GUARA ROJA – NOMBRE CIENTÍFICO ARA MACAO; NOMBRE EN INGLÉS SCARLET MACAW (por Pablo R. Bedrossian)

Serie AVES DE CENTROAMÉRICA (Grupo AVES EXTRAORDINARIAS DE HONDURAS)

La guara roja es el ave nacional de Honduras. Mide alrededor de 90 cm, en un rango que va de los 81 a los 96 cm[1]. Pesa cerca de 1 kg. De un intenso color rojo, tiene plumas amarillas y azules en las alas que le proveen una belleza extraordinaria. La parte superior del pico es color marfil con la punta y la base negras mientras que la parte inferior del pico es totalmente negra. Alrededor de sus ojos -que son color café en los juveniles y amarillos verdosos en los adultos- la piel es rosada y sin plumas.

La subespecie que habita entre el sur de México y Honduras se conoce como Ara macao cyanoptera, y no posee la banda verde en las alas que sí muestra la subespecie que se observa desde Costa Rica hacia el sur, denominada Ara macao macao[2].

En otros países es conocida como guacamaya roja, guacamaya macao, lapa roja, bandera o paraba. Pertenece a la familia Psittacidae, la misma que los loros. Habita en bosques húmedos y de pinos, en alturas que van del nivel del mar a los 1000 metros. Se alimenta de frutos y semillas. Anida en huecos naturales de árboles o en nidos viejos abandonados por pájaros carpinteros. Es gregaria. Aunque no hemos encontrado evidencia científica, se dice que una vez que encuentra su pareja es fiel hasta la muerte. Del mismo modo, se cree que pueden llegar a vivir más de 60 años. Debemos resaltar que se la utiliza como mascota, lo que impulsa la casa furtiva. El experto Robert Gallardo dice “Tristemente, ahora es muy probable que haya más guaras rojas enjauladas en Honduras que las que gozan de libertad en la naturaleza”[3].

Hasta hace poco solo se lo observaba en la región Oriental de Honduras (La Moskitia en Gracias a Dios, Olancho y el extremo este de El Paraíso). Sin embargo, gracias a un proyecto del Parque de Aves y Reserva Natural Macaw Mountain, que ha rehabilitado y liberado aves en el sector de Copán Ruinas, hoy ya pueden verse un buen número de guaras rojas en el sector del parque arqueológico adyacente.

La mayor población de esta ave se encuentra en el norte de América del Sud. Hay registros recientes en Guatemala y Belice, pero en El Salvador no se observa desde 1925[4]. El mayor número de observaciones en Centroamérica proviene de Costa Rica; desde luego hay registros en Nicaragua y Panamá, aunque en mucho menor número.

Finalmente, y vinculando la guara roja con la historia, ha sido un ave importante para los pueblos precolombinos, tal como se observa en las ruinas mayas como de Copán.

© Pablo R. Bedrossian, 2020. Todos los derechos reservados.


VIDEOS


NOTA

Esta es una contribución del Club de Observación de Aves Los Zorzales, del valle de Sula, a la ASHO (Asociación Hondureña de Ornitología)


REFERENCIAS

[1] Howell, Steve N.G. and Webb, Sophia “A guide to the birds of Mexico and Northern Central America”, Oxford University Press, 1995 (reimpresión 2007), p.337

[2] “Ara macao”, ficha de identificación, Dirección de Especies Prioritarias para la Conservación, Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas, Actualización enero 2009.,

[3] Gallardo, Robert J., “Guía de las Aves de Honduras”, Edición de autor, 2018, p.265

[4] Según www.ebird.org, al momento de publicar este artículo.


CRÉDITOS MULTIMEDIA

Todas las fotografías y videos fueron tomados por el autor de esta nota y es el dueño de todos sus derechos.

EL QUETZAL Y SU FAMILIA: LOS TROGONES CENTROAMERICANOS (por Pablo R. Bedrossian)

RESPLENDENT QUETZAL (PHAROMACHRUS MOCCINO; EN ESPAÑOL QUETZAL MESOAMERICANO)

El quetzal, cuyo nombre científico es Pharomachrus moccino y en inglés Resplendent Quetzal, es probablemente el ave más representativa de Centroamérica. Los vistosos colores de esta especie, sobre todo el verde y rojo del macho con sus largas plumas, la han hecho sinónimo de belleza. Su nombre proviene de la voz náhuatl quetzalli, que significa algo así como “ave de cola larga de hermoso plumaje”.

Resplendent Quetzal macho

El macho adulto mide entre 38 y 40.5cm, pero con su cola en serpentina puede llegar a más 61cm[1] e incluso más[2]. La cabeza, de un color intensamente verde, tiene una ligera cresta del mismo color y pico amarillo.

Resplendent Quetzal macho

El color verde a veces puede tornarse azul brillante dependiendo de la incidencia de los rayos de sol; el vientre es intensamente rojo. La hembra es más opaca, con la cabeza grisácea, el pico oscuro, el pecho y las partes superiores verdes y la panza gris. Las plumas cobertoras de la parte superior de la cola son rojas.

Resplendent Quetzal hembra

Los quetzales son difíciles de ver y prefieren los bosques húmedos de zonas altas, que van desde unos 900 a 2,600 msnm[3]. Hay reportes de su presencia desde Chiapas, en el sur de México, hasta el oeste de Panamá[4]. Suelen preferir las zonas altas; sin embargo, descienden en algunos meses en busca de alimento. Su temporada de cría corresponde generalmente a marzo y abril. Los frutos que consumen se conocen popularmente como aguacatillos.  Se les llama así porque parecen aguacates (en algunos países de Sudamérica denominados paltas) pequeños y pertenecen a su misma familia del aguacate, las lauráceas. En Honduras hay entre 50 y 60 especies diferentes, que corresponden a los géneros Aiouea, Beilschmiedia, Cinnamomum, Licaria, Nectandra, Ocotea, Persea y Pleurothyrium.

Pareja de Resplendent Quetzal

Personalmente los he visto en Honduras en el Parque Nacional La Tigra, dos veces en El Cedral, comunidad dentro del Parque Nacional Santa Bárbara, y en varias ocasiones en la Reserva El Jilguero – Sector Bosque Las Trancas, en Opatoro, muy cerca de Marcala, Departamento de La Paz. Se encuentra en la mayoría de los departamentos de Honduras, aunque no se ha observado ni en la zona sur, ni en la Moskitia.

Resplendent Quetzal pareja (video)

LA FAMILIA DEL QUETZAL: LOS TROGONES

El quetzal forma parte de la familia Trogonidae, que incluye un nutrido grupo de especies, conocidas popularmente en español como “coas” o “trogones” y en inglés como “Trogons”. En América hay 24 de las 39 especies conocidas en el mundo[5]. Se caracterizan por cabezas redondeadas con aros perioculares, picos pequeños, cuellos cortos, cuerpos compactos y coloridos pechos y panzas. Vistos de frente, en su mayoría sus colas combinan los colores blancos y negros en diversos patrones que ayudan a distinguirlos. Comen frutas, insectos e incluso pequeñas lagartijas y ranas. Suelen presentar dimorfismo sexual siendo los machos los que tienen plumajes más brillantes y posan en los árboles, a veces cantando y en otras ocasiones permaneciendo en silencio.

Gartered Trogon macho

Presentamos las especies que tenemos en Centroamérica, aclarando que quedan fuera del alcance de esta presentación Citreoline Trogon (nombre científico Trogon citreolus) que se encuentra en el sur de México, zona que geológicamente integra la región centroamericana, dos especies que se ven en exclusivamente Costa Rica y Panamá, Baird’s Trogon (nombre científico Trogon bairdii) y Lattice-tailed Trogon (nombre científico Trogon clathratus) y dos de las que solo hay registros en Panamá, Black-tailed Trogon (nombre científico Trogon melanurus) y White-tailed Trogon (nombre científico Trogon chionurus).

Collared Trogon macho

Podemos agrupar los trogones fenotípicamente en trogones de vientre amarillo y trogones de vientre rojo.

TROGONES DE VIENTRE AMARILLO

Desde luego, cada uno tiene su propio canto. Los dos primeros, el Black-headed Trogon y el Gartered Trogon son los más fáciles de ver de toda la familia Trogonidae, pues se encuentran prácticamente en todo el territorio centroamericano.

BLACK-HEADED TROGON (TROGON MELANOCEPHALUS; EN ESPAÑOL COA CABEZA NEGRA)

Aún recuerdo la emoción de mi primera observación de esta bella ave, que es el único trogon que hemos documentado en la zona donde vivo. Mide algo menos de 30 cm. Es negro, con el vientre amarillo y el aro periocular celeste. Vista el ave de frente, las plumas de la cola parecen dos columnas de triángulos blancos.

Trogon melanocephalus – Black-headed Trogon

El macho es levemente más azulado. Tiene un vuelo típico que lo hace trasladarse entre árboles vecinos. Su canto suele ser grave y apagado.

Su distribución va del sudeste de México a Costa Rica. En Honduras se encuentra en todo el territorio nacional, en alturas que van de 0 a 1,000 msnm.

GARTERED TROGON (TROGON CALIGATUS; EN ESPAÑOL COA VIOLÁCEA)

Es parecido al Black-headed Trogon (quizás algo más pequeño), con la cabeza y el cuerpo negros con el vientre amarillo. Hay tres marcas de campo muy sencillas para diferenciar ambas especies visualmente: el Gartered Trogon macho posee un anillo periocular de color amarillo.

Gartered Trogon macho

La hembra tiene un anillo periocular blanco, más ancho a los lados.

Gartered Trogon hembra

Vista el ave de frente, la cola muestras finas barras blancas y negras. Además, en el macho la espalda y la parte dorsal de la cola son de color verde intensamente oscuro o, si no, negro. En ambos sexos las alas muestran un patrón empedrado.

Gartered Trogon hembra

Su distribución va del este de México a Sudamérica. En Honduras se encuentra en casi todo el país (solo no ha sido observado en el extremo sudoeste), en alturas que van de 0 a 1,800 msnm.

BLACK-THROATED TROGON (TROGON RUFUS; EN ESPAÑOL COA CUELLO NEGRO)

Este es el único trogon que aún no he podido fotografiar. Lo observé durante una caminata en el Parque Nacional Pico Bonito, en el departamento de Atlántida, cerca de la costa norte de Honduras. Es el más pequeño de los tres, midiendo unos 25 cm. Cito la precisa descripción que hace de él Robert Gallardo: “el macho tiene partes dorsales verdes, máscara negra y anillo periocular azul. Tiene una banda de pecho angosta y blanca y los paneles de las alas son empedrados con blanco y negro”[6]. Mostramos una imagen cedida amablemente por el experto guía de aves Elmer Escoto.

Black-throated Trogon (fotografía por Elmer Escoto)

La hembra tiene las partes dorsales, la cabeza y el pecho color café, separada por una franja blanca del vientre amarillo. El anillo periocular es blanco e incompleto. Su distribución va del norte de México a Sudamérica. En Honduras se observa en la costa norte, incluyendo la Moskitia, y en toda la zona oriental del Departamento de Olancho.

TROGONES DE VIENTRE ROJO

SLATY-TAILED TROGON (TROGON MASSENA; EN ESPAÑOL COA COLA GRIS)

El Slaty-tailed Trogon es la coa de vientre rojo de mayor tamaño (puede medir casi 36 cm). Su nombre proviene del color grisáceo que la cola muestra vista de frente. El macho tiene la cabeza, el pecho y las partes dorsales superiores de tonalidad verde oscura mientras que en la hembra adquieren una tonalidad gris oscura por detrás y un gris claro de frente.

Slaty-tailed Trogon

Ambos sexos tienen un aro periocular rojo rodeado de una mascarita oscura y pico que va del rosa pálido al anaranjado. Su distribución se extiende del sudeste de México a Sudamérica. En Honduras está presente en toda la costa norte y también en la región oriental del departamento de Olancho en alturas que van de 0 a 1,000 msnm.

Slaty-tailed Trogon

Según el experto Robert Gallardo, se ha observado una pequeña población en Río Amarillo, Copán[7], en el occidente del país. Nosotros no encontramos registros en eBird, la base de datos más completa sobre observaciones de aves, ni en los departamentos de Copán, ni de Santa Bárbara.

LOS TRES MÁS PARECIDOS: ELEGANT TROGON (TROGON ELEGANS; EN ESPAÑOL COA ELEGANTE), MOUNTAIN TROGON (TROGON MEXICANUS, EN ESPAÑOL COA DE OCOTAL) Y COLLARED TROGON (TROGON COLLARIS; EN ESPAÑOL COA COLLAREJA).

Por supuesto, estas tres especies son diferentes; cada una posee su propio canto y distinta distribución; sin embargo, comparten características que pueden llevar al observador poco entrenado a confundirlas.

Elegant Trogon macho
Mountain Trogon macho
Collared Trogon macho

Digamos primeramente que todas poseen dimorfismo sexual; es decir que no solo genéticamente sino externamente (lo que en ciencia llama fenotipo) el macho y la hembra son diferentes. Curiosamente, visualmente los machos de estas tres especies tienen más características en común que con sus respectivas hembras.

Observemos estos rasgos en común:

– Tamaño: Los machos de T. elegans y T mexicanus miden alrededor de 30 cm; el macho de T. collaris apenas un par de centímetros menos.

– Aspecto general: Los machos de las tres especies poseen las partes posteriores, cabeza y pecho color verde oscuro; el pecho está separado del vientre rojo por una franja blanca, y alas grisáceas

– Detalles de la cabeza: Los machos de las tres especies poseen cabeza verde con pico amarillo

T. elegans y T mexicanus poseen aro periocular rojo rodeado de una mascarita oscura. Al menos en Centroamérica, T. Collaris posee la mascarita pero el aro periocular puede estar ausente o ser poco visible.

Lo mismo ocurre con las hembras: son más parecidas entre sí que con los machos correspondientes a sus especies. Veamos esas características:

– Tamaño: similar al de los machos en las tres especies.

– Aspecto general: Las hembras de las tres especies poseen las partes posteriores, cabeza y pecho café con alas color café claro o grisáceas. T. elegans y T mexicanus en la parte inferior del pecho presentan una delgada franja blanca, luego una ancha franja café claro que se angosta en el centro y debajo otra franja blanca aún más ancha que se extiende hasta el vientre, que es de un color rojo más pálido que en los machos. T. collaris entre el pecho verde y el vientre rojo solo presenta una franja blanca.

– Detalles de la cabeza: Las hembras de las tres especies poseen cabeza café con pico amarillo. T. elegans posee una suerte de mancha blanca debajo de los ojos.

Mountain Trogon hembra

Las diferencias más notables, además del canto y algunas que hemos marcado al hablar de atributos en común se encuentran en los patrones de las colas.

– Patrones de la cola: Considerando los machos, siempre vistos frente, T. elegans tiene barras finas blancas y negras interrumpidas regularmente por franjas blancas más anchas. T. mexicanus tiene como dos columnas de barras anchas blancas y negras. T. collaris, tiene barras finas blancas y negras.

