SAM THOMAS LONGFORD ROBSON CANTA “DÉJALO A DIOS ACTUAR” (por Pablo R. Bedrossian)

Sam Thomas Longford Robson 03Presento la extraordinaria versión vocal de “Déjalo a Dios actuar” por Sam Thomas Longford Robson. Escribí la canción en 1984, y a pesar del tiempo transcurrido, sigue siendo la más conocida y la más grabada. Sin embargo, esta no es una versión más. Por primera vez uno de mis temas es interpretado por un cantante de alcance global cuyo original estilo infunde belleza, paz y sentimiento.

El maravilloso arreglo de Sam Robson, cuyo único instrumento es su propia voz regrabada en múltiples canales, crea una armonía excelsa, como si fuera un anticipo del Cielo para gozar en la Tierra. Los invito a escucharla cerrando sus ojos y dejando que la música fluya. Será una experiencia que, sin duda, inspirará y bendecirá sus vidas. escúchala haciendo click en:

QUIÉN ES SAM THOMAS LONGFORD ROBSON

Sam Thomas Longford Robson 02Sam Thomas Longford Robson vive en Londres, Inglaterra, pero su música hoy llega a todos los rincones del planeta. Con apenas 23 años, este joven de cabello ensortijado y vestimenta relajada es uno de los más fenomenales músicos del siglo XXI, a partir de sus arreglos vocales a cappella: música creada exclusivamente por la voz humana sin acompañamiento musical alguno.

Su perfecta afinación y su asombroso sentido armónico le permiten hacer increíbles arreglos vocales de himnos tradicionales evangélicos, canciones de los Beatles, covers perfectos de los Take 6 o temas de Booby McFerrin. Para tener una medida del impacto que su música tiene, basta examinar algunas cifras: al escribir esta nota, su versión de “I Need Thee, O I Need Thee” en Youtube llevaba más de 1,500,000 de reproducciones y la de “How great thou art” (conocida en español como “Cuán grande es él”), 1,000,000.

Además de su singular talento artístico, para la difusión de su música ha sido decisivo el uso que ha hecho de las redes sociales. Popularizó en Youtube el formato de cuadros simultáneos con cada una de las voces para presentar una canción. Solo o con amigos, su imagen se multiplica del mismo modo que las notas de los complejos acordes con que nutre sus armonías.

Nacido y educado en Inglaterra -estudió en la Goldsmiths University, especializada en la enseñanza y la investigación de aspectos no tradicionales, como creatividad, arte y cultura-, a todas sus virtudes agrega una muy especial, su fina sensibilidad humana. Trabajar con él a la distancia fue un placer. Siempre dispuesto a mejorar y corregir, aceptó el desafío de cantar en castellano, una lengua que le es totalmente ajena. Con una generosidad extraordinaria, sabiendo que toda la música que comparto es gratuita, por su trabajo sólo me pidió una colaboración simbólica, un gesto que lo eleva y muestra que dentro de tan magnífico artista hay un maravilloso ser humano.

“Déjalo a Dios actuar”es la primera canción que interpreta íntegramente en español. ¡Gracias, Sam Thomas Lognford Robson, por tu arte!

© Pablo R. Bedrossian, 2015. Todos los derechos reservados.

“COMO SI FUERA AYER”, HIMNOS CON SONIDO CONTEMPORÁNEO, POR DEBORA CONTRERAS (por Pablo R. Bedrossian)

Como si fuera ayer (por Debora Contreras) 01 portada“Como si fuese ayer” es un disco de himnos. Aunque lo retro se ha vuelto de moda, las decenas de álbumes de covers de himnos que he escuchado están encasillados en el jazz o del góspel, y raramente se atreven al pop, quizás porque no comparten raíz alguna. Pero Débora Contreras (intérprete) y Claudio Herrera (productor) han logrado algo diferente en este CD: darles a estos tradicionales cantos evangélicos un sonido pop contemporáneo, que los ha convertido en salmos del siglo XXI.

