“KIDNAP” (“SECUESTRO”) UNA PERSECUCIÓN DESENFRENADA PARA RESCATAR A UN HIJO (por Pablo R. Bedrossian)

Una mesera pasa un tiempo libre en un parque con su hijo. Recibe un llamado telefónico que la distrae unos segundos. Cuando regresa el niño ya no está. Con angustia y desconcierto inicia la búsqueda. ¿Por dónde empezar? De pronto ve a lo lejos que una mujer sube al niño a un auto que arranca de inmediato. Corre. Sube a su propio vehículo y empieza una tremenda persecución que es el corazón de la película.

“Kidnap”, ofrecida en español por Netflix como “Secuestro”) atrapa del principio hasta el final. Pocas veces hemos visto una película cuya trama casi exclusivamente se base en una carrera por la vida. Recordamos la primera película de Steven Spielberg, “Duel” (que en español fue titulada “Reto a la muerte”, “Duelo” o “El diablo sobre ruedas”) donde un vendedor es acosado por el chofer de un enorme camión en una ruta desierta; “Kidnap” funciona a la inversa: es la madre de la víctima quien persigue a los secuestradores. Si le gustan las persecuciones sobre cuatro ruedas, este film es para Ud.

“Kidnap” está protagonizada por Halle Berry, quien, lejos de parecer una ex Miss, luce sin maquillaje como una humilde trabajadora, pero dispuesta a todo con tal de salvar a su hijo. Es una película de acción donde casi no hay armas, ni artes marciales ni grandes efectos especiales, que, de paso, nos deja una pregunta ¿cómo reaccionaría Ud. si raptan a la persona que más ama y ve llevárselo por desconocidos?

© Pablo R. Bedrossian, 2020. Todos los derechos reservados.

EL DÍA MUNDIAL DEL REFUGIADO: EL CLAMOR SILENCIOSO DE LOS OPRIMIDOS (por Pablo R. Bedrossian)

El 20 de junio ha sido establecido como el Día Mundial del Refugiado. Decir que ese día “se celebra” sería un insulto, porque hablamos de víctimas de una tragedia. Los refugiados son personas que huyen del conflicto, la persecución y las tragedias naturales. Muchas veces se ven forzados a dejarlo todo repentinamente; en otras, las condiciones de vida y los riesgos crecientes los hacen actuar en forma desesperada escapando para salvar su vida y la de su familia.

CIFRAS ATERRADORAS

Según la página del ACNUR (Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados) “en 2017, el número de personas refugiadas llegó a los 19,9 millones. Un adicional de 5,4 millones de refugiados registrados son atendidos en casi 60 campamentos en todo Oriente Medio por la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo (UNRWA), la cual fue creada en 1949 para la atención de los desplazados palestinos”[1].

La cifra es mucho mayor a la población de algunos países. Si a ellos sumamos los 41,3 millones de desplazados -personas que huyen dentro de un país sin poder cruzar sus fronteras- y los 3.5 millones de solicitantes de asilo, la cifra se eleva a 70,8 millones de seres humanos[2]. La magnitud de este desastre que los medios muy pocas veces reflejan es aterradora.

El 57% de los refugiados bajo el ACNUR proviene de tres países: Siria (6,7 Millones), Afganistán (2,7 Millones) y Sudán del Sur (2,3 Millones)[3].

QUÉ ES UN REFUGIADO

Un refugiado es una persona que se ve forzada a huir de conflictos armados, persecución de distinta índole o condiciones naturales desastrosas. Su situación es tan peligrosa e intolerable que cruzan fronteras nacionales para buscar seguridad en países cercanos o lejanos”[4]. Entre los motivos más importantes se encuentran la persecución política, religiosa, étnica, delictiva y extorsiva y por orientación sexual.

Además, existen los desplazados: personas que huyen dentro de su propio país. Si bien pueden escapar por razones similares a las de los refugiados, permanecen bajo la férula del mismo gobierno que los hostiga o amenaza. Como resultado, son de las personas más vulnerables del mundo, junto a los que ni siquiera pueden abandonar su lugar de residencia.

