EL GRAN REFORMADOR CHECO JAN HUS – Parte 2 LOS HUSITAS (por Pablo R. Bedrossian)

Serie “HISTORIA DEL CRISTIANISMO”

Jan Hus había sido para mí un nombre más en la lista de reformadores fallidos: hombres que lucharon por ideas legítimas cuya voz fue suprimida por los poderosos de su tiempo, un héroe anónimo, cuyo fuego sólo se recuerda por sus cenizas. Pero al llegar a Praga me di cuenta que su legado sigue vivo de una doble manera: uno religioso y otro espiritual.

Monumento a Jan Hus y detrás la Iglesia de San Nicolás, devuelta a los husitas
Monumento a Jan Hus y detrás la Iglesia de San Nicolás, devuelta a los husitas

La actual República Checa es la nación con menos creyentes de Europa. Según los datos que allí me bridaron un 60% de la población es agnóstica, un 20% católico, 10% husita y 10% del resto de religiones. Al profundizar, observé que bajo el nombre de husitas incluyen a evangélicos y a otras confesiones reformadas. Sin embargo, en la actualidad hay husitas, y la Iglesia de San Nicolás, en una esquina de la Plaza, les pertenece. ¿Qué ha ocurrido desde la muerte de Jan Hus?

EN DIRECCIONES OPUESTAS

Los seguidores de Hus en Bohemia continuaron su obra, denominándose “husitas”, divididos en dos alas: una moderada (los “utraquistas”) y otra radical (los “taboritas”). En un primer momento, todos los husitas se pusieron bajo las órdenes del general Jan Zizka, y pelearon contra las tropas del emperador Segismundo. Se cuenta que Zizka, gravemente enfermo por la peste, pidió a sus soldados que a su muerte lo despellejaran “para acompañarlos a la batalla, con mi piel estirada en los tambores”.

Tras la muerte de Jan Zizka, las divisiones se hicieron insalvables pues los husitas radicales se convirtieron en una suerte de guerrilla que fue finalmente derrotada. Cuenta el historiador cubano-norteamericano Justo L. González que pese a ello “las doctrinas de Hus no desaparecieron. A mediados del siglo XV sus seguidores se unieron a algunos valdenses y formaron la Unión de los Hermanos Bohemios, que posteriormente adoptó las ideas de la Reforma Protestante”[1]. Lo que González llama “Hermanos Bohemios” nosotros lo conocemos como “Hermanos Moravos”, cuyas iglesias incluso existen fuera de Europa, principalmente en Estados Unidos. Entre sus predecesores se encuentra el educador Juan Amós Comenio, quien condujo a sus fieles al exilio debido a las grandes persecuciones padecidas. Pero el espíritu renovador se debe sobre todo al conde Graf von Zinzendorf, un cristiano pietista. Bajo su liderazgo se fundó la comunidad de Herrnhut y un despertar espiritual sacudió la iglesia allí en 1727, generando no sólo una fuerte acción social a favor de los necesitados, sino también una poderosa visión misionera, alcanzando países de África y América.

Los Hermanos Moravos llegaron hasta la costa norte de Honduras y Nicaragua, evangelizando la Mosquitia. Dice el premiado escritor hondureño Julio Escoto “como es sabido, Centroamérica fue hasta el siglo XVII predominantemente católica, pero a partir de ese período, cuando los agentes ingleses comienzan a intervenir en la vida regional, el credo moravo se impone en una amplia franja del istmo, la de los pueblos de La Mosquitia, y empieza a cambiar notablemente el peso de la concepción romana de la relación entre el hombre y la deidad”[2]. Hoy los miskitos en una alta proporción pertenecen a la Iglesia Morava.

LA IGLESIA HUSITA CHECOSLOVACA

Pero la historia también tiene otra vertiente dentro de la patria de Jan Hus. La Primera República Checoslovaca surgió tras la caída Imperio Austro-Húngaro en 1918, al final de la 1ª Guerra Mundial. Bohemia y Moravia fueron integradas con Eslovaquia bajo un mismo estado. Como la Iglesia Católica había sido utilizada por el emperador para frenar el llamado resurgimiento checo, sacerdotes católicos renovadores aprovecharon la coyuntura para separarse y crear la Iglesia Husita Checoslovaca en 1920, introduciendo, entre otros cambios, la abolición del celibato obligatorio y el uso de la lengua checa en los servicios religiosos, democratizando el ministerio eclesiástico a través de la participación directa de los laicos. La Iglesia Husita, que reconoce a Jan Hus como su predecesor e inspirador, participó valientemente de la resistencia a la ocupación nazi, pero durante el comunismo sufrió una gran fractura que la dañó severamente. Del 10% de la población que se identificaba con ella en 1950, hoy conserva menos del 2%.

