EDINBURGO: LOS MEJORES LUGARES DE LA CIUDAD VIEJA (por Pablo R. Bedrossian)

Hace unos años, durante una excursión, escuché a varias personas asegurar que Edimburgo era la ciudad más linda del mundo. Hablaban con tanta emoción que me propuse conocerla. Tuve la oportunidad. Me pareció una ciudad diferente, de esas que definitivamente vale la pena conocer. Los invito a acompañarme en este recorrido por sus mejores lugares.

Edinburgo es la capital de Escocia. El viaje en tren desde Londres toma cuatro horas y va de sur a norte.

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Recorrer sus lugares más representativos es muy fácil debido a que tiene dos grandes ejes: al sur la Royal Mile (en español Milla Real), alrededor de la cual creció el Old Town (la Ciudad Vieja), y al norte, George Street, corazón del New Town (la Ciudad Nueva).

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El Old Town y el New Town fueron declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1995; ambos ocupan zonas altas de la ciudad y están separados por una depresión o valle muy angosto donde se encuentran las vías del ferrocarril y los Princes Street Gardens (Los Jardines de la Calle de los Príncipes), un parque público al pie del Castillo de Edinburgo.

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La piedra domina las edificaciones, cuya tonalidad va del ocre al gris tierra. La ciudad pasa buena parte del año cubierta por densas nubes. Para animar la vida, los edificios y comercios se adornan con flores y guirnaldas de colores. Hay numerosas esculturas; una de las representaciones más comunes es el unicornio, que es el animal nacional.

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Le proponemos recorrer los lugares más importantes de la Ciudad Vieja, descubrir su historia y su belleza.

1. EL CASTILLO

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Asentado sobre un enorme peñasco, conforma una pequeña ciudadela amurallada en cuyo interior hay diversos edificios. Ha servido como cuartel, palacio real y cárcel debido su posición privilegiada, que ofrece una visión panorámica y dificultades al acceso enemigo. Las construcciones que han perdurado se levantaron desde el siglo XII hasta el siglo XX. Un detalle poco mencionado es que en el siglo VI Edwin de Northumbria, de quien toma el nombre la ciudad, erigió allí el primer fortín. El único acceso al castillo es a través de una amplia explanada ascendente de piedra, continuación de la vía más importante del Old Town, la Royal Mile; el resto de la fortaleza está rodeada de acantilados.

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Hay mucho para admirar dentro de ella. Por ejemplo, la diminuta la capilla de Santa Margarita, que es el edificio más antiguo de la fortaleza y de la ciudad; también el bello Memorial Nacional de la Guerra de Escocia y el antiguo palacio con su bonita torre medieval.

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Es posible visitarlo por dentro.

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La piedra de Scone, utilizada históricamente para coronar a los reyes de Escocia, estuvo durante varios siglos colocada debajo de la Silla de San Eduardo, trono sobre el que se corona a los monarcas británicos en Inglaterra. Obviamente esa ubicación representaba la subordinación forzada de Escocia a la corona británica. Finalmente, en 1996 fue devuelta y colocada en el Castillo de Edimburgo, aunque debe ser trasladada a Londres cada vez que se proclame un nuevo rey.

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Los muros del castillo están decorados con inscripciones antiguas, imágenes curiosas y espléndidos ornamentos. Además, ofrece excelentes vistas panorámicas hacia el New Town.

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2. THE ROYAL MILE

Esta milla (que en realidad mide 1.8 km) es el corazón de la ciudad. Se extiende siguiendo una pendiente descendente desde el Castillo de Edimburgo hacia el Palacio de Holyroodhouse (en inglés Holyrood Palace). Fue fundada en el siglo XI y originalmente conectaba la fortaleza con una abadía. A lo largo de su trayecto recibe diversos nombres. Sobre ella se encuentran los sitios de mayor interés, tales como la Saint Giles Cathedral o el Parlamento Escocés.

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Podemos dividirla en dos: la parte que va desde el Castillo hasta el cruce con la calle Bridge (que la Royal Mile divide en North Bridge y South Bridge), ancha y con un bello empedrado, y desde Bridge hasta el Palacio de Holyroodhouse más angosta y pavimentada.

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3. SAINT GILES CATHEDRAL

Su nombre verdadero es High Kirk (Iglesia Mayor). Es una bella catedral presbiteriana cuya construcción se inició en el siglo XII; sin embargo, las constantes remodelaciones a lo largo de los siglos han modificado totalmente su fisonomía original.