NO ES LO MISMO UN REFUGIADO QUE UN MIGRANTE

No es lo mismo un refugiado que un inmigrante: “Los migrantes económicos son personas que han salido de su país en busca de oportunidades laborales. En ocasiones, provienen de países en pobreza extrema y pueden llegar a jugarse la vida para entrar en un país con el fin de trabajar. A diferencia de los migrantes, los refugiados son “personas que huyen de conflictos armados, violencia o persecución y se ven por ello obligadas a cruzar la frontera de su país para buscar seguridad”[5]. Muchas veces se arriesgan a cruzar mares en barcazas que parecen cáscaras de nuez, a viajar en techos de trenes, como “La Bestia” que transcurre por México, o son presa de inescrupulosos coyotes que han hecho un negocio del tráfico de personas.

Mientras un migrante económico sigue gozando de la asistencia de las embajadas y consulados nacionales en el extranjero, el refugiado teme ser devuelto a su país. Entre los derechos que le asisten, no siempre otorgados, se encuentran el derecho al asilo y la garantía de condiciones de vida dignas y seguras hasta hallar una solución de largo plazo.   

QUÉ PODEMOS HACER POR LOS REFUGIADOS

Seguramente alrededor nuestro hay personas que han tenido que salir de su país por persecución o desesperación. Por ejemplo, en Latinoamérica la profunda crisis política, social y económica que afecta a Venezuela ha provocado la salida masiva de muchos de sus ciudadanos. Según la Plataforma de Coordinación para Refugiados y Migrantes de Venezuela, a diciembre de 2018, de un total de 4 Millones de venezolanos en el exterior, solo 1,8 Milllones contaban con residencia legal en el extranjero y existían 464,229 solicitantes de condición de refugiados[6]. Hay una oportunidad y una necesidad a la que podemos responder, colaborando con nuestros hermanos venezolanos alrededor nuestro.

En su publicación “Conectados con los Refugiados”, el equipo de Conexión Oriental también comparte varias interesantes iniciativas del ACNUR y otras ONGs, de las que quiero señalar algunas:

Es posible sumarse a la campaña #ConLosRefugiados “que invita a las ciudades y autoridades locales de todo el mundo que trabajan para promover la inclusión, a apoyar a los refugiados y unir a las comunidades para firmar una declaración de solidaridad #ConLosRefugiados”[7].

Ha resultado muy exitosa la campaña #NoTeOlvides, de la que han participado casi 50 artistas gráficos ilustrando el tema de los refugiados. Podemos expresarnos donde estemos a través del arte, creando murales, pósters, canciones, relatos, que difundan esta problemática oculta a los ojos de la mayor parte de nuestras sociedades.

“Kilómetros de Solidaridad” es una actividad para recaudar fondos y crear conciencia organizada por “Save the Children”: “Todos los niños tienen derecho a aprender y estar protegidos, pero este derecho desaparece cuando un niño o niña tiene que huir de su lugar de origen. Nuestro objetivo es conseguir que todos los niños y niñas que viven refugiados o son víctimas de conflictos armados recuperen su educación y puedan ser lo que sueñan”[8]. Se trata de “una carrera escolar por los derechos de los niños y las niñas, donde los alumnos y alumnas se calzan las zapatillas, corren y consiguen fondos para apoyar nuestros programas en educación, supervivencia y protección”.

Quizás hoy lo más importante es visibilizar a los refugiados y a los desplazados, crear conciencia de su existencia y la gravedad de la situación. Existe otra realidad mucho más dura y más grande que el glamour de las celebridades, el materialismo y las imágenes que proyectamos en las redes sociales. Los invito a ponerla a la vista de todos y a trabajar por mejorarla.

© Pablo R. Bedrossian, 2019. Todos los derechos reservados.


AGRADECIMIENTO ESPECIAL

Deseo agradecer muy especialmente a Conexión Oriental (https://cnxoriental.com), a su director Daniel Bianchi y a todo el equipo, por su lucha en favor de los refugiados.


