CÓMO SER MÁS VALIOSO EN SU TRABAJO (por Pablo R. Bedrossian)

En tiempo de crisis aquellos que trabajan en relación de dependencia temen dos palabras: recortes y despidos. El miedo no es producto de la imaginación sino del sentido común: cuando una empresa deja de tener recursos toma medidas drásticas; no lo hace para mantener su rentabilidad sino para sobrevivir a la tormenta.

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“En tiempo de crisis aquellos que trabajan en relación de dependencia temen dos palabras: recortes y despidos”.

Esto quizás no parezca aplicable a las grandes empresas, pero recordemos que las MIPyME en la mayoría de los países, aunque aportan entre el 40% y el 60% del PIB, suelen generar más del 90% de los empleos. Son precisamente las MIPyME las más vulnerables porque sus recursos, su acceso al crédito y su capacidad de reconversión es mucho más limitada. Sin ingresos no pueden soportar sus costos fijos y consecuentemente se ponen en riesgo puestos de trabajo.

A QUIÉNES RETIENEN LAS EMPRESAS

Aunque desde luego hay excepciones -sobre todo en algunas empresas familiares donde todos los parientes comen de un mismo plato-, en tiempos de crisis las empresas retienen a los colaboradores que generan los mejores resultados. Si una organización tiene que quedarse con un solo vendedor, no retendrá al más querido sino al que más vende. Alguno puede pensar que los recortes se harán sobre los que más ganan, pero, aun cuando en algunos casos pueda suceder, las empresas retienen a los que más beneficios producen.

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“Las empresas retienen a los colaboradores que generan los mejores resultados”.

¿Qué significa ser más productivo? En un sentido estricto es producir más a un mismo costo o producir lo mismo a un costo menor; en un sentido amplio es generar la mejor relación costo / beneficio, lograr la mayor diferencia entre lo que uno aporta y lo que cuesta, siempre obteniendo resultados superiores a los demás.

CLAVES PARA SER MÁS PRODUCTIVOS Y DIFERENCIARSE

En primer lugar, supere sus metas. Hay un dicho chino que dice “mejor es encender una vela que maldecir la oscuridad”. No pierda tiempo lamentándose por la situación sino pregúntese qué debe hacer para obtener los mejores resultados. Los holandeses han sido un ejemplo para la humanidad: cuando su territorio era azotado por fuertes tormentas no pensaron en construir refugios sino molinos.

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“Cuando hay tormentas algunos construyen refugios y otros molinos. ¿Qué está construyendo Ud.?”

Últimamente se ha puesto énfasis en un nuevo grupo de habilidades: las competencias de autogestión. Podemos definirlas como la habilidad de saber para qué estamos y qué se espera de nosotros dentro de una organización. Si no tiene claro qué contribución se espera de Ud. corre el riesgo de poner su mayor empeño en lograr algo irrelevante. Recuerde: su jefe es su principal cliente. Si no conoce qué espera de Ud., pregúntele.

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“Averigüe qué se espera de Ud. Si no lo sabe puede realizar su mayor esfuerzo para obtener un logro irrelevante”.

En segundo lugar, mejore sus habilidades. Como los deportistas, necesita entrenar todos los días. Si cree Ud. que lo sabe todo, está perdido. El peor enemigo del aprendizaje es el propio conocimiento, pues con frecuencia nos impide prestar atención a nuevas ideas.

Hemos hablado de las competencias de autogestión. En las últimas décadas se ha hecho énfasis en otros dos tipos de habilidades: las “duras” y las “blandas”. Las competencias “duras” son las habilidades técnico-profesionales, vinculadas al conocimiento, el manejo de la información y al diseño y ejecución de procesos. Las crisis demandan el desarrollo de nuevas habilidades duras, en particular el uso de herramientas digitales. ¿Cómo se lleva Ud. con la tecnología? ¿Es capaz de cambiar el chip y reprogramarse para adquirir algo que desconoce? ¿Espera que el cambio lo genere la empresa o está decidido a empezarlo Ud.?

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Cuando uno cree que lo sabe todo no escucha ni aprende. Cambie su chip y sea parte del cambio.

En tercer lugar, use todos los recursos disponibles. Nadie puede ganar una guerra con palos y piedras. Las empresas proveen medios a sus colaboradores para alcanzar los objetivos; sin embargo, las personas suelen utilizar solo los que conocen o aquellos con los que se sienten más cómodos. Además, se puede innovar para obtener mejores resultados; su creatividad e iniciativa cuentan. Hellen Keller, quien quedó ciega y sorda a los 19 meses, afirmó: “Cuando se cierra una puerta, otra se abre; pero con frecuencia nos quedamos mirando durante tanto tiempo la puerta cerrada, que no vemos la que se ha abierto para nosotros”. En tiempo de crisis no hay peor enfermedad que paralizarse. No se conforme ni resigne: busque y encontrará. En nuestra empresa, GO UP / Expertos en Negocios tenemos una frase: si quieres fracasar no lo intentes.

