EN BUSCA DEL CARACARA GARGANTA ROJA (por Pablo R. Bedrossian)

Hay aves que ya no existen. Por ejemplo, el famoso pájaro dodo (nombre científico Raphus cucullatus), endémico de las Islas Mauricio en el Océano Índico, desapareció a fines del siglo XVII a causa del hombre. Otro caso es el pájaro carpintero real, (nombre científico Campephilus imperialis) que se hizo popular gracias a los dibujos animados de El Pájaro Loco (en inglés Woody Woodpecker). No ha habido reportes confiables de su avistamiento desde 1956.

Otras aves han desaparecido de algunas regiones o países. Por ejemplo, un pequeño halcón, el Orange-breasted Falcon (nombre científico: Falco deiroleucus) que el autor de esta nota ha fotografiado en Tikal, Guatemala, hace años que no se observa en Honduras, país de donde se lo considera extirpado.

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Orange-breasted Falcon (nombre científico: Falco deiroleucus) en Tikal, Departamento de Petén, Guatemala. Foto tomada en 2009.

Muchas especies se han extinguido, han restringido su hábitat o disminuido sus poblaciones por la acción humana; no solo es debido a la caza sino también a la destrucción de los bosques, la contaminación de los ríos, el uso de plaguicidas y la expansión demográfica, entre otras causas.

El caracara garganta roja (cuyo nombre científico es Ibycter americanus y en inglés Red-throated Caracara) supuestamente tiene una amplia distribución que va de México a Brasil y Bolivia; sin embargo, es una especie cada vez es más difícil de encontrar pues, aunque la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN) lo ha incluido dentro del grupo de “preocupación menor”[1], sus poblaciones vienen reduciéndose dramáticamente[2]. Al momento de escribir este artículo (fines de octubre de 2018), según eBird[3], la base de datos preferida de los observadores de aves, para México, Guatemala, Belice y El Salvador no hay reportes. La última observación en Nicaragua fue el 14 de diciembre del 2015, y en Costa Rica, donde es muy difícil de hallar, el 24 de agosto de este año, documentado por una foto de pésima calidad según el propio usuario que la tomó.

INTENTOS FALLIDOS

Romel Romero, nuestro maestro y amigo, regresando de un viaje de trabajo por una zona rural del centro de Honduras escuchó a estas ruidosas aves. A pesar de la sorpresa, gracias a su extraordinaria memoria auditiva las reconoció de inmediato. Detuvo su vehículo y luego de una exhaustiva búsqueda logró fotografiarlas. Fiel a su estilo, este experto observador de aves hondureño nos compartió la información y nos propuso ir a buscarlas. Seguramente habría más ejemplares por allí.

Pernoctamos en Siguatepeque, una tranquila ciudad en el centro de Honduras, y a la seis de la mañana once personas provenientes de diversos lugares de Honduras nos montamos en dos camionetas con el único propósito de encontrar el Red-throated Caracara[4]. En el grupo había observadores de aves expertos como John Van Dort, Francisco Dubón, Héctor Moncada, Oscar Suazo y Ricardo Aguilar, fotógrafos eximios como Kathy y Alejandro Sikaffy, además de Karina y Ashley, esposa e hija de Romel.

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El día estaba oscuro y lluvioso, tal como indicaba el pronóstico. Nos dirigimos hacia el noreste por un camino que rápidamente se hizo de tierra. Gracias a la tracción 4 x 4 de las pickups pudimos avanzar sobre el barro y vadear algunos pequeños arroyos; ante los signos de una posible tormenta alguno propuso desistir del intento. Sin embargo, primó el deseo de arriesgarnos y continuar el viaje por un camino sinuoso que bajaba y subía.

Tras andar más de una hora, al aproximarnos al punto donde Romel Romero había visto los dos ejemplares, las nubes comenzaron a alejarse, permitiendo que el sol asome sus rayos. Cuando nos detuvimos cerca de las 7.30 de la mañana en el sector Tierras Blancas (14.7092,-87.6973), Municipio de La Trinidad, Departamento de Comayagua, el cielo se había aclarado. Nos encontrábamos en la cresta de una montaña a 630 metros sobre el nivel del mar, que servía de mirador hacia un fértil valle tras el cual se levantaba otro cerro. La vista era imponente.

