8 ESCULTURAS BIZARRAS DE BUENOS AIRES (por Pablo R. Bedrossian)

Serie ESCULTURAS Y MONUMENTOS DE BUENOS AIRES

Aunque en el Diccionario de la Real Academia Española la palabra bizarro se asocia valentía y esplendor, el uso corriente lo asocia a rareza o extravagancia. Siguiendo la acepción popular definimos como bizarras a aquellas esculturas que despiertan nuestra curiosidad por su forma extraña o su tema inusual. Presentamos aquí una breve selección. Además, lo invitamos a proponer otras obras que puedan ser incluidas en un próximo artículo.

MONUMENTO A LA COIMA

El Monumento a la Coima hace alusión al pago que se realiza bajo la mesa con el objetivo de obtener un favor de parte de un funcionario o de una autoridad. En otros países se lo llama “mordida” y es una de las modalidades más conocidas del soborno.

Poco se sabe de su historia pues no aparece en el proyecto original del edificio del Ministerio de Obras Públicas, en uno de cuyos ángulos se encuentra, ni en los planos, ni en los archivos. Tampoco se sabe a ciencia cierta quien fue su creador. Sin embargo, corre una leyenda cuya veracidad aún nadie ha podido corroborar[1].

En 1932 el arquitecto José Hortal, Director de Arquitectura del Ministerio de Obras Públicas, propuso al ministro Manuel Alvarado la construcción de un gran edificio para ese ministerio que hasta aquel momento funcionaba en oficinas desperdigadas por la ciudad. El proyecto fue aceptado. Con diseño del arquitecto Alberto Belgrano Blanco[2], las obras se iniciaron en 1934 en una manzana lindante con la Avenida 9 de Julio, bajo la dirección del ingeniero Marcelo Martínez. El edificio fue terminado recién en 1936.

Se dice que el propio arquitecto Hortal, cansado de los atrasos en la construcción y de los “incentivos” pedidos por los proveedores para “acelerar” la construcción, encargó a Troiano Troiani, un artista italiano radicado en la Argentina, la creación de dos esculturas, una con un cofre en las manos y la otra, una figura con el brazo pegado al cuerpo y una mano que solapadamente extiende su enorme palma hacia afuera esperando recibir algo, mientras la mirada parece atenta a la recepción de la dádiva. Aunque ambas aluden a los pagos informales, la segunda es conocida como el “Monumento a la Coima”.

EL MONUMENTO AL PERRO ABANDONADO

Ubicado dentro del predio del Instituto Bernasconi, el Monumento al Perro Abandonado es un canto a la desdicha del “mejor amigo del hombre” abandonado por sus dueños. Fue creado por la artista plástica Susana Casanovas en granito.

En su base hay una placa colocada por el M.A.P.A. (Movimiento Argentino de Protección al Animal) que dice 1997-29-4-1999 en recuerdo del Día del Animal que se celebra los 19 de abril. 1997 refiere al año de su emplazamiento y 1999 al año de colocación de la placa. Dice su autora “Cuando en el acto fue destapado, los chicos lanzaron una expresión que me emocionó. Me costó dejarlo, pero me tuve que despedir. Mi perrito iba a estar rodeado de chicos, y eso me gustó”[3].

Nos apena que esta obra se encuentre escondida. No conocemos otros monumentos similares, aunque sabemos que en la ciudad de México existe el Monumento al Perro Callejero desde 2008. En Argentina, hemos conocido personas dedicadas a rescatar perros abandonados y darlos en adopción.

EL CRISTO ANCIANO DE LA RECOLETA

La fe cristiana se fundamenta en la resurrección de Cristo. El Nuevo Testamento cuenta que Jesús, tras resucitar, pasó unos cuarenta días con sus discípulos tras los cuales ascendió a los cielos[4] prometiendo regresar. ¿Qué edad tendría? Dice el evangelio de Lucas que al empezar su actividad pública “era como de treinta años”[5]. Si, como según se cree, participó de tres pascuas, entonces, tendría unos 32 o 33 años cuando fue crucificado. De allí viene la famosa frase “Treinta y tres. La edad de Cristo”. Este apacible Cristo anciano rompe con la perspectiva tradicional: presenta a un Jesús resucitado prolongando su vida terrenal.