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Su aspecto exterior es gótico, destacándose su peculiar cúpula, con forma de corona real.

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El interior de la catedral es muy sobrio.

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Secciones de su techo toman un bellísimo color azul que contrasta con la frialdad de la piedra.

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Una de sus joyas es el órgano de tubos.

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Su púlpito fue ocupado por el gran reformador escocés John Knox. Es recordado mediante una estatua de bronce realizada por James Pittendrigh Macgillivray en 1904, que lo muestra sosteniendo y señalando su biblia.

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Algunos de sus vitrales son magníficos; vale la pena detenerse a admirarlos.

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4. CAPILLA DEL CARDO

Dentro de la Saint Giles Cathedral se encuentra la espectacular Capilla del Cardo, con su techo nevado, doseles heráldicos tallados y bancos labrados.

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Quizá el detalle más famoso es el ángel de madera tocando su gaita.

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5. VICTORIA STREET Y GRASSMARKET

Muy cerca del Castillo, y vecina a la Royal Mile,  se encuentra Victoria Street, una calle con lujosas tiendas y una terraza donde se puede comer al aire libre disfrutando de excelentes vistas.

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Pocos metros más abajo, se encuentra la preciosa plaza Grassmarket, con una amplia variedad de restaurantes bajo el entorno medieval de la zona.

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Damos la vuelta por el Grassmarket hacia la derecha y subimos por un paseo de amplias escaleras, el Granny’s Green Steps. La imagen desde allí del castillo sobre la roca es imponente.

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También si miramos hacia el otro lado, tendremos frente a nosotros una magnífica arquitectura.

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Al llegar al final de las escaleras, el Castillo de Edimburgo ha quedado a nuestra izquierda. Hemos dado una vuelta completa, para regresar casi al principio de la Royal Mile.

6. MUSEO NACIONAL DE ESCOCIA

El National Museum of Scotland ocupa dos edificios, uno al lado del otro.

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Recorrerlo por dentro es muy interesante por su armazón de hierro.

Edimburgo 28Es uno de los museos más eclécticos del mundo pues ofrece una enorme variedad de piezas de muy diversas procedencias. Por ejemplo, Dolly, la primera oveja clonada, que se muestra embalsamada, jarrones chinos, bicicletas antiguas y autos de Fórmula 1.

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7. GREYFRIARS KIRK

Famoso por su historia y por su iglesia, hoy es el cementerio más importante de Edimburgo.

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Entre sus muchas curiosidades, hay tres que deseamos destacar. La primera, a pocos metros antes de la entrada hay una estatua en bronce de Bobby, un perrito que vivió junto a la tumba de su amo durante 14 años.

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La segunda es que los escoceses creen en los fantasmas; incluso hay tours nocturnos al cementerio para verlos…

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La tercera es que desde allí se puede observar el George Heriot’s School, una importante escuela privada, que inspiró Hogwarts, el colegio de magia y hechicería donde estudió Harry Potter según la saga. Su autora J. K. Rowling escribió en una cafetería de Edimburgo su primera novela.

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8. LADY STAIR’S HOUSE

Un poco más adelante, del mismo lado, está la Lady Stair’s House, que aloja el Museo de los Escritores. El museo ocupa una casona sobre una pequeña plaza de piedra rodeada de edificios. Para llegar hay que entrar por el Lady Stair’s Close.

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El museo por dentro está lleno de historia e historias.

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Tip: Un poco antes del Lady Stair’s Close se encuentra la Gladstone’s Land, una vivienda de seis plantas del siglo XVII que sirvió de habitación a una familia de comerciantes. Su fachada tiene dos arcadas y una escalera desde la cual se pueden tomar excelentes imágenes de la Royal Mile. Se denominan lands a unos edificios altos construidos en terrenos estrechos.

9. DEACON BRODIE’S TAVERN

El nombre de este colorido pub homenajea a uno de los personajes más famosos de la ciudad, el diácono Brodie. Su título no surgió de una designación religiosa, sino que lo recibió como director del gremio masón de artesanos de la ciudad. Sin embargo, llevaba una doble vida: de día era un respetable empresario dedicado a la fabricación de cajas fuertes y de noche un ladrón que utilizaba sus dotes de cerrajero para vaciar las casas de sus clientes. Terminó colgado en la horca en 1788, y se dice que su historia inspiró a Robert Louis Stevenson a escribir El Extraño Caso del Doctor Jekyll y Mr Hyde.