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Repentinamente apareció un buen número de payasos, un tipo de pájaro carpintero de aspecto colorido (en inglés Acorn Woodpecker, nombre científico Melanerpes formicivorus).

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También contemplamos, entre otros, a un halconcito llamado en español cernícalo americano (en inglés, American Kestrel, nombre científico Falco sparverius[5]) y, apoyado sobre un poste de madera, un pequeño Rusty Sparrow (nombre científico Aimophila rufescens).

DSC05659.JPGRomel reprodujo desde su celular el canto del caracara garganta roja audible a considerable distancia gracias a un parlante con tecnología bluetooth; en algún momento se oyó la respuesta a lo lejos pero no fue posible identificar de dónde provenía el sonido. El aliciente más significativo provino de un agricultor que apareció en el camino con su machete. Al consultarle nos dijo:

Siempre se escucha; es un ave negra de cuello rojo y pico ganchudo. Aquí le decimos “cuentacacao”.

Sentimos que estábamos más cerca.

Luego de casi una hora en nuestra primera parada, avanzamos cerca de un kilómetro más hasta el sector Terreros (14.7104,-87.6857), a 650 metros sobre el nivel del mar.

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Mientras detrás nuestro se alzaba un bosque mixto de pino-encino, seguíamos desde la carretera de tierra pendientes de oír el canto del caracara garganta roja.

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De pronto en el cielo aparecieron numerosos buitres negros, conocidos en Honduras como zopilotes cabeza negra (en inglés, Black Vulture; nombre científico Coragyps atratus) y gavilanes de ala ancha (en inglés, Broad-winged Hawk; nombre científico Buteo platypterus). En esa media hora volvimos a llamar al caracara garganta roja sin éxito. ¿Estaría realmente allí o la observación que Romel había hecho durante la semana fue pura casualidad?

EN BUSCA DEL CARACARA GARGANTA ROJA

Decidimos seguir avanzando. Llegamos a La Trinidad, un pequeño pueblo, cabecera del municipio del mismo nombre, que vive de la agricultura y la ganadería. Vimos la iglesia, erigida hace justo un siglo, y aprovechamos para hacer consultas. Todos coincidían que el ave estaba en la zona. Nos brindaron la misma descripción que el campesino y el mismo nombre: cuentacacao.

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Seguimos nuestro viaje cuando alguien señaló la copa de un árbol ubicado a unos 30 metros sobre un montículo . Bajamos de los autos pensando que había visto el ave que buscábamos. Sin embargo, eran dos caracaras comunes o quebrantahuesos, (en inglés Crested Caracara; nombre científico Caracara cheriway), muy parecidos al que conocemos en Argentina como carancho (nombre científico Caracara plancus). No tuvimos tiempo de fotografiarlos pues volaron de inmediato.

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Crested Caracara (nombre científico Caracara cheriway); foto tomada en 2015

Avanzamos unos 150 metros más (ubicación 14.7114,-87.6604) y de repente oímos muy cerca de nosotros su inconfundible canto, que suena parecido a ca-cou, ca-cou, de allí lo del nombre cuentacacao. Una pareja de caracaras garganta roja estaba frente de nosotros. Aunque se movió de inmediato seguimos oyendo las ruidosas voces. Vimos otro ejemplar a nuestra derecha y luego de avanzar unos metros, uno posando directamente frente a nosotros en una rama elevada. Además, se veía la pareja en una zona oscura cubierta por hojas del mismo árbol. En total había cinco.

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Cruzamos un alambre de púas y pudimos observar, fotografiar y filmar desde cerca el ejemplar perchado, quizás un poco más joven que los otros. Se quedó allí largamente, durante más de 15’. Pudimos admirar esta ave de gran porte en toda belleza.

Luego dos ejemplares volaron hasta una rama seca y se dejaron fotografiar allí por unos instantes.

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Misión cumplida. Habíamos podido ver al fin esta peculiar ave cuya supervivencia en México y Centroamérica se encuentra en riesgo.

ACERCA DEL CARACARA GARGANTA ROJA

El caracara garganta roja es altamente territorial y de gran tamaño, pues mide entre 53.3 y 63.5 cm. Su extensión de alas llega a 114.3 cm. No presenta dimorfismo sexual[6].