– Otras diferencias fenotípicas: Nótese que en las hembras T. elegans tiene una suerte de mancha blanca debajo de los ojos y T. collaris tiene aro periocular blanco incompleto. –

– Hábitat: El hábitat de T. elegans es de bosques secos, en alturas de 0 a 1800 msnm. El hábitat de T. mexicanus son bosques latifoliados en alturas que van de los 600 a los 2500 msnm. T. collaris habita bosques húmedos en alturas que van de 0 a 2,400 msnm.

– Distribución: T. elegans, desde el sur de Estados Unidos al noroeste de Costa Rica. En Honduras tiene una amplia distribución, sobre todo en la zona centro sur y occidente. T. mexicanus se encuentra desde el oeste de México a Honduras. En Honduras se encuentra en la zona central y occidental. T. collaris es la de más amplia distribución, desde el sur de México a Sudamérica. En Honduras se encuentra en casi todo el territorio.

RESUMIENDO:

El quetzal y su familia, los trogones, se encuentran de las aves más bellas de Centroamérica, por su bello colorido, poblado de verdes, rojos, amarillos, negros y blancos. Distinguir sus detalles contribuye a una mejor experiencia cuando los observamos. Termino con una tabla comparativa sobre la presencia de trogones o coas en los países de la región armada con datos provistos por eBird a la fecha de publicación de esta nota.

© Pablo R. Bedrossian, 2020. Todos los derechos reservados.


NOTA

Esta es una contribución del Club de Observación de Aves Los Zorzales, del valle de Sula, a la ASHO (Asociación Hondureña de Ornitología)


AGRADECIMIENTOS ESPECIALES

Quiero agradecer muy especialmente al Ing. Francisco Dubón por la revisión de este artículo y sus valiosas observaciones y sugerencias y al guía y experto Elmer Escoto por la fotografía del Black-throated Trogon que me facilitó.


REFERENCIAS

[1] Howell, Steve N.G. and Webb, Sophia, “A guide to the birds of Mexico and Northern Central America”, Oxford University Press, 1995 (reimpresión 2007), p.436

[2] Por ejemplo, Jesse Fagan & Oliver Komar, hablan de 76 cm y Robert J. Gallardo de 66 cm. Ernest Preston Edwards no da la longitud.

[3] Gallardo, Robert J.,”Guía de las Aves de Honduras”, Edición de Autor, 2018, p.223

[4] Datos tomados de eBird, www.ebird.org

[5] Gallardo, Robert J., Op. cit., p.222

[6] Gallardo, Robert J., Op. cit., p.225

[7] Gallardo, Robert J., Op. cit., p.224


BIBLIOGRAFÍA

Edwards, Ernest Preston “The birds of Mexico and adjacent areas”, University of Texas Press, Austin, 3ra. Edición, 1998, 4ta. Reimpresión, 2005

Fagan, Jesse & Komar, Oliver, “Peterson Field Guide to Birds of Northern Central America, Peterson Field Guides, 2016

Gallardo, Robert J., “Guía de las Aves de Honduras”, Mountain Gem Tours, 2018

Howell, Steve N.G. and Webb, Sophia “A guide to the birds of Mexico and Northern Central America”, Oxford University Press, 1995 (reimpresión 2007)


CRÉDITOS MULTIMEDIA

Todas las fotografías fueron tomadas por el autor de esta nota y es el dueño de todos sus derechos, a excepción de la del Black-throated Trogon de Elmer Escoto y publicada con su autorización.

MÁS SOBRE LOS ARMENIOS EN CENTROAMÉRICA (una entrevista de Artsvi Bakhchinyan al autor de este blog)

Semanas atrás Carlos Antaramian, un destacado experto de origen armenio nacido en México me puso en contacto con Artsvi Bakhchinyan, doctor en filología, investigador de cine y estudioso de las cuestiones armenias que reside en Yerevan. Artsvi, que es colaborador habitual de The Armenian Mirror-Spectator, el primer semanario armenio en lengua inglesa de los Estados Unidos, fundado en 1932, me propuso realizar una entrevista sobre los armenios en Centroamérica. Gracias a la tecnología el encuentro se hizo posible a pesar de la enorme distancia que separa geográficamente a Honduras de Armenia. Aunque el reportaje se publicó el 14 de noviembre de 2019 en inglés (el original puede leerse en https://mirrorspectator.com/2019/11/14/pablo-bedrossian-from-honduras-armenians-wherever-we-meet-we-are-a-family), comparto su traducción al castellano esperando contribuir a la difusión de la presencia armenia en esta región del planeta.

LOS ARMENIOS DONDE QUIERA QUE NOS ENCONTREMOS SOMOS UNA FAMILIA

YEREVAN (ARMENIA)-SAN PEDRO SULA (HONDURAS)

 – Querido Pablo, esta es la primera vez que me encuentro con un armenio que vive en Honduras. Por favor presentate.

Me llamo Pablo Bedrossian. Nací en Buenos Aires, Argentina y actualmente vivo en la segunda ciudad más grande de Honduras, San Pedro Sula. Mi abuelo Agop fue un heroico sobreviviente del genocidio. Mi abuela Loutfia sobrevivió a las masacres de Marash. Soy médico (cardiólogo), pero después de 13 años dedicado a la actividad clínica decidí cambiar mi ocupación y trabajé como gerente senior en compañías farmacéuticas durante 18 años. Estudié negocios y obtuve un MBA. Una empresa de Honduras, llamada Laboratorios Finlay, me trajo a este país. Hace cinco años comencé mi propia empresa de consultoría, GO UP / Expertos en Negocios (www.goup-ca.com). Estoy casado, con una hija. Soy un hombre de fe y mi mayor placer es leer y viajar por el mundo.

Convento armenio mekhitarista en la Isla de San Lazzaro, Venecia, Italia

– Según el libro “The Southern Side of the Earth: Armenians in Latin America From the Beginning to 1950” de Vartan Matiossian, ya en 1929 el gobierno de Honduras exigió $ 2,500 de diferentes migrantes, incluidos los armenios. Esto significa que la presencia armenia en Honduras podría tener ya unos 90 años. Según http://www.armeniadiaspora.com hay 900 armenios en Honduras, pero dudo que este número sea correcto. ¿Qué dirías?

Llegué a Honduras desde Argentina, mi lugar de nacimiento, a fines de 2002. Desde ese momento comencé a buscar armenios, pero la tarea fue muy difícil. Resumí mi búsqueda en un artículo llamado “Los Armenios en Centroamérica”, que fue traducido al inglés, francés e italiano. Encontré la primera referencia en una revista que hablaba de un estadounidense dueño de un restaurante, pero “descendiente medio armenio”. Aunque vivía muy lejos de mi casa, en 2006 conduje tres horas para conocerlo. Se sintió conmovido cuando dije mi apellido. “Bedrossian es el apellido de mi madre también”, dijo. Cuando regresé en 2007, él había regresado a Estados Unidos. Además, Manolo Keosseian, un entrenador profesional de fútbol de Uruguay, vivió en Honduras en varios periodos por razones laborales (entre 2007 y 2019). Ahora vive en Montevideo. Hace tres años, un cliente me contó sobre otra armenia argentina, Adriana Keyichian. Está casada con un hondureño y está a cargo de una escuela para niños especiales. Como se observa, pude encontrar muy pocos armenios en Honduras, la mayoría de ellos inmigrantes actuales.

A la izquierda el técnico de fútbol Manuel Keosseian, en el centro el entrevistado y a la derecha Víctor Coello, ex arquero de la Selección Nacional de Honduras

Hay una familia cuyo apellido es Gurdian. La primera referencia es del siglo XIX en Nicaragua, desde donde se extendieron a Costa Rica y algunos a Honduras. Varios miembros de esta familia se consideran armenios, pero otros creen que son españoles. Nadie sabe el verdadero origen. Pablo Gurdian Bond en un artículo completo apoya que su familia ha venido de España. Le respondí con otro artículo llamado “Las dos historias del apellido Gurdian”. En mi investigación, que incluye entrevistas e intercambio de correos electrónicos con varios de los Gurdian, descubrí una tradición familiar (con diferentes variantes) sobre tres hermanos que vinieron de Armenia a Nicaragua en el siglo XIX. Además, el apellido no existe en España, pero en Armenia existe Kurdian. Entonces, los descendientes de la familia Gurdian podrían ser armenios: el misterio aún permanece.

Catedral Armenia de Moscú, Rusia, y edificios anexos

Sabemos que hay muchas ciudades y pueblos en América Central y del Sur llamados Armenia, incluidos dos en Honduras. ¿Alguna vez has estado allí?

En Honduras hay más lugares llamados Armenia. Cuando publiqué otro artículo llamado “Sitios de Centroamérica que se llaman Armenia”, encontré solo dos sitios en Honduras y ambos con el mismo nombre: “Nueva Armenia”, uno en la costa norte y otro en Francisco Morazán, en el centro del país. Hace años, un joven turista armenio me envió un mensaje diciéndome que había visitado un lugar desconocido para mí, también llamado Nueva Armenia, un pequeño pueblo en el departamento de Copán, en el área occidental de Honduras. Además, en Honduras hay un río Armenia en el departamento de Yoro, así como una pequeña comunidad allí llamada Armenia. Nunca pude visitar esos lugares, pero visité Armenia en Sonsonate, El Salvador. Vartan Matiossian, el extraordinario experto que mencionaste al principio, me explicó el origen de esos nombres: la Vulgata (la Biblia traducida al latín por San Jerónimo), dice “Y el arca descansaba … sobre las montañas de Armenia” en lugar de “Ararat”, la palabra original. Bajo la influencia española había una tradición de elegir lugares bíblicos para nombrar ciudades y pueblos en América; esa es la razón más probable del nombre.

Portada online de la entrevista

– Sabemos que el gobierno de Azerbaiyán hace propaganda anti -armenia en los países con poca población armenia. ¿Lo hacen también en Honduras?

La gente en Honduras tiene un bajo nivel educativo. La mayoría de ellos no saben acerca de Azerbaiyán, por lo que no tenemos este problema. Muchas de las familias más poderosas en Honduras vinieron de Palestina; llegaron a principios del siglo XX. Son cristianos, no musulmanes. Aquí se les llama comúnmente “turcos” porque, bajo la férula del imperio, llegaron con un pasaporte de nacionalidad otomana. Durante el golpe de estado de 2009 tomé una foto de un graffiti curioso con el mensaje “turcos genocidas”, por supuesto, no con el significado que nosotros le damos.

Saint Vartan Armenian Cathedral, New York, Estados Unidos

– ¿Tú o los demás hicieron algún esfuerzo para presentar Armenia en Honduras?

Si. He publicado artículos y enviado obsequiado libros que cuentan la dura historia del genocidio. La gente común no lo sabe. Carlos Antaramian, otro gran experto, autor del libro “Del Ararat al Popocatépetl: los armenios en México” me escribió sobre el interés del nuevo embajador armenio en México (que está a cargo también de América Central) para visitarnos en el futuro. Sería una excelente oportunidad para presentar Armenia y su historia al pueblo hondureño.

En la Saint Illuminator’s Armenian Apostolic Cathedral con el Rev. F. Mesrob Lakissian

– ¿Qué dirías sobre los armenios en los países limítrofes de Honduras: Guatemala, El Salvador y Nicaragua?

La situación de los armenios en esos países es muy similar a la de Honduras. Hay muy pocos; la mayoría de ellos nacieron en otros países. Por ejemplo, Samuel Berberian, nacido en Atenas y criado en Argentina, era decano de la Facultad de Teología de la Universidad Panamericana de Guatemala. También Edgardo Surenian, un pastor evangélico de Argentina, vivió durante unos años en El Salvador.

Iglesia Armenia de París, Francia

– Estoy seguro de que está en contacto con los armenios en Argentina. ¿Qué pasa con Armenia y otras comunidades?

Hace solo unos días, visité San Lazzaro, la isla armenia en Venecia. Allí conocí al padre Hamazasp Kechichian. En 2018 conocí a P. Mesrob Lakissian, el sacerdote de la Catedral Apostólica Armenia de Saint Illuminator de Nueva York. Además, en 2019 estuve en la Catedral de Armenia en Moscú y en la Iglesia de Armenia en París. Dondequiera que viajo trato de encontrar armenios. Una de las experiencias más interesantes fue mi visita en 1990 a Krikor Der Balian, en Swazilandia, un pequeño país africano. Krikor construyó allí una pequeña iglesia armenia en su propiedad. ¡Los armenios, donde sea que nos encontremos, somos una familia!

Krikor DerBalian en el frente de su amada iglesia en Pine Valley, en las afueras de Mbabane, Swazilandia, en el sur de África; foto tomada por el entrevistado en 1990

– Bueno, Pablo, gracias … ¡y espero que tu próximo viaje sea Armenia!

Artículo original en inglés por Artsvi Bakhchinyan ©The Armenian Mirror-Spectator, 2019. Todos los derechos reservados. Traducción: Pablo R. Bedrossian, 2019.


CRÉDITOS MULTIMEDIA

Todas las fotografías fueron tomadas por el entrevistado en esta nota y es el dueño de todos sus derechos, a excepción del logo de The Armenian Mirror-Spetactor y la portada de la entrevista tomada de dicho medio.



AGALYCHNIS CALLIDRYAS, LA RANITA DE OJOS ROJOS MÁS FAMOSA DE CENTROAMÉRICA (por Pablo R. Bedrossian)

El género Agalychnis se distribuye desde México hasta Perú y Brasil. Reúne más de una docena de especies de las cuales la más famosa es la Agalychnis callidryas, una ranita verde de ojos rojos y gruesas pupilas elípticas verticales negras.

Agalychnis callidryas

Esta ranita, también conocida como rana de hoja de ojos rojos, rana verde de ojos rojos o rana calzonuda, se encuentra en la vertiente del Atlántico en zonas bajas y moderadas desde el centro de Veracruz y el norte de Oaxaca en México hasta el norte de Colombia. En la vertiente del Pacífico se encuentra desde el sudoeste de Nicaragua hasta el este de Panamá[1].

Agalychnis callidryas

La hembra es más grande (longitud hocico-cola de 48 a 77mm) que el macho (longitud hocico-cola de 30 a 59mm)[2].

MARCAS DE CAMPO

Además de la localización, hay seis marcas de campo observables a simple vista que facilitan su identificación:

  1. El color rojo de los ojos.
  2. La cabeza y dorso de color verde claro homogéneo e intenso.
  3. El color morado azulado de los flancos con rayas verticales amarillas.
  4. Los puntos blancos en el dorso, algo que comparte con otras especies del género.
  5. Los pliegues interdigitales moderados en manos y pies.
  6. Los dedos anaranjados o amarillentos, salvo el borde exterior de los dedos más externos.

Además, McCranie y Castañeda en “Guía de Campo de los Anfibios de Honduras” mencionan que “los discos (de los dedos) tienen almohadillas muy grandes y cubiertas redondeadas”; luego mencionan que “las superficies dorsales son lisas a levemente granulada”. Finalmente agregan dos peculiaridades: “los especímenes del este de Honduras tienen una raya amarilla blanquecina que separa la coloración dorsal de los flancos, mientras que esta raya está ausente en los especímenes del oeste… el brazo y las superficies posteriores y anteriores de los muslos son de color morado (en el este de Honduras) o anaranjado (en el oeste)” [3].