REFERENCIAS

[1] https://www.acnur.org/refugiados.html

[2] https://www.acnur.org/datos-basicos.html

[3] Tomados de la misma fuente

[4] “Conectados con los Refugiados – Un aporte de Conexión Oriental para informarse y actuar”, p.4, elaborado por Conexión Oriental mediante la participación y contribuciones de: Eliana Figueredo (BA), Malena Pérez y Matías Casaretto (CABA), Dani Maita (CABA), Ma. del Carmen Tejerina (Mis.), Gabriela Slatinsek (CABA), Victor Hugo De los Santos (Mis.), David Hernández (Bariloche) Noelia Kruger (La Plata), Micaela Amado (Rosario)., Daniel Bianchi (BA).. Puede descargarse en https://cnxoriental.com/dia-del-refugiado/

[5] https://eacnur.org/es/actualidad/noticias/emergencias/migrantes-y-refugiados-que-diferencia-hay-acnur-responde

[6] https://r4v.info/es/situations/platform, página web de operación interagencial, administrada y sostenida por la Plataforma Regional de Coordinación Interagencial para Refugiados y Migrantes de Venezuela, liderada en conjunto por ACNUR y OIM.

[7] “Conectados con los Resultados – Un aporte de Conexión Oriental para informarse y actuar”, p.6

[8] https://www.savethechildren.es/kil%C3%B3metros-de-solidaridad

TRES DERECHOS QUE VIOLA LA EDUCACIÓN SEXUAL INTEGRAL BASADA EN IDEOLOGÍA DE GÉNERO (por Pablo R. Bedrossian)

Se supone -quizás con ingenuidad- que los gobiernos elegidos por voto no actuarán como si fueran dictaduras, pues traicionarían el mandato otorgado por el pueblo. Por ello hay derechos que no se escriben: son tan obvios que se dan por sentado, como el derecho a respirar.

Algunos de estos derechos tan elementales están actualmente bajo amenaza, particularmente en los niños. Mediante un disfraz de pluralismo y derechos humanos, se presenta un dogma que no solo carece de sustento científico sino que precisamente contradice ambas consignas: es exclusivista y viola derechos humanos tan básicos como la libertad de pensamiento y expresión; nos referimos a la ideología de género.

La ideología de género, que en la práctica es impartida en escuelas argentinas bajo la bandera de educación sexual integral (ESI), ahora quiere ser impuesta en forma absoluta y totalitaria mediante las modificaciones a la Ley 26.150 de Educación Sexual Integral, propuestas por las comisiones de Educación, Familia, Mujer y Minoridad del Congreso de la Nación, para su tratamiento en la Cámara de Diputados.

Desde luego, estamos de acuerdo con la educación sexual integral en las escuelas, pero sus contenidos deben estar basados en evidencias científicas y no en manipulaciones o en enunciados sin fundamento, deben respetar los derechos del niño y de sus padres y los idearios de las instituciones que ellos han elegido, estableciendo consensos con toda la comunidad educativa.

Tanto las modificaciones que se han propuesto a la Ley 26.150 de Educación Sexual Integral como la práctica extendida de adoctrinamiento de género que realizan algunos docentes, violan por lo menos tres derechos básicos de los niños:

  1. EL DERECHO A LA INTIMIDAD

La intimidad es aquello que conocemos de nosotros mismos que no queremos que conozcan los demás. Preservamos nuestra intimidad de muchas maneras. Por ejemplo, nos vestimos porque no deseamos que los demás nos vean desnudos.

La enseñanza temprana sobre como tener relaciones sexuales (bajo la falsa consigna de “hacer el amor”, cuando muchas veces no hay amor en el sexo) viola otro derecho natural: el derecho al autodescubrimiento, estrechamente ligado al derecho a la intimidad. No se puede forzar a niños y niñas de corta edad a ver una erección, como se muestra en el video al que fueron expuestos en clase niños de 8 y 9 años en Córdoba, y menos sin el consentimiento de los padres. De paso, el inicio del video, una santa abuelita, como buen Caballo de Troya no sugiere lo que realmente se muestra después. Comparto la noticia donde se proyectan las imágenes a las que hago referencia (por favor, vea el video completo):

De hecho, aunque sean dibujos animados es pornografía pues representa escenas de actividad sexual. ¿Esos docentes no se preguntan cómo impactan emocionalmente esos contenidos “educativos” a esa temprana edad, donde ni el niño ni la niña siquiera están biológicamente desarrollados para una relación sexual? ¿No se dan cuenta que puede ser perturbador? Quieren obligar por la fuerza a que el niño vea cómo tener sexo sin permitirle elegir ni a él ni a sus padres el momento oportuno.