Su cabeza y cuerpo son de color negro con panza blanca y patas rosadas o rojas; su pico amarillo está rodeado de una cera[7] color celeste; desde luego, su garganta es roja, lo mismo que sus ojos.

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Habita en bosques de hoja ancha y de pino, a una altura que varía de los 500 a 1000 metros sobre el nivel del mar, al menos en Honduras[8]. Anda solo, en pareja o en grupos pequeños; su vuelo es lento.

Contra lo que se cree no es un ave carroñera. Se alimenta principalmente de larvas de abejas y avispas (hurgando en sus nidos) pero también de insectos adultos[9]. Coloca dos a tres huevos blancuzcos con manchas rojizas y amarronadas[10].

Ya los expertos Steve Howell y Sophie Webb al publicar su famoso libro en 1995 sobre aves de México y norte de Centroamérica presumieron que el caracara garganta roja se encontraba extirpado de la región. En aquel entonces utilizaron su anterior nombre científico, Daptrius americanus. Ernest Preston Edwards también en su libro de aves de México y áreas adyacentes, publicado en 1998, los considera extirpados de esas zonas[11]. Por todo ello, haber admirado estas magníficas aves, tan difíciles de hallar, fue uno de esos momentos que recordaremos toda la vida.

© Pablo R. Bedrossian, 2018. Todos los derechos reservados.


REFERENCIAS

[1] BirdLife International (2018) Species factsheet: Ibycter americanus. Downloaded from http://www.birdlife.org on 25/10/2018

[2] Davis, C. and S. McCann (2014). Red-throated Caracara (Ibycter americanus), version 1.0. In Neotropical Birds Online (T. S. Schulenberg, Editor). Cornell Lab of Ornithology, Ithaca, NY, USA. https://doi.org/10.2173/nb.retcar2.01

[3] www.ebird.org, © Audubon and Cornell Lab of Ornithology

[4] Los observadores de aves preferimos usar los nombres en inglés pues en todos los países donde se habla esa lengua (de Estados Unidos a Australia, del Reino Unido a Sudáfrica) las aves mantienen el mismo nombre; en cambio, los nombres populares en español suelen cambiar no solo de país en país, sino de pueblo en pueblo.

[5] Aclaramos el uso de las mayúsculas y minúsculas en las especies animales: los nombres populares en español van en minúscula (uno no escribe “una Jirafa” sino “una jirafa”; en inglés se escriben con la letra inicial en mayúscula. Finalmente, los nombres científicos se escriben con dos palabras en latín; la primera, con la letra inicial en mayúscula expresa el género y la segunda, toda en minúsculas, expresa la especie).

[6] Gallardo, Robert J., “Guide to Birds of Honduras”, Edición de autor, 1ª Edición, 2014, p.236.

[7] “Cera” en español (“cere” en inglés) es una membrana que se encuentra en la parte superior del pico de algunas aves

[8] Fagan, Jesse & Komar, Oliver, “Peterson Field Guide to Birds of Northern Central America, Peterson Field Guides, 2016, p.218

[9] Gallardo, Robert J., Op. cit., p.236.

[10] Howell, Steve N.G. and Webb, Sophia “A guide to the birds of Mexico and Northern Central America”, Oxford University Press, 1995 (reimpresión 2007), p.212

[11] Preston Edwards, Ernest “The birds of Mexico and adjacent areas”, University of Texas Press, Austin, 3ra. Edición, 1998 (4ta. Reimpresión, 2005), p.186


CRÉDITOS MULTIMEDIA

Todas las fotografías y videos fueron tomados por el autor de esta nota y es el dueño de todos sus derechos

AMAZILIA LUCIAE, EL COLIBRÍ ESMERALDA, ÚNICA AVE ENDÉMICA DE HONDURAS (por Pablo R. Bedrossian)

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Hace unos meses recibí una invitación de Proyecto Aldea Global -una ONG dedicada a la alfabetización, salud comunitaria, supervivencia de niños, proyectos de seguridad alimentaria, medio ambiente y desarrollo agrícola- para visitar la aldea San Lorenzo, en el productivo Valle Arriba del río Aguán, cercano a la ciudad cívica de Olanchito, en el Departamento de Yoro, Honduras.