EL LEGADO MÁS IMPORTANTE

Pero el legado de Jan Hus no es sólo religioso sino espiritual. El coraje demostrado al aceptar la muerte antes que renunciar a sus convicciones lo convirtió en un símbolo patrio. Más que un mártir, es visto como un héroe que amó su nación. Su integridad y su valentía están presentes en el recuerdo de cada checo. La fe en Jesucristo fue su inspiración, y no es improbable que su ejemplo vuelva a mover el corazón de su pueblo en dirección a Aquel por quien dio la vida.

LOS GRUPOS MILENARISTAS

Paul Johnson hace una observación interesante al respecto que ilumina mejor el comportamiento de grupos como los husitas radicales “La creencia de que el milenio era inminente era la señal para el ataque a los ricos: había que derribarlos en un apocalipsis terrenal antes de arrojarlos a las llamas eternas del otro mundo…Los igualitarios formaron el  ala radical de los husitas después de 1419; tenían fondos comunes y comunidades del tipo kibutz… Por supuesto,decía la argumentación, la sociedad cristiana ortodoxa en todos los aspectos ha traicionado sus orígenes y aceptado las normas del mundo; por consiguiente, era la sociedad, no de Cristo, sino del Anticristo, y su derrocamiento sería el preludio de la parousía…  Esta tendencia de los milenaristas anárquicos a dominar y por lo tanto arruinar los movimientos reformistas fue una de las razones por las que la Iglesia (Catolica) había permanecido tanto tiempo sin ser reformada. Lutero estaba decidido a evitar este destino”.[3]

© Pablo R. Bedrossian, 2013. Todos los derechos reservados.


REFERENCIAS

[1] González, Justo L, “Historia del Pensamiento Cristiano”, Ed.Caribe, 2002 Tomo II, p.348

[2] Escoto, Julio, “Downtown” paraíso: reflexiones sobre identidad en Centroamérica, “Encuentros”, Centro Cultural del Bid, Enero 2002, No 44

[3] Johnson, Paul, “La Historia del Cristianismo”, Javier Vergara Editor, 1989, p.299 y 321


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LOS VITRALES DE LA CATEDRAL DE SAN VITO (por Pablo R. Bedrossian)

Quizás Ud. escuchó hablar del Mal de San Vito; también conocido como Corea de Huntington, es una enfermedad neurodegenerativa que produce trastornos mentales y un “baile” muscular caracterizado por bruscos movimientos involuntarios. Pero el nombre de San Vito, un mártir cristiano siciliano del siglo III, no solo es famoso por esta patología sino también por la majestuosa iglesia gótica que le fue dedicada, iluminada por extraordinarios vitrales. Le invito a conocerlos.

LA CATEDRAL

Cuando en Praga, capital de la República Checa, se menciona el nombre de San Vito (Chrám svatého Víta o Katedrála Svatého Víta, en checo) todo el mundo mira hacia la colina donde se erige el Castillo, para admirar su Catedral. Es un edificio tan grande que con una cámara común es imposible fotografiar desde el atrio toda su fachada.

Vista lateral de la Catedral de San Vito

La construcción se inició en 1344, durante el gobierno de Carlos IV. Pocos años después asumió su dirección el genial arquitecto alemán Peter Parler, que también construyó en Praga el famoso “Puente de Carlos”.  La obra fue luego continuada por sus hijos. Como muchos grandes edificios en Europa, la Catedral de San Vito terminó siendo el fruto de muchas manos y la suma de muchos estilos. Fue terminada en 1929, casi 600 años después de su inicio.

Interior de la gótica Catedral de San Vito

También dedicada a San Wenceslao y San Adalberto, en ella han sido coronado todos los reyes de Bohemia y en su interior se encuentran las tumbas de los más encumbrados jerarcas católicos checos. Pero no nos ocupa aquí hacer un recorrido por esta colosal maravilla gótica o profundizar su historia; nuestro propósito es centrarnos en sus extraordinarios vitrales.

LOS VITRALES

Los vitrales provienen de la Primera República Checoslovaca, surgida tras la caída Imperio Austro-Húngaro en 1918, al final de la 1ª Guerra Mundial. Bohemia al oeste y Moravia al este -regiones con ciudades industrializadas de habla checa- fueron integradas con Eslovaquia, una región rural con una población étnicamente diferente, lo que significó distintas culturas bajo un mismo estado.

Detalle de uno de los vitrales por Karel Svolinsky

El nuevo gobierno estuvo presidido por Tomás Masaryk, quien gobernó entre 1918 y 1935. Fue una época floreciente, con un alto nivel de desarrollo en comparación con sus vecinos. La Catedral debía reflejar ese progreso y traducirlo en magnificencia. Entonces, se convocó a los principales maestros cristaleros de Bohemia, cuyo arte se había hecho mundialmente famoso a partir del siglo XVI, para construir enormes vitrales cuya belleza debía ser conmovedora.

