GABRIEL ROLÓN Y “LA VOZ AUSENTE” (por Pablo R. Bedrossian)

Serie CONFIESO QUE HE LEÍDO 

Gabriel Rolón es un reconocido psicólogo y escritor cuyas obras ponen el psicoanálisis al alcance de todos. Además, ha trabajado en radio con Alejandro Dolina y ha participado en numerosos programas televisivos.

“La voz ausente” es una novela de intriga donde el protagonista, Pablo Rouviot es un psicoanalista decidido a desenmascarar lo sucedido con su mejor amigo y colega, José Heredia, baleado en su consultorio. No creemos que la elección de la profesión sea coincidencia; más bien sugiere que el personaje principal ha sido retratado con pinceladas autobiográficas.

El mayor mérito de la obra -me parece- reside en el ritmo de su relato, eminentemente visual, como si fuera para el cine. Sin embargo, algunas cuestiones le quitan el brillo que su lectura ofrece al principio.

La pareja investigativa que conforman el protagonista y el subcomisario Bermúdez es muy previsible, no por infantilismo sino por sus estereotipos. Las interpretaciones psicológicas y las citas literarias, aunque son presentadas como muestras de sagacidad, se acercan más a la cultura popular que a una cuestión erudita. Las escenas de sexo explícito son innecesarias, y parecen creadas para una versión cinematográfica (que no dudamos que habrá), lo mismo que la artificial relación del Rouviot con Sofía.

En la mitad del relato un lector atento intuye la revelación final, pero debemos confesar que el desenlace nos sorprendió más por absurdo que increíble; sería uno de esos raros casos donde la ficción supera a la realidad.

Resumiendo, la lectura despertó un entusiasmo que a medida que avanzamos se fue diluyendo, como si la voz ausente finalmente fuera la del escritor. Sin embargo, el nuestro es simplemente un punto de vista. ¿Por qué no la lee y nos comenta su percepción?

© Pablo R. Bedrossian, 2019. Todos los derechos reservados.

“DEADWIND”, UNA MINISERIE FINLANDESA PLENA DE INTRIGA (por Pablo R. Bedrossian)

Deadwind 02Por recomendación de mi hermano Alejandro, vi la miniserie “Deadwid”, un thriller finlandés presentado por Netflix. Se trata de la investigación de la muerte de una mujer llamada Anna Bergdahl a cargo de la detective local Sofia Karppi y el novato en Homicidios Sakari Nurmi, desarrollada en doce capítulos.

Durante el proceso investigativo se proponen múltiples hipótesis al espectador entre las que se encuentran la crianza de la víctima en grupo religioso radical, un drama en su pareja y el espionaje corporativo, entrando en juego múltiples intereses. Obviamente, la tensión va creciendo en los últimos capítulos hasta llegar al desenlace. Sin embargo, es una historia interesante que vale la pena ver desde el principio.

Deadwind 03Las actuaciones son creíbles y revelan una agresividad contenida debajo de una nórdica corteza de frialdad, discreción y diplomacia. Además, hay dos factores que, en mi opinión, valen la pena resaltar porque proveen a Deadwind de un toque diferente:

Del punto de vista cinematográfico, el relato es lento y se desarrolla como si todo transcurriera en un ámbito sórdido y oscuro. En las numerosas tomas de Helsinski, la capital de Finlandia donde acontece la mayor parte de la historia, se presenta una ciudad desierta, casi sin autos ni personas.

Deadwind 04Del punto de vista cultural, se desnuda la enorme diferencia entre la policía finlandesa y la de nuestros países latinos. Alguna vez vi un reality show protagonizado por la Policía de la Provincia de Buenos Aires y no puede ser mayor el contraste. Deadwind comunica un reflexivo ambiente minimalista, donde el jefe más que un directivo es un facilitador, y las reuniones una suerte de terapia de grupo. No hay ni prepotencia, ni hostilidad.

Concluyendo, pruebe a verla, abra los ojos a la historia y a sus detalles y forme su propia opinión.

