OTRAS 12 ANÉCDOTAS IMPERDIBLES DE JORGE LUIS BORGES (por Pablo R. Bedrossian)

En 2015 publiqué “12 Anécdotas Imperdibles de Jorge Luis Borges”, una nota magistralmente ilustrada por Luis Chávez. Se puede leer en https://pablobedrossian.com/2015/03/13/12-anecdotas-imperdibles-de-jorge-luis-borges-por-pablo-r-bedrossian-e-ilustrada-por-luis-chavez/

Allí mencionaba que Borges no sólo era un gran escritor sino también un gran conversador. A través de numerosos libros que recogen sus diálogos y experiencias se revela ese estilo de pensamiento, tan diferente a los comunes casos de toda suerte humana, a partir del cual Borges urdió su literatura. Ahora presento otras 12 anécdotas imperdibles del gran escritor argentino, esperando que las disfruten.

PARTIDARIO

Un periodista peruano a Jorge Luis Borges: “Usted ¿de quién es partidario? ¿De Pizarro o de Atahualpa?” –Borges: “¿Y usted?  ¿De Roma o de Cartago?”.

Del muro de Nicolás González Varela (citado en Borges todo el año, grupo de Facebook, por Patricia Damiano)

PERONISMO

¿Los peronistas? Son una maravilla. Tienen todo el pasado por delante”

(Atribuido a Borges por varias fuentes, pero aún no debidamente documentado)

GALTIERI

Néstor J. Montenegro dialoga con Borges y le comenta: “En el libro ‘Los Nombres de la Derrota’, (el General) Galtieri dice que tenemos más muertos por accidentes de tránsito que en el caso de la guerra por una causa nacional. Borges responde: “Creí que era una broma. No creo que sea cinismo; son mentes bastante rudimentarias… Equiparar las muertes de una guerra a las muertes de los accidentes de tránsito sería, en todo caso, un fuerte argumento contra los choferes”[1].

CEGUERA

En 1928 Borges publicó en La Prensa “Una pieza del 52”, un despiadado comentario sobre una obra teatral de Pedro Echagüe. Juan Pablo Echagüe, descendiente del dramaturgo y crítico literario se sintió ofendido, desatándose una intensa polémica. Echagüe envió desde París una carta al mencionado diario titulada “A propósito de una obra estrenada en 1860 y un artículo publicado por D. Jorge L. Borges”. Allí escribe “Las críticas del Sr. Borges adolecen de esa insuficiencia que los especialistas designan con el nombre de ‘amaurosis y que consiste en una falla de las relaciones del nervio óptico con el encéfalo[2]. Aunque Borges pudo demostrar lo absurdo de los argumentos de su oponente en una sección de la revista Criterio, no deja de ser llamativa la involuntaria alusión a la futura ceguera de Borges. Desde luego no hay dotes proféticas en su autor, pero sí nos permitimos preguntarnos quién era el ciego[3].

BORGES – SÁBATO

Pese a ser junto a Julio Cortázar las figuras literarias más importantes de la Argentina, pocos conocen que existe el libro “Diálogos Borges Sábato”, publicado por Emecé en 1976, que recoge conversaciones entre ambos escritores, compiladas y grabadas en diciembre de 1974 por Orlando Barone, promotor de la iniciativa. Menos conocido aún es el diálogo mantenido por el autor de “Ficciones” y el de “Sobre héroes y tumbas” publicado en 1975 por la Revista Gente, cuyo mentor, Alfredo Serra, recordó en una nota de InfoBAE el 16 de diciembre de 2018[4]. Hay dos sabrosos momentos que vale la pena compartir, donde surge el fino sentido del humor de Borges.