El artículo 12 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, adoptada por la Asamblea General de las Naciones Unidas dice: “Nadie será objeto de injerencias arbitrarias en su vida privada, en su familia… Toda persona tiene derecho a la protección de la ley contra tales injerencias o ataques”. En los mismos términos se expresa el artículo 11 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos (más conocido como Pacto de San José de Costa Rica), a la cual la República Argentina ha adherido. Nadie y menos aún el Estado tiene derecho a ninguna injerencia en la vida privada.

  1. EL DERECHO A LA VERDAD

La ideología de género presenta sus dogmas como verdades indiscutibles, pese que carecen de fundamentos genéticos, anatómicos y fisiológicos. Presenta lo que para muchos no es normal como si lo fuera. Oculta toda la evidencia biológica divorciando caprichosamente el sexo del género, como si el ojo no fuera para la vista. Presenta la autopercepción como un signo de normalidad cuando sus acólitos consideran enfermo a quien se autopercibe como Napoleón o como un perro y no le asignan los mismos derechos. La ideología de género ignora deliberadamente la ruptura que puede haber en el yo, tal como describe la psiquiatría clásica.

Ante la debilidad de sus argumentos, sus apóstoles han elegido la fuerza y la propaganda, no la razón, para imponer sus doctrinas, convirtiéndose a un equivalente de la Iglesia Católica medieval, asistidos por instrumentos legales que actúan como una Inquisición que persigue a todos aquellos que piensan diferente. De paso, nótese la posición del INADI (Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo) de Santa Fe, frente al aborto, con su fachada cubierta por pañuelos verdes; solo defienden los derechos de los que piensan como ellos. La verdad se debe encontrar en el debate respetuoso, no en la imposición de cumplimiento obligatorio por parte de un gobierno.

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Fachada del INADI de Santa Fe durante el debate de la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo, más conocida como Ley del Aborto. Según las autoridades los pañuelos verdes fueron decisión de los trabajadores, como si ellos no tuvieran responsabilidades. ¿Qué mujer interpondría allí una denuncia si se trata de defender la vida de su bebé por nacer? ¿Qué trabajador la atendería?

  1. EL DERECHO A LA LIBERTAD

Precisamente, el miedo a la verdad -tal como en las peores dictaduras- lleva a imponer y no a debatir y consensuar los contenidos de la Educación Sexual Integral. Para ello, los ideólogos de género no solo se han infiltrado en las esferas educativas, sino que se han esmerado en obtener legislaciones que proscriben la disidencia, bajo la excusa de la discriminación y la inclusión.

De ese modo, privan a los niños de la libertad de elegir sin prejuicios: los inducen a pensar y a creer de un único modo acerca del sexo aunque contradiga sus sensaciones más elementales. Este lavado cerebral temprano, realizado a una edad donde el pensamiento crítico recién comienza a desarrollarse, pretende implantar un dogma como si fuera la única verdad, impidiendo que el niño forme a medida que crece sus propias convicciones. Paradójicamente, en nombre de la libertad se la niegan… ¿desde cuándo libertad significa pensar de una única manera?

Resumiendo, la democracia está bajo amenaza cuando desde el Estado se quiere imponer el pensamiento único; mucho más lo está cuando sus víctimas son los niños. Son muchos los que hoy han abierto los ojos y resisten. Es urgente que los gobernantes comprendan que incluir dogmas sin evidencia científica como si fueran verdades absolutas convierten su gestión en una dictadura.

© Pablo R. Bedrossian, 2018. Todos los derechos reservados.

ERNESTO CASACCIA: DESDE EL MONTE CHAQUEÑO AL DESIERTO DE MONGOLIA (por Pablo R. Bedrossian)

Entrevistamos a Ernesto Casaccia, misionero evangélico oriundo de la provincia de Chaco, que sirvió durante 20 años en Mongolia. Junto a su esposa y sus tres hijos entregó lo mejor de sí al pueblo mongol, a pesar de los riesgos que tuvo que asumir y las dificultades que tuvo que enfrentar. Regresó a la Argentina a luchar contra una dura enfermedad. Nuestro propósito es compartir las experiencias de una persona comprometida con Dios, que estuvo dispuesta en todo momento a ser fiel a su llamado.

