pérgamo”), quizás el más famoso de los museos de la isla, por su extraordinaria colección de arquitectura y escultura antigua. Al salir de allí, y por el lado derecho recorremos un espectacular pasillo formadas por columnas con capiteles dóricos.

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En uno de sus lados tiene una curiosa escultura de Humpty Dumpty, llamada “la máquina del futuro total”, de Jonathan Meese, un artista nacido en Tokio en 1970, que vive en Berlín.

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Avanzando encontramos a mano izquierda el imponente Altes Museum (Museo Antiguo), obra de Karl Friedrich Schinkel, también en estilo neoclásico, con un enorme pórtico de 87 metros sostenido por 18 columnas jónicas, que se considera una de las columnatas más grandes del mundo. Fue inaugurado en 1830 y actualmente alberga parte de la colección de arte clásico, centrado en la antigua Grecia, aunque también hay secciones de arte romano y etrusco.

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Tiene en su frente dos espléndidas esculturas de bronce. Una de ellas es “Kämpfende Amazone” (“Amazona peleando”) de August Kiss, instalada en 1842, al lado derecho de la escalera principal que conduce al interior del edificio. Muestra con gran expresividad los esfuerzos de una amazona para repeler el ataque de una pantera. La estatua en el lado opuesto, “Löwenkämpfer” (“León de combate”) se agregó en 1861.

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En su techo hay estatuas gemelas, cada una de ellas con un hombre domando un caballo, creación de Christian Friedrich Tieck.

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Por delante, el Altes Museum tiene una enorme pila de granito rosado de 70 toneladas y casi siete metros.

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Para admirar todo el esplendor de la columnata del Altes Museum hay que hacerlo desde el Lustgarten, un bellísimo parque público que se extiende generosamente por delante, con un grueso césped intensamente verde. De paso, permítanme presentarme.

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Caminemos por el parque, que fue escenario de concentraciones populares a lo largo de los siglos y miremos a la izquierda. Primero, vemos una pequeña fuente, pero luego, se levanta imponente la Catedral de Berlín.

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La Berliner Dom se erige donde antiguamente existía una iglesia dominica. Fue construida entre 1747 y 1750 e incluía la cripta familiar de los poderosos Hohenzollern. La monumental construcción neobarroca actual fue construida entre 1894 y 1905 y es obra de Julius Raschdorff. La enorme cúpula central tiene 98 metros de altura. Su color verde proviene del cobre oxidado del que está revestida. A pesar de los graves daños que sufrió durante la 2ª Guerra Mundial fue restaurada completamente. Es de algún modo el contrapunto reformado a la Basílica de San Pedro en Roma.

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Dependiendo del ángulo, entre la cúpula central y la menor derecha se observa la Fernsehturm, la torre de la televisión, popularmente conocida como Telespargel (escarbadiente), que es la estructura más elevada de la ciudad con 365 metros, construida en 1969, la que pude subir durante otro paseo.

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La fachada cargada de detalles arquitectónicos, incluyendo elaboradas estatuas. En su centro tiene a un Cristo de bronce color verde claro. Esta figura está más cerca del Pantokrator (el “Señor de todo”), que juzgará a los vivos y a los muertos, que al humilde carpintero que murió crucificado. Su mano derecha tiene extendidos el pulgar, el índice y el dedo medio, formando lo que se conoce como “la mano del predicador”. Por encima de él hay dos mujeres de aspecto mitológico (¿acaso la sabiduría y la justicia?) con sendos libros mirando a la cruz que corona la escena.

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Pensamos que la monumentalidad de la entrada tiene como propósito empequeñecer la imagen humana ante la presencia divina.

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Sus imponentes puertas –según suponemos- juegan un rol parecido: abrir el paso a cada ser humano al contacto con Dios.

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Un poco más adelante, siempre siguiendo el magnífico Lustgarten se encuentra el Humboldt Box, inaugurado en 2011. Se trata de un edificio de líneas rectas que forman una suerte de octágono de acero y cristal. Se levantó temporalmente para compartir con los visitantes los avances del proyecto cultural más importante de Alemania, el Humboldt Forum (Schloss-Humboldtforum), y será desmotado cuando esta obra se termine.

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Desde donde venimos, se ven a la derecha tres estructuras cilíndricas amarillas que parecen silos.

