PERSECUCIÓN IDEOLÓGICA Y RELIGIOSA EN NEUQUÉN, ARGENTINA, CONTRA EL PASTOR HUGO MÁRQUEZ Y EL COLEGIO AMEN (por Pablo R. Bedrossian)

La intimidación y la amenaza es el estilo de los enemigos de la verdad; sus métodos revelan la debilidad de sus argumentos. No los mueve su doctrina ni su soberbia sino el miedo a la palabra ajena.

Organizaciones que defienden la ideología de género y sus seguidores pretenden imponer una dictadura del pensamiento que persigue a todo aquel que expresa posiciones diferentes. Impiden hablar en público a quiénes se les oponen, amenazan a los que exponen evidencias contrarias a sus principios y dañan las propiedades de quiénes impulsan ideas opuestas a las suyas. Desde luego, estos provocadores de manual, ante la menor reacción se victimizan, y mienten descaradamente ante los medios. Arrojan la piedra y esconden la mano. Peor aún, hay otros que por ingenuidad o conveniencia les siguen el juego.

La estrategia es poner a los medios, la legislación y la educación en su favor.  Quieren imponer un dogma, proponiendo perseguir y encarcelar a todos los que se le oponen. ¿Derechos humanos? Sí, desde luego, pero solo para los que piensan como ellos. Un ejemplo de esto es lo ocurrido en Neuquén, donde se ha iniciado una persecución ideológica y religiosa contra el pastor bautista Hugo Márquez y el Colegio AMEN.

LOS HECHOS

Hugo Márquez es pastor desde hace muchos años de la Iglesia Bautista Jesús es Rey, ubicada en la ciudad de Neuquén, capital de la provincia de mismo nombre. El colegio AMEN y una radio son parte del proyecto de la iglesia.

Colegio AMEN 01Márquez entrevistó en su programa radial a Agustín Laje y Nicolás Márquez, autores del best seller “El Libro Negro de la Nueva Izquierda”, quienes habían sido invitados previamente a dar una charla de la cual el pastor bautista tuvo que salir escoltado por la policía, mientras miembros del colectivo LGTBI, liderados por un funcionario del gobierno neuquino, golpeaban las puertas, insultaban a gritos, amenazaban su vida y a las instituciones a su cargo. Esta violencia manifiesta se debió simplemente a la presentación de una opinión contraria.

Tras el programa de radio, Hugo Márquez invitó a ambos periodistas a visitar la institución educativa de la iglesia. Allí un grupito de alumnas pidió hablar con ellos. La directora accedió, siempre y cuando la asistencia fuera voluntaria. Enseguida apareció otro grupo con pañuelos verdes que se dedicó a hostigar e interrumpir a Nicolás Márquez y Agustín Laje, a pesar del pedido de sus compañeros de permitirles escucharlos. Por el continuo ataque verbal de las alumnas, el encuentro no pudo proseguir. El pastor Márquez decidió suspender la charla procurando mantener la paz y no dejar que los ánimos se caldearan. Ya en el patio una de las adolescentes le dijo a uno de los expositores: “¡Qué oportunidad de abortar se perdió tu mamá!”, mientras que otra afirmó “Vos sos mi enemigo y si pudiera matarte, te mato”. Semejantes barbaridades, no son inventos: la documentación probatoria fue presentada a la Ministra de Educación de la provincia, Cristina Storioni, luego que ella hubiera hecho declaraciones públicas sin haber citado a las autoridades de la Escuela.

Se habla de un video que se viralizó. Aquí se lo presentamos, compartiendo el link de un medio de prensa neuquino. Juzgue Ud. si realmente encuentra en esto algo más que una polémica donde los periodistas dan su punto de vista (con los que se puede coincidir o no) a alumnos que pidieron escucharlos y el grito de “soberbios” de alguien que se les opone.

