EL OLVIDADO PASAJE VERDIER (por Pablo R. Bedrossian)

Serie “PASAJES Y CALLES CURIOSAS DE BUENOS AIRES”

Ubicado sobre la calle Dean Funes 583 entre las calles Venezuela y México, este pasaje conserva aún el aroma a barrio. No es glamoroso, sino que nos transporta a un pasado que se ha perdido.

Durante largo tiempo estuvo abandonado. Hemos visto fotografías que lo mostraban en estado lamentable. Sin embargo, cuando lo visitamos había recuperado su dignidad y su encanto. El triste portón de chapa herrumbrada había sido reemplazado por uno moderno de hierro con una suerte de filigrana negra que permitía ver el interior del pasaje y con lanzas en su parte superior.

Aunque las paredes color ocre lucían gastadas, su espacio, que parece más bien un ancho pasillo, lucía limpio y cuidado. Faltaban las clásicas macetas, pero nos imaginamos que en cualquier momento estarán de regreso.

El Pasaje Verdier nació como un espacio de tránsito peatonal privado entre los dos cuerpos de un edificio; cada cuerpo tiene tres plantas y en sus fachadas lucen pequeños detalles art nouveau. El pasaje está iluminado por faroles sobre arcadas metálicas de color negro que conectan ambas construcciones.

Una curiosa estructuras al fondo cierra el pasaje, formando un cul-de-sac. Es de color gris tiza cuyo cuerpo principal está coronado por una bóveda semicircular. En su frente posee dos puertas, una en el centro y otra más pequeña a la izquierda.

Desconocemos si se trata la portería o está destinada a algún otro uso. En su parte superior un pequeño cartel rojo dice “lugar de paso – prohibido jugar”.

ACERCA DEL NOMBRE

Poco se sabe del nacimiento de este pasaje. Según cuenta el arquitecto Rolando Schere, fue construido en 1911 a pedido de Celestino Verdier[1], basado en los planos encontrados en el Archivo de Aguas Argentinas. El Dr. Eduardo Balbachan, decano en la historia de los pasajes porteños, lo llama Pasaje José Verdier, debido a una placa de bronce que había en el lugar, luego desaparecida, y sospecha que el nombre provenga de su primitivo dueño[2].  

ALGO QUE SUCEDIÓ EN EL PASAJE

El Dr. Balbachán cuenta además que en un conventillo cercano, ubicado en Castro Barros 433, vivía la famosa “rubia Mireya”, cuyo verdadero nombre era Margarita Verdier. Esta mujer de origen francés y nacida en el Uruguay supo despertar pasiones durante su juventud. El tango “Tiempos viejos”, de Francisco Canaro y Manuel Romero (1926), la recuerda, cuando dice:

¿Te acordás, hermano, la rubia Mireya, que quité en lo de Hansen al loco Cepeda?

Casi me suicido una noche por ella y hoy es una pobre mendiga harapienta.

¿Te acordás, hermano, lo linda que era? Se formaba rueda pa’ verla bailar…

Cuando por la calle la veo tan vieja doy vuelta la cara y me pongo a llorar.

Una historia la liga al pasaje. No sabemos si tuvo algún parentesco con los Verdier del edificio pero sí que, sin pretenderlo, se sirvió de ello. Una noche, cuando tenía unos 60 años, la Rubia Mireya caminaba por la calle Deán Funes. Estaba enferma y desnutrida. Al ver el pasaje, que por aquel entonces no tenía portón, decidió descansar unos minutos allí. Exhausta, se sentó en el piso. De inmediato se acercó un hombre quien, pensando que era una mendiga, le pidió que se retirara.  

– ¿Sabe quién soy yo?

– No tengo idea

– La Rubia Mireya

– Jajaja y yo, Carlos Gardel

– ¿No me cree? Mire mi documento

Cuando el hombre leyó “Margarita Verdier” cambió su actitud radicalmente. Le pidió disculpas y la hizo pasar a su casa, le ofreció una sopa y le dio algo de ropa de abrigo. No sabía que Margarita Verdier era la Rubia Mireya; simplemente lo conmovió el apellido, que era el de su propia familia, fundadora del pasaje. Se dice que la mujer murió de tuberculosis a los 85 años en el Hospital Muñiz.

