“VENECIA, CAPITALES DEL ARTE”, LA SUMMA LITERARIA EN SU GÉNERO (por Pablo R. Bedrossian)

Serie CONFIESO QUE HE LEÍDO

Para los amantes del arte este libro es una joya. Fue editado originalmente en 1999 por Leonardo Arte de Milán y reeditado ese mismo año por Editorial Electa de España, que es la versión en castellano que presentamos. Encuadernado con hojas de papel ilustración de gran tamaño y tapa dura, ofrece un extraordinario contenido visual y magníficos textos bajo la dirección de Stefano Zuffi, un premiado historiador del arte reconocido internacionalmente.

Contiene la historia del arte que acompañó indisolublemente a La Serenísima República de Venecia, la poderosa ciudad-estado que existió como nación independiente hasta 1797. Hoy Venecia es parte de Italia, pero conserva mucho de su peculiar identidad a través de su arquitectura y de su arte.

La Serenísima fue levantada sobre islas pantanosas en una laguna ubicada frente al mar Adriático. Aunque se cree que fue fundada en el siglo IV, comenzó a ser reconocida a partir del siglo IX. Paulatinamente fue ganando preponderancia hasta convertirse en una de las potencias más grandes y ricas de Europa.

El libro comienza con el estilo románico que los arquitectos venecianos fusionaron con el arte bizantino, debido al poderío naval y comercial de su república y los vínculos establecidos tempranamente con el Imperio Romano de Oriente con sede en Constantinopla (hoy Estambul). Dedica un excelente espacio al símbolo de este periodo, la gloriosa Basílica de San Marcos.

La obra continúa con la Baja Edad Media, el Trecento y la primera mitad del Quattrocento, periodo donde la arquitectura es dominada por un estilo gótico con sabor local. Sin embargo, el foco de la obra es el Cinquecento, donde el Renacimiento todo lo crea, todo lo abarca y todo lo transforma. Hay bellas reproducciones de obras de Giorgione, Tiziano, Lotto, Tintoretto y Veronese e incluso de Leonardo Da Vinci, ilustre visitante de la ciudad, cuyo famoso dibujo “El hombre de Vitrubio” es propiedad de la Gallerie dell’Accademia, el famoso museo de Bellas Artes local.

De allí pasa al barroco del siglo XVI y luego al último siglo de la república veneciana, donde se destacan Tiepolo y Canaleto. En 1797 Venecia sucumbirá como nación ante las fuerzas de Napoleón que la anexará a Austria.

En “Venecia, Capitales de Arte” tampoco falta la narración visual y el análisis de las artes plásticas durante los siglos XIX y XX, antes y después de la integración a la Italia Moderna. Incluso hay un apartado dedicado a la colección Peggy Guggenheim, un museo fundado por la famosa millonaria heredera.

Venecia es una ciudad que ha escrito una historia del arte de valor universal. Este libro es fiel testimonio de ese hecho, presentando sus más preciosas perlas.

© Pablo R. Bedrossian, 2020. Todos los derechos reservados.

VALBUENA Y BALBUENA (por Pablo R. Bedrossian)

Serie MUNDIAL DE FÚTBOL 2014

Siempre hubo franceses famosos de baja estatura. Se dice que Napoleón Bonaparte medía 1,68 metros, pero seguramente era de menor estatura. Más bajos aún fueron el famoso pintor Toulouse Lautrec, quien sólo alcanzó los 1,52 metros debido a un enanismo hipofisario (enfermedad que produce un crecimiento escaso pero proporcionado) y el extraordinario pianista de jazz Michel Petrucciani, quien debido a una grave enfermedad genética apenas superaba el metro de altura. Pero ahora se ha agregado una perla al collar de los bajitos galos: nada menos que Mathieu Valbuena, el artillero del Olympique de Marsella.

Mathieu Valbuena 02Junto al colombiano James Rodríguez y el tico Keylor Navas, Valbuena se ha convertido en una de las revelaciones del Mundial de Brasil 2014. Posee una gran velocidad, precisión en los pases y un dribbling endiablado. Puede jugar como volante ofensivo o extremo, siempre desequilibrando a la defensa que lucha por frenarlo. Aunque la FIFA dice que mide 1,67 metros, es probable que mida entre 1,62 y 1,64 metros. Su diminuta figura es mucho más pequeña que la de Lio Messi, de reales 1,69 metros de estatura. Le Petit Vélo (“La Pequeña Bicicleta”) es el segundo jugador más bajo del Mundial, sólo superado por “el hijo del viento”, el delantero hondureño Marvin Chávez, de quien oficialmente se informa que mide 1.65 metros. Desde hace años para jugar al fútbol internacionalmente se recomienda una estatura mínima 1,80 metros. Valbuena y Messi son la prueba que en el fútbol no hay reglas o, si las hay, hay muchas excepciones.

Mencho Balbuena 01Valbuena no es un apellido nuevo para los argentinos. Aquellos con buena memoria recordarán al Mencho Balbuena, el extraordinario wing derecho de Independiente. Agustín Balbuena se unió al Rojo en 1971. Integró aquel glorioso equipo que ganó el Metropolitano del ’71 y cuatro Libertadores consecutivas, entre 1972 y 1975. Fue incluido en la selección argentina que participó del Mundial de Alemania de 1974 (donde René El Loco Houseman fue titular en su posición) y vistió la celeste y blanca en 8 ocasiones. Curiosamente el juego de Valbuena y el de Balbuena son parecidos: jugadores rápidos, sumamente peligrosos en ataque por la banda derecha.

Hay una sabrosa anécdota del Mencho surgida en la entrevista que le hizo José María Muñoz, luego de un partido:

–          Balbuena, ¡cómo corrió esta tarde! ¿Cuántos pulmones tiene?

La respuesta del crack santafesino no se hizo esperar:

Uno, como todo el mundo.

El petit francés Valbuena, corre como el otro Balbuena: incansable, deja el alma en la cancha. No sabemos hasta dónde llegará Francia en el Mundial, pero estamos seguros que este apellido seguirá siendo en todas partes sinónimo de entrega y de buen juego.

© Pablo R. Bedrossian, 2014. Todos los derechos reservados.

EL DILEMA DE NAPOLÉON (Autor desconocido, reescrito por Pablo R. Bedrossian)

“No hay justo ni aún uno”  (La Biblia)

Paris 01Se cuenta que un soldado del ejército imperial francés había desertado. Tras ser capturado, fue condenado a muerte. La desesperada madre pidió audiencia con Napoleón Bonaparte quien en vista de la gravedad del asunto se la concedió.

– Distinguido Napoleón, sé que mi hijo se ha equivocado y que su error se castiga con la muerte. ¡Él es lo único que tengo! Por favor, ¡te ruego que lo perdones!

– Mujer, tu hijo ha desertado huyendo del combate mientras que otros compañeros han dado la vida por su nación. Si concedo lo que me pides, la noticia correrá como reguero de pólvora. La moral del ejército caerá y otros empezarán a imitarlo. ¿O acaso piensas que todos van a la guerra por amor a la Patria?

– Excelentísimo Emperador, por favor, ¡te pido para él misericordia!

– Tu hijo no merece misericordia.

– Sí, es cierto –replicó la angustiada señora-, pero si la hubiera merecido no hubiera sido misericordia sino justicia, y yo he venido a pedirte misericordia.

Dice el relato que ante tan contundente argumento, el gran Napoleón se conmovió y perdonó al soldado.

Autor desconocido, reescrito por Pablo R. Bedrossian. © Pablo R. Bedrossian, 2013. Todos los derechos reservados.