Su nombre original es “Redentor” y ocupa en el corazón del cementerio de la Recoleta, por eso se lo llama también “el Cristo Central”. Posee una larga barba, una gran entrada en la frente y una larga cabellera por detrás.  

Hecha en bronce e inaugurada en 1914, es obra del escultor argentino Pedro Zonza Briano[6], formado en Europa, cuya obra tuvo alcance internacional. Buenos Aires luce otras esculturas suyas como “Flor de juventud” en el Rosedal, el Monumento a Leandro N. Alem y un busto a Lucio Correa Morales[7].

EN LA LUCHA CONTRA EL CÁNCER DE MAMA

Cuenta Nicolás Gutiérrez que “en 2010 se llevó a cabo el Proyectos Mamas, que procuró por medio del arte escultórico concientizar a la población sobre la necesidad de adoptar todas las medidas preventivas en pro de la lucha del cáncer de mama[8]. 30 torsos femeninos fueron intervenidos artísticamente y vendidos para recaudar fondos para la lucha contra este doloroso mal. Una de las piezas, decorada por el famoso artista uruguayo Carlos Páez Vilaró, fue adquirida por la firma Vopak junto a la Embajada de los Países Bajos y colocada en su actual ubicación, la plaza Reina de Holanda.

Este tipo de intervenciones se han realizado en otras partes del mundo con distinto propósito. Nosotros hemos escrito acerca de una de estas iniciativas, Las Meninas en las calles de Madrid, impulsada por Antonio Azzato[9].

Paradójicamente lo que nos atrajo de esta obra es la sensación de desagrado al contemplarla. Como obviamente la lucha contra el cáncer de mama demanda prevención, quizás el artista se propuso alertarnos, aplicando pinturas colorinches sobre formas exageradas sobre la mitad superior del cuerpo. Si ese fue el caso, es probable que haya logrado su propósito. Los choques nos sacuden y nos enseñan.

GARDEL ALIENÍGENA

Muchos turistas al visitar San Telmo no resisten la tentación de tomarse una foto con esta estatua de Gardel color verde marciano con unas antenas rematadas por un par extra de ojos saltones sobre la cabeza.

El zorzal criollo extraterrestre en tamaño real se apoya sobre un buzón en la calle Defensa y Cochabamba, dando la bienvenida a la Galería del Asombro. Es obra del artista plástico Gerardo Bernstein, quien además maneja aquella galería. El creador del Gardelalien afirmó “puse a Gardel allí porque es un cantante de otro mundo”[10].

EL MONUMENTO AL TAXISTA

En Buenos Aires, hasta donde conocemos, no existe un Monumento al Ingeniero, al Científico o al Médico, pero curiosamente en Puerto Madero sí se encuentra el Monumento al Taxista, un infaltable personaje porteño que ahora se ve amenazado por los Uber. Está ubicado en la calle Macacha Güemes entre la Avenida de los Italianos y la Costanera, cuyo nombre oficial es Avenida Intendente Hernán M. Giralt.

Apoyado sobre un viejo Siam Di Tella un chófer luce canchero, orgulloso de su máquina en tamaño real. Aunque por su color cobrizo parece metálico, la obra (vehículo, conductor y piso) es de cemento patinado[11]. Al costado, en la base, hay una placa que explica que es una donación del Sindicato de Peones de Taxi a la Ciudad de Buenos Aires. Este original homenaje a sus afiliados fue inaugurado en 2012.

El Monumento al Taxista es obra del artista plástico y abogado Fernando Pugliese, quien ha recreado varios personajes de historietas y artistas populares en esculturas emplazadas en distintos sitios del Centro, incluyendo la de Minguito sobre la avenida Corrientes, la de Sandro en el Gran Rex y la de Don Nicola en Puerto Madero.