COMPORTAMIENTO

Agalychnis callidryas es activa durante la noche, en particular, en las estaciones de mayor humedad. Se esconde en los árboles durante el día y en los periodos secos[4].

Agalychnis callidryas

Puede reproducirse en una amplia variedad de hábitats; el macho llama a la hembra que desciende de los árboles; tras el amplexo, la hembra se sumerge e hidrata para luego depositar sus huevos en vegetación que cuelga sobre charcos o humedales -incluso en recipientes con agua-, donde los renacuajos se desarrollan y generalmente nadan con la cabeza hacia arriba.

Agalychnis callidryas

ESPECIES SIMILAES

McCranie y Castañeda mencionan tres para Honduras: Agalychnis moreletii, Agalychnis saltator y Cruziohyla calcarifer. “Agalychnis moreletii tiene los flancos de color anaranjado sin líneas pálidas mientras que Agalychnis saltator tiene flancos de color morado sin líneas pálidas. Cruziohyla calcarifer tiene un calcar en el talón, flancos amarillos con rayas o barras verticales color negro y el iris amarillo a gris”[5]. En ambas Agalychnis, tanto moreletii como saltator, los ojos son más oscuros.

Agalychnis callidryas

Además, en Honduras existe una rana endémica de ojos rojos, la Duellmanohyla salvavida de pupilas negras horizontales, conocida como ranita de arroyo de ojos rojos, mucho más pequeña: longitud hocico-cola de la hembra hasta 34mm y del macho hasta 28mm, que habita en la costa norte del país.

Duellmanohyla salvavida

Para Costa Rica, el Dr. Jay M. Savage en “The amphibians and reptiles of Costa Rica” dice que los adultos de Agalychnis callidryas son inconfundibles, pero menciona que los juveniles deben distinguirse de una “prima” de la anterior, la Duellmanohyla uranochroa, que tiene pupilas negras horizontales y una ancha franja blanca brillante que va desde el labio superior, debajo del tímpano, hasta la ingle[6].

Agalychnis callidryas, nuestra ranita de ojos rojos, es una de las más bellas del continente y es portada de libros y revistas e imagen preferida para pósters y carteles. No se la pierda.

© Pablo R. Bedrossian, 2019. Todos los derechos reservados


BONUS: VIDEOS


REFERENCIAS

[1] McCranie, James R., Castañeda, Franklin E., “Guía de Campo de los Anfibios de Honduras“, Bibliomania!, 2007, p.147

[2] Savage, Jay M., “The amphibians and reptiles of Costa Rica”, The University of Chicago Press, 2002, p.281

[3] McCranie, James R., Castañeda, Franklin E., Op. cit., p.146

[4] Savage, Jay M., Op. cit., p.282

[5] McCranie, James R., Castañeda, Franklin E., Op. cit., p.147

[6] Savage, Jay M., Op. cit., p.281


CRÉDITOS MULTIMEDIA

Todas las fotografías y videos fueron tomados por el autor de esta nota y es el dueño de todos sus derechos, al igual que de la infografía.

BOTHRIECHIS SCHLEGELII: EL TAMAGÁS DE PESTAÑA O BOCARACÁ Y CÓMO MATAN LAS VÍBORAS DE FOSETA (Por Pablo R. Bedrossian)

Serie REPTILES Y ANFIBIOS DE CENTROAMÉRICA

Conocida como víbora de pestaña, tamagás de pestaña, pestañuda, o bocaracá[1], la Bothriechis schlegelii es una pequeña serpiente venenosa de extraordinaria belleza, pues puede presentar distintos colores, que van de la combinación de verde oliva con manchas rojas o café al amarillo[2]. A pesar de los diferentes patrones cromáticos, aún no se han identificado subespecies. Jay M Savage escribe en 2002 que no hay ejemplos conocidos de tonalidades intermedias, lo que sugiere que los ejemplares amarillos, conocidos como oropel o yema de huevo, se reproducen solo entre ellos[3]. Sin embargo, tras la publicación del artículo un lector observó que de una misma camada pueden nacer oropel, nominales, christmas y rarezas como las rosas o las fire”, variaciones dentro de la misma especie.

Bothriechis schlegelii, patrón amarillo. Foto de un ejemplar en cautiverio tomada en La Paz Waterfalls, Alajuela, Costa Rica

Se distinguen por las escamas sobre los ojos que, por su aspecto, se asemejan a pequeños cuernos o pestañas; por esa razón se la llama también crótalo cornudo de Schlegel, homenajeando a la vez al herpetólogo y ornitólogo alemán Hermann Schlegel (1804-1884). El nombre común de esta especie en inglés es Eyelash Viper (en español, víbora de pestaña). Köhler las describe con “agrandadas y elevadas escamas en los párpados, con forma de púas”[4], y McCranie como “escamas superciliares pequeñas, parecidas a espinas, presentes entre el ojo y las escamas supraoculares”[5].  Esta peculiaridad le ha provisto el nombre serpiente de pestaña o pestañuda.

Las hembras son más grandes, alcanzando unos 80 cm., aunque se han documentado excepcionalmente ejemplares de más de 90 cm. La cabeza de distingue claramente del cuello y la cola es prensil. Es arbórea y de hábitos nocturnos. Durante el día se enrolla y duerme. Se alimenta habitualmente de vertebrados: ranas, lagartijas, pequeños roedores, murciélagos y pájaros. No pone huevos: la hembra pare de 12 a 20 juveniles por vez. Es agresiva si se la ataca. Aunque su veneno se considera menos potente que el de la Bothrops asper (el barba amarilla o terciopelo), puede matar al ser humano[6].

Habita desde el norte de Chiapas, en el sur de México, hasta el norte de Sudamérica (incluso se ha encontrado un ejemplar en el extremo noroccidental de Perú[7]). En Centroamérica se la encuentra en bosques húmedos, nubosos y lluviosos hasta una altura de 1400 metros sobre el nivel del mar. En Sudamérica puede hallarse aún a mayor altura[8].

QUÉ SON LAS VÍBORAS DE FOSETAS Y CÓMO MATAN

La Bothriechis schlegelii pertenece a la familia Viperidae (a cuyos miembros se los llama vipéridos), y dentro de ella a la subfamilia Crotalinae, la de los crótalos o víboras de foseta. La palabra foseta deriva de la palabra foso y hace referencia a un orificio característico ubicado a cada lado de la cabeza, entre el ojo y el orificio nasal, siempre por debajo de la línea imaginaria que los une. Las fosetas son órganos con funciones termorreceptoras altamente sensibles que sirven para detectar presas de sangre caliente.

Las víboras atacan a sus víctimas en forma repentina, realizando dos acciones simultáneas: las muerden y les inoculan el veneno a través de sus colmillos. Esto se debe a su dentición solenoglifa: posee colmillos huecos plegables en la parte anterior de la boca. Los huecos en los colmillos tienen forma de cánulas (como caños diminutos), por eso se dice que son acanalados[9].

Salvo que sus víctimas sean pequeñas, luego de atacarlas las sueltan[10]. Las presas caen o mueren en las cercanías en un tiempo corto, debido a que el veneno que fluye por los colmillos produce en forma inmediata una gran destrucción de tejidos (necrosis) con dolor muy intenso en la zona de la mordida. Para hallar sus presas, las víboras vuelven a utilizar sus fosetas que, como brújulas, siguen el rastro de la temperatura corporal. Si las víctimas sobreviven, mueren pocas horas después por sangrado, debido a la hemotoxicidad que el veneno produce a nivel sistémico. La muerte solo puede evitarse mediante el uso de suero antiofídico aplicado en forma intravenosa antes de las cuatro horas de ocurrida la mordida.

En Centroamérica todas las víboras -incluyendo la Bothrops asper, conocida como barba amarilla o terciopelo[11], y las cascabel– pertenecen a la subfamilia Crotalinae. Nótese que las corales (género Micrurus), aunque venenosas no son verdaderas víboras pues pertenecen a la familia Elapidae[12]; no matan por sangrado, sino que debido a su neurotoxicidad producen parálisis respiratoria.

A excepción de la matabuey o matacaballo (Lachesis muta), que es ovípara, todos los vipéridos son vivíparos (paren a sus crías completamente desarrolladas)[13].

PRECAUCIONES

Debido a que reposan durante el día sobre árboles y que los ejemplares con base verde oliva se camuflan perfectamente entre las hojas, conviene evitar apoyarse sobre troncos y ramas en lugares donde esta especie ha sido vista. Por sus hábitos arbóreos, las zonas de mayor riesgo de mordedura son manos, brazos, cuello y cabeza, aunque no existen registros estadísticos formales[14].

NOMBRES POPULARES DE LA BOTHRIECHIS SCHLEGELII

Algunos nombres populares que recibe: víbora de pestaña, tamagás de pestaña, pestañuda, bocaracá, toboba de pestaña, cantil de pestañas, chajbolay, víbora del árbol, carretilla, colgado, cucupal. Nombres exclusivos para color amarillo: oropel, yema de huevo, víbora amarilla.

© Pablo R. Bedrossian, 2019. Todos los derechos reservados. 


REFERENCIAS

[1] En Costa Rica según el Dr. Jay M. Savage, se suele llamar oropel a las color amarillo y bocaracá al resto.

[2] En Honduras el patrón amarillo es poco común, no así, por ejemplo, en Costa Rica

[3] Savage, Jay M., “The amphibians and reptiles of Costa Rica”, The University of Chicago Press, 2002, p.725

[4] Köhler, Gunther, “Reptiles de Centroamérica”, Herpeton, Verlag Elke Köhler, Offenbach, Alemania, 2003, p.295

[5] McCranie, James R., “The snakes of Honduras”, Society for the study of amphibians and reptiles, 2011, p.487

[6] Marineros, Leonel, Porras Orellana, Jorge, Espinal, Mario, Mora, José, Valdés Orellana, Leonardo, “Conociendo las serpientes venenosas de Honduras”, Heliconia Ideas y Publicaciones, Honduras, 2012, p.26

[7] McCranie, James R., Op. cit., p.491

[8] Köhler, Gunther, Op. cit., p.296

[9] Marineros, Leonel, Op. cit., p.32

[10] Marineros, Leonel, “Guía de las serpientes de Honduras”, Edición de autor auspiciada por la Dirección General de Biodiversidad (DiBio), Secretaría de Recursos Naturales y Ambiente, SERNA), Tegucigalpa, Honduras, 2000, p.31

[11] Ver nuestro artículo “Bothrops asper (barba amarilla), la serpiente más temida de Centroamérica, https://pablobedrossian.com/2015/07/02/bothrops-asper-barba-amarilla-la-serpiente-mas-temida-de-centroamerica-por-pablo-r-bedrossian/, 2015

[12] Ver nuestro artículo “Micrurus nigrocinctus, la coral más famosa de Centroamérica”,  https://pablobedrossian.com/2016/12/16/micrurus-nigrocinctus-la-coral-mas-comun-de-centroamerica-por-pablo-r-bedrossian/, 2016

[13] Köhler, Gunther, Op. cit., p.291

[14] Dugas, Raymond; Vásquez Almazan, Carlos Roberto; Avendaño, Chaquín; Marroquín, Marta Lidia, “Manual para la identificación, prevención y tratamiento de mordeduras de serpientes venenosas en Centro América, Volumen I: Guatemala”, Organización Panamericana de la Salud, p.36


CRÉDITOS MULTIMEDIA

Todas las fotografías fueron tomadas por el autor de esta nota y es el dueño de todos sus derechos.

EL RETO DE LOS MOTMOTS O GUARDABARRANCOS (por Pablo R. Bedrossian)

Los motmots son coloridas aves tropicales que solo existen en el continente americano. En cada región reciben un nombre diferente, como torogon, taragon, torogoz, guardabarranco, barranquero, momoto o burgo; pero sin importar el nombre que se les dé, la asombrosa combinación de rojos, azules, verdes, turquesas y naranjas de su plumaje los pone en la lista de los más buscados para fotografiar. Se los reconoce porque la mayoría de ellos tienen gruesos picos largos y curiosas colas en forma de raqueta.

Un motmot con su grueso pico y las puntas de la cola en forma de raqueta

Para describir las diversas especies, además del nombre científico, en Centroamérica suele preferirse el nombre en inglés. Ud. quizás se pregunte por qué. Es para unificar el lenguaje, porque hay un solo nombre en esa lengua para cada especie de ave; en cambio, en español suele diferir de pueblo en pueblo y de país en país.

TURQUOISE-BROWED MOTMOT (EUMOMOTA SUPERCILIOSA)

Turquoise-browed Motmot (Eumomota superciliosa)

En Honduras hay siete especies de motmot, pero en el barrio donde vivo, Residencial Campisa, San Pedro Sula, Honduras, solo una, el Turquoise-browed Motmot (cuyo nombre científico es Eumomota superciliosa). Es llamada así por sus enormes “cejas” color turquesa, Su detalle más notable es la cola formada por plumas con forma triangular de color azul con puntas negras. También conocida como talapo, es el ave nacional de El Salvador y Nicaragua.

LESSON’S MOTMOT ( MOMOTUS LESSONII)

En nuestra ciudad hay unos cerros que forman parte de una pequeña cordillera que se conoce como El Merendón, y es un área protegida. Allí también se observa una especie más grande, el Lesson’s Motmot (nombre científico Momotus lessonii), antes conocido como Blue-crowned Motmot.

Lesson’s Motmot (Momotus lessonii)

Junto con el Turquoise-browed Motmot antes mencionado son los más comunes. Posee una corona o anillo turquesa en la parte superior de la cabeza y las plumas en raqueta de las puntas son muy pequeñas.

Lesson’s Motmot (Momotus lessonii)

EL RETO

Las demás especies son más difíciles de observar. Un fin de semana me propuse ver dos de ellas: el Keel-billed Motmot y la especie más pequeña y díscola, el Tody Motmot, algo nada fácil, pero, desde luego, tampoco imposible.

KEEL-BILLED MOTMOT (ELECTRON CARINATUM)

Con mi esposa nos dirigimos al Parque Nacional Cerro Azul Meámbar, más conocido por su acróstico PANACAM. Se encuentra a una hora de viaje de nuestra casa y a escasos 7 kilómetros del Lago de Yojoa, en el centro de Honduras. Se llega ascendiendo por una serpenteante carretera de tierra colorada.

En el Lodge ubicado en su entrada hay senderos que ofrecen una amplia diversidad[1]; también cuenta con torres de avistamiento. En una de ellas, muy próxima a la recepción del hotel, Abiel Martínez, el joven guía que me acompañó en la ocasión, reprodujo el canto del Keel-billed Motmot (Electron carinatum). Lo escuchamos paulatinamente acercarse. Cinco minutos después se mostró cerca nuestro. No era la primera vez que lo veía, pero era la primera vez que lo fotografiaba con claridad.

Keel-billed Motmot (Electron carinatum)

Abiel me dijo: “Cada vez que lo llamo, siempre responde”. Aprovechamos para ver otras aves. Tras la caminata, almorzamos con Graciela en el bello deck con vista al lago de este hotel de montaña; en el lugar hay además comederos para colibríes que llegan raudamente, se alimentan y se alejan dejando la resonancia de su zumbido.