El primero es parte del intercambio:

Sábato: Imagínese un hombre que se pasara toda la vida afeitándose. O diciendo Buenos días.  Mucha gente supone que los hombres famosos nunca dicen buenos días o toman café con leche, como cualquiera. Si los ven tomar café con leche, ya no creen en su fama. La gente parece ignorar que el hombre no siempre escribe el Quijote. A veces paga impuestos…

Borges: Es cierto. Lo mismo que esos que dicen: “A fulano lo conocí siendo de este alto”. Bueno, ¿qué pretenden? ¿Que naciera siendo gigantesco?…

El segundo es un relato de Borges sobre la muerte del escritor Robert Louis Stevenson. Borges cuenta:

“Stevenson murió mientras preparaba una ensalada. El jamás había comido ensalada. Aborrecía las ensaladas. Cuando alguien le contó el episodio a Chesterton, éste respondió: ‘Ahora sí creo que Stevenson ha muerto. Era un hombre que siempre estaba haciendo cosas inesperadas’”.

BORGES CENSURADO

Es famoso el castigo político infligido al gran escritor argentino cuando la burocracia peronista decidió convertir en 1946 a su crítico de auxiliar bibliotecario -JLB trabajaba en la Biblioteca Miguel Cané de Boedo desde 1937- en inspector de aves de corral (inspector de aves, conejos y huevos en las ferias municipales). Sin embargo, no está claro el verdadero título del nuevo puesto asignado. En “Borges, Vida y Literatura”, de Alejandro Vaccaro, publicado por Edhasa en 2006, se hace referencia a las heterogéneas denominaciones atribuidas al nuevo inspector: “de aves en el Mercado Central de Buenos Aires” (James Irby), “de feria” (Napoleón Murat), “para la venta de pollos en los mercados de Buenos Aires” (Victoria Ocampo), “de pollos, gallinas y conejos” (Alicia Jurado), “de aves y conejos en el mercado de la calle Córdoba” (Rodríguez Monegal), “del Mercado de Concentración Municipal de Aves, Huevos y Afines” (Jorge B. Rivera), etc.[5]. De hecho, en 2017 se lanzó una historieta ilustrada y escrita por Lucas Nine, titulada “Borges: inspector de aves” que originalmente había sido publicada en entregas en la revista Fierro[6].

Lo que pocos saben es que el intendente de la época era radical; se llamaba Emilio Siri, y fue obsecuente con el gobierno de turno. El número 142 de la Revista Sur reprodujo las palabras de Borges en la cena de desagravio que se organizó en un restaurante de Once: “Las dictaduras fomentan el servilismo, las dictaduras fomentan la crueldad; más abominable es el hecho de que fomentan la idiotez”.  

MENOS CONOCIDA QUE EL CASTIGO PÚBLICO ES LA CENSURA PRIVADA.

Matías Bauso en un interesante artículo sobre Jacobo Timerman[7] relata una curiosa anécdota que tiene a Borges como involuntario protagonista: “Tomás Eloy Martínez cuenta que… luego del asesinato de John Fitzgerald Kennedy, Primera Plana preparó un número homenaje. Le pidieron un texto a Jorge Luis Borges. Cuando lo recibió, la desilusión de Jacobo fue extrema; esperaba un poema y recibió un texto en prosa de 200 palabras. Gritó, pegó portazos y ordenó que no se publicara la colaboración. Borges no descartó su aporte y lo publicó en su libro El Hacedor. ‘Esta bala es antigua’ dice la primera línea”.

EL OTRO

Cuando Borges trabajaba en la Biblioteca Miguel Cané, otros bibliotecarios hallaron su nombre en un diccionario biográfico. Le dijeron:

“Mirá que casualidad. Este tipo se llama igual que vos y nació en tu cumpleaños”[8].