https://media.minutouno.com/adjuntos/150/videos/029/345/0029345061.mp4

EL CHANTAJE COMO INSTRUMENTO POLÍTICO

Disfrazando la persecución ideológica y religiosa con un manto de justicia, el Consejo Provincial de Educación (CPE) ordenó de inmediato un sumario al colegio AMEN y fueron presentados tres proyectos para quitarles el subsidio estatal que se otorga a las escuelas privadas. Juez y parte, el oficialismo invierte los hechos, como si las adolescentes agresoras fueron las agredidas para forzar a la escuela a someterse.

hugo-mc3a1rquez-01.jpgEn otra actitud similar, el diputado Raúl Godoy del PTS en el Frente de Izquierda. presentó un proyecto para que el Estado neuquino le quite el subsidio al Colegio AMEN, por la charla que dieron Nicolás Márquez y Agustín Laje, por “que consideran que una mujer trans es un hombre disfrazado de mujer”[1]. No me interesa discutir si el tema de la autopercepción es algo que debe ser impuesto a los demás, pues aún en el caso que Godoy tuviera razón, actúa como las peores dictaduras, pidiendo un castigo económico al que no coincide con él. Dicho de otro modo, no se opone a los subsidios, sino que propone que sean instrumentos para poner de rodillas a las instituciones educativas privadas. Desde luego, se mantengan o se quiten los subsidios, se debe proceder con todas las escuelas por igual, no solo castigar a la que consideran opositora.

LA GESTAPO DEL PENSAMIENTO

Resultado de imagen para diputado godoy neuquenLamentablemente, Godoy no es el único representante de estas organizaciones que operan como una Gestapo del Pensamiento. Al principio dimos una muestra de cómo procede el oficialismo. Su actitud contemplativa frente a los destrozos en la Catedral de la ciudad, los ataques a la conferencia de Laje y Nicolás Márquez, y las amenazas al pastor Hugo Márquez nos recuerda a aquella triste frase “a los amigos, todo; a los enemigos, ni justicia”. ¿O acaso los opositores no tienen derechos? ¿No es parte de la democracia aceptar las diferencias?

Veamos, otro ejemplo; en este caso la evidente sed de venganza de los diputados neuquinos Gabriel “Tom” Romero y Alejandro Vidal, al presentar un proyecto de Ley para “multar a los colegios confesionales que desarrollen o promuevan actividades fundamentalistas y contrarias a toda Ley o derecho de nuestra Constitución Nacional” [2] ¿Quién es el Estado para determinar quién es fundamentalista y quién no? Hasta donde sabemos, las ideas (buenas o malas) no son un delito. Uno se pregunta cuánto miedo tendrán estos dos diputados al pensamiento ajeno para proponer criminalizar los puntos de vista. Procediendo así, ¿no serán ellos los verdaderos fundamentalistas? Además, no están facultados para determinar quiénes violan las leyes o la Constitución, pues para ello está exclusivamente la Justicia. Como en las peores dictaduras pretenden convertirse al mismo tiempo en fiscales y jueces.

CASO TESTIGO

Neuquén se ha convertido en una provincia donde se persigue a los ciudadanos por sus opiniones. ¿Cuál será la próxima provincia en exigir sumisión, sancionar otras leyes mordazas y pretender pasar sobre los padres en la educación de sus hijos? Argentina está amenazada por una nueva clase de totalitarismo, que cree que el Estado es el dueño de la verdad y tiene el derecho de imponerla por la fuerza.

© Pablo R. Bedrossian, 2018. Todos los derechos reservados.


BONUS: POR QUÉ HUGO MÁRQUEZ ES UNA PERSONA MOLESTA PARA EL PODER

Hugo Márquez es pastor desde hace 40 años. Su conducta intachable le ha dado un liderazgo reconocido en la comunidad neuquina. No es su estilo quedarse callado ante las injusticias y valientemente las enfrenta con la verdad y la palabra, no con acciones violentas o persecutorias como sus opositores.

