LAEMANCTUS LONGIPES: UNA BELLA “IGUANA DE CASCO” COLOR VERDE (por Pablo R. Bedrossian)

Hace poco tuvimos oportunidad de ver en Residencial Campisa, San Pedro Sula, Honduras, el primer ejemplar de Laemanctus longipes, una bella iguana de casco.

Laemanctus longipes

Íbamos en el auto del vecino Fernando Castellon a reubicar una bejuquilla verde (Oxybelis fulgidus) encontrada en el jardín de su casa.

La Oxybelis fulgidus que liberamos

De pronto exclamó:

– ¡Mire esa iguanita verde!

Me imaginé que era uno de los habituales garrobos o iguana gris (Ctenosaura similis) juveniles, intensamente verdes, muy comunes por aquí.

Ctenosaura similis juvenil

También pensé que podía tratarse de alguna pequeña iguana verde (Iguana iguana).

Iguana iguana juvenil

Sin embargo, al observarla me sorprendí: tenía la cabeza triangular y una especie de casquete en la parte superior. Esa peculiaridad me recordó lejanamente a una iguana de casco que algunos llaman turipache (Corytophanes cristatus), aunque es muy diferente: posee otro color y luce una delgada pero enorme cresta de líneas rectas en el centro de la cabeza.

Corytophanes cristatus

(Si Ud. desea conocer más sobre esta otra iguana de casco o turipache (Corytophanes cristatus), puede leer nuestro artículo https://pablobedrossian.com/2018/10/10/corytophanes-cristatus-una-curiosa-iguana-de-casco-por-pablo-r-bedrossian/).

LA IGUANA DE CASCO VERDE

Bajé del auto y comencé a filmar y fotografiar este pequeño reptil tratando de evitar que se sintiera amenazado. Me permitió acercarme a pocos centímetros sin inmutarse.

Cada tanto movía los ojos, como advirtiendo mi presencia. Finalmente, como continuaba sobre el pavimento y corría el riesgo de ser atropellado, tuve que tocarlo suavemente para que huyera hacia el canal de agua que se encontraba a pocos metros.

Enseguida recordé una fotografía de esta especie que había publicado nuestro amigo, el Dr. Juan Ramón Collart en su libro “Honduras Salvaje”[1] y la identifiqué como la iguana de casco color verde (Laemanctus longipes).

ACERCA DE ESTA ESPECIE

Laemanctus longipes pertenece a la familia Corytophanidae[2]. Está integrada por tres géneros: Corytophanes, al que pertenece el turipache mencionado más arriba, el Basiliscus, cuya especie más conocida es el famoso charancaco (Basiliscus vittatus) y el Laemanctus, al que corresponde nuestra especie.

Basiliscus vittatus

Nótese que no es una verdadera iguana. De paso, en algunos lugares lo llaman toloque verde y en otros lemacto coludo. En inglés se lo llama Eastern Casquehead Iguana.

Es difícil de observar porque es una especie arbórea; gracias a su color se mimetiza con el follaje. Solo abandona los árboles para poner huevos, de abril a junio, de 3 a 5 por vez. Las crías nacen tras una incubación a temperatura entre 28º C y 30º C durante casi dos meses[3]. Los recién nacidos tienen una LHC (longitud hocico – cloaca) de 5 cm. con una cola de unos 17 cm. Los adultos pueden alcanzar una LHC de 15 cm y desde la cabeza a la cola hasta unos 45 a 50 cm.

El cuerpo es alargado de un color verde intenso, con franjas suavemente amarillentas a los costados de la cabeza y el cuello y en ocasiones una pequeña franja negra desde la parte posterior de los ojos al cuello. La superficie dorsal de la cabeza (el casquete o yelmo) es plana, sin mostrar crestas y de un color grisáceo más pálido que el resto. Una notable línea blanca interrumpida se extiende de la cabeza a la ingle. Además, presenta pequeñas manchas blancuzcas en el dorso y la cola. Posee cinco dedos en las patas delanteras y traseras. Se conoce muy poco de sus hábitos no reproductivos. Se ha reportado que en cautiverio se alimenta de insectos.

¿DOS ESPECIES DIFERENTES CON EL MISMO NOMBRE?

Según el experto James McCranie, en Honduras coexisten dos subespecies: Una es Laemanctus longipes waltersi, de los departamentos de Atlántida y Cortés (donde encontramos nuestro ejemplar), con escamas corporales más grandes y ausencia o forma incompleta de abanico gular[4]. La otras es Laemanctus longipes longipes, de los departamentos de Copán y Olancho, que posee escamas corporales más pequeñas y un abanico gular completo[5]. En su opinión constituirían dos especies distintas.

Hay otra especie que solo conocemos por fotografías, llamada Laemanctus serratus, que habita en Tamaulipas y la península de Yucatán, México y en poblaciones aisladas en el noroeste de Honduras[6]. Se diferencia de Laemanctus longipes en que posee escamas espinosas en la parte posterior de la cabeza además de una cresta dorsal evidente[7]. El hábitat de esta especie es bastante reducido, desde el sur de Veracruz en México hasta el occidente de Honduras con una población aparentemente aislada en el centro de Nicaragua[8].

No es fácil encontrar una la iguana de casco color verde como Laemanctus longipes debido a sus hábitos de vida. En más de 12 años de vivir en este lugar y con varios cientos de caminatas realizadas tuvimos el privilegio de verla personalmente por primera vez.

© Pablo R. Bedrossian, 2020. Todos los derechos reservados.


BONUS: VIDEOS


REFERENCIAS

[1] Collart, Juan Ramón, “Honduras Salvaje”, edición de autor, 2014, p.64

[2] Durante mucho tiempo se la consideró una subfamilia de la familia Iguanidae, pero desde 1989 comenzaron a ser consideradas como familias separadas: D.R. Frost & R. Etheridge (1989) “A phylogenetic analysis and taxonomy of iguanian lizards (Reptilia: Squamata)”, Univ. Kansas Mus. Nat. Hist. Misc. Publ. 81 y D.R. Frost, R. Etheridge, D. Janies & T.A. Titus (2001) “Total evidence, sequence alignment, evolution of polychrotid lizards, and a reclassification of the Iguania (Squamata: Iguania)”, American Museum Novitates 3343: 38 pp.

[3] Köhler, Gunther, “Reptiles de Centroamérica”, Herpeton, 2003, p. 135

[4] El abanico gular o gula (en inglés dewlap) es una delgada membrana ubicada en el cuello que se despliega y retrae. También la poseen los Anolis.

[5] McCranie, James R., “The Lizards, Crocodiles, and Turtles of Honduras”, “Bulletin of the Museum of Comparative Zoology”, Special Publications Series, No. 2, Harvard University, 2018, p.200.

[6] McCranie, James R., Op. cit., p.213

[7] Köhler, Gunther, Op. cit., p.136

[8] McCranie, James R., Op. cit., p.209


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Todas las fotografías y videos fueron tomados por el autor de esta nota y es el dueño de todos sus derechos, 

GUARA ROJA – NOMBRE CIENTÍFICO ARA MACAO; NOMBRE EN INGLÉS SCARLET MACAW (por Pablo R. Bedrossian)

Serie AVES DE CENTROAMÉRICA (Grupo AVES EXTRAORDINARIAS DE HONDURAS)

La guara roja es el ave nacional de Honduras. Mide alrededor de 90 cm, en un rango que va de los 81 a los 96 cm[1]. Pesa cerca de 1 kg. De un intenso color rojo, tiene plumas amarillas y azules en las alas que le proveen una belleza extraordinaria. La parte superior del pico es color marfil con la punta y la base negras mientras que la parte inferior del pico es totalmente negra. Alrededor de sus ojos -que son color café en los juveniles y amarillos verdosos en los adultos- la piel es rosada y sin plumas.

La subespecie que habita entre el sur de México y Honduras se conoce como Ara macao cyanoptera, y no posee la banda verde en las alas que sí muestra la subespecie que se observa desde Costa Rica hacia el sur, denominada Ara macao macao[2].

En otros países es conocida como guacamaya roja, guacamaya macao, lapa roja, bandera o paraba. Pertenece a la familia Psittacidae, la misma que los loros. Habita en bosques húmedos y de pinos, en alturas que van del nivel del mar a los 1000 metros. Se alimenta de frutos y semillas. Anida en huecos naturales de árboles o en nidos viejos abandonados por pájaros carpinteros. Es gregaria. Aunque no hemos encontrado evidencia científica, se dice que una vez que encuentra su pareja es fiel hasta la muerte. Del mismo modo, se cree que pueden llegar a vivir más de 60 años. Debemos resaltar que se la utiliza como mascota, lo que impulsa la casa furtiva. El experto Robert Gallardo dice “Tristemente, ahora es muy probable que haya más guaras rojas enjauladas en Honduras que las que gozan de libertad en la naturaleza”[3].