Uno de los miradores del Panacam lodge

Por la tarde, estaba cerca de las cabañas cuando don Teo, uno de los guías que se hallaba a pocos metros, exclamó: “¡Mire lo que hay delante suyo!”.

Keel-billed Motmot (Electron carinatum)

Era otro Keel-billed Motmot a unos tres metros, apoyado en la baranda de una escalera, con tonalidad más verdosa, acentuada por la iridiscencia producida por el sol.

Keel-billed Motmot (Electron carinatum)

La primera misión estaba doblemente cumplida. Pernoctamos en el lodge y tras otra breve caminata fotográfica emprendimos el camino para encontrar el Tody Motmot (nombre científico Hylomanes momotula).

TODY MOTMOT (HYLOMANES MOMOTULA)

Descendimos en nuestro vehículo el camino de piedra y tierra unos 3 kilómetros hasta la aldea Santa Elena y allí doblamos a la derecha para dirigirnos a la EcoFinca Luna del Puente, ubicada a unos 20’, poco después del pueblo de San Isidro, en el Municipio de Santa Cruz de Yojoa, Cortés.

Flores en la EcoFinca Luna del Puente

La EcoFinca Luna del Puente es un hermoso y amplio terreno que cubre varias hectáreas; allí se cultiva el café y el cacao, y cuenta con una magnífica biodiversidad. Nos recibió nuestro amigo Damián Magario, un cordobés radicado en Centroamérica, quien ofició de guía. Mi esposa prefirió recostarse en una hamaca de tela. En cambio, Diana Rosellón, una querida colega observadora de aves que había acampado allí, decidió sumarse a nosotros para ir en busca del Tody Motmot.

Planta de cacao en EcoFinca Luna del Puente

Nos adentramos en el bosque siguiendo el sendero donde tiempo atrás ocasionalmente se dejaba ver el más pequeño de todos los torogones. Es un angosto camino de tierra rodeado de una vegetación muy tupida. Tras cuatrocientos metros de marcha nos detuvimos donde lo habían observado. Damián reprodujo su canto utilizando la aplicación Merlin, favorita de los birders. Como no obtuvimos respuesta, avanzamos unos doscientos metros más. Intentamos de nuevo y pareció responder muy a lo lejos, pero teníamos dudas. ¿Vamos en su búsqueda? Damián no dudó y pronunció un viejo refrán para dejar en claro que la decisión ya estaba tomada: “El que no arriesga no gana”.

Tody Motmot (Hylomanes momotula)

Decidimos penetrar en la espesura. Descendimos lentamente por una barranca, abriéndonos paso trabajosamente entre arbustos con espinos y un grueso zacate, hasta encontrar un pequeño espacio donde agazapados volvimos a reproducir el llamado del Tody Motmot. Para nuestra sorpresa nos respondió. Minutos después se posó por un instante frente a nosotros; sin darnos tiempo para una fotografía partió con la misma velocidad con la que llegó. Esperamos su regreso durante más de media hora. Veíamos y escuchábamos otras aves, pero nuestro pájaro ni siquiera cantaba a la distancia.

Selfie por Diana Rosellón; al lado suyo el autor de esta nota y detrás Damián Magario, todos a la espera del Tody Motmot

Decidimos regresar habiendo obtenido como premio raspones y picaduras. Nos tomó más de veinte minutos la subida sobre ese terreno irregular cubierto de ramas y juncos. Cuando logramos retornar al sendero hicimos una nueva prueba, reproduciendo la llamada, pero el motmot enano no respondía. Era el momento para desistir. “Hagamos un intento más” propuse.

Tody Motmot (Hylomanes momotula)

Habiendo insumido cerca de una hora y media, nuestra búsqueda había resultado estéril. Sin embargo, no perdíamos nada con invertir un rato más. Lo habíamos visto por brevísimos segundos, y aunque no cantara sabíamos que debía estar allí. La tarde estaba avanzando, y el resto de sol que quedaba nos permitiría intentar unos minutos más.

Más flores en la Ecofinca Luna del Puente

 Avanzamos unos treinta metros. Sin previo aviso, el Tody Motmot apoyó sus diminutas patas en una rama justo frente a nosotros. La sorpresa del encuentro no impidió que, al fin, pudiéramos fotografiarlo. No fue fácil ni obtuvimos imágenes perfectas, pues comenzaba a oscurecer.

Tody Motmot (Hylomanes momotula), foto por Damián Magario

Pocos segundos después el ave había desaparecido. Con una amplia sonrisa, nos felicitamos mutuamente por el mágico momento. Emocionados, desde luego, emprendimos el regreso.

Imagen tras el encuentro con el motmot enano; de izquierda a derecha Damián Magario, Diana Rosellón y el autor de esta nota

EL MOTMOT GARGANTA AZUL

He podido ver ya en cuatro ocasiones otro torogon, el garganta azul. Blue-throated Motmot (nombre científico Aspatha gularis). Tiene su santuario en Opatoro, una localidad cercana a Marcala, La Paz, en el Occidente de Honduras.

Blue-throated Motmot (Aspatha gularis)

Muy esquivo, cuesta fotografiarlo pues se esconde entre el follaje con mucha facilidad. Sin embargo, sus colores le dan una belleza única. Se caracteriza por su garganta intensamente azul y la ausencia de raquetas en la cola.

Blue-throated Motmot (Aspatha gularis)

ACERCA DE LOS TOROGONES

Pertenecen a la familia Momotidae. Se los conoce como guardabarrancos o barranqueros porque crean huecos en los barrancos para utilizar como nidos. Solo existen en el trópico latinoamericano. En total hay 14 especies, de las cuales 10 habitan en Centroamérica, y de ellas 7 se observan en Honduras, donde vivo, que es el país con más especies de motmots en el mundo. Comparto una tabla donde se puede ver la distribución de motmots según eBird.

Solo me faltan ver allí el Broad-billed Motmot (Electron platyrhynchum) y el Rufous Motmot (Baryphthengus martii). Se encuentran en la costa norte de Honduras y en la Mosquitia, al oriente del país, lugar donde no es posible acceder por transporte terrestre.

Broad-billed Motmot (Electron platyrhynchum), foto por nuestro amigo y maestro Romel Romero

Compartimos una imagem del Rufous-capped Motmot (Baryphthengus ruficapillus), también con corona rufa, que habita en las selvas tropicales ubicadas al este de Sudamérica (Brasil, Paraguay y Argentina) y es conocido como yeruvá o yeruvá oriental.

Russet-crowned Motmot (Momotus mexicanus), foto por Vicente García

ACERCA DE LOS MOTMOTS, TOROGONES O GUARDABARRANCOS

Su colorido plumaje brillante hace a los motmots sumamente vistosos. Una curiosa característica de la mayoría de los miembros de esta familia son sus largas colas en forma de raqueta. Robert Gallardo, citando a Beebe (1910) explica que “las puntas son formadas por la caída de venas que están débilmente pegadas a lo largo del raquis medial de las dos plumas caudales centrales alargadas”[2].

Turquoise-browed Motmot (Eumomota superciliosa) mostrando las puntas de la cola en forma de raqueta

Según el mismo autor, un experto al que admiramos, se alimentan de “artrópodos, pero también de frutos y ocasionalmente de vertebrados pequeños”. No tiene dimorfismo sexual (externamente el macho luce igual que la hembra) y sus sonidos son graves, cortos y poco atractivos al oído humano.

© Pablo R. Bedrossian, 2019. Todos los derechos reservados. 


REFERENCIAS

[1] Para conocer más de ese lugar, puede leer nuestro artículo https://pablobedrossian.com/2017/09/13/una-caminata-por-panacam-parque-nacional-cerro-azul-meambar-por-pablo-r-bedrossian/

[2] Gallardo, Robert J., “Guía de las Aves de Honduras”, Mountain Gem Tours, 2018, p.227


BIBLIOGRAFÍA

Edwards, Ernest Preston “The birds of Mexico and adjacent areas”, University of Texas Press, Austin, 3ra. Edición, 1998 (4ta. Reimpresión, 2005)

Fagan, Jesse & Komar, Oliver, “Peterson Field Guide to Birds of Northern Central America, Peterson Field Guides, 2016

Gallardo, Robert J., “Guía de las Aves de Honduras”, Mountain Gem Tours, 2018

Howell, Steve N.G. and Webb, Sophia “A guide to the birds of Mexico and Northern Central America”, Oxford University Press, 1995 (reimpresión 2007)


CRÉDITOS MULTIMEDIA

Todas las fotografías fueron tomadas por el autor de esta nota y es el dueño de todos sus derechos, a excepción de:

La foto de los tres observadores de aves agazapados esperando al Tody Motmot, tomada por Diana Rosellón.

La última foto del Tody Motmot (Hylomanes momotula), tomada por Damián Magario.

La foto del Broad-billed Motmot (Electron platyrhynchum), tomada por Romel Romero.

La foto del Russet-crowned Motmot (Momotus mexicanus), tomada por Vicente García

Las cuatro han sido utilizadas con los respectivos permisos de los mencionados fotógrafos, actuales propietarios de sus derechos.

EN BUSCA DEL CARACARA GARGANTA ROJA (por Pablo R. Bedrossian)

Hay aves que ya no existen. Por ejemplo, el famoso pájaro dodo (nombre científico Raphus cucullatus), endémico de las Islas Mauricio en el Océano Índico, desapareció a fines del siglo XVII a causa del hombre. Otro caso es el pájaro carpintero real, (nombre científico Campephilus imperialis) que se hizo popular gracias a los dibujos animados de El Pájaro Loco (en inglés Woody Woodpecker). No ha habido reportes confiables de su avistamiento desde 1956.

Otras aves han desaparecido de algunas regiones o países. Por ejemplo, un pequeño halcón, el Orange-breasted Falcon (nombre científico: Falco deiroleucus) que el autor de esta nota ha fotografiado en Tikal, Guatemala, hace años que no se observa en Honduras, país de donde se lo considera extirpado.

Orange-breasted Falcon (nombre científico: Falco deiroleucus) 01
Orange-breasted Falcon (nombre científico: Falco deiroleucus) en Tikal, Departamento de Petén, Guatemala. Foto tomada en 2009.

Muchas especies se han extinguido, han restringido su hábitat o disminuido sus poblaciones por la acción humana; no solo es debido a la caza sino también a la destrucción de los bosques, la contaminación de los ríos, el uso de plaguicidas y la expansión demográfica, entre otras causas.

El caracara garganta roja (cuyo nombre científico es Ibycter americanus y en inglés Red-throated Caracara) supuestamente tiene una amplia distribución que va de México a Brasil y Bolivia; sin embargo, es una especie cada vez es más difícil de encontrar pues, aunque la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN) lo ha incluido dentro del grupo de “preocupación menor”[1], sus poblaciones vienen reduciéndose dramáticamente[2]. Al momento de escribir este artículo (fines de octubre de 2018), según eBird[3], la base de datos preferida de los observadores de aves, para México, Guatemala, Belice y El Salvador no hay reportes. La última observación en Nicaragua fue el 14 de diciembre del 2015, y en Costa Rica, donde es muy difícil de hallar, el 24 de agosto de este año, documentado por una foto de pésima calidad según el propio usuario que la tomó.

INTENTOS FALLIDOS

Romel Romero, nuestro maestro y amigo, regresando de un viaje de trabajo por una zona rural del centro de Honduras escuchó a estas ruidosas aves. A pesar de la sorpresa, gracias a su extraordinaria memoria auditiva las reconoció de inmediato. Detuvo su vehículo y luego de una exhaustiva búsqueda logró fotografiarlas. Fiel a su estilo, este experto observador de aves hondureño nos compartió la información y nos propuso ir a buscarlas. Seguramente habría más ejemplares por allí.

Pernoctamos en Siguatepeque, una tranquila ciudad en el centro de Honduras, y a la seis de la mañana once personas provenientes de diversos lugares de Honduras nos montamos en dos camionetas con el único propósito de encontrar el Red-throated Caracara[4]. En el grupo había observadores de aves expertos como John Van Dort, Francisco Dubón, Héctor Moncada, Oscar Suazo y Ricardo Aguilar, fotógrafos eximios como Kathy y Alejandro Sikaffy, además de Karina y Ashley, esposa e hija de Romel.

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El día estaba oscuro y lluvioso, tal como indicaba el pronóstico. Nos dirigimos hacia el noreste por un camino que rápidamente se hizo de tierra. Gracias a la tracción 4 x 4 de las pickups pudimos avanzar sobre el barro y vadear algunos pequeños arroyos; ante los signos de una posible tormenta alguno propuso desistir del intento. Sin embargo, primó el deseo de arriesgarnos y continuar el viaje por un camino sinuoso que bajaba y subía.

Tras andar más de una hora, al aproximarnos al punto donde Romel Romero había visto los dos ejemplares, las nubes comenzaron a alejarse, permitiendo que el sol asome sus rayos. Cuando nos detuvimos cerca de las 7.30 de la mañana en el sector Tierras Blancas (14.7092,-87.6973), Municipio de La Trinidad, Departamento de Comayagua, el cielo se había aclarado. Nos encontrábamos en la cresta de una montaña a 630 metros sobre el nivel del mar, que servía de mirador hacia un fértil valle tras el cual se levantaba otro cerro. La vista era imponente.

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Repentinamente apareció un buen número de payasos, un tipo de pájaro carpintero de aspecto colorido (en inglés Acorn Woodpecker, nombre científico Melanerpes formicivorus).

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También contemplamos, entre otros, a un halconcito llamado en español cernícalo americano (en inglés, American Kestrel, nombre científico Falco sparverius[5]) y, apoyado sobre un poste de madera, un pequeño Rusty Sparrow (nombre científico Aimophila rufescens).

DSC05659.JPGRomel reprodujo desde su celular el canto del caracara garganta roja audible a considerable distancia gracias a un parlante con tecnología bluetooth; en algún momento se oyó la respuesta a lo lejos pero no fue posible identificar de dónde provenía el sonido. El aliciente más significativo provino de un agricultor que apareció en el camino con su machete. Al consultarle nos dijo:

Siempre se escucha; es un ave negra de cuello rojo y pico ganchudo. Aquí le decimos “cuentacacao”.

Sentimos que estábamos más cerca.

Luego de casi una hora en nuestra primera parada, avanzamos cerca de un kilómetro más hasta el sector Terreros (14.7104,-87.6857), a 650 metros sobre el nivel del mar.

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Mientras detrás nuestro se alzaba un bosque mixto de pino-encino, seguíamos desde la carretera de tierra pendientes de oír el canto del caracara garganta roja.

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De pronto en el cielo aparecieron numerosos buitres negros, conocidos en Honduras como zopilotes cabeza negra (en inglés, Black Vulture; nombre científico Coragyps atratus) y gavilanes de ala ancha (en inglés, Broad-winged Hawk; nombre científico Buteo platypterus). En esa media hora volvimos a llamar al caracara garganta roja sin éxito. ¿Estaría realmente allí o la observación que Romel había hecho durante la semana fue pura casualidad?