Prueba de sus convicciones es la carta que se hizo pública, que dirigió al senador Miguel Ángel Pichetto, Jefe del Interbloque Argentina Federal, del Partido Justicialista, en reacción a sus dichos durante el debate por la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo, más conocida como Ley de Despenalización del Aborto

 Sr. SENADOR MIGUEL ANGEL PICHETTO

He leído sus comentarios y quisiera decirle que si alguien atrasa, no es justamente los que defendemos la vida sino los que quieren volver (como usted) a prácticas tan antiguas y superadas como la de las culturas paganas antiguas (como la greco-romana) de matar a sus hijos si no los deseaban, si eran mujeres, si tenían alguna atrofia, o si simplemente lo querían hacer sin razón alguna; tal cual Ud. lo quería para la Argentina en la nefasta ley que apoyaba.

Quiero decirle Señor Senador, que las iglesias “No jugamos con la conciencia de la gente”, por el contrario, despertamos su conciencia, a causa de aquellos políticos que ocultan el exterminio y eliminación de los niños por nacer bajo “eufemismo” tales como: “aborto, interrupción voluntaria, derecho de la mujer, modernidad, estado laico”.

No nos venga a enseñar Ud. acerca de “derechos civiles logrados a lo largo de la historia”. Se olvida o ignora que fue la Iglesia Evangélica la que luchó y alcanzó: La Educación Pública (J. Calvino y U. Zswinglio con la Reforma Protestante); La Abolición del Comercio de Esclavos (Charles Martial Lavigerie, misionero y obispo de Argel, William Wilberforce, y su pastor John Newton), Lucha por los Derechos Civiles (pastor Martin Luther King). Separación de Iglesia y Estado, Cementerio Público, Registro Civil en Argentina (Pastor Pablo Bessón), Lucha por la Educación Laica, Ley 1420 (pastor Santiago Canclini, entre muchos); y la lista es extensa. ¿Se olvida donde nacieron las grandes Universidades como la de la Sorbona, Salerno, Montpelier, Oxford, Cambridge, Avignon, Touluse, Roma, Siena, Padua, etc, etc. No fue en el Estado ni con movimientos laicos ni ateos, fue en el seno de la Iglesia Cristiana, sus valores y su cosmovisión de la vida. Somos hacedores de historia, y Ud. no tiene el derecho de querer sacarnos de esa responsabilidad y pretender dejarnos fuera de la construcción de nuestra sociedad. LO SEGUIREMOS HACIENDO.

Tampoco imponemos nuestra visión al conjunto del país, como Ud lo dice; simplemente que como ciudadanos, desde nuestra cosmovisión cristiana, también tenemos derecho a opinar y a votar. ¿O Ud. quiere de nosotros solo los impuestos?.

Vivimos en democracia, en ella todos somos actores, todos somos ciudadanos, todos tenemos opinión y voto. No se arrogue Ud. el papel principal, recuerde que está ahí por nuestro voto (posiblemente equivocado).

Mal esas afirmaciones que desvalorizar la opinión de quienes confesamos una fe, o simplemente pensamos distinto a Usted, máxime para alguien que ahora tiene aspiraciones a la presidencia.

Un cristiano, con voz, a pesar suyo.

Pastor Hugo Márquez.

 


REFERENCIAS:

[1] http://vaconfirma.com.ar/?articulos_seccion_714/id_7283/godoy-por-la-quita-de-subsidios-al-colegio-amen

[2] https://noticiasnqn.com.ar/2018/08/diputados-piden-multar-a-colegios-confesionales-que-bajan-linea-fundamentalista-y-antidemocratica/

ERNESTO CASACCIA: DESDE EL MONTE CHAQUEÑO AL DESIERTO DE MONGOLIA (por Pablo R. Bedrossian)

Entrevistamos a Ernesto Casaccia, misionero evangélico oriundo de la provincia de Chaco, que sirvió durante 20 años en Mongolia. Junto a su esposa y sus tres hijos entregó lo mejor de sí al pueblo mongol, a pesar de los riesgos que tuvo que asumir y las dificultades que tuvo que enfrentar. Regresó a la Argentina a luchar contra una dura enfermedad. Nuestro propósito es compartir las experiencias de una persona comprometida con Dios, que estuvo dispuesta en todo momento a ser fiel a su llamado.