FE

Aunque Borges era ateo, y, pese a que su mamá, doña Leonor Acevedo, era católica, en su pensamiento se percibe la influencia protestante. Incluso tuvo un bisabuelo pastor metodista. Conocía muy bien la Biblia y sus versiones preferidas eran reformadas. En el cuento “El Libro de Arena” ofrece una lista (quizás autobiográfica) de traducciones de la Biblia “En esta casa hay algunas biblias inglesas, incluso la primera, la de John Wiclif. Tengo asimismo la de Cipriano de Valera, la de Lutero, que literariamente es la peor, y un ejemplar latino de la Vulgata. Como usted ve, no son precisamente biblias lo que me falta” dice el personaje relator (tres traducciones protestantes en inglés, español y alemán y una sola católica en latín). Una anécdota de Borges que recoge María Esther Vázquez, sucede en una pequeña iglesia sajona en Lichfield, Inglaterra “Entré y en la penumbra del templo cumplí un voto que yo había hecho muchos años antes en Buenos Aires, sin esperanza de poder realmente cumplirlo: dije el Padre Nuestro en inglés antiguo, en esa vieja iglesia sajona y logré al cabo de diez siglos, digamos, que volviera a resonar en esa iglesita olvidada el Faether ure, thu eart on heovenum, sie thin namá gehalgot…Creo que lo hice para darle una pequeña sorpresa a Dios”[9].

REVISIONISMO HISTÓRICO

Consultado por María Esther Vázquez sobre su pensamiento acerca del revisionismo histórico, Borges expresó: “Si fuera realmente una revisión de la historia me parecería bien. Pero no lo es… ¿Por qué simulan el proceso de revisar la historia, cuando sabemos que empiezan con las conclusiones y luego inventan las premisas?[10].

UNA PERSONAL: FOTÓGRAFO SE BUSCA

Como algunos saben, el 10 de septiembre de 1984 tuve la oportunidad de compartir con Borges cerca de tres horas. Estuve en su departamento desde donde partimos para cumplir el mandato de su médico: caminar treinta cuadras por día, según me dijo. Anduvimos por la calle Florida camino a la Librería El Ateneo donde quería comprar un libro de soneto de Enrique Banchs que finalmente le obsequié. En la nota sobre aquel encuentro[11] conté algo sucedido en el camino: “Un joven fotógrafo comenzó a disparar su cámara insistentemente. Borges le preguntó a qué medio pertenecía. Cuando respondió ‘Editorial Atlántida’, el anciano comenzó a lanzar furibundos bastonazos ante el asombro del fotógrafo que huyó raudamente. No sin amargura declaró: ‘Son unos estafadores’”. Lo que no escribí es que justo antes de la reacción de Borges iba a preguntarle al fotógrafo el nombre y cómo encontrarlo para obtener las fotografías como recuerdo. Desde luego, al ver la violenta indignación del escritor preferí llamarme a silencio antes de convertirme en el nuevo objeto de sus bastonazos. Hasta el día de hoy sigo esperando que esas fotos aparezcan. Si alguno tiene alguna información, por favor, se paga recompensa.

EXISTENCIA TRANSITORIA

Al enterarse que el escritor daba clases en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires, una mujer decide ir a conocerlo y lo espera en el pasillo. Cuando termina la clase, salen los alumnos y tras ellos, Borges. La mujer, emocionada por la cercanía, le pregunta:

– ¿Ud. es Jorge Luis Borges?

Borges, tan sorprendido como ella, responde:

– Momentáneamente[12].

© Pablo R. Bedrossian, 2020. Todos los derechos reservados.


REFERENCIAS

[1] Montenegro, Néstor J., “Diálogos”, Nemont Ediciones, 1983, p.19

[2] Diario La Prensa, lunes 6 de agosto de 1928.

[3] Diario Última Hora del 6 de agosto de 1928, reproducido en “Todo Borges y… la vida, la muerte, las mujeres, la madre, la política, los enemigos”, edición especial de la revista Gente y la Actualidad, 1977

[4] Serra, Alfredo, InfoBAE, 18/12/2018, https://www.infobae.com/america/cultura-america/2018/12/16/el-primer-y-ultimo-encuentro-de-borges-y-sabato-despues-de-veinte-anos-de-enemistad-e-indiferencia/

[5] Ríos, Rubén H., “Borges, inspector de aves y detective”, https://www.perfil.com/noticias/cultura/borges-inspector-de-aves-y-detective.phtml

[6] Ríos Rubén H., Op. cit.