EN BUSCA DEL CARACARA GARGANTA ROJA

Decidimos seguir avanzando. Llegamos a La Trinidad, un pequeño pueblo, cabecera del municipio del mismo nombre, que vive de la agricultura y la ganadería. Vimos la iglesia, erigida hace justo un siglo, y aprovechamos para hacer consultas. Todos coincidían que el ave estaba en la zona. Nos brindaron la misma descripción que el campesino y el mismo nombre: cuentacacao.

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Seguimos nuestro viaje cuando alguien señaló la copa de un árbol ubicado a unos 30 metros sobre un montículo . Bajamos de los autos pensando que había visto el ave que buscábamos. Sin embargo, eran dos caracaras comunes o quebrantahuesos, (en inglés Crested Caracara; nombre científico Caracara cheriway), muy parecidos al que conocemos en Argentina como carancho (nombre científico Caracara plancus). No tuvimos tiempo de fotografiarlos pues volaron de inmediato.

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Crested Caracara (nombre científico Caracara cheriway); foto tomada en 2015

Avanzamos unos 150 metros más (ubicación 14.7114,-87.6604) y de repente oímos muy cerca de nosotros su inconfundible canto, que suena parecido a ca-cou, ca-cou, de allí lo del nombre cuentacacao. Una pareja de caracaras garganta roja estaba frente de nosotros. Aunque se movió de inmediato seguimos oyendo las ruidosas voces. Vimos otro ejemplar a nuestra derecha y luego de avanzar unos metros, uno posando directamente frente a nosotros en una rama elevada. Además, se veía la pareja en una zona oscura cubierta por hojas del mismo árbol. En total había cinco.

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Cruzamos un alambre de púas y pudimos observar, fotografiar y filmar desde cerca el ejemplar perchado, quizás un poco más joven que los otros. Se quedó allí largamente, durante más de 15’. Pudimos admirar esta ave de gran porte en toda belleza.

Luego dos ejemplares volaron hasta una rama seca y se dejaron fotografiar allí por unos instantes.

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Misión cumplida. Habíamos podido ver al fin esta peculiar ave cuya supervivencia en México y Centroamérica se encuentra en riesgo.

ACERCA DEL CARACARA GARGANTA ROJA

El caracara garganta roja es altamente territorial y de gran tamaño, pues mide entre 53.3 y 63.5 cm. Su extensión de alas llega a 114.3 cm. No presenta dimorfismo sexual[6].

Su cabeza y cuerpo son de color negro con panza blanca y patas rosadas o rojas; su pico amarillo está rodeado de una cera[7] color celeste; desde luego, su garganta es roja, lo mismo que sus ojos.

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Habita en bosques de hoja ancha y de pino, a una altura que varía de los 500 a 1000 metros sobre el nivel del mar, al menos en Honduras[8]. Anda solo, en pareja o en grupos pequeños; su vuelo es lento.

Contra lo que se cree no es un ave carroñera. Se alimenta principalmente de larvas de abejas y avispas (hurgando en sus nidos) pero también de insectos adultos[9]. Coloca dos a tres huevos blancuzcos con manchas rojizas y amarronadas[10].

Ya los expertos Steve Howell y Sophie Webb al publicar su famoso libro en 1995 sobre aves de México y norte de Centroamérica presumieron que el caracara garganta roja se encontraba extirpado de la región. En aquel entonces utilizaron su anterior nombre científico, Daptrius americanus. Ernest Preston Edwards también en su libro de aves de México y áreas adyacentes, publicado en 1998, los considera extirpados de esas zonas[11]. Por todo ello, haber admirado estas magníficas aves, tan difíciles de hallar, fue uno de esos momentos que recordaremos toda la vida.

© Pablo R. Bedrossian, 2018. Todos los derechos reservados.


REFERENCIAS

[1] BirdLife International (2018) Species factsheet: Ibycter americanus. Downloaded from http://www.birdlife.org on 25/10/2018

[2] Davis, C. and S. McCann (2014). Red-throated Caracara (Ibycter americanus), version 1.0. In Neotropical Birds Online (T. S. Schulenberg, Editor). Cornell Lab of Ornithology, Ithaca, NY, USA. https://doi.org/10.2173/nb.retcar2.01

[3] www.ebird.org, © Audubon and Cornell Lab of Ornithology

[4] Los observadores de aves preferimos usar los nombres en inglés pues en todos los países donde se habla esa lengua (de Estados Unidos a Australia, del Reino Unido a Sudáfrica) las aves mantienen el mismo nombre; en cambio, los nombres populares en español suelen cambiar no solo de país en país, sino de pueblo en pueblo.

[5] Aclaramos el uso de las mayúsculas y minúsculas en las especies animales: los nombres populares en español van en minúscula (uno no escribe “una Jirafa” sino “una jirafa”; en inglés se escriben con la letra inicial en mayúscula. Finalmente, los nombres científicos se escriben con dos palabras en latín; la primera, con la letra inicial en mayúscula expresa el género y la segunda, toda en minúsculas, expresa la especie).

[6] Gallardo, Robert J., “Guide to Birds of Honduras”, Edición de autor, 1ª Edición, 2014, p.236.

[7] “Cera” en español (“cere” en inglés) es una membrana que se encuentra en la parte superior del pico de algunas aves

[8] Fagan, Jesse & Komar, Oliver, “Peterson Field Guide to Birds of Northern Central America, Peterson Field Guides, 2016, p.218

[9] Gallardo, Robert J., Op. cit., p.236.

[10] Howell, Steve N.G. and Webb, Sophia “A guide to the birds of Mexico and Northern Central America”, Oxford University Press, 1995 (reimpresión 2007), p.212

[11] Preston Edwards, Ernest “The birds of Mexico and adjacent areas”, University of Texas Press, Austin, 3ra. Edición, 1998 (4ta. Reimpresión, 2005), p.186


CRÉDITOS MULTIMEDIA

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LAMPROPELTIS ABNORMA, LA MÁS BELLA FALSA CORAL DE CENTROAMÉRICA (por Pablo R. Bedrossian)

Serie REPTILES Y ANFIBIOS DE CENTROAMÉRICA     

Como argentino llegado a estas tierras morazánicas, debo confesar que una de las serpientes que más me ha impresionado es una de las falsas corales centroamericanas, la Lampropeltis abnorna. Esta culebra suele confundirse con una coral verdadera a causa del intenso color de sus anillos. El género Lampropeltis se encuentra desde el este de Canadá y casi todos los Estados Unidos hasta Venezuela, Colombia y Ecuador en Sudamérica.

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La más conocida es la Lampropeltis triangulum de la que se conocen más de 20 subespecies e incluso hay hermosos casos de albinismo[1]. En inglés se la conoce como milk snake y en español como falso coral[2]. Forma parte de la familia Colubridae, de donde deriva la palabra culebra, que incluye a casi todas las serpientes inofensivas, pues no es venenosa.

Algunas subespecies propias del sur de México y Centroamérica han sido agrupadas y elevadas recientemente a la categoría de especie[3], bajo el nombre Lampropeltis abnorma[4]. De hecho, la palabra abnorma en latín (que es el idioma de los nombres científicos) hace referencia a una desviación de tipo.

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La Lampropeltis abnorma presenta dos tipos de patrones de colores: uno bicolor, rojo y negro, y otro tricolor, rojo, negro y amarillo[5], que, en realidad, suele ser una tonalidad salmón.

HÁBITOS DE LA LAMPROPELTIS ABNORMA

Se la encuentra desde el nivel del mar hasta una altura de 1600 metros. Aunque tiene hábitos diurnos, es más frecuente encontrarla durante la noche. Se la puede encontrar en hábitats muy variados, tales como bosques, sembradíos, pastizales, cerca de arroyos o sorprendernos cruzando una carretera. McCranie cuenta que Meyer en 1969 reportó una nadando por la noche en un campo inundado. Un ejemplar juvenil que observamos aquí en Residencial Campisa, San Pedro Sula, Honduras, estaba ascendiendo entre los ladrillos de una pequeña construcción cerca del mediodía, mostrando una gran habilidad trepadora pese a ser una especie que vive en el suelo.

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Sus hábitos alimentarios son variados, pero como toda serpiente, es una especie carnívora por excelencia. Su dieta varía con su edad y su talla. Se alimenta de lagartijas, serpientes, ranas, huevos de reptiles, roedores así como aves y sus huevos.

Son ovíparas. Fitch en 1985 describió que hacen ovoposiciones de 3 a 9 huevos[6]; Kohler sostiene que la cantidad puede ser mayor, de 4 a 24, agregando que el tiempo de incubación es de dos meses[7]. Savage dice que ponen de 5 a 16 huevos, y que les toma de 35 a 50 días para llegar al nacimiento[8].

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Savage también cita un reporte de Guatemala donde se ha documentado que el Great Black Hawk (Buteogallus urubitinga, ave que en español eBird denomina Aguililla negra mayor), es depredador de este falso coral. También hallamos un artículo que lo incluye entre las presas para su alimentación reportadas en Guatemala del Herpetotheres cachinnans (Laughing falcon, también conocido popularmente como guaco), un pequeño halcón que se alimenta de serpientes[9]. Un biólogo nos comentó que en Honduras observó este mismo guaco levantar una Lampropeltis de aproximadamente un metro para llevarla a un árbol donde comerla.

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Aunque nos oponemos al uso de animales salvajes como mascotas (creemos que deben nacer, crecer, vivir y morir en libertad), mencionamos que La Lampropeltis abnorma se adapta bien al cautiverio, mientras tenga buenas condiciones de cuidado y dieta, un amplio terrario y suficiente agua.

 CÓMO DISTIGUIR ESTA FALSA CORAL DE UN VERDADERA

  1. Patrón de anillos

Comencemos con el patrón de tres colores[10]: mientras que en la Micrurus nigrocinctus, la coral verdadera más común, es el famoso RANA RANA (rojo, amarillo, negro, amarillo, rojo, amarillo, negro, amarillo), en la Lampropeltis abnorma es RNAN RNAN (rojo, negro, amarillo, negro, rojo, negro, amarillo, negro). Con frecuencia en lugar del amarillo la tonalidad es blancuzca. A veces el primer anillo blanco invade parte del negro.

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En el patrón de dos colores, desde luego, no tenemos una diferencia en la secuencia de las tonalidades de los anillos, lo que dificulta la identificación a simple vista. La diferencia que podemos señalar es que los anillos negros en la Lampropeltis abnorma suelen ir en pares y ser más anchos, acercándose más al tamaño de los rojos; en la Micrurus nigrocinctus son angostos, mucho más pequeños que los rojos.

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  1. Longitud

La Lampropeltis abonorma es más larga. Mientras que la coral verdadera mide cerca de un metro, esta falsa coral puede alcanzar el metro y medio. McCranie menciona que el ejemplar más grande que halló en Honduras medía 148 centímetros[11].

  1. Grosor y escamas del cuerpo

El cuerpo cilíndrico de la Lampropeltis abonorma es más grueso que el de la Micrurus nigrocinctus. Además, esta falsa coral tiene de 19 a 23 filas de escamas lisas a mitad del cuerpo mientras que la coral verdadera tiene 15.

  1. Anillo claro antes de los ojos

La Lampropeltis abnorma siempre tiene un anillo claro antes del ojo, la Micrurus nugrocinctus, no.

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5. Escamas entre los ojos y las fosas nasales

Hay otras diferencias más sutiles. Por ejemplo, la Micrurus nigrocinctus (coral verdadera) tiene dos escamas entre cada ojo y las fosa nasal respectiva y la Lampropeltis abnorma tres[12].

6. Otras diferencias

Consultamos a nuestro amigo, el biólogo Leonel Marineros, autor del primer libro de serpientes de Honduras. Nos explicó que una Lampropeltis abnorma en comparación con una Micrurus nigrocinctus “tiene una cola bicoloreada, la cabeza se distingue el cuello y el hocico es moderadamente más largo; en una Lampropeltis abnorma de dos colores (rojo y negro), los anillos que deberían ser amarillos se ven anaranjados; pero su mayor distinción, es un anillo amarillo (o naranja) antes del ojo”.

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ESPECIES SIMILARES

Puede confundirse con la Erythrolamprus bizona, otra especie cuya distribución va de Nicaragua a Colombia, que se considera un falso coral cuyo patrón de anillos también es RNAN RNAN. Lo mismo ocurre con la Erythrolamprus mimus, que se encuentra desde Honduras a Ecuador y Brasil.

Otra especie parecida es la Rhinobothryum bovallii, que se habita de Honduras a Colombia, Ecuador y Venezuela. La identificación en este caso es más sencilla debido a las grandes escamas negras que esta especie tiene en la cabeza.

VIDEOS

Presentamos algunos de los videos que hemos tomado de esta bella especie, todos ejemplares salvajes; nos oponemos a los animales en cautiverio.

© Pablo R. Bedrossian, 2018. Todos los derechos reservados.

 


REFERENCIAS

[1] Obviamente no es un verdadero albinismo  sino más bien un alteración de la pigmentación.

[2] Hemos encontrado que recibe otros nombres populares como coral ratonera, serpiente rey, culebra real coralillo.

[3] Por ejemplo, “The snakes of Honduras”, de James R McCranie, que es la obra más reciente y completa sobre serpientes de Honduras, que es de 2011, sigue llamando a la especie Lampropeltis triangulum; en 2015, el mismo autor ya la denomina Lampropeltis abnorma en “A checklist of the amphibians and reptiles of Honduras, with additions, comments on taxonomy, some recent taxonomic decisions, and areas of further studies needed”. Zootaxa 3931 (3): 352–386

[4] Las subespecies que se incluyeron bajo la especie Lampropeltis abnorma se conocían como Lampropeltis triangulum blanchardi (península de Yucatán, México), Lampropeltis triangulum oligozona (Chiapas, México y sudeste de Guatemala), Lampropeltis triangulum abnorma (centro y norte de Guatemala, sur de Belice), la Lampropeltis triangulum hondurensis (zona norte de Honduras, Nicaragua y noreste de Costa Rica) y Lampropeltis triangulum stuarti, (zona sudoccidental de Guatemala, El Salvador, sur de Honduras y noroeste y centro de Costa Rica), esto según la base de datos: http://reptile-database.reptarium.cz/species?genus=Lampropeltis&species=abnorma&search_param=%28%28genus%3D%27lampropeltis%27%29%29 y “Reptiles de Centroamérica”, de G. Köhler.

[5] Marineros, Leonel, “Guía de las serpientes de Honduras”, p.32, Edición de autor auspiciada por la Dirección General de Biodiversidad (DiBio), Secretaría de Recursos Naturales y Ambiente, SERNA), Tegucigalpa, Honduras, 2000, p.80-81

[6] McCranie, James R., “The snakes of Honduras”, Society for the study of amphibians and reptiles, 2011, p.136

[7] Köhler, Gunther, “Reptiles de Centroamérica”, Herpeton, Verlag Elke Köhler, Offenbach, Alemania, 2003, p.222

[8] Savage, Jay M., “The amphibians and reptiles of Costa Rica”, The University of Chicago Press, 2002, p.666

[9] Costa Caldeira, Henrique, Lopes, Leonardo Esteves, Marçal, Bráulio de Freitas y Zorzin, Giancarlo, “The reptile hunter’s menu: A review of the prey species of Laughing Falcons, Herpetotheres cachinnans (Aves: Falconiformes)”, North-Western Journal of Zoology 10 (2), 2014 p.448

[10] Todos los ejemplares que ha visto el autor de esta nota son de tres colores.