Hasta hace poco solo se lo observaba en la región Oriental de Honduras (La Moskitia en Gracias a Dios, Olancho y el extremo este de El Paraíso). Sin embargo, gracias a un proyecto del Parque de Aves y Reserva Natural Macaw Mountain, que ha rehabilitado y liberado aves en el sector de Copán Ruinas, hoy ya pueden verse un buen número de guaras rojas en el sector del parque arqueológico adyacente.

La mayor población de esta ave se encuentra en el norte de América del Sud. Hay registros recientes en Guatemala y Belice, pero en El Salvador no se observa desde 1925[4]. El mayor número de observaciones en Centroamérica proviene de Costa Rica; desde luego hay registros en Nicaragua y Panamá, aunque en mucho menor número.

Finalmente, y vinculando la guara roja con la historia, ha sido un ave importante para los pueblos precolombinos, tal como se observa en las ruinas mayas como de Copán.

© Pablo R. Bedrossian, 2020. Todos los derechos reservados.


VIDEOS


NOTA

Esta es una contribución del Club de Observación de Aves Los Zorzales, del valle de Sula, a la ASHO (Asociación Hondureña de Ornitología)


REFERENCIAS

[1] Howell, Steve N.G. and Webb, Sophia “A guide to the birds of Mexico and Northern Central America”, Oxford University Press, 1995 (reimpresión 2007), p.337

[2] “Ara macao”, ficha de identificación, Dirección de Especies Prioritarias para la Conservación, Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas, Actualización enero 2009.,

[3] Gallardo, Robert J., “Guía de las Aves de Honduras”, Edición de autor, 2018, p.265

[4] Según www.ebird.org, al momento de publicar este artículo.


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EL QUETZAL Y SU FAMILIA: LOS TROGONES CENTROAMERICANOS (por Pablo R. Bedrossian)

RESPLENDENT QUETZAL (PHAROMACHRUS MOCCINO; EN ESPAÑOL QUETZAL MESOAMERICANO)

El quetzal, cuyo nombre científico es Pharomachrus moccino y en inglés Resplendent Quetzal, es probablemente el ave más representativa de Centroamérica. Los vistosos colores de esta especie, sobre todo el verde y rojo del macho con sus largas plumas, la han hecho sinónimo de belleza. Su nombre proviene de la voz náhuatl quetzalli, que significa algo así como “ave de cola larga de hermoso plumaje”.

Resplendent Quetzal macho

El macho adulto mide entre 38 y 40.5cm, pero con su cola en serpentina puede llegar a más 61cm[1] e incluso más[2]. La cabeza, de un color intensamente verde, tiene una ligera cresta del mismo color y pico amarillo.

Resplendent Quetzal macho

El color verde a veces puede tornarse azul brillante dependiendo de la incidencia de los rayos de sol; el vientre es intensamente rojo. La hembra es más opaca, con la cabeza grisácea, el pico oscuro, el pecho y las partes superiores verdes y la panza gris. Las plumas cobertoras de la parte superior de la cola son rojas.

Resplendent Quetzal hembra

Los quetzales son difíciles de ver y prefieren los bosques húmedos de zonas altas, que van desde unos 900 a 2,600 msnm[3]. Hay reportes de su presencia desde Chiapas, en el sur de México, hasta el oeste de Panamá[4]. Suelen preferir las zonas altas; sin embargo, descienden en algunos meses en busca de alimento. Su temporada de cría corresponde generalmente a marzo y abril. Los frutos que consumen se conocen popularmente como aguacatillos.  Se les llama así porque parecen aguacates (en algunos países de Sudamérica denominados paltas) pequeños y pertenecen a su misma familia del aguacate, las lauráceas. En Honduras hay entre 50 y 60 especies diferentes, que corresponden a los géneros Aiouea, Beilschmiedia, Cinnamomum, Licaria, Nectandra, Ocotea, Persea y Pleurothyrium.

Pareja de Resplendent Quetzal

Personalmente los he visto en Honduras en el Parque Nacional La Tigra, dos veces en El Cedral, comunidad dentro del Parque Nacional Santa Bárbara, y en varias ocasiones en la Reserva El Jilguero – Sector Bosque Las Trancas, en Opatoro, muy cerca de Marcala, Departamento de La Paz. Se encuentra en la mayoría de los departamentos de Honduras, aunque no se ha observado ni en la zona sur, ni en la Moskitia.

Resplendent Quetzal pareja (video)

LA FAMILIA DEL QUETZAL: LOS TROGONES

El quetzal forma parte de la familia Trogonidae, que incluye un nutrido grupo de especies, conocidas popularmente en español como “coas” o “trogones” y en inglés como “Trogons”. En América hay 24 de las 39 especies conocidas en el mundo[5]. Se caracterizan por cabezas redondeadas con aros perioculares, picos pequeños, cuellos cortos, cuerpos compactos y coloridos pechos y panzas. Vistos de frente, en su mayoría sus colas combinan los colores blancos y negros en diversos patrones que ayudan a distinguirlos. Comen frutas, insectos e incluso pequeñas lagartijas y ranas. Suelen presentar dimorfismo sexual siendo los machos los que tienen plumajes más brillantes y posan en los árboles, a veces cantando y en otras ocasiones permaneciendo en silencio.

Gartered Trogon macho

Presentamos las especies que tenemos en Centroamérica, aclarando que quedan fuera del alcance de esta presentación Citreoline Trogon (nombre científico Trogon citreolus) que se encuentra en el sur de México, zona que geológicamente integra la región centroamericana, dos especies que se ven en exclusivamente Costa Rica y Panamá, Baird’s Trogon (nombre científico Trogon bairdii) y Lattice-tailed Trogon (nombre científico Trogon clathratus) y dos de las que solo hay registros en Panamá, Black-tailed Trogon (nombre científico Trogon melanurus) y White-tailed Trogon (nombre científico Trogon chionurus).

Collared Trogon macho

Podemos agrupar los trogones fenotípicamente en trogones de vientre amarillo y trogones de vientre rojo.

TROGONES DE VIENTRE AMARILLO

Desde luego, cada uno tiene su propio canto. Los dos primeros, el Black-headed Trogon y el Gartered Trogon son los más fáciles de ver de toda la familia Trogonidae, pues se encuentran prácticamente en todo el territorio centroamericano.

BLACK-HEADED TROGON (TROGON MELANOCEPHALUS; EN ESPAÑOL COA CABEZA NEGRA)

Aún recuerdo la emoción de mi primera observación de esta bella ave, que es el único trogon que hemos documentado en la zona donde vivo. Mide algo menos de 30 cm. Es negro, con el vientre amarillo y el aro periocular celeste. Vista el ave de frente, las plumas de la cola parecen dos columnas de triángulos blancos.

Trogon melanocephalus – Black-headed Trogon

El macho es levemente más azulado. Tiene un vuelo típico que lo hace trasladarse entre árboles vecinos. Su canto suele ser grave y apagado.

Su distribución va del sudeste de México a Costa Rica. En Honduras se encuentra en todo el territorio nacional, en alturas que van de 0 a 1,000 msnm.

GARTERED TROGON (TROGON CALIGATUS; EN ESPAÑOL COA VIOLÁCEA)

Es parecido al Black-headed Trogon (quizás algo más pequeño), con la cabeza y el cuerpo negros con el vientre amarillo. Hay tres marcas de campo muy sencillas para diferenciar ambas especies visualmente: el Gartered Trogon macho posee un anillo periocular de color amarillo.

Gartered Trogon macho

La hembra tiene un anillo periocular blanco, más ancho a los lados.

Gartered Trogon hembra

Vista el ave de frente, la cola muestras finas barras blancas y negras. Además, en el macho la espalda y la parte dorsal de la cola son de color verde intensamente oscuro o, si no, negro. En ambos sexos las alas muestran un patrón empedrado.

Gartered Trogon hembra

Su distribución va del este de México a Sudamérica. En Honduras se encuentra en casi todo el país (solo no ha sido observado en el extremo sudoeste), en alturas que van de 0 a 1,800 msnm.