© Pablo R. Bedrossian, 2020. Todos los derechos reservados.


REFERENCIAS

[1] Schere, Rolando H., “Pasajes”, Ediciones Colihue, Colección del Arco Iris, Buenos Aires, Argentina, 1998, p.68-69

[2] Balbachan, Luis Eduardo, “Los ignorados pasajes de Buenos Aires”, Editorial Rodolfo Alonso, Buenos Aires, Argentina, 1982, p.75


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EL PASAJE ROBERTO ARLT (por Pablo R. Bedrossian)

Serie “PASAJES Y CALLES CURIOSAS DE BUENOS AIRES”

Muy cerca de los pasajes Russel, Santa Rosa, Soria y Coronel Cabrer de Palermo SoHo se encuentra una pequeña hendidura que al transeúnte puede pasar inadvertida. Se trata de un callejón sin salida ubicado sobre la calle Gurruchaga 1959, entre Soler y Nicaragua, conocido como Pasaje Roberto Arlt.

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Tiene un acceso vehicular que parece el de una casa o un edificio y, más allá de la vereda, un pequeño portón de rejas que de día suele permanecer abierto. Sin embargo, tras cruzar una enorme parra, al caminar sobre su piso empedrado se percibe una atmósfera apacible, alejada del ajetreo callejero, de casas bajas con jardines florecidos.

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Cuenta el arquitecto Rolando Schere que en 1910 un ingeniero ferroviario de apellido Shine compró un terreno donde construyó tres casas con frente a la calle Gurruchaga para renta, el pasaje que llega hasta el centro de la manzana y dentro de él tres casas para su familia[1].

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El pasaje tiene unos tres metros de ancho aunque se ensancha y abre hacia el final . Cada casa tiene un estilo y una orientación geográfica diferente. No todas se encuentran en el mismo estado de conservación, pero se observa cierta unidad en medio de la diversidad.

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Aunque es una suerte de divertículo de la calle Gurruchaga (en una de sus casas se indica que se trata de la calle Gurruchaga sur) es más conocido como Pasaje Roberto Arlt. En nuestras visitas no encontramos ninguna placa con ese nombre.

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En 1965 el tramo de la calle Neuquén que corre desde la Avenida Acoyte hasta la calle Campichuelo pasó a llamarse Roberto Arlt, pero poco después, en 1973, una nueva ordenanza municipal le impuso el nuevo nombre de Doctor Gregorio Aráoz Alfaro que mantiene hasta la fecha[2]. En la actualidad la Ciudad Autónoma de Buenos Aires no cuenta oficialmente con ninguna calle que recuerde al autor de “El Juguete Rabioso” y “Los Siete Locos”.

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¿De dónde, entonces, surge el nombre del pasaje? Algunos afirman que el escritor vivió allí por algún tiempo. Nosotros creemos que es un malentendido. Ocurre que en 1940 Arlt contrajo su segundo matrimonio con Elisabeth Mary Shine, cuyo apellido es el mismo que el del creador del pasaje[3]. Según Alfredo Jaramillo “el nombre del autor de El Juguete Rabioso tiene mucho que ver con el del empresario inglés: Arlt se casó con su nieta, Elisabeth Shine, y se mudaron a una de las viviendas que dan al frente de la calle Gurruchaga, uno de cuyos muros sirve de entrada al pasaje”[4].

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A pesar de la coincidencia en el apellido y la probable relación familiar, en nuestra búsqueda no hemos encontrado evidencia de un parentesco entre el Ingeniero Shine y la esposa de Arlt. Tampoco hemos encontrado ninguna mención a un Ingeniero Shine fuera de las referidas al pasaje. Solo sabemos por ella que su padre era constructor[5]. Pero más importante para nuestros fines, no hemos hallado ninguna referencia que indique que en su corta convivencia (el escritor murió en 1942) el matrimonio haya vivido en el pasaje o en la calle Gurruchaga.