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10. LA ESTATUA DE DAVID HUME

Enfrente de la Deacon Brodie’s Tavern encontraremos la estatua de David Hume, el famoso filósofo escocés.

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Paradójicamente, la figura en bronce de este pensador es fuente de superstición, pues la gente cree que tocar el dedo gordo de su pie derecho trae buena suerte.

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11. CLOSES, WYNDS Y OTROS CALLEJONES

Mientras admiramos majestuosos edificios de piedra cuyas fachadas delatan el paso de los siglos, observamos una de las mayores curiosidades de Edimburgo: los numerosos pasadizos y callejuelas centenarias que desembocan en la Milla Real, que dan a la ciudad vista desde arriba un patrón similar al conocido como espina de pescado[1].

Edimburgo 66Estos callejones adquieren nombres como close, wynd o court (patio). Hay varios famosos; por ejemplo, el James Court, construido entre 1723 y 1727 o el Advocate’s close (el Callejón del Abogado) que es un pasaje peatonal de 1544, constituido por una serie de escaleras que une la elegante calle Cockburn con la Milla Real. Algunos son simples senderos peatonales, pero otros deparan interesantes sorpresas.

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12. LA CASA DE JOHN KNOX

En esta vivienda ubicada en la Milla Real y construida en 1450 pasó sus últimos años el gran reformador escocés John Knox (1513-1572), padre del presbiterianismo. Era un sacerdote católico que abrazó los vientos renovadores de la iglesia escocesa. Por su participación en una rebelión fue castigado a trabajos forzados durante dos años en una galera de la Armada Francesa. Liberado por gestión de Inglaterra, abrazó la Reforma Protestante, estuvo en Suiza y regresó más tarde a Escocia donde luchó como patriota.

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En 1559 junto a otros líderes estableció las bases de la Iglesia Presbiteriana. En 1567 los escoceses lograron terminar con la dominación francesa; coincidentemente, la reina María I, la católica María Estuardo abdicó. A partir de allí Escocia se convirtió en una nación de fe protestante, de la cual Knox fue el dirigente más notable.

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13. LA IGLESIA DE CANONGATE

Construida a fines del siglo XVII por James Smith, es la iglesia preferida de Isabel II, la reina de Inglaterra, cuando llega a Escocia. Durante nuestra visita a esta famosa pero austera capilla, la anciana que nos recibió comentó que la reina había participado del servicio religioso dos semanas atrás.

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Se ha tratado de conservar el interior lo más fielmente posible a su diseño original.

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El hermoso órgano que se puede observar al fondo de la planta superior fue instalado en 1988.

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En uno de los costados tiene un pequeño cementerio que vale la pena recorrer no sólo por hallarse allí la tumba del padre del capitalismo moderno, Adam Smith, sino, y por sobre todo, para admirar las espectacular vista del Old Royal High School, inaugurado en 1829, ubicado en la ladera sur de Calton Hill, en el lado norte de la ciudad. Este edificio neoclásico también es conocido como New Parliament House por una propuesta que hubo en 1970 de trasladar allí el Parlamento.

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14. MUSEO DE EDIMBURGO

Poniéndole color al gris plomizo del cielo y al color arena oscuro de los edificios, el Museo de Edimburgo se encuentra sobre la Royal Mile, muy cerca de la Iglesia de Canongate y del Parlamento Escocés. Ocupa una vieja casa construida en el siglo XV, la Huntly House.

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El museo se abrió en 1932 y tiene una colección variada e interesante, pero nosotros preferimos admirar el exterior del edificio, que es una de las nueve construcciones más antiguas que sobreviven en la ciudad.

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15. PARLAMENTO ESCOCÉS

Rompiendo la tendencia conservacionista de la Ciudad Vieja, y vecino al Palacio de Holyroodhouse, se encuentra el moderno edificio del Parlamento Escocés. Ocupa el extremo este de la Milla Real. Su construcción se inició en 1999 bajo el diseño y dirección del arquitecto catalán Enric Miralles, que murió durante las obras, y fue finalizada por su esposa y socia, la italiana Benedetta Tagliabue. Su partner en Escocia fue el prestigioso Estudio RMJM. El edificio de cuatro plantas está emplazado en el predio donde funcionó una conocida fábrica de cerveza; ha ganado premios, pero costó diez veces más de lo presupuestado.