[11] McCranie, James R., Op. cit., p.132

[12] McCranie, James R., Op. cit., p.36


AGRADECIMIENTOS

Al biólogo Leonel Marineros por su revisión, sugerencias y aportes a este artículo. Leonel Marineros es autor de “Guía de las serpientes de Honduras” y coautor de “Conociendo las serpientes venenosas de Honduras”. Sus contribuciones al cuidado y difusión de la biodiversidad hondureña son ampliamente conocidas y su generosidad en cada ocasión que lo he consultado ha sido extraordinaria. ¡Gracias, Leonel, por tu amistad!

A James Adams, del Pico Bonito Lodge de Honduras, por permitirnos utilizar la fotografía de la Lampropeltis abnorma de patrón bicolor. Sus continuos hallazgos en Pico Bonito son fascinantes.


CRÉDITOS MULTIMEDIA

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BIBLIOGRAFÍA

Bedrossian, Pablo “Serpientes de Residencial Campisa”, Edición de autor, San Pedro Sula, Honduras, 2012

Köhler, Gunther, “Reptiles de Centroamérica”, Herpeton, Verlag Elke Köhler, Offenbach, Alemania, 2003

Marineros, Leonel, “Guía de las serpientes de Honduras”, Edición de autor auspiciada por la Dirección General de Biodiversidad (DiBio), Secretaría de Recursos Naturales y Ambiente, SERNA), Tegucigalpa, Honduras, 2000

Marineros, Leonel, Porras Orellana, Jorge, Espinal, Mario, Mora, José, Valdés Orellana, Leonardo, “Conociendo las serpientes venenosas de Honduras”, Heliconia Ideas y Publicaciones, Honduras, 2012

McCranie, James R., “The snakes of Honduras”, Society for the study of amphibians and reptiles, 2011

Savage, Jay M., “The amphibians and reptiles of Costa Rica”, The University of Chicago Press, 2002

 

EL EDIFICIO ART DECO DE JOSÉ M. MORENO 122 Y OTRAS OBRAS DE ALEJANDRO J. VARANGOT (por Pablo R. Bedrossian)

Serie “GRANDES EDIFICIOS DE BUENOS AIRES”

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La Argentina siempre consideró a Europa como un espejo en el cual reflejarse. Entonces, así como a principios de siglo dio una ferviente bienvenida al Art Nouveau, tres décadas después recibió con sumo beneplácito al Art Déco, cuyo alcance se había extendido también a las grandes urbes de Estados Unidos.

Los cines y teatros porteños fueron los primeros en elegir el Art Déco para vestirse de gala. Luego lo adoptaron bancos, fábricas, mercados y comercios, edificios y viviendas, configurando una nueva metrópolis donde las sensuales curvas del Art Nouveau convivían con las figuras simétricas del Art Déco[1].

Data de 1936 una de las obras Art Déco más curiosas de Buenos Aires, ubicada en José María Moreno 122, barrio de Caballito, frente a lo que hoy es el Instituto Universitario de la Policía Federal Argentina.

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Rodeado de edificios de líneas rectas levantados mucho después, esta construcción de seis pisos emerge con una fachada muy original definida como “puro juego de polleras, collares y tocado hecho de estrías y esferas”[2].

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Vale la pena detenerse a admirarla. En el segundo y tercer piso hay listones verticales de diverso tamaño que producen una sensación de ondulación y, hacia el centro, dos filas de discos que se van reduciendo de tamaño a medida que ascienden. Un diseño parecido se observa en el sexto piso que se continúa en su curiosa torre.

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Precisamente, esa suerte de torre poliédrica es quizás su detalle más llamativo. Se la observa aún desde la concurrida esquina de las avenidas José María Moreno y Rivadavia, ubicada a unos 150 metros. Este curioso remate, al observar el edificio de frente, nos recuerda vagamente las pirámides mayas de Tikal, en Guatemala, que algunos habrán visto en la primera película de la Guerra de las Galaxias.

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El experto Mario Sabugo -cita el historiador Germinal Nogués- afirma que los discos de la fachada “se expanden y multiplican en las ciento sesenta y cuatro esferas de cemento armado que, dispuestas sobre sus diversos diámetros acompañan el carácter ascendente de la composición”[3]. Todos estos detalles Art Déco sugieren poder, elegancia y movimiento.

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 ACERCA DE ALEJANDRO J. VARANGOT, SU CREADOR

Entre los cultores más destacados del Art Déco en Argentina se encuentran los arquitectos Alejandro Virasoro y los hermanos Andrés y Jorge Kálnay.  Sin embargo, el edificio de José M. Moreno 122 proviene de un ingeniero, Alejandro J. Varangot, quien es conocido por algunas de sus obras.

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Su edificio más importante es el Edificio Antonio Pini, ubicado en Diagonal Norte Roque Sáenz Peña 875/99, esquina Sarmiento, ubicado en el barrio porteño de San Nicolás, que es lo mismo que decir pleno Centro.

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La entrada se ubica en una esquina triangular en la cual Varangot ubicó dos enormes águilas, que sirven de ménsulas. En el blog del historiador Alejandro Machado, Laura Varangot, nieta del creador del edificio, dejó un comentario con un detalle muy interesante: “Si se observa sobre las figuras de las dos águilas, en el centro, hay un relieve de una cara con melena de león. Esa era la cara de mi abuelo, o sea, la firma de su magnífica obra”[4]. Este detalle se ve en el balcón del segundo piso.

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De paso, todos los artículos de Alejandro Machado son excelentes y a los amantes de Buenos Aires recomiendo seguir su blog.

Otra curiosa obra de Varangot es el Mausoleo Social del Centro Gallego[5], hoy conocido como Panteón Social, de estilo románico, ubicado en el Cementerio de la Chacarita, calle Nº 33 y 50. Hay datos interesantes de esta obra, proporcionados por Hernán Vizzari, quien se ha dedicado a estudiar el patrimonio funerario porteño, que Miguel Jurado ha recogido en una nota periodística: “Este edificio es de 1929 y está inspirado en la Colegiata de Santa María del Sar de Santiago de Compostela. Tiene gárgolas con los escudos de las provincias gallegas. Además, cuando se puso la piedra fundamental, enterraron cuatro cofres con tierras de Pontevedra, La Coruña, Lugo y Orense”[6].

En la Plaza Almagro, ubicada en el corazón del barrio homónimo, frente al bajorrelieve de El Fauno[7], creado por César Sforza y adquirido e inaugurado por la desaparecida Municipalidad de Buenos Aires, se encuentra “Monumento a la Bandera de la Plaza Almagro”, diseñado por Varangot. Consiste en un alto mástil sobre cuya base se apoyan dos águilas de bronce de grandes alas. La forma geométrica de las aves es propia del Art Déco. La obra fue inaugurada el 18 de noviembre de 1938 y las águilas fueron realizadas gracias a una colecta vecinal[8].

Finalmente, identificamos una obra más suya, el edificio de Guido 1725, en Barrio Norte. Estas obras nos recuerdan que los porteños somos deudores creadores como el Ingeniero Alejandro J. Varangot, que han hecho de Buenos Aires, una de las ciudades más lindas y diversas del mundo.

© Pablo R. Bedrossian, 2017. Todos los derechos reservados.


ALGUNAS IMÁGENES ADICIONALES DEL EDIFICIO DE JOSÉ MARÍA MORENO 122

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BONUS: QUÉ ES EL ART DÉCO

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Con el Art Déco sucede algo curioso: se lo reconoce a simple vista, pero cuesta definirlo. Por ejemplo, Jonathan Glacey en su “Historia de la Arquitectura”, prologada nada menos que por Norman Foster, dice que “se caracteriza por la utilización de materiales lujosos, motivos estilizados y formas modernas”[1]. Podríamos decir que ofrece una definición indefinida

La mayoría de los expertos fija como punto de inicio del Art Déco a la Exposición Universal de las Artes, celebrada en París en 1925. Se manifestó allí en diferentes expresiones artísticas, tales como el diseño gráfico y textil, los objetos decorativos, la pintura, la escultura y la arquitectura.

Para entender su nacimiento corramos las agujas un poco más atrás. A fines del siglo XIX impactó en Europa un innovador movimiento artístico que recibió nombres diversos según la forma y el país donde se desarrollara: Art Nouveau (Francia), Jugendstil (Alemania), Sezession (Austria), Modernismo (España), Liberty (Italia). Este movimiento rompiendo con el academicismo dominante, intentaba llevar el arte a todas las cosas y personas.  De todos ellos, el más extendido fue el Art Nouveau. Se caracterizaba por el uso profuso (a veces también confuso y difuso) de un elevado número de elementos naturales, generalmente florales, delgados, alargados y entrelazados mediante líneas curvas, junto a la inclusión de imágenes femeninas etéreas con abundantes pliegues en sus ropas y ondas en sus cabellos. Pura sensualidad y sensualidad pura.

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El Art Déco llegó para superar el Art Nouveau, reduciendo la cantidad de detalles y simplificando el trazo de las líneas. Sus diseños eran mucho más geométricos. Sin prescindir de la belleza, se podría decir que aplicó la fórmula “menos es más” sobre el estilo anterior. Se extendió más allá de Europa, apoyado en la idea de la simetría y proponiendo diseños más anchos y menos abigarrados, que comunicaban al mismo tiempo elegancia y solidez. Un buen ejemplo serían los rascacielos de New York, como el Edificio Chrysler y el Empire State.

Más allá de nuestras especulaciones, todos los expertos están de acuerdo en aceptar que el Art Déco fue el puente entre el academicismo y el eclecticismo dominantes en la Vieja Europa y el racionalismo que cobraría auge a mediados del siglo XX.

Entre las características fácilmente observables de Art Déco, encontramos:

  • Preferencia por las formas piramidales (evidenciado, por ejemplo, en los rascacielos neoyorquinos o en los detalles ornamentales de muchos edificios)
  • La geometrización de las formas, incluyendo zigzags, espirales, rectas, guirnaldas, líneas onduladas.
  • Relieves en las superficies planas, creando texturas y juegos de luces y sombras

Resumiendo, la estética de cualquier diseño Art Déco comparado con uno Art Nouveau, no importa el campo en el que se realice, es más sencilla, geométrica, simétrica, sólida y “limpia”. Fue un avance de la razón frente a la sensualidad del fin de siglo europeo, sirviendo de precedente al racionalismo que lo sucedió.

© Pablo R. Bedrossian, 2017. Todos los derechos reservados.


REFERENCIAS

[1] Años después se renunciaría a la ostentación y al refinamiento para dar lugar a la sobriedad del racionalismo.

[2] Böhm, Mimi, Grementieri, Fabio (texto) y Verstraeten, Xavier (fotografía), “Buenos Aires, Art Déco y Racionalismo”, Ediciones Xavier Verstraeten, Buenos Aires, Argentina, 2008, p.192.

[3] Nogués, Germinal, “Buenos Aires Ciudad Secreta”, Editorial Sudamericana, Buenos Aires, Argentina, 2004

[4] Machado, Alejandro, http://fotosbaires.blogspot.com/2011/10/una-de-las-maravillas-arquitectonicas.html

[5] Galicia, Revista del Centro Gallego, Año XVII, nº198, junio 1929, p.7

[6] Jurado, Miguel, “En la ciudad de los muertos”, Clarín Digital, https://www.clarin.com/ciudades/Ciudad-Muertos_0_B1kb6POpwXg.html

[7] Gutiérrez, Nicolás Gabriel, “Mármol y Bronce, esculturas de la Ciudad de Buenos Aires”, Olmo Ediciones, Buenos Aires, Argentina, 2015, p.24

[8] Ierardo, Esteban y Navarro, Laura, “Buenos Aires Desconocida” https://www.facebook.com/buenosairesdesconocida/photos/a.118050948343486.23666.117908258357755/403049713176940


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REFERENCIAS

[1] Glacey, Jonathan, “Historia de la Arquitectura”, Editorial La Isla, Buenos Aires y Barcelona, 2001, p.160


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MÁS ARTÍCULOS DE LA SERIE “GRANDES EDIFICIOS DE BUENOS AIRES”


CÓMO VISITAR LAS RUINAS MAYAS DE COPÁN (por Pablo R. Bedrossian)

En el extremo occidental de Honduras, a muy pocos kilómetros de la frontera con Guatemala, se encuentran las maravillosas ruinas mayas de Copán, declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1980. A pesar del paso de los siglos, y gracias al abnegado trabajo de numerosos expertos, han recuperado buena parte de su esplendor. Visitarlas es una experiencia extraordinaria pues contienen las esculturas más importantes del mundo maya.

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Iglesia Católica frente al Parque Central de Copán Ruinas

El punto de partida para la visita es uno de los pueblos de arquitectura colonial más bonitos de Honduras, llamado Copán Ruinas. Se llega hasta él desde San Pedro Sula, tomando la carretera a Occidente. Tras recorrer unos 100 km, al llegar a La Entrada, un centro urbano de gran actividad comercial, se gira a la derecha. Luego de unos pocos kilómetros la ruta comienza a ascender entre hermosos cerros cubiertos de vegetación. Desde La Entrada hay unos 80 km hasta Copán Ruinas, que está ubicada a unos 1000 m sobre el nivel del mar. También se puede llegar desde Guatemala, cruzando por El Florido, la frontera que separa ambos países, ubicada a sólo 10 km del pueblo.

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Típica callecita empedrada del pueblo

Copán Ruinas cuenta con un pequeño museo frente al Parque Central que se puede visitar utilizando la misma entrada del acceso a las ruinas, además de pintorescos cafés y restaurantes, y su famosa Calle de los Artesanos, un mercadillo al aire libre de una cuadra, muy visitado los turistas.

UNA BREVE INTRODUCCIÓN AL MUNDO MAYA DE COPÁN

Cuando los españoles llegaron a América encontraron despobladas las grandes ciudades de los mayas. Sus descendientes vivían dispersos en pequeñas poblaciones rurales, en el sur del actual México -desde Yucatán hasta Chiapas-, Belice, Guatemala y el occidente de Honduras. La razón del abandono de las ciudades sigue siendo un misterio. Al formular conjeturas acerca del colapso maya, algunos hablan de epidemias, otros de una gran hambruna, y hay quienes postulan teorías políticas y religiosas.

La historia de la civilización maya se divide en tres periodos: preclásico (del 1,500 a.C. al 250 d.C.), clásico (del 250 d.C. al 900 d.C.) y posclásico (luego del 900 d.C.). El periodo clásico marcó su apogeo; se desarrollaron ciudades-estado y se adquirieron conocimientos astronómicos que permitieron predecir las estaciones y establecer los periodos de siembra y de cosecha. El periodo posclásico se inicia con el repentino abandono de las ciudades.