[7] Bauso, Matías, “A 20 años de la muerte de Jacobo Timerman, un personaje apasionado, arbitrario y genial”, https://www.infobae.com/sociedad/2019/11/11/a-20-anos-de-la-muerte-de-jacobo-timerman-un-personaje-apasionado-arbitrario-y-genial/

[8] Ortiz Lemos, Andrés, “Cuando Jorge Luis Borges fue inspector de aves de corral”, https://www.planv.com.ec/ideas/ideas/cuando-jorge-luis-borges-fue-inspector-aves-corral

[9] Vázquez, María Esther, “Borges, sus días y su tiempo”, Javier Vergara, 1984, p.77

[10] Vázquez, María Esther, Op. cit., p.108.

[11] Nuestra conversación puede leerse en “Encuentro desconocido con Jorge Luis Borges”, https://pablobedrossian.com/2011/06/22/encuentro-desconocido-con-jorge-luis-borges/

[12] “Palabra de Borges”, en “A cien años de su nacimiento”, Revista Viva, Diario Clarín, 1999, p.28

EL EDIFICIO NICOLÁS MIHANOVICH (por Pablo R. Bedrossian)

Serie “GRANDES EDIFICIOS DE BUENOS AIRES”

El 15 de noviembre de 2017 el portal online de InfoBAE informaba “Cierra uno de los hoteles más lujosos de Buenos Aires y es un misterio qué pasará con su edificio histórico”. La noticia hacía referencia al Hotel Sofitel, que desde hacía 15 años operaba en el Edificio Mihanovich. Además, mencionaba que el Grupo Accor Hotels había iniciado la remodelación del inmueble en 1997 y que el hotel se inauguró en 2002 “manteniendo la fisionomía general de la obra original en el exterior” [1]. ¿Es esta afirmación correcta?

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Vista aérea del Edificio Mihanovich (también conocido como Bencich) en la calle Arroyo 845, tomada en 1928

El Mihanovich es uno de los pocos edificios porteños que parece trasplantado de New York. Fue terminado en 1928, en la época de los grandes rascacielos de la Gran Manzana, dos años antes que el Edificio Chrysler y tres antes que el Empire State. Surgió de la visión comercial de un destacado hombre de negocios de origen croata.

EL SOÑADOR

Nicolás Mihanovich nació en 1848 cerca de la famosa ciudad de Dubrovnik. A los 13 años se embarcó como grumete con el propósito de recorrer el mundo. A los 19 años llegó a Montevideo y, tras participar en la Guerra del Paraguay, se estableció en Buenos Aires, donde se dedicó al transporte marítimo, tanto de pasajeros como de carga. A los 39 años organizó el primer servicio de pasajeros a Colonia y a Carmelo, en Uruguay[2]. Rápidamente se convirtió en un poderoso empresario naviero. Aunque falleció en 1929, su nombre siguió ligado por décadas a buques y a puertos. Aún recuerdo que, siendo niño, se hablaba del Vapor de la Carrera “Nicolás Mihanovich” que comunicaba a La Reina del Plata con Montevideo. No sin razón, muchos consideran a este brillante emprendedor el padre de la marina mercante argentina.

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El S.S. Mihanovih en la tapa de la Guía Uruguaya de Navegación Fluvial de 1938

Ya dueño de una flota, Mihanovich encargó a sus paisanos Miguel y Massimiliano Bencich la construcción de un gran edificio. Destinó para ello el terreno ubicado a la calle Arroyo 841 / 45, muy cerca del colosal Palacio Estrugamou, inaugurado en 1924, cuya entrada principal se encuentra frente a la esquina de Arroyo y Esmeralda.

