REGLAS DE ETIQUETA EN CHATS, GRUPOS DE WHATSAPP, FACEBOOK Y OTRAS REDES SOCIALES (por Pablo R. Bedrossian)

Las redes sociales como Facebook, Twitter o Whatsapp han traído nuevas oportunidades y nuevos desafíos. Sin embargo, como toda novedad, toma tiempo conocerlas; en ocasiones su uso indebido en lugar de vincular a las personas las desconecta.

Los debates en los foros y grupos a veces parecen batallas encarnizadas. Desde luego, la discusión es buena y necesaria, pero debe haber reglas que garanticen las mismas oportunidades de participación para todos y eviten que unos pocos monopolicen la conversación. La única manera de prevenirlo es estableciendo acuerdos y reglas que no permitan la incontinencia digital, esa práctica indecorosa caracterizada por el envío reiterado a contactos, grupos y redes de mensajes, de todo tipo de fotos, chistes, comentarios políticos, oraciones cristianas, noticias, videos y archivos, aunque nadie se los pida.

Contribuyendo a prevenir estos males, así como ya hemos escrito sobre “Reglas de Etiqueta en Facebook”[1] e “Incontinencia Digital”[2], ahora proponemos reglas de etiqueta para foros y grupos en redes sociales.

REGLAS DE ETIQUETA PARA FOROS Y GRUPOS EN REDES SOCIALES

1. Sea prudente. No canse a los demás posteando varios mensajes y archivos en un mismo día. Puede saturar.

2. Enfóquese en el tema del foro o grupo: publique contenidos exclusivamente relacionados con el propósito para el que fue creado. No envíe imágenes con saludos, chistes, videos o cadenas.

3. No responda todo lo que reciba. No hay tal necesidad.

4. Cuide su ortografía.

5. No caiga en la vulgaridad: puede obtener la risa de un momento y el desprecio en el siguiente.

6. Cuestione ideas, no personas.

7. Los debates no son concursos para definir quién tiene la razón, sino que, a través del intercambio de puntos de vista, sirven para iluminar la verdad. Deje que cada participante decida qué creer y qué pensar.

8. No utilice el sarcasmo. Si quiere que lo respeten, respete a los demás.

9. No se victimice ni culpe sistemáticamente a los demás.

10. Una vez que expresó su posición sobre un tema, puede debatir con quien lo cuestiona, pero recuerde que nadie lee respuestas largas, y si opina o responde más de cuatro veces generalmente aburre a los demás.

11. Si quiere discutir con alguien en particular, hay herramientas en las redes sociales que permiten responder exclusivamente a esa persona o, si no, hágalo por vía privada para no cansar, molestar o quitarle espacio a los demás.

12. No deje que sus emociones lo dominen; si se siente agredido, respire hondo y piense bien si va a responder y qué va a decir. Tenga en cuenta que el hombre es dueño de las palabras que calla y esclavo de las que pronuncia.

Por favor, no lo olvide: un debate no es la final del Mundial de Fútbol ni de su opinión depende el futuro del planeta. Disfrute de la comunicación y de la polémica sin dejar que la agresión, la hostilidad o la soberbia que puede percibir en otros, se apoderen de Ud. y proceda del mismo modo.

© Pablo R. Bedrossian, 2018. Todos los derechos reservados


REFERENCIAS

[1] El artículo “Reglas de Etiqueta en Facebook” puede leerse en https://pablobedrossian.com/2015/12/05/reglas-de-etiqueta-en-facebook-por-pablo-r-bedrossian/

[2] El artículo “Incontinencia Digital” puede leerse en https://pablobedrossian.com/2018/06/07/incontinencia-digital-por-pablo-r-bedrossian/

INCONTINENCIA DIGITAL (por Pablo R. Bedrossian)

Adictos al celular 01.jpgLas redes sociales como Facebook, Twitter o Whatsapp han traído nuevas oportunidades y nuevos desafíos. Paulatinamente hemos ido aprendiendo a utilizarlas. Sin embargo, todavía persisten situaciones difíciles de manejar. Por ejemplo, debates en muros personales donde contactos que generalmente solo participan cuando alguien comparte contenidos que les incomodan, escriben decenas de comentarios, quizás sintiendo amenazados sus creencias o puntos de vista. Esas conversaciones muchas veces se desnaturalizan, pasando de discutir ideas a agredirse entre personas. En esos casos el titular del muro puede fijar las reglas o bloquear lo que considere inapropiado o inoportuno[1].

Más complejos son los debates en los foros y grupos que a veces parecen batallas encarnizadas. Desde luego, la discusión es buena y necesaria, pero debe haber reglas que garanticen las mismas oportunidades de participación para todos y eviten que unos pocos monopolicen el diálogo grupal.

Sin embargo, y solo se me ocurre comentarlo con humor, ha nacido una nueva patología a la que llamo incontinencia digital, padecida por personas aparentemente normales, cuyos síntomas son el envío reiterado a contactos, grupos y redes de mensajes, de todo tipo de fotos, chistes, comentarios políticos, oraciones cristianas, noticias, videos y archivos, aunque nadie se los pida. Los portadores de este síndrome muestran una enorme necesidad de comunicar; piensan que hacen un favor a los demás cuando solo se lo están haciendo a sí mismos. Envían a muchos los que nadie o muy pocos le piden.