ESCULTURA EN 11 DE SEPTIEMBRE Y JOSÉ HERNÁNDEZ

Una escultura de gran tamaño sin nombre que la identifique (al menos, nosotros no lo encontramos) se encuentra frente a una torre en la esquina de José Hernández y 11 de Septiembre en el barrio de Belgrano. Es la representación de un cuello y la mitad inferior de su cabeza, fragmentada con un toque Minujín; la obra comunica movimiento pues se observa un hombre trajeado y con corbata tratando de ascender por el cuello como si fuera una escalera y a otro, pero sin brazos, sentado en la parte superior.

Cuando publicamos la nota en su versión original no sabíamos quién era su autor. Gracias a Gaby Pereyra nos enteramos que la obra se llama “Amores” y es obra del escultor Carlos Affranchino y el escultor y arquitecto Abel Trybiarz. Por su volumen y la calidad de su terminación vale la pena conocerla. Tal vez, por la expresión del hemirostro, y en particular de su boca, y también por la inclinación que le da el cuello, se trata de alguien que sufre. ¿Por qué sufre? Quizás por una lucha interior. Una parte de él, la figura que está arriba, es su pensamiento establecido, mientras que el hombrecito que sube es un pensamiento nuevo, que quiere desplazar o ayudar al otro. La paradoja es que ambos hombres son muy parecidos.

HITO DE FRONTERA, ¿UN MONUMENTO ECUESTRE A LA INVERSA?

Ubicado en la Plaza Intendente Seeber, enfrente del viejo Zoológico porteño, se encuentra un enorme mulita de un amarillo rutilante sobre un auto volcado cuyas ventanas están tapiadas con ladrillos. Esta curiosa obra de arte, creación de Carlos Huffman, fue presentada en abril de 2019 en ocasión la Semana del Arte de Buenos Aires.

La idea de un armadillo gigante -que parece más bien un tatú carreta– sobre un auto dado vuelta evoca distintas situaciones. Escuchemos al artista “podría ser una estatua ecuestre invertida, con el animal arriba y el humano abajo, representado en el auto. Hay inversiones de sentido, todo lugar es una frontera si lo podés definir… me interesa mucho la idea de mundos intermedios”[12].

Se ha dicho que el hito de la frontera se encuentra entre el realismo y surrealismo; para nosotros es una suerte de realismo mágico que nos recuerda que Buenos Aires nunca nos deja de sorprender.

© Pablo R. Bedrossian, 2020. Todos los derechos reservados.


REFERENCIAS

[1] Panero, Alicia, “La historia del desconocido ‘monumento a la coima’, único en el mundo y en plena 9 de Julio”, InfoBAE, 4 de julio de 2019, https://www.infobae.com/politica/2017/03/08/la-historia-del-desconocido-monumento-a-la-coima-unico-en-el-mundo-y-en-plena-9-de-julio

[2] Liemur, Jorge Francisco y Fernando Aliata, Diccionario de Arquitectura en la Argentina, Clarín – Arquitectura, Buenos Aires, Argentina, Tomo a/b, 2004, p.146

[3] “Susana Casanova Arte”, http://susanacasanovas.blogspot.com/2010/06/1997-monumento-al-perro-abandonado_27.html

[4] Evangelio de Lucas 24:50-53; Hechos 1:3,6-11

[5] Evangelio de Lucas 3:23

[6] Zigiotto, Diego M., “Las Mil y Una Curiosidades del Cementerio de la Recoleta”, Ediciones B, Buenos Aires, Argentina, 2013, p.120

[7] Gutiérrez, Nicolás Gabriel, “Mármol y Bronce, esculturas de la Ciudad de Buenos Aires”, Olmo Ediciones, Buenos Aires, Argentina, 2015, p.120, 853

[8] Gutiérrez, Nicolás Gabriel, Op. cit., p..506

[9] “Las Meninas salen a la Calle”, https://pablobedrossian.com/2018/05/13/las-meninas-salen-a-la-calle-por-pablo-r-bedrossian/