BLACK-THROATED TROGON (TROGON RUFUS; EN ESPAÑOL COA CUELLO NEGRO)

Este es el único trogon que aún no he podido fotografiar. Lo observé durante una caminata en el Parque Nacional Pico Bonito, en el departamento de Atlántida, cerca de la costa norte de Honduras. Es el más pequeño de los tres, midiendo unos 25 cm. Cito la precisa descripción que hace de él Robert Gallardo: “el macho tiene partes dorsales verdes, máscara negra y anillo periocular azul. Tiene una banda de pecho angosta y blanca y los paneles de las alas son empedrados con blanco y negro”[6]. Mostramos una imagen cedida amablemente por el experto guía de aves Elmer Escoto.

Black-throated Trogon (fotografía por Elmer Escoto)

La hembra tiene las partes dorsales, la cabeza y el pecho color café, separada por una franja blanca del vientre amarillo. El anillo periocular es blanco e incompleto. Su distribución va del norte de México a Sudamérica. En Honduras se observa en la costa norte, incluyendo la Moskitia, y en toda la zona oriental del Departamento de Olancho.

TROGONES DE VIENTRE ROJO

SLATY-TAILED TROGON (TROGON MASSENA; EN ESPAÑOL COA COLA GRIS)

El Slaty-tailed Trogon es la coa de vientre rojo de mayor tamaño (puede medir casi 36 cm). Su nombre proviene del color grisáceo que la cola muestra vista de frente. El macho tiene la cabeza, el pecho y las partes dorsales superiores de tonalidad verde oscura mientras que en la hembra adquieren una tonalidad gris oscura por detrás y un gris claro de frente.

Slaty-tailed Trogon

Ambos sexos tienen un aro periocular rojo rodeado de una mascarita oscura y pico que va del rosa pálido al anaranjado. Su distribución se extiende del sudeste de México a Sudamérica. En Honduras está presente en toda la costa norte y también en la región oriental del departamento de Olancho en alturas que van de 0 a 1,000 msnm.

Slaty-tailed Trogon

Según el experto Robert Gallardo, se ha observado una pequeña población en Río Amarillo, Copán[7], en el occidente del país. Nosotros no encontramos registros en eBird, la base de datos más completa sobre observaciones de aves, ni en los departamentos de Copán, ni de Santa Bárbara.

LOS TRES MÁS PARECIDOS: ELEGANT TROGON (TROGON ELEGANS; EN ESPAÑOL COA ELEGANTE), MOUNTAIN TROGON (TROGON MEXICANUS, EN ESPAÑOL COA DE OCOTAL) Y COLLARED TROGON (TROGON COLLARIS; EN ESPAÑOL COA COLLAREJA).

Por supuesto, estas tres especies son diferentes; cada una posee su propio canto y distinta distribución; sin embargo, comparten características que pueden llevar al observador poco entrenado a confundirlas.

Elegant Trogon macho
Mountain Trogon macho
Collared Trogon macho

Digamos primeramente que todas poseen dimorfismo sexual; es decir que no solo genéticamente sino externamente (lo que en ciencia llama fenotipo) el macho y la hembra son diferentes. Curiosamente, visualmente los machos de estas tres especies tienen más características en común que con sus respectivas hembras.

Observemos estos rasgos en común:

– Tamaño: Los machos de T. elegans y T mexicanus miden alrededor de 30 cm; el macho de T. collaris apenas un par de centímetros menos.

– Aspecto general: Los machos de las tres especies poseen las partes posteriores, cabeza y pecho color verde oscuro; el pecho está separado del vientre rojo por una franja blanca, y alas grisáceas

– Detalles de la cabeza: Los machos de las tres especies poseen cabeza verde con pico amarillo

T. elegans y T mexicanus poseen aro periocular rojo rodeado de una mascarita oscura. Al menos en Centroamérica, T. Collaris posee la mascarita pero el aro periocular puede estar ausente o ser poco visible.

Lo mismo ocurre con las hembras: son más parecidas entre sí que con los machos correspondientes a sus especies. Veamos esas características:

– Tamaño: similar al de los machos en las tres especies.

– Aspecto general: Las hembras de las tres especies poseen las partes posteriores, cabeza y pecho café con alas color café claro o grisáceas. T. elegans y T mexicanus en la parte inferior del pecho presentan una delgada franja blanca, luego una ancha franja café claro que se angosta en el centro y debajo otra franja blanca aún más ancha que se extiende hasta el vientre, que es de un color rojo más pálido que en los machos. T. collaris entre el pecho verde y el vientre rojo solo presenta una franja blanca.

– Detalles de la cabeza: Las hembras de las tres especies poseen cabeza café con pico amarillo. T. elegans posee una suerte de mancha blanca debajo de los ojos.

Mountain Trogon hembra

Las diferencias más notables, además del canto y algunas que hemos marcado al hablar de atributos en común se encuentran en los patrones de las colas.

– Patrones de la cola: Considerando los machos, siempre vistos frente, T. elegans tiene barras finas blancas y negras interrumpidas regularmente por franjas blancas más anchas. T. mexicanus tiene como dos columnas de barras anchas blancas y negras. T. collaris, tiene barras finas blancas y negras.

– Otras diferencias fenotípicas: Nótese que en las hembras T. elegans tiene una suerte de mancha blanca debajo de los ojos y T. collaris tiene aro periocular blanco incompleto. –

– Hábitat: El hábitat de T. elegans es de bosques secos, en alturas de 0 a 1800 msnm. El hábitat de T. mexicanus son bosques latifoliados en alturas que van de los 600 a los 2500 msnm. T. collaris habita bosques húmedos en alturas que van de 0 a 2,400 msnm.

– Distribución: T. elegans, desde el sur de Estados Unidos al noroeste de Costa Rica. En Honduras tiene una amplia distribución, sobre todo en la zona centro sur y occidente. T. mexicanus se encuentra desde el oeste de México a Honduras. En Honduras se encuentra en la zona central y occidental. T. collaris es la de más amplia distribución, desde el sur de México a Sudamérica. En Honduras se encuentra en casi todo el territorio.

RESUMIENDO:

El quetzal y su familia, los trogones, se encuentran de las aves más bellas de Centroamérica, por su bello colorido, poblado de verdes, rojos, amarillos, negros y blancos. Distinguir sus detalles contribuye a una mejor experiencia cuando los observamos. Termino con una tabla comparativa sobre la presencia de trogones o coas en los países de la región armada con datos provistos por eBird a la fecha de publicación de esta nota.

© Pablo R. Bedrossian, 2020. Todos los derechos reservados.


NOTA

Esta es una contribución del Club de Observación de Aves Los Zorzales, del valle de Sula, a la ASHO (Asociación Hondureña de Ornitología)


AGRADECIMIENTOS ESPECIALES

Quiero agradecer muy especialmente al Ing. Francisco Dubón por la revisión de este artículo y sus valiosas observaciones y sugerencias y al guía y experto Elmer Escoto por la fotografía del Black-throated Trogon que me facilitó.


REFERENCIAS

[1] Howell, Steve N.G. and Webb, Sophia, “A guide to the birds of Mexico and Northern Central America”, Oxford University Press, 1995 (reimpresión 2007), p.436

[2] Por ejemplo, Jesse Fagan & Oliver Komar, hablan de 76 cm y Robert J. Gallardo de 66 cm. Ernest Preston Edwards no da la longitud.

[3] Gallardo, Robert J.,”Guía de las Aves de Honduras”, Edición de Autor, 2018, p.223

[4] Datos tomados de eBird, www.ebird.org

[5] Gallardo, Robert J., Op. cit., p.222

[6] Gallardo, Robert J., Op. cit., p.225

[7] Gallardo, Robert J., Op. cit., p.224


BIBLIOGRAFÍA

Edwards, Ernest Preston “The birds of Mexico and adjacent areas”, University of Texas Press, Austin, 3ra. Edición, 1998, 4ta. Reimpresión, 2005

Fagan, Jesse & Komar, Oliver, “Peterson Field Guide to Birds of Northern Central America, Peterson Field Guides, 2016

Gallardo, Robert J., “Guía de las Aves de Honduras”, Mountain Gem Tours, 2018

Howell, Steve N.G. and Webb, Sophia “A guide to the birds of Mexico and Northern Central America”, Oxford University Press, 1995 (reimpresión 2007)


CRÉDITOS MULTIMEDIA

Todas las fotografías fueron tomadas por el autor de esta nota y es el dueño de todos sus derechos, a excepción de la del Black-throated Trogon de Elmer Escoto y publicada con su autorización.