Adictos a Facebook.jpgUno podría decir, por ejemplo, que si se trata de grupo de padres de un colegio, el incontinente digital pasaría inadvertido si sus mensajes fueran pertinentes a temas educativos. Sin embargo, la propia enfermedad lo impulsa a compartir noticias deportivas, memes, cadenas y recomendaciones de seguridad, incluso las provenientes de otros países. Lo peor es que se molesta si alguien cuestiona el exceso de mensajes o la impertinencia del tema para el grupo, aduciendo su derecho a la libre expresión y, en una típica actitud pasivo-agresiva, le indica a quien lo ha cuestionado que, si no le gustan sus opiniones, se retire del grupo. Desde luego, ignora que la mayoría lo detesta por sus excesos y que, si todos procedieran como él, mandando más de ocho mensajes por día, el grupo se desnaturalizaría.

Permítanme dar dos breves ejemplos. Sin mi anuencia, hace unos años me sumaron a un grupo para apoyar a un candidato en las elecciones de la Cámara de Comercio de la ciudad. Tiempo después, allí alguien que subía con frecuencia contenidos, posteó un comentario ácido y burlón hacia un grupo religioso que provocó la reacción de varias personas. Su excusa fue:

– Disculpen, no lo dije en serio; era para otro grupo.

Sin darse cuenta, su verborragia digital había revelado su verdadero punto de vista. Freud se estaría frotando las manos.

Adictos al celular 04El otro caso: Hace unas semanas en un chat comunitario una señora reaccionó contra alguien que no cesaba de enviar mensajes varias veces al día, todos los días. Obviamente el incontinente digital la acusó de cercenar la libertad de expresión, falta de tolerancia y otras expresiones que siempre tienen los que son incapaces de darse cuenta que la enfermedad está dentro de sí mismos. Frente a esta reacción, el esposo de la mujer lo desafió a pelear. El incontinente de inmediato se victimizó y dijo que el otro lo estaba amenazando y que lo iba a denunciar. Parecía una película con Freddy Kruger o alguna obra maestra de Boris Karloff. Finalmente, la sangre no llegó al río, pero fue evidente el malestar colectivo. Dejó de enviar mensajes un par de días, pero luego no pudo controlar sus deseos y repitió la historia. Finalmente, uno de los administradores del grupo lo eliminó.

En fin, no suelo leer esos mensajes ni ver sus videos, pero debo eliminar archivos con frecuencia pues se agota el almacenamiento de mi celular. Hay otros a los que se les agota la paciencia.

Resumiendo, estamos ante un nuevo tipo de adicción cuyo tratamiento eficaz aún se está investigando. Sin embargo, estoy seguro que si algún incontinente digital lee esta nota, olvidará que fue él quien utilizó el argumento de la libre expresión y me enviará decenas de mensajes, fotos, audios y videos afirmando que el enfermo soy yo.

© Pablo R. Bedrossian, 2018. Todos los derechos reservados.


REFERENCIAS

[1] Sobre el tema, invitamos a leer nuestra nota “Reglas de Etiqueta en Facebook”, https://pablobedrossian.com/2015/12/05/reglas-de-etiqueta-en-facebook-por-pablo-r-bedrossian/

REGLAS DE ETIQUETA EN FACEBOOK (por Pablo R. Bedrossian)

Facebook ha generado una enorme democratización de las ideas. Las redes sociales han traído una horizontalización de las relaciones: en ellas la persona común puede opinar en el mismo plano que un gobernante.

Sin embargo, he visto demasiada agresión y demasiado insulto, en particular en los debates. Desde luego, las discusiones ardientes y valientes son sanas y necesarias. Pero, la forma en que a veces se desarrollan, muestra que hay personas que olvidan que sus derechos terminan donde comienzan los de los demás. Por ello, he implementado algunas reglas para mi muro que invito a adoptar o adaptar.

  1. No acepto amigos que no permitan escribir en su muro. Si quieren escribir en el mío, deben permitirme escribir en el suyo.
  1. Es mi muro, no un foro abierto, por lo que los visitantes deben atenerse a los principios aquí descritos. Si alguien quiere opinar en mi muro, debe aceptar estas reglas.
  1. El contacto que comenta en mi muro debe recordar que, como visitante, debe guardar las reglas de cortesía; no debe ni tiene ningún derecho de insultar o atacar al anfitrión. De mi parte, me he propuesto tratar al visitante con respeto y cordialidad.
  1. No se puede cuestionar, criticar o atacar a las personas que opinan, sólo sus ideas.
  1. Las respuestas deben ser breves (en lo posible no más de 10 renglones); de paso, sépalo: casi nadie lee comentarios largos.
  1. Una persona no debe participar más de 4 veces en un post porque, si no, monopoliza el debate.
  1. Escuche y piense antes de responder. “Hay personas que adelantan una respuesta sin dejar cerrar una idea” (dice el músico de rock Matías Vinent)
  1. El debate no procura convencer al que opina diferente. Sirve para exponer las distintas opiniones para que cada persona decida, considerando todos los argumentos y no una voz única.
  1. Para quienes no cumplen las reglas sigo un esquema futbolero: a la primera falta, TARJETA AMARILLA; a la segunda, TARJETA ROJA. Que siga opinando en Facebook pero no en mi muro. No me interesa tenerlos como contactos. Además puedo aplicar la TARJETA ROJA DIRECTA.

Recuerda: Aquel que te insulta o rechaza por cuestiones políticas nunca te quiso. Una cosa es cuestionar tus ideas, otra es cuestionar tu persona.

Abrazo para todos.

© Pablo R. Bedrossian, 2015. Todos los derechos reservados, incluyendo los de la fotografía del encabezado.