MONGOLIA Y UN POCO DE SU HISTORIA

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Mongolia se encuentra en el centro de Asia. Limita al norte con Rusia y al sur con China. Habitada por tribus nómades, a principios del siglo XIII se constituyó como estado bajo el liderazgo de Gengis Kahn. Este extraordinario estratega militar conquistó una gran parte del mundo conocido de la época. Su nieto Kublai Kahn se adueñó de China e inició la dinastía Yuan (1279-1368). La lenta declinación del imperio mongol desembocó tres siglos después en su sometimiento a China. Aunque sus autoridades dispusieron de cierta independencia, la relación con el gobierno chino siempre fue complicada. Finalmente, un acuerdo entre Rusia y China determinó los límites entre China y Mongolia mantenidos hasta hoy.

A principios del siglo XX Mongolia sufrió vertiginosos cambios políticos: recuperó su independencia, luego fue invadida por los chinos, después se volvió a independizar con ayuda rusa; en 1924 se proclamó la República Popular de Mongolia, convirtiéndose en un país comunista bajo la órbita de la desaparecida Unión Soviética. En 1992 volvió a llamarse Mongolia y se transformó en una democracia representativa.

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Es un país muy escasamente poblado, con montañas y estepas al norte y oeste y el desierto de Gobi al sur. Una parte importante de la población es nómade o seminómade. La religión mayoritaria es el budismo tibetano y la capital se llama Ulan Bator.

Pudimos conectarnos con Ernesto Casaccia gracias a nuestro común amigo Daniel Bianchi, de Conexión Oriental, y a las nuevas tecnologías, que acortan las distancias.

LA ENTREVISTA

¿Cómo la fe cristiana ingresó a Mongolia? Así como China tuvo al jesuita Francisco Javier, ¿quiénes han sido las personas que mayor influencia misionera?

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Mongolia tiene una larga historia con el cristianismo, desde el tiempo de Gengis Khan, cuando los mongoles conquistaron gran parte de lo que hoy es Europa Oriental. Parte de su botín era traer mujeres de los lugares que habían sometido; muchas de ellas eran cristianas, de la Iglesia Nestoriana. Eso tuvo una gran influencia incluso en la corte: El cristianismo fue respetado, aunque no fue aceptado como religión oficial. El propio Gengis Kahn declaró “de interés” a la fe cristiana.

Gengis Kahn pidió al Papa de aquel entonces que enviara personas pudieran enseñar el evangelio a su pueblo; sin embargo, pasaron más de cien años hasta que otro Papa encontró la carta con la solicitud del conquistador mongol, y envió solamente dos evangelizadores: uno murió en el camino en el viaje en barco y el otro se desanimó y regresó Italia. Por eso el evangelio nunca llegó a alcanzar el Imperio Mongol plenamente.

Una de las razones fue también que el Papa creía que los mongoles eran gente pagana que no merecía conocer la Palabra de Dios. Uno de los Khan envió una delegación al Tibet y ellos sí enviaron monjes tibetanos que, según cuenta la leyenda, con artes mágicas hicieron que el vino que este Kahn tenía en una copa subiera hasta su boca sin tocarla. Esto lo sorprendió tanto que dijo que esa debería ser la religión verdadera, y de allí se adoptó el budismo como religión oficial para todo el Imperio. El cristianismo quedó relegado.

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Pasaron siglos hasta que grupos de iglesias bautistas procedentes de Rusia volvieron a evangelizar, pero pagaron un alto precio en vidas. También la Iglesia Nestoriana tuvo cierta influencia. Cuando se produjo la Revolución de los Boxers[1] en China, a fines del siglo XIX y principios del XX, muchos misioneros escaparon hacia el norte. Nuevamente muchos tuvieron que pagar un alto precio. Tenían que cruzar el río Obi con sus familias y la mayoría murió. Así fueron los inicios de cristianismo en Mongolia, una tierra inhóspita y hostil. Luego vino la Revolución Cultural[2] en 1921, donde Mongolia se cerró a todo lo que sea religión. Hubo una “limpieza religiosa” completa: se destruyeron todos los monasterios budistas y las pocas iglesias cristianas que había.