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Delante de los cilindros amarillos, durante mi visita observé unas columnas mucho más pequeñas, de fondo blanco y bordes rojos, con fotos de protagonistas de la historia que fueron perseguidos por los nazis. Esas estructuras forman parte de la exposición “Diversity Destroyed – Berlin 1933-1938”. En el website http://www.dhm.de/archiv/ausstellungen/zerstoerte-vielfalt/en/  encontré la información en inglés que aquí traduzco:

“Durante la época de la República de Weimar, Berlín fue el centro político, una vibrante metrópolis con más de cuatro millones de habitantes. Sin embargo, el nombramiento de Adolf Hitler como Canciller del Reich el 30 de enero de 1933 marcó el comienzo de la destrucción final de la democracia. Los derechos básicos esenciales y el ordenamiento jurídico fueron invalidados; sindicatos fueron disueltos y partidos políticos y organizaciones sociales prohibidos o forzados a cerrar. La toma del poder por los nacionalsocialistas se llevó a cabo con una rapidez sin precedentes y se caracterizó por una ola de terror contra los opositores políticos, la población judía y otros grupos de la sociedad alemana. La exposición ‘Diversidad destruida. Berlín 1933 – 1938’ es una contribución del Museo Histórico Alemán al tema en 2013. Recuerda en particular la toma del poder en 1933 y el pogrom de noviembre en 1938 (Nota: Un pogromo es el saqueo y matanza de gente indefensa, especialmente judíos, llevados a cabo por una multitud). La exposición reúne más de cuarenta proyectos de museos y monumentos, asociaciones privadas y las iniciativas que tienen que ver con la historia de Berlín bajo el nacionalsocialismo en exposiciones, proyectos de arte temporales, obras de teatro, lecturas, proyectos de cine o guías de audio. Juntos se documentan las consecuencias desastrosas de la dictadura nazi para la vida en la ciudad capital”.

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Allí nomás, para salir de la isla hay un puente con cuatro bellas esculturas, justo donde inicia la arteria más emblemática de Berlín, Unter der Linden (“La avenida de los tilos”). Conviene cruzar ese hermoso puente y doblar hacia la derecha, bordeando la isla.

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El camino corre paralelo al canal y conduce a la fachada posterior del Pergamonmuseum que parece dos templos griegos.

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Un poco más adelante, poniéndole un broche de oro, llegamos a la entrada del Bode Museum. Cruzamos un puente y estamos ahí. Los domingos, un mercadillo de pulgas embellece aún más el lugar mientras se oyen acordes de tango, que se baila en un jardín cercano abierto al público.

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Me despido contando que frente al Bode Museum compré una Biblia en alemán impresa en 1907 y vi un póster muy divertido, que muestra sin vergüenza la verdad que encierra el marxismo, que de dictadura tiene todo y de proletariado, nada. Recuerden que los berlineses padecieron el comunismo con un muro absurdo que encerraba a las personas en un mundo totalitario, privándolas de una plena libertad. En la República Democrática Alemana (tan bien reflejada en la película “La vida de los otros”) todos los ciudadanos eran iguales, pero algunos eran más iguales que otros.

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© Pablo R. Bedrossian, 2014. Todos los derechos reservados.


CRÉDITOS MULTIMEDIA

Todas las fotografías fueron tomadas por el autor de esta nota y es el dueño de todos sus derechos, a excepción de la maqueta con el recorrido, que fue tomada del sitio  http://www.museumsinsel-berlin.de/home/ y luego editada.

EL GRAN REFORMADOR CHECO JAN HUS – Parte 2 LOS HUSITAS (por Pablo R. Bedrossian)

Serie “HISTORIA DEL CRISTIANISMO”

Jan Hus había sido para mí un nombre más en la lista de reformadores fallidos: hombres que lucharon por ideas legítimas cuya voz fue suprimida por los poderosos de su tiempo, un héroe anónimo, cuyo fuego sólo se recuerda por sus cenizas. Pero al llegar a Praga me di cuenta que su legado sigue vivo de una doble manera: uno religioso y otro espiritual.

Monumento a Jan Hus y detrás la Iglesia de San Nicolás, devuelta a los husitas
Monumento a Jan Hus y detrás la Iglesia de San Nicolás, devuelta a los husitas

La actual República Checa es la nación con menos creyentes de Europa. Según los datos que allí me bridaron un 60% de la población es agnóstica, un 20% católico, 10% husita y 10% del resto de religiones. Al profundizar, observé que bajo el nombre de husitas incluyen a evangélicos y a otras confesiones reformadas. Sin embargo, en la actualidad hay husitas, y la Iglesia de San Nicolás, en una esquina de la Plaza, les pertenece. ¿Qué ha ocurrido desde la muerte de Jan Hus?

EN DIRECCIONES OPUESTAS

Los seguidores de Hus en Bohemia continuaron su obra, denominándose “husitas”, divididos en dos alas: una moderada (los “utraquistas”) y otra radical (los “taboritas”). En un primer momento, todos los husitas se pusieron bajo las órdenes del general Jan Zizka, y pelearon contra las tropas del emperador Segismundo. Se cuenta que Zizka, gravemente enfermo por la peste, pidió a sus soldados que a su muerte lo despellejaran “para acompañarlos a la batalla, con mi piel estirada en los tambores”.