Débora posee una voz muy suave y delicada, sin vibratos que saturan, ni falsetes estridentes. Todo lo contrario: es una voz íntima, muy personal, que a veces parece un instrumento más dentro de la canción, por la belleza de su timbre.

Los arreglos son excelentes. Hay un concepto musical casi minimalista en todo el disco, que evita deliberadamente secuencias armónicas complejas y deslumbrantes solos instrumentales. El sonido adhiere a la tendencia actual de editar los instrumentos de tal modo que uno deja de reconocerlos para dar lugar a la más pura música, la que suena como un todo y llega directa al corazón.

LOS TEMAS

Como si fuera ayer (por Debora Contreras) 02 contraportadaComienza con una versión muy sentida del clásico “His eye is on the sparrow”, titulada con la primera frase de su versión en español, “Cómo podré estar triste”. A diferencia de aquel dúo de la película “Cambio de hábito II”,  la voz de Débora es más bien una meditación, que enfatiza aquella frase de Jesús en el Sermón del Monte que habla de un Dios que “si cuida de las aves, cuidará también de mí”.

Le sigue “Maravilloso es”, con una excelente base rítmica que deja fluir la canción libremente para lograr delicadas armonías en el coro. Lo mismo ocurre con “Grande es tu fidelidad” (“Great is your Faithfulness”), otro clásico, donde Debora ensambla perfectamente su voz con la de Christian Canteros. En este tema participan como bajista Marcelo Tega (de Rescate) y Juan Pablo Ordóñez, con el ukelele.

Como en todo el disco, las guitarras suenan bien adelante en “Cerca, más cerca”, cuyo ritmo homogéneo es roto por una modulación que lo levanta. Cuerdas de viola y violonchelo, acompañan a Débora en “Es la vida de mi alma”, que es una oración elevada con devoción a Cristo.

La segunda parte se inicia con  “Qué me puede dar perdón” (el clásico “Nothing but the blood of Jesus”), en una versión rítmica, que roza el country. Repite que el perdón sólo proviene de la sangre de Jesús, con un cuidado coro detrás que apoya la letra. Luego viene “Sublime gracia” (“Amazing Grace”) infaltable en cualquier colección de himnos. Es interesante el arreglo que “desnorteamericaniza” la canción, quitándole este tono épico que se le da en los actos públicos.  Con pocos instrumentos y buenos duetos consigo misma, comunica eficazmente la esencia del tema, que es la gracia inmerecida de Dios para toda persona, sin fronteras.

Luego viene “Usa mi vida”, un tema que rara vez incluido en colecciones de himnos, a solas con guitarra y la bella voz de Cosme Silva, con quien Débora Contreras se une en una armoniosa oración. Prosigue con “Pon tus ojos en Cristo”, convertido en un reggae, donde el ukelele le da un oportuno toque diferenciador.

Termina con “Porque él vive” (“Because He lives”) , emblema del southern gospel, de la más pura cantera Gaither, con una guitarra tocada como en casa, con la participación de varios de los Contreras, cuya bella armonía le da un aura de reunión familiar que se distingue del resto del disco.

“Como si fuese ayer” está a la vanguardia de las versiones contemporáneas de los himnos. En un tiempo donde el góspel es furor, vuelve a sus fuentes y ubica a la música sacra que cantaron generaciones en el lugar que nunca debió perder.

© Pablo R. Bedrossian, 2014. Todos los derechos reservados.

QUE ES LA MUSICA GOSPEL por Pablo R. Bedrossian

El autor de esta nota cantando en el Cotton Club, Harlem, New York

Es difícil definir un género musical; no es cuestión sólo del ritmo. En el caso de la música gospel, que toma su nombre del inglés gospel, que significa evangelio, la situación es más complicada, porque se trata de una música que apoya o sostiene un contenido claramente definido: el mensaje cristiano. La música está al servicio de la letra, cuyo propósito es anunciar y celebrar a Jesús.