MONGOLIA Y UN POCO DE SU HISTORIA

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Mongolia se encuentra en el centro de Asia. Limita al norte con Rusia y al sur con China. Habitada por tribus nómades, a principios del siglo XIII se constituyó como estado bajo el liderazgo de Gengis Kahn. Este extraordinario estratega militar conquistó una gran parte del mundo conocido de la época. Su nieto Kublai Kahn se adueñó de China e inició la dinastía Yuan (1279-1368). La lenta declinación del imperio mongol desembocó tres siglos después en su sometimiento a China. Aunque sus autoridades dispusieron de cierta independencia, la relación con el gobierno chino siempre fue complicada. Finalmente, un acuerdo entre Rusia y China determinó los límites entre China y Mongolia mantenidos hasta hoy.

A principios del siglo XX Mongolia sufrió vertiginosos cambios políticos: recuperó su independencia, luego fue invadida por los chinos, después se volvió a independizar con ayuda rusa; en 1924 se proclamó la República Popular de Mongolia, convirtiéndose en un país comunista bajo la órbita de la desaparecida Unión Soviética. En 1992 volvió a llamarse Mongolia y se transformó en una democracia representativa.

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Es un país muy escasamente poblado, con montañas y estepas al norte y oeste y el desierto de Gobi al sur. Una parte importante de la población es nómade o seminómade. La religión mayoritaria es el budismo tibetano y la capital se llama Ulan Bator.

Pudimos conectarnos con Ernesto Casaccia gracias a nuestro común amigo Daniel Bianchi, de Conexión Oriental, y a las nuevas tecnologías, que acortan las distancias.

LA ENTREVISTA

¿Cómo la fe cristiana ingresó a Mongolia? Así como China tuvo al jesuita Francisco Javier, ¿quiénes han sido las personas que mayor influencia misionera?

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Mongolia tiene una larga historia con el cristianismo, desde el tiempo de Gengis Khan, cuando los mongoles conquistaron gran parte de lo que hoy es Europa Oriental. Parte de su botín era traer mujeres de los lugares que habían sometido; muchas de ellas eran cristianas, de la Iglesia Nestoriana. Eso tuvo una gran influencia incluso en la corte: El cristianismo fue respetado, aunque no fue aceptado como religión oficial. El propio Gengis Kahn declaró “de interés” a la fe cristiana.

Gengis Kahn pidió al Papa de aquel entonces que enviara personas pudieran enseñar el evangelio a su pueblo; sin embargo, pasaron más de cien años hasta que otro Papa encontró la carta con la solicitud del conquistador mongol, y envió solamente dos evangelizadores: uno murió en el camino en el viaje en barco y el otro se desanimó y regresó Italia. Por eso el evangelio nunca llegó a alcanzar el Imperio Mongol plenamente.

Una de las razones fue también que el Papa creía que los mongoles eran gente pagana que no merecía conocer la Palabra de Dios. Uno de los Khan envió una delegación al Tibet y ellos sí enviaron monjes tibetanos que, según cuenta la leyenda, con artes mágicas hicieron que el vino que este Kahn tenía en una copa subiera hasta su boca sin tocarla. Esto lo sorprendió tanto que dijo que esa debería ser la religión verdadera, y de allí se adoptó el budismo como religión oficial para todo el Imperio. El cristianismo quedó relegado.

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Pasaron siglos hasta que grupos de iglesias bautistas procedentes de Rusia volvieron a evangelizar, pero pagaron un alto precio en vidas. También la Iglesia Nestoriana tuvo cierta influencia. Cuando se produjo la Revolución de los Boxers[1] en China, a fines del siglo XIX y principios del XX, muchos misioneros escaparon hacia el norte. Nuevamente muchos tuvieron que pagar un alto precio. Tenían que cruzar el río Obi con sus familias y la mayoría murió. Así fueron los inicios de cristianismo en Mongolia, una tierra inhóspita y hostil. Luego vino la Revolución Cultural[2] en 1921, donde Mongolia se cerró a todo lo que sea religión. Hubo una “limpieza religiosa” completa: se destruyeron todos los monasterios budistas y las pocas iglesias cristianas que había.