“La Leyenda de San Juan Nepomuceno”, vitral diseñado por Karel Svolinsky entre 1930 y1931

La mayoría es creación de Frantisek Kysela, y de uno de sus alumnos, Karel Svolinsky. Actuaron inspirados por Josef Cibulka, un distinguido erudito checo, especialista en Filosofía e Historia del Arte, que durante las primeras décadas del siglo XX influenció en forma extraordinaria la cultura y la educación de su país. Wikipedia menciona también como coautor a Cyril Bouda, otro talentosísimo discípulo de Frantisek, pero no encontré evidencia alguna de su participación ni en mis visitas a la Catedral de San Vito, ni en la búsqueda documental que realicé.

Vista parcial de “Los Siete Benditos” de Frantisek Kysela

Otros vitrales son obra del modernista Max Svabinsky, pintor, dibujante, diseñador gráfico y profesor de arte, que es considerado como uno de los artistas más notables de la historia de la pintura checa.

Detalle de “La Leyenda de San Juan” de Karel Svolinsky

Finalmente, una vidriera en la zona izquierda es creación de Alfons Mucha, uno de los impulsores del art nouveau, cuyas obras son reconocidas a nivel mundial. Este pintor, ilustrador y diseñador se ha destacado por el encanto de sus idealizadas figuras femeninas que parecen flotar en el aire, rodeadas de un aura floral mientras lucen atuendos neoclásicos. En mi opinión, es uno de los grandes del arte de todos los tiempos.

Detalle de “La Leyenda de San Cirilo y San Metodio” por Alfons Mucha

El interior de la Catedral se ilumina a través de estas fantásticas vidrieras, cuya técnica crea la impresión de mosaicos de colores. Fueron colocadas en su mayoría desde 1929 hasta 1940 reemplazando las ventanas góticas pintadas que las precedieron.

Otro detalle de “La Leyenda de San Cirilo y San Metodio” por Alfons Mucha

Todos sabemos que en el arte no existe la competencia, sino la diferencia. Por ello, aunque no tengan la historia de los altísimos vitraux de la Sainte-Chapelle de París, los vitrales de la Catedral de San Vito forman parte de los más bellos monumentos de cristal que la Humanidad haya levantado. Admirarlos es una experiencia única que conmueve por su incesante belleza. Los invito a conocerlos; las referencias a cada vitral se encuentran debajo de cada fotografía.

EL TRÍPTICO DETRÁS DEL ALTAR POR MAX SVABINSKY

Max Svabinsky diseñó este vitral “tríptico” que se encuentra detrás del altar de la Catedral de San Vito. Es una composición que presenta a la Santísima Trinidad con la Virgen María y los santos y soberanos checos. Las tres ventanas fueron diseñadas por este maravilloso artista checo (la referencia que tengo es que fue en 1946 y 1947, pero no pude confirmarla, pues debería ser una fecha anterior) y fueron realizadas por Josef Kricka.

Este es un detalle de la vidriera central, que muestra la Santísima Trinidad, con Dios Padre luciendo una corona regia; en sus brazos yace su Hijo Jesús muerto, y el Espíritu Santo en forma de paloma aparece a su derecha.La ventana de la izquierda muestra a la Virgen María con la corona de San Vito, junto a Santa Ludmila y el caballero Spytihnev II, duque de Bohemia (1031-1061).La ventana de la derecha representa a San Wenceslao, rey de Bohemia (1363-1419), rogando por su país natal, y a Carlos IV (1316-1378), su padre, llevando ofreciendo una réplica de la Catedral en miniatura.

EL DESCENSO DEL ESPÍRITU SANTODE MAX SVABINSKY

El descenso o la venida del Espíritu Santo, en la capilla de Santa Ludmila, diseñada también por Max Svabinsky y ejecutada por Jan Jares entre 1933 y 1934.

Vale la pena admirar detalles de esa misma obra.

VITRALES POR KAREL SVOLINSKY

Otra extraordinaria vidriera fue diseñada por Karel Svolinsky, ejecutado por Jan Jares entre  1932 y 1933.

El fulgurante colorido de sus rojos, azules y violetas proveen dramatismo a las imágenes.

LA LEYENDA DE SAN JUAN NEPOMUCENOPOR KAREL SVOLINSKY

Otro vitral diseñado por Karel Svolinsky es “La leyenda de San Juan Nepomuceno ” , realizado entre 1930 y 1931.

LA LEYENDA DE SAN CIRILO Y SAN METODIOPOR ALFONS MUCHA

La obra más sorprendente y quizás la más conocida es “La leyenda de San Cirilo y San Metodio”, diseñada por Alfons Mucha en 1931.

Su excepcional concepción la vuelve una joya art nouveau y obra maestra del arte moderno.

Los invito a admirar algunos de sus detalles.

“LOS SIETE BENDITOS” POR FRANTISEK KYSELA

Otro de los magníficos vitrales es el llamado “Los Siete Benditos”, diseñado por el maestro Frantisek Kysela entre 1933 y 1934.

También es obra suya el rosetón con el vitral La Creación del Mundo , diseñada en 1928.

Los vitrales de la Catedral de San Vito combinan tres elementos: arte, nación y fe. Si tiene la oportunidad de visitar Praga, no deje de verlos.

© Pablo R. Bedrossian, 2013. Todos los derechos reservados.


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