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Estructura 16, la pirámide bajo la cual está enterrado el templo Rosalila. Delante, vista parcial de la Plaza Occidental de la Acrópolis de Copán

Si bien se cree que Copán fue habitada desde el año 1400 a.C., adquiere su esplendor a partir de K’inich Yax K’uk’ Mo’, fundador de la dinastía real, que gobernó desde el 426 al 437 d.C.. Este personaje clave en la historia de esta ciudad-estado curiosamente es representado con aros alrededor de los ojos, como si fueran nuestros modernos anteojos. Estudios genéticos sugieren que era originario de Caracol, Belice, y se cree que recibió su poder de las autoridades que gobernaban entonces desde Teotihuacán, México. Basados en la interpretación de los glifos y las imágenes en bajorrelieve del Altar Q, un enorme bloque rectangular de piedra labrada, la dinastía tuvo 16 reyes que gobernaron del 426 hasta probablemente el 810 d.C., cuando Copán fue abandonada.

Hay tres ejes a través de los cuales giraban las sociedades mayas: el poder militar (los gobernantes eran representados como guerreros), una religiosidad alimentada por un sistema de creencias en fuerzas sobrenaturales y un más allá, y la agricultura, cuya base era el maíz.  Los mayas conocían el cero, medían el tiempo, tenían un sistema de escritura y el poder político y religioso estaba en manos de una élite gobernante.

1. LLEGANDO AL PARQUE ARQUEOLÓGICO

A 1,5 km del Copán Ruinas está el Parque Arqueológico Ruinas de Copán. Desde el pueblo se puede caminando o en mototaxi.

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Las mototaxis, también conocidas como tuk tuk, son el transporte más común y económico

Se debe comprar la entrada en las oficinas; uno puede adquirir la entrada al Parque Arqueológico, y, pagando un monto adicional, comprar la entrada para visitar los túneles y/o el Museo, que es digno de admirarse. También se puede contratar servicio de guía para individuos o grupos. En la recepción hay una maqueta de gran tamaño que muestra los lugares a visitar.

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Maqueta del Parque Arqueológico frente a la ventanilla donde se compran las entradas

2. EL CAMINO HASTA EL CONTROL DE ACCESO

Desde las oficinas hay que caminar unos 200 metros hasta el control de acceso. En el trayecto uno puede encontrar un amplio número de aves. Las más notables son las espectaculares guacamayas rojas (Ara macao) y las oropéndolas de Montezuma o Moctezuma (Psarocolius montezuma). También pueden observarse con facilidad unos pequeños mamíferos, conocidos popularmente como guatuzas (Dasyprocta punctata).

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Ara macao, la popular guacamaya roja

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Psarocolius montenzuma, más conocida como oropéndola de Montezuma

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Dasyprocta punctata, cuyo nombre popular es guatuza

3. ESTRUCTURA 4: UNA PIRÁMIDE ESCALONADA

Una vez cruzado el control de acceso y avanzando en línea recta, observamos una pirámide escalonada de cuatro niveles, denominada Estructura 4. Por su reducida altura puede ascenderse con facilidad, y aprovechar que ocupa el centro de la Gran Plaza para utilizarla como excelente mirador. Fue levantada alrededor del año 770 d.C. por el 16º gobernante de Copán, Yax Pasaj Chan Yopaat. Enterradas debajo de ella se encuentran estructuras erigidas por 18 Conejo (Gobernante 13), Humo Jaguar (Gobernante 12) y Petate en la Cabeza (Gobernante 2)[1].

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Estructura 4

4. LA PLAZA DE LAS ESTELAS

A la izquierda de la Estructura 4, en la zona conocida como Plaza del Sol, se ubican las más bellas producciones de Copán, las esculturas conocidas como estelas.

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Vista parcial del sector de la Plaza del Sol o Mayor, llamada Plaza de las Estelas

La palabra latina stela, que proviene del griego stéle, describe una piedra colocada verticalmente en el suelo que contiene inscripciones. Aunque originalmente se sugirió que quizás representaban deidades, hoy se sabe que los magníficos monolitos de Copán representan a gobernantes de la dinastía del periodo clásico. Las estelas se acompañan de glifos, un tipo de escritura grabada hecha a base de imágenes, que no representan sonidos sino ideas[2]. Gracias al trabajo de diversos investigadores se ha podido descifrar buena parte de la escritura maya, y en las estelas se pueden identificar nombres, fechas y detalles.

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Vista de la cabeza con tocado real de la Estela H, correspondiente al Gobernante 13, Waxaklajun Ub’aah K’awiil, más conocido como 18 Conejo, del año 730 d.C.

En cuanto a su fabricación, la toba volcánica de la zona, un tipo de roca porosa y maleable, facilitó el trabajo de los escultores copanecos. Para instalarlas, esculpían debajo una espiga lisa de la mitad del tamaño del volumen tallado, que hundían en el suelo; al mismo tiempo apoyaban el resto de la pieza sobre un soporte en la superficie garantizando su plena estabilidad[3]. Una vez terminadas las esculturas se las pintaba de rojo. Además, si se observa alrededor de la Plaza del Sol se verá que está flanqueada por graderías.

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Tres altares y una estela

5. LA ESTELA A

Aproximémonos a la estela más cercana, identificada como Estela A.

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Estela A, año 731 d.C.

Es la más famosa del Parque Arqueológico por la excelente conservación de su cabeza. La original ha sido protegida bajo techo en el museo del parque; la que observamos es una réplica fiel. El gobernante representado en alto relieve es el Gobernante 13, Waxaklajun Ub’aah K’awiil (695-738 d.C.), más conocido como 18 Conejo, y en sus glifos puede leerse su fecha en el sistema maya, correspondiente al año 731 d.C..

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Estela A, detalle de la cabeza

Su rostro trasmite serenidad. Por encima de cabeza luce diferentes elementos que forman una suerte de tocado, entre los que se destaca el petate, un tejido de fibras vegetales que se entrecruzan formando ángulos rectos. Tiene las manos pequeñas y refinados detalles de la vestimenta a la altura de la cintura.

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Estela A, detalle de la vestimenta a la altura de la cintura

 6. LA ESTELA 4

Muy cerca de la Estela A se encuentra la Estela 4, que también representa al Gobernante 13, No nos sorprende que corresponda al mismo individuo debido a que mayor parte de las estelas de la Gran Plaza, el sector conocido como Plaza de Sol lo representan.

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Estela 4, año 726 d.C.

El final de 18 Conejo fue trágico. Fue capturado por K’ak’ Tiliw Chan Yopaat, gobernante de Quiriguá, reino vasallo de Copán, ubicado cerca del Lago Izabal de Guatemala. Este gobernante hizo decapitar al anciano rey copaneco en un acto público, logrando la independencia de Quiriguá.

 7. OTRAS ESTELAS

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Estela B, 731 d.C.

Hay que detenerse en cada una de las estelas de la Plaza del Sol para admirar la máxima expresión de la escultura maya en alto relieve. Tanto la Estela B, del año 731 d.C., la Estela C del año 730 d.C. (que conserva restos de su pintura rojiza), la Estela D, del año 736 d.C., la Estela F del año 721 d.C., y la Estela H, del año 730 d.C. representan también a Waxaklajun Ub’aah K’awiil, 18 Conejo. Si bien su estado de conservación varía y se intenta preservarlas de las inclemencias del tiempo con pequeños techos, se advierte la mano maestra de los escultores copanecos y sirven para develar la historia a través de sus glifos.

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Estela C, año 730 d.C.; obsérvese la barba

Aunque luego se han hallado más variantes, a principios del siglo XX un investigador dividió en tres grupos las estelas: las que tienen inscripciones jeroglíficas en los cuatro lados (ninguna de las mencionadas), las que tienen inscripciones en tres lados y una figura en el cuarto, y las que tienen inscripciones en dos lados opuestos, con representaciones figurativas en los otros dos[4]. La Estela C es la única que tiene imágenes en dos de sus caras de 18 Conejo, en una como joven (al lado este) y otro como viejo (lado oeste), viendo la salida y la puesta del sol.

Se cree que a través de estas estelas el Gobernante 13 estaba ligándose con sus ancestros. Se sabe que había ritos de sangre que se realizaban bajo trance, vinculados con este culto a los antepasados, pero no debemos descartar la intencionalidad política de exhibir a través de estos monumentos su gloria y poderío.

8. ALTARES

Delante de las estelas suele haber altares de piedra. Veamos algunos que se destacan.

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Estela F, del año 721 d.C., con su altar adelante

  • El Altar de la Estela D: El witz, un saurio mitológico

Este enorme altar triangular representa el witz, un saurio mitológico. Se representa en esta piedra con dos cabezas, en referencia al ciclo de la vida y de la muerte, tan importante en el mundo maya: la cabeza del lado norte es la viviente y la del lado sur es la muerta.

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El witz, saurio mitológico maya, delante de la Estela D

  • El Altar de la Estela C: la tortuga

Este altar representa una tortuga de dos cabezas. Los mayas creían que la tierra era el caparazón de una tortuga gigante, nadando en el océano cósmico. “Los hijos míticos del dios del Maíz (Yax B‘ahlam y Ju‘n Ajaw) abrieron el cascarón de la tortuga, permitiendo así escapar del inframundo al dios del Maíz. Este mito es la metáfora primaria para la salida del maíz cada año en la milpa[5].

  • El Altar G1: La serpiente emplumada

Este altar junto a otros dos (denominados G2 y G3) representa serpientes emplumadas de visión. En la mitología maya sirven de vasos comunicantes entre la tierra y el mundo sobrenatural, entre el rey y su fuente de poder, proveniente de sus dioses y sus antepasados. En el Altar G1, dedicado en el año 800 d.C, se observan dos cabezas de la serpiente emplumada, una encarnada (lado este) y otra descarnada (lado oeste). Se cree que tiene un significado astronómico, representando al planeta Venus viajando a través de su elipse[6].

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Altar G1, del año 800 d.C.

9. EL CAMPO DE PELOTA

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Tenemos que volver sobre nuestros pasos y cruzar por detrás la Estructura 4, aquella a la que ascendimos tras pasar el punto de acceso.

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Vista de la Estructura 4 desde el Altar G1

En el camino pueden verse algunas estelas y monumentos, pero nos interesa centrarnos en dos edificios paralelos utilizados para el juego de pelota. Ambos poseen explanadas en declive, una frente a la otra, que caen en un patio central cubierto por gramilla.

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Vista del Campo de Pelota viniendo desde la Plaza de las Estelas; cubierta por un toldo se ve detrás a la izquierda la Escalinata de los Jeroglíficos y más atrás, en el centro, la Estructura 11

Se cree que las llamativas cabezas de guacamayas empotradas en lo alto de los muros de los edificios contrapuestos servían para anotar los tantos. El campo de pelota de Copán es uno de los dos mejores conservados en el mundo[7].

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Una de las cabezas de guacamaya que ornamentan el Campo de Pelota

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Vista superior de uno de los edificios del Campo de Pelota con visión frontal de una cabeza de guacamaya

Poco se sabe de las reglas del juego; sólo se sabe que se utilizaba una pelota de hule que debía ser impulsada solamente con los codos, la cadera o los muslos, que se hacía rebotar en las rampas. También se ignora si la víctima del sacrificio que se realizaba al finalizar el partido era el capitán del equipo ganador o del perdedor, debido a que el juego tenía un alto valor ceremonial religioso.

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Campo de Pelota: Vista de uno de los edificios desde el edificio opuesto

El juego de pelota está mencionado en el Popol Vuh, un libro de alto valor espiritual para los mayas k’iche’, y su campo de juego tiene representaciones míticas: las pendientes de los edificios son alusiones al cielo (las montañas y volcanes sagrados), el patio central de césped a Xibalba o inframundo (los barrancos y cuevas), y a la tierra (donde habita el hombre)[8]. El diseño del campo de pelota une todos los elementos sagrados de los mayas en un único elemento arquitectónico.

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El mismo edificio del Campo de Pelota, visto desde otro ángulo

10. ESCALINATA DE LOS JEROGLÍFICOS

La Estructura 26 es famosa por su magnífica escalinata cubierta de glifos. Esta pirámide cubierta por un enorme techo de lona para preservar las inscripciones cuenta con 64 escalones. En ellos hay inscritos asuntos y rituales bélicos. Se ha traducido más del 70% del texto, que informa sobre los éxitos de los gobernantes 7 al 15 de la dinastía que rigió el destino de Copán durante el periodo clásico. Aunque se nombra al fundador K’inich Yax K’uk’ Mo’, la escalinata concede un importantísimo lugar a K’ahk’ Uti’ Ha’ K’awiil, el Gobernante 12, quien gobernó desde el 628 d.C. al 695 d.C., cuya tumba se encuentra dentro de la pirámide[9].

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Escalinata de los Jeroglíficos, vista frontal, tomada desde su base

Se cree que la escalinata se construyó en dos etapas: la primera, por parte del Gobernante 13, nuestro ya conocido Waxaklajun Ub’aah K’awiil, 18 Conejo, como una ofrenda al Gobernante 12, cubriendo la estructura anterior que servía de tumba y templo ancestral. Pero, como también aparece inscrito el conflicto con Quiriguá, donde fue decapitado el Gobernante 13, se cree que hubo una segunda etapa donde K’ahk’ Yipyaj Chan K’awiil, el Gobernante 15 (quien manejó Copán de 749 d.C. a 763 d.C.), tras el corto reinado del Gobernante 14, completó la obra. La última fecha de dedicación de la pirámide que aparece es el 8 de mayo del año 755 d.C.[10].

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Glifos en las gradas; se observa el deterioro de los grabados sobre la piedra debido al paso del tiempo y las inclemencias de la naturaleza

11. ESTELA N

Delante de la Escalinata de los Jeroglficos se encuentra la Estela N, donde aparece representado K’ahk’ Yipyaj Chan K’awiil. Fue levantada en 761 d.C.

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Estela N, del año 761 d.C.

Está dentro del área protegida por el techo de lona y enfrente suyo hay bancas hechas con troncos de madera. No se ha dilucidado el contenido de su escritura pero hace referencias a eventos rituales en el futuro[11]. Acompañando a la estela, se encuentra el respectivo altar.

12. ACRÓPOLIS

033-dsc05111Si miramos de frente a la Escalinata de los Jeroglíficos, a nuestra derecha comienza lo que se conoce como la Acrópolis de Copán, un conjunto de majestuosos edificios piramidales que encierran dos plazas, conocidas como Plaza Occidental y Plaza Oriental. Para entrar debemos dirigirnos en dirección opuesta a la escalinata hasta el otro lado de terreno, teniendo a nuestra izquierda la Estructura 11.

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Vista parcial de la Estructura 11. Los árboles han crecido entre las piedras.

Al llegar encontraremos un enorme árbol de guanacaste (Enterolobium cyclocarpum), que algunos confunden con una ceiba.

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En el centro, el altísimo guanacaste; detrás del árbol se ve el Campo de Pelota y a la derecha la Escalinata de los Jeroglíficos. Delante se ve la entrada al camino que vamos a recorrer

Subiendo unos escalones de tierra, yendo hacia a la izquierda hay una escalera para ascender a la Estructura 11, pero recomendamos no desviarse y continuar avanzando en línea recta. A nuestra izquierda aparecerá la Plaza Occidental.