MÁS SOBRE LOS ARMENIOS EN CENTROAMÉRICA (una entrevista de Artsvi Bakhchinyan al autor de este blog)

Semanas atrás Carlos Antaramian, un destacado experto de origen armenio nacido en México me puso en contacto con Artsvi Bakhchinyan, doctor en filología, investigador de cine y estudioso de las cuestiones armenias que reside en Yerevan. Artsvi, que es colaborador habitual de The Armenian Mirror-Spectator, el primer semanario armenio en lengua inglesa de los Estados Unidos, fundado en 1932, me propuso realizar una entrevista sobre los armenios en Centroamérica. Gracias a la tecnología el encuentro se hizo posible a pesar de la enorme distancia que separa geográficamente a Honduras de Armenia. Aunque el reportaje se publicó el 14 de noviembre de 2019 en inglés (el original puede leerse en https://mirrorspectator.com/2019/11/14/pablo-bedrossian-from-honduras-armenians-wherever-we-meet-we-are-a-family), comparto su traducción al castellano esperando contribuir a la difusión de la presencia armenia en esta región del planeta.

LOS ARMENIOS DONDE QUIERA QUE NOS ENCONTREMOS SOMOS UNA FAMILIA

YEREVAN (ARMENIA)-SAN PEDRO SULA (HONDURAS)

 – Querido Pablo, esta es la primera vez que me encuentro con un armenio que vive en Honduras. Por favor presentate.

Me llamo Pablo Bedrossian. Nací en Buenos Aires, Argentina y actualmente vivo en la segunda ciudad más grande de Honduras, San Pedro Sula. Mi abuelo Agop fue un heroico sobreviviente del genocidio. Mi abuela Loutfia sobrevivió a las masacres de Marash. Soy médico (cardiólogo), pero después de 13 años dedicado a la actividad clínica decidí cambiar mi ocupación y trabajé como gerente senior en compañías farmacéuticas durante 18 años. Estudié negocios y obtuve un MBA. Una empresa de Honduras, llamada Laboratorios Finlay, me trajo a este país. Hace cinco años comencé mi propia empresa de consultoría, GO UP / Expertos en Negocios (www.goup-ca.com). Estoy casado, con una hija. Soy un hombre de fe y mi mayor placer es leer y viajar por el mundo.

Convento armenio mekhitarista en la Isla de San Lazzaro, Venecia, Italia

– Según el libro “The Southern Side of the Earth: Armenians in Latin America From the Beginning to 1950” de Vartan Matiossian, ya en 1929 el gobierno de Honduras exigió $ 2,500 de diferentes migrantes, incluidos los armenios. Esto significa que la presencia armenia en Honduras podría tener ya unos 90 años. Según http://www.armeniadiaspora.com hay 900 armenios en Honduras, pero dudo que este número sea correcto. ¿Qué dirías?

Llegué a Honduras desde Argentina, mi lugar de nacimiento, a fines de 2002. Desde ese momento comencé a buscar armenios, pero la tarea fue muy difícil. Resumí mi búsqueda en un artículo llamado “Los Armenios en Centroamérica”, que fue traducido al inglés, francés e italiano. Encontré la primera referencia en una revista que hablaba de un estadounidense dueño de un restaurante, pero “descendiente medio armenio”. Aunque vivía muy lejos de mi casa, en 2006 conduje tres horas para conocerlo. Se sintió conmovido cuando dije mi apellido. “Bedrossian es el apellido de mi madre también”, dijo. Cuando regresé en 2007, él había regresado a Estados Unidos. Además, Manolo Keosseian, un entrenador profesional de fútbol de Uruguay, vivió en Honduras en varios periodos por razones laborales (entre 2007 y 2019). Ahora vive en Montevideo. Hace tres años, un cliente me contó sobre otra armenia argentina, Adriana Keyichian. Está casada con un hondureño y está a cargo de una escuela para niños especiales. Como se observa, pude encontrar muy pocos armenios en Honduras, la mayoría de ellos inmigrantes actuales.

A la izquierda el técnico de fútbol Manuel Keosseian, en el centro el entrevistado y a la derecha Víctor Coello, ex arquero de la Selección Nacional de Honduras

Hay una familia cuyo apellido es Gurdian. La primera referencia es del siglo XIX en Nicaragua, desde donde se extendieron a Costa Rica y algunos a Honduras. Varios miembros de esta familia se consideran armenios, pero otros creen que son españoles. Nadie sabe el verdadero origen. Pablo Gurdian Bond en un artículo completo apoya que su familia ha venido de España. Le respondí con otro artículo llamado “Las dos historias del apellido Gurdian”. En mi investigación, que incluye entrevistas e intercambio de correos electrónicos con varios de los Gurdian, descubrí una tradición familiar (con diferentes variantes) sobre tres hermanos que vinieron de Armenia a Nicaragua en el siglo XIX. Además, el apellido no existe en España, pero en Armenia existe Kurdian. Entonces, los descendientes de la familia Gurdian podrían ser armenios: el misterio aún permanece.

Catedral Armenia de Moscú, Rusia, y edificios anexos

Sabemos que hay muchas ciudades y pueblos en América Central y del Sur llamados Armenia, incluidos dos en Honduras. ¿Alguna vez has estado allí?

En Honduras hay más lugares llamados Armenia. Cuando publiqué otro artículo llamado “Sitios de Centroamérica que se llaman Armenia”, encontré solo dos sitios en Honduras y ambos con el mismo nombre: “Nueva Armenia”, uno en la costa norte y otro en Francisco Morazán, en el centro del país. Hace años, un joven turista armenio me envió un mensaje diciéndome que había visitado un lugar desconocido para mí, también llamado Nueva Armenia, un pequeño pueblo en el departamento de Copán, en el área occidental de Honduras. Además, en Honduras hay un río Armenia en el departamento de Yoro, así como una pequeña comunidad allí llamada Armenia. Nunca pude visitar esos lugares, pero visité Armenia en Sonsonate, El Salvador. Vartan Matiossian, el extraordinario experto que mencionaste al principio, me explicó el origen de esos nombres: la Vulgata (la Biblia traducida al latín por San Jerónimo), dice “Y el arca descansaba … sobre las montañas de Armenia” en lugar de “Ararat”, la palabra original. Bajo la influencia española había una tradición de elegir lugares bíblicos para nombrar ciudades y pueblos en América; esa es la razón más probable del nombre.

Portada online de la entrevista

– Sabemos que el gobierno de Azerbaiyán hace propaganda anti -armenia en los países con poca población armenia. ¿Lo hacen también en Honduras?

La gente en Honduras tiene un bajo nivel educativo. La mayoría de ellos no saben acerca de Azerbaiyán, por lo que no tenemos este problema. Muchas de las familias más poderosas en Honduras vinieron de Palestina; llegaron a principios del siglo XX. Son cristianos, no musulmanes. Aquí se les llama comúnmente “turcos” porque, bajo la férula del imperio, llegaron con un pasaporte de nacionalidad otomana. Durante el golpe de estado de 2009 tomé una foto de un graffiti curioso con el mensaje “turcos genocidas”, por supuesto, no con el significado que nosotros le damos.

Saint Vartan Armenian Cathedral, New York, Estados Unidos

– ¿Tú o los demás hicieron algún esfuerzo para presentar Armenia en Honduras?

Si. He publicado artículos y enviado obsequiado libros que cuentan la dura historia del genocidio. La gente común no lo sabe. Carlos Antaramian, otro gran experto, autor del libro “Del Ararat al Popocatépetl: los armenios en México” me escribió sobre el interés del nuevo embajador armenio en México (que está a cargo también de América Central) para visitarnos en el futuro. Sería una excelente oportunidad para presentar Armenia y su historia al pueblo hondureño.

En la Saint Illuminator’s Armenian Apostolic Cathedral con el Rev. F. Mesrob Lakissian

– ¿Qué dirías sobre los armenios en los países limítrofes de Honduras: Guatemala, El Salvador y Nicaragua?

La situación de los armenios en esos países es muy similar a la de Honduras. Hay muy pocos; la mayoría de ellos nacieron en otros países. Por ejemplo, Samuel Berberian, nacido en Atenas y criado en Argentina, era decano de la Facultad de Teología de la Universidad Panamericana de Guatemala. También Edgardo Surenian, un pastor evangélico de Argentina, vivió durante unos años en El Salvador.

Iglesia Armenia de París, Francia

– Estoy seguro de que está en contacto con los armenios en Argentina. ¿Qué pasa con Armenia y otras comunidades?

Hace solo unos días, visité San Lazzaro, la isla armenia en Venecia. Allí conocí al padre Hamazasp Kechichian. En 2018 conocí a P. Mesrob Lakissian, el sacerdote de la Catedral Apostólica Armenia de Saint Illuminator de Nueva York. Además, en 2019 estuve en la Catedral de Armenia en Moscú y en la Iglesia de Armenia en París. Dondequiera que viajo trato de encontrar armenios. Una de las experiencias más interesantes fue mi visita en 1990 a Krikor Der Balian, en Swazilandia, un pequeño país africano. Krikor construyó allí una pequeña iglesia armenia en su propiedad. ¡Los armenios, donde sea que nos encontremos, somos una familia!