Recién en 1990, cuando se pasó del comunismo a una apertura a la democracia, fue cuando comenzó a ingresar el evangelio en forma más contundente, veraz y continua. La iglesia de Mongolia es muy joven y pujante pues ha habido grandes avances en la predicación del evangelio. Sin embargo, hay zonas, especialmente rurales, donde la Palabra de Dios no ha ingresado. Resumiendo, en Mongolia no hubo un pionero; ha sido un esfuerzo conjunto. Dios ha usado grupos pentecostales, bautistas, presbiterianos.

¿Cómo surgió tu deseo de ir a compartir tu fe a un país tan lejano? ¿Fuiste con tu familia? ¿Qué imaginabas de Mongolia y qué encontraste?

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Quizás de lo aprendido en El Impenetrable, esa densa selva del noreste argentino, sirvió como patrón: decidí no imaginarme cómo iba a ser el lugar para no formarme falsas expectativas. Sabía algunas cosas de la cultura, del clima, de la situación, pero no imaginé nada, de modo que al llegar no sufrí un choque. Sí sufrí el cambio de clima: del norte argentino, acostumbrado a los calores de 45º y 50º C pasé a Mongolia, con temperaturas de -30º a – 40º C (¡bajo cero!).

En Mongolia encontré gente común, muy receptiva, interesada en conocer a extranjeros. Antes había estado cinco años en El Impenetrable y encontré muchas similitudes entre los nómades -la gente mongol con la que me tocó trabajar- y la gente de campo chaqueña. Tomamos la decisión con mi esposa y decidimos irnos a ese lugar.

¿Hay libertad religiosa? Si la hay, ¿en qué grado? ¿Cuál era tu visión y cómo desarrollaste allí tu labor misionera?

En Mongolia hay libertad religiosa garantizada por la Constitución, aunque yo diría que más bien hay tolerancia religiosa, pues hay un fuerte control oficial. Desde que se inició la democracia en 1990, el budismo se adelantó y hoy Mongolia ha sido declarada la segunda capital mundial del budismo, siguiendo al Tibet. El Dalai Lama ha venido muchas veces a Mongolia pues se practica el budismo tibetano. Por supuesto, hay bastante restricción religiosa; no está permitido hacer proselitismo. Jóvenes de 16 años para abajo deben tener autorización escrita de los padres para asistir a una reunión, así que desde ese punto de vista, la libertad religiosa es muy limitada.

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En cuanto a la visión, mi trabajo específicamente fue a ayudar a formar y desarrollar la iglesia local. Para ello nos concentramos en grupos de personas que fuimos conociendo y discipulando poco a poco. Por una cuestión logística, pues teníamos continuamente la supervisión de los servicios secretos, nunca tomamos el rol de pastores en una iglesia, sino que entrenábamos a los discípulos más antiguos, a los que parecían líderes locales, y ellos eran los que hacían las reuniones. Nosotros sólo asistíamos y escuchábamos. Cuando estábamos solos con ellos compartíamos qué estuvo bien, qué habría que reforzar. Eso ayudó a que la gente local tomara respeto por sus propios líderes.

Hemos visto otros casos donde los misioneros toman el rol de pastores o líderes y después la gente compara. Los misioneros vienen con formación teológica, un bagaje de años en el evangelio, y no se puede comparar el conocimiento de una persona nueva en la fe, con dos o tres años de estudio bíblico, con alguien ya formado. A veces las comparaciones son dañinas porque toman al local como de menor categoría. Gracias a Dios nunca hemos hecho eso ni hemos predicado en público, salvo unas pocas veces que nos invitaron. Siempre hemos dejado que los locales prediquen, aun cuando sus mensajes a veces eran demasiado simples, pero poco a poco la gente les fue tomamdo cariño y hoy han ganado gran respeto; el Señor los ha fortalecido. Se han ido formando y el Espíritu de Dios ha ido trabajando en sus vidas de una manera interesante.

¿Cuál fue la recepción? ¿Cuáles fueron los resultados que pudiste ver? Por favor, ¿podrías contarnos algunos testimonios de personas concretas?

