¿QUÉ SE ESPERA DE UN LÍDER EN TIEMPO DE CRISIS? (por Pablo R. Bedrossian)

Las crisis repentinas producen un cambio de expectativas en los integrantes de una organización. En medio de las calamidades temen por su seguridad, sus ingresos e incluso su supervivencia.

Esas nuevas expectativas demandan un cambio en el comportamiento de los líderes. Para superar circunstancias críticas debemos adaptar nuestro estilo de liderazgo a las exigencias de la situación.

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COMPORTAMIENTO EN TIEMPOS DE CRISIS

En tiempos de adversidad uno de los objetivos primordiales del líder es sostener una actitud positiva en sus colaboradores que impulse a producir y alcanzar las metas. Para ello debe examinarse a sí mismo y definir qué quiere lograr y cómo lo va a obtener, considerando que si su equipo no lo sigue, fracasará cualquiera sea la decisión que tome.

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Presentamos cinco aspectos que forman parte de las expectativas de los colaboradores cuyo cumplimiento contribuirá a alinearlos con la visión que Ud. les comunique.

1. MANEJO DE SUS EMOCIONES

Si un líder no maneja sus emociones lo dominarán sus problemas. Las crisis repentinas producen pérdidas. Ante ellas, la mayoría reacciona con frustración. Bajo ese escenario, el líder que muestre malhumor, enojo, quejas o, aún peor, culpe a miembros de su equipo por no estar a la altura de la situación obtendrá un efecto bumerang. Comience con el autoliderazgo, manteniendo una actitud positiva en medio de las circunstancias más difíciles.

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2. PREDICAR CON EL EJEMPLO

No pida lo que no esté dispuesto a dar. Alguien dijo: “¡Predica! ¡Predica! ¡Predica! Y solo si hace falta usa palabras”. Se predica con el ejemplo. No demande sacrificios si Ud. no los hace. Como dice un viejo amigo, el líder es el primero en salir al campo de batalla y el último en retirarse; no sea como esos generales que ven las guerras desde las pantallas de sus oficinas.

3. CLARA COMUNICACIÓN DE LA VERDAD

La credibilidad se gana con la verdad; ¿quién puede confiar en un jefe que miente? Por supuesto, hay información confidencial que un líder debe guardar, pero si, por ejemplo, Ud. debe hacer recortes, hágalos de inmediato y enfóquese en generar confianza en aquellos que quedan. Por algo los ha elegido para colaborar con Ud. en un entorno complejo. Póngase en el lugar de la gente: hábleles como quisiera que le hablen.

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4. INTERÉS GENUINO EN LAS PERSONAS

En tiempos de crisis muchos colaboradores andan “como ovejas que no tienen pastor”; el rol del líder es apacentarlos. Quizás Ud. no sepa cómo ayudar a sus situaciones personales o familiares, pero no se trata de brindarles consejos sino de hacerlos sentir acompañados a lo largo del camino. Un líder que está presente en los malos momentos es probable que obtenga el apoyo de su equipo cuando él pase por circunstancias difíciles.

5. MOSTRAR EL CAMINO

Si no hay visión cualquier equipo se derrumba. Debemos extirpar la creencia agorera de que la crisis será fatal. La única batalla perdida es aquella en la que no se pelea. Quizás Ud. no sepa cuándo terminarán de cruzar el océano, pero sí puede señarles dónde se encuentra la otra orilla. Represento este esfuerzo como si fuera una estrella de cinco puntas:

a. Motivación: el estado anímico del líder determinará el del equipo. Aquellos que vieron el Super Bowl 2020 recordarán a Patrick Mahomes, el joven mariscal de los Chiefs de Kansas que condujo a su equipo al triunfo. En la semifinal su equipo perdía 24 a 0 en el primer cuarto, una goleada que parecía irremontable. La televisión captó un momento donde este joven líder motivaba a sus compañeros que sentados en la banca lucían abatidos. Él no sabía cuál iba a ser el resultado, pero nunca dio el partido por perdido. Su equipo le respondió realizando una extraordinaria remontada. Nuestros colaboradores esperan que quien los conduce les inyecte esperanza: la convicción de que es posible superar las circunstancias más adversas.