13. LA PLAZA OCCIDENTAL Y EL ALTAR Q

Al ingresar a la Plaza Occidental encontramos la otra cara de la Estructura 11.

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Vista sur de la Estructura 11

En ella encontramos un interesante altorrelieve de Ik, el dios maya de la lluvia.

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Ik, el dios maya de la lluvia, alto relieve con glifos debajo. Obsérvese la posición de las piernas.

También encontramos la Estela P, dedicada en el año 623 d.C., que representa a K’ak’ Chan Yopaat, Humo Serpiente, el Gobernante 11. Aunque fue colocada allí, se sabe que es su emplazamiento original.

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Estela P, vista parcial

Pero lo más relevante se encuentra al fondo de la Plaza Occidental. Nos referimos al Altar Q, dedicado en el año 776 d.C.. Esta piedra tallada que mide 1,85 metros de cada lado y 1,22 metros de alto es probablemente el monumento copaneco de mayor valor informativo. A lo largo de sus cuatro lados muestra la secuencia de los dieciséis gobernantes de la dinastía que condujo al pueblo durante el periodo clásico, y en su cara superior testimonia hechos históricos protagonizados por ellos. La que vemos es una réplica fiel. La original se puede admirar en el museo del Parque.

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Vista de una de las caras del Altar Q

Es muy interesante ver la sucesión dinástica y la resolución artística: en una de las caras -donde empieza y a la vez termina la serie de reyes- el primer gobernante, K’inich Yax K’uk’ Mo’ le entrega una antorcha encendida a Yax Pasaj Chan Yopaat, quien ostentó el poder del año 763 d.C. al 810 d.C.. El natural corolario es que el Altar Q tiene como finalidad legitimar el origen real de quien terminaría siendo el último monarca de Copán.

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Vista del Altar Q donde el primer gobernante, K’inich Yax K’uk’ Mo’ entrega una antorcha encendida a Yax Pasaj Chan Yopaat, Gobernante 16

El resto de los gobernantes aparece sentado, con una antorcha apagada en la mano; debajo de cada uno está el glifo que lo nombra. El pase de las antorchas y el fuego de unos a otros era símbolo de la transferencia de poder[12].

Las inscripciones jeroglíficas de la cara superior cuentan la historia del primer gobernante de Copán. Allí se menciona la fecha de la ceremonia donde fue investido de poder, probablemente realizada en Teotihuacán, México el 6 de septiembre de 426 d.C.. También se cuenta que tres días después se elevó su rango, adquiriendo el nombre real de K’inich Yax K’uk’ Mo’. Cinco meses después llegó a Uxwitik, el antiguo nombre de Copán, para establecer un nuevo régimen político y social. También contienen la fecha del altar, dedicado 340 años más tarde, por Yax Pasaj Chan Yopaat.

14. LA ESTRUCTURA 16

Detrás del Altar Q se erige imponente la construcción más alta de Copán, conocida como Estructura 16, o más correctamente, Estructura 10L-16. Está ubicada entre la Plaza Oriental y la Plaza Occidental en el corazón de la Acrópolis. A lo largo de nuestras visitas hemos visto el resultado del arduo trabajo de los arqueólogos para devolver a este edificio la gloria perdida. Fue la última pirámide levantada por los indígenas copanecos, y se asienta sobre construcciones anteriores.

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Estuctura 16 vista desde la Plaza o Patio Occidental. Debajo de esta pirámide se encuentra el templo Rosalila

Era costumbre entre los mayas construir en capas. En Copán se demolían parcialmente los viejos edificios, se los rellenaba de desechos y escombros y, sobre ellos, se levantaban nuevas construcciones. Pero en la Estructura 16 se presenta una importante excepción. Debajo de ella se encontró casi intacto el templo Rosalila. Los albañiles mayas lo cubrieron primero con una gruesa capa de estuco blanco y luego con barro, antes de proceder a la construcción de la última pirámide. Algunas breves secciones de este santuario enterrado se pueden observar visitando los túneles. Si no, una magnífica réplica a tamaño real ocupa el centro del Museo de Escultura de Copán que está muy cerca de la entrada[13].

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Vista de un mascarón en el templo Rosalila que se observa durante la visita a los túneles

A su vez, Rosalila fue erigido sobre otras tres sucesivas construcciones, denominadas Margarita, Yehmal y, debajo de las otras, Hunal, que corresponde al tiempo de K’inich Yax K’uk’ Mo’, el fundador de la dinastía. Allí se ha descubierto una tumba conteniendo los restos del primer gobernante y la de una mujer que se presume que era su esposa.

15. EL CEMENTERIO

Ascendiendo y dejando atrás la Estructura 16 por el lado sur contemplamos la zona denominada El Cementerio, que fue el sitio de la residencia del rey. Si bien tiene algunos detalles interesantes, es suficiente observar los restos de la zona desde lo alto, para luego continuar hasta una escalera que nos lleva a nuestro siguiente hito de la visita.

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Vista panorámica del área conocida como El Cementerio, que no se debe confundir con el vecino complejo llamado Las sepulturas

  1. ESTRUCTURA 18 Y PLAZA ORIENTAL DE LA ACRÓPOLIS

Tras ascender la escalera observamos la entrada a la tumba que se cree que perteneció al último gobernante de Copán, Yax Pasaj Chan Yopaat, muerto en el año 810 d.C. Está ubicada en el lado sudeste de la Acrópolis, en la Estructura 18.

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Identificación de la tumba de Yax Pasaj Chan Yopaat. A la izquierda se observa el camino por el cual veníamos, en la zona llamada El Cementerio.

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Ingreso a la tumba de Yax Pasaj Chan Yopaat. No está abierta al público.

Las Estructuras 18 y los Templos 20 y 21, muy cercanas entre sí, fueron seriamente dañadas por la erosión fluvial y el curso del río Copán. Aunque su cauce ya fue desviado, las secciones más importantes de estos edificios se han perdido para siempre.

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Vista del camino que estamos recorriendo. A la izquierda se ve algo de la Estructura 18. A la derecha el valle y al fondo las montañas

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Avanzamos en nuestro camino pasando la Estructura 18. Giramos hacia atrás y miramos a nuestra derecha donde se ve el corte abrupto de la construcción debido al daño producido por el río. Si el río no hubiera sido desviado, las bases se hubieran socavado y las estructuras derrumbado.

Recorra el camino a lo largo del remanente de estas estructuras. Primero observe a su derecha: verá el valle, quizás pueda divisar algo del río; más allá se ven las verdes montañas.

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Vista del valle y las montañas, tomadas desde una zona más alta. En el ángulo inferior derecho se ve algo del camino que venimos recorriendo.

Luego gire, camine y bordee la Plaza Oriental. Observe lo que parece una suerte de anfiteatro.

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Vista de la Plaza o Patio Oriental; a la izquierda, aunque no se ve, está la Estructura 16 y detrás nuestro, la Estructura 18, desde la cual venimos avanzando.

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Descendemos por las gradas para observar más de cerca a Plaza Oriental. Enfrente, el templo asentado sobre la Estructura 22. Note el árbol que ha crecido sobre la la piedra.

Tome asiento y descanse. Imagine por un momento allí las grandes celebraciones donde los gobernantes entraban ataviados con sus coloridos atuendos reales, con plumas, pieles, jades y conchas marinas. Imagine las ceremonias y siéntase parte del pueblo, oyendo las invocaciones rituales, los gestos dramáticos, los gritos y las danzas. Tiene en ese lugar la oportunidad de vivir una experiencia única: ser transportado en el tiempo.

17. ESTRUCTURA 22 Y VISTA NORTE DE LA ACRÓPOLIS 

Mirando hacia el lado norte, tenemos frente a nosotros lo que queda de la Estructura 22. que probablemente haya sido la Casa del Consejo de la ciudad, donde los gobernantes y nobles se reunían sentados sobre petates (alfombras de junco tejidas).[14]. Fue levantada en el año 715 d.C. por el Gobernante 13, Waxaklajun Ub’aah K’awiil, 18 Conejo, con su bello pórtico abierto que se ha llamado proscenio ornamental[15]

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Vista de la Estructura 22 desde el lado este de la Plaza Oriental

Este proscenio ornamental es considerado una joya de la arquitectura y escultura maya, debido a sus imágenes esculpidas.

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Portal de la Estructura 22, arriba en el centro, donde se ven los visitantes, ricamente decorado.

Continuando el camino sobre la antigua piedra de las estructuras, sin bajar al terreno, llegamos al fin a la Estructura 22, en el lado norte de la Plaza Oriental. Observe primero el lado este, por donde venía caminando, y el paisaje detrás.

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Vista del lado este de la Plaza Oriental, por donde veníamos caminando. Detrás, la frondosa vegetación que cubre esa parte del valle.

Luego gire y contemple el lado oeste de la Plaza Oriental. Delante a la izquierda tendrá la Estructura 16 junto al ingreso a los túneles para observar el templo Rosalila. Enfrente verá unas gradas y una serie de estructuras.

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Vista del lado oeste del Patio Oriental. Al fondo, la Estructura 16, debajo de la cual se encuentra el templo Rosalila. Delante está el ingreso a los túneles. La foto fue tomada cuando la Estructura 18 estaba siendo restaurada.

18. EL JAGUAR DANZANTE

Aproveche para ver a la derecha, adornando la Estructura 25, una de las más divertidas obras de la escultura maya, el Jaguar Danzante.

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El Jaguar Danzante. Observe la expresión y la talla de los dientes, así como el esculpido de las manos.

19. VISTAS PANORÁMICAS DE LA GRAN PLAZA Y CABEZA DE ANCIANO

Del otro lado de la Estructura 22 hay excelentes miradores. Allí podemos observar la Estructura 26 (la Pirámide de los Jeroglíficos) y acceder a excelentes vistas panorámicas del Campo de Pelota y del resto de la Plaza del Sol.

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Una de las vistas panorámicas desde la Acrópolis, en este caso de uno de los edificios del Campo de Pelota.

Allí también sobre la plataforma puede ver de cerca un bacab, una cabeza de anciano.

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Cabeza colosal de un bacab (réplica; la original se encuentra en el museo)

Si va a visitar los túneles, es momento de descender hasta su acceso. Si no, giramos ara ver por última vez la Plaza Oriental y comenzamos el descenso. Mientras baja las gradas, observe los altos árboles que han crecido sobre la piedra.

20. REGRESO

Una vez en el terreno, caminamos unos metros en dirección oeste y hallaremos un ancho camino que nos devuelve al punto de acceso.

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Camino de regreso hacia la entrada

Si lo es observador de aves, allí mismo hay un pequeño bosque que ofrece la oportunidad de observar algunas de las abundantes especies de la zona.

Una vez que cruce el punto de acceso le recomendamos visitar el magnífico Museo de Escultura de Copán que está a la salida, en cuyo centro posee una réplica del templo Rosalila a tamaño real.

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Réplica del templo Rosalila a tamaño real, con sus colores originales, que ocupa el centro del Museo de Escultura de Copán. El museo dentro del Parque Arqueológico y vale la pena visitarlo.

Puede regresar al pueblo caminando, aunque si completó este recorrido seguramente referirá la mototaxi. Disfrute Copán Ruinas. No se arrepentirá de visitar uno de los lugares más interesantes de Centroamérica.

VIDEO:

TIPS:

Guías: Los guías se contratan en una oficina abierta que está frente al parqueo. El costo de los guías está regulado por el Instituto Hondureño de Turismo, y no son negociables. Los precios varían según el tamaño del grupo. Cada vez que hemos contratado guías para nuestras visitas han sido muy profesionales, brindando información útil y completa.

http://www.asociacionguiascopan.com/

Precios: Los precios para extranjeros son significativamente más altos que para los locales. Mientras la entrada básica para los hondureños incluye Parque Arqueológico y Museo, los extranjeros deben pagar ambas entradas por separado.

Túneles: Hay dos túneles para recorrer. Lo más interesante para observar son unos mascarones del Templo Rosalila. En nuestra opinión no es imprescindible visitarlos.

Agua: Lleve una botella de agua para el recorrido. Nunca beba agua del grifo. Sólo consuma agua en botella o bote plástico. Las marcas más reconocidas son Agua Azul, Arroyo, Dasani y Pingüino.

Baños: Hay amplios baños en la zona de las oficinas y luego otros, más pequeños y menos higiénicos pero utilizables, justo antes de cruzar el control de acceso.

Tienda de recuerdos: A la salida del museo, cerca del parqueo y las oficinas, hay una excelente tienda de souvenirs. Ofrece productos de diversas regiones de Honduras y algunos de Guatemala. Si va a comprar un libro para conocer en profundidad la historia de Copán, le recomendamos “El Museo de Escultura de Copán” de Barbara W. Fash

Cafetería: Se encuentra al lado de la tienda de recuerdos; nunca la visitamos.

Artesanías: A la entrada del Parque Arqueológico hay varios puestos callejeros. Dentro del marque encontrará niños chortís; los chortís son un pueblo indígena descendientes de los mayas que habitan en la zona. Provenientes de la vecina aldea La Pintada, ofrecen coloridas muñecas hechas con hojas de maíz a muy bajo costo. Además, por una pequeña propina podrá tomarse una foto con ellos o escucharles cantar el himno nacional hondureño en su propia lengua.

© Pablo R. Bedrossian, 2017. Todos los derechos reservados.


REFERENCIAS

[1] Pineda de Carías, María Cristina, Véliz, Vito y Agurcia Fasquelle, Ricardo, “Acerca de las observaciones del sol realizadas en la Gran Plaza del Parque Arqueológico de Copán Ruinas, Honduras”, Yaxkin Vol. XXVI, Instituto de Antropología e Historia, 2002, p.19

[2] Calvet, Louis-Jean, “Historia de la Escritura”, Librerie Plon, 1996, Editorial Paidós 2008, p.77,78

[3] Fash, Barbara W., “El Museo de Escultura de Copán”, Peabody Museum Press, President and Fellows of Harvard College, 2011, p.50

[4] Fash, Barbara W., Op. cit., p.50

[5] Agurcia Fasquelle, Ricardo y Véliz, Vito (editores), “Manual de los Monumentos de Copán, Honduras”, Asociación Copán, 2010, p.165

[6] Agurcia Fasquelle, Ricardo y Véliz, Vito (editores), Op. cit, p.195

[7] Glancey, Jonathan, “Historia de la Arquitectura”, Editorial La Isla, 2001, p.95

[8] Martínez, Christofer, “La Mitología en el Juego de Pelota del mito a la arquitectura”, Edición de autor sin fecha, p.6

[9] Fash, Barbara W., Op. cit., p.104

[10] Fash, Barbara W., Op. cit., p.105,106

[11] Agurcia Fasquelle, Ricardo y Véliz, Vito (editores), “Manual de los Monumentos de Copán, Honduras”, Asociación Copán, 2010, p.334

[12] Fash, Barbara W., Op. cit., p.45,46

[13] Fash, Barbara W., Op. cit., p.38

[14] Fash, Barbara W., Op. cit., p.142,143

[15] Ahlfeldt, Jennifer F., “Proyecto de Reconstrucción Escultórica de la Estructura 10L-22, Copán, Honduras”, traducido del Inglés por Alex Lomónaco, FAMSI, 2005, .7,8.


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