Recién en 1990, cuando se pasó del comunismo a una apertura a la democracia, fue cuando comenzó a ingresar el evangelio en forma más contundente, veraz y continua. La iglesia de Mongolia es muy joven y pujante pues ha habido grandes avances en la predicación del evangelio. Sin embargo, hay zonas, especialmente rurales, donde la Palabra de Dios no ha ingresado. Resumiendo, en Mongolia no hubo un pionero; ha sido un esfuerzo conjunto. Dios ha usado grupos pentecostales, bautistas, presbiterianos.

¿Cómo surgió tu deseo de ir a compartir tu fe a un país tan lejano? ¿Fuiste con tu familia? ¿Qué imaginabas de Mongolia y qué encontraste?

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Quizás de lo aprendido en El Impenetrable, esa densa selva del noreste argentino, sirvió como patrón: decidí no imaginarme cómo iba a ser el lugar para no formarme falsas expectativas. Sabía algunas cosas de la cultura, del clima, de la situación, pero no imaginé nada, de modo que al llegar no sufrí un choque. Sí sufrí el cambio de clima: del norte argentino, acostumbrado a los calores de 45º y 50º C pasé a Mongolia, con temperaturas de -30º a – 40º C (¡bajo cero!).

En Mongolia encontré gente común, muy receptiva, interesada en conocer a extranjeros. Antes había estado cinco años en El Impenetrable y encontré muchas similitudes entre los nómades -la gente mongol con la que me tocó trabajar- y la gente de campo chaqueña. Tomamos la decisión con mi esposa y decidimos irnos a ese lugar.

¿Hay libertad religiosa? Si la hay, ¿en qué grado? ¿Cuál era tu visión y cómo desarrollaste allí tu labor misionera?

En Mongolia hay libertad religiosa garantizada por la Constitución, aunque yo diría que más bien hay tolerancia religiosa, pues hay un fuerte control oficial. Desde que se inició la democracia en 1990, el budismo se adelantó y hoy Mongolia ha sido declarada la segunda capital mundial del budismo, siguiendo al Tibet. El Dalai Lama ha venido muchas veces a Mongolia pues se practica el budismo tibetano. Por supuesto, hay bastante restricción religiosa; no está permitido hacer proselitismo. Jóvenes de 16 años para abajo deben tener autorización escrita de los padres para asistir a una reunión, así que desde ese punto de vista, la libertad religiosa es muy limitada.

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En cuanto a la visión, mi trabajo específicamente fue a ayudar a formar y desarrollar la iglesia local. Para ello nos concentramos en grupos de personas que fuimos conociendo y discipulando poco a poco. Por una cuestión logística, pues teníamos continuamente la supervisión de los servicios secretos, nunca tomamos el rol de pastores en una iglesia, sino que entrenábamos a los discípulos más antiguos, a los que parecían líderes locales, y ellos eran los que hacían las reuniones. Nosotros sólo asistíamos y escuchábamos. Cuando estábamos solos con ellos compartíamos qué estuvo bien, qué habría que reforzar. Eso ayudó a que la gente local tomara respeto por sus propios líderes.

Hemos visto otros casos donde los misioneros toman el rol de pastores o líderes y después la gente compara. Los misioneros vienen con formación teológica, un bagaje de años en el evangelio, y no se puede comparar el conocimiento de una persona nueva en la fe, con dos o tres años de estudio bíblico, con alguien ya formado. A veces las comparaciones son dañinas porque toman al local como de menor categoría. Gracias a Dios nunca hemos hecho eso ni hemos predicado en público, salvo unas pocas veces que nos invitaron. Siempre hemos dejado que los locales prediquen, aun cuando sus mensajes a veces eran demasiado simples, pero poco a poco la gente les fue tomamdo cariño y hoy han ganado gran respeto; el Señor los ha fortalecido. Se han ido formando y el Espíritu de Dios ha ido trabajando en sus vidas de una manera interesante.

¿Cuál fue la recepción? ¿Cuáles fueron los resultados que pudiste ver? Por favor, ¿podrías contarnos algunos testimonios de personas concretas?

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Al principio fue difícil pues había bastante desconfianza; sin embargo, fuimos ganando acceso a través de la amistad, hacernos conocer, estar con ellos allí. Dios fue abriendo puertas.

