“EL ESPÍA”, UNA MINISERIE BASADA EN UNA INCREÍBLE HISTORIA REAL (por Pablo R. Bedrossian)

“El Espía” es una serie en seis capítulos que novela la historia de Eli Cohen, quien, haciéndose pasar por un poderoso empresario logró infiltrarse en las más altas esferas del gobierno sirio.

Cohen había nacido Egipto en 1924 en el seno de una familia judía que había emigrado de Aleppo, Siria; por eso hablaba árabe a la perfección; además sus rasgos mizrajim[1] hacían pasar inadvertido su origen hebreo.

Para entender la miniserie es importante conocer el contexto. Eli Cohen había abrazado la causa sionista muy tempranamente. La creación del Estado de Israel en 1948 redefinió el mapa político de Medio Oriente, generando grandes hostilidades con grupos que vivían en la zona (los palestinos) y las demás naciones árabes que consideraban al pueblo hebreo su enemigo. El estallido de una guerra siempre estaba latente.  

Entre 1958 y 1961 existió la República Árabe Unida, nacida de la unión entre Egipto y Siria. Un golpe de estado promovido por los militares sirios terminó con esa breve experiencia y sumió a su nación en una grave inestabilidad. Recién en 1963 la llegada al poder del revolucionario Partido Baaz[2] impuso el orden en el país.

En 1960 Eli Cohen se enroló en lo que hoy es la Mossad, el servicio de inteligencia israelí. Le proveyeron una identidad falsa, la de Kamel Amin Tsa’abet, y lo enviaron a la Argentina donde vivió como un exitoso hombre de negocios de origen sirio. Esta pantalla le sirvió para relacionarse con las autoridades sirias y trasladarse a Damasco en 1962. A partir de allí se puede decir que comienza la historia de “El Espía”.

La miniserie tiene como antecedente la película inglesa “El Espía Imposible”, de 1987, dirigida por Jim Goddard y protagonizada por John Shea. Sin embargo, “El Espía” se diferencia por su mayor apego a los hechos, su realismo emotivo y su magnífica ambientación. Además, la extraordinaria interpretación de Sacha Baron Cohen en el rol de Eli Cohen la convierte en una joya. Parece increíble que el protagonista sea el mismo actor de “Borat” o “El Dictador”.

Definitivamente recomiendo esta miniserie que, desde luego, será percibida desde puntos de vista antagónicos: aquel que ame al pueblo de Israel verá en Cohen un patriota; aquel que defienda al pueblo árabe lo verá como un traidor.

© Pablo R. Bedrossian, 2019. Todos los derechos reservados.


REFERENCIAS

[1] Se designa con ese nombre a los judíos de origen oriental, prefiriéndose la palabra sefardí para los que fueron expulsados de España en 1492, también en su mayoría de rasgos moros.

[2] Otros lo escriben Baath.

EL GRAN REFORMADOR CHECO JAN HUS – Parte 2 LOS HUSITAS (por Pablo R. Bedrossian)

Serie “HISTORIA DEL CRISTIANISMO”

Jan Hus había sido para mí un nombre más en la lista de reformadores fallidos: hombres que lucharon por ideas legítimas cuya voz fue suprimida por los poderosos de su tiempo, un héroe anónimo, cuyo fuego sólo se recuerda por sus cenizas. Pero al llegar a Praga me di cuenta que su legado sigue vivo de una doble manera: uno religioso y otro espiritual.

Monumento a Jan Hus y detrás la Iglesia de San Nicolás, devuelta a los husitas
Monumento a Jan Hus y detrás la Iglesia de San Nicolás, devuelta a los husitas

La actual República Checa es la nación con menos creyentes de Europa. Según los datos que allí me bridaron un 60% de la población es agnóstica, un 20% católico, 10% husita y 10% del resto de religiones. Al profundizar, observé que bajo el nombre de husitas incluyen a evangélicos y a otras confesiones reformadas. Sin embargo, en la actualidad hay husitas, y la Iglesia de San Nicolás, en una esquina de la Plaza, les pertenece. ¿Qué ha ocurrido desde la muerte de Jan Hus?

EN DIRECCIONES OPUESTAS

Los seguidores de Hus en Bohemia continuaron su obra, denominándose “husitas”, divididos en dos alas: una moderada (los “utraquistas”) y otra radical (los “taboritas”). En un primer momento, todos los husitas se pusieron bajo las órdenes del general Jan Zizka, y pelearon contra las tropas del emperador Segismundo. Se cuenta que Zizka, gravemente enfermo por la peste, pidió a sus soldados que a su muerte lo despellejaran “para acompañarlos a la batalla, con mi piel estirada en los tambores”.

