LEY DE EMERGENCIA ECONÓMICA Y JUBILACIONES: TODOS LOS ARGENTINOS SON IGUALES PERO ALGUNOS MÁS IGUALES QUE OTROS (por Pablo R. Bedrossian)

La Ley de Emergencia Económica no era una opción: era una necesidad. Un país endeudado con caída de su PBI no puede darse el lujo de no hacer recortes. Desde luego, había dos posiciones extremas: achicar el enorme gasto público o aumentar la insoportable carga impositiva. Como siempre, el peso recayó sobre el pueblo.

Aún con la dolorosa obligación impositiva sobre quienes producen, las medidas extremas pueden entenderse debido a la gravedad de la situación. Sin embargo, hay un hecho crucial, que no debe pasar inadvertido, que muestra y demuestra la inequidad de la Ley: se trata de la suspensión de la movilidad de las jubilaciones.

Hasta la reciente ley, las jubilaciones y pensiones de ANSES aumentaban cuatro veces por año, en los meses de marzo, junio, septiembre y diciembre (Ley 27.426) y se calculaba en base a dos variables: El 70% dependía del Índice de Precios al Consumidor del INDEC y el 30% de la variación de la Remuneración Imponible Promedio de los Trabajadores Estables (RIPTE)[1].

La Ley recién sancionada, denominada “Ley de Solidaridad Social y Reactivación Productiva en el Marco de la Emergencia Pública”, en sus artículos 55 y 56 congela por 180 días los aumentos a los jubilados que fijaba la ley anterior y faculta al Poder Ejecutivo para fijar incrementos trimestrales de los haberes previsionales, sin establecer su fórmula. Se castiga así a los jubilados, quienes, junto a los niños, son los más indefensos del sistema. Pero aún estas medidas podrían admitirse como un camino de salida a la gravísima situación económica y financiera que atraviesa el país si se aplicaran en forma igualitaria para todos.

SI NO SON PARA TODOS, NO SON DERECHOS: SON PRIVILEGIOS

El flamante vicepresidente del Banco Nación, Matías Tombolini, afirmó en una entrevista radial que le hizo Luis Novaresio que “a Alberto Fernández no lo votaron para que le aumente la jubilación al que gana $80.000”[2]. Sin embargo, parece que a Tombolini se le escapó la tortuga, pues las jubilaciones de privilegio quedaron excluidas de la suspensión.

A los fines de atender en forma prioritaria y en el corto plazo a los sectores de más bajos ingresos -según el propio texto-, el Artículo 51 del proyecto original incluía la suspensión de los “artículos 1°, 10 y 13 de la Ley N° 24.018”, referidos a la movilidad jubilatoria de quienes fueron presidentes, vicepresidentes, magistrados y funcionarios del Poder Judicial. Sin embargo, los parlamentarios introdujeron cambios en aquel Artículo 51 que pasó a ser el Artículo 55 del nuevo texto: quitaron esa frase con el propósito de beneficiar a ciertos argentinos sobre otros. De paso, no solo privilegiaron a estos funcionarios: como si hubiera trabajadores de primera y de segunda, también quedaron excluidos de la suspensión los docentes nacionales y universitarios e investigadores científicos. ¿Por qué no los monotributistas, los metalúrgicos, el personal de la salud o los camioneros?

Digamos que los expresidentes actuales no son los más necesitados. Basta ver la declaración de bienes de Cristina Fernández de Kirchner y de Mauricio Macri. La jubilación especial para los expresidentes es la misma que reciben por todo concepto los Jueces de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, actualmente $341.709 mensuales. Según varias publicaciones periodísticas, los que trabajaron y aportaron al Poder Judicial, excluidos del perjuicio que aplica la Ley de Emergencia Económica, reciben un promedio mensual de $224.734[3].

Recuerdo una frase de Néstor Kirchner en ocasión de la Ley de Matrimonio Igualitario, “derechos iguales para todos”. ¿Esa frase se utiliza solo cuando conviene? Esta lamentable situación, que hubiera sido tolerada si el esfuerzo hubiera sido equitativo, produce una profunda indignación porque, como en la granja de Orwell, pareciera que en la Argentina todos los ciudadanos son iguales, pero algunos más iguales que otros.

© Pablo R. Bedrossian, 2019. Todos los derechos reservados.


REFERENCIAS

[1] https://www.anses.gob.ar/informacion/movilidad-de-jubilaciones-y-pensiones (última revisión del 25/11/2019)

[2] https://www.infobae.com/economia/2019/12/19/tombolini-nuevo-vice-del-banco-nacion-a-alberto-no-lo-votaron-para-que-le-aumente-la-jubilacion-al-que-gana-80000/

[3] Por ejemplo, https://www.ambito.com/politica/justicia/jubilaciones-privilegio-quienes-y-cuanto-cobran-los-beneficiarios-n5072517 y https://tn.com.ar/economia/jubilaciones-de-privilegio-quienes-son-los-beneficiarios-y-cuanto-cobran_1020274

NI MACRI, NI CRISTINA: LAS PATAS DE LA MENTIRA (por Pablo R. Bedrossian)

Cuando en 2015 Mauricio Macri derrotó a Daniel Scioli, muchos interpretaron que se trató de un voto castigo a la gestión kirchnerista. Del mismo modo, debido al terremoto económico vivido en la Argentina desde 2018, un hipotético triunfo de la fórmula Fernández – Fernández de Kirchner se debería más al voto castigo contra actual gobierno que por méritos de la fórmula del apellido idéntico.  

Sin embargo, no vamos a hablar del voto castigo sino de fórmulas castigo para el pueblo argentino. Por un lado, el oficialismo no termina de comprender que su fracaso económico le ha hecho perder muchos más votos que el exiguo porcentaje (alrededor de un 3%) que le dio la victoria en 2015. Parece estar en un estado alucinatorio en el que cree que la gente votará por miedo y no por los resultados de su gestión. Si a alguien le queda duda que la negación alimenta la utopía de la reelección, lo invito a ver este video donde el fracaso de hoy es definido en el ayer.

Más sorprendente aún que la nominación de Alberto Fernández para Presidente de la Nación por parte de Cristina Fernández de Kirchner es la aceptación por parte del primero, después de todo lo que dijo sobre su nueva jefa. De paso, es obvio que el rol de Fernández (Alberto) no es puramente decorativo: fue elegido como defensor de Cristina Kirchner con el propósito de evitar el castigo de la Justicia, amenazando a los jueces con la revisión de sus fallos. El grado de hipocresía del candidato a la Primera Magistratura queda demostrado en este video.

Finalmente el premio “Panqueque”, un tipo de crepa que se da vuelta como una tortilla, se lo ha ganado Sergio Massa, hoy primer candidato a diputado por el kirchnerismo en la Provincia de Buenos Aires. Es muy difícil oírlo sin ponerse colorado (de rabia o vergüenza, Ud. decide) para darse cuenta cómo, al igual que en el caso de Alberto Fernández, no puede confiarse en su palabra. O mintió antes o mintió ahora. ¿Alguna vez habrá dicho la verdad?

Ante tanta falsedad y de tanta hipocresía, uno se pregunta ¿esto es lo mejor que tienen los partidos mayoritarios para ofrecer? Argentina necesita valores: valores que se demuestren en el cumplimiento de las promesas y en una conducta transparente, eficaz y despojada de narcisismo. Los buenos ejemplos deben ser dados desde arriba. Por eso, es hora de pensar diferente y no caer en la trampa de la polarización. No vote por miedo sino por un cambio de verdad.

© Pablo R. Bedrossian, 2019. Todos los derechos reservados, a excepción de los videos.


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