En una entrevista a Elisabeth Shine publicada en el suplemento Cultura del Diario La Nación aparecen datos muy interesantes sobre los lugares de residencia. Ella vivía con su madre en la calle Iberá de Núñez, pero tras casarse la pareja se alojó en diversas pensiones del barrio de Belgrano, incluyendo una en la calle La Pampa entre Vidal y Moldes. Arlt murió el 26 de julio de 1942 en una pensión de la calle Olazábal cuando su esposa estaba embarazada[6]. La mujer también menciona la convivencia en pensiones en otra entrevista[7].

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Si va por de paseo por Palermo SoHo o vive en las cercanías no deje de observar este curioso espacio porteño que rompe la cuadratura del trazado urbano.

© Pablo R. Bedrossian, 2018. Todos los derechos reservados.


REFERENCIAS

[1] Schere, Rolando H., “Pasajes”, Ediciones Colihue, Colección del Arco Iris, Buenos Aires, Argentina, 1998, p.102

[2] Piñeiro, Alberto Gabriel, “Las calles de Buenos Aires, sus nombres desde su fundación hasta nuestros días”, Instituto Histórico de la Ciudad de Buenos Aires, 2ª Edición, 2005, p.291

[3] Su nueva esposa, trece años menor que el escritor, era la secretaria de León Bouché, director de la revista El Hogar donde Arlt colaboraba.

[4] Jaramillo, Alfredo, “Salí a conocer pasajes de Buenos Aires”, Diario Página 12, Buenos Aires, 20/12/2009, https://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/radar/18-5775-2009-12-20.html

[5] Tcherkaski, José, “Conversaciones con mujeres de escritores”, Editorial Biblos, 2003, p.36

[6] Sin firma, “Mil días con Roberto Arlt”, Diario La Nación, Suplemento de Cultura, Bueno Aires, 19/05/1999, https://www.lanacion.com.ar/214788-mil-dias-con-roberto-arlt

[7] Tcherkaski, José, Op. cit., p.33,39


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EL PASAJE DE LA MISERICORDIA (por Pablo R. Bedrossian)

Serie “PASAJES Y CALLES CURIOSAS DE BUENOS AIRES”

Buenos Aires tiene pocas calles y pasajes peatonales. Esto se hace más notorio en los barrios alejados del Centro. Los pasajes Guillermo Enrique Granville en Villa Santa Rita y Albania en Monte Castro son algunas de esas escasas muestras. Hemos visto la lucha de los vecinos por conservar estos espacios, y su esfuerzo no siempre es en vano. Tal es el caso de Pasaje de la Misericordia declarado Sitio de Interés Cultural y Turístico y Patrimonio Cultural de Mataderos por la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires. Lo invitamos a conocerlo y recorrerlo.

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El Pasaje de la Misericordia (en realidad, el nombre correcto sería pasaje De la Misericordia) tiene una sola cuadra. Se ubica en la manzana delimitada por las calles Fonrouge y Pola, por las cuales se accede, y José Enrique Rodó y Chascomús, a la cuales corre paralela.

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DESCRIPCIÓN

Poco se ha escrito sobre los orígenes de este pasaje. En el pasado, por su estrecha cercanía con la calle homónima, se lo llamó pasaje Chascomús. Según Eduardo Luis Balbachán, se lo denominaba así porque originalmente era una de las aceras de la calle mencionada; también se lo llamó Pasaje Vecinal[1],[2]. Un vecino que vive en la casa más antigua de esa estrecha vía me comentó que antes allí había un potrero, y que el pasaje formaba parte de la vía de acceso de los animales. Luego, sobre ese solar se elevaron construcciones, separando el angosto pasaje de la calle Chascomús. Un dato relevante que no pudimos encontrar es el año en que se levantaron dichas edificaciones. El nombre De la Misericordia es muy posterior.

Eduardo Luis Balbachán, en su libro publicado en 1982, agrega que el piso del pasaje era de baldosas y tierra; en el lado norte había casas bien conservadas, y en el lado sur, una tapia descuidada; para demostrarlo ilustra su texto con algunas fotos.