[10] https://issuu.com/eltangautatango/docs/eltangauta236/10

[11] Gutiérrez, Nicolás Gabriel, Op. cit., p.510

[12] Zacharías, María Paula, “Un circuito en cinco postas: dar la vuelta a la plaza, un paseo cultural con sorpresas”, https://www.lanacion.com.ar/cultura/un-circuito-en-cinco-postas-dar-la-vuelta-a-la-plaza-un-paseo-cultural-con-sorpresas-nid2236431


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LA PINTORESCA CALLE LANÍN (por Pablo R. Bedrossian)

Serie “PASAJES Y CALLES CURIOSAS DE BUENOS AIRES”

Ubicada en el barrio de Barracas, la calle Lanín es una de las más pintorescas de Buenos Aires. Vista desde arriba parece un arco; además, es muy corta: según de qué mano se cuente, consta solamente de dos o tres cuadras.

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Considerando la dirección vehicular, nace en la Avenida Suárez, en el cruce con la calle José Aarón Salmún Feijóo (que también aparece como Feijoó, con acento en la segunda o) donde forma cinco esquinas, y muere en la calle Brandsen, muy cerca del Hospital Moyano. Su encanto no radica en el curioso trazado ni en la brevedad de su recorrido sino en la sucesión de fachadas que fueron intervenidas artísticamente por Marino Santa María.

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Marino Santa María es hijo del ceramista y pintor Marino Pérsico (1910 – 1976), una de cuyas obras, “Herido”, hemos mencionado al describir el Museo Quinquela Martín[1]. Marino nació en Lanín 33 en 1949 y allí tiene su taller.

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Es un artista plástico sumamente versátil, capaz de combinar técnicas muy diferentes con un mismo fin. Como artista y vecino, decidió transformar la atmósfera gris de su calle. Hizo revivir los frentes con coloridas formas abstractas, inspiradas en sus propias obras. Sobre el trabajo, dice el sitio web del pintor: “Consta de la intervención color de 40 fachadas a lo largo de las tres cuadras de la Calle Lanín y la instalación Huellas del Aire, que se extiende a lo largo del paredón del ferrocarril; es un conjunto de pesados marcos dorados con fotografías de trozos de cielo y otros con espejos, recreando una suerte de mágica sensación de ilusión y realidad”.

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La intervención se inauguró el 19 de abril de 2001, pero a partir de 2005 la propuesta se enriqueció añadiendo trencandís, una suerte de picadillo hecho a base de piezas rotas de cerámica esmaltada inventado por Gaudí, y de mosaico veneciano, nacido de una pasta de vidrio fundida a alta temperatura que otorga a cada pieza intensos colores brillantes. Para combinarlos utilizó mezclas adhesivas y pastinas.

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LA VISITA

Iniciamos el recorrido en las 5 esquinas. Allí encontramos a nuestra derecha un magnífico edificio de 1920, que fuera una fábrica textil. Es creación de los arquitectos Donatti y Colomba y ocupa una manzana triangular, con fachadas sobre tres calles, incluyendo Lanín.

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Al iniciar nuestro camino llama la atención su bella cúpula con la inscripción “Barracas Central”.

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Al avanzar por Lanín, que a esa altura tiene la numeración 200, el edificio queda a nuestra derecha y las casas intervenidas quedan a mano izquierda.

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Como muchas casas antiguas de la zona, en la cuadra hay varias viviendas en estilo art nouveau.

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A pocos metros del inicio, a mano izquierda nace una breve calle de una cuadra, llamada Copahue, que muere en la cercana calle Arcamendia. Del lado sur, en esa esquina hay un centro del Ejército de Salvación, cuyo frente, tanto sobre Lanín como sobre Copahue, ha sido intervenido por Santa María.

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Cruzando Copahue, en la mano izquierda de la calle Lanín continúan las casas intervenidas, mientras que en la mano derecha continúa el extenso edificio de Barracas Central. Desde el cruce se ve el giro que la calle dará al llegar a la esquina siguiente.