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¿Espera que el cambio lo genere la empresa o está decidido por empezarlo Ud.?

En cuarto lugar, haga brillar su actitud. Si la vida es lo que nos pasa, la actitud es lo que hacemos con lo que nos pasa: la actitud es nuestra reacción a la vida. Pregúntese cuál es la suya. La vida es como una partida de naipes: uno no elige las cartas que le tocan, pero sí cómo las juega. ¿Se preguntó qué inspira Ud. en los demás? ¿Qué sienten cuando lo ven? ¿Quieren estar con Ud. o se alejan; le consultan o lo esquivan?

Antes las empresas contrataban en base a habilidades duras. El descubrimiento de la inteligencia emocional, la capacidad de sentir, entender, controlar y modificar estados emocionales en uno mismo y en los demás, rescató el valor de las habilidades blandas. Las competencias “blandas” son habilidades conductuales y relacionales, requeridas para el adecuado desempeño individual y social, como la empatía, el respeto y la cortesía.

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Hoy las empresas entienden que para el éxito de un nuevo colaborador no solo hacen falta títulos y experiencia sino saber manejar las propias emociones, comunicarse adecuadamente, pensar empáticamente y ser capaces de formar equipos. Sobre todo, demandan una gran actitud que impacte en los que los rodean.

Resumiendo, si quiere ser valorado en donde trabaja produzca los mejores resultados. ¿Cómo lograrlo? Supere sus metas, mejore sus habilidades, utilice todos los recursos disponibles y haga brillar su actitud. Si no es ahora, ¿cuándo? Comience por Ud.

© Pablo R. Bedrossian, 2020. Todos los derechos reservados.

¿QUÉ HABILIDADES DIRECTIVAS PREDOMINAN EN USTED? (por Pablo R. Bedrossian)

Este es un artículo que fue publicado por el Diario El País de Honduras el 15 de marzo de 2019.

¿Cuáles son sus habilidades directivas? Todos poseemos algunas de estas habilidades, pero ninguno posee todas. Conocer nuestras fortalezas y debilidades nos permite crecer y mejorar.

Nuestro cerebro se divide en mitades que se conocen como hemisferios. Algunas funciones del hemisferio o “cerebro” izquierdo son diferentes a las del hemisferio o “cerebro” derecho. En la mitad izquierda del cerebro se desarrollan actividades vinculadas a la lógica y el orden mientras que en el derecho residen la creatividad y el deseo de armonizar con los demás. Aunque utilizamos la totalidad del cerebro, desde el nacimiento predomina un hemisferio (en realidad, uno de sus cuadrantes) que nos hace más hábiles para determinadas tareas.

No siempre utilizamos nuestros talentos naturales. Piense en la escuela: ¿qué habilidades premia?, ¿las del hemisferio izquierdo o las del hemisferio derecho? Los maestros califican con altas notas a quien resuelve bien un teorema, realiza un correcto análisis sintáctico o describe con precisión los accidentes geográficos. Sin embargo, no recompensan la imaginación o la solidaridad. Por el contrario, esas conductas son castigadas cuando no responden a los estándares fijados por la institución. No es aventurado sostener que un niño con vocación artística para no ser reprobado debe renunciar a sus talentos naturales y desarrollar forzosamente habilidades vinculadas al raciocinio o a la disciplina.

Hasta hace pocas décadas se pensaba que un gerente debía poseer competencias propias del hemisferio izquierdo. Administración y Finanzas era el corazón de una empresa. En la actualidad las prioridades han cambiado; la necesidad de innovación, liderazgo y una gestión productiva del talento humano han hecho que las habilidades del “cerebro” derecho sean tan requeridas como las del “cerebro” izquierdo. ¿Identifica qué competencias predominan en usted?

Muchas personas fracasan porque se les ha asignado un puesto equivocado. Para evitar estas malas decisiones es clave identificar el tipo de competencias propias del candidato y compararlas con las competencias requeridas por el puesto.

Pero muchos excelentes profesionales fallan por carecer de un tercer grupo de habilidades, denominadas competencias de autogestión, que no residen en un hemisferio cerebral en particular.

Estas competencias comienzan con la comprensión que el directivo tiene de lo que se espera de él: resultados, contribuciones, roles y relaciones con los demás. Continúan con la organización de sus tareas y actividades para cumplir con dichas expectativas, su capacidad de ejecución y la rendición de cuentas por los resultados.

La autogestión implica también gestionar el propio equipo, movilizando a otros para cumplir los objetivos y metas fijadas por la empresa. Se combina con las habilidades duras y blandas para el éxito directivo. Aparece allí el reto más alto: hacer que la gente haga cosas en el tiempo y la forma que necesitamos.

© Pablo R. Bedrossian, 2019. Todos los derechos reservados.