LA CONSTRUCCIÓN

El proyecto fue asignado al Estudio Calvo, Jacobs y Giménez en 1925. Integrado por los arquitectos Héctor Calvo (1890-1936), Arnoldo Jacobs (1892-1974) y Rafael Giménez (1891-1947), su actividad principal se desarrolló en Buenos Aires, construyendo edificios comerciales, viviendas individuales y casas de rentas, en diferentes estilos. Sin embargo, el grupo paulatinamente se destacó en construcciones verticales[3], razón por la cual fue seleccionado.

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Vista actual de la cúpula del Edificio Mihanovich, tomada desde la entrada del Palacio Estrugamou

Como el terreno era estrecho concibieron una solución ingeniosa: construyeron dos cuerpos independientes de cinco pisos cada uno al frente, separados por una breve calle en T de acceso a la torre principal, que ubicaron al fondo. Este artificio le dio al complejo una apariencia de amplitud y monumentalidad. Dejemos que Leonel Contreras nos ilustre con su excelente relato: “El complejo fue constituido entonces por tres edificios de hormigón armado, separados entre sí por una calle de uso privado en forma de T. La idea inicial era que la torre principal tuviera 30 pisos y unos 100 metros de altura; sin embargo, la Intendencia no lo permitió por considerarlo peligroso y excesivo. Finalmente fue construida en base a un esquema de dos subsuelos, planta baja, 20 pisos (17 con semipisos, uno a manera de dúplex y una sala de máquinas) y mirador. La altura total hasta el punto más alto de la linterna es de 80 metros”[4].

SEGUNDO EN ALTURA

El Mihanovich convirtió en el segundo edificio más alto de Buenos Aires, sólo superado en aquel entonces por el Palacio Barolo. Aunque se trataba de un complejo de viviendas, alguna vez leí que la intención de empresario croata era ver desde lo alto la llegada de sus barcos al puerto[5] o hacer que su torre atrajera la mirada de los pasajeros que llegaban al puerto de Buenos Aires[6]. No sé cuánto de esto es cierto, pero indudablemente el último piso ofrece una vista privilegiada y la espectacular cúpula piramidal parece inspirada en el mausoleo de Halicarnaso, una de las siete maravillas de la antigüedad. El diseño general es ecléctico, combinando elementos clásicos, art deco (que se venía imponiendo desde 1925) y protorracionalistas.

Comparto la descripción del edificio que el arquitecto Francisco Liernur realizó en 1980: “Desde los barcos de su propia compañía, al volver podrá divisarse el edificio…. Un edificio con una implantación ejemplar, que… sobre la vereda, genera mediante dos bloques paralelos una nueva callecita que enriquece el paisaje de la zona y la perspectiva a la torre que se levanta como remate del conjunto”[7].

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Vista actual desde la calle Arroyo

Nicolás Mihanovich murió en 1929, un año después de la inauguración. Los constructores Bencich decidieron adquirir el edificio y por muchos años alquilaron sus departamentos, hasta la firma del acuerdo con el Grupo Accor Hotels, mencionado por la noticia de InfoBAE. Si tomamos como cierto lo que escribe Leonel Contreras, la noticia contiene un error: la remodelación no se inició en 1997 sino en el año 2000 y finalizó a fines de 2002[8], a cargo del estudio de Daniel Fernández y Asociados, arquitectos, obteniendo en 2003 el premio a la mejor intervención en Obras de Patrimonio Edificado, otorgado por la Sociedad Central de Arquitectos (SCA) y el Centro Internacional para la Conservación del Patrimonio (CICoP)[9]. Los interiores estuvieron a cargo del reconocido decorador francés Pierre-Yves Rochon.

RECUERDOS ADOLESCENTES

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Diseño tomado del Diccionario de Arquitectura en la Argentina, de J. F. Liernur y F. Aliata.