Krikor DerBalian en el frente de su amada iglesia en Pine Valley, en las afueras de Mbabane, Swazilandia, en el sur de África; foto tomada por el entrevistado en 1990

– Bueno, Pablo, gracias … ¡y espero que tu próximo viaje sea Armenia!

Artículo original en inglés por Artsvi Bakhchinyan ©The Armenian Mirror-Spectator, 2019. Todos los derechos reservados. Traducción: Pablo R. Bedrossian, 2019.


CRÉDITOS MULTIMEDIA

Todas las fotografías fueron tomadas por el entrevistado en esta nota y es el dueño de todos sus derechos, a excepción del logo de The Armenian Mirror-Spetactor y la portada de la entrevista tomada de dicho medio.



CÓMO VISITAR LAS RUINAS MAYAS DE COPÁN (por Pablo R. Bedrossian)

En el extremo occidental de Honduras, a muy pocos kilómetros de la frontera con Guatemala, se encuentran las maravillosas ruinas mayas de Copán, declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1980. A pesar del paso de los siglos, y gracias al abnegado trabajo de numerosos expertos, han recuperado buena parte de su esplendor. Visitarlas es una experiencia extraordinaria pues contienen las esculturas más importantes del mundo maya.

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Iglesia Católica frente al Parque Central de Copán Ruinas

El punto de partida para la visita es uno de los pueblos de arquitectura colonial más bonitos de Honduras, llamado Copán Ruinas. Se llega hasta él desde San Pedro Sula, tomando la carretera a Occidente. Tras recorrer unos 100 km, al llegar a La Entrada, un centro urbano de gran actividad comercial, se gira a la derecha. Luego de unos pocos kilómetros la ruta comienza a ascender entre hermosos cerros cubiertos de vegetación. Desde La Entrada hay unos 80 km hasta Copán Ruinas, que está ubicada a unos 1000 m sobre el nivel del mar. También se puede llegar desde Guatemala, cruzando por El Florido, la frontera que separa ambos países, ubicada a sólo 10 km del pueblo.

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Típica callecita empedrada del pueblo

Copán Ruinas cuenta con un pequeño museo frente al Parque Central que se puede visitar utilizando la misma entrada del acceso a las ruinas, además de pintorescos cafés y restaurantes, y su famosa Calle de los Artesanos, un mercadillo al aire libre de una cuadra, muy visitado los turistas.

UNA BREVE INTRODUCCIÓN AL MUNDO MAYA DE COPÁN

Cuando los españoles llegaron a América encontraron despobladas las grandes ciudades de los mayas. Sus descendientes vivían dispersos en pequeñas poblaciones rurales, en el sur del actual México -desde Yucatán hasta Chiapas-, Belice, Guatemala y el occidente de Honduras. La razón del abandono de las ciudades sigue siendo un misterio. Al formular conjeturas acerca del colapso maya, algunos hablan de epidemias, otros de una gran hambruna, y hay quienes postulan teorías políticas y religiosas.

La historia de la civilización maya se divide en tres periodos: preclásico (del 1,500 a.C. al 250 d.C.), clásico (del 250 d.C. al 900 d.C.) y posclásico (luego del 900 d.C.). El periodo clásico marcó su apogeo; se desarrollaron ciudades-estado y se adquirieron conocimientos astronómicos que permitieron predecir las estaciones y establecer los periodos de siembra y de cosecha. El periodo posclásico se inicia con el repentino abandono de las ciudades.

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Estructura 16, la pirámide bajo la cual está enterrado el templo Rosalila. Delante, vista parcial de la Plaza Occidental de la Acrópolis de Copán

Si bien se cree que Copán fue habitada desde el año 1400 a.C., adquiere su esplendor a partir de K’inich Yax K’uk’ Mo’, fundador de la dinastía real, que gobernó desde el 426 al 437 d.C.. Este personaje clave en la historia de esta ciudad-estado curiosamente es representado con aros alrededor de los ojos, como si fueran nuestros modernos anteojos. Estudios genéticos sugieren que era originario de Caracol, Belice, y se cree que recibió su poder de las autoridades que gobernaban entonces desde Teotihuacán, México. Basados en la interpretación de los glifos y las imágenes en bajorrelieve del Altar Q, un enorme bloque rectangular de piedra labrada, la dinastía tuvo 16 reyes que gobernaron del 426 hasta probablemente el 810 d.C., cuando Copán fue abandonada.

Hay tres ejes a través de los cuales giraban las sociedades mayas: el poder militar (los gobernantes eran representados como guerreros), una religiosidad alimentada por un sistema de creencias en fuerzas sobrenaturales y un más allá, y la agricultura, cuya base era el maíz.  Los mayas conocían el cero, medían el tiempo, tenían un sistema de escritura y el poder político y religioso estaba en manos de una élite gobernante.

1. LLEGANDO AL PARQUE ARQUEOLÓGICO

A 1,5 km del Copán Ruinas está el Parque Arqueológico Ruinas de Copán. Desde el pueblo se puede caminando o en mototaxi.

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Las mototaxis, también conocidas como tuk tuk, son el transporte más común y económico

Se debe comprar la entrada en las oficinas; uno puede adquirir la entrada al Parque Arqueológico, y, pagando un monto adicional, comprar la entrada para visitar los túneles y/o el Museo, que es digno de admirarse. También se puede contratar servicio de guía para individuos o grupos. En la recepción hay una maqueta de gran tamaño que muestra los lugares a visitar.

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Maqueta del Parque Arqueológico frente a la ventanilla donde se compran las entradas

2. EL CAMINO HASTA EL CONTROL DE ACCESO

Desde las oficinas hay que caminar unos 200 metros hasta el control de acceso. En el trayecto uno puede encontrar un amplio número de aves. Las más notables son las espectaculares guacamayas rojas (Ara macao) y las oropéndolas de Montezuma o Moctezuma (Psarocolius montezuma). También pueden observarse con facilidad unos pequeños mamíferos, conocidos popularmente como guatuzas (Dasyprocta punctata).

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Ara macao, la popular guacamaya roja

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Psarocolius montenzuma, más conocida como oropéndola de Montezuma

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Dasyprocta punctata, cuyo nombre popular es guatuza

3. ESTRUCTURA 4: UNA PIRÁMIDE ESCALONADA

Una vez cruzado el control de acceso y avanzando en línea recta, observamos una pirámide escalonada de cuatro niveles, denominada Estructura 4. Por su reducida altura puede ascenderse con facilidad, y aprovechar que ocupa el centro de la Gran Plaza para utilizarla como excelente mirador. Fue levantada alrededor del año 770 d.C. por el 16º gobernante de Copán, Yax Pasaj Chan Yopaat. Enterradas debajo de ella se encuentran estructuras erigidas por 18 Conejo (Gobernante 13), Humo Jaguar (Gobernante 12) y Petate en la Cabeza (Gobernante 2)[1].

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Estructura 4

4. LA PLAZA DE LAS ESTELAS

A la izquierda de la Estructura 4, en la zona conocida como Plaza del Sol, se ubican las más bellas producciones de Copán, las esculturas conocidas como estelas.

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Vista parcial del sector de la Plaza del Sol o Mayor, llamada Plaza de las Estelas

La palabra latina stela, que proviene del griego stéle, describe una piedra colocada verticalmente en el suelo que contiene inscripciones. Aunque originalmente se sugirió que quizás representaban deidades, hoy se sabe que los magníficos monolitos de Copán representan a gobernantes de la dinastía del periodo clásico. Las estelas se acompañan de glifos, un tipo de escritura grabada hecha a base de imágenes, que no representan sonidos sino ideas[2]. Gracias al trabajo de diversos investigadores se ha podido descifrar buena parte de la escritura maya, y en las estelas se pueden identificar nombres, fechas y detalles.

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Vista de la cabeza con tocado real de la Estela H, correspondiente al Gobernante 13, Waxaklajun Ub’aah K’awiil, más conocido como 18 Conejo, del año 730 d.C.

En cuanto a su fabricación, la toba volcánica de la zona, un tipo de roca porosa y maleable, facilitó el trabajo de los escultores copanecos. Para instalarlas, esculpían debajo una espiga lisa de la mitad del tamaño del volumen tallado, que hundían en el suelo; al mismo tiempo apoyaban el resto de la pieza sobre un soporte en la superficie garantizando su plena estabilidad[3]. Una vez terminadas las esculturas se las pintaba de rojo. Además, si se observa alrededor de la Plaza del Sol se verá que está flanqueada por graderías.