Tras la muerte de Jan Zizka, las divisiones se hicieron insalvables pues los husitas radicales se convirtieron en una suerte de guerrilla que fue finalmente derrotada. Cuenta el historiador cubano-norteamericano Justo L. González que pese a ello “las doctrinas de Hus no desaparecieron. A mediados del siglo XV sus seguidores se unieron a algunos valdenses y formaron la Unión de los Hermanos Bohemios, que posteriormente adoptó las ideas de la Reforma Protestante”[1]. Lo que González llama “Hermanos Bohemios” nosotros lo conocemos como “Hermanos Moravos”, cuyas iglesias incluso existen fuera de Europa, principalmente en Estados Unidos. Entre sus predecesores se encuentra el educador Juan Amós Comenio, quien condujo a sus fieles al exilio debido a las grandes persecuciones padecidas. Pero el espíritu renovador se debe sobre todo al conde Graf von Zinzendorf, un cristiano pietista. Bajo su liderazgo se fundó la comunidad de Herrnhut y un despertar espiritual sacudió la iglesia allí en 1727, generando no sólo una fuerte acción social a favor de los necesitados, sino también una poderosa visión misionera, alcanzando países de África y América.

Los Hermanos Moravos llegaron hasta la costa norte de Honduras y Nicaragua, evangelizando la Mosquitia. Dice el premiado escritor hondureño Julio Escoto “como es sabido, Centroamérica fue hasta el siglo XVII predominantemente católica, pero a partir de ese período, cuando los agentes ingleses comienzan a intervenir en la vida regional, el credo moravo se impone en una amplia franja del istmo, la de los pueblos de La Mosquitia, y empieza a cambiar notablemente el peso de la concepción romana de la relación entre el hombre y la deidad”[2]. Hoy los miskitos en una alta proporción pertenecen a la Iglesia Morava.

LA IGLESIA HUSITA CHECOSLOVACA

Pero la historia también tiene otra vertiente dentro de la patria de Jan Hus. La Primera República Checoslovaca surgió tras la caída Imperio Austro-Húngaro en 1918, al final de la 1ª Guerra Mundial. Bohemia y Moravia fueron integradas con Eslovaquia bajo un mismo estado. Como la Iglesia Católica había sido utilizada por el emperador para frenar el llamado resurgimiento checo, sacerdotes católicos renovadores aprovecharon la coyuntura para separarse y crear la Iglesia Husita Checoslovaca en 1920, introduciendo, entre otros cambios, la abolición del celibato obligatorio y el uso de la lengua checa en los servicios religiosos, democratizando el ministerio eclesiástico a través de la participación directa de los laicos. La Iglesia Husita, que reconoce a Jan Hus como su predecesor e inspirador, participó valientemente de la resistencia a la ocupación nazi, pero durante el comunismo sufrió una gran fractura que la dañó severamente. Del 10% de la población que se identificaba con ella en 1950, hoy conserva menos del 2%.

EL LEGADO MÁS IMPORTANTE

Pero el legado de Jan Hus no es sólo religioso sino espiritual. El coraje demostrado al aceptar la muerte antes que renunciar a sus convicciones lo convirtió en un símbolo patrio. Más que un mártir, es visto como un héroe que amó su nación. Su integridad y su valentía están presentes en el recuerdo de cada checo. La fe en Jesucristo fue su inspiración, y no es improbable que su ejemplo vuelva a mover el corazón de su pueblo en dirección a Aquel por quien dio la vida.

LOS GRUPOS MILENARISTAS

Paul Johnson hace una observación interesante al respecto que ilumina mejor el comportamiento de grupos como los husitas radicales “La creencia de que el milenio era inminente era la señal para el ataque a los ricos: había que derribarlos en un apocalipsis terrenal antes de arrojarlos a las llamas eternas del otro mundo…Los igualitarios formaron el  ala radical de los husitas después de 1419; tenían fondos comunes y comunidades del tipo kibutz… Por supuesto,decía la argumentación, la sociedad cristiana ortodoxa en todos los aspectos ha traicionado sus orígenes y aceptado las normas del mundo; por consiguiente, era la sociedad, no de Cristo, sino del Anticristo, y su derrocamiento sería el preludio de la parousía…  Esta tendencia de los milenaristas anárquicos a dominar y por lo tanto arruinar los movimientos reformistas fue una de las razones por las que la Iglesia (Catolica) había permanecido tanto tiempo sin ser reformada. Lutero estaba decidido a evitar este destino”.[3]

© Pablo R. Bedrossian, 2013. Todos los derechos reservados.


REFERENCIAS

[1] González, Justo L, “Historia del Pensamiento Cristiano”, Ed.Caribe, 2002 Tomo II, p.348

[2] Escoto, Julio, “Downtown” paraíso: reflexiones sobre identidad en Centroamérica, “Encuentros”, Centro Cultural del Bid, Enero 2002, No 44

[3] Johnson, Paul, “La Historia del Cristianismo”, Javier Vergara Editor, 1989, p.299 y 321


CRÉDITOS MULTIMEDIA

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