© Pablo R. Bedrossian, 2018. Todos los derechos reservados.

 

 

FALLET, EL DESCONCERTANTE ENCANTO DE LO GROTESCO (por Pablo R. Bedrossian)

Fallet es una producción sueca ofrecida por Netflix donde un timidísimo detective inglés colabora con una irascible oficial local en la investigación de un homicidio. Al principio la incompatibilidad es evidente, pero previsiblemente se van acoplando hasta formar una dupla capaz de resolver el misterio.

Fallet 01.jpgEl jefe de la policía local es un hombre mayor que quiere agradar a todo el mundo. En varias ocasiones repite que la clave está en trabajar en equipo “como en ‘Duro de Matar’” y tiene un asistente que, pese a sus buenas intenciones, parece haber obtenido el summa cum laude de la idiotez. Del mismo modo, los demás personajes asumen conductas exageradas que más que ponerle humor a la historia los convierten en meras caricaturas.

Entonces, ¿dónde está lo bueno de Fallet? En la historia, que no deja de ser un drama de suspenso cuya tensión se mantiene hasta el final: se presentan hechos creíbles protagonizados por personajes increíbles.

Fallet 02.jpgLa serie en 8 capítulos, hablada en sueco e inglés (para nosotros, subtitulada en español) no sería lo mismo sin la magistral actuación de Adam Godley, el actor que encarna al desgarbado inspector británico Tom Brown, cuyas orejas, de paso, lo asemejan al Topo Gigio.

Fallet no deja de ser una sátira a algunos policiales, pero no por los hechos, cuyo desenlace está bien construido, sino por lo grotesco de sus personajes. Por ello, tras verla no existirá el término medio: o le habrá gustado o le habrá parecido una reverenda tontería.

© Pablo R. Bedrossian, 2018. Todos los derechos reservados.

“THE SINNER” (“EL PECADOR”) TEMPORADA 1, OTRA NUEVA MINISERIE DE NETFLIX (por Pablo R. Bedrossian)

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The Sinner (en español El Pecador) es otra nueva producción de Netflix en forma de miniserie. Inicia de un modo intrigante: Una familia -esposo, esposa e hijo- decide ir pasar el día en la playa. La mujer parece abstraída contemplando un ruidoso grupo, una de cuyas parejas comienza a besarse. Repentinamente se levanta y apuñala al joven que besaba a su novia y lo mata para sorpresa y desconcierto de todos. Desde luego, la mujer es detenida. Al preguntarle por qué cometió el crimen responde que no lo sabe. No conoce a la víctima ni tampoco el origen de su impulso. Simplemente reconoce que fue autora de un asesinato, con todo lo que eso implica.

Un investigador -ese tipo de policía que nunca falta en las obras del género- se interesa vivamente en el caso y encuentra que la homicida no recuerda dos meses de su vida. Piensa que recuperando la memoria de lo sucedido en ese periodo encontrará la clave para develar la razón de ese crimen cometido bajo aparente locura.

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Contado así no parece ser gran cosa. La amnesia -como, por ejemplo, en Memento o la trilogía Bourne– es un motivo recurrente en las historias de intriga. Sin embargo, The Sinner tiene méritos propios que la diferencian, entre ellos, las excelentes actuaciones de Jessica Biel, interpretando a Cora Tanetti, la madre y esposa que mata al extraño, y Bill Pullman, con miradas y gestos que recuerdan a Robin Williams, encarnando al policía Harry Ambrose. También es notable la tensión mantenida hasta el final.

A través de sus ocho capítulos, Sinner tiene pretensiones de thriller psicológico; no sé si lo logra. La asesina parece una persona manipulable, y su hermana gravemente enferma, una gran manipuladora. La madre de ambas es una típica fanática religiosa que todo lo espiritualiza, como si la vida fuera un sistema de premios y castigos.