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Tres altares y una estela

5. LA ESTELA A

Aproximémonos a la estela más cercana, identificada como Estela A.

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Estela A, año 731 d.C.

Es la más famosa del Parque Arqueológico por la excelente conservación de su cabeza. La original ha sido protegida bajo techo en el museo del parque; la que observamos es una réplica fiel. El gobernante representado en alto relieve es el Gobernante 13, Waxaklajun Ub’aah K’awiil (695-738 d.C.), más conocido como 18 Conejo, y en sus glifos puede leerse su fecha en el sistema maya, correspondiente al año 731 d.C..

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Estela A, detalle de la cabeza

Su rostro trasmite serenidad. Por encima de cabeza luce diferentes elementos que forman una suerte de tocado, entre los que se destaca el petate, un tejido de fibras vegetales que se entrecruzan formando ángulos rectos. Tiene las manos pequeñas y refinados detalles de la vestimenta a la altura de la cintura.

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Estela A, detalle de la vestimenta a la altura de la cintura

 6. LA ESTELA 4

Muy cerca de la Estela A se encuentra la Estela 4, que también representa al Gobernante 13, No nos sorprende que corresponda al mismo individuo debido a que mayor parte de las estelas de la Gran Plaza, el sector conocido como Plaza de Sol lo representan.

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Estela 4, año 726 d.C.

El final de 18 Conejo fue trágico. Fue capturado por K’ak’ Tiliw Chan Yopaat, gobernante de Quiriguá, reino vasallo de Copán, ubicado cerca del Lago Izabal de Guatemala. Este gobernante hizo decapitar al anciano rey copaneco en un acto público, logrando la independencia de Quiriguá.

 7. OTRAS ESTELAS

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Estela B, 731 d.C.

Hay que detenerse en cada una de las estelas de la Plaza del Sol para admirar la máxima expresión de la escultura maya en alto relieve. Tanto la Estela B, del año 731 d.C., la Estela C del año 730 d.C. (que conserva restos de su pintura rojiza), la Estela D, del año 736 d.C., la Estela F del año 721 d.C., y la Estela H, del año 730 d.C. representan también a Waxaklajun Ub’aah K’awiil, 18 Conejo. Si bien su estado de conservación varía y se intenta preservarlas de las inclemencias del tiempo con pequeños techos, se advierte la mano maestra de los escultores copanecos y sirven para develar la historia a través de sus glifos.

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Estela C, año 730 d.C.; obsérvese la barba

Aunque luego se han hallado más variantes, a principios del siglo XX un investigador dividió en tres grupos las estelas: las que tienen inscripciones jeroglíficas en los cuatro lados (ninguna de las mencionadas), las que tienen inscripciones en tres lados y una figura en el cuarto, y las que tienen inscripciones en dos lados opuestos, con representaciones figurativas en los otros dos[4]. La Estela C es la única que tiene imágenes en dos de sus caras de 18 Conejo, en una como joven (al lado este) y otro como viejo (lado oeste), viendo la salida y la puesta del sol.

Se cree que a través de estas estelas el Gobernante 13 estaba ligándose con sus ancestros. Se sabe que había ritos de sangre que se realizaban bajo trance, vinculados con este culto a los antepasados, pero no debemos descartar la intencionalidad política de exhibir a través de estos monumentos su gloria y poderío.

8. ALTARES

Delante de las estelas suele haber altares de piedra. Veamos algunos que se destacan.

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Estela F, del año 721 d.C., con su altar adelante

  • El Altar de la Estela D: El witz, un saurio mitológico

Este enorme altar triangular representa el witz, un saurio mitológico. Se representa en esta piedra con dos cabezas, en referencia al ciclo de la vida y de la muerte, tan importante en el mundo maya: la cabeza del lado norte es la viviente y la del lado sur es la muerta.

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El witz, saurio mitológico maya, delante de la Estela D

  • El Altar de la Estela C: la tortuga

Este altar representa una tortuga de dos cabezas. Los mayas creían que la tierra era el caparazón de una tortuga gigante, nadando en el océano cósmico. “Los hijos míticos del dios del Maíz (Yax B‘ahlam y Ju‘n Ajaw) abrieron el cascarón de la tortuga, permitiendo así escapar del inframundo al dios del Maíz. Este mito es la metáfora primaria para la salida del maíz cada año en la milpa[5].

  • El Altar G1: La serpiente emplumada

Este altar junto a otros dos (denominados G2 y G3) representa serpientes emplumadas de visión. En la mitología maya sirven de vasos comunicantes entre la tierra y el mundo sobrenatural, entre el rey y su fuente de poder, proveniente de sus dioses y sus antepasados. En el Altar G1, dedicado en el año 800 d.C, se observan dos cabezas de la serpiente emplumada, una encarnada (lado este) y otra descarnada (lado oeste). Se cree que tiene un significado astronómico, representando al planeta Venus viajando a través de su elipse[6].

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Altar G1, del año 800 d.C.

9. EL CAMPO DE PELOTA

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Tenemos que volver sobre nuestros pasos y cruzar por detrás la Estructura 4, aquella a la que ascendimos tras pasar el punto de acceso.

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Vista de la Estructura 4 desde el Altar G1

En el camino pueden verse algunas estelas y monumentos, pero nos interesa centrarnos en dos edificios paralelos utilizados para el juego de pelota. Ambos poseen explanadas en declive, una frente a la otra, que caen en un patio central cubierto por gramilla.

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Vista del Campo de Pelota viniendo desde la Plaza de las Estelas; cubierta por un toldo se ve detrás a la izquierda la Escalinata de los Jeroglíficos y más atrás, en el centro, la Estructura 11

Se cree que las llamativas cabezas de guacamayas empotradas en lo alto de los muros de los edificios contrapuestos servían para anotar los tantos. El campo de pelota de Copán es uno de los dos mejores conservados en el mundo[7].

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Una de las cabezas de guacamaya que ornamentan el Campo de Pelota

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Vista superior de uno de los edificios del Campo de Pelota con visión frontal de una cabeza de guacamaya

Poco se sabe de las reglas del juego; sólo se sabe que se utilizaba una pelota de hule que debía ser impulsada solamente con los codos, la cadera o los muslos, que se hacía rebotar en las rampas. También se ignora si la víctima del sacrificio que se realizaba al finalizar el partido era el capitán del equipo ganador o del perdedor, debido a que el juego tenía un alto valor ceremonial religioso.

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Campo de Pelota: Vista de uno de los edificios desde el edificio opuesto

El juego de pelota está mencionado en el Popol Vuh, un libro de alto valor espiritual para los mayas k’iche’, y su campo de juego tiene representaciones míticas: las pendientes de los edificios son alusiones al cielo (las montañas y volcanes sagrados), el patio central de césped a Xibalba o inframundo (los barrancos y cuevas), y a la tierra (donde habita el hombre)[8]. El diseño del campo de pelota une todos los elementos sagrados de los mayas en un único elemento arquitectónico.

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El mismo edificio del Campo de Pelota, visto desde otro ángulo

10. ESCALINATA DE LOS JEROGLÍFICOS

La Estructura 26 es famosa por su magnífica escalinata cubierta de glifos. Esta pirámide cubierta por un enorme techo de lona para preservar las inscripciones cuenta con 64 escalones. En ellos hay inscritos asuntos y rituales bélicos. Se ha traducido más del 70% del texto, que informa sobre los éxitos de los gobernantes 7 al 15 de la dinastía que rigió el destino de Copán durante el periodo clásico. Aunque se nombra al fundador K’inich Yax K’uk’ Mo’, la escalinata concede un importantísimo lugar a K’ahk’ Uti’ Ha’ K’awiil, el Gobernante 12, quien gobernó desde el 628 d.C. al 695 d.C., cuya tumba se encuentra dentro de la pirámide[9].

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Escalinata de los Jeroglíficos, vista frontal, tomada desde su base

Se cree que la escalinata se construyó en dos etapas: la primera, por parte del Gobernante 13, nuestro ya conocido Waxaklajun Ub’aah K’awiil, 18 Conejo, como una ofrenda al Gobernante 12, cubriendo la estructura anterior que servía de tumba y templo ancestral. Pero, como también aparece inscrito el conflicto con Quiriguá, donde fue decapitado el Gobernante 13, se cree que hubo una segunda etapa donde K’ahk’ Yipyaj Chan K’awiil, el Gobernante 15 (quien manejó Copán de 749 d.C. a 763 d.C.), tras el corto reinado del Gobernante 14, completó la obra. La última fecha de dedicación de la pirámide que aparece es el 8 de mayo del año 755 d.C.[10].