Desde el principio, por una cuestión de visa, trabajamos con una ONG cristiana, y iniciamos proyectos de alcance comunitario que nos daba acceso a familias que no eran cristianas. Así fuimos ganando confianza con ellos, y cuando nos preguntaban por qué hacíamos esa tarea, ahí se abrían las puertas para hablar del Señor Jesús en forma paulatina. La recepción no fue a brazos abiertos, pero creció poco a poco.

Comparto el testimonio de un actual líder.  Vivía al lado de una de las mujeres que trabajaba con nosotros. Como era ateo, decidió probarle que todo lo que ella creía era mentira. Le pidió una Biblia y comenzó a leerla. Una vez por semana se reunían para discutir. Pero a medida que él avanzaba en la lectura se iba dando cuenta que sus argumentos se desmoronaban. Llegó un punto donde se dio cuenta que era él el que estaba equivocado. Finalmente le preguntó a esta hermana ¿qué debo hacer para seguir a Jesucristo? Y fue una de las personas que trajo muchas personas a la iglesia pues había sido un ateo conocido en la región.

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En el segundo lugar donde servimos fue diferente. La gente estaba más preparada a recibir este tipo de asistencia o ayuda de ONGs, y a través de eso se nos abrieron más puertas para poder proclamar el evangelio.

¿Cómo te has sentido en un país tan diferente al tuyo en estos 20 años?

El deseo de ir a Mongolia fue en el mismo momento de mi conversión. Fue cuando conocí a Cristo, leyendo la Biblia y orando. Una de las primeras cosas que hice fue trabajar con un mapa mundial y marcar áreas donde creía que aún no había ingresado el evangelio. Una de esas áreas fue precisamente Mongolia. Pasé mucho tiempo orando. Todavía no había asistido a ninguna iglesia.

Antes de ir a Mongolia surgió el deseo de ir a predicar el evangelio en El Impenetrable chaqueño. Empecé a asistir a la Iglesia Bautista Resistencia Sur que hoy se transformó en la Iglesia de la Ciudad, y fue a través de ella que se abrieron las puertas. Era algo que le había pedido a Dios: encontrar una iglesia con un espíritu misionero Había visitado otras congregaciones, pero Dios realmente me guio a ese lugar. Allí el pastor y los líderes comenzaron a apoyar este llamado.

Pasaron nueve años desde ese momento hasta que salimos a Mongolia. Antes pasé cinco años en El Impenetrable. Pasé un año en Inglaterra, un año en Kazajistán[3], tuve en el medio algunos viajes a Mongolia, y recién en 1996 nos instalamos allí. Había conocido a quien hoy es mi esposa, que es de Corea del Sur, en Inglaterra. Decidimos casarnos, fuimos a la Argentina para nuestra boda y nos trasladamos en Mongolia, donde nacieron nuestras dos primeras dos hijas; nuestro tercer hijo, el varón, nació en Corea del Sur.

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Nuestra intención nunca fue quedarnos en un sitio donde ya había testimonio cristiano, sino extendernos a lugares donde aún no se ha predicado el evangelio. En oración el Señor mostró el oeste de Mongolia, por lo que, poco después de llegar a la capital, Ulan Bator y del nacimiento de nuestra primera hija, nos trasladamos a esa zona, donde pasamos once años en el país. No fue fácil porque éramos de los primeros matrimonios extranjeros que vivían en esa región y había mucha reticencia y miedo hacia nosotros. Tuvimos varias veces la visita de la agencia secreta de Mongolia (equivalente a la famosa KGB soviética) y estuvimos a punto de ser echados; incluso nos incautaron los pasaportes. Pero por gracia de Dios pudimos perseverar y continuar adelante hasta que el Señor nos permitió ver que la iglesia se formara en ese lugar. Terminamos nuestra labor y dejamos la obra en manos de los hermanos locaes. Volvimos a Ulan Bator donde estuvimos un año y medio buscando la guía del Señor, hasta que nos volvió a mostrar a dónde ir, esta vez a una provincia de Uvs, más al norte. Allí estuvimos casi ocho años. Allí la gente era más receptiva con los extranjeros y la obra del Señor avanzó mucho más rápido.