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b. Tomar decisiones: Las crisis producen confusión. Tanto la pasividad como el desconcierto propician el caos. Nuestros colaboradores, como los marineros cuando se abaten las tormentas, esperan que el capitán se haga cargo. A veces hay que actuar de inmediato. En ese contexto el líder debe tomar decisiones y hacerse responsable por ellas, sabiendo las consecuencias que pueden tener sus errores. Pero recuerde: tomar decisiones muchas veces obliga a pagar un precio tan alto que hay una sola cosa más costosa: no tomarlas.

c. Enfoque en lo posible: No pierda tiempo pidiendo lo imposible. No se le puede pedir a un elefante que trepe a una rama, pero sí que la empuje. En tiempos de crisis uno debe centrarse en lo que puede. Dos de nuestros clientes son maquilas, empresas que fabrican ropa de exportación para terceros (outosurcing). Por la pandemia del coronavirus tuvieron que detener muchas de sus operaciones, pero encontraron un nicho donde mantenerse activas: la producción de mascarillas y batas de uso médico. Piense en términos prácticos: responda la pregunta ¿qué podemos hacer ahora?

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d. Fijación de metas de corto plazo: Hace poco escuché “exceso de pasado, depresión; exceso de presente, estrés y exceso de futuro, ansiedad”. Las metas de corto plazo proveen propósito, ponen a los colaboradores en movimiento y, una vez alcanzadas, producen sensación de logro. Los objetivos pueden tener como finalidad, por ejemplo, generar ingresos, mitigar pérdidas, motivar a los colaboradores, reducir riesgos o virtualizar la comunicación y los servicios. Elija cuáles serán los de mayor impacto. Defina qué pueden lograr como equipo en lo inmediato.

e. Gestión del riesgo: Uno de los errores más frecuentes es la falta de prevención. Es cierto que en una calamidad es un riesgo consumado, pero hay otros peligros que se derivan de esa situación imprevista que deben ser tomados en cuenta y es posible prevenirlos o minimizar sus consecuencias. Los colaboradores esperan una visión amplia de sus líderes y forma parte de nuestras obligaciones definir los escenarios futuros posibles y los planes de contingencia.

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RESUMIENDO

En tiempo de crisis, el líder debe revisar su rol porque las personas a su cargo cambian sus expectativas: no ven en él la persona que los guía a alcanzar las más altas cumbres sino a aquel que en medio de la tormenta sabe disponer las velas para llevarlos a buen puerto.

Recuerde: un líder tiene influencia sobre sus colaboradores porque ha ganado su confianza. No lo siguen por su posición jerárquica sino porque creen en él.   

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¿QUÉ HABILIDADES DIRECTIVAS PREDOMINAN EN USTED? (por Pablo R. Bedrossian)

Este es un artículo que fue publicado por el Diario El País de Honduras el 15 de marzo de 2019.

¿Cuáles son sus habilidades directivas? Todos poseemos algunas de estas habilidades, pero ninguno posee todas. Conocer nuestras fortalezas y debilidades nos permite crecer y mejorar.

Nuestro cerebro se divide en mitades que se conocen como hemisferios. Algunas funciones del hemisferio o “cerebro” izquierdo son diferentes a las del hemisferio o “cerebro” derecho. En la mitad izquierda del cerebro se desarrollan actividades vinculadas a la lógica y el orden mientras que en el derecho residen la creatividad y el deseo de armonizar con los demás. Aunque utilizamos la totalidad del cerebro, desde el nacimiento predomina un hemisferio (en realidad, uno de sus cuadrantes) que nos hace más hábiles para determinadas tareas.

No siempre utilizamos nuestros talentos naturales. Piense en la escuela: ¿qué habilidades premia?, ¿las del hemisferio izquierdo o las del hemisferio derecho? Los maestros califican con altas notas a quien resuelve bien un teorema, realiza un correcto análisis sintáctico o describe con precisión los accidentes geográficos. Sin embargo, no recompensan la imaginación o la solidaridad. Por el contrario, esas conductas son castigadas cuando no responden a los estándares fijados por la institución. No es aventurado sostener que un niño con vocación artística para no ser reprobado debe renunciar a sus talentos naturales y desarrollar forzosamente habilidades vinculadas al raciocinio o a la disciplina.

Hasta hace pocas décadas se pensaba que un gerente debía poseer competencias propias del hemisferio izquierdo. Administración y Finanzas era el corazón de una empresa. En la actualidad las prioridades han cambiado; la necesidad de innovación, liderazgo y una gestión productiva del talento humano han hecho que las habilidades del “cerebro” derecho sean tan requeridas como las del “cerebro” izquierdo. ¿Identifica qué competencias predominan en usted?

Muchas personas fracasan porque se les ha asignado un puesto equivocado. Para evitar estas malas decisiones es clave identificar el tipo de competencias propias del candidato y compararlas con las competencias requeridas por el puesto.

Pero muchos excelentes profesionales fallan por carecer de un tercer grupo de habilidades, denominadas competencias de autogestión, que no residen en un hemisferio cerebral en particular.