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El diseño se basa en el simbolismo. Por dentro parece una pequeña ciudad que representa la tierra escocesa, su gente y su cultura.

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El Parlamento sesionó por primera vez en su nueva casa en 2004. Escocia cuenta con una asamblea legislativa desde 1235, que en aquel entonces estaba conformada por nobles y eclesiásticos, sesionando bajo el nombre de Gran Consejo del Rey.

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16. PALACIO DE HOLYROODHOUSE

El Holyrood Palace se ubica en el extremo oeste de la Royal Mile, donde la famosa calle termina. Es la residencia de la monarquía inglesa en Escocia.

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La construcción se inició en el siglo XV y, como en muchas grandes obras en Europa, avanzó por etapas, sufrió diferentes remodelaciones y tuvo diferentes influencias arquitectónicas.

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En el siglo XVII padeció un gran incendio, pero fue reconstruida respetando el diseño original.

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A diferencia de otros palacios su interior es sobrio, sin las habituales demostraciones de ostentación de la realeza. Cuenta con hermosos jardines y la visita guiada toma poco tiempo.

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De todos modos, si no desea visitarla, puede tomar excelentes fotos de su fachada desde la verja principal.

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Tip: Algo que no debe perderse durante la visita al palacio son las ruinas de la Abadía de Holyrood, levantada en 1128, que perteneció a la orden agustina. Fue sede de coronaciones y bodas reales.Edimburgo 88.JPG

A fines del siglo XVII el rey Jacobo II de Inglaterra tomó una medida que indignó al pueblo de Escocia: estableció un colegio jesuita en Holyrood y convirtió la iglesia en una capilla católica, que cedió a la Orden del Cardo, una antigua hermandad de caballería escocesa. La feligresía protestante fue trasladada a la Iglesia de Canongate.

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El cambio duró poco, pues meses después, tras cambios en el trono de Inglaterra, el pueblo de Edimburgo saqueó el templo. La abadía fue restaurada en 1758 pero diez años después el techo se desplomó, siendo hoy un conjunto de ruinas que vale admirar por la majestuosidad de sus muros.

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17. LAS VISTAS DE CALTON HILL

Desde el Old Town, se observan magníficas vistas de Calton Hill, que está del otro lado. Ubicada al final de Princes Street, en el New Town, esta colina posee varios monumentos que le dan un aura antiguo y misterioso.

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Una de las construcciones más llamativas es el Monumento a Nelson (Nelson Monument), de principios del siglo XIX, dedicado al vencedor de la Batalla de Trafalgar.

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18. ESTATUAS Y OTROS MONUMENTOS

La Ciudad Vieja de Edimburgo es como un enorme lienzo sobre el cual se han pintado bellas figuras: esculturas, fuentes, bajorrelieves, inscripciones.  Compartimos brevemente algunas.

Justo frente a la St. Giles Cathedral se encuentran las City Chambers, un edificio erigido a mediados el siglo XVIII, luego restaurado y remodelado, que es cede del Ayuntamiento de Edimburgo. Su detalle más llamativo es la estatua de Alejandro Magno domando su famoso caballo Bucéfalo, hecha en bronce en 1832 por John Steell.

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Volviendo a cruzar la calle, y dejando a nuestras espaldas la St. Giles Cathedral, se encuentran dos famosos monumentos urbanos: la estatua de Adam Smith, el autor de “La riqueza de las naciones”, y muy cerca de ella, la Cruz de Mercat, que no es una cruz sino un palo en cuyo extremo superior hay un pequeño unicornio dorado; el monumento está rodeado de una estructura de piedra octogonal. Originalmente servía para señalar el sitio de los castigos públicos a los criminales.

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Una curiosidad es el águila de bronce atrapando una rata en el frente de la Gladstone’s Land, antigua residencia de comerciantes que ya hemos mencionado.

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La Ciudad Vieja, con sus colores gris y arena, y aún sin el dorado del sol y el azul del cielo, tiene una atmósfera única. Si la visita, no use auto. Vale la pena caminarla hasta que los pies no puedan más.

© Pablo R. Bedrossian, 2018. Todos los derechos reservados.


BONUS: VIDEOS DE EDIMBURGO


REFERENCIAS

[1] Se lo debería llamar esqueleto de pescado pues las espinas confluyen en una columna vertebral.