¿Cuál sentís que es tu legado al pueblo de Mongolia? ¿Cuáles pensás que han sido tus mayores contribuciones como predicador y maestro cristiano a esa nación?

Nosotros siempre trabajamos como equipo. Éramos parte de la WEC International. Nunca hemos trabajado solos como Llaneros Solitarios así que no puedo decir esta es mi contribución. Hicimos lo mejor que pudimos, tratamos de entrenar líderes locales, motivarlos a que ellos mismos tomen valor y confianza en el Señor. No hay algo que pueda decir que me pertenece o que surgió así por causa mía. Fue todo un trabajo en equipo, y todo lo que ha sucedido y todo lo que el Señor ha hecho, lo ha hecho a través de la oración, algo que venimos trabajando como equipo, como grupo de hermanos. Cada uno ha hecho su parte, cada uno ha puesto su grano de arena para que el evangelio pueda prender en ese lugar.

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Personalmente nunca me he sentido extraño en Mongolia. Sí parezco diferente, pero haber trabajado con gente en el monte y luego en el campo, nunca me hizo sentir como una persona totalmente extraña para ellos. Jamás tuve una reacción de melancolía por mi tierra argentina. Al contrario, cuanto más tiempo pudiera pasar en ese lugar, mejor sería para mí. Cada vez que teníamos que venir para nuestro retiro sabático, cada cuatro o cinco años, me costaba venir y quedarme un tiempo. Al principio era un año y la última vez lo acortamos a seis meses. En los últimos 10 años solo regresamos a Argentina a renovar pasaportes y nos quedábamos uno o dos meses y regresábamos. Nunca sentí que me faltaba algo. Hemos tomado un gran cariño por la gente de Mongolia. Aunque hemos tenido que salir a causa de mi enfermedad, seguimos en contacto con ellos casi semanalmente y mantenemos nuestras relaciones. Hemos hecho un alto en la obra en Mongolia pero es nuestra oración a Dios, a pesar de mi enfermedad, que podamos volver.

© Pablo R. Bedrossian, 2018. Todos los derechos reservados.


COLUMNISTA INVITADO: ESCRIBE DANIEL BIANCHI

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Ernesto Casaccia ha sido un obrero pionero en un lugar con enormes necesidades espirituales y humanas. Su perseverancia y compromiso desde que inició su camino misionero ha sido conocida por muchas gente. La tarea en Mongolia auguraba tiempos de consolidación y crecimiento. Sin embargo, hace más de tres años a Ernesto se le diagnóstico cáncer.  Él mantuvo su servicio dentro de todas sus posibilidades. La enfermedad siguió avanzando aunque se le hicieron cirugías y varios tratamientos de quimioterapia. Actualmente él y su familia están de vuelta en Chaco para recibir atención. Ernesto mantiene una confianza plena en el Señor y sigue inspirando a cientos por sus mensajes y palabras. ¡Oremos por él!


NOTA DE 2019

Ernesto Casaccia falleció el 7 de marzo de 2018, dejando una enorme herencia de fe y esperanza. Fue un eslabón más en esa “gran nube de testigos” que menciona el autor de la Epístola de los Hebreos. Además de la columna que va debajo, recomendamos leer la nota de nuestro querido amigo Daniel Bianchi en Facebook titulada “El Legado de Ernesto”.

© Pablo R. Bedrossian, 2019. Todos los derechos reservados.


REFERENCIAS

[1] Fue un movimiento conservador nacionalista chino que se opuso a todo lo foráneo llevado a cabo entre noviembre de 1899 y finalizado el 7 de septiembre de 1901, Fueron asesinados centenares de extranjeros y miles de chinos cristianos, además de los combatientes.

[2] Revolución por la cual Mongolia quedó bajo la supervisión del gobierno soviético y que desembocó en la proclamación de la República Popular de Mongolia, una dictadura comunista.

[3] País asiático que formó parte de la Unión Soviética hasta 1991, cuya mayoría de la población profesa el Islam.