Estas competencias comienzan con la comprensión que el directivo tiene de lo que se espera de él: resultados, contribuciones, roles y relaciones con los demás. Continúan con la organización de sus tareas y actividades para cumplir con dichas expectativas, su capacidad de ejecución y la rendición de cuentas por los resultados.

La autogestión implica también gestionar el propio equipo, movilizando a otros para cumplir los objetivos y metas fijadas por la empresa. Se combina con las habilidades duras y blandas para el éxito directivo. Aparece allí el reto más alto: hacer que la gente haga cosas en el tiempo y la forma que necesitamos.

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SELECCIÓN ARGENTINA: LOS ÁRBOLES MUEREN DE PIE (por Pablo R. Bedrossian)

Serie MUNDIAL DE FÚTBOL 2018

La mención a la clásica obra teatral de Alejandro Casona de ninguna manera pretende insinuar que los jugadores argentinos son unos troncos. Todo lo contrario: murieron de pie, dando lo mejor de sí mismos hasta el último segundo.

Se acabó el Mundial para Argentina y los que tenían veneno contra la Selección y Messi lo han liberado nuevamente. Ellos sí detestan la botánica pues aman hacer leña del árbol caído. Pareciera que su resentimiento excede lo deportivo: hay muchos cuya actitud ha sugerido que, más que debatir una caída deportiva, desean el fracaso de un país.

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Lionel Messi, Javier Mascherano, Ángel Di María, Marcos Rojo, el Kun Agüero, Pipita Huguaín y Enzo Pérez llevaron a la Selección Argentina a la final del Mundial 2014. En los últimos dos años tuvieron que soportar la enorme crisis de la AFA y cambios de técnico que le hicieron perder el rumbo.

De todos modos, estos jugadores, los nuevos y los viejos, pusieron todo el corazón, sabiendo que es difícil navegar sin brújula. Además, un técnico con credenciales como Sampaoli nunca pudo darle identidad al equipo. Quizás sea esa soberbia, evidenciada en aquel lamentable incidente del control de tránsito, quien le haya jugado en contra. El invento de Messi como falso nueve, fue el último acto de alguien que nunca pudo liderar al grupo y convertirlo en un equipo.

Russia Soccer WCup France Argentina
The Argentinian team pose for a photo prior to the round of 16 match between France and Argentina, at the 2018 soccer World Cup at the Kazan Arena in Kazan, Russia, Saturday, June 30, 2018. (AP Photo/Sergei Grits)

En mi opinión, le debemos gratitud a este plantel que puso todo y no se guardó nada. En deuda están la dirigencia, encabezada por Chiqui Tapia, yerno de Hugo Moyano, y el cuerpo técnico que nunca reconoció sus errores y, por lo tanto, no fue capaz de aprender de ellos. Vamos a extrañar a esta generación, que, aunque no ganó ninguna copa, pero llegó a tres finales: fue subcampeón Mundial en 2014, perdió la Copa América por penales en 2015 y 2016 y lo dio todo por la albiceleste.

© Pablo R. Bedrossian, 2018. Todos los derechos reservados.

 

 

TODOS CONTRA MESSI (por Pablo R. Bedrossian)

Serie MUNDIAL DE FÚTBOL 2018

Un viejo chiste decía que la competencia entre Cristiano Ronaldo y Lionel Messi se reducía a una disputa teológica: cristianos versus mesiánicos. Y aunque parezca una broma, la afición futbolera argentina ve en Messi un salvador, un mesías, al que, cuando no cumple con sus expectativas, lo quiere crucificar.

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Lejos está de mí hacer una comparación blasfema, pero señalar un culpable ofrece la oportunidad de descargar sobre él toda la furia. Quizás sea por eso que muchos que hoy denostan a Messi se olvidan de sus tres milagrosos goles frente a Ecuador, que nos clasificaron al Mundial de visitantes y arrancando en desventaja. O quizás padecen de amnesia sobre su decisiva participación para llegar a la final del Mundial de Brasil. ¿Es justo que solo se le exija a aquel que hace? ¿Por qué no señalar a los que padecieron también esa irritante modorra futbolera?

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¿No son la dirigencia, el cuerpo técnico y los jugadores igualmente responsables del fracaso deportivo? A menos que el cuerpo técnico esté pintado, ¿no le cabe ninguna responsabilidad? ¿Y a los otros jugadores? Argentina frente a Croacia venía jugando un partido parejo hasta que la descabellada canchereada de Caballero la puso contra las cuerdas. La falta de reacción anímica y futbolística demuestran que la responsabilidad es colectiva.