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EL GRAN REFORMADOR CHECO JAN HUS – Parte 2 LOS HUSITAS (por Pablo R. Bedrossian)

Serie “HISTORIA DEL CRISTIANISMO”

Jan Hus había sido para mí un nombre más en la lista de reformadores fallidos: hombres que lucharon por ideas legítimas cuya voz fue suprimida por los poderosos de su tiempo, un héroe anónimo, cuyo fuego sólo se recuerda por sus cenizas. Pero al llegar a Praga me di cuenta que su legado sigue vivo de una doble manera: uno religioso y otro espiritual.

Monumento a Jan Hus y detrás la Iglesia de San Nicolás, devuelta a los husitas
Monumento a Jan Hus y detrás la Iglesia de San Nicolás, devuelta a los husitas

La actual República Checa es la nación con menos creyentes de Europa. Según los datos que allí me bridaron un 60% de la población es agnóstica, un 20% católico, 10% husita y 10% del resto de religiones. Al profundizar, observé que bajo el nombre de husitas incluyen a evangélicos y a otras confesiones reformadas. Sin embargo, en la actualidad hay husitas, y la Iglesia de San Nicolás, en una esquina de la Plaza, les pertenece. ¿Qué ha ocurrido desde la muerte de Jan Hus?

EN DIRECCIONES OPUESTAS

Los seguidores de Hus en Bohemia continuaron su obra, denominándose “husitas”, divididos en dos alas: una moderada (los “utraquistas”) y otra radical (los “taboritas”). En un primer momento, todos los husitas se pusieron bajo las órdenes del general Jan Zizka, y pelearon contra las tropas del emperador Segismundo. Se cuenta que Zizka, gravemente enfermo por la peste, pidió a sus soldados que a su muerte lo despellejaran “para acompañarlos a la batalla, con mi piel estirada en los tambores”.

Tras la muerte de Jan Zizka, las divisiones se hicieron insalvables pues los husitas radicales se convirtieron en una suerte de guerrilla que fue finalmente derrotada. Cuenta el historiador cubano-norteamericano Justo L. González que pese a ello “las doctrinas de Hus no desaparecieron. A mediados del siglo XV sus seguidores se unieron a algunos valdenses y formaron la Unión de los Hermanos Bohemios, que posteriormente adoptó las ideas de la Reforma Protestante”[1]. Lo que González llama “Hermanos Bohemios” nosotros lo conocemos como “Hermanos Moravos”, cuyas iglesias incluso existen fuera de Europa, principalmente en Estados Unidos. Entre sus predecesores se encuentra el educador Juan Amós Comenio, quien condujo a sus fieles al exilio debido a las grandes persecuciones padecidas. Pero el espíritu renovador se debe sobre todo al conde Graf von Zinzendorf, un cristiano pietista. Bajo su liderazgo se fundó la comunidad de Herrnhut y un despertar espiritual sacudió la iglesia allí en 1727, generando no sólo una fuerte acción social a favor de los necesitados, sino también una poderosa visión misionera, alcanzando países de África y América.

Los Hermanos Moravos llegaron hasta la costa norte de Honduras y Nicaragua, evangelizando la Mosquitia. Dice el premiado escritor hondureño Julio Escoto “como es sabido, Centroamérica fue hasta el siglo XVII predominantemente católica, pero a partir de ese período, cuando los agentes ingleses comienzan a intervenir en la vida regional, el credo moravo se impone en una amplia franja del istmo, la de los pueblos de La Mosquitia, y empieza a cambiar notablemente el peso de la concepción romana de la relación entre el hombre y la deidad”[2]. Hoy los miskitos en una alta proporción pertenecen a la Iglesia Morava.

LA IGLESIA HUSITA CHECOSLOVACA

Pero la historia también tiene otra vertiente dentro de la patria de Jan Hus. La Primera República Checoslovaca surgió tras la caída Imperio Austro-Húngaro en 1918, al final de la 1ª Guerra Mundial. Bohemia y Moravia fueron integradas con Eslovaquia bajo un mismo estado. Como la Iglesia Católica había sido utilizada por el emperador para frenar el llamado resurgimiento checo, sacerdotes católicos renovadores aprovecharon la coyuntura para separarse y crear la Iglesia Husita Checoslovaca en 1920, introduciendo, entre otros cambios, la abolición del celibato obligatorio y el uso de la lengua checa en los servicios religiosos, democratizando el ministerio eclesiástico a través de la participación directa de los laicos. La Iglesia Husita, que reconoce a Jan Hus como su predecesor e inspirador, participó valientemente de la resistencia a la ocupación nazi, pero durante el comunismo sufrió una gran fractura que la dañó severamente. Del 10% de la población que se identificaba con ella en 1950, hoy conserva menos del 2%.