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Foto del pasaje del libro “Los ignorados pasajes de Buenos Aires”, de Eduardo Luis Balbachán, de 1982, cuando aún se llamaba Chascomús

En la actualidad el Pasaje de la Misericordia conserva la misma anchura, de unos dos metros, pero ha cambiado su fisonomía. Ya no hay trechos de tierra. Grandes baldosas grises de cemento en un sector y mosaicos del mismo color en otro sirven como piso. Las casas del lado norte lucen muy dignas, y sobre la vieja y herrumbrada pared sur de la que hablaba Balbachán, hoy hay murales creados por diversos artistas de la zona y, en su base, varios canteros.

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Cerca de la entrada del lado este (calle Pola) hay una pequeña escalinata y una rampa para personas con capacidades especiales.

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EL ORIGEN DEL NOMBRE

Como hemos dicho, el pasaje nació siendo una acera de la calle Chascomús, de la cual heredó el nombre al convertirse en pasaje, tras quedar separado de ella por una construcción. La calle mencionada recibió su nombre, según Balbachán, por una ordenanza municipal del 28 de octubre de 1893. El mismo autor agrega -imaginamos que tomándolo de la misma fuente- “Nombre anterior: Número 4 ó 4a. al sudeste de la calle Provincias Unidas[3].

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La denominación Chascomús proviene de la ciudad ubicada en la Provincia de Buenos Aires sobre la actual Ruta 2, famosa por su laguna. Fue fundada en 1779 por Pedro Nolasco Escribano llamándola Juan Bautista Chascomús: combina dos nombres, san Juan Bautista (denominación católica para el predicador judío del siglo I conocido como Juan El Bautista) y la voz indígena Chascomús, que significa siete lagunas[4].

Alberto G. Piñeiro aporta un detalle interesante sobre esta calle, que no conocíamos. Dice que también “la denominación Chascomús abarcaba el tramo de Directorio comprendido entre las actuales Lisandro de la Torre y General Paz[5].

Volviendo al pasaje, pasó de llamarse Chascomús a De la Misericordia por la Ordenanza N° 50.836, publicada en el Boletín Oficial N° 51 de 1996[6]. Aunque desconocemos las razones. es un nombre bellísimo. En latín miser significa desdichado y cordis, de corazón. De allí que misericordia es sentir compasión por los que sufren y ofrecerles ayuda. ¿Puede haber un nombre que comunique un sentimiento más noble?

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Finalmente, tal como anuncian los carteles, su única cuadra existe entre el 5500 y 5600, siendo sus códigos postales C1440APA y C1440APB. Curiosamente existe el código postal para las alturas que van del 5601 al 5700… ¡que no existen!

 RENOVACIÓN

Según una placa que luce el Pasaje de la Misericordia, fue declarado Sitio de Interés Cultural y Turístico y Patrimonio Cultural de Mataderos por la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires el 26 de octubre de 2006.

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Una publicación barrial, ubica la reinauguración de esta vía peatonal un año después, el 24 de octubre de 2007. Dice “El Pasaje de la Misericordia, con el impulso de un proyecto de la legisladora socialista de Mataderos, Verónica Gómez, fue declarado por la Legislatura de la Ciudad, de interés cultural y turístico. Su recuperación y remodelación estuvo a cargo del Gobierno de la Ciudad, a través del Ministerio de Gestión Pública y Descentralización. Distintos artistas plásticos de los barrios de Liniers y Mataderos dieron vida a los murales que hoy engalanan el pasaje, que ya forma parte del recorrido del circuito turístico que iniciará el Gobierno de la Ciudad” [7].

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Aprovechamos para recordar con mucho cariño entre aquellos que han contribuido al desarrollo de ese tradicional barrio porteño a nuestro amigo y colega, Dr. Hugo Suárez, quien fuera concejal municipal y presidente de la entidad barrial República de Mataderos[8], siempre reconocido por su incondicional solidaridad y compromiso con su barrio[9].

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La remodelación del pasaje le dio nueva vida. Diversos artistas de la Comuna 9, que abarca los barrios de Mataderos, Liniers, y Parque Avellaneda, decoraron el muro sur con murales, en su mayoría con motivos gauchescos. Christian Heredia tuvo a su cargo los dos más grandes: el primero ingresando desde la calle Fonrouge, titulado “Enero 1959 Toma del Frigorífico Lisandro de la Torre” y, en el extremo opuesto, el primero desde la calle Pola, “Recuerdos del Resero”.