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Glifos en las gradas; se observa el deterioro de los grabados sobre la piedra debido al paso del tiempo y las inclemencias de la naturaleza

11. ESTELA N

Delante de la Escalinata de los Jeroglficos se encuentra la Estela N, donde aparece representado K’ahk’ Yipyaj Chan K’awiil. Fue levantada en 761 d.C.

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Estela N, del año 761 d.C.

Está dentro del área protegida por el techo de lona y enfrente suyo hay bancas hechas con troncos de madera. No se ha dilucidado el contenido de su escritura pero hace referencias a eventos rituales en el futuro[11]. Acompañando a la estela, se encuentra el respectivo altar.

12. ACRÓPOLIS

033-dsc05111Si miramos de frente a la Escalinata de los Jeroglíficos, a nuestra derecha comienza lo que se conoce como la Acrópolis de Copán, un conjunto de majestuosos edificios piramidales que encierran dos plazas, conocidas como Plaza Occidental y Plaza Oriental. Para entrar debemos dirigirnos en dirección opuesta a la escalinata hasta el otro lado de terreno, teniendo a nuestra izquierda la Estructura 11.

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Vista parcial de la Estructura 11. Los árboles han crecido entre las piedras.

Al llegar encontraremos un enorme árbol de guanacaste (Enterolobium cyclocarpum), que algunos confunden con una ceiba.

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En el centro, el altísimo guanacaste; detrás del árbol se ve el Campo de Pelota y a la derecha la Escalinata de los Jeroglíficos. Delante se ve la entrada al camino que vamos a recorrer

Subiendo unos escalones de tierra, yendo hacia a la izquierda hay una escalera para ascender a la Estructura 11, pero recomendamos no desviarse y continuar avanzando en línea recta. A nuestra izquierda aparecerá la Plaza Occidental.

13. LA PLAZA OCCIDENTAL Y EL ALTAR Q

Al ingresar a la Plaza Occidental encontramos la otra cara de la Estructura 11.

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Vista sur de la Estructura 11

En ella encontramos un interesante altorrelieve de Ik, el dios maya de la lluvia.

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Ik, el dios maya de la lluvia, alto relieve con glifos debajo. Obsérvese la posición de las piernas.

También encontramos la Estela P, dedicada en el año 623 d.C., que representa a K’ak’ Chan Yopaat, Humo Serpiente, el Gobernante 11. Aunque fue colocada allí, se sabe que es su emplazamiento original.

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Estela P, vista parcial

Pero lo más relevante se encuentra al fondo de la Plaza Occidental. Nos referimos al Altar Q, dedicado en el año 776 d.C.. Esta piedra tallada que mide 1,85 metros de cada lado y 1,22 metros de alto es probablemente el monumento copaneco de mayor valor informativo. A lo largo de sus cuatro lados muestra la secuencia de los dieciséis gobernantes de la dinastía que condujo al pueblo durante el periodo clásico, y en su cara superior testimonia hechos históricos protagonizados por ellos. La que vemos es una réplica fiel. La original se puede admirar en el museo del Parque.

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Vista de una de las caras del Altar Q

Es muy interesante ver la sucesión dinástica y la resolución artística: en una de las caras -donde empieza y a la vez termina la serie de reyes- el primer gobernante, K’inich Yax K’uk’ Mo’ le entrega una antorcha encendida a Yax Pasaj Chan Yopaat, quien ostentó el poder del año 763 d.C. al 810 d.C.. El natural corolario es que el Altar Q tiene como finalidad legitimar el origen real de quien terminaría siendo el último monarca de Copán.

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Vista del Altar Q donde el primer gobernante, K’inich Yax K’uk’ Mo’ entrega una antorcha encendida a Yax Pasaj Chan Yopaat, Gobernante 16

El resto de los gobernantes aparece sentado, con una antorcha apagada en la mano; debajo de cada uno está el glifo que lo nombra. El pase de las antorchas y el fuego de unos a otros era símbolo de la transferencia de poder[12].

Las inscripciones jeroglíficas de la cara superior cuentan la historia del primer gobernante de Copán. Allí se menciona la fecha de la ceremonia donde fue investido de poder, probablemente realizada en Teotihuacán, México el 6 de septiembre de 426 d.C.. También se cuenta que tres días después se elevó su rango, adquiriendo el nombre real de K’inich Yax K’uk’ Mo’. Cinco meses después llegó a Uxwitik, el antiguo nombre de Copán, para establecer un nuevo régimen político y social. También contienen la fecha del altar, dedicado 340 años más tarde, por Yax Pasaj Chan Yopaat.

14. LA ESTRUCTURA 16

Detrás del Altar Q se erige imponente la construcción más alta de Copán, conocida como Estructura 16, o más correctamente, Estructura 10L-16. Está ubicada entre la Plaza Oriental y la Plaza Occidental en el corazón de la Acrópolis. A lo largo de nuestras visitas hemos visto el resultado del arduo trabajo de los arqueólogos para devolver a este edificio la gloria perdida. Fue la última pirámide levantada por los indígenas copanecos, y se asienta sobre construcciones anteriores.

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Estuctura 16 vista desde la Plaza o Patio Occidental. Debajo de esta pirámide se encuentra el templo Rosalila

Era costumbre entre los mayas construir en capas. En Copán se demolían parcialmente los viejos edificios, se los rellenaba de desechos y escombros y, sobre ellos, se levantaban nuevas construcciones. Pero en la Estructura 16 se presenta una importante excepción. Debajo de ella se encontró casi intacto el templo Rosalila. Los albañiles mayas lo cubrieron primero con una gruesa capa de estuco blanco y luego con barro, antes de proceder a la construcción de la última pirámide. Algunas breves secciones de este santuario enterrado se pueden observar visitando los túneles. Si no, una magnífica réplica a tamaño real ocupa el centro del Museo de Escultura de Copán que está muy cerca de la entrada[13].

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Vista de un mascarón en el templo Rosalila que se observa durante la visita a los túneles

A su vez, Rosalila fue erigido sobre otras tres sucesivas construcciones, denominadas Margarita, Yehmal y, debajo de las otras, Hunal, que corresponde al tiempo de K’inich Yax K’uk’ Mo’, el fundador de la dinastía. Allí se ha descubierto una tumba conteniendo los restos del primer gobernante y la de una mujer que se presume que era su esposa.

15. EL CEMENTERIO

Ascendiendo y dejando atrás la Estructura 16 por el lado sur contemplamos la zona denominada El Cementerio, que fue el sitio de la residencia del rey. Si bien tiene algunos detalles interesantes, es suficiente observar los restos de la zona desde lo alto, para luego continuar hasta una escalera que nos lleva a nuestro siguiente hito de la visita.

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Vista panorámica del área conocida como El Cementerio, que no se debe confundir con el vecino complejo llamado Las sepulturas

  1. ESTRUCTURA 18 Y PLAZA ORIENTAL DE LA ACRÓPOLIS

Tras ascender la escalera observamos la entrada a la tumba que se cree que perteneció al último gobernante de Copán, Yax Pasaj Chan Yopaat, muerto en el año 810 d.C. Está ubicada en el lado sudeste de la Acrópolis, en la Estructura 18.

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Identificación de la tumba de Yax Pasaj Chan Yopaat. A la izquierda se observa el camino por el cual veníamos, en la zona llamada El Cementerio.

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Ingreso a la tumba de Yax Pasaj Chan Yopaat. No está abierta al público.

Las Estructuras 18 y los Templos 20 y 21, muy cercanas entre sí, fueron seriamente dañadas por la erosión fluvial y el curso del río Copán. Aunque su cauce ya fue desviado, las secciones más importantes de estos edificios se han perdido para siempre.

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Vista del camino que estamos recorriendo. A la izquierda se ve algo de la Estructura 18. A la derecha el valle y al fondo las montañas

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Avanzamos en nuestro camino pasando la Estructura 18. Giramos hacia atrás y miramos a nuestra derecha donde se ve el corte abrupto de la construcción debido al daño producido por el río. Si el río no hubiera sido desviado, las bases se hubieran socavado y las estructuras derrumbado.

Recorra el camino a lo largo del remanente de estas estructuras. Primero observe a su derecha: verá el valle, quizás pueda divisar algo del río; más allá se ven las verdes montañas.

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Vista del valle y las montañas, tomadas desde una zona más alta. En el ángulo inferior derecho se ve algo del camino que venimos recorriendo.

Luego gire, camine y bordee la Plaza Oriental. Observe lo que parece una suerte de anfiteatro.