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Rara vez el fútbol da una revancha tan pronto, como la del martes próximo ante Nigeria. Responsabilidad significa estar dispuesto a pagar la cuenta. Esa deuda pendiente puede ser saldada el martes ante Nigeria. Que todos -dirigentes, cuerpo técnico y jugadores- muestren de lo que están hechos. Y si pierden, que lo hagan con dignidad, dando todo por la camiseta, como Messi lo ha demostrado en muchas otras ocasiones.

© Pablo R. Bedrossian, 2018. Todos los derechos reservados.


NOTA:

Inmediatamente después de la publicación de esta nota, nuestra amiga Mabel Raspanti, de Argentina, me envió una imagen que deseo compartir. Refleja esa actitud que tanta falta nos hace:

¿CRISTIANO RONALDO O MESSI? UNA MIRADA DIFERENTE (por Pablo R. Bedrossian)

Serie SIMPLEMENTE FÚTBOL

Según el mito griego, Narciso, un joven muy bello, al ver su imagen en el agua se enamoró de ella. De allí que el diccionario de la Real Academia Española define como narciso a “aquel hombre que cuida demasiado de su adorno y compostura, o se precia de galán y hermoso, como enamorado de sí mismo”. Todos tenemos algún grado de narcisismo. Pero cuando la propia imagen se vuelve una obsesión, los problemas son inevitables.

Cristiano Ronaldo recortado 02Cristiano Ronaldo es uno de los grandes del fútbol de todos los tiempos. En su contra se ha dicho que tuvo la desgracia de jugar en la misma época que Lionel Messi. Creo que la observación es injusta: Para ser el mejor jugador del mundo, esa loable aspiración que CR7 tiene, hay que serlo independientemente de contra quien se compita; ser el mejor es un estatus comparativo, que implica superar al resto.

Comencemos diciendo que el delantero portugués es uno de los más grandes atletas en el fútbol actual. Su velocidad es sorprendente. Además posee de una técnica extraordinaria que se manifiesta, por ejemplo, en sus gambetas, en la “doble bicicleta” con que amaga para luego sorprender al rival en un pique corto, en su forma de cabecear (tal como Pelé, lo hace con los ojos abiertos, eligiendo donde colocar el balón) o en su exquisita técnica para disparar tiros libres, imprimiendo al remate una comba tan impredecible como perfecta. Sin embargo, hay una piedra que le impide ser el mejor: no es jugador de equipo.

Quizás el mejor retrato de su narcisismo no es el glamour de sus encuentros con celebridades, ni el cutis envidiable que, según mi esposa, el luso posee. Creo que es el enojo manifestado cuando su compañero Arbeloa marcó un gol para el Real Madrid contra el Almería, y en lugar de sumarse a sus compañeros para felicitarlo, se disgustó con él. Ocurrió que, frente al arco vacío, el defensa madridista llegó antes a la pelota y le quitó a CR7 la posibilidad de convertir. Ya dentro del arco, El portugués pateó con furia la pelota contra la red y luego se dirigió al centro de la cancha rezongando, pese al gol marcado por su equipo.

Video de la reacción de Cristiano Ronaldo (tomado del canal LaLiga Santander en Youtube)

Con su actitud demostró que su deseo de convertirse en pichichi, como le dicen en España al máximo goleador de un torneo, está por delante de su interés en el equipo: el yo por encima del nosotros. El narcisismo inevitablemente conduce al egoísmo, y en el fútbol ocurre como en la música: no se puede tocar una sinfonía con un solo instrumento.

Lionel Messi recortadoEl caso de Messi es diferente. Considerado el mejor jugador de su tiempo (incluso, a diferencia de Cristiano Ronaldo, se lo compara con Maradona y Pelé), siempre pone en primer lugar al equipo. La prueba es que es el jugador del Barcelona con mayor número de asistencias en 2015. Desde luego, también es su máximo goleador. Convertir para él no es su prioridad sino que gane el Barça. Para él anotar es el efecto del juego colectivo. Nadie imagina a Lio sin Xavi o Iniesta. Messi siempre repite en las entrevistas “lo importante es el equipo”.

Para ser el mejor jugador del mundo no basta ser el futbolista de mayor técnica o ser el mejor atleta. Se trata de ser quien más contribuye al triunfo de su club. Puede ser la figura descollante, pero siempre necesita socios para lograrlo. Los jugadores se recuerdan por los títulos obtenidos con los colores que representan. Si Lionel Messi es superior a Cristiano Ronaldo, no lo es por ser mejor futbolísticamente -ambos son maravillosos pero diferentes- sino porque el argentino es jugador de equipo y el portugués, en cambio, juega primero para sí mismo.

© Pablo R. Bedrossian, 2015. Todos los derechos reservados.