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Vale la pena visitar el Pasaje de la Misericordia; pero si no puede llegar hasta allí, lo invitamos a recorrerlo a través de este video:

© Pablo R. Bedrossian, 2017. Todos los derechos reservados.


REFERENCIAS

[1] Balbachan, Eduardo Luis, “Los ignorados pasajes de Buenos Aires”, Editorial Rodolfo Alonso, Buenos Aires, Argentina, 1982, p.111

[2] Piñeiro, Alberto Gabriel, “Las calles de Buenos Aires, sus nombres desde su fundación hasta nuestros días”, Instituto Histórico de la Ciudad de Buenos Aires, Buenos Aires, Argentina, 2003, p.260

[3] Balbachán, Eduardo Luis, Op. cit., p.114

[4] Iusem, Miguel, “Diccionario de las calles de Buenos Aires”, Instituto Rioplatense de Ciencias, Letras y Artes (IRCLA S.A.), Buenos Aires, Argentina, 1971, p.51

[5] Piñeiro, Alberto Gabriel, “Las calles de Buenos Aires, sus nombres desde su fundación hasta nuestros días”, Instituto Histórico de la Ciudad de Buenos Aires, 2003, p.81

[6] Piñeiro, Alberto Gabriel, “Barrios, calles y plazas de la Ciudad de Buenos Aires. Origen y razón de sus nombres”, Dirección General Patrimonio e Instituto Histórico, Buenos Aires, Argentina, 2008, p.283

[7] http://www.villalugano.com.ar/actualidad/2007/jqhiyp_recuperan_un_tradicional_pasaje_barrio_mataderos.html

[8] http://www.cosasdebarrioweb.com.ar/Abril2009/cultura.html

[9] http://rubentzanoff.mst.org.ar/2013/04/13/recorrida-por-mataderos-ante-el-124-o-aniversario-de-mataderos-1889-2013/


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Todas las fotografías y videos fueron tomados por el autor de esta nota y es el dueño de todos sus derechos, a excepción de la foto en blanco y negro, tomada del libro “Los ignorados pasajes de Buenos Aires”, de Eduardo Luis Balbachán, de 1982, citado en las referencias.


BONUS: MURALES y MURALISTAS DEL PASAJE DE LA MISERICORDIA

Un poco a la manera de la boquense calle Caminito, el Pasaje de la Misericordia con sus murales podría convertirse en un museo al aire libre. Lamentablemente, en nuestra visita a fines de marzo de 2017, las pinturas lucían algo deterioradas. El talento demostrado allí por sus creadores merece un renovado cuidado. La mayoría de los murales están dedicados a temas gauchescos.

  1. Autor: Christian Heredia (http://www.letrista.com.ar); título: Enero 1959 Toma del Frigorífico Lisandro de la Torre
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  1. Autoras: Gloria Concetti – Alicia Espósito
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  1. Autor: Guillermo Nadal
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  1. Autora:  Nancy Pozzuto https://www.facebook.com/nancypozzuto
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  1. Autoras:  Angélica Barrientos y Alicia Parada https://www.facebook.com/alicia.paradagotz.1?ref=br_rs
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  1. Autores:  Olga Alonso y Norberto Ricco
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  1. Autoras:  Lidia Lanzi (https://www.facebook.com/lidiaelvira.lanzillotta.5) y Alma Knees
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  1. Autoras:   Rosa Pantano (http://mirarte-rosapantano.blogspot.com)  y Beatriz Olivera Querol, fechado 2007
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  1. Autores:   Nogueira y DeFederico
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  1. Autores:   Andrea y R. Cabrera, fechado 2007
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  1. Autores:   Los Pibes

Este gran mural rompe la línea artística y abandona los temas gauchescos. mostrando una alta identificación con el barrio, con inscripciones como “Mataderos está encantador” y “El Pasaje de la Misericordia”, o el escudo del Club Atlético Nueva Chicago. Finalmente, encima de la firma, recuerda una gesta histórica argentina: “2 de abril, Día de las Malvinas”.

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12.   Autor: Christian Heredia, en el 127º aniversario de Mataderos; título: “Recuerdos del Resero”

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© Pablo R. Bedrossian, 2017. Todos los derechos reservados.

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