La calle Arroyo, donde se ubica el Edificio Mihanovich, es la continuación natural de la Avenida Alvear. Ese paseo que conecta la Recoleta con la calle Esmeralda y, a través de ella, con la calle Juncal y Retiro, es mi opinión, el más refinado de Buenos Aires. Aún recuerdo la fantástica impresión al recorrerlo por primera vez, siendo un adolescente. En el camino descubrí la Plaza Carlos Pellegrini, el Jockey Club, la Embajada de Brasil, La Embajada de Francia y el Pasaje Seaver, una de las pocas calles con escaleras de Buenos Aires, demolido poco después como parte de la prolongación de la Avenida 9 de Julio. Más adelante encontré la Embajada de Rumania, la Parroquia y Colegio Mater Admirabilis y la tristemente desaparecida Embajada de Israel. Cruzando la calle Suipacha, ingresé a la serpenteante última cuadra de la calle Arroyo. Cerca del final, a mano izquierda, me sorprendió el Edificio Mihanovich, con su propia calle de entrada separando los dos cuerpos delanteros y su intersección con la calle transversal interior, justo antes de llegar a torre, formando una T dentro del predio.

Cada vez que pasaba por allí deseaba entrar para averiguar a dónde conducía esa calle interior retirada de la entrada; un grueso portón de hierro negro entramado al frente del complejo me lo impedía… hasta que una vez lo encontré abierto. Por supuesto entré, y al llegar al cruce advertí que la calle transversal -contrario a lo que deducía al observarla desde la calle Arroyo- era sumamente corta, de unos pocos metros, terminando a los lados de la torre en sendas paredes gastadas por el tiempo.

¿CAMBIÓ LA REMODELACIÓN LA FISONOMÍA ORIGINAL?

La reforma hotelera devolvió la gloria a un edificio cuyo aspecto delataba el paso del tiempo. Los problemas más importantes que enfrentaron los remodeladores fueron la eliminación de las columnas existentes en los bloques delanteros tanto para incorporar los salones del hotel, el restaurante y el bar como para disponer de cocheras, que no existían en la obra primitiva. Desde luego cuidaron aspectos como los ornamentos originales, pero se dedicaron a transformar los pisos de departamentos en cuartos de hotel[10].

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Entrada al Hotel Sofitel

Sin embargo, desaparecieron las calles interiores: la de ingreso que separaba los dos cuerpos iniciales y la transversal frente a la torre. Entre los dos edificios delanteros se ubicó una marquesina a dos aguas y en el frente una estructura vidriada. Entendemos los retos arquitectónicos que demandan las inversiones hoteleras, pero nos duele haber perdido aquella misteriosa entrada que fue parte del patrimonio histórico de Buenos Aires.

© Pablo R. Bedrossian, 2017. Todos los derechos reservados.


REFERENCIAS

[1] https://www.infobae.com/sociedad/2017/11/15/cierra-uno-de-los-hoteles-mas-lujosos-de-buenos-aires-y-es-un-misterio-que-pasara-con-su-edificio-historico/

[2] Contreras, Leonel, “Rascacielos porteños – Historia de la Edificación en altura en Buenos Aires (1580-2005)”, Temas de Patrimonio Cultural nº 15, Comisión para la Preservación del Patrimonio Histórico Cultural de la Ciudad de Buenos Aires, Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Argentina, 1ª Edición, 2005.p.87

[3] Liemur, Jorge Francisco y Fernando Aliata, Diccionario de Arquitectura en la Argentina, Clarín – Arquitectura, Buenos Aires, Argentina, Tomo c/d, 2004, p.16

[4] Contreras, Leonel, Op. cit., p.89

[5] Kirbus, Federico y Marlú, “Cúpulas de Buenos Aires – Las más bellas alturas porteñas”, Distal, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, 2015, p.125

[6] Zigiotto, Diego, “Las Mil y Una Curiosidades de Buenos Aires”, Ediciones B, Buenos Aires, 2012, p.265.