EL LEGADO MÁS IMPORTANTE

Pero el legado de Jan Hus no es sólo religioso sino espiritual. El coraje demostrado al aceptar la muerte antes que renunciar a sus convicciones lo convirtió en un símbolo patrio. Más que un mártir, es visto como un héroe que amó su nación. Su integridad y su valentía están presentes en el recuerdo de cada checo. La fe en Jesucristo fue su inspiración, y no es improbable que su ejemplo vuelva a mover el corazón de su pueblo en dirección a Aquel por quien dio la vida.

LOS GRUPOS MILENARISTAS

Paul Johnson hace una observación interesante al respecto que ilumina mejor el comportamiento de grupos como los husitas radicales “La creencia de que el milenio era inminente era la señal para el ataque a los ricos: había que derribarlos en un apocalipsis terrenal antes de arrojarlos a las llamas eternas del otro mundo…Los igualitarios formaron el  ala radical de los husitas después de 1419; tenían fondos comunes y comunidades del tipo kibutz… Por supuesto,decía la argumentación, la sociedad cristiana ortodoxa en todos los aspectos ha traicionado sus orígenes y aceptado las normas del mundo; por consiguiente, era la sociedad, no de Cristo, sino del Anticristo, y su derrocamiento sería el preludio de la parousía…  Esta tendencia de los milenaristas anárquicos a dominar y por lo tanto arruinar los movimientos reformistas fue una de las razones por las que la Iglesia (Catolica) había permanecido tanto tiempo sin ser reformada. Lutero estaba decidido a evitar este destino”.[3]

© Pablo R. Bedrossian, 2013. Todos los derechos reservados.


REFERENCIAS

[1] González, Justo L, “Historia del Pensamiento Cristiano”, Ed.Caribe, 2002 Tomo II, p.348

[2] Escoto, Julio, “Downtown” paraíso: reflexiones sobre identidad en Centroamérica, “Encuentros”, Centro Cultural del Bid, Enero 2002, No 44

[3] Johnson, Paul, “La Historia del Cristianismo”, Javier Vergara Editor, 1989, p.299 y 321


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Todas las fotografías fueron tomadas por el autor de esta nota y a él pertenecen todos los derechos.

EL GRAN REFORMADOR CHECO JAN HUS, Parte 1 (por Pablo R. Bedrossian)

Monumento a Jan Hus 04Serie “HISTORIA DEL CRISTIANISMO”

El corazón de la Ciudad Vieja de Praga es su Plaza, llamada en checo Staromestské námestí. Es un amplio solar empedrado rodeado de edificios medievales, entre los que se destacan la Torre del Ayuntamiento y las agujas góticas de la Iglesia de Nuestra Señora de Tyn. Desde la Torre del Ayuntamiento se observa en el extremo izquierdo el único monumento que interrumpe la superficie plana de la plaza. Sobre un óvalo de piedra gris oscura se erige el grupo escultórico que tiene el color verde del cobre oxidado; entre todas sus figuras, una se levanta descollante: Es Jan Hus, el gran reformador checo, símbolo de integridad y valentía para su nación. De la Reforma, quizás muchos sólo recuerden los nombres de Lutero y Calvino, pero ante los desvíos de la Iglesia medieval la rebelión teológica tuvo también otros líderes que dieron la vida por lo que creían y predicaban.

Jan Hus nació alrededor de 1370, en Bohemia, hoy República Checa, que formaba parte del Sacro Imperio Romano Germánico. No provenía ni de la nobleza ni de la naciente burguesía, pues su padre era un campesino pobre que murió tempranamente. Sin embargo, pudo estudiar e ingresar a la Universidad de Praga, de la cual llegó a ser rector. En 1398 completó el bachillerato en Teología; dos años después fue ordenado sacerdote, y en 1402 comenzó a predicar en la Capilla de los Santos Inocentes de Belén, en Praga, donde, contraviniendo la tradición latina, predicaba en su lengua natal.