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El diseño abstracto y la fuerza tonal provista por los materiales le dan vida y movimiento a esta calle empedrada -para algunos un pasaje- de poca circulación vehicular y vida tranquila.

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Al llegar a la altura del 100 encontramos el único cruce donde se forman cuatro esquinas: la calle Icalma, nacida a una cuadra en la calle Arcamendia, cruza Lanín para morir en la cuadra siguiente, al chocar con la calle Salmún Feijóo.

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En el ángulo sudeste se encuentra otro extremo del edificio Barracas Central.

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Ya no hay excusas: en la larguísima cuadra siguiente, que va del 100 al 0, estarán intervenidas las casas a ambos lados. Al final, al lado izquierdo tendremos el paredón que da al Ferrocarril Roca. Las viviendas allí brillan con luz propia.

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Todas son casas bajas. Veamos la sorprendente sucesión de fachadas:

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Una placa de mármol nos recuerda que la calle Lanín, considerado pasaje por las autoridades de la Ciudad de Buenos Aires, fue declarado Sitio de Interés y Patrimonio Cultural de Barracas.

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Completamos el paseo observando en la mano izquierda las últimas casas hasta llegar al muro del ferrocarril.

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Más allá, al fondo está la curva que hace la calle antes de morir en la calle Brandsen, fácilmente observable por la pared que la separa de las vías.

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Emprendemos el regreso para ver la otra mano, que viniendo desde la calle Brandsen hacia la Avenida Suárez, ahora queda a nuestra izquierda. Al caminar en sentido inverso a la dirección vehicular, la numeración de las casas es ascendente.

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Llaman la atención algunas originales puertas, pintadas con tonos intensos.

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Sin duda, el espacio más interesante de esa cuadra, lo constituye el taller de Marino Santa María

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Las sombras de la tarde se proyectan sobre la única cuadra de Lanín del lado este (la otra está ocupada por el enorme y bello edificio que fuera una planta textil, mencionado al principio)

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Nos vamos con la sensación de haber entrado en otra atmósfera, en un lugar de secreto recogimiento, con aroma a barrio y a vecino, lejos de toda la ominosa carga del bullicio. El arte transforma personas y lugares, y Marino Santa María lo ha hecho no sólo con sus creaciones sino con su corazón.

ACERCA DE OTRAS OBRAS DE MARINO SANTA MARÍA

Este eximio artista plástico fue rector de la Escuela Nacional de Bellas Artes “Prilidiano Pueyrredón” entre 1992 y 1998. Ha hecho numerosas muestras e intervenciones. Entre sus obras más recientes se encuentra un enorme mosaico en la Estación Las Heras.

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Las creaciones de Marino Santa María se reconocen con facilidad pues le imprime a cada una su sello personal. Se puede conocer más de él en su webiste: http://www.marinosantamaria.com

ACERCA DE LA CALLE LANÍN

Su nombre proviene del volcán Lanín, descubierto por Villarino en 1901, en el Parque Nacional Neuquén[2]. Antiguamente se llamaba Silva, pero por Ordenanza Municipal del 28/10/1904 recibió su nombre actual[3]. Su código postal es el 1274, teniendo diferentes sufijos de acuerdo a su numeración.

© Pablo R. Bedrossian, 2018. Todos los derechos reservados.


REFERENCIAS

[1] https://pablobedrossian.com/2016/11/27/como-visitar-la-boca-por-pablo-r-bedrossian/

[2] Iusem, Miguel, “Diccionario de las calles de Buenos Aires”, Instituto Rioplatense de Ciencias, Letras y Artes (IRCLA S.A.), Buenos Aires, Argentina, 1971, p.102

[3] Piñeiro, Alberto Gabriel, “Las calles de Buenos Aires, sus nombres desde su fundación hasta nuestros días”, Instituto Histórico de la Ciudad de Buenos Aires, 2ª Ed., 2005, p.397


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