[7] Liemur, Francisco, “Rascacielos”, Revista “Nuestra Arquitectura”, Año 50, Nº 511/12, Buenos Aires, Argentina, 1980, p.5

[8] Contreras, Leonel, Op. cit., 89-90

[9] Kirbus, Federico y Marlú, Op. cit., p.125

[10] García Falcó, Marta, “Recuperado. Adaptación única de viviendas para hotel en América latina”, Diario La Nación, Buenos Aires, Argentina, Sección Arquitectura, 11 de diciembre de 2002. Se puede leer en http://www.lanacion.com.ar/457563-recuperado-adaptacion-unica-de-viviendas-para-hotel-en-america-latina


BONUS:  REMODELACIÓN – FICHA TÉCNICA

García Falcó, Marta en La Nación, miércoles 11 de diciembre de 2002

http://www.lanacion.com.ar/457563-recuperado-adaptacion-unica-de-viviendas-para-hotel-en-america-latina

Proyecto y supervisión de obra Daniel Fernández y Asoc., arquitectos Asociados y colaboradores: Adriana Lizaso, Mariana Risoleo, Guillermo Petrocchi, Diego Silva, Oscar Hernández, Viviana Peola, Pablo Drago. Gerenciamiento de proyecto y obra y dirección de obra: CMS SA: arquitectos Juan Alberto González Morón, Allberto Nicosia, Pedro Lagleyze, M. J. Raimondi, G. Mulleady, J. Vidal, N. Codoni, M. Vilarin, G. Michelini, L. González Morón, S. Quintela, T. Maza Proyecto estructural: Del Carril, Fontán Balestra, ingenieros Ejecución estructural: Curutchet, Del Villar, ingenieros Instalaciones: GNBA, Edgardo Gaviño, Julio Nieto, Juan Beverati, Ricardo Ansaldo Diseño de interiores: Pierre Yves Rochon (París); equipo: Marc Sandoz Desarrollo de proyecto de interiores: Hampton, Rivoira, arquitectos; director de proyecto: arquitecto Francisco López Bustos Ejecución de interiores y gerenciamiento: arquitectos Gerardo Talgham y María Victoria Fischer Proyecto de iluminación interior: Ernesto Diz Restauración y puesta en valor : Estudio Day, Uriol Demarchi, Scagliotti Conducción general (Accor Argentina): Marc Brechignac, Eugenio Serrano


CRÉDITOS MULTIMEDIA

Primera foto en blanco y negro: Vista aérea del Edificio Mihanovich (también conocido como Bencich) en la calle Arroyo 845, del barrio de Retiro, en Buenos Aires, Argentina.  Fuente:”Revista de Arquitectura” nº91. Julio de 1928. Buenos Aires, Argentina. La fotografía es de dominio público.

La segunda foto corresponde al S.S. Mihanovich, tapa de la Guía Uruguaya de Navegación Fluvial de 1938. La fotografía es de dominio público.

El dibujo del edificio (cuya fachada de la planta baja es diferente al construido sobre la calle Arroyo) del Diccionario de Arquitectura en la Argentina, de J. F. Liernur y F. Aliata.

El resto de las fotografías fueron tomadas por el autor de esta nota y es el dueño de todos sus derechos.


BIBLIOGRAFÍA

Contreras, Leonel, “Rascacielos porteños – Historia de la Edificación en altura en Buenos Aires (1580-2005)”, Temas de Patrimonio Cultural nº 15, Comisión para la Preservación del Patrimonio Histórico Cultural de la Ciudad de Buenos Aires, Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Argentina, 1ª Edición, 2005

Kirbus, Federico y Marlú, “Cúpulas de Buenos Aires – Las más bellas alturas porteñas”, Distal, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, 2015

Liemur, Francisco, “Rascacielos”, Revista “Nuestra Arquitectura”, Año 50, Nº 511/12, Buenos Aires, Argentina, 1980

Liemur, Jorge Francisco y Fernando Aliata, Diccionario de Arquitectura en la Argentina, Clarín – Arquitectura, Buenos Aires, Argentina, Tomo c/d, 2004

Zigiotto, Diego, “Las Mil y Una Curiosidades de Buenos Aires”, Ediciones B, Buenos Aires, 2012


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