Un nacionalismo bohemio, netamente antigermánico, sirvió de contexto sociopolítico y dio cauce a sus ideas revolucionarias. Influido por las ideas de John Wycliff, el reformador radical inglés que había muerto pocos años antes, pedía someter toda creencia y conducta a la autoridad de la Biblia, las Sagradas Escrituras dadas por Dios a todo el pueblo y no sólo al clero. Juntamente con esta pretensión teológica, denunció la corrupción de Iglesia, su degradación moral y su desmedida ambición económica, cuyo ejemplo más notorio era la venta de indulgencias.

REFORMADOR, NO CISMÁTICO

Vista desde lo alto de la Torre del Ayuntamiento de Praga del monumento a Jan Hus
Vista desde lo alto de la Torre del Ayuntamiento de Praga del monumento a Jan Hus

Como muchos reformadores, Hus no quería cambiar de iglesia, sino que la iglesia cambie. Dice el historiador Justo L. González “Al mismo tiempo que predicaba contra los abusos que existían en la iglesia, Hus seguía sosteniendo las doctrinas generalmente aceptadas, y ni aún sus peores enemigos se atrevían a impugnar su vida o su ortodoxia. A diferencia de Wycliff, era en extremo afable, y grande el apoyo popular con que contaba”[1].  Pero sus críticas eran tan virulentas, que la colisión se hizo inevitable. Sostenía que un Papa indigno no debía ser obedecido, declarando que la autoridad definitiva era la Biblia.

Fue excomulgado dos veces. La primera fue en 1410 para acallarlo. A instancias del arzobispo de Praga, El Papa Alejandro V prohibió predicar fuera de las catedrales, monasterios e iglesias parroquiales; la Capilla de Belén, cuyo púlpito ocupaba Hus, quedaba fuera del ámbito establecido. No se detuvo, por lo que se lo consideró en desobediencia; su negativa a ir a Roma a dar cuenta de sus actos provocó su excomunión. Como si fueran las palabras que el personaje que interpreta Woody Allen pronuncia al final de “El Testaferro”, pareciera oírse a Hus decir “No reconozco la autoridad de este tribunal”.

El rey Wenceslao de Bohemia, para congraciarse con el Papa en la discutida sucesión del trono, prohibió que se siguiera criticando la venta de indulgencias, pero la posición de Hus ya era conocida y contó con la adhesión del pueblo que realizó airadas protestas. Por ello, en Roma lo tomaron por hereje,  y en 1412 fue excomulgado por segunda vez por el Papa Juan XXIII (no confundir con el Papa del mismo nombre que en el siglo XX convocó al Concilio Vaticano II). Hus nuevamente se rehusó a ir a Roma y se refugió en el sur de Bohemia donde continuó su ministerio reformador a través de sus escritos.

EL CONCILIO DE CONSTANZA

La Plaza de la Ciudad Vieja con el monumento de Jan Hus a la izquierda
La Plaza de la Ciudad Vieja con el monumento de Jan Hus a la izquierda

El movimiento conciliar, que había surgido como una reacción a las luchas intestinas por el Papado, era visto como un organismo reformador. Tenía la oportunidad de terminar con la explotación económica, la ostentación y la simonía que dejaban en evidencia la ruina moral en la que se encontraba la Iglesia. Por ello, cuando Hus se enteró que había sido convocado al Concilio de Constanza para exponer su defensa, decidió asistir, obteniendo un salvoconducto que le garantizaba su seguridad personal emitido por el rey Segismundo, que había sucedido a su hermano Wenceslao. No sabía que iba a una emboscada.

El Papa Juan XXIII Primero lo recibió cortésmente, pero días después, cuando Hus no accedió a presentar su alegato ante él, pues sólo reconocía la autoridad  del concilio, lo declaró hereje.  Lo sometió a una suerte de arresto domiciliario, que incluyó la reclusión forzosa en conventos.

Finalmente en 1415 Hus compareció en Constanza. El Papa Juan XXIII había sido arrestado, lo que suponía una ventaja para él. Sin embargo, lo que prometía ser un nuevo día de la Iglesia terminó siendo una caza de brujas. Lo llevaron a la asamblea encadenado. Se le acusó de hereje. Durante el “proceso”, cada vez que le señalaron sus supuestas herejías, Hus demostró ser perfectamente ortodoxo. Se le exigió retractarse y él insistía en que no podía retractarse de una doctrina en la cual nunca había creído. Incluso indicó que Juan XXIII, el Papa que lo había acusado de hereje, había sido condenado por el mismo Concilio que ahora lo juzgaba a él.