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La casa más antigua de la aldea San Lorenzo Arriba

Compartimos maravillosos momentos con los habitantes del lugar, dedicados en su mayoría a las tareas del campo. Personajes como El Cute, un excelente domador de caballos, hicieron de la visita una experiencia extraordinaria.

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A la izquierda Felipe Reyes, subdirector de Proyecto Aldea Global en Honduras, en el centro El Cute y a la derecha el autor de esta nota

Sin embargo, el propósito principal de la visita era admirar por primera vez el Amazilia luciae, el famoso colibrí esmeralda, la única ave endémica de Honduras. Al decir endémica indicamos que se encuentra exclusivamente en ese bello país de Centroamérica, que ha sido mi hogar durante los últimos 15 años.

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Amazilia luciae, el colibrí esmeralda hondureño, fotografía por Romel Romero

Para ello fuimos a su biotopo, ubicado en el polígono de tiro de la Fuerza Aérea Hondureña -que alguna vez fue un aeródromo-, cercano a la ciudad de Olanchito. Un biotopo es una zona con condiciones ambientales uniformes que provee espacio vital a un conjunto de flora y fauna. Sólo estando en el lugar pude entender por qué este pequeño picaflor de rutilantes colores puede observarse casi exclusivamente allí.

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Cartel en la entrada del polígono de tiro de la Fuerza Aérea hondureña

Se trata de un bosque tropical muy seco (ultraseco, si se permitiera la expresión) en el valle del río Aguán que ofrece un panorama totalmente diferente al resto de Honduras, pues está poblado de cardos, cactus y arbustos capaces de sobrevivir en situaciones de extrema sequedad. Obviamente forma parte de un área protegida, que atrae a visitantes de diversas partes del mundo. No se puede ingresar sin previo aviso, pues se exige un permiso emitido por las autoridades.

Bosque muy seco - Pilosocereus chrysacanthus y Opuntia hondurensis
Vista del bosque muy seco; sobresalen dos especies: Pilosocereus chrysacanthus y Opuntia hondurensis

EL COLIBRÍ ESMERALDA

Este colibrí, cuyos macho y hembra son muy parecidos, mide unos 10 cm; Se caracteriza por un color azul turquesa rutilante en la zona que va de la garganta a la parte superior del pecho, aunque en ocasiones adquiere un color más grisáceo; en la hembra el brillo de la gorguera suele ser menos intenso.

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Amazilia luciae, el colibrí esmeralda hondureño

La corona, nuca, dorso y flancos son color verde esmeralda; sus plumas cobertoras son oscuras con borde blanco, aunque en el área superior son más verdosas; la mitad inferior del pecho y el vientre son blancuzcos. Emite un zumbido con las alas, las cuales mueve con mayor rapidez que cualquier otra ave.

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Amazilia luciae, el colibrí esmeralda hondureño; fotografía por Romel Romero

La cola tiene una hendidura y a veces parece levemente bifurcada. El pico es de color gris oscuro y está muy levemente curvado, con su sección inferior de color rojizo opaco. Una marca de campo característica es la mancha postocular blanca.

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En la foto se observa la parte inferior del pico rojiza, la gorguera clara (en este caso grisácea) y la mancha blanca postocular

En el biotopo que visitamos su principal alimento proviene del Pie de Niño (Pedilanthus camporum), una especie que florece todo el año.

Flor de pie de niño (Pedilanthus camporum)

El colibrí esmeralda también se alimenta de insectos. Anida en marzo y abril y sus pequeños nidos son hechos de musgos y líquenes, poniendo en ellos casi siempre dos huevos. Las crías son alimentadas por la pareja[1].

Se observa con facilidad, pues le gusta perchar en los árboles. Vimos el primer ejemplar al llegar al centro de visitantes. Sin embargo, no siempre fue así. Cuentan Howell & Webb, autores del clásico libro sobre aves de México y norte de Centroamérica, en su primera edición de 1995: “Hasta hace poco solo se conocía de 11 especímenes, el más reciente tomado en 1950. Redescubierto en junio de 1988 en el alto Valle del río Aguan”[2]. Este comentario permite valorar el esfuerzo que ha tomado su conservación.