La música gospel nace en los Estados Unidos a mediados de la primera mitad del siglo XX en las iglesias afroamericanas. Surge de la fusión de dos corrientes o géneros musicales: Los spirituals, cantos de fe y esperanza de los esclavos negros que habían abrazado la fe cristiana, y los himnos tradicionales de las iglesias “blancas”, cuya rica tradición aún perdura. Estos himnos comenzaron a crecer con fuerza a partir del movimiento impulsado por John Wesley, que, aunque conocido como el padre del metodismo, puede considerarse el iniciador del movimiento evangélico moderno.

El gospel es un tipo de música popular para uso congregacional. La rítmica es sencilla pero marcada; naturalmente se sigue con el cuerpo o con las palmas. Las estrofas son coronadas por los estribillos que se repiten numerosas veces. Los solistas son apoyados por coros, porque si bien es una música de melodía simple y fácil de aprender, posee una fuerte riqueza armónica. Los mass choir, multitudinarios coros que participan en las reuniones religiosas en los Estados Unidos, se caracterizan precisamente por el canto a cuatro voces. Además, el gospel facilita la improvisación, que realiza el solista sobre la base coral de los estribillos.

La letra es definidamente confesional. No consiste en una tibia declaración de fe sino una proclama valiente y decidida de Jesús como el Salvador. El perdón por su sangre, la cruz, el amor, la fe, el sufrimiento, la victoria y la esperanza de su regreso son los temas predilectos. Una frase medular de una canción puede reiterarse innumerables veces.
Los instrumentos de acompañamiento son variados, pero se destacan el piano, el órgano electrónico (un instrumento que se ha convertido en emblemático del género), el bajo y la batería, por las bases rítimicas que construyen. Los solos de piano improvisando también son característicos (el gospel es una de las fuentes en las que el jazz abreva).

Se habla del southern gospel, un gospel sureño, un género mucho más cercano al himno que al spiritual. Es menos rítmico que el gospel y con escasa improvisación, aunque se apoya también en armonía a cuatro voces y en la estructura de estrofas seguidas por un estribillo. En mi opinión no es verdadero gospel: se trata de una música “blanca”, que es una versión “descafeinada” del género original. No cuestiono su belleza sino su pretensión de apellidarse gospel.

El contemporary gospel, en cambio, es una música afroamericana, que habiendo partido del gospel, incorporó nuevos géneros como el R&B, el soul y el pop, creando una fusión que, me parece, le ha quitado la identidad original. Multiplica la fuerza rítimica, conserva la base coral sobre la cual el solista improvisa, y repite los estribillos con tanta frecuencia que puede causar cansancio o aburrimiento a pesar que se alcancen notas estridentes, cercanos al éxtasis místico o espiritual.

En Latinoamérica también se llama gospel a la música cristiana contemporánea, pero ese uso excede largamente los límites del género. Lo único en común es el mensaje y la modernidad, pero la forma musical puede diferir enormemente.

Tuve el privilegio de asistir en varias ocasiones a iglesias bautistas en el Harlem, el famoso barrio negro de New York, donde se cultiva el gospel de una manera apasionada y genuina. He estado en grandes iglesias como la Abyssinian Baptist Church, donde uno tiene que hacer dos horas de cola para escuchar su famoso coro, y en iglesias pequeñas de cincuenta asistentes donde hay espacios vacíos donde uno puede sentarse con comodidad. En todas las ocasiones he sentido lo mismo: Una tremenda conmoción interior al escuchar alabar a Jesucristo de un modo tan poderoso. En esas ocasiones me pregunté qué movía a estas personas cantar con tanto fervor. Al meditar en ello me convencí que el gospel es la encarnación musical de una fe viva y contagiosa, que revela y comparte una experiencia de profunda comunión con Dios.

© Pablo R. Bedrossian, 2010. Todos los derechos reservados.