El rey Segismundo (en ese entonces, emperador) le retiró el salvoconducto. La tensión llego a su punto máximo cuando Hus declaró que, de no haber querido ir al Concilio, ni el Emperador lo hubiera podido obligar. Los acusadores se sirvieron de esa afirmación para ver en él la terquedad y la soberbia de un hereje. Le exigieron retractarse nuevamente de sus supuestas herejías a lo que respondió: “Apelo a Jesucristo, el único juez todopoderoso y totalmente justo. En sus manos pongo mi causa, puesto que Él ha de juzgar a cada cual, no en base a testigos falsos y concilios errados, sino a la justicia y la verdad”[2].

EL FINAL

Fue encarcelado. Días después fue llevado a la hoguera no sin ser sometido antes a una humillante parodia de su ministerio. En el camino, le mostraron cómo quemaban sus libros. Se le pidió por última vez que se retractara, a lo que volvió a negarse. Antes de morir oro diciendo “Señor Jesús, por ti sufro con paciencia esta muerte cruel. Te ruego que tengas misericordia de mis enemigos”.

Se cuenta que le dijo a su verdugo: “Vas a asar un ganso, pero dentro de un siglo te encontrarás con un cisne que no podrás asar”. Hus en checo significa ganso, y se les adjudicó valor profético a estas palabras cuando apareció en escena Martín Lutero, cuyo escudo de armas familiar tiene un cisne. Al enterarse el pueblo bohemio de su brutal asesinato, Hus se volvió un símbolo patrio, representando coraje e integridad. Murió cantando salmos.

En Praga me comentaron que Juan Pablo II pidió perdón por este infame homicidio perpetrado por la Iglesia Católica en el siglo XV. Sin embargo, las citas que he encontrado no son ni un pedido de perdón ni un signo de arrepentimiento, sino el reconocimiento de una injusticia, que se define como tal no por su naturaleza sino por la brutalidad del castigo: “Hus es una figura memorable por muchas razones, pero sobre todo su valentía moral ante las adversidades y la muerte… Siento el deber de expresar mi profunda pena por la cruel muerte infligida a Jan Hus y por la consiguiente herida, fuente de conflictos y divisiones, que se abrió de ese modo en la mente y en el corazón del pueblo bohemio”. Estas palabras, vertidas en 1999 durante un simposio dedicado en Roma a la memoria de este gran reformador, no dejan de ser un avance, pero creo que hubiera sido mucho más loable y, desde luego, más justo pedir perdón.

ACERCA DEL MONUMENTO A JAN HUS

Jan Hus, mirando hacia la Iglesia Nuestra Señora de Tyn, principal iglesia husita entre 1419 y 1421
Jan Hus, mirando hacia la Iglesia Nuestra Señora de Tyn, principal iglesia husita entre 1419 y 1421

El monumento a Jan Hus en la Plaza de la Ciudad Vieja fue diseñado por Ladislav Saloun. La primera fundamental se colocó en 1903. La magnífica obra se inauguró en 1915 para los 500 años de la muerte del héroe nacional. Las celebraciones fueron prohibidas pues las autoridades del Imperio Austro-Húngaro temían que exacerbaran el sentimiento nacionalista checo.

El monumento muestra a Jan Hus de pie, mirando hacia la Iglesia Nuestra Señora de Tyn, que fuera la principal iglesia husita entre 1419 y 1421. Hay dos grupos de figuras que lo acompañan. Vistos desde la Torre del Ayuntamiento, los guerreros husitas están a la izquierda y, recostados a la derecha, el pueblo husita forzado al exilio en 1620. Las inscripciones fueron agregadas en 1918, tras la creación de la Primera República de Checoslovaca y tienen palabras de Hus. Una de ellas, que se hace eco de textos bíblicos, dice “Ámense los unos a los otros y deseen la verdad para todos”

© Pablo R. Bedrossian, 2013. Todos los derechos reservados.


REFERENCIAS

[1] González, Justo L., “Historia del Cristianismo”, Ed.Unilit, 1994 Tomo I, p.512

[2] González, Justo L., Op. cit. p.516


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