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Vista de la Plaza o Patio Oriental; a la izquierda, aunque no se ve, está la Estructura 16 y detrás nuestro, la Estructura 18, desde la cual venimos avanzando.

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Descendemos por las gradas para observar más de cerca a Plaza Oriental. Enfrente, el templo asentado sobre la Estructura 22. Note el árbol que ha crecido sobre la la piedra.

Tome asiento y descanse. Imagine por un momento allí las grandes celebraciones donde los gobernantes entraban ataviados con sus coloridos atuendos reales, con plumas, pieles, jades y conchas marinas. Imagine las ceremonias y siéntase parte del pueblo, oyendo las invocaciones rituales, los gestos dramáticos, los gritos y las danzas. Tiene en ese lugar la oportunidad de vivir una experiencia única: ser transportado en el tiempo.

17. ESTRUCTURA 22 Y VISTA NORTE DE LA ACRÓPOLIS 

Mirando hacia el lado norte, tenemos frente a nosotros lo que queda de la Estructura 22. que probablemente haya sido la Casa del Consejo de la ciudad, donde los gobernantes y nobles se reunían sentados sobre petates (alfombras de junco tejidas).[14]. Fue levantada en el año 715 d.C. por el Gobernante 13, Waxaklajun Ub’aah K’awiil, 18 Conejo, con su bello pórtico abierto que se ha llamado proscenio ornamental[15]

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Vista de la Estructura 22 desde el lado este de la Plaza Oriental

Este proscenio ornamental es considerado una joya de la arquitectura y escultura maya, debido a sus imágenes esculpidas.

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Portal de la Estructura 22, arriba en el centro, donde se ven los visitantes, ricamente decorado.

Continuando el camino sobre la antigua piedra de las estructuras, sin bajar al terreno, llegamos al fin a la Estructura 22, en el lado norte de la Plaza Oriental. Observe primero el lado este, por donde venía caminando, y el paisaje detrás.

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Vista del lado este de la Plaza Oriental, por donde veníamos caminando. Detrás, la frondosa vegetación que cubre esa parte del valle.

Luego gire y contemple el lado oeste de la Plaza Oriental. Delante a la izquierda tendrá la Estructura 16 junto al ingreso a los túneles para observar el templo Rosalila. Enfrente verá unas gradas y una serie de estructuras.

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Vista del lado oeste del Patio Oriental. Al fondo, la Estructura 16, debajo de la cual se encuentra el templo Rosalila. Delante está el ingreso a los túneles. La foto fue tomada cuando la Estructura 18 estaba siendo restaurada.

18. EL JAGUAR DANZANTE

Aproveche para ver a la derecha, adornando la Estructura 25, una de las más divertidas obras de la escultura maya, el Jaguar Danzante.

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El Jaguar Danzante. Observe la expresión y la talla de los dientes, así como el esculpido de las manos.

19. VISTAS PANORÁMICAS DE LA GRAN PLAZA Y CABEZA DE ANCIANO

Del otro lado de la Estructura 22 hay excelentes miradores. Allí podemos observar la Estructura 26 (la Pirámide de los Jeroglíficos) y acceder a excelentes vistas panorámicas del Campo de Pelota y del resto de la Plaza del Sol.

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Una de las vistas panorámicas desde la Acrópolis, en este caso de uno de los edificios del Campo de Pelota.

Allí también sobre la plataforma puede ver de cerca un bacab, una cabeza de anciano.

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Cabeza colosal de un bacab (réplica; la original se encuentra en el museo)

Si va a visitar los túneles, es momento de descender hasta su acceso. Si no, giramos ara ver por última vez la Plaza Oriental y comenzamos el descenso. Mientras baja las gradas, observe los altos árboles que han crecido sobre la piedra.

20. REGRESO

Una vez en el terreno, caminamos unos metros en dirección oeste y hallaremos un ancho camino que nos devuelve al punto de acceso.

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Camino de regreso hacia la entrada

Si lo es observador de aves, allí mismo hay un pequeño bosque que ofrece la oportunidad de observar algunas de las abundantes especies de la zona.

Una vez que cruce el punto de acceso le recomendamos visitar el magnífico Museo de Escultura de Copán que está a la salida, en cuyo centro posee una réplica del templo Rosalila a tamaño real.

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Réplica del templo Rosalila a tamaño real, con sus colores originales, que ocupa el centro del Museo de Escultura de Copán. El museo dentro del Parque Arqueológico y vale la pena visitarlo.

Puede regresar al pueblo caminando, aunque si completó este recorrido seguramente referirá la mototaxi. Disfrute Copán Ruinas. No se arrepentirá de visitar uno de los lugares más interesantes de Centroamérica.

VIDEO:

TIPS:

Guías: Los guías se contratan en una oficina abierta que está frente al parqueo. El costo de los guías está regulado por el Instituto Hondureño de Turismo, y no son negociables. Los precios varían según el tamaño del grupo. Cada vez que hemos contratado guías para nuestras visitas han sido muy profesionales, brindando información útil y completa.

http://www.asociacionguiascopan.com/

Precios: Los precios para extranjeros son significativamente más altos que para los locales. Mientras la entrada básica para los hondureños incluye Parque Arqueológico y Museo, los extranjeros deben pagar ambas entradas por separado.

Túneles: Hay dos túneles para recorrer. Lo más interesante para observar son unos mascarones del Templo Rosalila. En nuestra opinión no es imprescindible visitarlos.

Agua: Lleve una botella de agua para el recorrido. Nunca beba agua del grifo. Sólo consuma agua en botella o bote plástico. Las marcas más reconocidas son Agua Azul, Arroyo, Dasani y Pingüino.

Baños: Hay amplios baños en la zona de las oficinas y luego otros, más pequeños y menos higiénicos pero utilizables, justo antes de cruzar el control de acceso.

Tienda de recuerdos: A la salida del museo, cerca del parqueo y las oficinas, hay una excelente tienda de souvenirs. Ofrece productos de diversas regiones de Honduras y algunos de Guatemala. Si va a comprar un libro para conocer en profundidad la historia de Copán, le recomendamos “El Museo de Escultura de Copán” de Barbara W. Fash

Cafetería: Se encuentra al lado de la tienda de recuerdos; nunca la visitamos.

Artesanías: A la entrada del Parque Arqueológico hay varios puestos callejeros. Dentro del marque encontrará niños chortís; los chortís son un pueblo indígena descendientes de los mayas que habitan en la zona. Provenientes de la vecina aldea La Pintada, ofrecen coloridas muñecas hechas con hojas de maíz a muy bajo costo. Además, por una pequeña propina podrá tomarse una foto con ellos o escucharles cantar el himno nacional hondureño en su propia lengua.

© Pablo R. Bedrossian, 2017. Todos los derechos reservados.


REFERENCIAS

[1] Pineda de Carías, María Cristina, Véliz, Vito y Agurcia Fasquelle, Ricardo, “Acerca de las observaciones del sol realizadas en la Gran Plaza del Parque Arqueológico de Copán Ruinas, Honduras”, Yaxkin Vol. XXVI, Instituto de Antropología e Historia, 2002, p.19

[2] Calvet, Louis-Jean, “Historia de la Escritura”, Librerie Plon, 1996, Editorial Paidós 2008, p.77,78

[3] Fash, Barbara W., “El Museo de Escultura de Copán”, Peabody Museum Press, President and Fellows of Harvard College, 2011, p.50

[4] Fash, Barbara W., Op. cit., p.50

[5] Agurcia Fasquelle, Ricardo y Véliz, Vito (editores), “Manual de los Monumentos de Copán, Honduras”, Asociación Copán, 2010, p.165

[6] Agurcia Fasquelle, Ricardo y Véliz, Vito (editores), Op. cit, p.195

[7] Glancey, Jonathan, “Historia de la Arquitectura”, Editorial La Isla, 2001, p.95

[8] Martínez, Christofer, “La Mitología en el Juego de Pelota del mito a la arquitectura”, Edición de autor sin fecha, p.6

[9] Fash, Barbara W., Op. cit., p.104

[10] Fash, Barbara W., Op. cit., p.105,106

[11] Agurcia Fasquelle, Ricardo y Véliz, Vito (editores), “Manual de los Monumentos de Copán, Honduras”, Asociación Copán, 2010, p.334

[12] Fash, Barbara W., Op. cit., p.45,46

[13] Fash, Barbara W., Op. cit., p.38

[14] Fash, Barbara W., Op. cit., p.142,143

[15] Ahlfeldt, Jennifer F., “Proyecto de Reconstrucción Escultórica de la Estructura 10L-22, Copán, Honduras”, traducido del Inglés por Alex Lomónaco, FAMSI, 2005, .7,8.


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