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El investigador lleva a la vez una vida miserable, mientras intenta recuperar su matrimonio (el rol de ex-esposa lo interpreta Kathryn Erbe a quien algunos recordarán de Law & Order – Criminal Intent) y mantiene una relación masoquista con una mujer casada. Describir la patología o la debilidad de cada personaje no es tema de este comentario, pero cada uno tiene lo suyo.

Cuando apareció la sugerencia en Netflix, The Sinner aparecía calificada con cinco estrellas. Como suele pasar, al final tenía tres estrellas y media y creo que esta calificación no le viene nada mal.

© Pablo R. Bedrossian, 2018. Todos los derechos reservados.

“SAFE”, UNA NUEVA MINISERIE BRITÁNICA AL ESTILO NETFLIX (por Pablo R. Bedrossian)

Safe 02“Safe” es una nueva miniserie presentada por Netflix. El personaje central es interpretado por Michael C. Hall, el protagonista de la serie Dexter. Ambientada en un suburbio indefinido de una ciudad de Inglaterra, transcurre mayormente dentro de un barrio cerrado de gente adinerada, donde todos suponen que se conocen.

La trama comienza con la desaparición de una pareja de adolescentes tras una descontrolada fiesta en una de las glamorosas casas de dos plantas, jardín y piscina, organizada por una joven durante un viaje de sus padres. A partir de allí se suceden la búsqueda, los descubrimientos y las revelaciones, que muestran -como suele ocurrir- que nada es lo que parece.

Podría decirse que hay dos historias: la de los padres -la principal- y la de los hijos, menos desarrollada aunque paralela. De todos modos, el guionista se las arregla para hacernos notar que no existe una sin la otra, y que es la dinámica familiar la que determina cada comportamiento. Además, aunque es obvio para una serie de intriga, resalta el necesario contraste entre la imagen pública y el verdadero interés que subyace debajo de las apariencias. No es exagerado decir que es un show de agendas ocultas.

Safe 01En mi opinión, “Safe” mantiene la tensión y atrapa al espectador todo el tiempo, pero abusando de los golpes de efecto. Con tanta novela de suspenso, sorprender al espectador resulta cada vez más difícil, pero la exageración puede quitarle credibilidad al relato.

Lo mejor reside en el último capítulo, donde -entre otros méritos- la historia se muestra desde el otro lado, contando lo que no se vio en los otros siete capítulos. La sucesión de acontecimientos conducen a un inesperado desenlace, por el cual la serie es digna de verse hasta el final.

© Pablo R. Bedrossian, 2018. Todos los derechos reservados.

Neflix.jpgBill Gates, en su libro “Camino al Futuro”, publicado en los ’90, señaló que el error de IBM, empresa que perdió el liderago en computadoras personales, consistió en diseñar software que solo fuera compatibles con sus propios sistemas operativos. Netflix está padeciendo algo parecido. Ha dejado de ser una compañía de películas y series a demanda para convertirse en una productora que da prioridad a sus propios contenidos.

El cliente cada vez tiene menos opciones para elegir. Cerca del 50% de las sugerencias de Netflix a sus clientes son producciones propias. Uno entiende que en economías de escala es mejor negocio invertir en la creación de films y series que pagar regalías a competidores, pero llega un punto donde el espectador ya no encuentra lo que desea y lo busca en otro lado y en otra compañía.

Netflix ha transformado la forma de ver películas: la persona ya no necesita ir al cine, sino que el cine la visita. Ella misma puede elegir cuando y dónde quiere ver una serie y en qué dispositivo (celular, laptop, tablet, TV), a un precio accesible: eso lo ha convertido en un gigante.

Sin embargo, su estrategia, sin duda beneficiosa para sí mismo en el corto plazo, lo ha hecho levantar muros y el cliente hoy no necesita un hueco para escaparse, pues las puertas están siempre abiertas. Espero que no termine comulgando con Henry Ford cuando decía “el cliente puede elegir el color del auto siempre y cuando sea negro”.

© Pablo R. Bedrossian, 2018. Todos los derechos reservados.