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Amazilia luciae, el colibrí esmeralda hondureño

El Amazilia luciae se ha observado en otros departamentos de Honduras: Olancho, Santa Bárbara y Lempira; hay registros aislados en Cortés en eBird, la base de datos de aves más reconocida a nivel global.

ACERCA DE LA FAUNA Y FLORA EN EL BOSQUE TROPICAL MUY SECO

En cuanto al reino vegetal, de las 11 especies endémicas que existen en las zonas de bosque seco tropical en Honduras, nueve se encuentran en el biotopo del colibrí esmeralda cercano a Olanchito[3]. De ellas, cuatro son endémicas del valle del río Aguán: Stencereus yunckeri, Capparis admirabilis, Opuntia hondurensis y Eugenia coyolensis.

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Opuntia hondurensis endémica

Además, se observan otras especies, capaces de sobrevivir en el área del polígono de tiro de la Fuerza Aérea Hondureña donde habita el Amazilia luciae.

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Capparis admirabilis Stand endémica

Existe, además, un reptil endémico del mismo biotopo: el Ctenosaura melanosterna, el jamo negro, una iguana oscura, que sólo se ve en el Departamento de Yoro y en los Cayos Cochinos en el Caribe hondureño. Es famoso pues en Olanchito se celebra todos los años el Carnaval del Jamo, una fiesta popular que incluye desfile de carrozas, música y exposiciones, dedicada desde 1988 a san Jorge, patrón de La Ciudad de los Escritores hondureña.

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Ctenosaura melanosterna, popularmente conocido como jamo o jamo negro

VIDEOS DEL COLIBRÍ ESMERALDA

VISITAR LA ZONA

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El grupo con el que visitamos el biotopo del colibrí esmeralda hondureño junto a nuestros guías. Fotografía por Romel Romero

Para los amantes del aviturismo, todo el camino desde San Lorenzo Arriba hasta Olanchito tiene innumerables sorpresas; sin embargo, el mayor tesoro es observar el Amazilia luciae en su propio entorno. Si puede visitar la zona, no dude en buscarlo. Puede hallarlo en pleno vuelo o posándose en una rama en cualquier momento.

© Pablo R. Bedrossian, 2018. Todos los derechos reservados.


AGRADECIMIENTOS

A Felipe Reyes de Proyecto Aldea Global, por la invitación. A toda la gente de la aldea San Lorenzo, vecina a Olanchito, por su maravillosa cordialidad.

A Romel Romero por la revisión de esta nota y sus valiosas sugerencias, así como por sus fotografías que generosamente cedió en forma gratuita para esta nota.

A José Luis Ramos quien nos recibió en nombre de ASIDE en el Refugio de Vida Silvestre Colibrí Esmeralda Hondureño y contribuyó a este artículo con la identificación de las plantas, arbustos y árboles que fotografiamos durante nuestra visita.


REFERENCIAS

[1] http://asidehonduras.org/colibri-esmeralda-hondureno/. ASIDE, una ONG local, es la responsable de la protección y conservación del Refugio de Vida Silvestre Colibrí Esmeralda Hondureño (RVSCEH)  que tiene un convenio de co-manejo con el Instituto Nacional de Conservación y Desarrollo Forestal, Áreas Protegidas y Vida Silvestre (ICF) y las Municipalidades de Arenal y Olanchito.

[2] Howell, Steve y Webb, Sophie, “A Guide to the Birds of Mexico and Northern Central America”, Oxford Press University, 1ra. Edición, 1995, p.409

[3] Según el DECRETO OFICIAL No.159-2005 publicado en La Gaceta de la República de Honduras el 9/11/2005. Desde luego, si ben no es una publicación científica, el decreto se basa en información provista por especialistas en biología.


CRÉDITOS MULTIMEDIA

Todas las fotos y videos pertenecen al autor y es el dueño de todos sus derechos a excepción de las tres fotografías en las cuales se indica que su autor es Romel Romero.


BIBLIOGRAFÍA

Gallardo, Robert J., “Guide to the Birds of Honduras”, Mountain Gem Tours, 2014

Howell, Steve y Webb, Sophie, “A Guide to the Birds of Mexico and Northern Central America”, Oxford Press University, 1ra. Edición, 1995

Fagan, Jesse & Oliver Komar “Peterson Field Guide to Birds of Northern Central America”, Peterson Field Guides, 2016