Tras la muerte de Jan Zizka, las divisiones se hicieron insalvables pues los husitas radicales se convirtieron en una suerte de guerrilla que fue finalmente derrotada. Cuenta el historiador cubano-norteamericano Justo L. González que pese a ello “las doctrinas de Hus no desaparecieron. A mediados del siglo XV sus seguidores se unieron a algunos valdenses y formaron la Unión de los Hermanos Bohemios, que posteriormente adoptó las ideas de la Reforma Protestante”[1]. Lo que González llama “Hermanos Bohemios” nosotros lo conocemos como “Hermanos Moravos”, cuyas iglesias incluso existen fuera de Europa, principalmente en Estados Unidos. Entre sus predecesores se encuentra el educador Juan Amós Comenio, quien condujo a sus fieles al exilio debido a las grandes persecuciones padecidas. Pero el espíritu renovador se debe sobre todo al conde Graf von Zinzendorf, un cristiano pietista. Bajo su liderazgo se fundó la comunidad de Herrnhut y un despertar espiritual sacudió la iglesia allí en 1727, generando no sólo una fuerte acción social a favor de los necesitados, sino también una poderosa visión misionera, alcanzando países de África y América.

Los Hermanos Moravos llegaron hasta la costa norte de Honduras y Nicaragua, evangelizando la Mosquitia. Dice el premiado escritor hondureño Julio Escoto “como es sabido, Centroamérica fue hasta el siglo XVII predominantemente católica, pero a partir de ese período, cuando los agentes ingleses comienzan a intervenir en la vida regional, el credo moravo se impone en una amplia franja del istmo, la de los pueblos de La Mosquitia, y empieza a cambiar notablemente el peso de la concepción romana de la relación entre el hombre y la deidad”[2]. Hoy los miskitos en una alta proporción pertenecen a la Iglesia Morava.

LA IGLESIA HUSITA CHECOSLOVACA

Pero la historia también tiene otra vertiente dentro de la patria de Jan Hus. La Primera República Checoslovaca surgió tras la caída Imperio Austro-Húngaro en 1918, al final de la 1ª Guerra Mundial. Bohemia y Moravia fueron integradas con Eslovaquia bajo un mismo estado. Como la Iglesia Católica había sido utilizada por el emperador para frenar el llamado resurgimiento checo, sacerdotes católicos renovadores aprovecharon la coyuntura para separarse y crear la Iglesia Husita Checoslovaca en 1920, introduciendo, entre otros cambios, la abolición del celibato obligatorio y el uso de la lengua checa en los servicios religiosos, democratizando el ministerio eclesiástico a través de la participación directa de los laicos. La Iglesia Husita, que reconoce a Jan Hus como su predecesor e inspirador, participó valientemente de la resistencia a la ocupación nazi, pero durante el comunismo sufrió una gran fractura que la dañó severamente. Del 10% de la población que se identificaba con ella en 1950, hoy conserva menos del 2%.

EL LEGADO MÁS IMPORTANTE

Pero el legado de Jan Hus no es sólo religioso sino espiritual. El coraje demostrado al aceptar la muerte antes que renunciar a sus convicciones lo convirtió en un símbolo patrio. Más que un mártir, es visto como un héroe que amó su nación. Su integridad y su valentía están presentes en el recuerdo de cada checo. La fe en Jesucristo fue su inspiración, y no es improbable que su ejemplo vuelva a mover el corazón de su pueblo en dirección a Aquel por quien dio la vida.

LOS GRUPOS MILENARISTAS

Paul Johnson hace una observación interesante al respecto que ilumina mejor el comportamiento de grupos como los husitas radicales “La creencia de que el milenio era inminente era la señal para el ataque a los ricos: había que derribarlos en un apocalipsis terrenal antes de arrojarlos a las llamas eternas del otro mundo…Los igualitarios formaron el  ala radical de los husitas después de 1419; tenían fondos comunes y comunidades del tipo kibutz… Por supuesto,decía la argumentación, la sociedad cristiana ortodoxa en todos los aspectos ha traicionado sus orígenes y aceptado las normas del mundo; por consiguiente, era la sociedad, no de Cristo, sino del Anticristo, y su derrocamiento sería el preludio de la parousía…  Esta tendencia de los milenaristas anárquicos a dominar y por lo tanto arruinar los movimientos reformistas fue una de las razones por las que la Iglesia (Catolica) había permanecido tanto tiempo sin ser reformada. Lutero estaba decidido a evitar este destino”.[3]

© Pablo R. Bedrossian, 2013. Todos los derechos reservados.


REFERENCIAS

[1] González, Justo L, “Historia del Pensamiento Cristiano”, Ed.Caribe, 2002 Tomo II, p.348

[2] Escoto, Julio, “Downtown” paraíso: reflexiones sobre identidad en Centroamérica, “Encuentros”, Centro Cultural del Bid, Enero 2002, No 44

[3] Johnson, Paul, “La Historia del Cristianismo”, Javier Vergara Editor, 1989, p.299 y 321


CRÉDITOS MULTIMEDIA

Todas las fotografías fueron tomadas por el autor de esta nota y a él pertenecen todos los derechos.