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Al principio fue difícil pues había bastante desconfianza; sin embargo, fuimos ganando acceso a través de la amistad, hacernos conocer, estar con ellos allí. Dios fue abriendo puertas.

Desde el principio, por una cuestión de visa, trabajamos con una ONG cristiana, y iniciamos proyectos de alcance comunitario que nos daba acceso a familias que no eran cristianas. Así fuimos ganando confianza con ellos, y cuando nos preguntaban por qué hacíamos esa tarea, ahí se abrían las puertas para hablar del Señor Jesús en forma paulatina. La recepción no fue a brazos abiertos, pero creció poco a poco.

Comparto el testimonio de un actual líder.  Vivía al lado de una de las mujeres que trabajaba con nosotros. Como era ateo, decidió probarle que todo lo que ella creía era mentira. Le pidió una Biblia y comenzó a leerla. Una vez por semana se reunían para discutir. Pero a medida que él avanzaba en la lectura se iba dando cuenta que sus argumentos se desmoronaban. Llegó un punto donde se dio cuenta que era él el que estaba equivocado. Finalmente le preguntó a esta hermana ¿qué debo hacer para seguir a Jesucristo? Y fue una de las personas que trajo muchas personas a la iglesia pues había sido un ateo conocido en la región.

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En el segundo lugar donde servimos fue diferente. La gente estaba más preparada a recibir este tipo de asistencia o ayuda de ONGs, y a través de eso se nos abrieron más puertas para poder proclamar el evangelio.

¿Cómo te has sentido en un país tan diferente al tuyo en estos 20 años?

El deseo de ir a Mongolia fue en el mismo momento de mi conversión. Fue cuando conocí a Cristo, leyendo la Biblia y orando. Una de las primeras cosas que hice fue trabajar con un mapa mundial y marcar áreas donde creía que aún no había ingresado el evangelio. Una de esas áreas fue precisamente Mongolia. Pasé mucho tiempo orando. Todavía no había asistido a ninguna iglesia.

Antes de ir a Mongolia surgió el deseo de ir a predicar el evangelio en El Impenetrable chaqueño. Empecé a asistir a la Iglesia Bautista Resistencia Sur que hoy se transformó en la Iglesia de la Ciudad, y fue a través de ella que se abrieron las puertas. Era algo que le había pedido a Dios: encontrar una iglesia con un espíritu misionero Había visitado otras congregaciones, pero Dios realmente me guio a ese lugar. Allí el pastor y los líderes comenzaron a apoyar este llamado.

Pasaron nueve años desde ese momento hasta que salimos a Mongolia. Antes pasé cinco años en El Impenetrable. Pasé un año en Inglaterra, un año en Kazajistán[3], tuve en el medio algunos viajes a Mongolia, y recién en 1996 nos instalamos allí. Había conocido a quien hoy es mi esposa, que es de Corea del Sur, en Inglaterra. Decidimos casarnos, fuimos a la Argentina para nuestra boda y nos trasladamos en Mongolia, donde nacieron nuestras dos primeras dos hijas; nuestro tercer hijo, el varón, nació en Corea del Sur.

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Nuestra intención nunca fue quedarnos en un sitio donde ya había testimonio cristiano, sino extendernos a lugares donde aún no se ha predicado el evangelio. En oración el Señor mostró el oeste de Mongolia, por lo que, poco después de llegar a la capital, Ulan Bator y del nacimiento de nuestra primera hija, nos trasladamos a esa zona, donde pasamos once años en el país. No fue fácil porque éramos de los primeros matrimonios extranjeros que vivían en esa región y había mucha reticencia y miedo hacia nosotros. Tuvimos varias veces la visita de la agencia secreta de Mongolia (equivalente a la famosa KGB soviética) y estuvimos a punto de ser echados; incluso nos incautaron los pasaportes. Pero por gracia de Dios pudimos perseverar y continuar adelante hasta que el Señor nos permitió ver que la iglesia se formara en ese lugar. Terminamos nuestra labor y dejamos la obra en manos de los hermanos locaes. Volvimos a Ulan Bator donde estuvimos un año y medio buscando la guía del Señor, hasta que nos volvió a mostrar a dónde ir, esta vez a una provincia de Uvs, más al norte. Allí estuvimos casi ocho años. Allí la gente era más receptiva con los extranjeros y la obra del Señor avanzó mucho más rápido.

¿Cuál sentís que es tu legado al pueblo de Mongolia? ¿Cuáles pensás que han sido tus mayores contribuciones como predicador y maestro cristiano a esa nación?

Nosotros siempre trabajamos como equipo. Éramos parte de la WEC International. Nunca hemos trabajado solos como Llaneros Solitarios así que no puedo decir esta es mi contribución. Hicimos lo mejor que pudimos, tratamos de entrenar líderes locales, motivarlos a que ellos mismos tomen valor y confianza en el Señor. No hay algo que pueda decir que me pertenece o que surgió así por causa mía. Fue todo un trabajo en equipo, y todo lo que ha sucedido y todo lo que el Señor ha hecho, lo ha hecho a través de la oración, algo que venimos trabajando como equipo, como grupo de hermanos. Cada uno ha hecho su parte, cada uno ha puesto su grano de arena para que el evangelio pueda prender en ese lugar.

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Personalmente nunca me he sentido extraño en Mongolia. Sí parezco diferente, pero haber trabajado con gente en el monte y luego en el campo, nunca me hizo sentir como una persona totalmente extraña para ellos. Jamás tuve una reacción de melancolía por mi tierra argentina. Al contrario, cuanto más tiempo pudiera pasar en ese lugar, mejor sería para mí. Cada vez que teníamos que venir para nuestro retiro sabático, cada cuatro o cinco años, me costaba venir y quedarme un tiempo. Al principio era un año y la última vez lo acortamos a seis meses. En los últimos 10 años solo regresamos a Argentina a renovar pasaportes y nos quedábamos uno o dos meses y regresábamos. Nunca sentí que me faltaba algo. Hemos tomado un gran cariño por la gente de Mongolia. Aunque hemos tenido que salir a causa de mi enfermedad, seguimos en contacto con ellos casi semanalmente y mantenemos nuestras relaciones. Hemos hecho un alto en la obra en Mongolia pero es nuestra oración a Dios, a pesar de mi enfermedad, que podamos volver.

© Pablo R. Bedrossian, 2018. Todos los derechos reservados.


COLUMNISTA INVITADO: ESCRIBE DANIEL BIANCHI

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Ernesto Casaccia ha sido un obrero pionero en un lugar con enormes necesidades espirituales y humanas. Su perseverancia y compromiso desde que inició su camino misionero ha sido conocida por muchas gente. La tarea en Mongolia auguraba tiempos de consolidación y crecimiento. Sin embargo, hace más de tres años a Ernesto se le diagnóstico cáncer.  Él mantuvo su servicio dentro de todas sus posibilidades. La enfermedad siguió avanzando aunque se le hicieron cirugías y varios tratamientos de quimioterapia. Actualmente él y su familia están de vuelta en Chaco para recibir atención. Ernesto mantiene una confianza plena en el Señor y sigue inspirando a cientos por sus mensajes y palabras. ¡Oremos por él!


NOTA DE 2019

Ernesto Casaccia falleció el 7 de marzo de 2018, dejando una enorme herencia de fe y esperanza. Fue un eslabón más en esa “gran nube de testigos” que menciona el autor de la Epístola de los Hebreos. Además de la columna que va debajo, recomendamos leer la nota de nuestro querido amigo Daniel Bianchi en Facebook titulada “El Legado de Ernesto”.

© Pablo R. Bedrossian, 2019. Todos los derechos reservados.


REFERENCIAS

[1] Fue un movimiento conservador nacionalista chino que se opuso a todo lo foráneo llevado a cabo entre noviembre de 1899 y finalizado el 7 de septiembre de 1901, Fueron asesinados centenares de extranjeros y miles de chinos cristianos, además de los combatientes.

[2] Revolución por la cual Mongolia quedó bajo la supervisión del gobierno soviético y que desembocó en la proclamación de la República Popular de Mongolia, una dictadura comunista.

[3] País asiático que formó parte de la Unión Soviética hasta 1991, cuya mayoría de la población profesa el Islam.